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jueves, 30 de agosto de 2018

PARQUES TEMÁTICOS

Ha tocado. Después de 6 años he vuelto a un parque temático. Con todo lo que eso conlleva. La publicidad me bombardeaba constantemente para viajar a Disneyland París, Parque Warner o Port Aventura, con "magníficas" ofertas y una diversión para tu familia garantizada. Intentaré describir lo que supuso una escapada a uno de estos parques, siendo la primera vez que lo visitaba y sí, he de confesar que tenía ganas de conocerlo, pero caemos como moscas y o "entras por el aro" o acabas siendo un señalado.

En España hay 4 parques temáticos: Isla Mágica, en Sevilla, tal vez el menos promocionado; Terra Mítica, en Benidorm, a día de hoy esperpéntico por haber sido otro proyecto megalómano más de unos políticos que necesitaban dar al pueblo el "pan y circo" correspondiente mientras ellos esquilmaban las arcas públicas de la Comunidad Valenciana; Parque Warner en Madrid, practicamente lo mismo que lo anterior; y Port Aventura, en Tarragona, con diferencia el mejor de los 4 pero que también tendrá su "lado oscuro". A este destino nos encaminamos mis hijos y yo hace unas dos semanas para pasar 6 días en la Costa Daurada (en realidad 4 porque uno fue de ida y el otro de vuelta), más que suficientes para comprobar varias cosas, entre ellas que el turismo desaforado es el que salva nuestra economía.

Port Aventura fue inaugurado en 1995 por el "muy honorable President de la Generalitat Jordi Pujol", tal y como pone en una placa que está en la entrada del mismo. Estoy por enviar un correo electrónico a la dirección del parque para que la retire, no me explico cómo aún los catalanes y las catalanas no han tenido la ocurrencia después de saber que este señor ya no es "honorable" por los millones que robó en su tierra y que a día de hoy se supone que o están en Andorra o en alguna cuenta en Suiza. Por una "oferta" conseguimos una entrada para ir dos días al parque, con la posibilidad también de entrar al anexo denominado "Ferrari Land"... voy a abstenerme de comentar lo que pienso sobre este nombre y todo lo que conlleva.

Y digo "oferta" porque cada entrada fueron 56 €, así que vayan multiplicando, por 3 (168 €). Las entradas te dan acceso a todas las vertiginosas atracciones del mismo, a sus diferentes secciones muy bien diseñadas y ambientadas y a los espectáculos. Desde las 10 de la mañana a las 12 de la noche circulas libremente por el parque, subiendo, bajando, escuchando, mojándote en las atracciones de agua y, SOBRE TODO, a las colas interminables para subir a las mismas. 

Pero no se piensen que pagando la entrada ya está todo resuelto y ese día maravilloso con la familia que te promete la publicidad está garantizado. NO. A partir de pasar las barreras de acceso prepárense para dejar en las arcas del parque una buena cantidad de euros porque todo, absolutamente TODO lo que quieras a mayores lo podrás tener previo pago por caja. Comida, recuerdos, fotos, bebidas, pases "vip" para las atracciones, etc.

Porque sí. O te armas de paciencia y haces colas que en algunos casos superaron las tres horas y media para una atracción que dura aproximadamente un minuto, o PAGA. Existe un pase llamado "Express", que por la módica cantidad de 33 € cada uno, te hace saltar gran parte de la cola y acceder por otra vía menos masificada, aún así con cola. Y ojo, que dentro de ese pase "express" está la modalidad normal, otra de 55 € que te da acceso ilimitado y otra más de 60 € llamada "GOLD" que te permite ir en cabeza de las montañas rusas más deseables y conocidos por la mayoría de los españoles: el famoso "Dragon Khan", emblema del parque cuando se inauguró, pero que ya ha quedado relegado por otras dos atracciones llamadas "Furius Baco" y "Shambhala", sin contar con las atracciones acuáticas que en días de calor veraniegos son las más deseables: "Tutuki Splash", "Silver River Flume" y "Grand Canyon Rapids". A pesar de que en estas grandes atracciones suele haber unos paneles con los tiempos de espera, ni caso. Algunos ponían 40 minutos, pero las colas, sin tener el pase express, rondaban entre la hora y las tres horas y media. La artimaña de las colas está pensada de una manera tan enrevesada, al estilo "serpiente", dando vueltas y vueltas por un laberinto de barras de metal que una vez metido en él o desistes y das por perdida la batalla o continúas hasta el final. Puedes hacer amigos o incluso hasta echarte novio o novia porque da para todo. Eso sí, si a mitad de recorrido no anuncian que la atracción se cierra por un fallo técnico o se queda fuera de servicio, lo cual te hace sospechar un poquito del grado de seguridad de las mismas, cuando ves que pueden tener una caída de 100 m a más de 100 km/h.

A pesar de todo esto intentamos disfrutarlo rodeados de visitantes que nos hacían creer por un momento que la Torre de Babel había de nuevo surgido después de miles de años. No puedo ser capaz de calcular los cientos de personas que había en el parque los dos días que fuimos, pero que había nacionalidades por doquier sin duda. Hasta llegamos a ver una visita guiada en hebreo con un grupo, imagino, de israelíes, que también subían a las diferentes atracciones. Y vayan sacando la calculadora para multiplicar.

A continuación, las distintas opciones de restauración, ambientadas en el Mediterráneo, en China, en Polinesia, en el Far West... La media por menú eran 14 €, lo cual te lleva a que en nuestro caso que éramos tres, la comida nunca bajaba de 40 €. Y si luego tomas un helado o un postre, súmales 3 euros más por cada comensal. De ahí que mucha gente intente "camuflar" en sus mochilas algún bocadillo, tupper con ensalada o la tortilla de rigor porque cualquier producto dirigido a tu boca, fuese comida o bebida, no bajaba de 2 - 3 euros. Y por supuesto, calidad baja, envases no reciclables y prisas y más prisas. Pida, recoja, coma y márchese. En esos momentos de reflexión piensas: ¿por qué los seres humanos somos tan gilipollas de caer en el consumismo desaforado? ¿Por hacer más felices a nuestros hijos que sí o sí tienen que montar en el Dragon Khan y comprar después la foto de rigor gritando en un looping para que los amigos que se quedaron en tu ciudad comprueben que las caries del retoño ocupan más de una muela? Porque la foto de rigor del miedo o la adrenalina estaba en torno a 8,95 €... y claro, muchos la compran. Incluso te la ponen en una taza, gorra o camiseta para seguir luciendo en octubre cuando vas al trabajo o va el niño al colegio lo bien que lo pasó en verano y lo guay que fui como padre que los hice disfrutar a tope. Tontos, si es que somos tontos.

¡Ah! Y el acceso. Si vas en coche, 12 €; si vas en bus, 2 € ida y otros 2 vuelta desde Salou, la localidad más cercana al parque y destino turístico de invasión. Así que seguimos haciendo caja. Pero bueno, pensemos en positivo. ¿Estuvo bien la experiencia? Bueno, sí. Hay que reconocer que subir en esas montañas rusas espectaculares es un entretenimiento salvaje, descargas adrenalina y sinceramente, si no padeces de vértigo o similar, quedas muy bien. A mí me fascinó "Shambhala", una montaña rusa ambientada en el Himalaya y que a día de hoy es la más alta del parque. Es difícil explicar lo que se siente al hacer el viaje en ella, pero al margen de la diversión creo que es una experiencia que hay que vivir. 



Después de dos días intensos en Port Aventura, tuvimos también tiempo de hacer algo de turismo y de disfrutar de sol y piscina en el hotel. Nos alojamos en uno de una cadena francesa, fabuloso, con un trato profesional y amable. Nos bañamos en la piscina, tomamos el sol, nos movimos por el horror saturado de Salou en verano (nada destacable) y visitamos la capital de la provincia, Tarragona, llena de restos romanos. Vimos lazos amarillos, esteladas, escuchamos catalán, español, inglés, francés, árabe, ruso y demás. Es curioso que en un lugar tan centrado en el turismo haya personas que vean que con la independencia vivirían mejor. Yo discrepo, acepto la diferencia de opiniones pero a Cataluña le va muy bien con los guiris. Lo curioso es que paseando por Tarragona oímos a una mujer decir: "es que los turistas extranjeros que vienen aquí dicen venir a España, no a Cataluña". Pues ya está, explicación más que suficiente y no me voy a extender con este tema. ¿Hay banderas en los balcones? Sí. ¿Hay pancartas a favor de la liberación de los políticos presos? También. Pero entre todas ellas nos encontramos con esta:



Por lo demás, poco que decir. Lo de siempre cuando viajas: aprendes a ver el mundo desde otra perspectiva, con otro color, abres la mente y adquieres conocimientos. Por cierto, viajamos en tren, mucho recorrido por líneas de AVE y es una pasada, 250 km/h en un tren tipo TALGO que nos llevó 13 horas. ¡Qué falta hace que a Galicia llegue la alta velocidad enseguida! Porque el tramo más lento fue el que transcurrió entre Ourense y León y es lógico porque por el curso del Sil hasta Ponferrada y para pasar el puerto del Manzanal a día de hoy el AVE es una entelequia. En pocos meses para ir a Barcelona desde Galicia será mejor bajar a Madrid y desde allí a la capital catalana. Un poco sinsentido, pero tendrá que ser así para poder llegar a la otra punta de España en unas 5 o 6 horas.

Y con todo esto se acaban las vacaciones. En pocos días comienza un nuevo curso, vuelta al colegio, caras nuevas y más experiencias, siempre aprendiendo de la vida. Así que en septiembre volveré a escribir algo. Saludos!!





lunes, 30 de julio de 2018

VIAJE A POLONIA I: VARSOVIA

Pues llegamos a esa época del año en la que hay que narrar las aventuras de un nuevo viaje, esta vez a un país centroeuropeo que ya visité en 2012 brevemente pero que ahora recorreremos más a fondo: POLONIA.

Y algunos os preguntaréis por qué. ¿Por qué Polonia como destino turístico? Pues porque salir del agobio mediterráneo es casi tarea obligada en un mes de julio y subir más al norte tocará en otra ocasión. Además, Polonia es un país en general barato, con infraestructuras en progreso después de su entrada en la UE, medianamente bien comunicado y, a pesar de la imposibilidad de comunicarse en el idioma local porque es indescifrable, con un inglés medianamente bueno te defiendes. 

Así que después de llegar a Madrid el día anterior en tren (¡cuánta falta nos hace el AVE a Galicia ya para poder estar en tres horas!) y pasar en los madriles una noche, el lunes 16 de julio nos plantamos en Barajas para coger el avión de las líneas aéreas polacas con destino a Varsovia. Nuestra primera sorpresa fue el retraso en la salida y ver que para allá se iban un gran número de peregrinos a seguir los caminos del santo Juan Pablo II... recordad que Polonia es muy, MUY católica. El vuelo iba atestado de gente pero sin contratiempos llegamos a la capital polaca en algo más de 3 horas, alquilamos nuestro coche de rigor y rumbo al apartamento que teníamos ya reservado con antelación para pasar dos noches, no sin antes cenar algo rápido en el aeropuerto para descansar y comenzar al día siguiente nuestro periplo turístico.

Varsovia sorprende. Es una gran capital. Por algún lado leí que es la ciudad de Europa donde más se construye después de Berlín. Y la verdad es que sí, grúas y movimiento se notaba, aparte de sentir que está en un proceso de ordenación y humanización importante. Evidentemente, su casco antiguo es el centro de la visita, sin mucho que recalcar a nivel turístico, aunque el detalle más curioso es que el símbolo de la ciudad es también una sirenita, como la de Copenhague. Cuenta la leyenda que dos sirenas del Atlántico se encontraron en su viaje por los mares. Una de ellas decidió quedarse en una piedra en el puerto de Copenhague, pero la otra siguió adentrándose en el Báltico y remontar por el río Vístula. Al llegar a lo que hoy es Varsovia un pescador la capturó porque se comía todos los peces y la encerró. Pero la sirenita de noche cantaba lamentándose por su suerte y el hijo del pescador, compungido por esos llantos, la liberó. Eso hizo que ella le prometiese que ante cualquier invasión o situación de catástrofe en la ciudad, se quedaría allí para defenderla. Y por eso está también en el escudo de la ciudad. En la Plaza del Mercado hay una fuente con su escultura donde todo turista se saca una foto.


Varsovia fue arrasada una y mil veces, la última por los nazis en la II Guerra Mundial. Y de muchos es conocido que los judíos fueron recluídos en un ghetto antes de que las órdenes de su exterminio fueran dadas por los oficiales de las SS hitlerianas. Hoy por todo el suelo de la ciudad está marcado el camino por dónde pasaba el muro del ghetto y hay muchos recordatorios del horror nazi en la ciudad. Hubo también un movimiento insurgente contra ellos, una insurrección en 1943, del cual se erigió un monumento soberbio, pero una de las esculturas más queridas por los varsovianos es la de una niña con casco y fusil que se la conoce como "la pequeña insurgente de Varsovia" porque también los niños se lanzaban contra el enemigo cruel y asesino.


Pero tras la II Guerra Mundial llegó el comunismo y la vinculación con el bloque soviético. La parte nueva de la ciudad es un reflejo de esta política y para ello se construyó otro de los emblemas de la ciudad, el Palacio de la Cultura. Una inmensa mole al lado de la estación central que acogía teatros, cines, oficinas, salas de conferencias y exposiciones y que es el edificio más alto de Polonia, al más puro estilo racionalista soviético. Por pocos zlotys (moneda oficial de Polonia) te suben a la planta 30 desde donde las vistas son espectaculares, disfrutando incluso ahora del nuevo "skyline" de Varsovia.


Y por último destacar que Varsovia y toda Polonia está muy vinculada a la figura de un compositor romántico con mucha vinculación con España, concretamente con Mallorca: Frederic Chopin. También es la cuna de Marie Curie y existen recordatorios de ella, pero dos de los lugares más visitados de la ciudad son la iglesia donde se guarda el corazón de Chopin y el parque donde está su monumento. Chopin murió en París, pero siempre dijo que su corazón debería volver a Polonia... y aquí está, una lápida en el pilar de la Iglesia de la Santa Cruz tapa el hueco donde se introdujo. Visitamos los dos lugares, pero es mucho más emblemático el monumento del parque porque a su alrededor hay bancos debido a que muchas veces incluso hacen conciertos de sus obras aquí.


Y poco más hay que contar. Avenidas inmensas, mucho tráfico y movimiento (es la 9ª ciudad de Europa en población), centros comerciales y la idea de que sus habitantes se consideran "los de la capital" frente a otras ciudades que desde luego son más interesantes tanto a nivel artístico como cultural. No puedo decir que Varsovia sea una ciudad bonita pero tampoco de las más feas que vi y relativamente barata, a pesar de ser la capital del país. Lo único de lo que me quejo precisamente hoy es de que en uno de los apartamentos que estuvimos nos han "clavado" 70 euros a mayores porque su propietaria afirma que con un sofá-cama hicimos un daño en la pared, lo cual nos ha dejado atónitos y hemos puesto una reclamación en la web de reservas. Evidentemente nosotros no podemos demostrar que no hicimos nada malo, pero ella mantiene que sí porque firmamos un contrato de uso que nos dejó al llegar. A ella ni la vimos cuando hicimos la entrada o la salida del alojamiento, todo fue por e-mail e indicaciones en el propio apartamento, así que a ver si podemos recuperar ese dinero porque ya le valió, me suena a estafa.

Pronto pasaremos a la segunda etapa de este viaje, tengo que pensar la manera de no cansar escribiendo demasiados posts. ¡Hasta la vista!




domingo, 3 de septiembre de 2017

VOLVER... ¿A EMPEZAR?

Para un docente podemos decir que hay dos inicios de año: el que vive cualquier mortal el 1 de enero más "nuestro" inicio de curso escolar que empieza el 1 de septiembre. Después de 2 meses de vacaciones de verano (porque son dos meses, julio y agosto y no tres o cuatro como dicen algunos, aparte de que en julio estás a disposición de la Administración para cualquier asunto por el que te puedan llamar, por ejemplo, ser tribunal de oposición), toca incorporarse al trabajo.

En los últimos años siento que es como un gran parón y que ni me hace falta adaptación ni me entra depresión ni cosas por el estilo. Hombre, si pudiéramos vivir sin trabajar pues supongo que lo desearíamos todos, pero como no es así pues empieza el curso y aparecer en tu colegio el 1 de septiembre debería ser motivo de satisfacción, de reencuentro, etc. En muchos casos ves caras de compañeros nuevos, puede que cambie el alumnado si terminas el ciclo con un grupo o que haya alguna novedad que nuestras ínclita Consellería de Educación nos quiera imponer sin la más mínima lógica. Después de 26 años de docente parece que ya tienes una especie de coraza que te hace inmune a muchas cosas y acabas siendo un "resabiado" que sigue haciendo más o menos las mismas cosas introduciendo innovaciones educativas y actividades que sirvan para motivar y llevar adelante un nuevo curso.

Este curso 2017/18 seré tutor de 6º de Primaria. Continuaré con el mismo grupo de alumnos que el curso pasado, a los que adoro. Es un grupo muy bueno y ya tenemos proyectos pensados entre varios profesores que esperemos se hagan realidad. Un trabajo que les puse en verano fue que, si iban de viaje, aunque fuera al pueblo de al lado, mandaran una postal al colegio. Han llegado unas 14 de un grupo de 25, desde destinos tan variopintos como diferentes localidades de Portugal, Galicia, Almería, Tenerife, Salamanca, La Rioja y Barcelona, aparte de las que mandé yo desde Suecia y Dinamarca. Sin duda viajar es la actividad humana que más riqueza nos da para entender y empatizar con otras culturas y formas de pensar y es un valor que siempre está presente en mis clases, fomentar la cultura de los viajes. Seguro que en una semana cuando empiecen las clases tendrán mucho que contar de su verano, visto desde la mente de un niño o una niña de 10-11 años.

Y por supuesto, mis hijos también empiezan su rutina. Mañana es un día crucial para el mayor porque se enfrenta a dos exámenes de septiembre que pueden marcar su futuro más inmediato. He de decir que estoy yo más nervioso que él porque sé la trascendencia que tiene conseguir superar una etapa educativa o no y eso ocurrirá en unas pocas horas. Y mi hija terminará este año Educación Primaria y será también el fin de una etapa encarando ya el instituto donde se encontrará, por cierto, con mi grupo de alumnos.

Recuerdo con cierta nostalgia mis primeros años de profesión, donde estos primeros días eran para elegir tu destino, instalarse e ir con los bártulos de un lugar a otro. Ese "gusanillo" de empezar el curso en una localidad que nada tenía que ver contigo te generaba cierta curiosidad y ansiedad por que todo saliese como tú esperabas. En Ciñera de Gordón, en Ponferrada, en Tapia de Casariego... fueron unos años inolvidables, cuando un casi adolescente de 21, 22, 23 años se hacía cargo de toda una vida: alquilar un piso, organizar tus clases, conocer gente nueva, adaptarse a una nueva situación, etc. Aquellos inicios han hecho que hoy no sea un "volver a empezar" sino una continuidad de lo que llevas haciendo los últimos años, con la excepción lógica de cuando hubo un cambio de centro o el gran traslado que supuso irse a vivir a Holanda en 2010 y que dio un giro radical a mi vida en muchos aspectos: personal, educativo, emocional. Sé que no soy el mismo en 2017 que en 2010, veo las cosas desde perspectivas muy distintas y noto también que esa transformación, que a grandes rasgos ha sido muy positiva, choca con pensamientos y decisiones que tienen otras personas que no han pasado por el experiencia de vivir en otro país. Yo me noto más tolerante en muchas cosas, más intransigente en otras, más asertivo, más empático y curiosamente también expresar lo que siento y discrepar de lo políticamente correcto me genera pequeños problemas de convivencia con gente que sigue viviendo en este "curruncho" de Europa y que no tiene más altura de miras que su ego.

Tal vez no entendáis nada de lo que quiero expresar. Normal, no pongo muchos nombres ni ejemplos, pero en estas semanas que, por ejemplo, estamos saturados de un tema crucial en la política española como es el referéndum para la independencia de Catalunya convocado por la Generalitat para el próximo 1 de octubre, está generando unas tensiones en las conversaciones cotidianas de la gente que en cierta manera asusta un poco. A menos de un mes de la fecha en cuestión no sabemos que ocurrirá ese día, si habrá votación o no, qué hará el Gobierno de España, qué consecuencias traería si gana el SÍ o si gana el NO, tanto para españoles como para catalanes... Y el españolito de a pie, acostrumbrado a las tertulias de barra de bar, opina con estereotipos, llega incluso a insultar, se enerva hasta el punto de llegar casi a las manos con el que no piense como él y, también aupados por las redes sociales, el nivel de tensión es extremo.

Así que ante todo este panorama yo voy a dar mi opinión. Como ciudadano de una región de España y de Europa, de partida estoy a favor de que los pueblos tengan derecho a manifestar lo que quieren. Esto es, si los catalanes quieren votar si son independientes o no, que voten. Ahora bien, yo no quiero que Catalunya se independice, pero tampoco quiero que lo haga Silesia, Frisia, Transilvania o Cornualles. No creo que la llegada de un nuevo país a Europa sea positiva ni para ese país ni para el país del cual se escinde, en este caso nos ha tocado a España. Lo que sí me gustaría es que tanto los que defienden la independencia como los que no, expusieran claramente a los ciudadanos catalanes los pros y los contras de la misma, factor que creo, desde que empezó todo este reto por parte del gobierno catalán, nunca se ha hecho en un medio público. Porque, básicamente, ¿un ciudadano residente en Catalunya (no necesariamente catalán) tendrá mejores servicios y más calidad de vida por ser independiente de España? Sinceramente creo que no. Y lo mismo al revés, ¿un ciudadano de cualquier otra región de España tendrá un cambio significativo en su vida si Catalunya se independiza? Pues creo que tampoco, porque yo el día 2 de octubre, pase lo que pase en las urnas, iré a trabajar exactamente igual y me pagarán lo mismo. Tal vez, si tuviese que viajar a una Catalunya independiente, tendría que hacerlo con pasaporte, pasar unos controles de frontera al llegar al aeropuerto de Barcelona, Reus o Girona, igualmente en las carreteras y autopistas que se comunican con Aragón y la Comunitat Valenciana tendrían que enseñar mi identificación e imagino que pequeños transtornos más derivados de esa posible escisión, pero más o menos igual que si voy a un Londres "brexitado" o a un país que no sea del Espacio Schengen o cruzo el Estrecho de Gibraltar y llego a Tánger. Y viceversa, claro, porque cuando aterricen los aviones procedentes de Barcelona en Alvedro, todos aquellos ciudadanos catalanes que quieran entrar en Galicia tendrán también que identificarse, a pesar de conservar aún la nacionalidad española (ya que han nacido en España pero no serían miembros de la Unión Europea).

Me parece que las cosas se han sacado un poco de quicio por ambas partes, el gobierno catalán y el gobierno español. Los primeros porque no son creíbles, generan esa animadversión a todo lo que implique "Catalunya" y están en la perrencha de niños de primaria de "nos queremos ir"; y los segundos porque no han sabido manejar ese desafío independentista en los seis años que llevan gobernando por no querer dialogar y sobre todo, por no querer entender lo que significa un sentimiento de nación. Tengo una buena amiga, profesora, de Castellón, que ahora está dando clase en Olot y ella me dijo una vez que se sentía catalana, que su manera de vivir y de enfocar las cosas era desde una perspectiva diferente a la que podía tener yo como gallego, un madrileño o un andaluz y que lo único que pedía era respeto por esa manera de sentir y ver el mundo. Y yo le creo. Con lo cual la cuestión es, ¿quiénes somos nosotros para impedir que alguien SIENTA que su mundo es Catalunya como estado independiente, sin vínculos de dependencia con España e integrados en una Europa global, en un mundo global? Lo que ocurre es que un proceso como este implica mucha altura de miras por parte de ambos lados y ninguno de los dos gobiernos en cuestión la han tenido. 

En conclusión, no solo se vuelve a empezar un curso escolar, tal vez haya que volver a empezar a DIALOGAR, a pactar, a entenderse unos con otros. Y sinceramente creo que de eso falta mucha cultura en nuestro país, aún después de los 40 años de democracia infantil que llevamos. A veces siento que se ríen de nosotros en Europa y no es de extrañar porque damos cada espectáculo que mejor esconderse debajo de una manta. Así que a ver qué ocurre y cómo encaramos este curso escolar, por mi parte intentaré que mis alumnos, cuando sean adultos, puedan tener más capacidad de diálogo que muchos de los gobernantes que tenemos. Ojalá lo consiga.




lunes, 15 de agosto de 2016

VIAJE A LOS BALCANES: SERBIA

Voy a empezar a narrar cómo ha sido mi viaje de este año. Ya es la tercera vez que salgo de España en verano para desconectar y conocer otros lugares, lo cual lleva implícito un proceso de organización, ahorro de dinero y ese "gusanillo" de salir, coger un avión para nuevos destinos y vivir experiencias nuevas. Tres amigos decidimos que este 2016 el destino serían los Balcanes, esa parte de Europa que tanto me llama y que siempre tuve presente en mis comentarios aquí, tal vez haya algún gen mío que tenga su origen por esas tierras que siempre se consideraron el "avispero" de nuestro continente por los conflictos que allí surgieron y que alteraron las fronteras desde muchos siglos atrás, la última vez hace escasos 25 años.

Yugoslavia. Para muchos que tienen más de 40 años ese es el nombre que aún suena y que asocian a determinada iconografía: éxitos deportivos, el comunismo "light" del dictador Tito, las guerras posteriores de los años 90, etc. Nuestro viaje empezó en la que era la república dominante en aquella época y que como país independiente solo tiene 10 años: SERBIA. ¿El motivo? El vuelo más económico que encontramos haciendo solo una escala desde España era a Belgrado, así que allá nos fuimos.

Difícil expresar lo que experimentamos. Belgrado es una ciudad enorme, capital del país, en la confluencia del río Sava con el Danubio. Tiene el triste record de haber sido la capital que más veces ha sido destruida y reconstruida a lo largo de la historia, la última vez en 1999 con los bombardeos que la OTAN llevó a cabo por el conflicto de Kosovo. Permitidme opinar que fue un grave error, por lo que enseguida os comentaré.

Llegamos a Belgrado a las 8 y media de la tarde, cayendo ya la noche. Cogimos un taxi que nos acercase al hotel, después de cambiar dinero. El dinar serbio es la moneda del país, de escaso valor y que prácticamente solo se utiliza con billetes. Para que os hagáis una idea por 150 euros nos dieron unos 17700 dinares, así que aparte de visitar muchos sitios, ¡¡también trabajamos Matemáticas!! Lo primero que nos impacta es que el taxista llevaba puesta la radio y solo se escuchaban una sucesión de proclamas que, por el tono y el énfasis, era para enaltecer el patriotismo y el orgullo serbio. Parecía totalmente que aterrizábamos en un país en un estado de alerta absoluto, nos mirábamos con cara de asombro pero no comentamos nada hasta llegar al hotel.

Una vez instalados y preguntando en recepción donde cenar, nos recomendaron un restaurante de comida serbia, apetitosa, tradicional y económica. Después, el primer paseo por Belgrado, a la zona más céntrica, la calle Knez Mihailova, peatonal y con muchas terrazas donde los belgradenses se encontraban para mitigar el calor del verano y que es la zona más europea de la ciudad. El calor fue sofocante los dos días, más de 34º, lo cual permitía visitar la ciudad por la mañana pero no en torno a las 4 de la tarde. 

¿Y qué ver en Belgrado? Pues básicamente unas pocas cosas:

- La fortaleza Kalemegdan, defensa de los ataques que aparecían por el Danubio
- La espectacular Iglesia de San Sava, el templo ortodoxo más grande del mundo
- El entorno de la calle peatonal citada antes, con el barrio de Skenderlija como punto de encuentro más bohemio de la ciudad
- La ribera de los ríos Sava y Danubio, lugares de ocio nocturno y restaurantes modernos y de buena cocina.
- Y para los nostálgicos, los restos de la extinta Yugoslavia, con el museo de historia del país y el mausoleo de Tito

No quiero convertir el post en una guía turística de Belgrado, ya hay muchas en otros blogs, sino en contar mis impresiones a partir de lo que ya sabía de Serbia, de su reciente historia y de sus proyectos futuros. Desde luego, todos tenemos en mente que el país es el "culpable" de los crímenes más atroces acaecidos en las guerras de los 90 en Bosnia, Croacia y Kosovo. Aquellos políticos y militares que incitaron a coger las armas contra todo aquél que intentase someter a los serbios (y que algunos fueron juzgados en La Haya por crímenes contra la humanidad, otros murieron allí,como Milosević y otros aún están fugados) desde luego que son responsables, pero no así la población civil. Lo que más me sorprendió en Belgrado fue el contraste entre querer entrar en Europa y quedarse como puente entre Oriente y Occidente, siendo el mayor aliado de Rusia. Y precisamente esto tiene que ver con el bombardeo de 1999. En las guías de la ciudad los itinerarios te muestran los restos de varios edificios que se dejaron sin restaurar para que los visitantes los viesen. Mi opinión es que ese hecho les hirió y mucho. Ninguna ciudad merece ser atacada por una fuerza superior. En este caso, Belgrado se podría equiparar a cualquier capital europea, y no podríamos imaginar que hoy, por un conflicto generado internamente, la OTAN bombardease cualquier capital o ciudad de Europa, aparte de que uno de los edificios bombardeados fue el de la televisión y allí murieron muchos trabajadores que nada tenían que ver con el régimen, es decir, fueron víctimas civiles.

Tuvimos la oportunidad de hablar con un muchacho de unos veintitantos años que nos atendió en un bar y que al decirle que éramos de España se lanzó a hablarnos. En inglés nos comunicó esa idea, nos habló de la guerra y de lo que significó personalmente en su familia (su padre había luchado contra amigos propios) y en el país. Y esa injerencia internacional en algo que nunca entendieron les ha generado mucho rencor. Es por ello tal vez que sigan viviendo muy encerrados en sí mismos y con Rusia como aliado histórico. Y por supuesto, reivindicando su identidad y su orgullo. Y sí, hay nostálgicos de Yugoslavia y de la figura de Tito, pero es más que comprensible. Durante los años que gobernó, a pesar de ser un dictador, toda la población del país gozaba de un bienestar que en muchos casos hoy no tienen. No es que haya un culto permanente a su personalidad, pero sí encuentras tiendas de souvenirs que venden pequeñas figuras de Tito, imanes, fotografías, iconos de Yugoslavia como la estrella roja, etc. Es más, todavía circula por el país el famoso "tren azul" que unía las 6 repúblicas y que tuve la oportunidad de fotografiar en la estación central en un convoy que partía hacia Montenegro.




Pero lo más impactante fue vivir en directo una de las noticias del último año. Cuando llegamos el primer día en una plaza aledaña al hotel vimos que había mucha gente joven con móviles sentada en las aceras y con policía cerca. En un primer momento hasta llegamos a pensar que estaban haciendo botellón o bien "cazando Pokémon". Pues no. Eran refugiados. El caso es que a la luz del día pudimos comprobar que efectivamente había jóvenes de aspecto occidental, pero también mujeres y niños que por su vestimenta y rasgos eran claramente de Oriente. No supimos exactamente por qué estaban "acomodados" en esa plaza, pero al estar cerca de la estación de tren y de la de autobuses, parecía como un lugar de espera ante una nueva etapa de su viaje. Hay que decir que  no se les veía en malas condiciones como vemos en televisión. Los niños jugaban entre risas, los jóvenes hasta tenían una cancha donde jugaban al futbol o baloncesto. Había un camión cisterna que les sumistraba agua y los veías lavarse y beber. También una furgoneta de Médicos sin Fronteras que actuaba como dispensario. A primera hora de la mañana alguien repartía unas bolsas con comida y, en definitiva, era un campamento provisional para más o menos un centenar de personas que se movían por las inmediaciones sin causar altercados y, como ya os he dicho, a la espera de algo, quizás un billete de autobús que les acercase a su destino final, seguramente Alemania. La verdad es que a mí se me revolvía algo en mi interior. Nosotros estábamos disfrutando de unas vacaciones con recursos y ellos estaban a pocos pasos con lo fundamental. ¿Qué hacer, cómo actuar? Pues no lo sé porque al estar bajo el control de la policía serbia ni se me planteó acercarme y como veías que estaban atendidos con lo que he descrito, pues poco más se podía hacer. Pero choca, y mucho, ver que están a las puertas de Europa y los gobiernos siguen con los brazos cruzados. En la foto veis el camión cisterna y un grupo de ellos a la derecha en la acera. Al lado del camión había más y detrás de los árboles otro grupo más numeroso.



Después de dos días dejamos Belgrado para iniciar nuestra ruta programada en coche de alquiler por otros tres países más: Bosnia-Herzegovina, Croacia y Eslovenia. Os podéis imaginar que circular por estas tierras con un coche con matrícula serbia podría considerarse una actividad de "alto riesgo". Tuvimos que tomar ciertas precauciones que nos advirtieron ya en la empresa de alquiler y que ya intuíamos. Nuestra idea era cruzar por una frontera que nos habían indicado y que fue una odisea llegar a ella. A pesar de llevar GPS, resultó que en una localidad intermedia había obras en su caso urbano y no podíamos seguir la ruta marcada por la "señora" del GPS, así que se hizo un lío, nos derivó por carreteras locales peores que las que pueda haber en el interior de Galicia, muchas de ellas con baches centenarios y sin arreglar, por aldeas con nombre en cirílico indescifrable, lloviendo... En fin, toda una aventura que hizo que el viaje hasta la frontera durase más de 5 horas, aparte de que una vez que recuperamos la carretera principal, volvimos a desviarnos por obligación ya que había obras de asfaltado en la misma y los trabajadores nos indicaban un rodeo de nada menos que 50 kilómetros entre montañas. Un viaje de poco más de 300 km hasta Sarajevo, siguiente etapa, se convirtió en una excursión impredecible de más de 8 horas, con paradas para beber, descansar un poco y orientarnos o hacer un pis.

El último día del viaje también tuvimos que regresar a Belgrado a dejar el coche y coger el avión de vuelta. Os contaré al final lo que vi. Ahora solo os dejo una foto y las demás, en facebook. Pronto, la segunda etapa: Sarajevo



viernes, 17 de junio de 2016

PROPUESTAS DE VERANO

Hoy el tema va más de relax. Muchas personas están preparando ya las vacaciones de verano. Da igual si se marchan de vacaciones o no, el caso es que después de todo un año de trabajo, esa "meta" del descanso se acerca. A nivel escolar, quedan 14 días. Algunos diréis que los maestros vamos descontando en junio el tiempo que queda para gritar

¡¡¡VACACIONEEEEES!!!

Hombre, también las deseamos, a pesar de que seamos uno de los colectivos más envidiados por todos los períodos de descanso que tenemos; no voy a justificarme, pero es que cada año que pasa a menos de una semana de que los chavales dejen las aulas, cuesta más aguantar estos últimos días. En Galicia acaba el curso escolar para los críos el día 22. En mi caso este curso, siendo tutor de 6º de Primaria, los chavales están más pendientes del paso al instituto que de acabar el curso. A estas alturas ya saben qué notas han sacado aunque no tengan aún los boletines y, a pesar de inculcarles que lo más importante es aprender, habéis de reconocerlo, LAS NOTAS SON LAS NOTAS.

Además, este curso , después de la maldita reválida, mi "tribu" se pude decir que colgó la toalla, es decir, "FINISH", y estamos hablando del 13 de mayo. Han tenido los últimos controles a finales de mayo y principios de junio, pero como si nada. Eso, sumado a que están preparando su ceremonia de graduación (de la que ya os hablaré porque de nuevo volverán a aparecer las lágrimas), hace que dar una clase mínimamente decente sea tarea imposible.

Así que pensemos en las vacaciones, en maletas, aeropuertos o estaciones, el coche, la playa, el sol, la montaña... A mí me sorprende que, a pesar de la crisis, la gente viaja; no se perdona la semana o quincena en la playa y aquellos más boyantes el crucero por el Egeo, el "tour" por los fiordos o la visita a capitales de Europa. La verdad es que propuestas las hay a gusto de todos. Niños en campamentos, cursos de verano, apartamento en las islas. Si yo pudiese influir en los indecisos, escogería dos lugares para irse, uno en España y otro en Europa. 

Yo no me puedo quejar de lo que conozco. España, bastante, pocas provincias me faltan por pisar; Europa, creo que conté una vez 18 países que había visitado, durante mi estancia en Holanda esa cifra se fue incrementando bastante. De España, sin duda, me quedo con las Islas Baleares. Mi querencia a Mallorca por afinidad familiar es más que clara, pero para aquellos que no quieran tanto turismo de "guiris" recomiendo MENORCA, un paraíso un poquito más caro, pero que compensa. Una isla que atraviesas en 44 km. y que aún tiene alguna cala virgen en su costa, con arte, gastronomía, historia... y que en pocos días celebrará, como aquí en A Coruña, la fiesta de San Juan en Ciutadella que es todo un espectáculo en el que los caballos son los protagonistas.


De Europa os he ido contando mis vivencias por muchos países (no todas, jejeje). Europa Occidental ha quedado en este blog muy bien retratada por mi experiencia personal en "Tulipandia" (gracias Pelocha por inventarte este topónimo que da tanto juego). Pero también sabéis mis fieles lectores que desde hace muchos años, siempre tuve especial predilección por aquello que llamábamos "Europa del Este" y que vimos transformarse tras la caída del Muro de Berlín. Y en concreto por aquel país que existió y que fue un auténtico avispero en los 90, aquel estado no alineado y que dio la espalda al comunismo más ortodoxo de la URSS y estrechó la mano a muchos aspectos de las democracias occidentales, liderado por un dictador que mantuvo dormidas las ansias nacionalistas de sus pueblos y que luego acabaron matándose unos a otros: Yugoslavia. Y de ahí salieron los 6 países que ahora conocemos y que vimos cómo se desangraban hace escasos 20 años. En 2014 pude visitar una de las ciudades más bellas de Europa y tal vez del mundo: Dubrovnik; pero también pude tener una aproximación a la costa croata, a la "cenicienta" Bosnia-Herzegovina y al desinteresado Montenegro. Y la verdad es que me impactó bastante y os lo recomiendo con creces.

Croacia lleva en la Unión Europea 3 años. La costa dálmata, plagada de islas en un mar inmensamente azul, tiene parajes y recovecos paradisíacos no sólo en el entorno de Dubrovnik, sino también hacia el norte (Split, Zadar, Rijeka, Opatija). Recuerdo la mañana en la isla de Lokrum, tirándome al mar desde unas rocas sin miedo a tocar el fondo, disfrutando del sol, sin coches, comiendo unos bocadillos y tomando un helado de postre en la sombra de un bar como un auténtico placer, justo enfrente del puerto de Dubrovnik y por poco dinero, a pesar de que Dubrovnik es la ciudad más cara de Croacia y que vive exclusivamente del turismo. A mí me pareció un escenario de película, esa piedra calcárea pulida en el Stradum de la ciudad vieja y en sus edificios y calles, sus murallas, la puesta de sol desde la montaña a la que accedes en teleférico, el mar... Hoy se llega a Dubrovnik en vuelos regulares desde Galicia en verano y una vez allí tienes oportunidad de hacer excursiones a los países vecinos por poco dinero, eso sí, mucha curva en la carretera. Así, viajé a la herida Mostar, impactándome su puente reconstruido tras la guerra y que había visto caer derribado por un obús durante el conflicto, así como también sentir como si estuvieses en una pequeña Turquía en el corazón de Europa. Aunque hoy Mostar también vive del turismo, no puedes dejar de pensar en cómo era la vida allí hace 20 años, muchas heridas de las que aún quedan huellas en los edificios y en la gente.

Y por último, Montenegro y el espectacular entorno de la ciudad de Kotor, a la que puedes acceder en barco por un estrecho que da a una bahía enorme en cuyo fondo se sitúa esta pequeña ciudad amurallada pero con un encanto especial. Montenegro es el país más joven de Europa, obtuvo la independencia hace ahora 10 años, en 2006, y también empieza a desarrollarse poco a poco, aprovechándose de las bonanzas de los aliado comunitarios en aspectos singulares como, por ejemplo, que la moneda oficial es el euro, a pesar de no ser acuñada en el país.

No os puedo explicar por qué tengo tanto interés por estos países. Tengo un amigo en Murcia que todos los años va con su pareja a Portugal de vacaciones. Y ha llegado a la conclusión de que algo en su ser tiene que estar conectado con el país vecino porque simplemente le apasiona Portugal. Tanto es así que llega a entender el portugués sin esfuerzo e incluso se ha comprado un acordeón para tocar música portuguesa. Él cree que algún antepasado suyo tuvo que se portugués porque si no, no se entiende tanta química entre él y nuestro cercano Portugal. Pues bien, tal vez a mí me pase algo similar. No sé si tendré algún gen balcánico, pero todo lo que tiene que ver con esa zona de Europa me atrae especialmente y deseo poder visitar los escenarios (duros a pesar de todo) de tanto dolor a finales del s. XX. He leído muchas novelas de autores y autoras croatas, serbios, eslovenos; ensayos sobre la guerra; la figura del dictador Tito me resulta incluso atrayente desde el punto de vista histórico; la música de esa latitudes me resulta muy evocadora; incluso el idioma, tan difícil para nosotros, me atrae, recuerdo que hace unos pocos años llegué a buscar alguna página web en la que se pudiese aprender serbio gratuitamente por internet (algo escuché pero lógicamente no me puse a ello... pero nunca se sabe). 

Así que bueno, tal vez debería pensar en escribir algo serio sobre los países balcánicos, no sólo verlos desde el punto de vista turístico ¡¡o eurovisivo!! En todo caso, en esta entrada solo pretendo dar ideas para esas ansiadas vacaciones, lo que está claro es que, vayamos a donde vayamos, seguro que la desconexión con la rutina diaria nos vendrá de cine. ¡¡Bon voyage!!




PD.: El día 20 hará seis años que empecé este blog. Estaría ahora preparando mi vuelta de Holanda si las cosas hubiesen pasado como estaban previstas. 6 años que han cambiado mi vida. En este blog lo seguiré reflejando. Una y mil veces a todos y a todas...

¡¡¡GRACIAS!!!

sábado, 16 de agosto de 2014

VIAJANDO EN VACACIONES

Estas vacaciones de verano están siendo un poco extrañas. No se trata del tiempo, que en Galicia siempre te puede dar sorpresas, buenas o malas, sino de todo un conjunto de factores que las hacen diferentes. Para empezar, muchos docentes gallegos hemos pasado el mes de julio pendientes de una resolución judicial que afecta a nuestro destino docente y que no tiene visos de arreglarse en varios meses. No voy a relatarlo aquí porque para los que nos son del gremio es un proceso un poco difícil de entender, pero está generando mucha inseguridad personal en mucha gente básicamente porque no es lo mismo dar clase al lado de tu casa que a 200 km. A mí también me afecta, no tanto como a otros compañeros, pero cuando te juntas con amigos y conocidos profesores sale siempre este tema y a veces con cierto enfrentamiento, todo por la ineptitud de los políticos de la Xunta de Galicia que no saben legislar y gobernar como es debido. Los perjuicios que se crean se aumentan por el llamado "efecto dominó", es decir, gente que no está afectada directamente este año, lo estará en cursos sucesivos cuanto más se alargue en el tiempo este proceso administrativo. Así que el día 1 de septiembre me incorporaré a un centro que es muy probable que tenga que dejar de nuevo a final de curso o, lo que sería peor, a MITAD de curso porque alguien, para favorecer a otro alguien u otros "alguienes" no está capacitado para tomar decisiones a pesar de ocupar un puesto de alto funcionario. Es decir, la Consellería de Educación debería llamarse literalmente "Chapuzas S. A." porque parchean y no arreglan. En fin, pasemos a otra cosa.

Julio ha pasado con algún día de playa y con la quincena preceptiva de padre divorciado con mis hijos. Alguna visita de amigos, alguna salida cercana de ida y vuelta en el día, pero nada más, todo muy rutinario. Agosto empezó con otra quincena con niños y el esperado viaje con ellos. Este año decidí cambiar la tradición de ir a la costa mediterránea o islas y proponer montaña. Dentro de España hay mucho donde elegir, pero a mí siempre me fascinaron los Pirineos. Así que busqué algún lugar donde alojarme con los niños y encontré un centro de vacaciones creado en un pueblo abandonado y restaurado por los sindicatos. Está en Morillo de Tou, a 4 kilómetros de la localidad de Aínsa, en Huesca, y para allá nos fuimos en compañía de un buen amigo de muchos años que fue un perfecto compañero de viaje. La idea era caminar por la montaña, disfrutar de la naturaleza y sobre todo cambiar el agobio de las playas por la tranquilidad del campo. Conseguimos todo eso y más, ya que conocimos lugares sorprendentes, nos salió con una buena relación calidad/precio y comprobamos de nuevo que España tiene mucho, mucho que ofrecer al turista y con calidad.

Echamos cuentas de las provincias que atravesamos y nada más y nada menos que fueron 13, a saber: A Coruña, Lugo, León, Palencia, Burgos, La Rioja, Navarra, Zaragoza, Huesca, Teruel, Guadalajara, Soria y Valladolid, porque al regreso pasamos por Dinópolis, uno de los mejores parques temáticos que tenemos en España. ¡¡Y también estuvimos una tarde en Francia!! Pero vamos poco a poco

De A Coruña a Morillo de Tou tardamos 12 horas, con paradas a comer en Burgos, merendar, repostar, etc. Una vez allí cada día hicimos una ruta por el monte, pero lo sorprendente de todo fue que cada ruta que hacíamos era cada vez más espectacular: de Morillo a Aínsa por el monte; el cañón de Añisclo, la Garganta de Escuaín (estas dos en el Parque Nacional de Ordesa) y la espectacular ruta de las Pasarelas del río Vero en Alquézar, un lugar que nos sorprendió porque todavía no puedo comprender cómo la naturaleza puede hacer cosas como esta


Lo que veis es una cueva formada por el curso de un río y está en el fondo de un cañón rodeado de una vegetación exuberante. El río Vero forma ahí un meandro y dentro de la cueva te bañas en el río, estando el agua a una temperatura ideal. Para llegar hasta ahí bajas desde el pueblo de Alquézar, conjunto histórico-artístico, por unas pasarelas integradas en el paisaje y cuando te vas las pasarelas están colgadas en la misma roca con el río bajo tus pies pero a poca altura (la veis a la izquierda en la siguiente foto). El río forma pocos metros después unas pozas donde también te bañas debido a la existencia de una pequeña presa para el aprovechamiento hidroeléctrico.


Ni que decir tiene que el paisaje es único, así que si alguna vez visitáis Huesca, no dejéis de pasaros por aquí. Cerca, además, existen abrigos en las rocas que fueron aprovechados por el hombre primitivo y en los cuales hay muestras de arte rupestre levantino, con lo cual naturaleza e historia se funden en una lección inigualable.

Las otras rutas que os mencioné también fueron espectaculares: Añisclo con sus cascadas, Escuaín con sus refugios de los quebrantahuesos... Tuvimos también la oportunidad de pasar unas horas en Francia, en la localidad de Saint-Lary, donde además de disfrutar del paisaje pude beber uno de los "capuchinos" más sabrosos que tomé en mi vida. Villas pirenaicas del Sobrarbe, con muestras del primer románico, como Aínsa, Boltaña, Bielsa, Tella... completaban el día, junto con el baño en la piscina de Morillo que hizo las delicias de los niños.

Y como colofón a la semana, Teruel y su mudéjar con la visita a Dinópolis, el mejor parque temático de dinosaurios de España y yo diría que de Europa. Bien diseñado, nada agobiante, familiar, con atracciones para niños y adultos y con un claro objetivo no sólo lúdico sino también divulgativo. Desde luego, Teruel existe y es muy recomendable. Y también, al regreso, una visita a Berlanga de Duero y Aguilera (Soria) donde comimos con una compañera que estuvo en Holanda y su marido, que fueron perfectos anfitriones  y donde pudimos comprobar que los girasoles no son sólo un cuadro de Van Gogh.


Entramos en Galicia lloviendo y esto también resulta extraño, salir de una ciudad por la mañana a casi 30º y llegar a tu casa y ponerte un jersey. En los próximos días parece que volvemos al verano, pero entramos ya en la recta final de las vacaciones y con la cabeza ya en el curso escolar 14-15. Mientras, a descansar y a disfrutar de los amigos, de la familia y de aquell@s que siempre, a pesar de cualquier circunstancia, están ahí.


sábado, 24 de agosto de 2013

MALLORCA

Mediterráneo.
Sol.
Playas y calas.
Brisa marina.
Paseo en barca y zambullirse en Cala Petita.
Sobrasada, ensaimada, gató, trampó, arros brut, "Quelytas", helados... ¡¡¡Mojito!!!
S'illot, Manacor, Porto Cristo, Sa Coma.
Terracitas de verano.
Descanso y relax.
Veraneo como debe ser.
Piscina privada
Turistas guiris.
Tenderetes vendiendo pulseras.
Bailes modernos al atardecer.
Tapas a precios irrisorios.

Pero sobre todo...

Niños.
Familia acogedora.
Compañía sana.
Sentirse querido y arropado.
Buenos consejos.
Entorno rural.
Nuevos amigos y amigas.
Fiesta de cumpleaños.
Música con DJ y solista excepcionales ("Call me baby") ;)


SON TOVELL y sus moradores, lo mejor. Grandes anfitriones y excepcionales personas. 8 días memorables y renovado por dentro y por fuera. Un lujo al alcance de pocos.

¡¡¡GRACIAS!!!



domingo, 17 de marzo de 2013

Las vacaciones en Holanda

Cuando voy a España y me ven por la calle en período lectivo, la pregunta es típica. "¿Es que estás de vacaciones?" "Pues sí, en Holanda hay una semana de vacaciones cada 7 u 8". El caso es que como ya he comentado de palabra muchas veces este tema, voy a intentar explciarlo aquí porque realmente es un lío, sobre todo en un programa educativo como el nuestro, veréis por qué.

Para empezar hay que saber que educativamente los Países Bajos se dividen en tres regiones: Norte, Centro y Sur. Dentro de cada región hay un calendario escolar diferente y cada curso escolar hay una rotación entre las regiones apra que no siempre coincidan sus días de vacaciones. Por lo que me han contado esto lo hacen para no colapsar el país ni paralizarlo y, lógicamente, que siga produciendo. Y también hay una pequeña diferencia entre el calendario escolar de Ed. Primaria y el de Secundaria, pero no muy significativa.

El curso escolar comienza entre el 12 de agosto y el 1 de septiembre. Todo depende de la región. Consecuentemente, si empiezas antes, terminas antes, así que algunos acaban en torno al 30 de junio y otros se alargan incluso hasta el 15 de julio. En verano los alumnos tienen 6 (Primaria) ó 7 (Secundaria) semanas de vacaciones. Eso hace que durante el curso escolar haya más semanas de vacaciones, siendo en resumidas cuentas como sigue:

- 1 semana en octubre (Herfstvakantie)
- 2 semanas en Navidad (Kerksvakantie)
- 1 semana en febrero (Voorjaarsvakantie)
- 1 ó 2 semanas en mayo (Meivakantie)

Pero atención, esas semanas también van rotando en cada región y, exceptuando las semans de Navidad y una en mayo, el resto son variables. Esto hace que en nuestras aulas, situadas en las tres regiones educativas de Holanda, tengamos serios problemas a la hora de elaborar nuestro calendario escolar, dándose la circunstancia de que, de 6 maestros que estamos en Holanda dando clase en la ALCE, nunca coincidimos en las vacaciones excepto en Navidad. Se da la circunstancia de que yo puedo estar en España en mi semana de vacaciones y alguna compañera dando clase aquí y viceversa.

Pero atención, que nadie piense que en España tenemos más vacaciones porque echando cuentas de los días efectivos de clase, salen prácticamente los mismos: entre 175 y 180 por curso escolar. Aquí también hay durante el curso escolar algún día festivo, además cada centro tiene la potestad de elegir días de vacaciones y agruparlos a períodos más largos, lo que complica más nuestro trabajo porque, por ejemplo, cercana ya la Semana Santa algunos centros tienen como festivo el Viernes Santo pero otros no. Y también los profesores de cada centro pueden disponer de unos determinados días de "Studie Dag", es decir, de reuniones para la organización del curso escolar y de sus actividades docentes evidentemente sin niños.

Así pues, un completo lío que por lo que oí el gobierno holandés quiere solventar. En nuestro programa, además, se da la circunstancia de que tenemos alumnos en algún aula que, estando situada ese aula en una región, por ejemplo Norte, ellos van a su colegio holandés a un centro que está en la región Centro, por lo que su calendario escolar nunca coincidirá con el de las clases de español. El niño puede tener vacaciones en su colegio holandés una semana, marcharse incluso de viaje, pero resulta que tiene las clases de español esa semana; a la semana siguiente son las vacaciones del aula donde está la clase de español, no hay clase y él sí tiene clase en su colegio holandés. Como podréis comprobar un auténtico galimatías.

Ahora yo tengo que esperar 9 semanas para tener la de mayo. De Navidad a febrero sólo fueron 6, pero por estas características tan peculiares hasta el 26 de abril tengo un período de 9 semanas, sólo han pasado tres y prefiero no contar porque agobia, aunque también es verdad que hay un pequeño "puente" de cuatro días coincidiendo con el Viernes Santo y el Lunes de Pascua.

Y por último una cosa curiosa respecto a su horario escolar. Prácticamente todos los colegios tienen horario partido, pero no tan exagerado como los nuestros. Suelen entrar (en Primaria) a las 8:30 h de la mañana y terminar a las 15:30, con una pausa para comer su pequeño bocadillo de una hora en torno a las 12:00-12:30 y otra pausa pequeñita en las primeras horas del día. Los niños no van a comer a casa porque aquí se cena en torno a las 6 de la tarde, sólo comen ese pequeño "lunch" que llevan de casa. Pero esto no ocurre los miércoles, ya que ese día la jornada escolar termina al mediodía, es decir, a las 12:00 o 12:30, lo que nos permite a nosotros empezar en muchas aulas entre las 2 y las 3 de la tarde.

En este enlace tenéis los calendarios de vacaciones hasta 2016 para todo aquel que tenga curiosidad.


Yo me quedo con lo nuestro, a pesar de que digan que los tres meses del verano son interminables para los padres (nunca son tres meses, pero bueno). Pero es que sería impensable tener niños en las aulas en España a 30-40º en julio o agosto. Al final, los días lectivos son los mismos y el número de horas que reciben de clase similar; tal vez sería mejor hacerlo flexible durante el desarrollo del curso, pudiendo agrupar días y favorecer el trabajo de coordinación de los maestros, lo que daría lugar a que los descansos intermedios fuesen más efectivos para todos. Ahí queda la idea.


lunes, 29 de octubre de 2012

La recompensa de volver a casa

Ya pasaron las vacaciones y de nuevo estoy en Holanda. Con esto del cambio de hora y la llegada de la oscuridad empieza el período más duro del curso, aunque todo siempre tiene su lado positivo. La verdad es que fueron unas vacaciones un poco estresantes, papá en el hospital, visitas a los profesores de los niños, subir y bajar al colegio y al instituto, alguna compra, y no demasiado tiempo para disfrutar de los amigos.

Nunca pensé que contaría tanto el tiempo para regresar a casa, porque sí, mi casa es Coruña, digamos que Amsterdam es una situación temporal en mi vida profesional que tiene un punto y final. Hoy una de las primeras cosas que hice fue contar las semanas en el calendario hasta Navidad y quedan 8. Dentro de dos recibo compañía porque un familiar se viene a Holanda a buscar trabajo agobiado por la crisis, de la que siempre hay que hablar aunque uno no quiera. Así que si los que me leen en Holanda saben de algo, me lo comuniquen, está dispuesto a trabajar en lo que sea aunque esta persona tiene una buena formación en la rama de imagen y sonido, electrónica, informática, etc. 

Y mientras yo veo que la rutina sigue, tanto aquí como allí, y que es lo mejor para llevar una vida organizada, aunque a veces nos aburra. La llegada fue a pocas horas de las elecciones gallegas que dieron alguna sorpresa. Ganó el PP, pero a pesar de subir en escaños ha perdido votos, lo que la gente no acaba de entender. Está claro que el sistema no funciona, se beneficia al más votado aunque sólo lo voten un 20 o 30% de la población. Por otro lado el ascenso de AGE, liderada por el histórico Beiras y con la promesa de Yolanda Díaz, es un revulsivo en la política gallega. El descalabro del PSOE y el BNG traerá consecuencias que, por otra parte, son necesarias.

Hizo un tiempo espectacular, calor y sol hasta 24º. El sábado empezó a cambiar y ya estamos todos abrigados hasta las orejas. Estamos en un episodio de frío, aquí en Holanda esta semana no pasaremos de 12º, un poco la garganta ya vino afectada así que hay que empezar a cuidarse. Pero no es tanto el frío lo que no me gusta, es un engorro la lluvia, ir con el paraguas, no poder sacar la bici (no, yo lloviendo no voy en bici, aunque aquí podríais ver toda una moda para ciclistas en días de lluvia) y mojarte. Eso hace que la sensación de frío sea mayor.

En cuanto a los vuelos, cada día estoy más harto de los enlaces de Iberia. A la ida tuve que correr por toda la terminal 4 para coger el enlace a Coruña porque parece que aparcar el vuelo de Amsterdam en una punta y salir el de Coruña de la otra es práctica común, si a eso le sumamos 20 minutos de retraso volando por encima de Barajas es desesperante. Llegué, sofocado y tosiendo, pero la maleta evidentemente no llegó, así que tuve que volver por la noche al aeropuerto para cogerla. No hay nada como los aeropuertos "de bolsillo" como el de Coruña, todo es más rápido que los monstruos de Schiphol o Barajas, a pesar de estar bien organizados. Eso sí, desde Amsterdam con menos espacio en el avión para tus piernas por operar Iberia Express y los vuelos a o desde Coruña una gozada. ¡Que a nadie se le ocurra decir que nos cierran el aeropuerto de Alvedro porque le salto a la yugular!

Pero una cosa que estoy aprendiendo de toda esta aventura en el exterior con todas las situaciones que se crean es algo que nadie me quitará ya nunca. No puedo saber si la decisión que tomé hace ya más de dos años fue algo que tenía que ocurrir. Yo creo que sí, a pesar de dejar la familia en España. Sigo convencido de que mi familia aquí no estaría a gusto por muchos motivos. Lo que sí sé es que a mí, personalmente, me dará cosas positivas, aunque se pasen momentos malos y se haga también cuesta arriba en ocasiones. Y profesionalmente lo mismo. Muchas veces ya he comentado en este blog que sólo conociendo otras alternativas y opciones puedes juzgar lo que tienes en España y ya he dicho que tenemos muchas cosas buenas, especialmente en educación, a pesar de los índices de fracaso escolar, informes "PISA" y demás. Lo que se nota en nuestro país es una especie de complejo por parecernos a Europa que tenemos que sacarnos de encima. Europa tiene muchas cosas buenas, pero también España las tiene y no debemos perder nuestra idiosincracia por parecernos a Holanda, Alemania o Dinamarca, simplemente cada país, cada cultura aporta cosas y de eso es de lo que sacaré provecho.

Estos días le decía a mi hijo que, en el futuro, ojalá nunca tenga que separarse de su familia (si la llega a tener) por obligación, porque es muy duro no poder abrazarlos, darles un beso, compartir, jugar, o simplemente comer juntos en una mesa. Esa es la rutina que aborrecemos pero que es realmente la que nos llena cada día a nivel personal. Yo estoy aquí voluntariamente, y tiene que ser positivo en el balance final para todos; pero esto también es una actitud de nosotros mismos ante las adversidades: buscar siempre lo positivo aunque la vida te dé algún revés. Desde luego eso hace crecer a uno como persona y sé que, al regreso, se verán las cosas con otra perspectiva, valorando más las pequeñas cosas de la vida y lo que has conseguido en tu trayectoria vital hasta ahora. 

Eso sí, me gustaría que mis hijos salgan del "nido" cuando ellos lo demanden, siempre pensamos en programas como "Erasmus" o viajes por Interrail, definitivamente eso nunca puede hacer daño porque da conocimiento de otras realidades diferentes a la tuya y hace que al final seamos más tolerantes con el otro, con lo diferente a ti. Recuerdo que en COU tuve que leer un libro fundamental de la Literatura Gallega llamado "Arredor de si" de Ramón Otero Pedrayo. Pues un poco es lo que estoy viviendo yo. El protagonista del libro dejó Galicia en busca de algo más, recorrió España y Europa para al final volver a Galicia donde encontró realmente lo que quería, su identidad. Esa será la recompensa que, en cierta medida, ya estoy disfrutando cada vez que vuelvo a casa y nadie me la va a quitar.



viernes, 27 de julio de 2012

PODEMOS (eso espero)

Hemos estado 10 días fuera de casa, de vacaciones con los niños en la playa, en el Mediterráneo. Este año visitamos la costa de Murcia, con base en San Pedro del Pinatar, localidad en donde vive una buena amiga que nos cuidó y nos trató como huéspedes de honor (¡¡¡besos, Esther!!!). Paseamos también por Cartagena, por Murcia capital y por los pueblos turísticos del Mar Menor. Calor a tope pero noches de verano con esa brisa que añoras en Galicia y que te permite estar a la orilla del mar a las 12 de la noche sin ningún tipo de chaqueta. En fin, una gozada, la postal típica del verano. Desde luego que le debemos mucho al turismo para que nuestro país vaya adelante, aunque ahora estemos como estamos, lo notábamos incluso en el hotel que nos alojamos, un 4 estrellas de lo mejorcito pero con personal escaso que hacía que sus servicios no fueran en algunos casos de la calidad esperada en un hotel de esa categoría. 

El caso es que cuando visitas estos lugares del Mediterráneo ves más palpable la situación de crisis que estamos viviendo. Los carteles de "se vende" o "se alquila" a pie de playa proliferaban en todos los paseos marítimos. Pero es que esa especulación creada por los avariciosos políticos y empresarios de turno es la que nos ha hecho llegar a donde estamos. Los precios seguirán bajando, pero a día de hoy es posible comprar por menos de 100.000 euros un apartamento de dos habitaciones pegado al mar. Impensable hace más o menos 3 años.

Y en esas nos enteramos que los gobiernos de la Comunidad Valenciana y de la Región de Murcia piden "rescate" al gobierno de España. Y el ciudadano de a pie se queda con cara de "póker" cuando sabe que esos gobiernos regionales son los que nos han llevado a la situación actual, haciendo promociones inmobiliarias imposibles, vergonzosas y aberrantes. Aprovechando la distancia, fuimos a Valencia, a visitar el famoso Oceanográfico. Desde luego que la visita merece la pena, aún pagando precios que se pueden considerar elevados para una familia de tipo medio español. El caso es que cuando entras en la tercera ciudad de España y llegas al complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias te asombran las dimensiones. Los edificios son espectaculares pero claro, te surge de inmediato la pregunta: ¿es necesario semejante proyecto en una ciudad de este tamaño? Desde luego que a nivel turístico atrae gente, pero se necesitarán vender muchas entradas para rentabilizarlo. La visita fue cómoda, sin agobios, muy entretenida y hay que decir que el proyecto es espectacular por su contenido, pero claro, ¿era necesario hacerlo así? Porque la otra cara de la moneda es que, si se puede visitar sin agobios un domingo de julio, implica que no va tanta gente como se esperaba. Algo no encaja en todo esto.

En otro orden de cosas, los próximos días volveremos a olvidarnos un poco de la crisis con una nueva ración de "pan y circo". Hoy comienzan los Juegos Olímpicos de Londres y todos estaremos pendientes de nuestros atletas y de las grandes estrellas del deporte mundial, esperando records y actuaciones estelares. Dada la cercanía de Londres con Amsterdam estuve mirando la posibilidad de coger un vuelo y plantarnos en el anillo olímpico. Mi gozo en un pozo: los precios son desorbitados en las entradas deportivas y alojamiento, por lo que pasar 3 días en estas fechas 4 personas en la capital británica tranquilamente te puedes gastar unos 4000 o 5000 euros. Seguro que en algunas competiciones no habrá entradas y veremos mucha gente de todos los países, y de España también... ¿quién dijo crisis?

Buscamos ser positivos para ir recuperando poco a poco. Se oyen augurios catastróficos: que España volverá a la peseta, que perderemos nuestros ahorros, que habrá más pobreza, que Europa se acaba... Sigo pensando que los políticos de un país son el reflejo de la gente que lo habita (o lo que es lo mismo, tenemos lo que nos merecemos). El pueblo es soberano y puede cambiar la situación. Lo han hecho en los países árabes con regímenes dictatoriales, ¿cómo no lo vamos a hacer en democracia? Así que espero que la gente reaccione, que salga a la calle y que sea capaz de acabar con este sistema putrefacto. Si no lo logramos significará que le damos la razón a los que nos gobiernan, es decir, que nuestros políticos no son más que un reflejo de lo que cada uno de nosotros es en su vida diaria pero multiplicado por 100 o por 1000. Y éticamente es tan deplorable el hecho de despilfarrar millones de euros en "ciudades de..." como en facturar la chapuza de turno sin IVA con el fontanero del barrio o pagarle al constructor de tu piso dinero "B" para no declarar a Hacienda. Cuando votamos y echamos la papeleta en la urna eligiendo al político de turno que sabemos que es corrupto, ¿no somos nosotros un poco también corruptos por hacerlo? Hay alternativas y tenemos que buscarlas para salir adelante, seguro que lo haremos porque España (los españoles) tiene (tenemos) potencial, creatividad y capacidad para hacerlo, sin depender de toda esta estirpe de corruptos y buscando alternativas. Como nuestra "Roja"... ¡¡PO-DE-MOS!!

Bueno, y os dejo con una foto personal de las vacaciones sacada en el paseo marítimo de Valencia, en plena playa de la Malvarrosa; no todo van a ser fotos negativas. Besos a tod@s (Pelocha, espero que estés ya recuperada, ¡¡ánimo!!)


viernes, 6 de julio de 2012

Vacaciones en Lugo

Recuerdo con especial nostalgia aquellas vacaciones de los 70 en Lugo, en casa de mi abuela. Pasada la noche de San Juan en Coruña, mis padres nos "mandaban" para Lugo a mi hermano y a mí a pasar 3 meses que para mí eran especiales y quedaron muy grabados en mi memoria. Aquel piso de la calle S. Froilán lo recuerdo perfectamente y lo añoro, tal y como era, aquellos suelos de madera, las baldositas de la cocina, las habitaciones italianas y la vista a la muralla y a la huerta de Esperanza. Por las mañanas juegos en casa y compras en la plaza de abastos o en las tiendas del barrio; por las tardes, a las cuestas del parque donde disfrutaba de los columpios y toboganes, del parque infantl de tráfico y de la libertad, del sol y de la compañía de muchos niños y niñas. Todo era muy familiar y entrañable, desde el paseo desde casa hasta el parque, atravesando el casco histórico de Lugo, como los atardeceres de verano viendo el Miño y regresando a casa exhaustos pero felices. No vuelven esos tiempos, pero me acompañarán hasta los últimos días los recuerdos que marcaron mi personalidad.

Los sábados por la tarde llegaban mis padres desde Coruña después de 2 horas de viaje por la vetusta, por aquel entonces, N-VI. Y los domingos, al campo, a la "carballeira" de Santa Isabel en Outeiro de Rei, con el Miño para refrescarnos, con las empanadas envueltas en manteles que luego servían para comer puestos sobre una manta, los bistés, la ensaladilla, el termo de café, el agua, la gaseosa "Revoltosa". Y era un día especial porque nos encontrábamos con otros familiares, algunos días mis primos de Coruña y Lugo, otros con la familia de Rábade... Y las dos horas de digestión para bañarse en el río eran imprescindibles y un ritual necesario. Mi padre hacía dos viajes en un "Set 600" desde Lugo porque no cabíamos todos, pero éramos totalmente felices y vivíamos unas auténticas vacaciones que hoy no creo que fuesen posibles. ¡Qué bien lo pasábamos y cuánto aprendimos!

No soy consciente del día en que volvíamos para Coruña, supongo que a primeros de septiembre. Sólo dos veces disfrutamos de unas vacaciones fuera de Galicia, en 1979 cuando fuimos a Mallorca por primera vez y en 1980 a Estepona, siempre a casa de familiares, pero esos 15 ó 20 días fuera no rompían la rutina del verano en Lugo. Y también, varios años, a Nois, a principios de agosto, una semana o 15 días, lo que para mi, niño urbanita, fue todo un descubrimiento de la vida en una aldea, con un teléfono público en la "casa do Maestro", cocina con lareira, animales en las cuadras y fiesta de prado. 1984 fue el año en que acabó ese ritual veraniego en Lugo por motivos de la salud de mi abuela Cándida, que ya manifestaba síntomas de la desconocida por aquel entonces enfermedad de Alzheimer y de la que nos hicimos expertos hasta que falleció en 1994.

Hoy parece que necesitamos un buen hotel de 4 estrellas, un gran viaje a la costa, hacer un crucero y gastar en buenos restaurantes. Si me ofreciesen volver 30 ó 35 años atrás no dudaría en repetir las vacaciones en Lugo, con todas las vivencias que allí tuve. Ya regresado de Amsterdam me encuentro una Coruña húmeda, sin sol, lluviosa y nada veraniega, todo lo contrario de aquellas tardes calurosas de Lugo. Y deseamos irnos a buscar el sol, la playa, la piscina... En Lugo era todo mucho más relajado, sencillo y familiar y desde luego ha dejado su impronta.

Por eso desde hace años tengo la sensación de que a mis vacaciones les falta algo. Les falta esa sensación de familiaridad y ese aspecto entrañable al más puro estilo "Cuéntame" que se ha perdido en las últimas décadas. Conocemos otros lugares, hacemos nuevos amigos, pero esa continuidad a lo largo de tres meses los niños no la tienen y dudo que realmente se desconecte tanto como yo desconectaba en Lugo. Es lo que nos toca vivir ahora, en pleno s. XXI globalizado, la cuestión es si tendrá más ventajas. Sinceramente, creo que no, me quedo con los tres meses veraniegos de Lugo.



viernes, 29 de junio de 2012

FIN DE CURSO

Y van dos. Estos últimos días de junio nos sobrepasan los papeles, las despedidas y la organización del nuevo curso en septiembre. De 6 compañeros, tres se van y se les echará de menos porque le han dado un aire fresco a la Agrupación este curso. Pero el número de alumnos crece en nuestras clases y este año hemos recibido muchos mensajes de felicitación por el trabajo desempeñado, lo cual es la mayor motivación para seguir.

Ayer por la tarde además tuvimos recepción en la Embajada de España con motivo del santo del rey Juan Carlos. El embajador de España en los Países Bajos y su señora recibieron a los funcionarios de las distintas consejerías y fue un momento para conocer a personas de otros ámbitos o de encontrarse con personas conocidas con las que colaboramos habitualmente, algunos padres de nuestros alumnos que también trabajan directamente en la Embajada, los compañeros del Instituto Cervantes, compañeros del Consulado... Fue un día de calor excesivo, incluso con alguna tormenta, pero para el equipo de la ALCE de Países Bajos, todos vestidos con nuestras mejores galas, una recepción que ya sonaba a despedida. Uno se vuelve a Alicante, otra a Granada y un tercero al Pirineo aragonés. En septiembre tendremos que organizar la acogida de los tres nuevos miembros de la Agrupación, todo esto mezclado con la organización docente de nuestras clases y los papeleos de inicio de curso.

Mañana volvemos a casa. La verdad es que siempre apetece, aunque cada ve cansa más el ajetreo de maletas, aeropuertos y aviones. Menos mal que ya tenemos de nuevo el vuelo directo de "san Vueling", aunque este año por menos tiempo. Se presenta un verano de relativo descanso porque tendré que preparar muchas cosas para el inicio del curso, aunque hay que disfrutar y "cargar las pilas". Estos días me comuniqué por facebook con un ex-alumno de Ordes que había aprobado todo, la verdad es que es un orgullo ver cómo van evolucionando y aprobando sus asignaturas. Dijo que me leían el blog, así que parece que aún tengo mis seguidores. A veces dejo la fantasía volar y me imagino todas estas entradas impresas en un libro cuando regrese definitivamente a España, sería un buen colofón a esta aventura exterior.

Pues nada, a pesar de ser primera hora de la mañana, no me siento muy inspirado. Sólo comentaros que el miércoles disfrutamos con nervios de la semifinal de España contra Portugal en un restaurante español del centro de Amsterdam. Cuando quedamos clasificados en los penalties, el grito fue ensordecedor y salir por las calles de la capital con nuestra bandera y ver las caras de las personas (yo creo que la mayoría no holandesas porque se les veía con mucha pinta de turistas) te provoca un sentimiento curioso; vivir en el exterior te hace sentir con mucho más fervor el sentimiento patriótico y muchas veces con los padres lo comentamos. Si en España saliésemos a la calle con una bandera roja y gualda es muy probable que escuchemos de la boca de alguno la palabra "facha". Pues os puedo asegurar que aquí no, que ver tu bandera en un mástil de un organismo oficial o de un escaparate de un comercio te provoca un sentimiento de pertenencia a un territorio y a una cultura, sobre todo, pero lo mismo que si vemos una bandera gallega. Y la verdad, a pesar de vivir en territorio hostil (con todos los matices a esta palabra), la gente aprecia a nuestro país, en muchos casos nos admiran y lo que tenemos que hacer en esta situación económica adversa es luchar para salir del pozo, remar todos juntos en la misma dirección, porque de peores situaciones hemos salido. Yo espero que, después de todo lo que he contado en este blog este curso, con varias entradas referidas a la crisis y a la situación económica, el verano sirva para aclarar ideas en la clase política y empiecen a verse signos de recuperación. 

Seguiré con alguna entrada en verano, pero más relajado, y a finales de agosto volveremos para aquí, a ver si hay algún cambio y vemos la vida con más positivismo. ¡¡Buen verano!!