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lunes, 2 de junio de 2014

LLEGÓ LA HORA DE FELIPE... ¿O NO?

El 29 de enero de 2013 publiqué en este blog la noticia de la abdicación de la reina Beatriz de Holanda en su hijo Guillermo. Pocos imaginábamos en aquel momento que una circunstancia así ocurriría en España pocos meses después, pero hoy hemos vivido un momento histórico que se recordará durante siglos. El rey Juan Carlos ABDICA la Corona en favor de su hijo Felipe, que conoceremos como Felipe VI

La noticia saltó a las 10:30 de la mañana. Ya en el colegio, en el recreo los comentarios en la sala de profesores eran un bullicio El rey, posteriormente, dio sus explicaciones basadas en la "renovación generacional"; los críos incluso estaban sorprendidos por el revuelo de los profes y yo les expliqué un poco qué significaba eso. Y como consecuencia, empezaron los debates en todas las cadenas de televisión sobre la figura del rey y su reinado, su sucesor y la posibilidad de un cambio de régimen, proposición que muchos partidos políticos e instituciones de orientación republicana llevan demandando años.

La verdad es que todos coinciden en el tema del relevo generacional. Felipe tiene 45 años, ha sido preparado exhaustivamente para reinar y para ser el Jefe del Estado. La imagen de modernidad, de nuevos tiempos contrasta bastante con la imagen que últimamente daba el Rey, deteriorada también por los escándalos de Urdangarín y de la cacería en Bostwana.

Pero yo creo que no es un simple cambio de rey, es algo que debería tratarse con más interés por parte de toda la sociedad española. Acabamos de pasar unas elecciones europeas donde han irrumpido nuevos partidos con mensajes claros y el bipartidismo ha caído en picado. El nuevo rey tiene por delante una tarea tanto o más complicada que la que tuvo Juan Carlos con la transición. La crisis, las aspiraciones independentistas de Cataluña, la propia imagen de la monarquía, la corrupción política, la Constitución que empieza a estar trasnochada... hacen que sea posible un planteamiento más profundo de cambio que yo llamaría una "2ª transición". Ahora es tiempo para caras nuevas en todos los sectores sociales y actividades públicas. Si Felipe es inteligente, tendría que buscar la manera de propiciar que el Parlamento enfocase una serie de cambios que dejen ya a España definitivamente en el s. XXI.

1º) Proponer su ratificación mediante un referéndum que decida la forma de estado que queremos en España: monarquía o república.
2º) Una reforma del modelo de estado, ya que las competencias de las comunidades autónomas han tocado techo. Cuando tenemos un proceso independentista en Cataluña, es imprescindible caminar hacia un estado federal.
3º) Reformas del sistema parlamentario y de la ley electoral, planteándose la eliminación del Senado y la no existencia de organismos duplicados.
4º) Mejoras fiscales recogidas constitucionalmente, para que todos los territorios de España tengan las mismas oportunidades por sus impuestos, al mismo tiempo que se lucha contra el fraude fiscal y las grandes fortunas que dejen sus impuestos en el país.
5º) La desvinculación de una vez por todas de la Iglesia de cualquier decisión legislativa del Parlamento, afianzando el carácter laico del Estado Español.
6º) Un protocolo que permita eliminar de la vida política a cualquier cargo público que tenga vinculación con casos de corrupción, siendo juzgados por tribunales ordinarios. 
7º) Posteriormente al "marco" común que saliese de esa nueva Constitución, una mejora de pilares básicos de nuestra sociedad: una ley de Educación consensuada y blindada; una asistencia sanitaria  universal y gratuita en cualquier territorio español; un salario social básico para aquellas personas que queden en paro y sin recursos; una ley laboral que defienda al trabajador y garantice sus derechos; una ley de Dependencia que apoye a las familias que tienen algún miembro con una enfermedad "rara" o degenerativa... Hay mucho que reformar y que hacer en nuestro país.

Felipe VI, si quiere garantizar que la monarquía perdure en España y sea equiparable a las monarquías de los países más avanzados de Europa (Suecia, Holanda, Dinamarca...), deberá ser valiente y conectar con su sociedad, especialmente con los ciudadanos de su franja de edad y más jóvenes. Sería el rey de los de mi generación, los que nacimos a finales de los 60 y primeros 70, los que vivimos los estertores de la dictadura, la transición y los primeros pasos de España en Europa. Tiene que ser capaz de meterse a todos en el bolsillo. E incluso cuestionarse su propio reinado sometiéndose a un referéndum que lo legitime definitivamente como rey o, por la contra, que permita la instauración en España de la III República. Sería el inicio de una nueva etapa en nuestro país y la herencia que les dejemos a nuestros hijos. Pero también somos los ciudadanos los que, con nuestros votos, tenemos el deber de elegir adecuadamente los políticos que nos representan y ejercer una democracia coherente, responsable y sobre todo, totalmente libre, en las urnas.

Tal vez sea una utopía, pero yo creo que nuestra sociedad está preparada para ello dentro de un clima de convivencia pacífico. Los nuevos pilares de la nueva sociedad hay que asentarlos bien y si Felipe VI empezase su reinado con la convocatoria de una Asamblea Constituyente, empezaríamos con buen pie. Tengamos esperanza y démosle tiempo para que nos demuestre lo que puede hacer, luego juzguemos y tomemos decisiones responsables.