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martes, 21 de mayo de 2019

DONACIONES MILLONARIAS

Hoy ha comenzado la XIII Legislatura en el Parlamento de España. Han tomado posesión de sus escaños los diputados y las diputadas, los senadores y las senadores. Al margen de ser un acto protocolario, ya hubo alguna bronca por dos motivos: los diputados de VOX montando el espectáculo y la toma de posesión de los políticos independentistas catalanes que están presos y han resultado elegidos. Curioso Parlamento el español, lo que no pase aqui...

Pero todo esto ha quedado diluído un poco porque aún estamos en período electoral y, como hace 40 años en las primeras elecciones totalmente democráticas, en el espacio de un mes se celebraron elecciones generales y elecciones municipales. El próximo domingo tendremos las municipales, las europeas y en 12 comunidades autónomas las autonómicas. Así que estamos de campaña y los líderes (y las también) tanto nacionales como locales, siguen con sus mítines y proclamas.

Pues bien, ayer se generó cierta ola de indignación con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, por unas declaraciones en contra de las donaciones a la Sanidad pública que hace uno de los hombres más ricos del planeta (español), evidentemente estamos hablando de Amancio Ortega, el fundador de Inditex. Pablo Iglesias cuestiona esas donaciones consistentes en equipos de alta gama para tratamiento oncológico a hospitales de Galicia, Andalucía y otras comunidades autónomas porque sostiene que evade impuestos a paraísos fiscales y además paga muy mal a sus empleados y empleadas. El caso es que de esos equipos donados se están beneficiando ya enfermos de cáncer.

Ayer los informativos abrían con esa noticia y buscaban la tributación en España de Inditex, que superaba los 1600 millones de euros, un 2% del total del impuesto de sociedades. Amancio Ortega siempre afirmó que paga sus impuestos aquí y Pablo Iglesias en sus mítines clama por no aceptar "la caridad del capitalismo y sufragar todos los gastos de la Sanidad con dinero público", aparte de criticar esas donaciones como parte de la ingeniería fiscal de una gran empresa para pagar menos dinero. En fin... 

Y he aquí el debate. ¿Se debe uno negar a esas donaciones? Yo, personalmente, digo GRACIAS AMANCIO. El capitalismo desde luego tendrá muchos fallos pero entonces tendremos que pensar a lo largo de la Historia el dinero que, por ejemplo, donaban los mecenas a los artistas del Renacimiento para que hiciesen sus obras magistrales. ¿A cambio de qué? Pues no lo sabremos nunca, pero las obras ahí están. Quizás, en el s. XXIII cuando de cualquiera que leáis este blog no quede ni el recuerdo, seguramente alguien dirá que Amancio Ortega supuso para la comarca de A Coruña, para Galicia, para toda España e incluso para todo el mundo, un ejemplo de altruísmo. No creo que se le recuerde como un empresario esclavista que maltrató a sus obreros y malgastó su fortuna. Y sin embargo, probablemente se recuerde a Pablo Iglesias por cosas que no sean excesivamente de su agrado o, simplemente, ni se le recuerde.

Es lícito pensar en un ideal, por supuesto. Pero de ahí a hacerlo factible en un corto plazo de tiempo, el tiempo que puede durar una vida desde que es detectado un tumor hasta que, si no hay remedio, la persona se muere, me quedo con la donación, sin dudarlo. Y el caso es que estas donaciones existen a nivel particular con cantidades más irrisorias. ¿Se puede hablar de caridad en esas circunstancias? La persona que ayuda a los Bancos de Alimentos, la que aporta un donativo a una entidad de ayuda a personas con disfuncionalidad, la que colabora económicamente con un comedor escolar, la que ofrece su casa a un sin techo... ¿hay que censurarla? A nivel educativo, por ejemplo, la Fundación Amancio Ortega ha hecho donaciones en colegios públicos de Arteixo, el lugar donde se ubica la sede de Inditex, de material informático que se han traducido en premios que han obtenido sus docentes y su alumnado a nivel estatal. ¿Tiene a esto algo que decir Pablo Iglesias? Hombre, lo cierto es que otros colegios del entorno lógicamente tenemos menos dotación en tecnologías de la información y la comunicación que los colegios arteixáns pero, ¿es para negársela? Yo diría que suerte que han tenido y que ojalá hubiese muchos "amancios ortega" en España para apoyar Sanidad y Educación públicas porque, o bien suben los impuestos a todos y nos quitan un 40% como puede ocurrir en los países del Norte y no tienen a cambio una sanidad como la nuestra, sino con aseguradoras, o admitimos estas donaciones. Porque... ahora que lo pienso. Yo puedo considerarme de clase media y tengo mi sueldo estable, pero a la hora de pedir un préstamo o una hipoteca voy al "saco" como todos los mortales. Cuando el diputado Pablo Iglesias pidió su hipoteca creo que tuvo unas condiciones más ventajosas enel banco para hacer frente a su nueva residencia en una zona un tanto exclusiva de Galapagar, ¿tal vez solo por ser quién es?

En definitiva, menos mítin revolucionario y más realidad. Me encantaría que hiciese su mítin en la sala de espera de un hospital oncológico donde los y las pacientes esperan a su prueba o a su terapia con uno de los aparatos donados por Amancio. Creo que no duraría ni medio minuto entre ellos.


viernes, 9 de junio de 2017

LAS DONACIONES DE AMANCIO ORTEGA

Lo más debatido hoy en las redes sociales e informativos ha sido la noticia de que una de las personas más ricas del mundo, el gallego Amancio Ortega, fundador y propietario mayoritario de la multinacional INDITEX ("por 25 pesetas, dígannos empresas comerciales cuya matriz sea Inditex. Un, dos, tres, responda otra vez"), ha donado 320 millones a la Sanidad Pública para comprar equipos de radiodiagnóstico para combatir el cáncer.

Al instante empiezan las redes sociales a arder con todo tipo de comentarios, a favor y en contra. Y yo me postulo, de entrada, a favor, aunque haya gente en las redes que me ponga "a caldo" porque lo que ven aquí es simplemente una operación de marketing del sr. Ortega, empresario que, por otra parte, da trabajo a miles de familias en el área metropolitana de A Coruña.

Me indigna la inquina que muestran algunos en contra de esta medida. Y puede que tengan razón, desde luego hay argumentos que plantean con mucho tino. El principal es que la Sanidad pública debe financiarse con los impuestos de los contribuyentes y no con donaciones que probablemente tengan un cierto halo de "caridad", aparte de suponer un encumbramiento de la figura de Amancio Ortega. Por cierto, me gustaria recordar que este hombre siempre se caracterizó por su discreción en los medios de comunicación, yo creo que nunca lo vi en una entrevista y todo el mundo sabe en A Coruña y su entorno que lo que tiene se lo ha trabajado desde joven, llegando incluso a aparecer por alguna de sus tiendas en horario laboral y sin previo aviso para hablar con sus empleados y comentar incidencias del día a día. Básicamente, humildad.

El argumento principal en contra de su donación lo podéis leer aquí

Ahora pasemos a la parte práctica del asunto. Es cierto que las políticas neoliberales están desmantelando los servicios públicos en especial la Sanidad. Hace poco asistí a una charla de la Plataforma Pola Defensa da Sanidade Pública en la que sus ponentes expusieron claramente que nuestro sistema sanitario no les compensa a las grandes compañías porque no pueden sacar tajada. Y pusieron ejemplos de lo que cuesta, por ejemplo, una operación de apendicitis en España, en Estados Unidos o en Holanda. llegando a haber diferencias de 10 veces más el coste en EE. UU. También de cómo en los últimos años la visibilidad y publicidad de las empresas de seguros médicos privados es más evidente, amparadas por la campaña de aniquilación que el gobierno del Partido Popular lleva a cabo contra la Sanidad pública y que se centra en reducción de personal, cierre de camas en verano, listas de espera más largas, etc. Y es bastante creíble lo que los profesionales dicen, que no es cuestión de materiales, sino de que tienen unas jornadas de trabajo demoledoras, con reducciones de productos consumibles y con una externalización de servicios intolerable. La situación, desde luego, está mal porque ya se han encargado de ponerla mal quienes gobiernan desde hace unos años. Pero llega el sr. Ortega, hace esta donación y lo que estaba estancado o en deterioro, se renueva. Desde luego el momento es más que oportuno y probablemente él no lo haga simplemente por ser un buen filántropo, sino también porque sacará un beneficio de ello, no necesariamente económico, que también es posible.

Pero la consecuencia práctica es que si en un hospital hay una lista de espera de un mes porque solo funciona un aparato radiológico, con la instalación de otro más la reduciríamos a la mitad. Sé que este argumento es muy simplista, pero al enfermo que está en esa lista no creo que le importe el origen del aparato que le hace el diagnóstico, venga de D. Amancio o de nuestros impuestos. Y no le deseo ningún mal a nadie, pero me gustaría saber la reacción de los que tanto critican al empresario si se vieran en la tesitura de tener a un familiar, conocido o ellos mismos en esa lista de espera, ¿preguntarían si el equipo que les hace la prueba es de la donación de Amancio Ortega y, en caso de serlo como son tan coherentes, dirían que NO los diagnostiquen? Han llegado a acusarme de demagogo por defender la labor altruista del dueño de Zara, pero la cuestión es que si informatiza todo el colegio de Arteixo hace unos cuantos años ya, está mal hecho; si construye una residencia para la Fundación Padre Rubinos de acogida a transeúntes, también está mal hecho; si se instalan en la ciudad de A Coruña contenedores para donar ropa usada destinada a esta fundación, también es criticable; y si dona 320 millones para luchar contra el cáncer, más criticable aún.

Así pues, que cada uno saque sus consecuencias. Algunas asociaciones de profesionales médicos han hecho públicos escritos criticando esa donación, pero las redes se han llenado también de comentarios que en algunos casos ya son virales. Me quedo con el que os pongo aquí y por el momento solo me queda decir, GRACIAS, sr. ORTEGA.



domingo, 8 de enero de 2017

LA VISITA DE RIGOR

¿Pensáis que voy a hablar de los Reyes Magos? Pues no, no toca. Además, no he tenido Reyes. Bueno, sí, en la última extracción de la Lotería del Niño sale el primer premio terminado en 54 y yo tenía un décimo terminado en 54, así que 120 €. Lo único (y no está mal) que he tenido de regalo, aunque si hay suerte el 2017 puede ser un año interesante, ya se verá que solo llevamos 8 días.

Pero volvamos al título de la primera entrada de este año en el blog: LA VISITA DE RIGOR. Seguro que pensáis que he tenido que ir a ver a una tía-abuela que está muy mayor y que es un poco cascarrabias, o al padre de una amiga que pregunta por mí cada año desde que estuvimos en la Universidad. Pues tampoco. La visita de rigor es la que te hace temblar, te pone los ojos vidriosos y sientes que ardes: LA GRIPE

Y no la he cogido yo, por suerte. Estamos en plena epidemia de gripe en Galicia y parece ser que es muy virulenta porque no ha habido un frío severo y el buen tiempo agudiza los efectos del virus, aun estando vacunados. La han pillado mis padres y más gente mayor que conozco en el barrio. Desde el día 30 están los pobres metidos en casa y sin verlos por temor a que nos contagien, así que el día de Nochevieja la cena la hicimos la familia de mi hermano y mis hijos y yo en mi casa, cocinando mi cuñada y yo desde las 6 de la tarde un menú que ni en los mejores restaurantes:

- Embutidos ibéricos
- Canapés de salmón
- Pinchos de lasaña de berenjenas con queso de cabra
- Foundee a los tres quesos en bollo de pan gallego
- Carne asada a nuestro estilo
- Postres de Navidad y Tarta "de la abuela"
- Uvas de la suerte sin pepitas

Vinos Ribera del Duero, refrescos y sidra

¿Quién da más? La cena salió de vicio, os lo aseguro. Eso sí, a las 23:59 conectamos por Skype con el hogar paternal para tomar las uvas todos juntos, la verdad es que fue una entrada de año curiosa porque los viejiños amantados en el salón de su casa y nosotros aquí con toda la juventud de la familia, pero unidos, que es lo importante.

La cuestión es que la maldita gripe está colapsando los hospitales gallegos. La población en Galicia es tan mayor que al mínimo contratiempo de este tipo hay que acudir a Urgencias porque si hay un riesgo añadido puede haber problemas graves o incluso morirse (ya ha pasado con 4 personas, parece ser). El caso es que hace poco también tuve que ir a Urgencias con mi padre, aunque no por gripe, y no puedo dejar aparcado mi curiosidad observadora de todo lo que allí acontece mientras tratan a los pacientes. De entrada decir que un 10 por los profesionales de la Sanidad pública gallega, que atienden haciendo más de lo que se espera de ellos, a pesar de los recortes. Pero claro, cuando llegas a este servicio de uno de los hospitales de referencia de España como es el CHUAC (Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña) a las 19:15 de un lunes de diciembre, derivado desde el PAC (Punto de Atención Continuada) que tienen asignado mis padres y ves las causas por las que realmente la gente acude a Urgencias, empiezas a darle a la masa gris y dices "no podemos seguir con esta gestión, esto es más que inviable". 

El CHUAC atiende a una población de más de 500.000 personas en un área que coge bastantes municipios limítrofes de A Coruña y comarcas vecinas. Puede venir gente a Urgencias desde más de 60 km de la ciudad. Pero lo que hace que se colapse el servicio es que, por ejemplo, si una persona tiene una torcedura en los PAC de referencia comarcales no hay servicio de radiología y tienen que venir a Coruña, con todo lo que eso supone. Se atienden además urgencias oftalmológicas, de psiquiatría y no se cuentan las pediátricas que acuden directamente al Hospital Materno Infantil. Total, que la sala de espera de los acompañantes estaba a rebosar porque claro, mínimo vienen dos personas por paciente, ya es raro que venga una sola, y puede haber hasta tres o cuatro... ¡o más! Así que el ambiente era irrespirable y tranquilamente había, en las 5 horas que estuve con mi padre, más de 60 pacientes siendo atendidos. Una auténtica locura, eso sin contar los que ya habían ingresado en horas previas.

¿Cómo se sostiene económicamente todo esto? Cada vez que recuerdo que en Holanda ir a Urgencias estaba casi que prohibido a no ser que te estuvieses muriendo y aún así con la tarjeta de crédito en la boca o no te atendían, veo que desde luego prefiero nuestro sistema sanitario, sobre todo por la profesionalidad de los sanitarios, pero a mi modo de ver hay cosas que cambiar. Por una radiografía de los dedos no puedes venir desde 60 kilómetros a la capital, esperar mínimo dos horas para decirte si hay algo o no, ese tipo de asistencia hay que descentralizarla. De hecho, a mi padre ya le habían hecho pruebas en su PAC (para los de Coruña, la Casa del Mar), pero como aparece como usuario de un programa de atención a pacientes con problemas coronarios que se llama "Alerta Corazón" (y que no es un programa de televisión de cartas de amor), el protocolo lo deriva, aunque las primeras pruebas den perfectas, al hospital a descartar cualquier tipo de problema. Es decir, la cadena funciona a la perfección, porque además desde la Casa del Mar al CHUAC lo llevaron en ambulancia medicalizada con un médico, una enfermera y un auxiliar, para una distancia de poco más de un kilómetro y yendo yo detrás en mi coche. Es eficiente, ¿pero es estrictamente necesario? Porque además en el hospital le hicieron más pruebas que siguieron dando perfectas, lo dejaron en observación toda la noche, le repitieron analíticas por la mañana y le hicieron una prueba de esfuerzo,   con la suerte de que estaba de turno una cardióloga que conocíamos porque era de nuestro mismo portal y la conocemos desde que nació. ¿Qué más se puede pedir?

Así fue, que por la mañana yo me fui a trabajar y mi padre quedó solito en el hospital y cuando le dieron el alta se vino para casa en el bus urbano, sí señor, ni taxi ni nada, independencia y autonomía. La verdad es que por estas cosas le envidio, yo soy más "quejica", no sé yo si cuando tenga 80 años (casi casi 81) vendrían mis hijos a recogerme o me las tendría que apañar.

En definitiva, BRAVO por nuestra Sanidad, BRAVO por sus profesionales, MAL por los gestores y REGULAR por muchos acompañantes de los pacientes que molestan más que ayudan y por cuestionar el trabajo de los sanitarios, hay que educar mucho a las personas para hacer un buen uso de los servicios públicos y no abusar de ellos, en eso sí que envidio lo que veía en Holanda, aunque ya es algo más de civismo y educación ciudadana. De todas formas, cuanto menos vayamos a Urgencias,  mejor. ¡¡Salud para todos en 2017!!


viernes, 11 de mayo de 2012

OPTIMISMO

Yo no sé si realmente me sigue mucha gente por este blog, si es así habréis comprobado que ya hace casi dos semanas que no escribo nada. Las vacaciones acabaron un tanto amargas en España porque muchos ya sabéis que mi madre ingresó en la UCI del hospital de A Coruña y ahora aún sigue en planta. La evolución es lenta, pero en dos semanas ha habido dos viajes de ida y de vuelta a Holanda, así que no estaba yo en un primer momento para muchas fiestas.

Gracias a los extraordinarios médicos españoles mi madre evoluciona bien. Lo que tiene vivir unos días en un ambiente hospitalario es saber de primera mano lo que realmente disfrutamos en España con nuestra sanidad pública, recalcando esta palabra porque es única en el mundo y nada que ver con la de mi país de acogida. Si lo que le pasó le llega a ocurrir en Holanda el año pasado cuando me visitaron mis padres, dudo que el trato fuera el que nuestros profesionales sanitarios dan a los enfermos, incluidos los del "turismo sanitario" tan de moda en las últimas semanas. Oír y saber que ciudadanos europeos venían en vuelos "chárter" a operarse en nuestra sanidad pública mientras nosotros tenemos que entrar con la tarjeta de crédito en la boca en cualquier hospital europeo para que te atiendan, da una idea del carácter solidario y universal de nuestra sanidad pública (de nuevo recalcada).

Durante estos días una pequeña manifestación de médicos y enfermeros contra los recortes sanitarios recorría la calle que divide los dos edificios del hospital. Muchos familiares de enfermos los veíamos desde las ventanas y el sentir general era que no eran ellos los que tenían que ir con las pancartas, sino nosotros, los usuarios. Y los políticos populares que ahora gobiernan nos quieren hacer ver que en Europa están más avanzados porque pagan... ¡¡MENTIRA!! No soporto oír al consejero autonómico de turno decir que cobrarán por la comida del hospital, por las duchas, por el ingreso. ¿Estamos locos o qué? En una conversación de cafetería entre tres enfermeras estos días, una de ellas de acento hispano comentaba a las otras dos que en EE.UU. poner una vía a un paciente costaba 30 dólares. Vayan sumando por todos los servicios que un enfermo tiene desde que ingresa hasta que le dan el alta.

Al mismo tiempo, los informativos dan ideas para sobrellevar la crisis, una de ellas ser optimista. ¿Se puede serlo cuando el gobierno del PP anuncia de nuevo que dará 15000 millones de euros a la banca? Yo les propongo que repartan ese dinero entre los 5 millones de parados, tocarían a 3000 por cabeza, seguro que el consumo se revitaliza y por lo menos 5 millones tendrían más motivos para ser optimistas. Aún así es lo que nos queda, pero parece que irán poco a poco cambiando las cosas por Europa, en algunos países ya hay esperanza (adiós Sarkozy) pero en otros asusta ver a los periodistas ser militarmente ordenados a levantarse cuando entra el líder de un partido nazi que acaba de obtener 21 escaños en el parlamento nacional (Grecia). ¿Por qué no reacciona el pueblo, el ciudadano de a pie?

El domingo regreso a Amsterdam por segunda vez en 7 días, mi madre seguirá ingresada pero yo estaré más tranquilo no sólo porque evoluciona bien, sino porque está en manos de los mejores profesionales sanitarios del mundo. A ver si puedo volver a retomar el blog con un poco más de optimismo. Y, por cierto Ángel, si me lees, ánimo y sé más optimista que yo.