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domingo, 6 de enero de 2019

AÑO NUEVO Y CARGADITO DE TENSIÓN

No en mi caso. Un año más, han pasado estas fiestas consumistas que cada vez empiezan antes con productos en los supermercados, iluminación en las calles, anuncios de colonias y simulacros de paz, amor, felicidad y buenas vibraciones. Nada más lejos de la realidad, aunque hay que mantener un poco la tradición... ¡un poco, no nos pasemos!

Sinceramente, a mí lo que más me gusta es lo que comentaba en el anterior post, el sorteo de Navidad de la Lotería. Porque me gusta ver a la gente llorando y abrazándose de alegría, contagiarnos de esa felicidad (que en algunos casos acaba en ruina a los pocos años) y además porque es el primer día de las vacaciones. Es curioso porque me pasan más lentos los días de diciembre que los días de enero, una vez que comemos las uvas (que es la otra celebración que me gusta) los días hasta que comienzan las clases, generalmente el día 8, vuelan.

Por lo demás, todo sigue el guión. Cenas y comidas en familia, inocentadas el día 28, los regalos de Reyes. Año tras año sin novedades, aunque cada vez las Navidades son más mediáticas. En la Puerta del Sol de Madrid no solo se comen las uvas a las 23:59 h del día 31 de diciembre, sino también en los ensayos desde el día anterior, estando la plaza a rebosar de gente y con controles de seguridad en sus accesos para que ningún loco o loca le dé por hacer una barbaridad. Y en el momento álgido las cadenas de televisión compiten con la pareja de presentadores más "cool" del momento para rascar audiencia, aunque desde hace unos años el traje de Cristina Pedroche es de lo que se habla en muchas mesas de Nochevieja en los minutos previos.

Si el año termina con resúmenes de las noticias más destacadas y estadísticas a cada cual más dura o macabra, entre ellas la triste realidad de la violencia de género, el nuevo año siempre comienza con propósitos para cumplir: que si aprendo inglés, que si voy al gimnasio, que si dejo de fumar. La tríada clásica regresa. Es curioso porque nadie se propone contribuir a hacer felices a los demás o ser más solidarios. En una semana ninguno de esos propósitos sirven para nada porque ya se han olvidado. Se sigue fumando, el gimnasio se usa para hacerse selfies y el inglés... cantando "Europe's living a celebration" llega.  En política también se hacen propósitos y este año viene cargadito de tensión. Se esperan elecciones municipales, europeas y en algunas comunidades autonómicas. Algunos políticos no hacen más que reclamar también al Presidente del Gobierno elecciones generales porque no consideran que su gobierno sea legítimo y están más deseosos del sillón que de favorecer a los ciudadanos y a las ciudadanas. El caso es que, si se convocasen el mismo día TODAS las convocatorias electorales, en algunas comunidades autónomas habría hasta 6 urnas con 6 papeletes diferentes que tendría que llevar cada elector, ya que en Canarias y Baleares también se eligen los cabildos insulares. Total, que los miembros que les tocase mesa electoral se quedarían contando y recontando votos hasta las navidades de este recién estrenado 2019, así que dejemos al Gobierno gobernar y tranquilitos.

Pero no, hay algunos partidos que disfrutan generando tensión, incendiando en televisión y en las redes, provocando enfrentamientos y sobre todo, degenerando la política de verdad en un patio de vecinos con enfrentamientos verbales dignos de cualquier reality-show o programa de telebasura. Ayer mismo se difundió un vídeo por parte del Partido Popular en el cual un niño leía una carta a los Reyes Magos en la que se deseaba la muerte de Pedro Sánchez. Es verdad que a los pocos minutos el Partido Popular retiró el vídeo y pidió disculpas, pero si este es el nivel político de un partido que aspira a gobernar en democracia, por favor, recíclense.


Y además este partido está en Andalucía "haciéndole la rosca" a la ultraderecha, empezando ya a cambiar determinados conceptos y cediendo en aspectos incuestionables como la violencia de género.  Solo por sillones. Mientras, 2019 se estrena con medidas aprobadas por el gobierno central que benefician a todas las personas, la mayor subida del salario mínimo interprofesional que se hizo en democracia, una leve mejora en la asistencia a las personas autónomas, también una subida en las pensiones y esperando poder aprobar unos presupuestos que significarán continuar con la senda social de progreso que empezó en junio con la moción de censura que quitó del poder al corrupto Partido Popular y al ya desaparecido Mariano Rajoy. 

Y sí, en todos los partidos hay gente muy válida y gente muy mediocre, pero si yo quiero vivir en un país que se considere europeo y con unos mínimos de bienestar social, no puedo pensar que solo eso va a depender de un partido político. Va a depender de TODOS ellos y en España el mayor problema está en que los partidos de derechas no acaban de dar el paso definitivo para convertirse en una derecha moderna. Yo sugiero a todos aquellos que lleguen aquí y se definan de derechas que lean este artículo donde un joven Borja Sémper, dirigente popular vasco, refleja esa involución que se necesita en el Partido Popular. Cuando haya elecciones generales espero que la gente, todos nosotros y todas nosotras que tenemos que ir a votar más que nunca, sepamos elegir y veamos que no se puede retroceder, que es necesario mirar hacia adelante y reflejarnos en lo bueno que tiene Europa, no en lo malo que nos trae el populismo de extremos, especialmente el de derechas que ya ha aterrizado en España. Para mí el ejemplo más cercano está en Portugal, que ha avanzado en los últimos años muchísimo y ya ha devuelto todo el dinero que se le dio por el rescate financiero. A lo mejor tenemos más que aprender de nuestros vecinos, están ahí, a 180 km de casa. No desaprovechemos su influencia y aprendamos. FELIZ 2019!!


sábado, 10 de noviembre de 2018

ESCAPADA DE SAHMAÍN

Que no, que nada de Halloween. Que los americanos tienen un marketing espectacular, hay que reconocerlo, y aunque estemos esperando como locos al "Black Friday" en Galicia celebramos Sahmaín, la noche de los muertos. Esta fiesta se recuperó hace pocos años en muchos lugares de Galicia con la similitud de la decoración con calabazas o "calacús". Y este año, siendo 31 de octubre un miércoles, al día siguiente teníamos festivo nacional y el día 2 era un día (nunca mejor dicho) "muerto" a nivel educativo, así que muchos centros, siguiendo la normativa oficial (no nos inventamos los festivos ni los puentes), solicitaron ese día como no lectivo, por lo cual disfrutamos de unas minivacaciones de 4 días que me recordaban a las "heerfstvakantie" de Holanda, la penúltima semana de octubre.

Así que como ya lo sabíamos con cierta antelación, las webs de vuelos, hoteles y reservas se colapsan buscando las mejores ofertas y posibilidades. Pero los responsables de dichas webs saben de estas cosas, los vuelos se ponen por las nubes metafóricamente hablando y solo tocaba moverse por el entorno cercano. Y como alguien que conozco no conocía un sitio que yo visité hace muchos años, pues me sentí un poco "guía" y para allá nos fuimos. En unas 4 horas y media desde A Coruña en coche se llega a una de las ciudades más monumentales de España: SALAMANCA.

A pesar del frío y de que llevamos un otoño bastante atípico en el que ya ha nevado en Galicia y estos días estamos con un tren de borrascas que hace años no padecemos, allá que al salir los niños del colegio a las 2 de la tarde nos pusimos en camino después de una comida rápida y no muy copiosa. Visitar una ciudad como Salamanca siempre es un lujo: de día, de noche, en primavera u otoño. El ambiente estudiantil, el arte, la historia, la cultura, la gastronomía... son un marco incomparable para muchas historias. Y echando cuentas hacía más de 15 años que no recalaba por allí. 

Plaza Mayor, Universidad, Catedral con una edición más del proyecto de exposición "Las Edades del Hombre", Casa de las Conchas, Río Tormes, Lazarillo, Celestina... Un casco antiguo muy bien conservado. Buen ambiente, una temperatura fría pero soportable, platos típicos y por supuesto, buena compañía. Nada más que añadir. O sí.


4 días para una ciudad mediana es mucho tiempo. Así que la ruta continuó destino a Portugal. Existe una frontera por la que incluso pasa el tren que comunicaba el centro - norte de Portugal con España y constituía la salida de muchos emigrantes portugueses hacia Europa. Esa frontera está en la localidad salmantina de Fuentes de Oñoro y en su vecina portuguesa de Vilar Formoso. Pero 20 km. antes de esas dos poblaciones se encuentra la segunda ciudad de la provincia de Salamanca, sede de diócesis y todo un descubrimiento: Ciudad Rodrigo. 

Se trata de una villa completamente fortificada, con muchas mansiones señoriales y una catedral en la que disfrutamos de una visita guiada gratuita y donde pudimos contemplar una joya para mí desconocida y que nos impresionó. Se trata del Pórtico del Perdón, un conjunto escultórico románico de una hechura similar al Pórtico de la Gloria o al del Paraíso, más pequeño pero con una precisión en las figuras y una idea iconográfica única. Además, dado que fue restaurado, la Junta de Castilla y León creó sobre él un espectáculo de luz y sonido de 6 minutos que solo por eso merece la pena acercarse a esta ciudad y admirarlo. En Ciudad Rodrigo comimos para luego continuar en pocos kilómetros el viaje a Portugal y dormir en nuestro próximo destino: Aveiro


Portugal es hoy un país avanzado, muy europeo y con el que Galicia tiene una relación estrecha lógicamente a causa del idioma. Ir a Portugal es para un gallego como estar en casa. Es curioso que el mismo año que volví a Lisboa con motivo de Eurovisión en mayo, coincida con la visita a otra ciudad portuguesa por primera vez y que desde hace unos años está teniendo un auge espectacular. Aveiro es conocida como "la Venecia portuguesa" por los canales que recorren sus calles y que conforman parte de su ría, en la cual desde tiempos romanos se explotaron salinas. Hoy han aprovechado ese potencial y son sus atractivos turísticos: el paseo en barco tradicional (moliceiros) por los canales y la visita guiada a las salinas. Hicimos las dos actividades, esta última en portugués y fue una explicación precisa, maravillosa, entendible sin problemas y muy instructiva.

Por si fuera poco, Aveiro tiene en su entorno dos lugares privilegiados de cara al mar: Costa Nova y la Reserva Natural de las Dunas de San Jacinto, a la cual hay que acceder en un transbordador que permite subir el coche. Pues allá nos fuimos y ver toda aquella extensión de arena y el mar, solos en la playa, fue un momento muy especial. Por cuestiones de hora no pudimos disfrutar mucho de la tarde, ya que al ser una hora menos en nuestro país vecino y ya haberse producido el cuestionado cambio de horario de invierno, la noche empezaba a notarse a partir de las 17:30 h. Así que entre el turismo y la gastronomía portuguesa pasamos los otros dos días, para regresar a Coruña con lluvia durante todo el trayecto. A pesar de todo, Portugal NUNCA defrauda.

Algunos os estaréis preguntando por qué hablo en plural: "pudimos, fuimos, visitamos...". Sí, fuimos dos... y me da que no será el último viaje que hagamos juntos. Sencillamente, la vida sigue y los sentimientos vuelven a significar algo, muy bonito. Una nueva etapa. ;)


viernes, 30 de marzo de 2018

LA VIRGEN DE LA CUEVA

¡Es que no para de llover! En noviembre teníamos sequía, con los embalses en mínimos en Galicia. Pues nos vino un invierno frío y sobre todo el último mes lluvioso a más no poder. Y ya estamos de agua hasta arriba, de hecho en el embalse más grande de Galicia, Belesar, ya empezaron a soltar agua porque no da para más. Pero es que además es Semana Santa y en los informativos te ponen las playas del Mediterráneo a 25º y aquí los peregrinos con sus chubasqueros llegando al Obradoiro, empapadiños hasta la cabeza. Un famoso humorista gráfico gallego, Davila, ha caricaturizado este hecho con un chiste de rogativas a santos.




Es curiosa esta Semana Santa que se vive en España. El tema de las procesiones da para mucho, porque a cada cual es más pintoresca o incluso llega a tener un toque kitsch. He visto vídeos de gente llorando ante el paso de una imagen como también figuras que hacen bailar en sus tronos ante la llegada de otra imagen (Avilés) y luego está toda la parafernalia de las procesiones andaluzas. Hace ya muchos años presencié una en Málaga que se sigue haciendo y que es una de las que más se cuestiona: el Cristo de la Buena Muerte, procesionado (precioso participio) por los legionarios que llegan en barco al amanecer desde Melilla. Hoy se debatía en facebook si esa procesión, a la que acuden miles de personas, entre ellas muchos niños a los que les enseñan la tétrica "Soy el Novio de la Muerte", debería seguir celebrándose y si deberían ir cargos políticos civiles electos. Esa conjunción de Ejército, Iglesia y democracia resulta, cuanto menos, chocante. La verdad es que el respeto de la gente que acude a ese acto es solemne, yo lo vi, y sobrecoge. Pero claro, España constitucionalmente es un estado aconfesional, con lo cual, ¿qué hacemos? ¿Les decimos a los legionarios y a los ciudadanos de Málaga que se acabó, que ya no hay procesión? Imagino que se arma una revuelta de impresión.

El caso es que a mí esa procesión me parece muy dramática y atemporal. Pero claro, pasémoslo ahora a Galicia y digámosles a nuestros conciudadanos que se acabó ir a San Andrés de Teixido (para quien no lo sepa es el santo más "milagreiro" que tenemos en este rincón del mundo) o que el 16 de julio, día del Carmen, les digamos a los marineros que no pueden sacar en procesión en sus barcos por el mar a las imágenes de la santa, sin contar el "Botafumeiro", el abrazo al Apóstol, el "Corpiño", los ataúdes en Santa Marta de Ribarteme, etc., etc.

Tradición vs. Religión. ¿Dónde está la frontera que separa un rito de otro? Buena labor para los antropólogos. Yo creo que hoy las procesiones tienen más de tradición que de religión, aunque confieso que a mí me gusta verlas, el año pasado disfruté de las de Ferrol que es una de las más importantes de Galicia junto con las de Viveiro. Pero yo no voy con sentimiento religioso a verlas, más bien voy por admirar la escultura de las imágenes que procesionan y por observar el comportamiento de la gente, que en algún caso llega a tal extremo de misticismo que impresiona.

Sin embargo, hay una cosa con la que ya discrepo al 100 % y es que por orden de la Ministra de Defensa, Mª Dolores de Cospedal, desde hoy las banderas españolas de los cuarteles tienen que ondear a media asta por la muerte de Jesucristo... Y vivimos en un estado aconfesional, donde los ministros y ministras piden a la Virgen del Rocío que aumente el empleo o que San Cristóbal nos proteja en la Operación Salida al volante de nuestros coches. Este es el nivel. Así que a aquellos turistas extranjeros que nos visiten, recuerden estos días de Semana Santa: SPAIN IS DIFFERENT!!



(El Desenclavo. Semana Santa de Medina de Rioseco - Valladolid)

sábado, 4 de abril de 2015

PROCESIONES

Debemos ser uno de los pocos países del mundo con la costumbre de sacar por las calles en esta época del año a todo el repertorio de cristos, vírgenes y santos que tenemos en nuestras iglesias. A mí personalmente es una tradición que me gusta, al margen de todo el significado religioso que lleva implícito. Supongo que tendrá que ver mis vivencias de la infancia, ya que en estas fechas de Semana Santa solía irme a Lugo y allí iba con mi abuela a cuanta procesión había, desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo, y las recuerdo todas. Tampoco voy a negar que con 9 ó 10 años ver la imagen de Cristo muerto metido en una urna de cristal en la procesión del "Santo Entierro" me producía cierto temor y con el tiempo reconozco que es una imagen bastante macabra para cualquier chaval. La capacidad de razonar y de asimilar que la tortura que supuso lo que llamamos "Pasión" de Jesucristo con la posterior crucifixión era un castigo atroz, por lo que ver esa imagen continuamente en cientos de pasos que procesionan por toda España no deja de ser algo que puede traumatizar a un niño si no se le explica realmente lo que es.

Sin embargo, en pleno 2015 el fervor religioso de estos días se va perdiendo. Incluso en los lugares de España donde más se viven las procesiones, como pueden ser Andalucía o Castilla y León, pienso que gran parte de todo este ceremonial es una atractivo turístico que aporta beneficios a ciudades como Sevilla o Valladolid y que para los autóctonos no deja de ser un mero acto social que va dejando de lado el tema de la fé. Yo estos días fui por primera vez a las procesiones en A Coruña, con todo el despliegue de Policía Local, Protección Civil y demás. Son unos actos pequeños, lejos de la magnitud de las procesiones del sur de España, incluso de las de Ferrol o Viveiro que son las más renombradas de Galicia. Y al margen de cuestionar los motivos por los que cada uno decide ser porteador, llevar capirote o ir de mantilla, hay cosas que no tienen una conexión lógica.

La mezcla entre lo religioso y lo militar está presente en muchos de estos desfiles. Aquí, por ejemplo, al salir una de las imágenes de la iglesia que la alberga, una banda tocó el himno de España. Sinceramente, no encuentro ni la más mínima relación. Y a continuación la misma banda toca la melodía de la "Sinfonía del Nuevo Mundo" de Dvorak para a continuación la "Marcha del Antiguo Reino de Galicia" con sus gaitas correspondientes. Desde luego la música de religiosa, nada.

Luego, a pesar de que la gente mantiene un silencio educado y respetuoso cuando pasan las imágenes delante de ellos, ves que algunos y algunas de los y las cofrades están allí por una obligación impuesta y con cara de "maldita la gracia tener que estar aquí". Y con la suerte que hemos tenido de una Semana Santa de sol, porque si está frío o amenaza lluvia, la procesión sí que se convierte en un verdadero suplicio.

Hace años asistí a una de esas procesiones míticas en Málaga, la del Cristo de Juan de Mena que portan los legionarios que vienen ex profeso desde Melilla para hacerlo. La expectación desde horas antes de la salida del paso delante de las puertas de la iglesia es espectacular, pero también sientes que toda esa puesta en escena forma parte de un ritual al que muchos asisten no por fé, sino porque hay que estar allí. Realmente, esa vinculación de los diferentes cuerpos de seguridad o batallones militares con tal o cual imagen religiosa me resulta a estas alturas de la vida un tanto artificial. Pero claro, todo tiene su lógica cuando te das cuenta de que los dos grandes estamentos que siempre hubo en España, la Iglesia y el Ejército (amplíese a todas las fuerzas de seguridad), siguen siendo jerárquicos y de ahí ese "matrimonio" de conveniencia que siempre han tenido. Guardia Civil, Policía Nacional, la Armada, la Legión... aparecen en muchas de las procesiones de estos días acompañando a las más diversas advocaciones de vírgenes o a cristos penitentes, crucificados o sepultados.

Sin embargo, yo estoy orgulloso de esta manifestación cultural española. Me imagino que los turistas extranjeros que visitan España estos días tienen que alucinar con todos estos actos y más aún si se adentran en el rural y se encuentran con manifestaciones más arcaicas y, esas sí, de verdadero fervor y penitencia personal. Ejemplos como los "empalaos" de la Vera en Cáceres o los "picaos" de San Vicente de la Sonsierra en La Rioja son realmente estremecedores y no aptos para mentes sensibles o incluso para los niños. Siempre y cuando todas estas decisiones las adopte uno libremente, pues adelante. En cualquier caso, la religión tiene que formar parte de la vida privada de las personas. El hecho de que culturalmente se le dé un carácter público con las procesiones no significa que haya que institucionalizarlas. Supongo que con el paso de los años en muchos lugares se irá perdiendo esta tradición porque muchos jóvenes ya pasan de cualquier tema religioso, pero en otros perdurará. Para ello es vital el empeño y trabajo de las cofradías y sus integrantes a los que hay que agradecer que esta costumbre no se pierda. Mi respeto hacia todos ellos y que su labor sirva para que se valoren más desde el punto de vista cultural y artístico las procesiones de Semana Santa.



lunes, 28 de mayo de 2012

NO HAY QUE SEGUIR AL REBAÑO

Y esto lo digo turísticamente hablando. En un fin de semana largo y de mucho calor no queda más remedio que salir de casa y explorar, ya que este tiempo "lekker en gezellig" así lo pide. Ayer domingo me dirigí, cual oveja en el rebaño, a una de las atracciones turísticas más visitadas de Holanda, el conjunto de molinos de Kinderdijk (Patrimonio de la Humanidad). Después de clavarte 6 euros por ver un vídeo y visitar un molino por dentro, paseo por el canal donde están situados el resto de los molinos, fotos de rigor y mucha, mucha gente, no sólo turistas, sino también holandeses en bici y familias disfrutando de todo lo "lekker en gezellig" que estaba el día. No está mal, pero molinos hay en toda Holanda y como están más allá de Rotterdam pues no creo que vuelva, a pesar de que el tren rápido era ayer sin suplemento y el transporte interurbano "gratis, menheer"



Para aprovechar el día pasé la tarde en Rotterdam y me gustó más, ya que descubrí rincones con encanto y subí a una de las torres más famosas de Europa, el Euromast. En un lugar como este te puedes encontrar gente muy variopinta, desde un grupo de mujeres musulmanas abrigadas hasta el cuello hasta un grupo de orientales que se pusieron a rezar desde las alturas moviendo las manos en las que tenían algunos objetos de rezo de tipo budista (cuentas y campanillas). Mi curiosidad era tal que le pregunté por qué rezaban y una de ellas me contestó "por la bendición para esta ciudad". Al margen de esta anécdota, las vistas desde los distintos cuerpos de la torre (en el último subes a una especie de platillo volante que va girando sobre la estructura de la propia torre regalándote una vista de 360º durante varios minutos) son espectaculares, todo el puerto de Rotterdam, su área metropolitana y al fondo hacia el norte, La Haya (Den Haag, para los neerlandeses). Mereció la pena.



Pero la visita que más me gustó fue la de hoy. Podría deciros que ha sido el espacio cultural más bonito que he visto en mis dos años aquí. Ya el año pasado quise verlo, pero no pude acceder a todo el recinto porque sólo abría en horario de  primavera-verano. Se trata del Zuiderzee Museum, en la localidad de Enkhuizen, situada a orillas del antiguo "mar del sur", hoy IJsselmeer. Este museo quiere mostrar la vida de los pueblos pescadores del antiguo mar que quedó convertido en lago cuando se construyó el dique de cierre con el Mar del Norte. Pero lo han hecho tan bien que hay una parte exterior, la que visité hoy y que el año pasado estaba cerrada, que es un auténtico museo vivo. Se conservan las casas tal y como eran en el s. XIX y primeros años del XX, pero también las tiendas y los oficios, pudiendo realizar esos oficios con gente que se dedica a ellos y que desarrollan su trabajo de manera tradicional, incluso en su vestimenta. está adaptado a todo el público, especialmente a los niños, que realizan cualquiera de estas actividades. En estos pueblos, por ejemplo, se ahumaba el pescado. Pues puedes ver el proceso real con pescado de verdad que luego te puedes comer allí mismo; hay incluso una lavandería comunitaria con lavadoras de época impulsadas por energía obtenida del vapor del carbón, viendo allí al encargado usando esa máquina de vapor que da la energía a las otras, haciendo la colada.



Otras actividades que observé fueron: hacer cuerdas de forma artesanal, de tal manera que luego el niño o la niña puede usar para jugar con ella a la comba, vestirse con ropa tradicional holandesa (zuecos incluídos) para luego hacerte un retrato familiar de época por un fotógrafo profesional; jugar a los juegos tradicionales holandeses en la plaza anterior a la iglesia, construir tu propio barco de juguete con un zueco al que le pones velas para luego echarlo a un canal... Os aseguro que los niños disfrutaban de lo lindo y los mayores también, a mi me pareció lo mejor que he visto en museos en este país, al que hay que reconocer que para darle un sentido didáctico a sus ofertas culturales son unos genios. Además, el día acompañaba, así que desde que entré más o menos a la 1 y media de la tarde, y después de comer en uno de sus lugares de restauración, hasta que salí en barco hasta la estación a las 4 y media, fueron tres horas que disfruté al 100 %; si vas con niños tardarás más pero merece la pena, sin duda.

Además, el entorno es muy bonito, fuera de las grandes atracciones turísticas. El tren llega desde Amsterdam al final de la línea y allí puedes coger un pequeño barco que te deja en las puertas del museo, recorres toda su extensión, disfrutas de la información y de las actividades, comes y te vuelves a la estación de nuevo en el barco. Por lo que leí, el proyecto del museo se aprobó con la unanimidad de varios municipios costeros que donaron algunas de sus casas tradicionales. En algún caso fueron llevadas hasta allí en grandes transportes, otras fueron rehabilitadas, se conserva hasta el más mínimo detalle de su decoración, tanto de las casas particulares como las de los comercios, puedes comprar algunos de esos productos (en la panadería, en la quesería, en la farmacia, donde venden caramelos balsámicos y las famosas pastillas de regaliz que tanto gustan aquí...), ves la herrería, la cestería, la tonelería... En fin, un 10 para este espacio del que deberíamos aprender mucho en España.




Y nada más por ahora, a pesar de que me gustó mucho el museo, es en estos momentos cuando echo más de menos a los míos, sobre todo a los niños. Cuando visito algo solo y veo a las familias juntas disfrutando del entorno me entra cierta envidia y nostalgia, pero bueno, son las cosas de este período en el exterior, no siempre tus compañeros están disponibles para quedar y los amigos holandeses tampoco, pero  siempre hay que buscar la alternativa y ver las cosas positivas que puede tener la soledad, aunque haya momentos un poco "cuesta arriba". Queda poco, en un mes ya podremos disfrutar de las vacaciones, pero con mucho trabajo administrativo por delante. ¿Cómo es posible que en la era de Internet se hagan más papeles que hace 10 o 20 años? Síntoma de que algo falla en nuestra administración... ¿o será la crisis?

sábado, 28 de abril de 2012

ALLES IS ORANJE

El que aterrice estos días en los Países Bajos se encontrará por todos los lugares los colores de su bandera, azul, blanco y rojo, pero especialmente y con más profusión el naranja. El motivo es que ha llegado el momento de la fiesta nacional, el "KONINGINNEDAG" o más conocido por "Día de la Reina".

Horarios especiales de transporte, calles y plazas cortadas, todo un "merchandising" con el susodicho color que no deja indiferente y en el que acabas picando algo, música, desmadre, locura... El 30 de abril es el día señalado, comienza una semana de vacaciones para los holandeses que la mayoría aprovechan para marchar al sol (Canarias, Baleares, islas griegas, Crocia e incluso sus colonias en el Caribe, Aruba, Curaçao, St. Marteen...). ¿Por qué ese día? Porque era el cumpleaños de la anterior reina de Holanda, la reina Juliana, y la reina Beatriz no quiso cambiar la fecha por estar ya muy arraigada en el población. La verdad es que yo tengo ganas de verlo un año porque hay una cosa en la que me gustaría participar, el mercado libre. Por todas las ciudades de Holanda y sin ningún tipo de permiso se puede vender en la calle los objetos que ya no quieras, en un gran mercado de segunda mano en el que seguro encontraría cosas curiosas. Eso mezclado con las miles de personas borrachas que andan dando tumbos por las calles y que supongo que más de una se caerá a los canales. Vamos, digno de ver.

Después llegan otros dos días de celebraciones, el 4 y el 5 de mayo se celebran el día de recuerdo a los caídos en las guerras mundiales y a continuación el día de la liberación. En los últimos años han ocurrido ciertos percances en estas celebraciones, no sé si os acordáis de un loco que atropelló con su coche a gente que estaba esperando a ver a la Familia Real y mató a 5 personas hace 3 años, y algún que otro susto por griteríos de la gente y cosas así. La verdad es que este año la Reina Beatriz no tiene mucho que celebrar después del accidente de su hijo, quedando en coma, y de la caída del gobierno la semana pasada, pero seguro que todo el país será una gran fiesta. Tal vez necesiten olvidar.

Lo curioso del caso es que no me imagino yo en España, y menos ahora, celebrando el "Día del Rey". Ni tampoco una celebración que una a todos los españoles con banderas y sombreros, guirnaldas, cintas de color rojo y amarillo (por cierto, mezclando los dos da naranja). Sólo nos une si la "Roja" gana el Mundial o la Eurocopa y aún así...

El caso es que hay vacaciones, mañana vuelo a Coruña con una secuencia de vuelos digna del mejor buscador de chollos aéreos en Internet. En pleno debate sobre los aeropuertos en España yo tengo que salir de Eindhoven destino Madrid con una compañía de bajo coste y allí cambiar de terminal para coger el avión de mi querida Iberia (y lo digo sin reproches) para aterrizar de noche viendo nuestro faro. La vuelta, algo parecido, saliendo de Santiago porque a ningún político se le ocurre que el aeropuerto de Alvedro debe mejorar sus conexiones, pero aterrizando esta vez en Schiphol de nuevo vía Madrid.

Así que nada, estaré por Coruña hasta el día 6, si puedo entraré y dejaré algún post nuevo, mientras tanto a los que os quedáis en "Tulipandia" (Pelocha, Paquito, Gloria, Nabelsha y demás "blogueros reunidos") y a mis amigos holandeses... "Fijne vakantie!" y disfrutad de estos días. Besos