Mostrando entradas con la etiqueta Constitución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Constitución. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de diciembre de 2018

40 AÑOS DE CONSTITUCION

6 de diciembre de 1978. España es llamada a las urnas para votar en referéndum si se aprueba una constitución demócrata o no. El resultado fue apabullante. Votaron 2/3 de la población con derecho a voto en aquel año y el "Sí" obtuvo más del 90% de los votos. Como dato relevante indicar que las provincias gallegas estuvieron entre las más abstencionistas, siendo Ourense la que menos fue a votar de toda España, con tan solo un 39'4% (datos de la Wikipedia). 

Recuerdo perfectamente en los días previos al referéndum a mi padre leyendo la Constitución en aquel librito que llegó a todos los buzones de España. Ni tablets, ni móviles, ni ordenadores, lectura pura y dura de un texto legal que a muchas personas seguramente no le sonaban la mayoría de los términos: sufragio universal, libertad de cátedra, Estado de derecho... después de 40 años de dictadura donde se fomentó que la población siguiese siendo ignorante, poco se podía pedir. 


Y desde entonces esta gran "señora" ha marcado nuestra vida pública en todos los aspectos cotidianos: desde arreglar unos papeles en la administración local, autonómica o nacional hasta tener aulas mixtas e inclusivas sin que nadie hoy se plantee que tenga que ser de otra forma, a no ser aquellos clasistas recalcitrantes que quieren una educación diferenciada para sus retoños. Ayer se cumplieron 40 años del referéndum, es día festivo en España desde hace ya muchos años (de hecho es el "Puente de la Constitución", aunque los más nostálgicos prefieran hablar del "Puente de la Inmaculada" porque mañana también es festivo) y han habido muchos actos por toda la geografía, siendo el más representativo el que se celebró en el Congreso de los Diputados con la asistencia de 4 ex-presidentes del Gobierno, el rey y la reina eméritos, la actual Familia Real, el Gobierno en pleno y gran parte de los diputados de la actual legislatura. Es también costumbre en estos días abrir permanentemente al público ese edificio para que se pueda visitar, aunque día a día también puede hacerse aunque en dos grupos reducidos y muy madrugadores.

Tuve el honor de asistir con los alumnos de mi tutoría a un acto que se organizó en la Delegación del Gobierno de A Coruña consistente en una lectura pública de la Constitución, donde también participaron los chavales y que fue muy bonito y significativo. En definitiva, la ley de leyes está metida en cualquier institución pública y todos sabemos que es necesario conocerla para acceder a una plaza de funcionario público. Nada se hace al margen de esta ley de leyes que algunos opinan que tiene aspectos que reformar, lógicamente, porque 2018 no es igual ni de lejos a 1978, pero pensando en ese año hay que decir que es una Constitución realmente avanzada y que debe seguir rigiendo toda nuestra vida social.

Sin embargo, con el aniversario también han aparecido los fantasmas del pasado. el domingo día 2 se celebraron elecciones autonómicas en Andalucía. Los resultados dieron un vuelco político que se quiere extrapolar a toda España. Andalucía llevaba 36 años bajo mandatos socialistas y el domingo, a pesar de ganar, los votos de la izquierda no llegan para constituir gobierno porque ha aparecido de la nada un partido de ultraderecha que nos hace recordar tiempos muy oscuros: El partido en cuestión se llama VOX (Violencia - Odio - Xenofobia) y su discurso es, básicamente, anticonstitucional. Sus líderes quieren acabar con la inmigración, con leyes democráticas como la Ley de Violencia de Género o de matrimonio homosexual, acabar con el Estado autonómico (paradójicamente los escaños los obtiene en una convocatoria electoral de ese tipo, en consecuencia no deberían tomar posesión de sus puestos los diputados electos), partir de la idea de una España unida, centralizar la educación y la sanidad... En fin, vuelta al FASCISMO con la restricción de derechos y libertades fundamentales que tanto costó conseguir y que están bien plasmaditos en la Constitución.

Lo triste es que sus votos son llave para conformar el gobierno de Andalucía y todo apunta que la derecha rancia de donde provienen, el Partido Popular, junto con la derecha neoliberal de Ciudadanos no piensan cortarse a la hora de aceptarlos para conformar ese gobierno. Es decir, dos partidos que se definen como democráticos pactarán con un partido anticonstitucional y fascista por obtener el poder. Lo cierto es que siempre estuvieron, camuflados entre los tonos azules del Partido Popular, pero corren tiempos de fragmentación en política e, igual que la izquierda, la derecha se ha atomizado en tres que van desde los ultras de VOX a los pseudocentristas de Ciudadanos.

Y dan miedo, la verdad, no solo sus argumentos, sino toda la escenografía, ideas y alianzas con partidos similares en Europa. En Holanda recuerdo a Geert Wilders llegar a ser llave de gobierno y el conservador Rutte tener que disolver las cámaras y convocar elecciones porque el susodicho no quería más Europa, como los de aquí. Pero nosotros somos más "cañís" y sabemos que esto subirá basicamente por ignorancia y por soflama fácil, igual que subió Podemos en su momento y está convirtiéndose ya en un "bluff". Ojalá no vivamos tiempos peores y podamos dejar a nuestros hijos y nietos un país estable y con bienestar, solo las urnas pueden hacer que estos individuos no se apoderen de lo que tanto costó conseguir y que los demócratas convenzamos. 2019 será un año de varias convocatorias electorales y aguardemos acontecimientos, aunque el miedo ya está ahí.


sábado, 30 de diciembre de 2017

EL RÉGIMEN DEL 78

Estoy con ganas de acabar el año en plan protestón, así que allá va el último post, de carácter político (lo siento Paquito, pero toca porque sí).

Resulta que España es una dictadura. Sí, una dictadura gobernada por fachas que no permiten los más elementales derechos. Eso al menos es lo que están diciendo desde hace unos meses muchos nuevos políticos y políticas. A raíz de la situación en Cataluña, todo aquel que no defienda con uñas y dientes el derecho a independizarse de los catalanes es un facha. Y la Constitución de 1978 es una constitución que no da derechos y libertades, aparte de perpetuar un régimen que empezó en 1939 y del que tenemos a la monarquía como máxima expresión de restricción de esos derechos y libertades.

A ver si lo he entendido bien porque hay cosas que en muchos aspectos a estos nuevos políticos sinceramente se les va la olla. Yo nací a finales de 1969, en una dictadura cruel en el que las mujeres, por ejemplo, no podían abrirse una cuenta bancaria por sí mismas si no iban acompañadas de su marido, padre o hermano y figurando él también en la cuenta. Creo que desde 1978 esto no pasa, pero en fin, vivimos en una dictadura; en los primeros años de los 70 los partidos políticos estaban ilegalizados, no había PSOE, mucho menos PCE porque todos eran "rojos" y los grandes enemigos de aquella España "una, grande y libre". Ni por asomo PNV, Convergéncia Democrática de Catalunya o ERC, (¿partidos en regiones que hablan otro idioma que no sea el español? ¡No, no, ni pensarlo!) En los primeros meses de la transición se fueron legalizando para que pudiesen concurrir a las primeras elecciones democráticas (¡ay!, perdón, que estamos TODAVÍA en una dictadura) y obtuvieron representación parlamentaria. De ahí salieron los representantes encargados de redactar la Constitución actual que parece ser, tampoco es democrática para muchos.

Con esa constitución se reconoció el derecho de asociación, de huelga, la libertad de cátedra, de confesión, de orientación sexual, de residencia, la inviolabilidad del domicilio, el derecho a la educación, la libertad de prensa... La posibilidad de poder establecer nuestra residencia en cualquier punto de España, movernos libremente (¡ay, perdón otra vez, que es que no somos "libres"), salir al exterior, poder expresarnos sin temor a que nos encarcelasen por ello, derecho a ser juzgado imparcialmente, etc., pero seguimos estando en una dictadura.

Bien es verdad que han pasado 40 años, que la sociedad española ha cambiado mucho, ¡vaya si ha cambiado! (a pesar de estar en una dictadura, como nos dicen algunos), y que hay cosas que se pueden cambiar o mejorar. Cuando fue el referéndum de la Constitución yo acababa de hacer 9 años y lógicamente no la voté, pero tengo la imagen de mi padre leyéndola sentado en su butacón del salón  y de ir a votar con él y con mi madre. Aún tengo aquel ejemplar que llegó a todos los buzones de España en edición bilingüe en las regiones con lengua propia... porque sí, se reconocía el derecho y el deber de conocer esas lenguas regionales y de poder expresarse en ellas sin ser discriminado. Claro que hay cosas que cambiar en ella, sobre todo porque yo también quiero votar una norma fundamental que rija todas las leyes y convivencia en mi país... aunque siga siendo una "dictadura" (ya lo pongo entrecomillado porque empieza a darme risa)

En 1981 se aprobó la primera ley de divorcio, se despenalizó el aborto unos años más tarde en determinados supuestos, el adulterio, la gente podía relacionarse y acostarse con quien le diese la gana, cambió el concepto de familia tradicional y hoy tenemos un amplio abanico de familias. Aprendimos idiomas, estudiamos en otros países, nos integramos en Europa, organizamos eventos de repercusión internacional como un Mundial de Fútbol, unos Juegos Olímpicos o una Exposición Universal, pero todo esto en una "dictadura"

La educación se universalizó y se hizo obligatoria hasta los 16 años; España fue el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo; se terminó el servicio militar obligatorio y el Ejército se profesionalizó; se avanzó en leyes medioambientales, en derechos para los animales, la cultura española creció con premios en cine, música, arte... y todo esto en una "dictadura".

Es indignante oir a determinados políticos preferentemente independentistas catalanes que hay que acabar con el "régimen franquista del 78". Es indignante hacer creer a 45 millones de españoles que 2 millones de ciudadanos catalanes tienen la verdad absoluta y la potestad de abrirnos los ojos a la realidad del resto. Y sobre todo es indignante oír a los que precisamente no vivieron la dictadura ni la sufrieron, que el Estado Español es un estado "fascista" con el que hay que romper porque no permite la expresión libre de la identidad catalana (en este caso), siendo precisamente ese "régimen del 78" el que les concede la libertad de poder expresarla.

Yo ya he expresado mi opinión en el blog sobre todo el procès catalán. Reafirmo mi idea de reformar la Constitución y adaptarla al s. XXI, no ya solo por nosotros, sino por los que vienen detrás. Cuestiones precisamente como la organización territorial, la Jefatura del Estado, la financiación, la garantía de derechos y libertades inalienables, la composición y estructura de las Cortes, la ley electoral... deben ser cambiadas o por lo menos, revisadas. Yo defendí y lo seguiré haciendo el derecho a que una colectividad pueda decidir con quien quiere convivir o con quien no, es decir, SÍ estoy a favor de un referéndum legal en Cataluña por su autodeterminación, igual que a otro para decidir si España es una monarquía o una república. Pero lo que ha ocurrido en este año que se acaba en Cataluña es, cuanto menos, un circo, sobre todo por determinados protagonistas que curiosamente no están en prisión o huídos, aunque el autoproclamado presidente legítimo de la Generalitat, Carles Puigdemont, esté viviendo desde hace dos meses en Bruselas imagino que a cuenta del pueblo catalán (también es cierto que hay un vicepresidente en la cárcel que no debería estar).

Ni estoy de acuerdo en cómo el gobierno del Partido Popular llevó la gestión de este desafío, porque lo ha hecho de pena y hemos llegado a esta situación única y exclusivamente por su culpa, ni tampoco lo estoy con la manera en cómo se ha enfocado desde Catalunya. Por supuesto defiendo que alguien quiera independizarse, de hecho hay una realidad de 2 millones de personas que así lo han manifestado y no se pueden obviar, pero los argumentos que exponen son si cabe más dictatoriales que los que pretenden demostrar del Estado Español. Porque una diputada de las CUP, Anna Gabriel, ha manifestado que cuando haya una Constitución de la República Catalana habrá libertad. ¿Y si algún catalán, en un futuro, quiere saltarse esa supuesta constitución como han hecho ellos con la española, tendrán su castigo, se les dejará o no? Porque hay un 53% de catalanes que no quieren la independencia y aún siguen diciendo que son mayoría, mi pregunta es, ¿los van a meter en ghettos y señalarlos o van a tener LOS MISMOS derechos que aquellos catalanes que sí aprueben esa supuesta nueva constitución catalana? Visto lo visto, los gestos, actitudes y palabras, me temo que no.

Imagino que si algún amigo, amiga o familiar catalán o catalana lee este post me contestará diciendo "es que en España tenéis la información manipulada". Hombre, yo espero que confíes en que trato de informarme objetivamente, lo que no creo que metidos en esa espiral en la que estáis y con la que no tenéis nada que perder (o sí) y tal vez mucho que ganar (o no) lo estéis haciendo vosotros y vosotras. Yo sé que pedís infraestructuras adecuadas, más financiación y más respeto por vuestra cultura. Desde Galicia solo deciros que ojalá aquí pudiésemos llegar en AVE a Madrid en dos horas y media como llegáis vosotros o coger un avión en un aeropuerto de primera que me comunique con prácticamente todo el mundo sin pasar precisamente por Madrid o Barcelona. Nosotros tenemos Portugal, que nos "mola" mucho, aunque a vosotros os parezcan "atrasados" y prefiráis acercaros a la "cultura" francesa. Muy bien, pero eso de que nos veis como hermanos y que no queréis tener una relación de enemigos con España... desde luego no lo estáis demostrando en los últimos meses. Ojalá sea así.

En definitiva, os deseo a todos, catalanes y botiflers, un FELIZ ANINOVO 2018, que poidamos seguir convivindo en liberdade dentro de Iberia e que poidamos entendernos, eu pola miña contribución persoal estou disposto, agardo que vós tamén... MÁDIA LEVA!!!!!





jueves, 5 de octubre de 2017

¿Y QUÉ SI SE ROMPE ESPAÑA?

Título polémico allá donde se viere o leyere el que precede a esta entrada del blog. Momentos convulsos se están viviendo en esta parte de la vieja Europa. España, ese país conocido en su mayor parte por el sol, la paella, el flamenco y la siesta fuera de sus fronteras, es en realidad una denominación en la que una parte de la población no encuentra sitio. Conociendo un poco nuestra historia solo en tiempos del Imperio Romano llamándonos "Hispania" y posteriormente desde el s. XVI cuando se consiguió la ¿aparente? unión territorial de sus reinos, pudimos volver a encontrarnos con el nombre con el que hoy nos conocen en todo el mundo.

Reino de España, denominación oficial, ya que somos una monarquía constitucional no deseada por mucha gente; país compuesto por 17 comunidades autónomas y 2 ciudades autónomas en el norte de África (reclamadas insistentemente por Marruecos) y con unas diferencias económicas, sociales, lingüísticas y culturales que han generado sentimientos muy fuertes de nacionalismo en varias regiones, principalmente Euskadi, Galicia y la conocida por mucha gente del mundo en estos días, Cataluña.

He viajado por varios países de Europa y no he encontrado ningún país que se parezca al nuestro en cuanto a esa diversidad. Poco tienen que ver culturalmente un andaluz con un vasco o un valenciano con un gallego. Muchas veces esas diferencias han dado lugar a chistes, películas (¿quién no recuerda "Ocho apellidos vascos", que fue récord de taquilla hace unos tres años?), canciones e incluso insultos y desprecios entre los habitantes de una u otra región. Los tópicos han calado hondo en la población y un catalán será considerado en el resto de España de tacaño, un andaluz de vago y juerguista, un vasco de bruto y exagerado o un gallego de desconfiado, como veis adjetivos todos muy enriquecedores.

Si uno conoce un poco nuestra historia nunca ha habido una unión real entre las diferentes sensibilidades regionales o nacionales. Quizás a principios del s. XIX, cuando fuimos invadidos por el ejército francés de Napoleón, hubo un atisbo de sentimiento nacional español, pero ni con esas. No fue hasta el s. XX cuando a raíz de la dictadura y posterior democracia se quisieron crear ese sentimiento de nación unida, en el primer caso por la fuerza y en el segundo por la existencia de una Constitución que pretendió crear ese sentimiento colectivo. Éxitos a nivel internacional, sobre todo en el deporte y especialmente en el fútbol, parecía que contribuían a hacer crecer ese sentimiento. Pero todo era un espejismo porque la realidad es otra y lo estamos comprobando en los últimos meses con la postura de Cataluña.

Sería largo y tedioso narrar aquí todo el proceso por el que se ha llegado a la situación actual. Es probable que cuando alguien lea esto Cataluña haya declarado una independencia unilateral para constituirse en un nuevo estado de carácter republicano. Lo cierto es que todo se ha desencadenado a partir del pasado domingo 1 de octubre con la celebración de un referéndum convocado por el Govern de la Generalitat de Cataluña al margen de las normas comunes a todo el Estado.

He intentado informarme, ser totalmente imparcial, pero es imposible. Recibes información de los medios de prensa españoles (que cada vez se nota más su manipulación salvo contadas excepciones) y de las redes sociales, donde ves acontecimientos reales de lo que pasó y opiniones de personas que viven allí y que expresan su opinión desde una posición independentista o unionista. Pero imparciales, ninguna.

En mi caso, me puedo considerar una persona que he leído, he estudiado Historia (también es verdad que la Historia te la cuentan siempre como le interese al narrador), vivo en una de esas comunidades autónomas con una lengua y cultura bien diferenciadas de las demás y sobre todo, me considero una persona que intenta ver las cosas desde la perspectiva del otro, sin juzgar sus opiniones mientras no te las quiera imponer. Y con la cuestión catalana ves que hasta ahora todo te ha llegado sesgado y ha sido visto solo desde un prisma, sin tener en cuenta a la otra parte. No quiero decir con esto que me declare defensor de una más que posible independencia de Cataluña, pero sí que entiendo la postura que se está tomando en aquel territorio por una vez más mayoría de ciudadanos.

Cataluña siempre quiso vivir al margen de España. El sentimiento nacionalista ha ido creciendo siempre, más desde el retorno de la democracia a nuestro país. En los últimos años las autoridades catalanes han solicitado en múltiples ocasiones un referéndum de autodeterminación al que el Estado Español ha hecho oídos sordos, siguiendo lo legislado en la Constitución. Pero tampoco ha habido voluntad de diálogo. En el resto de España se ha creado un sentimiento de cierta "catalanofobia" por considerar que Cataluña fue siempre beneficiada desde el gobierno central en infraestructuras, industrias, servicios, etc. El hecho de ser un pueblo profundamente orgulloso de su lengua, expresándose en cualquier contexto en ella, ha hecho también crear la falsa idea de que "solo" se expresan en catalán y no lo hacen en español cuando alguien no les entiende. Sinceramente, las veces que he estado en Cataluña jamás me pasó eso. 

Pero en comunidades sin lengua propia y con un arraigo cultural bastante uniforme, nunca entendieron esa riqueza y diversidad de Cataluña en concreto, como de los otros territorios con lengua y culturas propias y diferenciadas. Por ejemplo, una persona de Valladolid no puede entender que la rotulación de carreteras esté escrita en catalán, gallego o euskera y no en español. Y debe ser así porque, aparte de la deturpación que supuso la castellanización de topónimos durante la dictadura con aberraciones como "Arteijo, Carballiño" o el mítico "Sangenjo" (que no significan nada), por citar solo algunos en gallego, su uso por los habitantes siempre fue en la lengua autóctona y cambiados drásticamente en la dictadura sin atender al más mínimo criterio cultural. Es exactamente el mismo caso de ciudades como la soviética Leningrado que durante el régimen comunista tuvo ese nombre eliminando el hoy ya recuperado San Petersburgo. Igual que con la lengua ocurrió con las tradiciones, costumbres, festividades y, por supuesto, leyes propias y modo de vida, que durante la democracia y con la organización territorial de España tuvieron una recuperación que, a día de hoy en el caso de Cataluña, quieren darle un paso más.

El pasado domingo los ciudadanos catalanes querían VOTAR, nada más. Querían ejercer pacíficamente un derecho democrático que, por legislación estatal, era imposible. Ante el desafío que podría suponer ese referéndum, las fuerzas de seguridad del Estado Español fueron desplazadas en masa para impedirlo. El día en cuestión hemos visto unas imágenes atroces protagonizadas por unos policías y guardias civiles armados golpeando a ciudadanos que solo querían depositar una papeleta en una urna. 




Sé que este argumento no será admitido por todos, que alegarán que el referéndum era ilegal y que había que defender "la unidad" del país. Pero es que la cuestión real es esa. ¿Existía realmente esa unidad? Salvo en determinados eventos especialmente deportivos, hay personas que no sienten esa "españolidad" de la que, por otra parte, muchos alardean como lo más deseable. Los recientes acontecimientos de corrupción política en varias regiones del país han acrecentado esa separación de muchos ciudadanos de la clase política, especialmente en Cataluña, donde también la corrupción ha dejado su huella.

Si bien es cierto que España como país pertenece a organismo internacionales o a estructuras supranacionales como la Unión Europea, que no contemplan la separación de un territorio de esa unión, parece que ese escenario no amedrenta a la población catalana, decidida a seguir adelante incentivada por el Govern de la comunidad autónoma, que ha apostado fuerte y sin ningún tipo de límite a romper definitivamente con el Estado Español. Así pues, la situación actual es que, tres días después de un referéndum que no tuvo ninguna garantía de limpieza (hemos visto urnas en la calle y la gente echando papeletas en ella sin control, o personas que han podido votar dos y más veces porque no había un censo oficial, ni organismo que avalara que el referéndum siguiese los procedimientos habituales de transparencia y limpieza), la cuestión se ha convertido en dar a conocer al mundo el problema del nacionalismo catalán y la cercana posibilidad de que España empiece a dejar de existir como hasta ahora hemos conocido.

Tenía y tengo mis dudas sobre la viabilidad de la independencia no solo de Cataluña sino de cualquier región de España. Pero después de lo visto el domingo y ante la intransigencia y brutalidad del gobierno español de entrada me posiciono con la gente que quería VOTAR. Es posible que con una votación legal no se diese el escenario de una independencia, pero en situaciones como la que hemos visto el corazón puede más que la razón y cada día que pasa es mayor el número de personas que desearían separarse de España y constituirse en un nuevo estado en Europa y el Mundo. 

Probablemente este post no guste a mucha gente. Y puede que consideren que no soy imparcial y que me decanto por la opción independentista. Nada más lejos de la realidad. Soy partidario de que un pueblo tenga el DERECHO A DECIDIR cómo quiere ser su futuro, si en unión con otros o en solitario. Y probablemente España sea un escenario en el que en las próximas décadas nos encontremos con movimientos de autodeterminación más intensos. Todo dependerá de la habilidad de los políticos de saber hilvanar y conjugar diferentes sensibilidades y de querer construir en vez de destruir. No es fácil porque además los ejemplos más recientes en otros lugares han sido dramáticos (mis queridos Balcanes), aunque también ha habido ejemplos positivos como en Escocia.

En los próximos días Cataluña optará, más que seguro, por caminar sola. Las incógnitas están abiertas para todos ante este nuevo escenario. ¿Cambiará nuestro día a día a corto o largo plazo? ¿Podrá organizarse y salir adelante a nivel económico, nos afectará al resto de las comunidades que aún conformamos España? ¿Habrá otras que seguirán su camino? ¿Euskadi, Galicia, Canarias...? Pero sobre todo, ¿es todo esto sostenible? Ojalá el futuro sea halagüeño a corto plazo para los ciudadanos catalanes y a largo plazo para el resto o los de otras comunidades que quieran independizarse. En todo caso, lo que toca de verdad es sentarse a repensar los cimientos de nuestra ya no tan nueva democracia, toca más que nunca pensar en una reforma de la Constitución y adaptarla al s. XXI. Será el legado que disfruten nuestros hijos y nuestros nietos en una España unida o tal vez rota, seránlos ciudadanos los que lo decidan libremente.



lunes, 29 de diciembre de 2014

12 UVAS Y COMENZAMOS DE NUEVO

Tres días quedan para finalizar 2014. No soy de los que hacen balance, y menos desde abril de 2013. Pero desde luego este año ha sido cuanto menos, un tanto peculiar. No voy a hablar a nivel personal porque entiendo que a mucha gente le harte ya y además aspectos de mi vida privada los cuento si quiero. Para eso está el Facebook y aún así no cuelgo todo lo que hago ni lo que siento, sino solo lo que realmente me da la gana de publicar y lo que quiero que la gente sepa. Puede que a algunos les parezca demasiada transparencia en lo que respecta a mi vida, pero os aseguro que dejo muchas cosas sin poner porque me las quedo para mí.

Nuestro país sigue en crisis, a pesar de lo que diga el Presidente del Gobierno. Pero cada vez me convenzo más de que lo que aquí tenemos es una crisis moral. La gente está HARTA de aguantar robos y corrupción en la escena política. Los escándalos de Bárcenas, tarjetas "black", Gürtel, Pujol y otros han tenido una repercusión en las últimas elecciones celebradas, las europeas: la irrupción de un nuevo partido político que podríamos definir de izquierda radical y encabezado por un joven de coleta que enamora a las cámaras y que está diciendo lo que la gente quiere oír para acabar con una serie de años de penurias. "Podemos" parece que se convertirá en la panacea en ayuntamientos y comunidades autónomas en las que se presente en 2015, pero tendrá difícil gobernar.

Siguiendo en política el otro acontecimiento que supuso un revulsivo fue la abdicación del rey Juan Carlos I y la proclamación de Felipe VI. 6 meses que dieron para evaluar las intenciones del nuevo rey, muy pendientes de él en su primer mensaje de Navidad sobre todo en su posición sobre la corrupción en la que están implicados su hermana y su cuñado. La verdad, yo lo que veo es un cambio de época. Desde la transición hasta hoy hemos pasado por un bipartidismo que satisfacía a las generaciones de los 30 a los 70 años, anclado por la Constitución de 1978. Pues toca cambiar. La Constitución se hizo en una época que tenía sus circunstancias económicas, sociales, políticas y sobre todo, mentales. Los jóvenes que tenían 30-40 años en 1978 no somos los jóvenes que tenemos 30-40 años en 2015 y mucho menos tenemos los mismos intereses. Las familias han cambiado, la población ha variado en cuanto a su configuración y España necesita un nuevo anclaje, una Constitución reformada que se consiga también por consenso pero que guíe toda acción política, social y económica para los próximos 40 años. En pocas palabras, es NUESTRO momento, el momento de la gente que estudió EGB, que salió de su pueblo para estudiar una carrera universitaria, que pudo viajar a Europa y ver mundo, otras culturas, otras formas de vida, otras ideas. Y en una sociedad donde las nuevas tecnologías suponen un nuevo gobierno, un nuevo orden que no existía hace 40 años, pues necesita una nueva guía. El hecho es claro: yo estoy escribiendo un blog y dando mi opinión; en 1978 esto era imposible.

Pero la cuestión no es satisfacernos a mi generación, sino dejar un legado a las generaciones futuras, a nuestros hijos y nietos que serán los que cuando tengan 30-40 años y nosotros dependamos de ellos los que tomen las riendas del país. Puede que esto suene un poco épico, pero es así. En Europa, tras la II Guerra Mundial, hubo que hacer una reconstrucción que llevó desde 1945 hasta finales de los 60, tal vez el punto de inflexión fue mayo del 68; en España ese período supuso la etapa de la dictadura. De los 70 hasta la entrada del s. XXI supuso para los países avanzados el fortalecimiento del llamado "estado del bienestar" que empezó a quebrarse en muchos países con la crisis en la que estamos inmersos y en un nuevo orden político a nivel mundial. Ya no hay capitalistas y comunistas, ahora hay que pensar con otra perspectiva, pensando en Latinoamérica, en el mundo árabe y en los llamados "BRIC" (Brasil, Rusia, India y China), países donde viven casi la mitad de la población de este planeta.

2015 será para España un año importante. Elecciones municipales y autonómicas en mayo y generales en noviembre. La perspectiva de formar gobierno para los ya tres grandes partidos no es clara, así que la gobernabilidad del país dependerá de unos cuantos votos de partidos minoritarios, en su mayoría nacionalistas o regionalismos pero más radicales que los que había hasta ahora. En mi humilde opinión, lo que se debería hacer es esa Asamblea Constituyente que reforme una Constitución y blinde derechos, libertades y deberes del estado de bienestar; garantice una financiación económica para no volver a caer en una crisis; organice el estado territorialmente de forma que se avance en el respeto a la diversidad de los pueblos y culturas de España; defina definitivamente la forma de estado (monarquía o república, y en caso de la primera, la sucesión); y, en definitiva, desarrolle las bases de convivencia de una sociedad del s. XXI, basada sobre todo en la transparencia política. No es tarea fácil, pero si se hizo en 1978, se podrá hacer en los próximos años.

Por lo demás, la vida sigue, con sus altos y sus bajos, disfrutando cuando se puede y cuando no pues pidiendo ayuda o viviendo discretamente sin molestar a nadie. No tengo propósitos para el nuevo año básicamente porque es la vida la que te pone los retos. Yo ya estudié inglés, ya voy al gimnasio, no fumo (porque tuve unos mese al volver de Amsterdam que sí lo hice) y lo que venga, habrá que aceptarlo tanto si es bueno como si es malo. Es curioso porque hace unos años a nivel profesional me quejaba más. Ahora, con más recortes y la educación en una situación penosa, disfruto más de mi trabajo y del alumnado que me toca, cada vez más variado y con más situaciones nuevas. En eso puedo decir que me siento, después de 24 años trabajando, profundamente realizado y sé que muchos niños y niñas me recordarán, para bien o para mal, por todos los lugares en donde di clase.

Y curiosamente la sabiduría popular dice lo que hay que pedir siempre en el nuevo año y que ya se pide el 22 de diciembre, como dije en el post anterior: SALUD. Sin ella, no hacemos nada, aunque incluso gente privada de ella es capaz de aportar a sus iguales una visión positiva de las cosas. Un ejemplo de ello es este blog en donde un periodista al que conocí en una charla en Ordes, relata su lucha contra un cáncer que apareció sin avisar, sigilosamente, y al que le está ganando la batalla. Gente como Nacho Mirás merece un puesto y un recordatorio en nuestra memoria.

Pues nada, lectores y amigos. FELIZ AÑO NUEVO y que disfrutéis de los últimos días de este 2014 sin sobresaltos.


lunes, 2 de junio de 2014

LLEGÓ LA HORA DE FELIPE... ¿O NO?

El 29 de enero de 2013 publiqué en este blog la noticia de la abdicación de la reina Beatriz de Holanda en su hijo Guillermo. Pocos imaginábamos en aquel momento que una circunstancia así ocurriría en España pocos meses después, pero hoy hemos vivido un momento histórico que se recordará durante siglos. El rey Juan Carlos ABDICA la Corona en favor de su hijo Felipe, que conoceremos como Felipe VI

La noticia saltó a las 10:30 de la mañana. Ya en el colegio, en el recreo los comentarios en la sala de profesores eran un bullicio El rey, posteriormente, dio sus explicaciones basadas en la "renovación generacional"; los críos incluso estaban sorprendidos por el revuelo de los profes y yo les expliqué un poco qué significaba eso. Y como consecuencia, empezaron los debates en todas las cadenas de televisión sobre la figura del rey y su reinado, su sucesor y la posibilidad de un cambio de régimen, proposición que muchos partidos políticos e instituciones de orientación republicana llevan demandando años.

La verdad es que todos coinciden en el tema del relevo generacional. Felipe tiene 45 años, ha sido preparado exhaustivamente para reinar y para ser el Jefe del Estado. La imagen de modernidad, de nuevos tiempos contrasta bastante con la imagen que últimamente daba el Rey, deteriorada también por los escándalos de Urdangarín y de la cacería en Bostwana.

Pero yo creo que no es un simple cambio de rey, es algo que debería tratarse con más interés por parte de toda la sociedad española. Acabamos de pasar unas elecciones europeas donde han irrumpido nuevos partidos con mensajes claros y el bipartidismo ha caído en picado. El nuevo rey tiene por delante una tarea tanto o más complicada que la que tuvo Juan Carlos con la transición. La crisis, las aspiraciones independentistas de Cataluña, la propia imagen de la monarquía, la corrupción política, la Constitución que empieza a estar trasnochada... hacen que sea posible un planteamiento más profundo de cambio que yo llamaría una "2ª transición". Ahora es tiempo para caras nuevas en todos los sectores sociales y actividades públicas. Si Felipe es inteligente, tendría que buscar la manera de propiciar que el Parlamento enfocase una serie de cambios que dejen ya a España definitivamente en el s. XXI.

1º) Proponer su ratificación mediante un referéndum que decida la forma de estado que queremos en España: monarquía o república.
2º) Una reforma del modelo de estado, ya que las competencias de las comunidades autónomas han tocado techo. Cuando tenemos un proceso independentista en Cataluña, es imprescindible caminar hacia un estado federal.
3º) Reformas del sistema parlamentario y de la ley electoral, planteándose la eliminación del Senado y la no existencia de organismos duplicados.
4º) Mejoras fiscales recogidas constitucionalmente, para que todos los territorios de España tengan las mismas oportunidades por sus impuestos, al mismo tiempo que se lucha contra el fraude fiscal y las grandes fortunas que dejen sus impuestos en el país.
5º) La desvinculación de una vez por todas de la Iglesia de cualquier decisión legislativa del Parlamento, afianzando el carácter laico del Estado Español.
6º) Un protocolo que permita eliminar de la vida política a cualquier cargo público que tenga vinculación con casos de corrupción, siendo juzgados por tribunales ordinarios. 
7º) Posteriormente al "marco" común que saliese de esa nueva Constitución, una mejora de pilares básicos de nuestra sociedad: una ley de Educación consensuada y blindada; una asistencia sanitaria  universal y gratuita en cualquier territorio español; un salario social básico para aquellas personas que queden en paro y sin recursos; una ley laboral que defienda al trabajador y garantice sus derechos; una ley de Dependencia que apoye a las familias que tienen algún miembro con una enfermedad "rara" o degenerativa... Hay mucho que reformar y que hacer en nuestro país.

Felipe VI, si quiere garantizar que la monarquía perdure en España y sea equiparable a las monarquías de los países más avanzados de Europa (Suecia, Holanda, Dinamarca...), deberá ser valiente y conectar con su sociedad, especialmente con los ciudadanos de su franja de edad y más jóvenes. Sería el rey de los de mi generación, los que nacimos a finales de los 60 y primeros 70, los que vivimos los estertores de la dictadura, la transición y los primeros pasos de España en Europa. Tiene que ser capaz de meterse a todos en el bolsillo. E incluso cuestionarse su propio reinado sometiéndose a un referéndum que lo legitime definitivamente como rey o, por la contra, que permita la instauración en España de la III República. Sería el inicio de una nueva etapa en nuestro país y la herencia que les dejemos a nuestros hijos. Pero también somos los ciudadanos los que, con nuestros votos, tenemos el deber de elegir adecuadamente los políticos que nos representan y ejercer una democracia coherente, responsable y sobre todo, totalmente libre, en las urnas.

Tal vez sea una utopía, pero yo creo que nuestra sociedad está preparada para ello dentro de un clima de convivencia pacífico. Los nuevos pilares de la nueva sociedad hay que asentarlos bien y si Felipe VI empezase su reinado con la convocatoria de una Asamblea Constituyente, empezaríamos con buen pie. Tengamos esperanza y démosle tiempo para que nos demuestre lo que puede hacer, luego juzguemos y tomemos decisiones responsables.