A veces me da por pensar en la cantidad de cosas que no soporto de la gente y otras que veo fenomenal en este país. Mi último post sobre "Ética" en el que hablaba de los animales en el trasnporte y restaurantes creo que generó comentarios interesantes. Peor no cambio de opinión: no soporto a los animales en el restaurante. Eso de que estés comiendo y se suba a un gato a la mesa a olisquear tu comida pues como que es para que cierren de inmediato el local y no le permitan abrir en su vida. Si viene a Amsterdam Chicote con su programa se echa las manos a la cabeza.
Cuando viajo en avión hay varias cosas que me revientan y que por lo general lo hacen los holandeses que van buscando el sol en España. Una es que a pesar de estar advirtiendo que apaguen los móviles y dispositivos electrónicos no lo hacen y más de una vez tiene que pasar la azafata diciéndoles que corten ya. En el vuelo de vuelta de las vacaciones de Navidad a dos niñas que no pasaban de los 10 años se les dijo dos veces, CON SU MADRE AL LADO, que ni se inmutó. Esa es su educación. Otra cosa que no soporto es que el que está sentado delante de ti ni corto ni perezoso eche el asiento para atrás para ir cómodo, dejándote a ti con un espacio mínimo, habida cuenta de que ya no caben casi las piernas. También he tenido que avisar alguna vez que no están en su casa y que en el avión vamos 180 personas. Y luego, lo de embaracar por filas. ¿Cómo es posible que si tengo, por ejemplo, el asiento siete y me dispongo a embarcar en mi turno, estén ya dentro sentados los de las filas anteriores a mí, la gente por el pasillo casi peleándose por poner una maleta en los portaequipajes, los abrigos, las compras del "duty free"... Porque hay gente que no factura pero sube, tranquilamente, tres bultos y nadie dice nada. Eso son los que tendrían que viajar en "Racanair" y que se enteren. No voy a decir que esto lo hagan más los holandeses, porque también en los vuelos domésticos se ve cada hazaña...
Total, que observar es un buen ejercicio para conocer cómo es la gente por dentro. He tratado con gente muy amable en Holanda, no puedo decir lo contrario. Mis vecinos, por ejemplo, son en general muy buenas personas, destacando a mi querida ancianita del 10º que cuando coincidimos en el ascensor me da su pequeña clase de holandés: "Ik ga naar boven - Ik ga naar beneden" (Voy para arriba - voy para abajo), aunque alguno ha sacado su vena holandesa de decirte las cosas directamente, te molesten o no. Por mucho que te integres siempre serás extranjero, al igual que pasa en España, incluso entre comunidades autónomas diferentes: siempre recordaré cuando a mi tío, que lleva más de 45 años en Mallorca, en una conocida fábrica de perlas de Manacor me dijeron que era "peninsular", unas señoras de Manacor "de toda la vida". Luego me enteré de que al que llaman así lo consideran integrado, peor sería si te llamasen "foraster".
Yo he criticado mucho a los holandeses en este blog, aunque creo que en muchas cosas nos superan. Volviendo al título del post, no me gusta que lleven una vida tan organizada de agenda:
- ¡Hombre, hola! ¿Qué tal? ¡Cuánto tiempo sin verte!
- Sí, ya han pasado unos meses, ¿qué cuentas?
- Nada, lo mismo de siempre, sin novedad. Pero mira, hace un poco de frío, ¿por que´no buscamos un sitio para tomar un café?
- ¡Ay, no! Espera que saco la agenda. ¿Qué tal el 23 de mayo alas 15'15 h.?- ...???!!!
Esta conversación podría ser muy normal un día de enero cuando te encuentras a alguien conocido por una calle de Amsterdam. Café con antelación de 5 meses. Yo no digo que no nos organicemos, pero tanto, tanto... Y a lo mejor para luego romper la cita, porque si la rompes tú eres un desagradecido, pero si la rompen ellos no pasa nada.
La organización de las pequeñas cosas de la vida se nota en todos los aspectos. Te das cuenta que detrás de todo lo que ocurre hay una gestión importante detrás. Y se preocupan para que lo planificado se cumpla. Estos días de frío y heladas echan sal en las calles, los carriles-bici, hay horario especial de ferrocarriles, las tiendas planifican sus rebajas para la liquidación de stocks. La verdad es que el contraste es notable; esa imagen de improvisación que tenemos en España, de que todo está hecho "con hilos", es incomprensible aquí. La verdad es que muchas veces es así y recuerdo lo que me decía una conocida hace ya unos meses de que los holandeses son como su relieve (planos) y los españoles le damos muchas vueltas a las cosas porque nuestro relieve es más accidentado. Estoy convencidísmo de que así es.
¿Qué más? Me gustan la "chipkaart", los parques, la organización de los museos, el acceso a la información de cualquier tema (eso sí, en holandés e inglés)..; no me gusta la sanidad, la educación, el consumismo de esta sociedad, el individualismo despersonalizado. ¿Qué os voy a contar que no hayáis leído ya? No desprecio a Holanda ni mucho menos, pero desde que estoy fuera os aseguro que el sentimiento de valorar más lo que tenemos y hacemos en España cada día es mayor en mí. Estado de bienestar frente a calidad de vida. Tu estado de confort lo pones tú. Si para ti es básico poder salir a cenar algún día todas las semanas, ir al cine, tener el último móvil, llevar ropa de marca, conducir el mejor coche o vivir en un gran chalet, actualmente en España lo pasarías mal; ahora bien, si te conformas con disfrutar de lo que el día a día te ofrece, aunque seas mileurista o menos, seguro que serás feliz.
Y poco más. Que estar a 6 bajo cero no tiene por qué ser un desastre, todo tiene su lado bonito. Además, este frío es más sano. Así, una semana por lo menos. Luego ya se verá. Besos.

