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domingo, 3 de junio de 2018

MOMENTOS HISTÓRICOS

Si hace un mes, fecha del último post antes de ir a Lisboa, hubiese pensado todo lo que he vivido y ha pasado en España me resultaría de ciencia-ficción. Irme a Lisboa estaba previsto, asistir al Festival de Eurovisión también, disfrutar de la capital de Portugal, más. Por cierto, chapó para Portugal y sus gentes, hacía 20 años que no pisaba Lisboa y el cambio que he notado en el país es espectacular, nada que envidiar a muchas capitales europeas. Y sí, ganó Israel como era previsible, aunque la canción de Chipre en los últimos días fue subiendo en las casas de apuestas y nos dio una puesta en escena en directo que puso a todos en pie. Ahora quedará saber si en 2019 se celebrará el Festival en Israel, porque ante su conflictividad política y todos los enemigos que tiene en contra, algunas delegaciones ya están planteando un boicot Ya se hizo dos veces al haber ganado hace 40 y 20 años respectivamente, así que yo creo que al final será que sí.

Después del paréntesis del viaje relámpago a Lisboa, volvimos a la rutina. ¡Quién nos iba a decir que en menos de 15 días la política española daría un vuelco histórico! Pues así ha sido y los que nos sentimos orgullosos de nuestra militancia socialista estamos entre felices y asombrados por cómo se han desarrollado los hechos que han puesto a nuestro Secretario General, Pedro Sánchez, como Presidente del Gobierno de España. Pero vayamos poco a poco.

El martes 22 de mayo una nueva detención de un ex-ministro popular, Eduardo Zaplana, que fue alcalde de Benidorm y presidente de la comunidad autónoma "estrella" de la corrupción, la Comunidad Valenciana, puso de nuevo en cuestionamiento la corrupción dentro del Partido Popular. Del ejecutivo de ministros del gobierno de José María Aznar en 2002, la mayoría han sido encarcelados, procesados o recibieron dinero de dudosa procedencia, según aparece en esta foto que estos días recuerdan las hemerotecas.



Dos días después, el Partido Popular lograba aprobar los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso gracias al apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Sí, de los NACIONALISTAS, de aquellos que quieren "romper España" en palabras del propio Rajoy y sus diputados. La legislatura se encaminaba a agotarse completa, quedando aún dos años para unas nuevas elecciones generales, lo cual indignaba, entre otros, al líder de Ciudadanos Albert Rivera, que también apoyó los presupuestos pero no contaba con que el PP fuese apoyado por el PNV.

Pero al día siguiente se conoce la sentencia de la mayor trama de corrupción vinculada al Partido Popular, el "caso Gürtel". En ella se condena al ex-tesorero del partido, Luis Bárcenas y a su mujer, entre otros, a prisión, pero también se acredita fehacientemente que el Partido Popular disponía de una contabilidad paralela, de una "caja B", por lo que se le condena a una multa de más de 200.000 euros, siendo el primer partido europeo que recibe una condena de tal tipo. Es más, dos de los jueces que redactaron la sentencia afirman que tienen las evidencias de que el Presidente del Gobierno, M. Rajoy (que también salía en los famosos "papeles de Bárcenas") mintió en su declaración durante el juicio.

Ante todos estos hechos, el resto de partidos representados en el Parlamento consideraron que la sentencia había sido la gota que colmó el vaso de un partido y de un gobierno que como "modus operandi" se sostenía en la corrupción. En pocas horas, ante la gravedad de los hechos demostrados en la sentencia, el PSOE presentó una moción de censura contra el presidente y el resto de partidos fueron manifestando su apoyo a la misma, excepto Ciudadanos.

Así pues llegamos a la semana actual. El Partido Popular quería que el debate de esa moción fuese lo más rápido posible, muy seguros de que no iba a prosperar una vez que ya tenían aprobados los Presupuestos Generales y que el resto de partidos no sumaban diputados suficientes para que prosperara, aparte de que casi una veintena era nacionalistas, tanto catalanes como vascos, habida cuenta de que en Catalunya aún estaban sin Govern por la aplicación del artículo 155 de la Constitución ante la declaración unilateral de independencia de esa comunidad autónoma, artículo apoyado por tres de los partidos nacionales mayoritarios. El debate se establece por la Presidenta del Congreso para el jueves 31 de mayo y el viernes 1 de junio.

El desarrollo de los hechos y su gravedad hizo que el éxito de la moción dependiese, precisamente, del voto de los diputados del PNV. Los independentistas catalanes del PdeCat y de ERC anunciaron su voto positivo con el efecto de un "NO" a Rajoy, sin que esto supusiera un apoyo explícito al candidato socialista; Podemos desde un primer momento también manifestó su apoyo tanto a la moción como al candidato alternativo Pedro Sánchez, lo cual no dejó de ser algo difícil de creer cuando ya tuvo su voto en contra en su sesión de investidura hace 2 años. Así que llegamos al 31 de mayo pendientes del voto del PNV. Y a media tarde anuncian que SÍ, que por ética e higiene democrática, había que censurar al PP y a Mariano Rajoy, por lo cual la moción de censura contaba con mayoría absoluta en el Congreso, 180 escaños. A media mañana del viernes 1 de junio por primera vez en la reciente democracia española, una moción de censura prosperaba, destituía al Presidente del Gobierno e investía inmediatamente a Pedro Sánchez, con los diputados del "sí" con proclamas de "sí, se puede" y los derrotados sumidos en una profunda crisis y enervados al máximo. La imagen de un escaño ocupado por un bolso en la sesión vespertina del jueves, sustituyendo a Mariano Rajoy que no tuvo la valentía de enfrentarse al debate y recluirse 8 horas en un restaurante cercano al Congreso, es la evidencia de una derrota más que necesaria desde hace ya varios años, por regeneración democrática y por evitar para siempre en la política la corrupción que ha esquilmado las arcas públicas españolas desde mucho antes de llegar la democracia en 1975.

Así pues, el nuevo Presidente de España es Pedro Sánchez Pérez-Castejón... ¡Y qué queréis que os diga de él! He estado con él en muchos encuentros y mítines que vino a dar a Galicia en diversas campañas electorales y en nuestras elecciones primarias. La primera vez que lo oí fue aquí, en Coruña, en el verano de 2014. Y me enganchó. Pasó por momentos difíciles, fue repudiado en nuestro propio partido pero los militantes de base lo hicimos resurgir de las cenizas porque creemos en él. Nunca vi que un aspirante a presidente del Gobierno fuese tan criticado desde que se postuló: que si es un soberbio, que si solo quiere sillón, que le puede su ambición... Yo lo he oído, he estado cerca de él y os aseguro que es una persona bastante humilde y con las ideas muy claras. Eso sí, tendrá una labor titánica porque sus apoyos para echar a Rajoy no serán siempre para gobernar, sobre todo con el tema de la independencia de Cataluña. Simplemente, yo le creo y como yo muchos militantes de base de mi partido y mucha gente que vota. Quedan dos años de legislatura, con unas elecciones europeas, municipales y autonómicas dentro de un año, así que ojalá pueda agotar esta legislatura tan extraña y en cierta medida inestable.

La derecha ya comenzó a atacar en el Parlamento y lo seguirá haciendo sin tregua. Pero la gente de a pie necesitamos "oxígeno" después de casi 7 años de ahogamiento por parte de estas políticas neoliberales del Partido Popular: pensionistas en precario, jóvenes que han emigrado porque no hay trabajo, mujeres que reclaman romper un techo de cristal y ser protegidas ante la violencia machista, sanitarios con jornadas maratonianas y sueldos congelados, autónomos con las cuotas más altas de Europa, maestros que rechazamos la LOMCE y aulas con hasta 38 alumnos en Secundaria, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que necesitan ya una equiparación salarial y un reconocimiento ejemplar de su trabajo, dependientes a los que no les llegan las ayudas, familias que no pueden pagar la luz ni mantener a sus hijos porque alquileres, facturas, alimentación está por las nubes, restricción de derechos y libertades fundamentales, etc. El país está peor que hace 7 años y aún por encima, con todos los robos de dinero público que este partido corrupto ha cometido, llevándose el dinero a Suiza, Luxemburgo, Islas Caimán y otros paraísos fiscales. Después de dos años (o antes si no se puede avanzar en medidas progresistas) habrá elecciones y a lo mejor el panorama político se aclara. Son momentos convulsos que, tarde o temprano, deberán concluir en una reforma profunda de la Constitución que dé unas normas de convivencia para, por lo menos, otros 40 años, un nuevo modelo territorial, un referéndum sobre la jefatura del Estado, y llegar a tener una España laica en cualquier celebración o acto público. Poco a poco, con DIÁLOGO y cesiones por todos los lados. Tarea difícil, pero dejará poso en la Historia, sin lugar a dudas.

En fin, ALLÁ VAMOS. En la semana que comienza conoceremos el gabinete paritario de ministras y ministros y toca gobernar. Le deseo con toda mi fuerza y mi ánimo toda la suerte y templanza del mundo, la va a necesitar, pero estaremos por detrás los militantes de base remando con Pedro Sánchez por el bien de nuestro país. 




lunes, 18 de septiembre de 2017

SOLO POR UN CAFÉ

Cada vez escribo menos en el blog. Bien es cierto que las redes sociales han acaparado gran parte del tiempo que paso delante del ordenador, junto con todo lo que tengo que hacer del trabajo que cada vez más es a través de esta maquinita. Hay días que tengo la sensación de estar hiperconectado y eso que mi móvil no es de los más avanzados. Chateo por whats app, hago alguna foto, muy pocas llamadas y unas cuantas aplicaciones. En el móvil no uso facebook ni suelo entrar en internet y hay veces que las personas de mi entorno están más pendientes de su smartphone que del que tiene al lado en ese momento.

¡Cómo hemos cambiado nuestras costumbres en pocos años! Últimamente me doy cuenta que paso más horas en casa y que no me importa. Hoy, por ejemplo, comí con mis padres, me fui a andar más de una hora por el paseo marítimo de A Coruña, volví a casa y a las 17:40 entré y ya no salí. Tomé un café, planché, organicé la habitación de G., cené, planifiqué la semana de clases y aquí, pegado a esta pantalla, curioseando. En el fondo me da rabia, me gustaría que ese café fuese con alguien, pero es que también noto que para quedar con alguien parece que tienes que realizar una instancia por triplicado y que incluso puede molestarle... supongo que los otros también dirán lo mismo de mí y cuando se supone que estamos hiperconectados, pues no lo estamos, porque no hacemos por quedar y tomar ese café. Paradojas de la vida.

Pero una vez metido en faena en las redes, trato de sacarles provecho. Leo, me informo, contrasto la información, opino. Y noto que la gente hace igual pero llega un momento en que muchos pierden las formas y se creen poseedores de la verdad absoluta o se comportan cual contertulios de cualquier programa de debate de tercera división. Es decir, lees insultos, descalificaciones, incluso amenazas y uno se pregunta: ¿en serio somos así?

Los últimos días en España han sido de bastante alarma por el "monotema" con el que llevamos semanas o meses: EL REFERÉNDUM DE CATALUÑA. Y uno que ya está un poco harto y curtido llega a cansarse tanto de esto que está deseando que llegue el 2 de octubre y que veamos qué pasó. Hace pocos días, hablando del tema en una cena con amigos, una persona llegó a llamarme ignorante por decir que mi vida seguirá siendo igual el día 2 pase lo que pase en Cataluña. En el momento me ofendió un poco sobre todo por el tono, pero después reflexionando llegué a pensar: "esto no es más que una muestra de ese estado de crispación general que ves en la calle con todo". No sólo es Cataluña. Es CUALQUIER COSA que signifique que la zona de confort de un / una individuo / individua se ponga en peligro. Y en cuanto salta cualquier alarma, la gente explota. He visto verdaderas discusiones de tráfico, por ejemplo, amenazándose con partirse la cara; enfrentamientos entre dos personas por intentar "colarse" en la cola del supermercado, gente que va por la calle no hablando, discutiendo... Y pones la televisión y los modelos de comportamiento son exactamente iguales: la locura de Kim Jong-Un (o como se llame), la desfachatez de Trump, la intolerancia de Rajoy, la actitud retadora de los políticos catalanes, la exasperación de Iglesias, los desafíos de Maduro, el sadismo de los yihadistas. Los modelos que tenemos son todo menos eso, modelos. Nos haría falta en este s. XXI hipercomunicado que apareciese un Gandhi, una madre Teresa, un Olof Palme o alguien que pusiese un poco de cordura en todo esto.

La gente está en un estado exaltado constante. No hay mesura, todo es blanco o negro sin escala de grises. Y yo, como profesor, y muchos compañeros y compañeras más, vivimos una sensación de desprotección absoluta en nuestro trabajo. Aumentan las agresiones de pacientes y familiares a médicos, aumentan las denuncias a docentes, aumenta el "bullying" entre el alumnado, aumentan las agresiones machistas. Todo se hace viral, lo que pasa en Nueva Zelanda llega a tu móvil en pocos minutos. Y enseguida empieza el bucle, se sube a las redes y cualquier hecho dramático o terrorífico hace que esa crispación aumente y se refleje en los comentarios de la gente en twitter, facebook y demás. ¡Y ojo! A veces yo también caigo en ello y me expreso de una forma vehemente porque me creo en posesión de la verdad. 

Habría que, como decía Groucho Marx, parar el mundo aunque fuesen 5 minutos y sentarse a pensar, mirar al de al lado, ofrecerle una sonrisa, hablar con esa persona... Hace pocos días entré a tomar café en la cafetería más cercana a mi casa, más que nada por leer el periódico. Una de las camareras dijo "buenas tardes Alfonso" y yo me sorprendí que conociese mi nombre porque nunca se lo había dicho.  Lo cierto es que estaba saludando a un señor mayor que acababa de entrar y que es cliente habitual y también se llamaba Alfonso, así que en ese momento también le dije que yo me llamaba así y me puse a hablar con el señor. Y me encantó, porque empezó a hablarme de su vida, de lo que cambiaron las cosas, de cómo se ganaba la vida, ¡de Foucellas! (fue un maquis que vivía escondido en los montes durante la dictadura y que acabó siendo detenido y ajusticiado a garrote vil), de un montón de cosas de hace 60 o 70 años, en su gallego más genuino y con una nostalgia y gratitud por oirle inmensa. Le invité al café y me despedí de él hasta otro día. Y en los pocos metros que separan la cafetería del portal de mi casa pensé: "Si todos viviéramos cosas así todos los días, Trump no hubiese ganado, Rajoy no gobernaría en España, Cataluña no buscaría un referéndum el 1 de octubre y, en definitiva, seríamos todos mucho más felices, sin crispación, sin amenzas, sin agresiones a médicos y sin denuncias a profesores". Solo por un café, por 1'10 €.