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domingo, 6 de enero de 2019

AÑO NUEVO Y CARGADITO DE TENSIÓN

No en mi caso. Un año más, han pasado estas fiestas consumistas que cada vez empiezan antes con productos en los supermercados, iluminación en las calles, anuncios de colonias y simulacros de paz, amor, felicidad y buenas vibraciones. Nada más lejos de la realidad, aunque hay que mantener un poco la tradición... ¡un poco, no nos pasemos!

Sinceramente, a mí lo que más me gusta es lo que comentaba en el anterior post, el sorteo de Navidad de la Lotería. Porque me gusta ver a la gente llorando y abrazándose de alegría, contagiarnos de esa felicidad (que en algunos casos acaba en ruina a los pocos años) y además porque es el primer día de las vacaciones. Es curioso porque me pasan más lentos los días de diciembre que los días de enero, una vez que comemos las uvas (que es la otra celebración que me gusta) los días hasta que comienzan las clases, generalmente el día 8, vuelan.

Por lo demás, todo sigue el guión. Cenas y comidas en familia, inocentadas el día 28, los regalos de Reyes. Año tras año sin novedades, aunque cada vez las Navidades son más mediáticas. En la Puerta del Sol de Madrid no solo se comen las uvas a las 23:59 h del día 31 de diciembre, sino también en los ensayos desde el día anterior, estando la plaza a rebosar de gente y con controles de seguridad en sus accesos para que ningún loco o loca le dé por hacer una barbaridad. Y en el momento álgido las cadenas de televisión compiten con la pareja de presentadores más "cool" del momento para rascar audiencia, aunque desde hace unos años el traje de Cristina Pedroche es de lo que se habla en muchas mesas de Nochevieja en los minutos previos.

Si el año termina con resúmenes de las noticias más destacadas y estadísticas a cada cual más dura o macabra, entre ellas la triste realidad de la violencia de género, el nuevo año siempre comienza con propósitos para cumplir: que si aprendo inglés, que si voy al gimnasio, que si dejo de fumar. La tríada clásica regresa. Es curioso porque nadie se propone contribuir a hacer felices a los demás o ser más solidarios. En una semana ninguno de esos propósitos sirven para nada porque ya se han olvidado. Se sigue fumando, el gimnasio se usa para hacerse selfies y el inglés... cantando "Europe's living a celebration" llega.  En política también se hacen propósitos y este año viene cargadito de tensión. Se esperan elecciones municipales, europeas y en algunas comunidades autonómicas. Algunos políticos no hacen más que reclamar también al Presidente del Gobierno elecciones generales porque no consideran que su gobierno sea legítimo y están más deseosos del sillón que de favorecer a los ciudadanos y a las ciudadanas. El caso es que, si se convocasen el mismo día TODAS las convocatorias electorales, en algunas comunidades autónomas habría hasta 6 urnas con 6 papeletes diferentes que tendría que llevar cada elector, ya que en Canarias y Baleares también se eligen los cabildos insulares. Total, que los miembros que les tocase mesa electoral se quedarían contando y recontando votos hasta las navidades de este recién estrenado 2019, así que dejemos al Gobierno gobernar y tranquilitos.

Pero no, hay algunos partidos que disfrutan generando tensión, incendiando en televisión y en las redes, provocando enfrentamientos y sobre todo, degenerando la política de verdad en un patio de vecinos con enfrentamientos verbales dignos de cualquier reality-show o programa de telebasura. Ayer mismo se difundió un vídeo por parte del Partido Popular en el cual un niño leía una carta a los Reyes Magos en la que se deseaba la muerte de Pedro Sánchez. Es verdad que a los pocos minutos el Partido Popular retiró el vídeo y pidió disculpas, pero si este es el nivel político de un partido que aspira a gobernar en democracia, por favor, recíclense.


Y además este partido está en Andalucía "haciéndole la rosca" a la ultraderecha, empezando ya a cambiar determinados conceptos y cediendo en aspectos incuestionables como la violencia de género.  Solo por sillones. Mientras, 2019 se estrena con medidas aprobadas por el gobierno central que benefician a todas las personas, la mayor subida del salario mínimo interprofesional que se hizo en democracia, una leve mejora en la asistencia a las personas autónomas, también una subida en las pensiones y esperando poder aprobar unos presupuestos que significarán continuar con la senda social de progreso que empezó en junio con la moción de censura que quitó del poder al corrupto Partido Popular y al ya desaparecido Mariano Rajoy. 

Y sí, en todos los partidos hay gente muy válida y gente muy mediocre, pero si yo quiero vivir en un país que se considere europeo y con unos mínimos de bienestar social, no puedo pensar que solo eso va a depender de un partido político. Va a depender de TODOS ellos y en España el mayor problema está en que los partidos de derechas no acaban de dar el paso definitivo para convertirse en una derecha moderna. Yo sugiero a todos aquellos que lleguen aquí y se definan de derechas que lean este artículo donde un joven Borja Sémper, dirigente popular vasco, refleja esa involución que se necesita en el Partido Popular. Cuando haya elecciones generales espero que la gente, todos nosotros y todas nosotras que tenemos que ir a votar más que nunca, sepamos elegir y veamos que no se puede retroceder, que es necesario mirar hacia adelante y reflejarnos en lo bueno que tiene Europa, no en lo malo que nos trae el populismo de extremos, especialmente el de derechas que ya ha aterrizado en España. Para mí el ejemplo más cercano está en Portugal, que ha avanzado en los últimos años muchísimo y ya ha devuelto todo el dinero que se le dio por el rescate financiero. A lo mejor tenemos más que aprender de nuestros vecinos, están ahí, a 180 km de casa. No desaprovechemos su influencia y aprendamos. FELIZ 2019!!


domingo, 23 de diciembre de 2018

EMPATÍA Y LOTERÍA

Ayer empezó oficialmente la Navidad en España. Y recalco: SOLO EN ESPAÑA. Porque el día 22 de diciembre es una fecha muy marcada en el calendario, la fecha en la que puedes celebrar dos cosas: o tener muy buena salud o que te tocó la Lotería de Navidad, considerado uno de los sorteos más famosos del mundo y que aporta más dinero.

Su historia llega hasta el s. XIX y se puede consultar en varias páginas web. Aquí el enlace de la wikipedia. El sorteo a día de hoy está lleno de historia y anécdotas, aparte de miles de curiosidades. El hecho de que sea el más vendido del año y que sus décimos estén a la venta 6 meses antes, ya lo dice todo. Y es más que habitual que cuando los españolitos y las españolitas se van de vacaciones en verano, compren lotería en su ciudad o villa de veraneo, y ahora también gente de otros países que saben de la fama de este sorteo y de sus premios.

Pero hay dos detalle que hacen peculiar a este sorteo. Uno es el hecho de usar un gigantesco bombo con 100.000 números de madera, del 00000 al 99.999 y otro más pequeño con los premios a adjudicar, algo más de 1800. Cada 20 números los bombos giran y tanto los números como los premios son cantados por niños y niñas. Este hecho es el segundo detalle, básico para celebrar los sorteos de lotería en España. Y es que la lotería española está vinculada a un antiguo orfanato donde residían niños que eran los encargados de "cantar" la lotería, los niños de San Ildefonso. Hoy la institución es un colegio concertado mixto que tiene, digamos, el privilegio de continuar con la tradición de dar los premios de la lotería. Y los niños y las niñas son parte fundamental del sorteo de ayer.

Las niñas y los niños cantan los premios en sus tonos de voz, generando a veces admiración y otras cierta sorpresa por tener ya voces muy graves. Cuando sale un premio, el público se altera esperando el premio "Gordo", que suponen 4 millones de euros, 400.000 euros al décimo. Ayer el "gordo" se hacía de rogar. Eran más de las 12:30 horas y no había rastro de él. Los asistentes se empezaban ya a inquietar. Se produce un cambio de niños al acabar una tabla y llega ella, la niña, la estrella: Aya.

Aya dio el premio gordo en 2017 y nos emocionó a todos por todo el entusiasmo que transmitía. No habían pasado 4 bolas y su expresión facial lo decía todo: ahí estaba.





La secuencia entera es maravillosa. Pero lo que me fascina es cómo esta pequeña además de emocionarse tiene la empatía de apoyar a su compañera que rompe a llorar por dar el premio más importante del sorteo. El momento de ponerle la mano en la espalda es de una madurez emocional impresionante, y todo lo que le dice ante la mesa de control y ante las cámaras. Se metió de nuevo a toda España en el bolsillo y me parece que refleja a la perfección lo que significa el día de ayer.

Por la mañana, en la radio, oí una tertulia en la que se hablaba de la alegría de los premiados. De que el 22 de diciembre las imágenes de los telediarios son de gente feliz, descorchando champán, riéndose, llorando, abrazando a su gente, saltando de alegría. Y uno de los tertulianos comentaba por qué nos cuesta tanto empatizar con la alegría, si lo hacemos con la tristeza, con el terror, ponemos lacitos de muchos colores en la solapa o encendemos velas. ¿Por qué no somos capaces de sentirnos felices con la felicidad de otros?

Yo confieso que muchos años tengo llorado de alegría con la gente que sale el 22 de diciembre en los telediarios celebrando que les ha tocado la lotería, al igual que me encantaría, lógicamente, ser yo con mi gente el que lo celebrase. Y creo que es un ejercicio que deberíamos hacer todos: tratar de empatizar con la alegría, ser felices con la felicidad de otros. Porque al fin y al cabo algo se contagiará y como somos seres de preferencias, tendemos a acercarnos a gente que nos dé positivismo y no negatividad, alegría y no penas. Ayer esa felicidad por la vida nos la transmitió, sin duda, Aya, y además su complicidad y cariño por su compañera, esa empatía que tanta falta hace en los tiempos que corren. BRAVO por ella!!!

Por cierto, no me ha tocado la lotería, así que FELIZ DÍA NACIONAL DE LA SALUD ;)

sábado, 30 de diciembre de 2017

CINE DE NAVIDAD

Pocas veces he hablado de cine en el blog. Y claro, en Navidad toca ir al cine... a pesar de los precios. Cuando era pequeño y adolescente, la asistencia al cine era un hobby normal, incluso llegaba a ir al cine una vez por semana, los domingos a la sesión de las 4. Con 7, 8, 9 años pasaron por mis ojos desde la segunda fila cientos de películas de las que ni recuerdo el nombre. Allí nos poníamos mi hermano y yo mientras la abuela se quedaba varias filas más atrás. Y por eso llevo gafas. Ver desde tan cerca estoy convencido que me fastidió la visión, aparte de la genética, pero contribuir, contribuí de lleno.

En fin, volviendo al caso, en Navidades también tocaba cine, muchos días, y de estreno. Y aquellos cines de una sola sala, algunos de barrio, tenían un encanto único. El Finisterre, el Rex, el Riazor, el Coruña, el Goya, etc., fueron salas donde por dos horas nos evadíamos de los problemas diarios y en cierta manera, aprendíamos cosas. ¡Ah! Y recuerdo en mis primeros años el NO-DO, que luego se cambió por anuncios y tráilers de futuros estrenos. Vamos viejos, vamos.

¡Que me enrollo! El caso es que desde hace más o menos 20 años la asistencia al cine bajó drásticamente. Tener múltiples canales en televisión y los precios prohibitivos hicieron que algo tan instructivo pasase a segundo plano. Además, cuando me fui de Coruña al empezar a trabajar no tenía salas cerca de mis destinos y solo recuerdo ir al cine una vez en León y otra en Ribadeo, algunas veces en Santiago cuando vivíamos en Padrón y así, poco a poco, la asistencia fue cayendo a unas 4 ó 5 veces al año. Pero el día de Navidad  allá fuimos y al día siguiente otra vez. ¿Y qué tocó? Pues el inevitable capítulo 8 de Star Wars y una de animación excepcional. Por partes.

A finales de 2016 nos dejó la Princesa Leia inesperadamente. Carrie Fisher aparece en "Los últimos Jedi" mayor pero entrañable. Y aquel Luke Skywalker igual. La verdad es que no pude evitar acordarme de aquella primera parte, "La Guerra de las Galaxias" que marcó una época y con la que empezó la saga. Todos éramos fans de C3PO, R2D2, Chewbacca, el jovencito Harrison Ford, Obi Wan Kenobi, por supuesto Darth Vader... y hoy, llenos de efectos especiales, tenemos todo un patrimonio de seres, personajes e historias que forman parte de mi generación y parece que también de las que nos siguen. La película no estuvo mal, pero yo no pude evitar al final acordarme de Leia y de Luke y de sentir que, efectivamente, los años pasan.

El día 26 volví al cine con mi sobrina, mi hija y una amiga. Querían ver una de animación de la factoría Pixar. Y yo accedí porque esperaba oír una canción que entendía era de su banda sonora, pero no fue así. Sin embargo, me fascinó. "Coco" es una película ambientada en México durante el Día de Muertos, tan importante y tradicional en aquel país. Lógicamente el trasfondo es una historia familiar en el que el recuerdo de las personas fallecidas y la conexión de los mismos con la manera de ser de la familia y el mundo actual es el hilo conductor, teniendo como tema de unión la Música. Realmente me fascinó la manera de tratar un asunto tan complicado como la muerte enfocada a los niños, basada en esa conexión que en muchas culturas se produce el Día de Todos los Santos o en la cultura celta el Sahmaín. Y sí, en el argumento saben explotar las emociones del público de una manera magistral. Ni que decir tiene que lloré lo que me pidió el cuerpo porque muchos recuerdos de gente que no está vienen a la mente. Y todo eso aderezado por momentos cómicos adaptados no solo a los niños sino también a los adultos y también con la aparición de personajes míticos mexicanos como Frida Khalo. El uso del color, de la imaginación, de la ambientación y, en general, de todo el conjunto que forman el guión, la banda sonora, la trama hacen de "Coco" una candidata a una de las mejores películas del año.

Lo único malo es de dos días de cine es el desembolso económico que supone. Porque a pesar de que tratamos de no comprar nada que no sean las entradas, siempre cae algo: que si palomitas, que si algunas chuches. Total, que la broma de dos días de cine supusieron cerca de 70 euros, en la primera sesión 3 personas (una de ellas niña) y en la segunda cuatro (3 de ellas niñas). En definitiva, un auténtico robo. Lo más insólito es que por un cubo de palomitas y una Coca Cola de 75 ml mi hijo pagó 9,70 €. ¿Aún se preguntan por qué no se va más al cine? Porque es una auténtica estafa.

Quedémonos con "Coco" como una película única. La magia del cine, que nos genera emociones y sentimientos, nos evade durante un par de horas del mundo real. A ver si en 2018 podemos ir más al cine y disfrutar del 7º arte.



sábado, 28 de noviembre de 2015

BANCO DE ALIMENTOS

Hoy viví una experiencia nueva en compañía de dos compañeras del Partido Socialista. Cercana ya la Navidad, es ya tradicional una campaña de recogida de productos para los bancos de alimentos, de cara a que ninguna familia quede sin poder celebrar estas fiestas que cada vez son más comerciales. El PSOE de A Coruña lleva años colaborando en esa recogida y como militantes nos ofrecemos voluntarios para ir a un centro comercial o supermercado a recibir las donaciones de cualquier ciudadano.

Allá nos fuimos a las 12 y media de la mañana, nos pusimos el chaleco identificativo y ante 6 carros fuimos recibiendo los productos no perecederos. Yo pensaba que la gente donaría lo típico: un kilo de arroz, una caja de galletas, un brick de leche. Pues no. Todo aquel que se acercaba dejaba más que eso y gente de todo tipo. Nunca me dejará de sorprender el alto grado de solidaridad que existe en España, que nos pone de líderes en Europa. Hemos visto a lo largo de las últimas décadas como los españoles hemos copado el "top" en las listas más variopintas referidas a la solidaridad: el primer país del mundo en donaciones de órganos, nuestras puertas abiertas para acoger a los necesitados, adopciones de animales. Y lo de hoy. Gente de TODAS las condiciones, razas, religiones. Me emocionaba cuando se acercaba una familia musulmana (fácilmente identificables por los "niqab" de las mujeres) y dejaba unos cuantos kilos de comida; una familia de inmigrantes sudamericanos y lo mismo; una mujer que se acercó con dos paquetes, también inmigrante de origen brasileño o portugués (porque habló en su idioma) y nos dijo "siento no poder dejar más, tengo que vivir con 425 euros al mes"... Emoción.

Niños que venían con sus bolsas, gente jubilada que también dejaban sus recuerdos con refranes como "hambre no, pero ganas de...", gente joven con bebés que también dejaban alimentos infantiles. Es difícil describir el cúmulo de emociones que en 2 horas y medio vivimos mis compañeras y yo. Cuando se cargaba un carro con un tipo de comida, lo llevábamos a un pequeño local del centro comercial y allí lo acomodaban en cajas para disponerlas en un palé y llevarlas al almacén central, en uno de los polígonos comerciales de la ciudad.  Muchos carros cargados llevamos, de legumbres, pasta, leche, desayunos, aceite, comida para bebés, conservas. Incluso llevábamos una alegría cuando alguien dejaba alimentos con los que no contamos como un paquete de sal o unas tabletas de turrón. Se espera que en toda España se donen 21 millones de kilos, lo que supone un gran récord. 

Hubo gente que donaba carritos enteros y a punto estuve de ponerme a llorar de emoción. Fijaos que tampoco es que fuese algo que me implicase directamente, pero aflora lo más profundo de los sentimientos. Carros que, a ojo, llevaban mercancía por casi 100 euros y que cuando se lo agradecías a los donantes decían que era poco y que también esa gente lo necesita. En fin, que la experiencia ha sido corta pero intensa.

Seguimos en crisis y pienso que es triste que un estado no ponga los recursos suficientes para que todos sus ciudadanos puedan acceder a un sustento digno. Que haya que recurrir a la solidaridad de la gente para poder pasar una Navidad tendría que hacer bajar la cabeza de vergüenza a la mayoría de los políticos de nuestro país. A pocos días de lo que se espera como cambio, pase lo que pase y sin tener en cuenta ninguna ideología, creo que las prioridades sociales tienen que ir por ahí, por garantizar lo mínimo en vivienda, servicios sociales, alimentación, educación, sanidad. No más recortes ni más sueldos precarios, está claro que España puede, que somos un país con gran riqueza y grandes talentos. El objetivo es que no haya que recurrir de nuevo a una iniciativa como esta, pero me da que tendremos que hacerlo aún algunos años más.

Seguiré aportando lo que pueda y esté en mi mano para que mi sociedad sea un poco mejor, de momento desde las aulas es donde veo que más puedo hacer, pero no quiero dejar de ser partícipe de iniciativas como esta que no por excepcional debido a las fechas es la única en el país, teniendo el deber de presumir de ello en Europa y todo el mundo. Es nuestro carácter y del que tenemos que sentirnos más que orgullosos.





domingo, 21 de diciembre de 2014

DÍA DE LA SALUD

Está todo preparado en España para que mañana se conmemore un nuevo "Día de la Salud". La celebración ocurrirá más o menos a partir de las 12 del mediodía, una vez que la población se haya dado cuenta de que la vida continúa y se empiece a decir, como una retahíla, la que será la frase más repetida del día: "Lo importante es tener salud".

¿Desde cuándo se celebra esta importante fecha? Desde que a alguna persona ingeniosa se le ocurrió implantarla a raíz de no recibir ningún premio sustancioso en la Lotería de Navidad, que se celebra mañana. Es uno de los días mágicos del año en España y esperado desde julio que es cuando se empiezan a vender los décimos en todas las administraciones de España. Estos días los informativos recogen los preparativos, los ensayos de los "niños de San Ildefonso", las típicas imágenes del precintado del salón, los bombos... Desde hace dos años se celebra el sorteo en el Teatro Real de Madrid y desde esta madrugada habrá gente haciendo cola para coger uno de los mejores puestos y ver el evento.

No es para menos. Se trata del sorteo más famoso del mundo, el que más premios da en cualquier país y el que sirve oficialmente para empezar la Navidad en España. No cabe la menor duda que no seríamos como somos por muchas cosas, una de ellas este sorteo. La tradición de compartir décimos o imprimir participaciones de un número es otro de los rituales típicamente españoles y del que estamos muy orgullosos, lo que nos diferencia de los demás. Y, por si fuera poco, desde hace unos años el anuncio de televisión del sorteo es de los más seguidos, parodiados y recordados durante años. Aquí os dejo el de este año que parece ser está basado en una historia real que además ocurrió en Galicia.





La cuestión es que todos jugamos, aunque hoy han dicho en los informativos que "solo" lo hacemos 28 millones de españoles a 66 € de media. Yo no niego que juego y más que la media, porque compro décimos, participaciones del barrio, de colegios, de compañeros que están en tal o cual asociación... y me ilusiono porque desde luego a alguien le toca. Yo tuve una compañera en Holanda que le tocó el Gordo hace unos años, así que desde luego toca a quien juega. 

Pero lo bonito del día de mañana es que por unas horas la gente se olvida de sus problemas cotidianos. No hay crisis, no hay corrupción, no hay enfermedades... Y ver descorchar el champán, abrazarse a padres, hermanos, hijos, parejas, a mí personalmente me emociona mucho porque aunque sea a unos pocos este sorteo les puede arreglar la vida. Luego surgen historias, anécdotas, verdaderos cuentos de Navidad y también alguna pesadilla, como la del anuncio pero sin final feliz.

Aunque siempre se tiene la ilusión, es poco probable que mañana diga que me cambió la vida. Procuro tener algún décimo o participación que acabe en cada cifra, del 0 al 9, así por lo menos malo será que no me dé para comprar un décimo para el sorteo de Reyes, que curiosamente me suele salir más rentable porque algún reintegro o terminación puede darme más beneficios que gastos. Pero si me toca una cantidad considerable (me refiero a un gran premio) no diré nada, aunque tampoco me escaparé ni me iré al Caribe. Siempre se piensa qué haríamos si nos tocase una gran cantidad de dinero por azar. Pues yo sinceramente no creo que deje de trabajar, es más, siempre he dicho que me encantaría crear trabajo, montar un negocio que pueda dar unos cuantos puestos de trabajo; darme algún capricho siempre referido a viajes, liquidar las deudas (básicamente la hipoteca) y si todavía queda algo, poder hacer un donativo a alguna ONG o asociación que ayude a colectivos necesitados y por supuesto ayudar a mi familia: hijos, padres, hermano y sobrinos. No creo que sentirse "millonario" me pueda cambiar mis principios éticos ni que me vuelva loco como le ha pasado a algunos también, pero sí que buscaría la manera de administrar bien ese dinero para vivir, básicamente, desahogado.

Pero, como bien digo al principio, lo mas probable es que me sume a los más de 27.990.000 españoles que junto con los otros 20 millones que no juegan celebremos el "Día de la Salud", ya he mandado hoy algún mensaje recordándolo, pero mañana al mediodía arderá el whats app con los chistes y bromas pertinentes sobre el tema. ¡¡Ehh!! Pero la ilusión no se pierde...

BÓ NADAL



(Si toca este número, que sepáis que lo elegido aleatoriamente de las imágenes de Google, pero yo no lo tengo... ya sería casualidad!!)





martes, 16 de diciembre de 2014

¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ?

¡¡PERDÓN!! Casi un mes sin escribir, os debo un post por lo menos, pero es que este curso está cargado de cosas que me llevan tiempo de ordenador y que contarlo aquí puede resultar tedioso para un profano en trabajo educativo, así que hoy, después de exámenes y evaluaciones de alumnos, allá voy.

La actualidad trae noticias sorprendentes. Uno que está empezando a implicarse en la política activa, ve desde una tribuna un tanto privilegiada el terremoto político que está viviendo España. La irrupción de Podemos en la cancha política ha hecho añicos el bipartidismo y la sociedad española ya pide a gritos una reforma profunda de nuestro sistema democrático, partiendo de la base de una reforma constitucional que sirva para unos 30 o 40 años en adelante y que podamos votar los que no lo hicimos allá por 1978. Es otra sociedad y hay que ir adaptando el acuerdo marco. creo que 2015, con elecciones municipales y autonómicas en mayo y generales en noviembre, será un año decisivo para ese relevo. La crisis, la corrupción, la ausencia de transparencia... han acelerado la necesidad de ese cambio que tiene al PSOE en la vanguardia del mismo y al PP frenándolo todo y escondiendo (o más bien intentándolo ya donde no se puede tapar nada) todos sus escándalos políticos, financieros e incluso electorales, según se ha sabido hoy mismo de dirigentes de la Comunidad Valenciana sucios hasta el tuétano. Y mientras Podemos intentando que no minen su proyecto y manteniéndose a flote holgadamente, aunque con ciertos problemas también para consolidarse como fuerza alternativa. Mientras, los nacionalismos muertos, IU bajo mínimos y UPyD buscando ser un partido "bisagra".

Todo esto afecta a situaciones puntuales en el país. Medidas populistas de los gobiernos de turno que no solucionan nada, ya que sigue habiendo paro, no hay creación de empleo, se explota al trabajador y aquel que hace 6 años ganaba 1000 euros hoy se conforma con ganar 500 y haciendo horas extra sin retribuir por miedo a irse a la calle. Nunca en la historia reciente se han perdido tantos derechos laborales y sobre todo, derechos ciudadanos y libertades individuales. Por suerte, nos mantenemos a flote (incluído yo pero por otras circunstancias que bien sabéis deducir los que me leéis habitualmente) sobreviviendo a costa de nuestros padres que alimentan a sus nietos y también a muchos hijos de 40/45/50 años. Recuperar lo perdido costará décadas, no creo que ni mis hijos lleguen a vivir con el bienestar que tuvimos hace 7 o 10 años, y mucho menos si eso que llaman "el pueblo" sigue votando a este partido de derechas neoliberal que es el PP, que nos lleva irremediablemente a la pobreza, a la restricción de derechos y libertades y a que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Las pensiones bajan, la sanidad y la educación han perdido calidad, no hay prestaciones sociales, la gente pasa HAMBRE o los desahucian por no pagar la hipoteca. Triste panorama.

Pero en medio de este infierno en que parece se ha convertido España, aparece de vez en cuando una noticia que te hace tomar perspectiva, como dice mi buen amigo Paquito. Ayer se publicaba en "La Voz de Galicia" la siguiente noticia:


Al leerla no pude más que acordarme de la idiosincracia de los países centroeuropeos: trabajas - pagas tu seguro médico - si no lo usas, te devolvemos dinero a final de año - si lo usas pero NO has pagado esa cobertura... jódete. Y todo eso con el agravante de pagar 10 € al día por la medicación, sin su esposa que lo acompañe porque no puede pagar su estancia en Alemania y sin derechos laborales porque su empresa no lo readmitirá. Y es una víctima más no sólo de nuestra crisis, ya que emigró ante la falta de empleo en Galicia como muchos otros (lo que los del PP llaman "movilidad geográfica") y el país de acogida también le da la espalda con un simple "lo siento, te tocó". Recordé también una historia trágica sobre la eutanasia en Holanda que vivió una de las españolas que traía a sus hijos a nuestras clases porque la cuestión de fondo es la misma: PAGA y si lo que has pagado te da para tu tratamiento, pues serás bien atendido, si no, reza y que haya suerte. Lo positivo de esta noticia es que la comunidad solidaria, la red social de españoles en Francfort está ayudando a este hombre, es decir, ese sentir español apareció y ninguna crisis nos lo va a quitar. CONCLUSIÓN: mientras tengamos nuestra sanidad y educación públicas, me quedo aquí sin dudarlo, porque tenemos los mejores profesionales (entre los cuales modestamente me incluyo), porque somos más acogedores, más humanos y más solidarios con la gente que lo pasa mal; porque no somos números ni máquinas generadoras de beneficios para las empresas (aunque ya algunos empresarios lo hagan aquí con el beneplácito de estas políticas neoliberales apadrinadas por Angela Merkel y abanderadas por nuestro gobierno).

Algunos dirán que esto realmente es justo, que este señor debe pasar por esa situación porque así son las reglas del juego en Alemania. PUES NO, para mí jamás una persona debe dejar de recibir la asistencia médica correcta y necesaria cuando hay una enfermedad como esta mientras esté en un país de eso que llamamos Europa y posea los medios para hacerlo. La cuestión es que en España ya hay gente que piensa así, que deberíamos tener los servicios por los que pagamos individualmente y no en colectivo... En fin, que cada uno saque sus conclusiones. 

Y cambiando radicalmente de tema, decir que al mismo tiempo que vemos unas necesidades de primer orden en muchas familias, también vemos en estas fechas luces de neón de Navidad, centros comerciales con los parkings llenos, pistas de hielo, poblados de Navidad... El consumismo es cada vez mayor en estas fechas y las familias se van disgregando, como dicen mis compadres, se "descentraliza" la Navidad y no se está siempre con los mayores. Yo no dejo de ser clásico en esto, aunque también es verdad que después del divorcio odio más estas fechas y estoy deseando que pasen. Me gustaría que mis hijos y yo, mi hermano y su familia y mis padres estuviéramos juntos en Nochevieja, que es cuando me tocan este año los hijos por convenio (¡qué horroroso es legislar los afectos!). Pero como hay que sacar lo positivo, se acerca el día 22, uno de mis días mágicos del año porque da gotas de felicidad en forma de millones a algunos lugares de España con la lotería, y eso es bonito y provoca felicidad. También se acaba otro año y vamos sumando (o descontando algunos), reflexión, madurez, metas conseguidas... Hay días que siento que vivo inmerso en una completa pesadilla desde abril de 2013 y que algún día tengo que despertar, pero no, esto es real, mis hijos viven en otra casa y yo los veo los miércoles y fines de semana alternos, 10 días en Navidad, etc. Una compañera de partido que está en la misma situación que yo me habló un día de "niños maleta" y eso me genera tristeza, porque las leyes permiten que esto ocurra. Ayer hice de nuevo el "paseíllo" por las aceras del barrio hasta la casa donde viven mis hijos con el ruido de las ruedas de la maleta repicando en las baldosas de la acera, mis hijos con sus mochilas del colegio y sus cosas en la mano. Atroz.

En fin, negar la realidad sería muy alienante, así que hay que vivir con ello aunque no lo desee. Lo que más me hace disfrutar sigue siendo mi trabajo, con nuevos retos que os iré contando, con las emociones de mi "tribu" de (¡ya!) 22 niños y niñas (acaba de incorporarse un niño rumano al que estoy enseñando a leer, a sumar, los colores, las comidas..., pero esa es otra historia que también nos habla de inmigración y de lo bien que estamos en este rincón del mundo), con sus detalles hacia mí y su trabajo. En mayo, un médico al que acudí por una prueba, me vio tan triste que me animó diciéndome, "Alfonso, eres muy importante para mucha gente, para esos niños a los que les das clase". Y es verdad porque en la vida los alumnos que te recuerdan regresan a ti de una u otra forma... ¡¡que se lo digan a Facebook!! Y no hay mayor recompensa.

Pues nada, aunque tarde en escribir, aquí estoy y seguiré escribiendo porque me relaja y me sirve de terapia. Espero hacerlo antes de que acabe el año, pero por si acaso, BÓ NADAL a los de aquí, a los de allá, a los que me leen, a los que no, a los niños, a los grandes... a todos. Seguimos adelante.




sábado, 21 de diciembre de 2013

TIEMPO AL TIEMPO

Hemos oído esta expresión cientos de veces. Este año, si cabe, yo le ha oído más que nadie, mi amiga Pelocha me entenderá a la perfección. En mi nueva situación personal hay veces que el tiempo no pasa y otras en que hay que ocuparlo con lo que sea porque, de no hacerlo, se te viene el mundo encima. 

En las últimas semanas he recibido llamadas de teléfono de verdaderos amigos que me siguen iluminando el camino. También, al estar cerca Navidad, llegan mensajes y vídeos por el ya cotidiano "whatsapp" que te hacen ver que hay muuuuuuucha gente pendiente de ti en distintos lugares. Recibir mensajes de cariño desde Holanda de alumnos y padres es algo que aumenta la autoestima enormemente. Y también he descubierto algo que ha ensanchado ese camino. En una conversación por Skype alguien me dijo que la dichosa empatía sólo puede ser positiva cuando nos ponemos plenamente al 100 % en la perspectiva del otro, cuando llegamos a entenderle aún a pesar de ir en contra de lo que nosotros pensemos.

No sé, no quiero resultar soberbio ni entendido, pero vivir un episodio traumático en tu vida sirve para construir nuevas competencias emocionales, positivas, por supuesto. Últimamente me doy cuenta que en la rutina de las clases con mi "tribu" de 28 niños para resolución de conflictos entre ellos tengo más estrategias. Pero sobre todo, aplicar la "pedagogía del cariño", la que me enseñó mi gran amiga Marypaz, es una garantía de éxito. Hoy dieron las vacaciones de Navidad en los colegios y os puedo asegurar que, aunque es necesario el descanso, sentí cierta pena por no poder ver a los niños en 20 días, los voy a echar de menos y sé que ellos a mí porque al salir a las 2 me deseaban Feliz Navidad con una expresión risueña y de cariño en su cara: recibes lo que das, si das cariño, también lo recibirás.

Yo siempre he tenido muchos momentos de soledad en mi vida, a pesar de vivir hasta los 21 con mis padres y desde los 26 casado. Ahora, en esta nueva soledad, cualquier tarea doméstica o laboral no trato de hacerla lo más rápido posible, sino que noto que hay momentos en que me recreo en ella. El simple hecho de reciclar papeles, recoger los platos del escurridor o hacer la cama, acaba siendo no una tarea rutinaria, sino un paso adelante en mi proceso de transición. Hay tareas que siempre me dieron mucha pereza hacer, planchar sobre todo. Sin embargo, el otro día, planché en un tiempo razonable un par de coladas y lo hice con más cuidado y esmero del que lo hacía antes.

En cierta medida, adiós al stress. Me levanto a las 8 y me da tiempo a asearme, desayunar, fregar la taza del desayuno, ventilar, hacer la cama e incluso ver los primeros correos del día al tiempo que me entero de las primeras noticias de la mañana. A las 8'50 salgo para el colegio y en menos de 5 minutos estoy allí: esto se llama calidad de vida (y no es para dar envidia). Sé que es sólo por este curso, que tendría que darse una conjunción interestelar y planetaria para que me diesen definitivo en el centro en el que estoy, desde luego si ocurre lo prefiero a que me toque la lotería el día 22 (que también, ya puestos a pedir…).

Y el tiempo pasa, para algunos más lento que para otros. Y el tiempo pone las cosas en su sitio y ordena  las mentes y el mundo entero. Y es verdad, aunque el ser humano se empeñe en ir en contra de él. ¿O no quedamos hartos uno de estos festivos de Navidad cuando pasamos horas delante del televisor sin nada que hacer, viendo "Sonrisas y lágrimas", por ejemplo? En esos momentos deseamos el ritmo frenético del día a día, pero luego necesitamos un "stop". Yo creo que ahora llevo una buena relación con la distribución del tiempo, en casa me da tiempo a todo y en el colegio queda alguna cosilla por hacer pero que no afecta al desarrollo normal de las clases.

Llegan dos semanas de delirio consumista y de mensajes de que "todos somos buenos y nos queremos mucho". Pura patraña. Para mí el mejor día será el de la lotería y si toca ni os cuento. El resto, lo podían suprimir. Siempre fue el día de Fin de Año el que más me gustó, cuando era más joven para salir hasta las 8 o 9 de la mañana y, además, porque fue el día en que me enamoré de la persona que elegí para compartir mi vida allá por 1995. Este año quedará esa nostalgia, pero deseo entrar en 2014 con buen pie y beneficiarme lo máximo posible de las oportunidades de todo tipo que me dé. Aún así, deseo a todos un BÓ NADAL y que cada uno tenga un 2014 que supere en todo a lo vivido hasta hora, aunque ocurran sucesos traumáticos; siempre deberemos salir adelante, estamos obligados a hacerlo. Hasta pronto.


sábado, 5 de enero de 2013

POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES

Bueno, primera entrada de 2013. A punto de llegar los Reyes Magos y en poco más de 24 horas de regreso en Holanda, es lo que toca. Como todos los días, una de las primeras cosas que hago después de desayunar es actualizarme informativamente con las últimas (o primeras) noticias del día. Para ello siempre acudo a la web de "La Voz de Galicia", que aunque no es una publicación demasiado imparcial, es el periódico de A Coruña y 3º de España en tirada. Además, el periódico entraba en mi casa cuando era pequeño todos los días y yo lo leía, aunque sólo fueran las páginas de la cartelera, pero el hábito de hojearlo (con "h") lo adquirí.

Hoy aparece una noticia que, de nuevo, nos lleva a la crisis. Pero esta vez a confirmar aquello de que "vivíamos por encima de nuestras posibilidades". No quiero decir que con el contenido de la noticia todos los que ahora están en situación precaria lo hayan hecho ni mucho menos, pero podríamos decir que es el ejemplo de cómo la gente se "disparó" en sus gastos en época de bonanza y ahora no saben renunciar a ciertos lujos. Sin embargo, yo quiero abrir un debate moral sobre el tema porque una cosa es la caridad anónima y otra muy diferente la caridad controlada y la que llamamos para "lavar la conciencia", muy habitual en la sociedad española. 

La noticia es la siguiente: Una familia pobre gasta un donativo en percebes e ibéricos

Como leéis, ocurrió en Sada, una villa marinera a 18 km de Coruña. Quiero resaltar que esto sólo lo hizo una familia de las 62 que recibieron la ayuda social, pero también quiero hacer notar la inquina del periodista que redacta la noticia, ya reflejada en el titular: la palabra "pobre" creo que sobra y, en todo caso, utilizar otro adjetivo.

A lo que voy es a dos cosas. Desde luego que la familia no ha tenido reparos en gastar esa ayuda en lo que mucha gente ha comido en las fiestas de Navidad cuando, a lo mejor (no lo sabemos), tiene deudas pendientes más importantes. En todo caso, es su elección una vez ha recibido el dinero. ¿O es que el donativo viene con unas "condiciones de uso" en el que se obliga a gastarlo en facturas pendientes de luz, agua, gas, etc.; alimentos básicos como leche, arroz, patatas... o ropa? ¿Qué pasaría si se hubiesen ido a una tienda de ropa de marca y se hubiesen comprado prendas de alto valor? Un buen par de zapatos de hombre tranquilamente pueden tranquilamente pasar de 120 euros, un abrigo para el frío, 150-200, etc. La redacción de la noticia está encaminada a juzgar como incorrecta esa actitud de la familia, es decir, ha sido el periodista el que se ha convertido en juez de una conducta que podemos calificar de reprobable.

El caso es que la gente, de entrada, no aprueba esa conducta pero ¿somos nosotros los que tenemos que decidir en qué se gasta el donativo una familia con dificultades económicas? ¿O es que las listas de los servicios sociales de los ayuntamientos están llenas de gente a las que realmente no les hace falta esa ayuda? Si es así, revisen. Porque no es la primera vez que en nuestras conversaciones cotidianas sobre la crisis hemos dicho que la gente gastaba "por encima de sus posibilidades" y eso está comprobado. Cuando entrabas en época de bonanza en una vivienda de una familia con un sueldo mileurista, no te encajaba ver ropa de marca en sus hijos, una televisión en cada habitación o móviles de última generación para cada miembro de la misma, aparte de un coche tuneado para el jovencito de turno. Llegó la crisis, llegaron los recortes, la gente en el paro y ese ritmo de vida hubo que frenarlo, o más bien, llevarlo a la UCI después del batacazo que se dieron al quedarse con un sueldo más precario o directamente en el paro. Tal vez sea el caso de esta familia, no lo sé, pero desde luego ya tenemos debate moral abierto. ¿Qué se debe comprar o pagar con un donativo social? ¿Vale pagar la factura del móvil o la de Internet? ¿La gasolina del coche? ¿Los regalos de Reyes? o, ¿por qué no? ¿Los percebes y los ibéricos de la cena de Nochebuena...? Ahí queda.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

CUENTA ATRÁS

Navidad. Navidad por todas partes. En las calles, en las casas, en los colegios, en las tiendas, en las estaciones, aeropuertos y demás lugares de trasiego de viajeros. Y en nuestras mentes. Estamos ya de cuenta atrás, esperando la llegada del día señalado para salir de casa con las maletas rumbo al aeropuerto. 

Y toda esta parafernalia navideña también llega con las tarjetas que llegan a la oficina, las que mandamos vía internet o en nuestras redes sociales. A veces también llegan regalos o detalles en forma de dulces como el que llegó ayer al Consulado. La verdad es que hay que contarlo porque es otra muestra más de la concepción de comercio que existe en Holanda. 

A la hora de nuestro café sube uno de los compañeros del Consulado con una tarta para ofrecernos un trocito a las dos personas que estamos en la oficina de Educación. La tarta trae una de esas láminas comestibles con el nombre de la empresa que la manda. Es nada menos que "Uitvaartcentrum Zuid". No lo pongáis en Google Translator, os lo digo yo:

FUNERARIA-TANATORIO SUR



Me quede ojiplático y no sabía siquiera si probarla. Le pregunté a mi compañero si es que el Consulado les daba clientes o algo así y parece ser que algunos ciudadanos españoles sí que han recurrido a sus servicios, así que en agradecimiento... ¡Esto es marketing, señores! Al final la probé y la tarta estaba buena, era de moka, aunque no sabía muy bien a la salud de quién celebrarlo. Bueno, no pongamos pegas y no valoremos el morbo. Aquí cualquier negocio es eso, negocio, y como tal tienen sus estrategias de mercado. Después de lo de las jornadas de puertas abiertas que os conté el otro día ya hay cosas que no me sorprenden.

Volviendo al tema de la Navidad, he visto que hay colegios que ponen el Nacimiento y otros que no, que sólo se centran en Santa Claus, el reno y poco más. Árboles de Navidad por todos los lados, hoy he visto como una horda de holandeses se acercaban en masa a un hiper de jardinería a la caza del árbol más impresionante para poner en sus casas. ¿De dónde sale tanto árbol? También he visto luces que rodean el perfil de las casas, en Wormerveer se crea una bonita postal con las que están pegadas al canal. Es otro calendario festivo; después de la llegada de Sinterklaas estos días de Navidad son de celebraciones en el trabajo, cenas en los colegios, más compras para los días de remate del año. Porque después del 31 todo vuelve a ser como antes, el día 2 de enero ya pasó todo y empieza un año nuevo.

Y eso, lógicamente, es muy distinto a todos nuestros rituales navideños. Desde que el día 22 empezamos a oír a los niños de San Ildefonso cantar la lotería hasta que el día 6 por la mañana los críos rompen el papel de sus regalos de Reyes, nuestra sucesión de imágenes y costumbres es muy distinta: el turrón, las uvas, los villancicos, la cabalgata, son imágenes de España irrepetibles en otros países. Estamos ya en la cuenta atrás y deseando que lleguen los buenos momentos. El día 22 (si nos deja Iberia y la nieve) nos veremos en ESPAÑA





domingo, 18 de noviembre de 2012

DE NOCHE EN AMSTERDAM

Ayer tuve la oportunidad de vivir un poquito la noche de Amsterdam en una de las zonas más populares de ocio en la ciudad, Leidseplein. Esta plaza es un punto neurálgico de la ciudad, lugar de actuaciones callejeras, de muchos pubs, cruce de caminos, bullicio. En uno de los locales, The Waterhole, hay siempre música en directo, que siempre se agradece, así que pasamos un buen rato a pesar del frío que ya circula por estos lares.

Amsterdam es distinta cada día (y cada noche), siempre tiene algo que te sorprende aunque lleves una vida de rutina. Hoy, por ejemplo, parecía Londres. Una niebla espesa cubrió la ciudad todo el día, bajaron las temperaturas y poco apetecía salir. Es curioso comprobar cómo la gente hace mucha vida casera en estas fechas y yo, a pesar de que me gusta salir, hay momentos que estoy muy a gusto en casa, curioseando en Internet o adelantando trabajo, que hay mucho y variado. Pero volviendo a Amsterdam, es un lujo para los sentidos poder disfrutar de sus colores en las 4 estaciones del año, de su luz y de todo, en general. Lo que más caracteriza a esta ciudad a mi modo de ver, después de 2 años por estas tierras, es la sensación de que nadie se mete en tu vida, que puedes hacer lo que quieras siempre que no molestes a los demás (aunque a veces tengo la sensación de que sí nos controlan).

De aquí a Navidad ocurren muchas cosas en la ciudad. Por lo de pronto, mañana llega Sinterklaas, el personaje que trae los regalos a los niños en Holanda. Su llegada, como ya conté aquí, se hace por todo lo alto y recorre el país durante 3 semanas para comprobar si los niños se han portado bien, hasta el 5 de diciembre, noche en la que los niños reciben sus regalos. Para entender esta tradición os recomiendo que leías la entrad del blog "Como llegar a Holanda y no perderse por el camino" que está en mis links de la derecha, no tiene desperdicio. Todo en el país, durante estas tres semanas, está centrado en Sinterklaas y los Zwarte Pieten: escaparates, promociones de supermercado, productos comestibles (letras de chocolate, peppernoten), disfraces... Es la antesala de la Navidad, que llegará después de 20 días y este año durará hasta nuestro día de Reyes. En Leidseplein ya han instalado la tradicional pista de hielo y los puesto de "olieballen", unos buñuelos riquísimos que son típicos de estas fechas.

Los días son cada vez más cortos y más fríos, no parece a corto plazo pueda nevar ya, pero nunca se sabe. Mientras, la gente se prepara y hay una sensación de hibernación que durará más o menos hasta febrero. Luego ya empiezan a crecer los días y esperas con ansia la primavera y las temperaturas agradables. Son 4 meses de bastante oscuridad y si el tiempo no acompaña cuesta acostumbrarse a estar en casa a las 4 porque ya no hay luz, pero hay que buscar alternativas a esa sensación de letargo.

Y yo, que siempre busco el contacto con la gente, cada vez me doy cuenta de que estoy más a gusto en casa. No sé si es la edad (¡¡que ya cumplí 43!!) pero hay cosas que ya no me pide el cuerpo. Si hace frío, no me apetece estar en la calle, prefiero estar en casa a lo mejor escribiendo en este blog o leyendo lo que otros blogueros escriben; pero si hace calor claro que envidio el poder estar de charla en una cervecería, en un pub o en una cafetería con buena compañía, con buena cerveza o un delicioso café. Yo creo que este curso puede ser más fructífero en este aspecto, pero ya veremos cómo se va desarrollando.

A pesar de echar de menos continuamente a la familia, hay una cosa de la que también me doy cuenta. Estar viviendo en Amsterdam, una de las ciudades referentes de Europa en muchos aspectos, ser partícipe de un programa educativo como la ALCE, conocer de primera mano lo que fue la emigración (y lo que vuelve a ser), es algo que siempre quedará en mi aprendizaje a lo largo de la vida. Será, a la larga, una experiencia que dejará sólo beneficios y que nos enriquecerá a mí y a los míos. Como se suele decir habitualmente, eso me lo guardo yo en el bolsillo y nadie me lo quitará nunca. Y como Paquito siempre dice al rematar sus entradas en el blog, "Amsterdam prevalece" :)