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sábado, 30 de diciembre de 2017

EL RÉGIMEN DEL 78

Estoy con ganas de acabar el año en plan protestón, así que allá va el último post, de carácter político (lo siento Paquito, pero toca porque sí).

Resulta que España es una dictadura. Sí, una dictadura gobernada por fachas que no permiten los más elementales derechos. Eso al menos es lo que están diciendo desde hace unos meses muchos nuevos políticos y políticas. A raíz de la situación en Cataluña, todo aquel que no defienda con uñas y dientes el derecho a independizarse de los catalanes es un facha. Y la Constitución de 1978 es una constitución que no da derechos y libertades, aparte de perpetuar un régimen que empezó en 1939 y del que tenemos a la monarquía como máxima expresión de restricción de esos derechos y libertades.

A ver si lo he entendido bien porque hay cosas que en muchos aspectos a estos nuevos políticos sinceramente se les va la olla. Yo nací a finales de 1969, en una dictadura cruel en el que las mujeres, por ejemplo, no podían abrirse una cuenta bancaria por sí mismas si no iban acompañadas de su marido, padre o hermano y figurando él también en la cuenta. Creo que desde 1978 esto no pasa, pero en fin, vivimos en una dictadura; en los primeros años de los 70 los partidos políticos estaban ilegalizados, no había PSOE, mucho menos PCE porque todos eran "rojos" y los grandes enemigos de aquella España "una, grande y libre". Ni por asomo PNV, Convergéncia Democrática de Catalunya o ERC, (¿partidos en regiones que hablan otro idioma que no sea el español? ¡No, no, ni pensarlo!) En los primeros meses de la transición se fueron legalizando para que pudiesen concurrir a las primeras elecciones democráticas (¡ay!, perdón, que estamos TODAVÍA en una dictadura) y obtuvieron representación parlamentaria. De ahí salieron los representantes encargados de redactar la Constitución actual que parece ser, tampoco es democrática para muchos.

Con esa constitución se reconoció el derecho de asociación, de huelga, la libertad de cátedra, de confesión, de orientación sexual, de residencia, la inviolabilidad del domicilio, el derecho a la educación, la libertad de prensa... La posibilidad de poder establecer nuestra residencia en cualquier punto de España, movernos libremente (¡ay, perdón otra vez, que es que no somos "libres"), salir al exterior, poder expresarnos sin temor a que nos encarcelasen por ello, derecho a ser juzgado imparcialmente, etc., pero seguimos estando en una dictadura.

Bien es verdad que han pasado 40 años, que la sociedad española ha cambiado mucho, ¡vaya si ha cambiado! (a pesar de estar en una dictadura, como nos dicen algunos), y que hay cosas que se pueden cambiar o mejorar. Cuando fue el referéndum de la Constitución yo acababa de hacer 9 años y lógicamente no la voté, pero tengo la imagen de mi padre leyéndola sentado en su butacón del salón  y de ir a votar con él y con mi madre. Aún tengo aquel ejemplar que llegó a todos los buzones de España en edición bilingüe en las regiones con lengua propia... porque sí, se reconocía el derecho y el deber de conocer esas lenguas regionales y de poder expresarse en ellas sin ser discriminado. Claro que hay cosas que cambiar en ella, sobre todo porque yo también quiero votar una norma fundamental que rija todas las leyes y convivencia en mi país... aunque siga siendo una "dictadura" (ya lo pongo entrecomillado porque empieza a darme risa)

En 1981 se aprobó la primera ley de divorcio, se despenalizó el aborto unos años más tarde en determinados supuestos, el adulterio, la gente podía relacionarse y acostarse con quien le diese la gana, cambió el concepto de familia tradicional y hoy tenemos un amplio abanico de familias. Aprendimos idiomas, estudiamos en otros países, nos integramos en Europa, organizamos eventos de repercusión internacional como un Mundial de Fútbol, unos Juegos Olímpicos o una Exposición Universal, pero todo esto en una "dictadura"

La educación se universalizó y se hizo obligatoria hasta los 16 años; España fue el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo; se terminó el servicio militar obligatorio y el Ejército se profesionalizó; se avanzó en leyes medioambientales, en derechos para los animales, la cultura española creció con premios en cine, música, arte... y todo esto en una "dictadura".

Es indignante oir a determinados políticos preferentemente independentistas catalanes que hay que acabar con el "régimen franquista del 78". Es indignante hacer creer a 45 millones de españoles que 2 millones de ciudadanos catalanes tienen la verdad absoluta y la potestad de abrirnos los ojos a la realidad del resto. Y sobre todo es indignante oír a los que precisamente no vivieron la dictadura ni la sufrieron, que el Estado Español es un estado "fascista" con el que hay que romper porque no permite la expresión libre de la identidad catalana (en este caso), siendo precisamente ese "régimen del 78" el que les concede la libertad de poder expresarla.

Yo ya he expresado mi opinión en el blog sobre todo el procès catalán. Reafirmo mi idea de reformar la Constitución y adaptarla al s. XXI, no ya solo por nosotros, sino por los que vienen detrás. Cuestiones precisamente como la organización territorial, la Jefatura del Estado, la financiación, la garantía de derechos y libertades inalienables, la composición y estructura de las Cortes, la ley electoral... deben ser cambiadas o por lo menos, revisadas. Yo defendí y lo seguiré haciendo el derecho a que una colectividad pueda decidir con quien quiere convivir o con quien no, es decir, SÍ estoy a favor de un referéndum legal en Cataluña por su autodeterminación, igual que a otro para decidir si España es una monarquía o una república. Pero lo que ha ocurrido en este año que se acaba en Cataluña es, cuanto menos, un circo, sobre todo por determinados protagonistas que curiosamente no están en prisión o huídos, aunque el autoproclamado presidente legítimo de la Generalitat, Carles Puigdemont, esté viviendo desde hace dos meses en Bruselas imagino que a cuenta del pueblo catalán (también es cierto que hay un vicepresidente en la cárcel que no debería estar).

Ni estoy de acuerdo en cómo el gobierno del Partido Popular llevó la gestión de este desafío, porque lo ha hecho de pena y hemos llegado a esta situación única y exclusivamente por su culpa, ni tampoco lo estoy con la manera en cómo se ha enfocado desde Catalunya. Por supuesto defiendo que alguien quiera independizarse, de hecho hay una realidad de 2 millones de personas que así lo han manifestado y no se pueden obviar, pero los argumentos que exponen son si cabe más dictatoriales que los que pretenden demostrar del Estado Español. Porque una diputada de las CUP, Anna Gabriel, ha manifestado que cuando haya una Constitución de la República Catalana habrá libertad. ¿Y si algún catalán, en un futuro, quiere saltarse esa supuesta constitución como han hecho ellos con la española, tendrán su castigo, se les dejará o no? Porque hay un 53% de catalanes que no quieren la independencia y aún siguen diciendo que son mayoría, mi pregunta es, ¿los van a meter en ghettos y señalarlos o van a tener LOS MISMOS derechos que aquellos catalanes que sí aprueben esa supuesta nueva constitución catalana? Visto lo visto, los gestos, actitudes y palabras, me temo que no.

Imagino que si algún amigo, amiga o familiar catalán o catalana lee este post me contestará diciendo "es que en España tenéis la información manipulada". Hombre, yo espero que confíes en que trato de informarme objetivamente, lo que no creo que metidos en esa espiral en la que estáis y con la que no tenéis nada que perder (o sí) y tal vez mucho que ganar (o no) lo estéis haciendo vosotros y vosotras. Yo sé que pedís infraestructuras adecuadas, más financiación y más respeto por vuestra cultura. Desde Galicia solo deciros que ojalá aquí pudiésemos llegar en AVE a Madrid en dos horas y media como llegáis vosotros o coger un avión en un aeropuerto de primera que me comunique con prácticamente todo el mundo sin pasar precisamente por Madrid o Barcelona. Nosotros tenemos Portugal, que nos "mola" mucho, aunque a vosotros os parezcan "atrasados" y prefiráis acercaros a la "cultura" francesa. Muy bien, pero eso de que nos veis como hermanos y que no queréis tener una relación de enemigos con España... desde luego no lo estáis demostrando en los últimos meses. Ojalá sea así.

En definitiva, os deseo a todos, catalanes y botiflers, un FELIZ ANINOVO 2018, que poidamos seguir convivindo en liberdade dentro de Iberia e que poidamos entendernos, eu pola miña contribución persoal estou disposto, agardo que vós tamén... MÁDIA LEVA!!!!!





domingo, 15 de octubre de 2017

MIS BANDERAS

Siempre he tenido en el blog el "widget" (¿hay alguna palabra española para traducir esto?) de las banderas, es decir, los países desde donde se accede a las publicaciones de mi blog. Y me gusta mirarlo y comprobar que el número de países fue ascendiendo en estos 7 años. Personas de los cinco continentes han pasado por mi blog, me encantaría que alguien en alguna base científica de la Antártida también se molestase un ratito para leer alguna cosa (espero que llegue), y probablemente sean todos españoles que viven fuera o estudiantes de español o gallego, porque en inglés no hay nada escrito.

Y entre esas banderas hay algunas que eran completamente desconocidas para mí, no por ser de estados realmente constituidos y pertenecientes a la ONU, sino porque son todavía colonias, dependencias o regiones importantes de alguno de esos estados. Curiosamente, no aparece la bandera de Cataluña, o la de Galicia, pero sí aparecen las siguientes que a lo mejor sorprenden a algunos:

- Martinica (dependencia francesa)
- Hong Kong
- Nueva Caledonia (también francesa)
- Curação, Aruba y Antillas Neerlandesas (posesiones de Holanda con cierta autonomía)
- Guernsey (Reino Unido)
- Guadalupe (Francia)
- Reunión (también de Francia)

Y particularmente me llama la atención un territorio del que no tenía un conocimiento amplio ni que tuviese demasiado autogobierno que son las ISLAS ÅLAND


Podréis deducir fácilmente por el icono de su bandera y por la escritura del país que estamos ante un archipiélago de un país nórdico. Efectivamente, estas islas pertenecen a Finlandia, aunque la lengua oficial en ellas es el sueco, ya que se encuentran en el Mar Báltico entre los dos países. Si vemos un mapa nos costaría reconocer exactamente qué islas son del archipiélago y cuáles no, pero aquí dejo el enlace de la Wikipedia

Por lo que leemos estas islas gozan de una importante autonomía dentro del estado finlandés, pero solo tienen un representante en su Parlamento..., ¡¡solo uno!! Aún así, no he leído nunca absolutamente nada sobre si sus habitantes se sienten finlandeses o suecos, si buscan la independencia o quieren cambiar de estado, solo que pertenecen al Consejo Nórdico, un órgano que a día de hoy tiene una relevancia prácticamente a nivel cultural. 

Ya sé que comparar no sirve, pero leyendo estas cosas o simplemente, LEYENDO, acabas sacando conclusiones sobre todo este maremágnum que está suponiendo la situación en Cataluña de los últimos meses. Hoy no sabemos todavía si Cataluña es independiente o no y no voy a entrar a valorar los hechos del pasado martes en el Parlamento catalán porque la situación ya me satura un poco. Pero sí el tema de las banderas. Es curioso como un trozo de tela puede hacer surgir los comportamientos más primitivos del ser humano. Y yo, que mi evento favorito con banderas es Eurovisión, no acabo de entender que el patriotismo se ejerza precisamente con un trozo de tela. Bien es cierto que cuando asistí a Eurovisión llevaba mis banderas de España y de Galicia (cuando en 2011 nos representó Lucía Pérez), y que en un acontecimiento así vemos banderas de cientos de territorios, tanto es así que la UER (Unión Europea de Radiodifusión) llegó a emitir un comunicado prohibiendo la utilización de banderas que tuviesen una clara reivindicación política de territorios en disputa o aquellas que fomenten actitudes contrarias a los derechos humanos y libertades como pudiesen ser las de grupos terroristas. Y no sin polémica porque en un listado que publicó en su web llegó a incluir la "ikurriña" vasca lo que provocó las protestas del gobierno de esa comunidad autónoma.

La situación en determinados puntos de España estos días es muy tensa, viendo enfrentamientos entre grupos de extrema derecha que portan banderas franquistas y grupos independentistas que portan las banderas de la comunidad autónoma o incluyendo la estrella roja de la independencia. Los disturbios más graves se produjeron en Valencia con motivo del día de su comunidad autónoma el pasado 9 de octubre, ya que ambas manifestaciones coincidían en recorrido y la policía tuvo que crear una "franja de seguridad" entre los dos grupos con una tensión palpable.

Y en el fondo pienso que seguimos siendo el hazmerreír de toda Europa porque hasta el tristemente conocido ahora semanario satírico francés "Charlie Hebdo" llegó a publicar una portada en la que llama a los independentistas catalanes "gilipollas" comparándolos con los corsos. Desde Europa han dicho por activa y por pasiva que no reconocerán una independencia de Cataluña ni de ningún otro territorio al que se le ocurriese la idea de escindirse porque automáticamente quedarían fuera de la Unión Europea y lo que se busca es integración y no separatismos. Junckers ha dicho que no le gustaría "una Europa con 98 estados" (muchos me parecen, pero en fin, sería realmente una locura).

Pero claro, los que utilizan las banderas como exaltación del patriotismo, utilizan un lenguaje que cala en la población. Como el pasado jueves también se ha celebrado el Día Nacional de España, que en los últimos años está teniendo un auge espectacular, alguno ha aprovechado la ocasión para hacer cosas como esta:


Y pocas más explicaciones hay que dar a lo que cuenta ese tuit, que al final enarbolar una bandera o decorar todo un edificio con un inmenso trozo de tela no te hace más patriótico, sino curiosamente todo lo contrario si se descubre lo que hay detrás. Ojalá las banderas sirviesen para reivindicar mejoras en educación, en sanidad, en asistencia social, en pensiones, en puestos de trabajo, en infraestructuras... y no armas arrojadizas. Que defendamos con ellas a nuestros deportistas, a nuestros artistas, a nuestra cultura. Pero no que las utilicemos como argumento político o como confrontación entre iguales. Seguramente yo estaría contentísimo de ser ciudadano de Åland, pero como gallego soy plenamente feliz... y como español también.




jueves, 5 de octubre de 2017

¿Y QUÉ SI SE ROMPE ESPAÑA?

Título polémico allá donde se viere o leyere el que precede a esta entrada del blog. Momentos convulsos se están viviendo en esta parte de la vieja Europa. España, ese país conocido en su mayor parte por el sol, la paella, el flamenco y la siesta fuera de sus fronteras, es en realidad una denominación en la que una parte de la población no encuentra sitio. Conociendo un poco nuestra historia solo en tiempos del Imperio Romano llamándonos "Hispania" y posteriormente desde el s. XVI cuando se consiguió la ¿aparente? unión territorial de sus reinos, pudimos volver a encontrarnos con el nombre con el que hoy nos conocen en todo el mundo.

Reino de España, denominación oficial, ya que somos una monarquía constitucional no deseada por mucha gente; país compuesto por 17 comunidades autónomas y 2 ciudades autónomas en el norte de África (reclamadas insistentemente por Marruecos) y con unas diferencias económicas, sociales, lingüísticas y culturales que han generado sentimientos muy fuertes de nacionalismo en varias regiones, principalmente Euskadi, Galicia y la conocida por mucha gente del mundo en estos días, Cataluña.

He viajado por varios países de Europa y no he encontrado ningún país que se parezca al nuestro en cuanto a esa diversidad. Poco tienen que ver culturalmente un andaluz con un vasco o un valenciano con un gallego. Muchas veces esas diferencias han dado lugar a chistes, películas (¿quién no recuerda "Ocho apellidos vascos", que fue récord de taquilla hace unos tres años?), canciones e incluso insultos y desprecios entre los habitantes de una u otra región. Los tópicos han calado hondo en la población y un catalán será considerado en el resto de España de tacaño, un andaluz de vago y juerguista, un vasco de bruto y exagerado o un gallego de desconfiado, como veis adjetivos todos muy enriquecedores.

Si uno conoce un poco nuestra historia nunca ha habido una unión real entre las diferentes sensibilidades regionales o nacionales. Quizás a principios del s. XIX, cuando fuimos invadidos por el ejército francés de Napoleón, hubo un atisbo de sentimiento nacional español, pero ni con esas. No fue hasta el s. XX cuando a raíz de la dictadura y posterior democracia se quisieron crear ese sentimiento de nación unida, en el primer caso por la fuerza y en el segundo por la existencia de una Constitución que pretendió crear ese sentimiento colectivo. Éxitos a nivel internacional, sobre todo en el deporte y especialmente en el fútbol, parecía que contribuían a hacer crecer ese sentimiento. Pero todo era un espejismo porque la realidad es otra y lo estamos comprobando en los últimos meses con la postura de Cataluña.

Sería largo y tedioso narrar aquí todo el proceso por el que se ha llegado a la situación actual. Es probable que cuando alguien lea esto Cataluña haya declarado una independencia unilateral para constituirse en un nuevo estado de carácter republicano. Lo cierto es que todo se ha desencadenado a partir del pasado domingo 1 de octubre con la celebración de un referéndum convocado por el Govern de la Generalitat de Cataluña al margen de las normas comunes a todo el Estado.

He intentado informarme, ser totalmente imparcial, pero es imposible. Recibes información de los medios de prensa españoles (que cada vez se nota más su manipulación salvo contadas excepciones) y de las redes sociales, donde ves acontecimientos reales de lo que pasó y opiniones de personas que viven allí y que expresan su opinión desde una posición independentista o unionista. Pero imparciales, ninguna.

En mi caso, me puedo considerar una persona que he leído, he estudiado Historia (también es verdad que la Historia te la cuentan siempre como le interese al narrador), vivo en una de esas comunidades autónomas con una lengua y cultura bien diferenciadas de las demás y sobre todo, me considero una persona que intenta ver las cosas desde la perspectiva del otro, sin juzgar sus opiniones mientras no te las quiera imponer. Y con la cuestión catalana ves que hasta ahora todo te ha llegado sesgado y ha sido visto solo desde un prisma, sin tener en cuenta a la otra parte. No quiero decir con esto que me declare defensor de una más que posible independencia de Cataluña, pero sí que entiendo la postura que se está tomando en aquel territorio por una vez más mayoría de ciudadanos.

Cataluña siempre quiso vivir al margen de España. El sentimiento nacionalista ha ido creciendo siempre, más desde el retorno de la democracia a nuestro país. En los últimos años las autoridades catalanes han solicitado en múltiples ocasiones un referéndum de autodeterminación al que el Estado Español ha hecho oídos sordos, siguiendo lo legislado en la Constitución. Pero tampoco ha habido voluntad de diálogo. En el resto de España se ha creado un sentimiento de cierta "catalanofobia" por considerar que Cataluña fue siempre beneficiada desde el gobierno central en infraestructuras, industrias, servicios, etc. El hecho de ser un pueblo profundamente orgulloso de su lengua, expresándose en cualquier contexto en ella, ha hecho también crear la falsa idea de que "solo" se expresan en catalán y no lo hacen en español cuando alguien no les entiende. Sinceramente, las veces que he estado en Cataluña jamás me pasó eso. 

Pero en comunidades sin lengua propia y con un arraigo cultural bastante uniforme, nunca entendieron esa riqueza y diversidad de Cataluña en concreto, como de los otros territorios con lengua y culturas propias y diferenciadas. Por ejemplo, una persona de Valladolid no puede entender que la rotulación de carreteras esté escrita en catalán, gallego o euskera y no en español. Y debe ser así porque, aparte de la deturpación que supuso la castellanización de topónimos durante la dictadura con aberraciones como "Arteijo, Carballiño" o el mítico "Sangenjo" (que no significan nada), por citar solo algunos en gallego, su uso por los habitantes siempre fue en la lengua autóctona y cambiados drásticamente en la dictadura sin atender al más mínimo criterio cultural. Es exactamente el mismo caso de ciudades como la soviética Leningrado que durante el régimen comunista tuvo ese nombre eliminando el hoy ya recuperado San Petersburgo. Igual que con la lengua ocurrió con las tradiciones, costumbres, festividades y, por supuesto, leyes propias y modo de vida, que durante la democracia y con la organización territorial de España tuvieron una recuperación que, a día de hoy en el caso de Cataluña, quieren darle un paso más.

El pasado domingo los ciudadanos catalanes querían VOTAR, nada más. Querían ejercer pacíficamente un derecho democrático que, por legislación estatal, era imposible. Ante el desafío que podría suponer ese referéndum, las fuerzas de seguridad del Estado Español fueron desplazadas en masa para impedirlo. El día en cuestión hemos visto unas imágenes atroces protagonizadas por unos policías y guardias civiles armados golpeando a ciudadanos que solo querían depositar una papeleta en una urna. 




Sé que este argumento no será admitido por todos, que alegarán que el referéndum era ilegal y que había que defender "la unidad" del país. Pero es que la cuestión real es esa. ¿Existía realmente esa unidad? Salvo en determinados eventos especialmente deportivos, hay personas que no sienten esa "españolidad" de la que, por otra parte, muchos alardean como lo más deseable. Los recientes acontecimientos de corrupción política en varias regiones del país han acrecentado esa separación de muchos ciudadanos de la clase política, especialmente en Cataluña, donde también la corrupción ha dejado su huella.

Si bien es cierto que España como país pertenece a organismo internacionales o a estructuras supranacionales como la Unión Europea, que no contemplan la separación de un territorio de esa unión, parece que ese escenario no amedrenta a la población catalana, decidida a seguir adelante incentivada por el Govern de la comunidad autónoma, que ha apostado fuerte y sin ningún tipo de límite a romper definitivamente con el Estado Español. Así pues, la situación actual es que, tres días después de un referéndum que no tuvo ninguna garantía de limpieza (hemos visto urnas en la calle y la gente echando papeletas en ella sin control, o personas que han podido votar dos y más veces porque no había un censo oficial, ni organismo que avalara que el referéndum siguiese los procedimientos habituales de transparencia y limpieza), la cuestión se ha convertido en dar a conocer al mundo el problema del nacionalismo catalán y la cercana posibilidad de que España empiece a dejar de existir como hasta ahora hemos conocido.

Tenía y tengo mis dudas sobre la viabilidad de la independencia no solo de Cataluña sino de cualquier región de España. Pero después de lo visto el domingo y ante la intransigencia y brutalidad del gobierno español de entrada me posiciono con la gente que quería VOTAR. Es posible que con una votación legal no se diese el escenario de una independencia, pero en situaciones como la que hemos visto el corazón puede más que la razón y cada día que pasa es mayor el número de personas que desearían separarse de España y constituirse en un nuevo estado en Europa y el Mundo. 

Probablemente este post no guste a mucha gente. Y puede que consideren que no soy imparcial y que me decanto por la opción independentista. Nada más lejos de la realidad. Soy partidario de que un pueblo tenga el DERECHO A DECIDIR cómo quiere ser su futuro, si en unión con otros o en solitario. Y probablemente España sea un escenario en el que en las próximas décadas nos encontremos con movimientos de autodeterminación más intensos. Todo dependerá de la habilidad de los políticos de saber hilvanar y conjugar diferentes sensibilidades y de querer construir en vez de destruir. No es fácil porque además los ejemplos más recientes en otros lugares han sido dramáticos (mis queridos Balcanes), aunque también ha habido ejemplos positivos como en Escocia.

En los próximos días Cataluña optará, más que seguro, por caminar sola. Las incógnitas están abiertas para todos ante este nuevo escenario. ¿Cambiará nuestro día a día a corto o largo plazo? ¿Podrá organizarse y salir adelante a nivel económico, nos afectará al resto de las comunidades que aún conformamos España? ¿Habrá otras que seguirán su camino? ¿Euskadi, Galicia, Canarias...? Pero sobre todo, ¿es todo esto sostenible? Ojalá el futuro sea halagüeño a corto plazo para los ciudadanos catalanes y a largo plazo para el resto o los de otras comunidades que quieran independizarse. En todo caso, lo que toca de verdad es sentarse a repensar los cimientos de nuestra ya no tan nueva democracia, toca más que nunca pensar en una reforma de la Constitución y adaptarla al s. XXI. Será el legado que disfruten nuestros hijos y nuestros nietos en una España unida o tal vez rota, seránlos ciudadanos los que lo decidan libremente.



domingo, 15 de enero de 2017

CATALUÑA Y SU INDEPENDENCIA

Me gustaría que los lectores catalanes opinasen en esta entrada y expusiesen sus argumentos sobre el tema de la independencia. Porque creo que es necesario para el resto de los habitantes del Estado Español. Es que acabo de ver al portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso de los Diputados, su señoría Gabriel Rufián, en "La Sexta Noche" y en vez de aclararme cosas, me ha liado más. Utiliza mucho la expresión "España padece de miopía con la cuestión catalana" y creo que es verdad, pero ante las declaraciones de este diputado independentista catalán mi mente se hace más lío. 

Para ponernos un poco en contexto, los discursos del sr. Rufián no han dejado indiferente a nadie. Sus alocuciones en el Congreso son repetidas en todos los informativos, programas de tertulia y demás, acusándole muchas veces de ser demasiado insultante. Lo cierto es que hace un uso del lenguaje excepcional, con mucho sarcasmo y dardo envenenado (como cuando en la sesión de investidura de Rajoy al partido en el que milito le llamó "PSOE Iscariote", una vez se supo que se iban a abstener, no exento de razón, desde mi punto de vista), pero no sé yo si esta estrategia le acarreará más perjuicio que beneficio para su objetivo de llegar a conseguir una República Catalana. Pero vamos por partes.

Gabriel Rufián y con él todos los partidos que conforman la posición independentista en Cataluña, defienden que en el momento actual Cataluña está en un proceso extraordinario que lleve a la desconexión con el Estado Español y a la proclamación de la independencia del territorio una vez sometida a referendum y avalada por los votantes catalanes. En ese proceso extraordinario da igual la ideología que tengas, seas de izquierda o derecha, por lo cual su partido (ERC) no tiene ningún problema en caminar junto a otros partidos sobre los que pesan asuntos turbios de corrupción, como la extinta Convergencia i Unió y el ex-presidente de Cataluña, Jordi Pujol, acusado de llevarse dinero de procedencia dudosa a Andorra. Todo por la independencia porque según sus palabras "en mi ADN son republicano y de izquierdas, por lo tanto entra en esa condición defender la voluntad de los pueblos a decidir su futuro" (no es literal la cita, pero es lo que yo he entendido de sus intervenciones ante los periodistas en el citado programa).

Bien, hasta aquí yo lo puedo compartir, es decir, si vota Escocia o Quebec puede votar también Cataluña. No hay problema, que voten los ciudadanos y ciudadanas catalanes si quieren la independencia. Pero luego ya me empiezo a perder un poco. No sé si tal vez es su actitud un tanto soberbia (a pesar de afirmar su origen humilde y de decir que sus abuelos llegaron desde Andalucía a Cataluña en las décadas finales del franquismo) o una actitud un poco a la defensiva ante las preguntas incisivas de los periodistas, dicho sea de paso buscando desmontar todo su razonamiento independentista, que me genera cierto rechazo. El caso es que por lo que sé, no se podría hacer ese referéndum porque va en contra de la Constitución, ya que la soberanía de España es nacional, es decir, tendríamos que decidir TODOS los ciudadanos españoles si queremos que Cataluña se independice o no, cosa que es irrealizable porque el resultado estaría claro. Con esto he de decir también que no estoy de acuerdo, que si Cataluña quiere la independencia solo deben votar los ciudadanos catalanes, como es lógico. 

Entonces, por lo que he escuchado en los últimos años, una posible independencia de Cataluña supondría una serie de beneficios para el nuevo país y también de perjucios, al igual que para el resto de territorios que conforman el Estado Español. Por lo de pronto, la Unión Europea ya informó al gobierno catalán hace unos años que, en caso de independizarse, no pertenecerían a la UE, sino que tendrían que empezar las negociaciones de un proceso de adhesión como hicieron los demás países. Eso, evidentemente, trae unas consecuencias económicas para todos, no sólo para Cataluña, de las que me gustaría saber más, pero sin partidismos.

A nivel de movilidad, y mientras no formase parte de la UE, para entrar en Cataluña entiendo que tendríamos que tener un pasaporte; pero los catalanes imagino no perderían la nacionalidad española porque nacieron en un país llamado España al cual ya no pertenecen y tendrían doble nacionalidad (un poco como cuando se independizan las colonias y sus ciudadanos lo son del nuevo país y de la antigua metrópoli). Es decir, si cojo un avión en A Coruña con destino a Barcelona, al llegar a la terminal iría al control de pasaportes porque entro en un país no UE y no "espacio Schengen" mientras no se firmen los convenios correspondientes. Algo así como viajar a Ucrania, Serbia, Marruecos o Turquía, entiendo yo.

Todas las competiciones deportivas en las que haya deportistas catalanes formarán una nueva delegación, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos, ganando medallas (si es el caso) para el nuevo país. Y en las competiciones que existan hoy a nivel del Estado Español, los equipos catalanes no podrían participar porque son de otro estado. Entonces, el Barça no jugaría la Liga de Fútbol con el Real Madrid, el Depor o el Sevilla, sino con el Girona, el Reus, el Sabadell o el Gimnástic; igualmente pasaría con la ACB, la Liga ASOBAL y demás. 

Yo de entrada estoy a favor de que cada pueblo pueda decidir su forma de estado y con quién quiere estar o no estar, si quieren ser república, monarquía, califato o lo que les dé la gana. Y también creo que, como ciudadano de una comunidad con una identidad propia, hay mucha desinformación con respecto al independentismo y al nacionalismo. El sr. Rufián manifiesta que él no es nacionalista, sino independentista. Entiendo que se sienta catalán, que no le digan nada tradiciones de otros lugares de España o de Europa y que se exprese en su lengua, faltaría más. Pero lo que no entiendo es qué consiguen con todo esto. ¿Más dinero, organizar mejor sus recursos, que se les reconozca internacionalmente...? Es que llega un momento en que uno se pregunta ¿y ahora qué? 

Imaginemos que hay ese referéndum y que gana el SÍ a la independencia. ¿Va a cambiar mi vida aquí en este "recuncho" de Europa? Supongo que no, salvo si viajo a Cataluña que tendré que llevar pasaporte. Un país más en el continente como podrían ser Escocia, Flandes, Laponia, Vojvodina o Crimea. Perfecto. Habría (espero) un proceso pacífico de desconexión con el Estado Español y empezaría a rodar este nuevo país. Pero, ¿y si ganase el NO? Porque le han preguntado al sr. Rufián qué haría en ese caso y su respuesta no ha sido clara: si dejaría la política, si abandonaría su proyecto independentista. Evidentemente si una persona cree que la independencia de su territorio es lo mejor, seguirá trabajando por ella pase lo que pase, y eso es lo que manifestó, pero, ¿cómo lo haría? La Historia está llena de procesos de independencia no pacíficos que él manifestó no deseables, pero llegado el caso... ¿qué confianza tengo de que no sea así?

Y además supongo que en un caso de independencia no vale ganar por un voto, una opción u otra. Entiendo que la respuesta popular debería ser abrumadoramente mayoritaria, mínimo un 60% por una de las dos opciones porque sino estamos ante una sociedad fracturada y entonces sí que podrían surgir  incidentes, siendo además como somos los españoles, tan latinos y dados más al guantazo que al razonamiento.

Por lo tanto, pido encarecidamente que opinen aquellos que defienden la independencia con total seguridad y decisión y también los que no la defienden, pero sin partidismos ni rencores ni nada. Estoy harto de campañas absurdas que incitan al odio hacia todo "lo catalán", como lo de no comprar cava en Navidad y similares que me parecen de una altura intelectual bajo cero. Yo seguiré comprando cava cuando lo necesite siendo Cataluña independiente o no, igual que compro queso "Gouda" o pasta italiana. La verdad es que después de la entrevista a Gabriel Rufián me he quedado más cerca del "NO" que del "SÍ", paradójicamente, porque no acabo de creerme todo lo que dice y sobre todo cómo lo dice. Habla como si los demás fuéramos inferiores intelectualmente por no ser independentistas, lo que ocurre es que yo también soy de izquierdas y, como habréis podido comprobar, por supuesto que defiendo la autodeterminación de los pueblos; pero es que su modo de hablar, su construcción del discurso ha hecho que no simpatice con esa independencia añorada por él. En definitiva, no me convence y creo que su estrategia, junto con la de otros partidos independentistas catalanes, les está perjudicando. A ELLOS. A mí no, que seguiré viviendo en Galicia y no me costará trabajo llevar mi pasaporte cuando viaje a Barcelona, pero insisto, su estrategia de convencer a los no catalanes pienso que no la enfocan bien. 

Pues nada, una vez más, que mis amigos y amigas catalanes (y los que no lo son también) opinen, a ver si veo un poco de luz en este tema.