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jueves, 11 de febrero de 2016

JUAN, ¿ME AGREGAS EN FACEBOOK?

La pregunta no tendría más importancia si yo fuese Juan y la solicitud me llega de alguien a quien conozco. El problema surge cuando Sofía le pide a Juan que le agregue después de ser atendido por él en el hospital ante un ataque de ansiedad en su instituto, adonde fue a atenderla de urgencia. Ha sido una pregunta del examen MIR: Sofía tiene 15 años y Juan es residente de 2º año. Me enteré de la polémica leyendo la noticia en el diario y al principio pensé que era una historia real; pues no. Ha sido el tema de conversación de la semana.

Pero fíjate que todavía habría que ir más allá. En la noticia se habla de que Sofía probablemente sufra acoso escolar y tenga algún transtorno alimentario, pero eso sí, tiene perfil en facebook. Y nos parece normal que una niña de 15 años lo tenga. Ahí está el quid del tema. No es que lo tenga una niña de 15 años, es que lo tienen niños de 10 y menos años, al igual que muchos tienen ya móvil con whats app y se comunican sin ningún control parental con quien quieran.

En los colegios, y ante la proliferación de las redes sociales, uso de nuevas tecnologías y demás, cada curso que pasa tenemos que centrarnos más en temas como la seguridad en Internet, habida cuenta de que trabajamos con MENORES y detectamos su uso cada vez más pronto y muchas veces sin que sus padres o tutores legales tengan conocimiento de que sus retoños abren perfiles a diestro y siniestro. La labor pedagógica de las Fuerzas de Seguridad del Estado, a través de expertos de las unidades telemáticas, suelen acudir a los centros a informar y demostrar "in situ" dónde están los peligros y qué es lo que pueden y no pueden hacer, aparte de que muchas veces los chavales incurren sin saberlo en delitos de los que son responsables, en última instancia, sus padres. El pasado viernes tuvimos la visita de un especialista de la Policía Nacional que informó a alumnos de 4º, 5º y 6º del uso responsable de las redes y de las tecnologías, recalcando que Internet es muy útil y divertido, pero que también tiene peligros que hay que saber detectar y prevenir. Y fijaos que cada vez las edades bajan. 4º de Primaria son 9 años y los incluímos en la charla porque detectamos que un alumno de esa edad se había creado un canal de Youtube con un vídeo subido por él... y a lo mejor el muchacho en cuestión (como él, miles) aún no sabe ni multiplicar.

¿Nos estamos volviendo locos, perdemos el norte o es que es lo que nos toca vivir y o bien nos adaptamos o bien nos damos contra una pared? Adaptarse, no queda otra. Estoy convencido de que esto no para, que sólo con este blog muchos datos de mi vida se han leído en medio mundo por personas totalmente desconocidas para mí y que no te queda otra que aceptarlo, no sabes quién está al otro lado de la red con programas maliciosos recogiendo todo lo que yo consulto y utilizándolo para ofrecerme tal o cual producto. Es el márketing del s. XXI (y seguro que del XXII) del que desconocemos hasta dónde llegan nuestros derechos para evitarlo o decir NO. Es la famosa letra pequeña que evitamos dando "clics" al ratón. Ya estamos enganchados y no hay salvación.

Y a continuación aparecen anuncios en facebook de las cosas que te gustan para que compres, recomendaciones de webs según tus visitas previas y cientos de aplicaciones para que juegues, des más y más datos y configures eso que llaman tu "identidad virtual". Pues vamos a imaginar todo eso con niños de 9, 10, 11 años que manejan un vocabulario que incluso a algunos docentes les deja perplejos, pero al policía que da la charla no porque sabe lo que está contando y lo que vive día a día en los colegios.

¿Responsables? De mis hijos, yo, evidentemente; pero de todo esto, como se suele decir, la sociedad. Y no camines contracorriente porque eres el "raro". Y las redes sociales tienen una característica que fomenta cada vez más la ira, la expresión obscena, maleducada y agresiva. Yo mismo me he enzarzado, sin buscarlo, en alguna discusión que seguramente no surgiría en la vida real, incluso con personas que no conozco, pero con las que compartes profesión, hobbies o ideología. Estos días también ha sido polémica en España una actuación de un grupo de titiriteros en el carnaval de Madrid, que representaron una obra para niños que no era apta para ellos porque ahorcaban a un juez,  había asesinatos y salió una pancarta con un desafortunado texto que ponía "gora Alka-Eta", que luego se explicó que era una sátira, etc., etc. La alcaldesa de Madrid pidió perdón públicamente, pero los titiriteros pasaron varios días en prisión y se armó de nuevo la polémica. Facebook y Twitter ardieron defendiéndolos o machacando más a unos y a otros y he leído comentarios de algunas personas que realmente son totalmente hitlerianos, de un lado y del otro. Y a mí esas cosas me generan mucha inquietud, ver esa agresividad en la gente expresada en un par de líneas en las redes es algo digno de analizar y reflexionar.

Así que nada, yo no agrego a menores en facebook, algún alumno me lo ha pedido y les dije que no, a pesar de que sí tengo ex-alumnos que aún no son mayores de edad, pero con 16/17 años ya los ves "con sentidiño" por lo que publican, a veces de un calado intelectual importante. Así que a aquellos papás y a aquellas mamás que me leáis un consejo: CONTROLAD LO QUE HACEN VUESTROS HIJOS Y VUESTRAS HIJAS EN LAS REDES, es cuestión de minutos tener una mínima supervisión y esa prevención pactada con ellos y ellas os puede salvar de algún que otro disgusto. Y aún así, no estamos libres (yo el primero) de que ocurra algo con ellos, esperemos que no y que el sentido común impere y usemos internet como fuente de conocimiento, consumo y ocio, que nos facilita mucho la vida a mucha gente.



sábado, 1 de septiembre de 2012

UN HOLANDÉS DA LA NOTA

Si por cualquier razón tuviese que haber volado hoy desde A Coruña a Amsterdam en nuestro "san Vueling", llegaría más cabreado de lo normal. Resulta que acabo de leer en "La Voz de Galicia" que nuestro avioncito tuvo que regresar a Alvedro hoy porque un ciudadano holandés "coló" un cuchillo en su mochila y se lo descubrió una azafata. Los controles de seguridad del aeropuerto no lo detectaron porque iba envuelto en papel, pero se cayó al abrir uno de los portaequipajes. El caso puede resultar gracioso, pero hay una segunda lectura.

Cuando yo viajo en avión me pone del hígado ver que te avisan que apagues el móvil durante el despegue y aterrizaje y mucha gente no obedece, generalmente gente mayor. En los vuelos que entran o salen de Holanda, evidentemente con muchos ciudadanos holandeses, también ocurre. Parece que quieran saltarse las normas porque sí, pero lo más gracioso del tema es que en su país NO lo hacen, lo hacen en otros países. Seguro que este hombre no lo hizo con ánimo de asaltar a nadie, pero el hecho de infringir una norma de seguridad en la navegación aérea y hacer que todo un pasaje vuelva a su ciudad de origen, lo dejen en tierra interrogado por la Guardia Civil y el avión despegue de nuevo sin él, me ha encantado. A ver si escarmientan porque más de una similar he visto yo. La conclusión es que cuando NO están en Holanda se comen el mundo, pues a éste no se le va a olvidar.

El caso es que seguro que sus conciudadanos que viajaban en el avión irían comentando que no era para tanto, que qué exagerados estos españoles, etc., etc. Es que estoy viendo la imagen. Como hubiese pasado al revés al extranjerito de turismo en Holanda se lo comen por algo menos grave, como llevar la bici sin luz. Podríamos calificar esta anécdota como una pequeña "bofetada" por actuar mal. Y olé por la azafata y el comandante, que demuestran su profesionalidad ante el "me paso las normas por el forro" del holandés.

Yo me tengo cabreado en los controles de los aeropuertos, sobre todo en Barajas, porque me hacen descalzar. Una vez pregunté a una de las encargadas y me contestó, de muy malos modos, "que eran las normas de ese aeropuerto" (Barajas, en concreto). El caso es que era la escala viniendo de Amsterdam y en Schiphol no tuve que descalzarme. ¿Cuál es el criterio? Pues parece ser, por lo menos en Barajas, que todo calzado que cubra el tobillo debe quitarse. Con los móviles, lo mismo. Parece ser que no vale el "modo avión", que hay que apagarlo totalmente. ¿Realmente es imprescindible encenderlo durante dos horas de vuelo? Porque mientras esperas con el avión ya detenido para salir a la terminal empiezas a oir los mensajes de "roaming" en los móviles de la gente que te ponen de los nervios. Reflexionemos.

La foto de hoy lo pone clarito, para aquéllos que no se han dado cuenta aún. ¿Dormirá hoy el holandés en su casa? Me da que no



martes, 15 de mayo de 2012

¿Qué harías con 100 euros?

Nunca en la vida me pasó lo que hoy me ha ocurrido. Una de esas situaciones que se pueden complicar sin buscarlo en pocos minutos pero que al final todo salió bien... o eso espero.

El día de hoy amaneció muy gris, frío, y para ser 15 de mayo en Amsterdam parece que estamos en noviembre. Tampoco tuvimos muy buenas noticias desde la sede de la Agrupación, pero eso ya os lo contaré otro día, hace referencia al calendario escolar. El caso es que los martes como hoy toca el desplazamiento más largo de la semana, a Veenendaal. Acostumbro a ir en bici hasta la estación de Amstel y allí cojo un tren a Utrecht y luego un "sprinter" a Veenendaal. Cuando llego al bajo me encuentro que llueve, así que paso de la bici y a coger el tranvía primero y luego el metro hasta Amstel. Todo bien. De hecho, pude coger un tren anterior para poder disfrutar del café en la estación de Utrecht con más calma.

Al llegar necesitaba sacar dinero, me acerco a un cajero y veo que está pitando. Pero lo que me alucina es que el pitido se emitía porque alguien había dejado olvidado el dinero en la rendija, nada menos que 100 euros. Los cogí porque si no yo no podía utilizar mi tarjeta. El caso es que el chico que estaba en el cajero de al lado me dice que eran de una chica que salió corriendo (en holandés, claro). El caso es que a esas horas la estación es Utrecht es un hervidero y ni la vimos. Total, que me veo con 100 euros en la mano que no son míos. ¿Qué hacer? No os niego que la primera tentación fue quedármelos porque tu mente se da cuenta que es imposible ya encontrar a su dueña; es cuestión de segundos, pero verte con 100 euros caídos del cielo es una pequeña lotería.

Pero al mismo tiempo algo se activa en tu cerebro, no sé si el remordimiento o el miedo (no me imagino si llegan a ser 500 o 1000 euros), además te das cuenta que estás en una zona hipervigilada con cámaras y guardias de seguridad, así que salí al vestíbulo de la estación y vi a 4 policías. Ahora tocaba entenderse con ellos y allá me fui, la verdad es que bastante nervioso. El caso es que me hice entender como pude en una mezcla de "nederenglish" diciéndoles que había encontrado 100 euros en el cajero. Lo primero que me dicen es que si no aparece su dueño en un año, el dinero es mío!!!! Me pidieron mi identificación, les dije que era español pero que vivía en Holanda, tomaron nota y me cogieron el dinero.

Pero ahí no acabó la cosa. Aún un tanto desconcertado me dirijo a sacar mi dinero y luego a tomar mi café de rigor de los martes. En ese corto camino se me acerca un hombre y me dice en holandés que "si había encontrado dinero" le dije que sí y él me preguntó cuánto. En ese momento fui tan incauto que le contesté: "100 euros", y el hombre se alejó, o eso creía. Mientras pedía mi café aparecen de nuevo los policías y ya me empecé a poner más nervioso. Me preguntaron algo que tardé en descifrar, llegándoles a decir, "I can't understand you". Al final, me di cuenta que me preguntaban por el hombre y querían saber qué me había preguntado. Les dije lo que ya os conté y me volvieron a preguntar "¿Y le dijo usted la cantidad?" En ese momento quería que me tragase la tierra porque me di cuenta del peligro. "Sí", les contesté. Y me advirtieron, "no vuelva a decírselo a nadie si le preguntan, ¿me entiende?" "Yes, of course, I'm sorry".

Nervioso, cogí mi café y busqué un sitio para tomarlo tranquilamente, pero mirando para todos los lados y hacia atrás. Tuve por unos minutos una sensación de terror, de que me iban a asaltar que me causó mucho desasosiego. En poco menos de 5 minutos veo que se acercan los policías hacia donde yo estaba, pero no a buscarme a mi, sino a pedir la identificación a dos hombres, uno de ellos sentado a escasos 5 metros de mí y que era el que me había preguntado. En cuanto acabé el café y el hombre no me vió, me largué al andén a esperar el "sprinter" y aún así estaba con una mosca detrás de la oreja, hasta que llegué a Veenedaal no me tranquilicé.

El caso es que, a pesar de las miles de personas que pasan por la estación de Utrecht todos los días en un ir y venir constante y anónimo, te das cuenta del control que hay en este país. Me sentí seguro por la labor de la policía, pero al mismo tiempo muy vigilado. ¿Que pasaría si encontrase el dinero en un cajero solitario de una calle de Amsterdam o de otra ciudad, sin gente alrededor?

El caso es que se lo comenté a mis alumnos mayores y sin dudarlo me dijeron "Yo me los quedaba". Por lo menos tengo la sensación de haber hecho bien las cosas y, a lo mejor, para el 15 de mayo de 2013 me caen 100 euros llovidos del cielo. No cuento con ellos y ojalá su dueña los recupere.