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miércoles, 11 de septiembre de 2013

PRIMEIRO DÍA DE CLASE

Hoxe comezou a rutina. O primeiro día de clase sempre supón sentir esas bolboretas no estómago, aínda despois de 22 anos, para 23. No colexio estaba todo organizado para a benvida aos nenos e nenas. Mais este curso, polo feito de estares no colexio do lado da casa, un pouquiño máis de expectación.

Toca a música, collemos a ringleira de nenos no patio e subimos as escaleiras cara a aula. 28 cativos (3 por encima da "ratio" oficial) nun espazo pequeno. Mochilas, libros, cadernos, lapis e bolígrafos novos ou reciclados. E a sensación de saber que estás sendo observado e "escaneado" por 56 ollos que buscan en ti de todo: os defectos, as virtudes, un modelo de conduta e, en definitiva, aquela persoa que os ampara durante 175 días que ten o calendario escolar en Galicia. 

Primeira pregunta: "¿Quen de vós xa me coñece?" Unhas 5 mans saen disparadas cara arriba e lles pregunto de que. Un deles contesta en castelán "Tú eres el padre de G." Efectivamente, axiña te identifican coa miña filla, escolarizada no centro.  "Yo te veo en el parque, mi abuela es vecina tuya, tú eres amigo de mis padres..." O microcosmos que implica vivir e traballar no mesmo barrio ten estas cousas, pero non son o único entre os meus compañeiros. Cóntolles que vivín en Holanda os tres últimos anos e deseguido a pregunta de rigor: "¿Y sabes hablar holandés?". E eu, para causar boa impresión, digo unha frase feita que me encanta repetir sempre que xorde a mesma pregunta: "Ik spreek een beetje Nederland, maar niet genoeg om te pratten". Flipan.

E a continuación falamos do normal no primeiro día de clase: as vacacións. Uns que viaxan, outros que non, as aldeas dos avós, a praia... Novos destinos familiares como parques acuáticos e temáticos aparecen na conversa. Destinos internacionais como Uruguai, Colombia, Andorra, Carcassone ou París tamén aparecen. Pero todos queren xa estrear cadernos e pinturas. Difícil aguantar tanta excitación.

O ruido ía "in crescendo" pouco a pouco. 28 (29 comigo) besbellando ou falando produce un aumento de decibelios importante. A norma de falar moi baixiño será a que marque o curso escolar. Non sei como acabaremos pero xa no primeiro día houbo que avisar máis dunha vez para falaren baixo. 

Pero entre tanto libro novo e forrado e tanto saber "embotellado" recoméndolles tres cousas. A primeira, a que nos dá moita sabedoría polos contrastes culturais: VIAXAR; a segunda, APRENDER todos os días por iniciativa propia e a terceira, para saír do "embotellamento" (a palabra me vén como anel ao dedo), SABER IDIOMAS para non seguir facendo ridículos innecesarios polo mundo, non vaia ser que algún deles chegue a ser membro do COI, da ONU ou do acrónimo que toque e non saiba falar das virtudes do seu lugar de orixe, e non se volva a oir "a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor".

Será o meu obxectivo do ano, sempre tendo en conta que para todo isto o máis importante é LER. Así que alá imos, quedan moitas horas con estes nenos e nenas do barrio do Castrillón e agardo que o 20 de xuño de 2014 as súas familias mo agradezan. ¡¡Bó curso a tod@s e GOOD LUCK!!


jueves, 20 de junio de 2013

Esto se acaba...

Estos últimos días en Amsterdam se están pareciendo mucho a los primeros allá por septiembre de 2010. Muchas emociones y despedidas con la gente que ha compartido parte de tu vida en estos casi tres años. Mensajes con mucho cariño, lágrimas y un sentimiento de que, a pesar del sacrificio y del sufrimiento, algo ha merecido la pena. Lo mejor, los niños, los alumnos que te escriben cosas y te aprecian. No puedo nombrarlos pero ellos ya saben quienes son, de Veenendaal (¡qué colectivo de españoles tan entrañable y unido!), de Amsterdam (mis "ángeles de la guarda" seguirán estando ahí), de Wormerveer (discreción y elegancia), de Heemskerk (¡cómo olvidarlos ahora que han alcanzado el "geslaagd!!")... Todos han aportado algo.
 
Y también se ha ido Babieca, mi "caballo de dos ruedas" en este país. Aquí las bicicletas tienen nombre y la mía tenía que llevar un nombre tan español. Es azul y gris y ya está rumbo a España en un camión de mudanza. La verdad es que si se puede definir a Holanda con una palabra esa es BICICLETA, no hay que explicar por qué. Y salir de casa con ella al más mínimo recado es algo que costará hacer en Coruña. Pero se intentará.
 
El martes se han llevado mis muebles para Coruña en un camión de mudanza y etos días estoy como un turista, con dos maletas y lo imprescindible hasta el sábado 29. La cuenta atrás definitiva ya ha empezado y creo que se hará muy corta. En el piso hay una sensación de amplitud inusual, faltan muchas de mis cosas que tendrán que buscarse un nuevo asentamiento al llegar. Es una sensación difícil de explicar porque es ver que llegas al final de una etapa que además en esta ocasión también incluye el final de una etapa personal.
 
La rutina de estos días cambia, voy menos al supermercado para no dejar muchos alimentos aquí, intentando comer lo que ya tengo en casa o comiendo más fuera de casa, aunque me harta. Más uso del transporte y del "coche de San Fernando". Clima agradable, 26º algún día aunque se avecinan tormentas. Y tampoco tengo  mi ordenador, os escribo desde un portátil perteneciente a la Agrupación.
 
Y tengo más ganas que nunca de llegar. Me espera un futuro un tanto incierto, adjudicación de un nuevo destino profesional, espero que cerca de Coruña, una nueva organización vital y otras relaciones sociales. Se produce la paradoja de que ante esas ganas de llegar la incertidumbre me causa inseguridad y cierta ansiedad porque, a pesar de estar cerca de los que me quieren, mi nueva situación no es deseada y, básicamente, no me gusta. Pero la vida es así y hay que afrontarla como viene, siempre tengo que tener la perspectiva de que hay gente que está peor que yo y quejarse sería una indecencia.
 
Así que nada, esperando que pasen los días, finalizando el curso rodeado de papeles y documentos que en muchos casos me da la impresión que no sirven para nada, pero que hay que hacerlos. Y todo esto con una mezcla amarga por los que se van y tardarás en volver a ver pero también con la satisfacción de haberlos conocido y con el aprendizaje que te han aportado. En definitiva, en la vida no dejas nunca de aprender, aunque sea con los golpes más duros que te pueden dar. Y siempre hay que sacar lo bueno de todo lo que ocurre, sacudirte los rencores y poner una sonrisa que deje "k.o." a aquellos que te quieren herir o poner zancadillas, aunque hay que ser honestos, poca gente he encontrado por aquí que lo haya intentado hacer.
 
Pues nada, que seguimos, poco a poco y que en nada estaremos de nuevo "na terriña", no os podéis imaginar lo que puedes echar de menos lo que quieres cuando estás lejos y cuánto lo valoras, así que como Galicia y lo que tenemos ahí, no existe nada. Biquiños a todos.
 
 

martes, 4 de junio de 2013

DOEI, NEDERLAND

Los que habéis leído mis últimas entradas en este blog ya os podéis imaginar que me ha pasado algo duro. A consecuencia de ello, mi ciclo en Holanda se termina. A finales de este mes retorno definitivamente a España, a Galicia. Es una decisión tomada en un momento crucial de la vida de una persona, pero muy justificada. No existe ya ningún motivo para seguir aquí y hay personas en casa que me necesitan.

No por ello quiero cerrar el blog. Aún quedan unos días y supongo que escribiré algo más y daré nuevas noticias de mi destino en Galicia, que espero sea cerca de A Coruña. De Holanda me llevo muchas cosas, buenas y malas, pero la reflexión global después de casi tres años es de que el sueño europeo, la imagen que tenemos en España de lo que es Europa se me ha desmoronado por completo viviendo en este país.

Ahora tengo que pensar en mí y en mi futuro, se cierra una etapa profesional pero también vital y hay que cerrar las puertas del pasado, "borrar la pizarra" (aunque sin dejar de leer lo que está puesta en ella y aprender de lo que está escrito para no volver a errar) y empezar a escribir nuevas ideas. Los recuerdos bonitos y enriquecedores quedarán para siempre, que son muchos y que vinculan a muchas personas y momentos, especialmente los relacionados con las fechas del "post" anterior.

No me da pena dejar Holanda. Me da pena dejar aquí buenos amigos, desde Manolo y Raquel hasta Marisol y Jesús, así como muchas de las familias de mis alumnos que he conocido. Colonias de españoles que llevan aquí muchos años y que merecen una especial admiración por el esfuerzo que han realizado y por cómo han sacado adelante a sus familias. Recuerdo con especial cariño a la colonia de Veenendaal, donde di clase el curso pasado, pero sin dejar de lado a las familias de Amsterdam, Heemskerk, Wormerveer y aquellas que me han conocido como profesor y como director de la ALCE.

Tampoco será fácil cuando llegue a España. Una nueva mudanza desde aquí, papeles y más papeles, un nuevo destino en un colegio, nuevos compañeros, nueva gente en general, pero al lado de los que me quieren, en especial mis hijos y todos aquellos que me están apoyando estos días por lo sucedido.

He viajado, he recorrido algunos lugares emblemáticos de Europa de los que he dejado constancia aquí; he conocido otro país desde dentro y nada tenemos que envidiarles a los europeos "del norte". Podemos mejorar muchas cosas, pero también se puede aprender mucho de nosotros, los europeos "del sur". Conocer otras formas de pensar, otras culturas, convivir con gente de una variedad tremenda, te enseña muchas cosas, pero principalmente a ser mejor persona y a valorar lo que tienes y lo que has conseguido de otra manera. Vivir aquí ha sido duro, sobre todo en mi circunstancia, sin mi familia, pero  es algo que recomiendo a todo el mundo (salir de España) para que se coja perspectiva y se valoren las cosas desde otro punto de mira. Aún así, hay gente que entra en Europa pero Europa no entra en ellos, esa gente mejor que se quede en casa, con Telecinco y otra serie de banalidades e ideas supérfluas no se avanza ni se alimenta el cerebro.

Os mantendré informados de lo que pueda y cuando pueda. El fin de curso será de infarto, son menos de 4 semanas y hay que sacar adelante muchas cosas y cerrar este capítulo con dignidad. Pero las Ondas Atlánticas seguirán, vuelven de nuevo a las costas gallegas de las que, tal vez, nunca debieron salir... o sí, las cosas siempre pasan por algo y, en cierta medida, tienen que servir para enriquecerte a nivel emocional, aunque ahora no lo vea y no creo que lo vea en muchos meses, sobre todo por cómo han sucedido, no por las consecuencias del hecho que las causó. Dicen que el tiempo es el mejor maestro porque da todas las respuestas sin necesidad de hacer preguntas. Es verdad, así que espero que las personas implicadas en este proceso sepan ver también sus respuestas, muchas están expuestas en la pizarra antes de que se borre.