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domingo, 4 de agosto de 2013

Empezar desde 0

Ya estamos en agosto y a menos de un mes de que empiece el curso escolar. Hasta hace pocos días no sabía el destino que iba a tener en Galicia y he tenido la suerte de que, por primera vez, voy a dar clase en mi ciudad natal, A Coruña.  Y la suerte fue doble, ya que me ha tocado el colegio donde estudia mi hija y que está al lado de casa, el "Juan Fernández Latorre". Conozco el colegio, me conocen a mí y espero que mi regreso a la labor docente ordinaria en Ed. Primaria sea reconfortante.

Sin embargo, después de todo este proceso vital que estoy pasando, tengo muchas veces la sensación de que empiezo de 0. 22 años de experiencia profesional, de una labor que me ha dado muchas alegrías, algún disgusto y en los últimos tres años mucho sacrificio al haber estado en Holanda lejos de mis seres queridos; ahora, es como empezar de 0. Estoy provisional un año, luego hay que volver a concursar para obtener un nuevo destino definitivo y esperar nuevos proyectos, conocer nuevos compañeros, adaptarse de nuevo a todo. Cada año que pasa me resulta menos gratificante todo ese proceso y a raíz de lo acontecido, menos aún.

Lo único que espero que me aporte este curso que empezará en breve es estabilidad. Necesito reordenar  mi vida, mis sentimientos, mi rutina. Cuando se te impone una situación que no deseas y que es evitable , tu mente no para de buscar la fórmula para que todo eso se detenga y se arregle. Hay días que yo mismo me asombro de la situación en la que estoy porque, sinceramente, el desgaste emocional que llev o desde hace 4 meses es muy intenso y no creo que mucha gente lo soportase. Llegué a plantearme coger una baja laboral porque en determinadas condiciones no es posible trabajar con unos mínimos de calidad. No lo descarto, aunque todo dependerá de ese nuevo comienzo en el colegio, si todo se desenvuelve con normalidad el trabajo y la rutina es lo que asienta generalmente la vida de cualquier persona.

Todo es nuevo para mí desde que llegué el 29 de junio. Se trata de comenzar una nueva vida emocional, de romper con clichés y esquemas que tenía ya interiorizados desde hacía casi 20 años. Otra perspectiva ante las situaciones vitales que me está costando mucho.  No sé si todo este esfuerzo tendrá frutos, todo el mundo me dice que sí, que lo que necesito es tiempo, pero como decía Pelocha hace unas semanas en su blog, "¿cómo definimos tiempo? ¿Una semana, tres, un mes, dos, una año...?" Supongo que en cada caso es distinto. Hay gente que en pocos días se acostumbra a esta nueva situación, otros caen en un pozo y no salen nunca, llegándose incluso a hacerse daño a sí mismos. Yo hay momentos de total desesperación y otros momentos en que me siento estable, pero el proceso en sí es muy duro. Sé que la gente que me quiere está ahí dándome aliento y ánimo, en cierta medida sigo adelante por lo que me dicen, pero es necesario que piense más en mí, es necesario que, por una vez en mi vida, sea realmente egoísta. Sinceramente, me cuesta serlo. Mi forma de actuar ante la vida ha sido siempre intentando beneficiar a los demás con los actos que yo hacía. Hay gente que no lo ha visto así y que me responsabilizan de hacer daño, consciente o incoscientemente. Sinceramente, creo que estas personas tienen un serio problema. Yo sé como soy, sé que tengo mis defectos, algunos graves, pero JAMÁS ante una actuación mía busqué dañar al otro para salir yo beneficiado.

Mientras, disfrutar del verano. Coruña está en fiestas, hay muchos actos por los barrios de la ciudad y el tiempo acompaña. Salgo con amigos y amigas a tomar algo y a despejar la mente. Pero hay cosas que el  cuerpo no me pide, aunque sé que debo hacerlas. Tal vez sea necesario hacer algún tipo de "locura" y me refiero con esto a algo excepcional. Ayer le comentaba a una amiga que sería excepcional, por ejemplo, montar en globo. Y ella se apuntaba a hacerlo conmigo. Todo se andará. Lo que sí está claro es que los pies hay que tenerlos en la tierra, ¡¡aunque te subas a un globo!! Qué triste y decepcionante es ver como muchas personas, algunas incluso que quieres mucho, están inmersas en realidades ficticias y que por más que intentas decirles que no sigan por ese camino, continúan. A veces es necesario hacerlo, equivocarse y reconocer el error, pero cuando desde fuera ves que alguien está cayendo sin remedio, sufres, sobre todo si le quieres.

Pues nada, a seguir. Alguien dijo por ahí que la vida es un camino lleno de obstáculos y que ante una caída nos levantamos y nos hacemos más fuertes. Eso espero y que allá por 2014 podamos contar algo ya con más optimismo. Saludos estivales a todos.


martes, 16 de julio de 2013

HACE 22 AÑOS...

Tal día como hoy, 16 de julio, pero de 1991, fue un día muy importante en mi vida. A las 3 de la tarde y con un calor asfixiante en un aula de la Escuela de Magisterio de Valladolid, me examinaba por primera vez de las oposiciones a maestro por la especialidad de Ed. Musical. Pocos auguraban que pudiese aprobar el temido examen a la primera, pero lo conseguí. Con 21 años ya tenía un trabajo fijo de docente que, si las cosas no cambian en el futuro, continuará hasta mi jubilación.

La alegría entre familiares y amigos fue enorme. Durante los primeros 5 años estuve destinado en tres poblaciones de Castilla y León y Asturias: Ciñera de Gordón, Ponferrada y Tapia de Casariego. Muchos alumnos, ya ahora hombres y mujeres con más de 30 años, pasaron por mis manos, enseñándoles Música y Ciencias Sociales de la extinta EGB. En esos años viví experiencias que me marcaron a nivel personal, la más importante realizar y acabar en 1993 el Camino de Santiago después de 900 kilómetros de recorrido a pie desde Borce (Francia) a Compostela.

También tuve mi primer amor, que duró poco y fue tormentoso, pero allá por 1995 conocí a la persona que cambiaría mi vida para siempre y de la que sigo profundamente enamorado; en 1996 me casé con ella, constituimos una familia y la llevamos adelante. Desde 1997 a 2010, ya en Galicia, pasé por varios colegios y nos establecimos en Padrón, donde nacieron mis hijos. Fueron años muy felices, con nuestros altibajos tanto personales como económicos, la vida misma. Ribeira, Padrón, Catoira y Ordes fueron las localidades donde impartí clase. En Padrón pudimos comprarnos nuestro primer piso y allí conocimos a nuestra segunda familia, con la que nos sentimos queridos y respaldados en las buenas y en las malas. En 2006 nos trasladamos a Coruña y la vida continuó hasta que en 2010 apareció la oportunidad holandesa que dio origen a este blog.

Muchas personas pasaron por nuestras vidas, unas se quedaron para siempre con nosotros y otras no hemos vuelto a saber de ellas. Los que nos quieren siguen estando ahí, especialmente ahora a raíz de lo acontecido hace tres meses. No es fácil resumir en pocas palabras 22 años de tu vida, media vida. Ahora, una nueva etapa comienza para mí, hay dos hijos de los que sentirse orgulloso y por los que hay que continuar haciendo sacrificios para sacarlos adelante. A partir de ahora ya no habrá una posición económica desahogada, pero creo que es importante reconocer que en la vida hay cosas más importantes que lo estrictamente material: el amor, el cariño, que lo vence todo y nos hace personas más felices o por lo menos se intenta. No puedo decir que esté ahora en el culmen de la felicidad porque no es así, pero espero que, por lo menos, pueda pasar otros 22 años de satisfacciones en el trabajo, de alegrías en la familia y de buenos momentos. Sé que, igual que se han ido para siempre personas muy queridas, se irán otros, tal vez incluso nosotros (somos jóvenes y espero que no), pero que habrá una luz que seguir en los momentos duros como el actual.

No me gusta citar nombres de personas que influyen o influyeron en mi vida, han pasado muchas y sería injusto citar solo a unas pocas. Yo sé que muchas de ellas están ahí en estos momentos de inestabilidad emocional, así que hoy este pequeño recordatorio de amistad y afecto va para vosotros: en Ciñera, en Ponferrada, en Tapia, en Padrón, en Catoira, en Ordes, en Holanda y en otros lugares de España sé que hay mucha gente en estos momentos pendiente de mí y de mi evolución. Espero salir adelante, disfrutar de vuestra amistad y de vuestro cariño, hospitalidad y comprensión. Lo intentaré y, como todo sacrificio, espero tener una recompensa, no económica ni mucho menos, sino personal y emocional que me haga ser, todavía, mejor persona de lo que creo ya soy, con mis defectos y mis virtudes que muchos de vosotros habéis aguantado durante todos estos años. Desde aquí, un abrazo a todos.