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domingo, 5 de noviembre de 2017

LO IMPORTANTE DE LA VIDA

Parece que han pasado años. Las noticias de los informativos te bombardean con los mismos temas día tras día. En España llevamos dos, tres, cuatro meses con la palabra CATALUÑA metida hasta la médula: aparece en las comidas familiares, en las reuniones de trabajo, en las conversaciones de autobús, en los bancos llenos de jubilados tomando los últimos rayos del sol de este "veroño" cada vez más largo, en las aulas de Universidad, Secundaria y sí, también Primaria. Hay un sobreexceso de información, el 90% sesgada según quién te la cuente. Y uno se satura. Contertulios y columnistas intentan demostrar que saben la historia de este territorio de pe a pa y nos quieren hacer creer que tienen razón en según qué cosas. Yo estoy cansado ya de exponer mi postura sobre este tema y no voy a seguir. Y todo este circo tapa los verdaderos problemas que tenemos en España: continúa la corrupción, continúan las consecuencias de los recortes, sigue la economía subiendo muy poco a poco, sigue habiendo gente en paro y vemos que el país no avanza, que no remontamos.

La rutina de los meses finales del año con el curso iniciado te envuelve en tu trabajo, en atender a tus hijos, en ESTAR, atendiendo a lo que depara la vida, positiva o negativamente. Compra cotidiana, una llamada para ir a algún evento cercano, una cita médica y pocos, muy pocos ratos de ocio. Ese día a día es el que en realidad nos da las satisfacciones más intensas, lo que se suele decir "ser feliz", ya que esa meta de felicidad no existe sino en las cosas que vivimos a cada momento, con tu vecina, con los empleados del supermercado, con tus alumnos, con el repartidor de correos, etc.

Y en ese devenir planificas a corto plazo que hay una reunión en el colegio de tu hija, que tienes que acudir a la ITV del coche, que mamá tiene que llevar flores al cementerio para el 1 de noviembre o que tienes que acudir a una cita importante. Y por cualquier circunstancia tu vida puede cambiar en pocos segundos para siempre por un suceso afortunado o por una desgracia. Y pones los pies en la tierra comenzando a reflexionar qué es lo importante de la vida.

Hoy me ha pasado algo así. En realidad, no me ha pasado nada. Simplemente ocurrió. Una tarde de sábado normal, con mi hijo fuera de casa con sus amigos y mi hija en Padrón en compañía de la familia de allí. Yo en casa, haciendo cosas pendientes, y pasando el tiempo en el ordenador. Y de repente... ¡¡PLOF!! Una sensación de vulnerabilidad, de que no controlas nada de lo que te ocurre, de que todo puede dar un giro de 180º y a replantearse todo de nuevo. Hace pocos días a una compañera de afiliación política le sucede una alteración inesperada en su salud, con ingreso hospitalario incluído y de carácter grave. Y tal vez fue eso realmente lo que estaba ahí, en lo profundo de tu inconsciente, lo que generó esa sensación de no ser nadie, de estar a merced de lo que te marca el destino, a veces por actuar con dejadez o con cierto desdén, otras veces por todo lo contrario, porque no puedes controlar todo lo que ocurre a tu alrededor.

Y esa sensación me agobia y me da un bajón tremendo. Es un síntoma de inseguridad. Estuve unas horas un poco preocupado y no muy receptivo. Además, no tenía a mis hijos cerca y el deseo de tenerlos en el "nido" hizo mella en mí. Supongo que será algo atávico, pero más cerca de los 50 que de los 40 el ser humano creo que empieza a valorar lo que pongo en el título, lo importante de la vida. Que básicamente consiste en que tengas la certeza de que a tus descendientes los has educado como mejor has sabido, que les has dado la educación en la que crees, pero sobre todo, que les has hecho sentirse seguros y queridos, que tienen en ti un referente y un modelo y que tengan la certeza de que nunca, nunca, se ha tomado una decisión para perjudicarles o hacerles daño, aunque a veces el efecto haya sido ese en momentos de riña, discusión o disparidad de criterios... ¡¡sobre todo cuando tienes ya dos adolescentes en casa!!

Ahora entiendo a los padres y a las madres que dicen que solo desean lo mejor para sus vástagos y que si tiene que pasar algo que les pase a ellos mismos. Yo también he tenido hoy ese sentimiento, pero mezclado con la sensación antagónica y el dilema de "¿lo estaré haciendo bien? ¿Hay algo que me puedan reprochar en el futuro emocional o moralmente?" Seguramente sí y sinceramente eso duele mucho. Duele porque no es intención de un padre que eso ocurra, pero a veces actuamos o tomamos decisiones sin sopesar el efecto que pueden tener en nuestros hijos. Cuando salen noticias de menores en situaciones graves o incluso asesinados, intentas entender o empatizar y resulta completamente imposible. Yo sé que cometo errores en la crianza y en mi vida diaria y espero no me pasen factura porque cuando actúo, lo hago siempre por un objetivo positivo. Hay gente que dice que tengo una estrella y yo creo que no es así, simplemente actúo según lo que me dice mi instinto, mi razón y mi experiencia. A veces debería reflexionar un poco más en determinadas situaciones, pero tengo la sensación de que el tiempo pasa y tengo muchas cosas por hacer.  Ojalá pueda seguir así, con momentos duros de los que hay que aprender con resiliencia  y con momentos felices que me den plenitud. Desde luego lo intento día a día y por supuesto, lo primero ellos, qué duda cabe. Y no lo digo yo, también lo dice Mafalda ;)




domingo, 13 de marzo de 2016

¡DEPRISA, DEPRISA! - ¡DESPACIO, DESPACIO!

Poco que contar. Los días y semanas pasan en la más habitual de las rutinas. Trabajo, hijos, familia, un poco de ocio. Pendientes en España de esa aritmética post-electoral para ver si se forma gobierno o no, a casi ya 3 meses de la celebración de las elecciones. Todo muy "del Sur", que dirían en Europa. Lecturas de todo tipo, experiencias en clase, mucho facebook y whats app (¿qué hacíamos antes de que existieran las redes sociales?), invierno que se acaba sin demasiado frío y pensando ya en las inminentes vacaciones de Semana Santa y un poco ya en las del verano,

El tiempo pasa y no perdona. No es una frase hecha, es la realidad. Ves que tus mayores se hacen más mayores, con sus achaques y dolencias, y empiezas a ser consciente de que no son inmortales y cualquier día te dan la tristeza de irse y piensas "¿cómo estaré (y sobre todo, cómo seré) cuando yo sea anciano?". Y por otra parte ves también que los hijos crecen, que empiezan a tomar sus pequeñas decisiones y a plantearse cosas en una sociedad cada vez más complicada. El otro día esperando en un semáforo había un grupo de jóvenes en torno a 22-24 años, con aspecto universitario y por unos instantes me transporté a mi época de universitario (aunque yo con esa edad ya andaba por León estrenándome como "profe"). ¡Cómo hemos cambiado!, pensé en ese momento. Ahora es todo más momentáneo, más de vivir el presente sin preocuparse dónde van a caer, con quién van a formar una vida (o no formarla) y nos volvemos más "provisionales" para todo, si me entendéis la expresión.

Recuerdo que precisamente estando dando clase en Ponferrada una compañera que acababa de regresar de Estados Unidos donde había ido para dar clases de español en un programa del Ministerio de Educación, me explicaba cómo entendían la vida los americanos: "allí todo es provisional: tienes un coche provisional, una casa provisional, un trabajo provisional y hasta una familia provisional". No existe esa cultura de "trabajo para toda la vida, casa para toda la vida y familia para toda la vida". La individualidad imperaba como valor positivo y de reafirmación de la personalidad de cada individuo, valga la redundancia. Y yo, que en estas cosas siempre fui un poco clásico, o bastante, me costaba entenderlo y aún ahora me resulta algo negativo, algo que nunca quise vivir y que por circunstancias parece que vamos abocados de cabeza a ello.

Y también, como ya comenté alguna vez aquí, vivimos en la cultura de la inmediatez, avalada por la existencia de Internet y las prisas de esta sociedad. Si quiero comprar un vuelo, por ejemplo, y plantarme en Londres a cenar, lo tengo a un par de clics desde mi pantalla de ordenador; necesito que vengan a arreglar la lavadora porque vertía agua y lo necesito YA, no pueden decirme que tardarán una semana. Incluso en clase, los chavales te preguntan algo o te plantean un problema y la solución tiene que ser inmediata, sin tiempo a reflexionar. Es curioso, pero cuando les hago algún examen a mi grupo, que generalmente tienen entre 8 o 10 preguntas y entre que se colocan, reparto, etc., les quedan 40 minutos de tiempo (las clases son de 50 minutos). Pues la mayoría a los 20 minutos han acabado, entonces aparece mi respuesta mágica: "¡repasa!", y se oye un resoplido y al minuto te dicen "¡ya repasé!". Creo que alguien con dos dedos de frente que haga políticas educativas debería plantearse introducir yoga en el currículo y técnicas de relajación "slow" porque estamos creando futuros ciudadanos y ciudadanas alienados.

Tal vez sea por eso también que la sensación de que el tiempo va más rápido la tenga más interiorizada. Y cuando soy consciente y me digo "¡siéntate y relaja la mente!" no puedo pasar más de 10 minutos sentado sin hacer nada, enseguida necesito encender la televisión o recuerdo que hay que sacar la comida de mañana del congelador para prepararla más tarde o que es necesario pasar el aspirador en las habitaciones porque hace una semana (o más) que no lo has hecho.

Este año cumplo 25 años de trabajo. Hace pocos días me sorprendí a mí mismo leyendo una información sindical sobre las jubilaciones, si es que para cuando toque jubilarse aún existe la pensión estatal. Automáticamente regreso a la realidad y digo "¡pero si aún soy muy joven!", pero no, no lo soy tanto. Jóvenes son los que vi en el semáforo o las pandillas que salen a las 2 del instituto cuando yo subo para mi casa andando o los que se van de botellón. Estoy convencido que ya he vivido más de la mitad de mi vida y no me quejo de lo que he hecho, pero también tengo la sensación en determinados momentos que la tenía que haber aprovechado mejor, quizás por ese frenesí en el que vivimos constantemente y que nos empuja a hacer más cosas, comprar más artículos innecesarios, leer no sé cuántos libros al año, tomar 5 raciones de frutas y verduras al día, lavarse los dientes tres veces, dormir mínimo de 8 horas, hacer deporte dos o tres veces por semana como mínimo, acudir a una clase de pintura, yoga, pilates, manualidades o filosofía oriental; y todo eso compaginado con las actividades de tus hijos (yo no tenía a su edad), comprar alimentos para llenar la despensa, tener la ropa limpia y planchada, limpiar la casa - incluyendo ventanas, cortinas, alfombras, electrodomésticos... - actualizar tus perfiles sociales en la red, ir a tal acto de tu asociación, partido político, club o grupo. Creo que mejor empezamos a valorar lo de la filosofía "slow" que nos vendrá a todos muy bien. Fíjate que lo están haciendo los políticos españoles con lo de formar gobierno, así que ¡cómo no vamos a poder nosotros!

Hace un día espléndido, así que empiezo hoy, me voy a pasear y disfrutar del sol y del paisaje. Pásenlo bien.



lunes, 21 de septiembre de 2015

UN NUEVO CURSO: VUELTA A LA RUTINA

Ya hace tiempo que no escribo. La verdad es que el inicio del curso, a pesar de que mucha gente no lo entienda, consume mucho tiempo para planificarlo, teniendo en cuenta además que cada año que pasa el trabajo exigido desde la administración es mayor, el inicio de las clases se anticipa y la sociedad te exige, indirectamente, una planificación controlada para los 10 meses que van de septiembre a junio.

Un ejemplo de esa estricta planificación es sobre la responsabilidad que delegan en los maestros ante determinadas situaciones de salud de los niños que podrían originar un serio problema en caso de urgencia. Cuando yo era pequeño recuerdo que los maestros fumaban en las clases. Hoy, lógicamente, sería impensable, pero aún recuerdo cuando había sala de fumadores en los colegios y hasta algún compañero que fumaba de manera un tanto "ilegal". El caso es que también ocurrían cosas que hoy serían impensables. Siempre comento a compañeros que cuando en 8º de EGB nos llevaron 5 días de viaje de estudios a Salamanca y Madrid, fuimos 50 niños en un autobús con un solo maestro, un cura, y que yo particularmente en Madrid me perdí en el metro y me quedé SOLO. Salí del embrollo sin problemas, porque el cura en cuestión nos dio una instrucción clara: "a las 2 de la tarde delante del Palacio Real" y desde que desayunábamos hasta la hora de comer andábamos SOLOS por Madrid, en grupos de 5 o 6 chavales que nos movíamos en el metro porque nos hacía gracia. Os hablo de 1983.

Pues bien, hoy desde que un niño se matricula en un centro tiene que quedar estrictamente controlado en todo lo que se refiere a su salud. Y tenemos casos que generan verdadera angustia, sobre todo aquellos referidos a alergias de todo tipo. Te encuentras a niños con alergias a alimentos (kiwi, lactosa, avellanas...), a nutrientes (proteínas), a componentes del aire que generan dermatitis o eccemas... y esto lleva a tener un estricto protocolo de atención en caso de que un niño ingiera en clase algún alimento con esos principios, ya que muchas veces los taren de casa o los pequeñitos aceptan alimentos de sus amiguitos. Tenemos dos casos en mi centro en los que hasta tenemos la medicación a administrar en caso de emergencia, habida cuenta que después de consultar a inspección educativa cuál es nuestra responsabilidad en ello, nos han dicho que se trata de un deber de socorro ineludible, agravado por el hecho de ser un menor que, durante el período escolar, está bajo nuestra protección y custodia. Han surgido debates en los claustros de hasta qué punto debemos nosotros hacer eso porque no tenemos ni un curso de primeros auxilios, pero hay que reaccionar ante una emergencia, igual que si hubiese un incendio o a alguien le da un infarto. 

Eso por un lado; por otro, la LOMCE se aplica este curso en los cursos pares de Primaria, por lo que nuevos libros, nuevas programaciones, nueva organización... y frente a nosotros las familias, que a veces exigen cosas que trascienden nuestras funciones. Si retrocediéramos 30 años, no sé yo hasta dónde se les permitiría entrar en determinados asuntos de organización escolar. El caso es que cuestionan nuestro trabajo, pero yo soy de la opinión de que, ante todo, ellos deben confiar en el maestro de sus hijos. Yo se lo digo siempre a las familias y que cuando tengan la más mínima sospecha de que algo no funciona bien, vengan al centro, lo hablemos, lo aclaremos y solucionemos discrepancias si se puede, que a veces no es posible. Y siempre pido que vengan con el niño o la niña a hablar y es algo que muchos no entienden, pero es más distendido y si hay que hablar de algo serio, el niño o niña sale de la reunión y hablamos los adultos.

Total, que llevamos ya 7 días de clase y el curso empieza a encarrilarse. Los primeros días fueron de contar nuestro verano, nuestras nuevas experiencias, descubrimientos... Y (creo que esto ya lo dije alguna vez) si esta profesión tiene algo de mágico es la conexión que puedes tener con tus alumnos, al margen de lo meramente curricular. Me ha ocurrido una anécdota con uno de mi clase que nos lleva a Holanda. Resulta que uno de mis chavales me dijo en junio que iba a ir a Amsterdam este verano. Le di algunos folletos para que se los diera a su madre, los consejos típicos y recomendaciones. Cuando nos vimos en septiembre me dice:

- "Vimos tu casa" (aunque en realidad lo que vieron fue la sede del Consulado de España donde estaba la oficina de la ALCE)

Pero lo que me dejó alucinado fue la siguiente afirmación:

- "Y vimos tu firma en Utrecht"

Ahí sí que ya me descolocó. "¿Mi firma?", le pregunté. "Sí, porque fuimos a ver la casa que nos dijiste y tu firma estaba en el libro de visitas".

Al momento no caía y mi cara de sorpresa aumentaba, pero en pocos segundos, até cabos. Resulta que su madre es arquitecta y yo le había recomendado que visitasen la "Casa Rietveld". Allá fueron y al sagaz del crío no se le ocurre mejor idea que empezar a pasar hojas para atrás en el libro de visitas hasta que vio en español y "desde Galicia, Alfonso González López". ¿Merece o no merece la pena contar las cosas en clase y vivir de esta profesión? Desde luego, estos 10 meses prometen.

Y fuera del ámbito profesional muchas cosas. Se me parte el alma ver las imágenes de los refugiados en Europa. Se ponen alambradas, los tratan como ganado y Europa sigue sin reaccionar a esa primera ayuda. Los políticos tienen miedo a una desestabilización económica y social por esta oleada, aparte del riesgo terrorista, ya que se dice que camuflados entre ellos están entrando yihadistas para atentar en cualquier país. Hay cierto grado de psicosis ya que el viernes en la estación de Rotterdam detuvieron a un hombre que se metió en un "Thalys", se encerró en el baño con una mochila y generó momentos de tensión; hoy han desalojado también la Torre Eiffel por lo mismo. Y bueno, el riesgo está ahí, entiendo que no tiene que ser fácil para las fuerzas de seguridad de cada país controlar esta masa de gente. Pero creo que tenemos que dejar de ver ya imágenes de niños ahogados en las playas de Grecia, Turquía o Libia. La imagen de Aylan supone un puñetazo en las conciencias de todos. Es ya un icono y pasará a la historia, triste historia para él, para su padre y para todos (su madre y su hermano de 5 años también murieron ahogados por intentar ser libres). La realidad es esta y sigo convencido de que Europa no puede hacer caso omiso a esta llamada de socorro de ciudadanos sirios, afganos, iraquíes...




En España, pendientes de Cataluña y sus elecciones secesionistas. Queda una semana para ver qué ocurre, pero yo cada vez más pienso que es un error. Tendría que estar allí, vivirlo y escuchar de primera mano a ciudadanos catalanes, pero viendo lo que expresan algunos conocidos en las redes sociales y lo que nos ofrecen los medios de comunicación, no lo veo como una salida a los problemas que plantean. No seré yo siendo gallego el que cuestione la singularidad de Cataluña y su hecho diferencial, pero de ahí a ser otro país, poner una frontera en Aragón, otra en Francia, salir del euro y de la UE o tener que viajar con pasaporte a Barcelona, aunque solo fuera por poco tiempo, no acabo de ver su rentabilidad. Que conste que yo defiendo el derecho de los pueblos a expresar sus deseos de independencia o secesión, lo hizo Escocia el año pasado, pero cuando en el s. XXI estamos hablando de unir no entiendo esas ansias de separación, suena más a rencor y venganza contra España que a verdaderos deseos de vivir independientes.

En definitiva, de lleno sin quererlo en una necesaria rutina, acercándonos ya al otoño y despidiendo un verano mediocre en Galicia climatológicamente hablando. Salvo julio, no hubo buenos días de playa, si no recuerdo mal me bañé sólo dos días en el mar en julio y agosto, con esperanzas de hacerlo en septiembre pero a estas alturas ya creo que habrá que dejarlo para 2016.

Pues nada, que de nuevo hago llamamientos a comentar, que sólo Paquito y Pelocha dejan sus comentarios regularmente y del resto de lectores, nada de nada. Y el blog nació con el objetivo de comentar los temas que propongo en cada entrada, así que anímense, alsjeblieft - please - por favor!!!






miércoles, 27 de noviembre de 2013

RECUERDOS DE HOLANDA

A pesar de estar instalado en Coruña, con el trabajo al lado de casa e iniciando esta impuesta nueva vida, hay momentos en que Holanda se presenta en mis conversaciones o en mi rutina diaria. Con los niños, dando clase, utilizo mucho el recurso de mis andanzas por aquellas tierras bajas y que fueron el origen de este blog. Estas semanas eran de mucho entusiasmo en el país debido a la inminencia de la festividad de Sinterklaas. Y, ¡cómo no!, les hablé a mis alumnos de tan peculiar personaje de la cultura holandesa.

Los chavales se muestran entusiasmados cada vez que nos vamos "de viaje" por Europa de manera un tanto virtual. La semana pasada hicimos una actividad relacionada con Hans Christian Andersen y los cuentos populares, así que Copenhague y su "Sirenita" por allí aparecieron… y el "profe" también. Con Sinterklaas, más de lo mismo. Las imágenes de la cabalgata de hace pocos días por el centro de Amsterdam les dejaron con la boca abierta, polémicas aparte por las acusaciones de xenofobia debido a los "Zwarte Pieten". Estamos pensando en mandar a alguna compañera mía de las que todavía están por allí bregando las redacciones que hicimos sobre el señor obispo de marras.

Con todo esto lo que quiero expresar es que, a pesar de que para mí la experiencia holandesa tuvo sus más y sus menos, es necesario reconocer que mi vida estará vinculada siempre en cierta manera a ese país. Cada poco aparecen noticias sobre el mismo que suelo colgar en facebook y que no dejan de ser desconcertantes: una mujer muerta hace 10 años es descubierta en su casa de Rotterdam, sin que nadie se enterase; un concejal holandés de origen gallego desaparece y se suicida en Galicia dejando una nota a su familia y a "La Voz de Galicia"; el ayuntamiento de Amsterdam paga con cervezas a unos alcohólicos para que limpien el parque donde se reúnen (por cierto, muy cerca de donde vivía yo y con los que me crucé varias veces en ese parque), noticias desesperanzadoras sobre el sistema sanitario holandés, con experiencias nefastas de ciudadanos españoles viviendo allí… Y no todo desgracias, aunque lo más llamativo es lo que más se lee y lo que "vende". Mientras, Sinterklaas sigue su recorrido por el país apuntando en su libro qué niños se portan bien o mal para luego "tomar medidas".

A mí no me dejará nunca de sorprender ese grado tan extremo de pragmatismo que tenían los ciudadanos y los políticos holandeses. El pragmatismo que ya comenté aquí en anteriores entradas referidas a temas que causan debate (la eutanasia, los coffee-shops, los impuestos, la vivienda, la sanidad, la educación, los servicios sociales, la inmigración), pero que al mismo tiempo nos causan en determinados aspectos mucho estupor y no te dejan indiferente. Y, evidentemente, comparas con lo nuestro y sacas la conclusión que no es ni mejor ni peor, aunque hay detalles que no podré compartir nunca al mismo tiempo que habrá una imagen de España en Holanda y en otros países europeos que causan urticaria, especialmente la corrupción. 

Y sí, claro está, los ojos se levantan del libro que estás leyendo o dejas de hacer lo que tienes entre manos cuando oyes en televisión alguna noticia sobre el país o en alguna web que visito aparecen palabras que tengan que ver con Holanda. Ayer, por ejemplo, el Barça perdió en Amsterdam contra el Ajax y no pude evitar recordarme del Amsterdam Arena, por donde pasaba en el tren habitualmente en dirección a Utrecht. 

Holanda ya forma parte de mi vida, ahora más de mis recuerdos, y ahí estará presente hasta que abandone este mundo. En el colegio a veces comento muchas cosas del país con mis compañeros y me da la sensación de que puede llegar a cansar, pero bueno, si con ello contribuyo a dar una imagen más real del país y de Europa en general que los medios nos tienen muy distorsionada, pues mejor. Como ya podéis intuir si me habéis leído desde hace tiempo es que "no es oro todo lo que reluce" allende los Pirineos.




miércoles, 16 de octubre de 2013

FALSA RUTINA, PERO A LA ESPAÑOLA

Cuando vivía en Holanda y empezaba el curso, con viajes en el tren a las aulas para dar clase, las compras cotidianas de víveres, los horarios, etc., comenzaba la rutina como cualquier persona con una vida digamos "estandarizada", acomodado en lo que ahora se ha dado por llamar "zona de confort", aún a pesar de no estar con mi gente ni en mi país.

Después de toda esta tormenta emocional que he vivido en los últimos seis meses y que continúa en muchos sentidos, aunque con momentos de cierta lucidez y tranquilidad, y una vez ya instalado en mi nueva vida impuesta en Coruña, la rutina también llega a mi devenir diario, pero a la española: nuestros horarios, nuestras comidas, nuestra gente y nuestro modo de ser, que nos hace tan únicos en cualquier lugar del mundo al que vayamos. No deja de ser una falsa rutina como he puesto en el título, ya que para mí no es mi zona de confort ni algo deseado, aunque lo mejor que ha traído ha sido poder dar clase al lado de casa y a un grupo muy heterogéneo de alumnos, que me aportan muchas alegrías y dan sentido a lo que elegí hacer hace 22 años.

No voy a negar que mi zona de confort todavía no existe y creo que tardará porque siempre hay algo que la quiere trastocar. Hay momentos en los que realmente pienso que nunca más voy a ser feliz como lo era antes, pero siempre se encuentra alguna lucecita que alumbre y dé ese chispazo que necesitamos los seres humanos para sobrevivir a las puñaladas de la vida. Si literalmente fuesen de verdad estaría agujereado por todas partes y realmente en "cuidados intensivos", con pocas posibilidades de salvación, pero siempre hay unas vendas y unas transfusiones que realizan los amigos y la gente que de verdad importa en la vida de cada uno y que tiran de ti. Es verdad que nadie avanza si no tiene la voluntad de avanzar ni algo por lo que continuar en la vida, en mi caso hubo momentos de sentirme completamente inservible e inútil en este mundo, con ganas de desaparecer físicamente del mismo, pero siempre hubo alguien ahí dándome alguna palabra de ánimo u ofreciéndome un rato de conversación, un hombro en el que llorar y así las puñaladas iban cicatrizando. Aún hay bastantes restos y seguro que habrá más, pero digamos que también hay algo de "vacuna" puesta y un horizonte más limpio y las ideas más organizadas. Pero sí, la idea de que no volveré a ser feliz como antes aún la tengo y sé que lo ocurrido me marcará para el resto de mis días.

Pero bueno, mis 28 alumnos hace que vaya a trabajar con ganas, que me lo pase muy bien con ellos a pesar del ruido que se genera en el aula por querer hablar todos y opinar. Les cuento mucho mis andanzas por Holanda y me asombra que les fascina. A veces, suelto alguna frase en holandés que muchos escriben en una agenda; los padres me han contado que los niños llegan a casa contando lo que yo les enseño y alguno me ha confesado que están pensando en ir a visitar el país!! Al final me tendría que pagar el Ministerio de Turismo holandés por la promoción que les hago.

El caso es que noto que en un mes de clase estoy de nuevo a gusto con lo que hago. Lo cual no significa que tener 28 alumnos en Primaria es una locura, teniendo en cuenta que en España la educación es inclusiva y tenemos alumnos con necesidades educativas específicas, yo de los 28 podría decir que hay que atender con cierta singularidad al menos a 5 de ellos. Además, el espacio es pequeño y realmente no se cabe en el aula.

Pero sigo pensando que la educación es aquí mejor que en Holanda precisamente por todo esto. Mi aula está con la misma tecnología que tenía en las aulas de los colegios holandeses: pizarra digital (curiosamente la de mi clase usa el mismo software que la que tenía en Wormerveer), acceso wifi a Internet desde mi ordenador, un niño con discapacidad severa también tiene su propio portátil, el centro dispone de 2 aulas de informática grupales... Aunque lo mejor seguimos siendo, por supuesto, NOSOTROS, los gallegos, los españoles. Ese contacto humano con los niños en Holanda no lo había. Poder acariciarles el pelo sin que se asusten, dar un beso porque uno está de cumpleaños y trae bombones, un abrazo, un gesto, una frase de apoyo. Lo más bonito es que noto que ellos se sienten protegidos por "el profe" y que son nobles. Tienen 9 años, son niños, con sus juegos, sus peleas y sus picardías, pero por supuesto "a la española". Y eso no se paga con nada ni sale en "Españoles por el Mundo".

No me arrepiento por haberme ido a otro país y aprender, pero tampoco me arrepiento por regresar y poder comparar con perspectiva (Paquito, ¡cuánto le debo a esta palabra!). Y no, no animo a NADIE a marcharse, sino que animo a que lo que hagamos lo podamos hacer aquí, que nuestras ideas y nuestro "feeling" se queden con nosotros, aunque eso sí, que podamos exportarlo para que Europa se dé cuenta de lo que realmente vale en la vida. Besos a todos.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

PRIMEIRO DÍA DE CLASE

Hoxe comezou a rutina. O primeiro día de clase sempre supón sentir esas bolboretas no estómago, aínda despois de 22 anos, para 23. No colexio estaba todo organizado para a benvida aos nenos e nenas. Mais este curso, polo feito de estares no colexio do lado da casa, un pouquiño máis de expectación.

Toca a música, collemos a ringleira de nenos no patio e subimos as escaleiras cara a aula. 28 cativos (3 por encima da "ratio" oficial) nun espazo pequeno. Mochilas, libros, cadernos, lapis e bolígrafos novos ou reciclados. E a sensación de saber que estás sendo observado e "escaneado" por 56 ollos que buscan en ti de todo: os defectos, as virtudes, un modelo de conduta e, en definitiva, aquela persoa que os ampara durante 175 días que ten o calendario escolar en Galicia. 

Primeira pregunta: "¿Quen de vós xa me coñece?" Unhas 5 mans saen disparadas cara arriba e lles pregunto de que. Un deles contesta en castelán "Tú eres el padre de G." Efectivamente, axiña te identifican coa miña filla, escolarizada no centro.  "Yo te veo en el parque, mi abuela es vecina tuya, tú eres amigo de mis padres..." O microcosmos que implica vivir e traballar no mesmo barrio ten estas cousas, pero non son o único entre os meus compañeiros. Cóntolles que vivín en Holanda os tres últimos anos e deseguido a pregunta de rigor: "¿Y sabes hablar holandés?". E eu, para causar boa impresión, digo unha frase feita que me encanta repetir sempre que xorde a mesma pregunta: "Ik spreek een beetje Nederland, maar niet genoeg om te pratten". Flipan.

E a continuación falamos do normal no primeiro día de clase: as vacacións. Uns que viaxan, outros que non, as aldeas dos avós, a praia... Novos destinos familiares como parques acuáticos e temáticos aparecen na conversa. Destinos internacionais como Uruguai, Colombia, Andorra, Carcassone ou París tamén aparecen. Pero todos queren xa estrear cadernos e pinturas. Difícil aguantar tanta excitación.

O ruido ía "in crescendo" pouco a pouco. 28 (29 comigo) besbellando ou falando produce un aumento de decibelios importante. A norma de falar moi baixiño será a que marque o curso escolar. Non sei como acabaremos pero xa no primeiro día houbo que avisar máis dunha vez para falaren baixo. 

Pero entre tanto libro novo e forrado e tanto saber "embotellado" recoméndolles tres cousas. A primeira, a que nos dá moita sabedoría polos contrastes culturais: VIAXAR; a segunda, APRENDER todos os días por iniciativa propia e a terceira, para saír do "embotellamento" (a palabra me vén como anel ao dedo), SABER IDIOMAS para non seguir facendo ridículos innecesarios polo mundo, non vaia ser que algún deles chegue a ser membro do COI, da ONU ou do acrónimo que toque e non saiba falar das virtudes do seu lugar de orixe, e non se volva a oir "a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor".

Será o meu obxectivo do ano, sempre tendo en conta que para todo isto o máis importante é LER. Así que alá imos, quedan moitas horas con estes nenos e nenas do barrio do Castrillón e agardo que o 20 de xuño de 2014 as súas familias mo agradezan. ¡¡Bó curso a tod@s e GOOD LUCK!!


domingo, 4 de agosto de 2013

Empezar desde 0

Ya estamos en agosto y a menos de un mes de que empiece el curso escolar. Hasta hace pocos días no sabía el destino que iba a tener en Galicia y he tenido la suerte de que, por primera vez, voy a dar clase en mi ciudad natal, A Coruña.  Y la suerte fue doble, ya que me ha tocado el colegio donde estudia mi hija y que está al lado de casa, el "Juan Fernández Latorre". Conozco el colegio, me conocen a mí y espero que mi regreso a la labor docente ordinaria en Ed. Primaria sea reconfortante.

Sin embargo, después de todo este proceso vital que estoy pasando, tengo muchas veces la sensación de que empiezo de 0. 22 años de experiencia profesional, de una labor que me ha dado muchas alegrías, algún disgusto y en los últimos tres años mucho sacrificio al haber estado en Holanda lejos de mis seres queridos; ahora, es como empezar de 0. Estoy provisional un año, luego hay que volver a concursar para obtener un nuevo destino definitivo y esperar nuevos proyectos, conocer nuevos compañeros, adaptarse de nuevo a todo. Cada año que pasa me resulta menos gratificante todo ese proceso y a raíz de lo acontecido, menos aún.

Lo único que espero que me aporte este curso que empezará en breve es estabilidad. Necesito reordenar  mi vida, mis sentimientos, mi rutina. Cuando se te impone una situación que no deseas y que es evitable , tu mente no para de buscar la fórmula para que todo eso se detenga y se arregle. Hay días que yo mismo me asombro de la situación en la que estoy porque, sinceramente, el desgaste emocional que llev o desde hace 4 meses es muy intenso y no creo que mucha gente lo soportase. Llegué a plantearme coger una baja laboral porque en determinadas condiciones no es posible trabajar con unos mínimos de calidad. No lo descarto, aunque todo dependerá de ese nuevo comienzo en el colegio, si todo se desenvuelve con normalidad el trabajo y la rutina es lo que asienta generalmente la vida de cualquier persona.

Todo es nuevo para mí desde que llegué el 29 de junio. Se trata de comenzar una nueva vida emocional, de romper con clichés y esquemas que tenía ya interiorizados desde hacía casi 20 años. Otra perspectiva ante las situaciones vitales que me está costando mucho.  No sé si todo este esfuerzo tendrá frutos, todo el mundo me dice que sí, que lo que necesito es tiempo, pero como decía Pelocha hace unas semanas en su blog, "¿cómo definimos tiempo? ¿Una semana, tres, un mes, dos, una año...?" Supongo que en cada caso es distinto. Hay gente que en pocos días se acostumbra a esta nueva situación, otros caen en un pozo y no salen nunca, llegándose incluso a hacerse daño a sí mismos. Yo hay momentos de total desesperación y otros momentos en que me siento estable, pero el proceso en sí es muy duro. Sé que la gente que me quiere está ahí dándome aliento y ánimo, en cierta medida sigo adelante por lo que me dicen, pero es necesario que piense más en mí, es necesario que, por una vez en mi vida, sea realmente egoísta. Sinceramente, me cuesta serlo. Mi forma de actuar ante la vida ha sido siempre intentando beneficiar a los demás con los actos que yo hacía. Hay gente que no lo ha visto así y que me responsabilizan de hacer daño, consciente o incoscientemente. Sinceramente, creo que estas personas tienen un serio problema. Yo sé como soy, sé que tengo mis defectos, algunos graves, pero JAMÁS ante una actuación mía busqué dañar al otro para salir yo beneficiado.

Mientras, disfrutar del verano. Coruña está en fiestas, hay muchos actos por los barrios de la ciudad y el tiempo acompaña. Salgo con amigos y amigas a tomar algo y a despejar la mente. Pero hay cosas que el  cuerpo no me pide, aunque sé que debo hacerlas. Tal vez sea necesario hacer algún tipo de "locura" y me refiero con esto a algo excepcional. Ayer le comentaba a una amiga que sería excepcional, por ejemplo, montar en globo. Y ella se apuntaba a hacerlo conmigo. Todo se andará. Lo que sí está claro es que los pies hay que tenerlos en la tierra, ¡¡aunque te subas a un globo!! Qué triste y decepcionante es ver como muchas personas, algunas incluso que quieres mucho, están inmersas en realidades ficticias y que por más que intentas decirles que no sigan por ese camino, continúan. A veces es necesario hacerlo, equivocarse y reconocer el error, pero cuando desde fuera ves que alguien está cayendo sin remedio, sufres, sobre todo si le quieres.

Pues nada, a seguir. Alguien dijo por ahí que la vida es un camino lleno de obstáculos y que ante una caída nos levantamos y nos hacemos más fuertes. Eso espero y que allá por 2014 podamos contar algo ya con más optimismo. Saludos estivales a todos.


martes, 15 de enero de 2013

ME GUSTA - NO ME GUSTA

A veces me da por pensar en la cantidad de cosas que no soporto de la gente y otras que veo fenomenal en este país.  Mi último post sobre "Ética" en el que hablaba de los animales en el trasnporte y restaurantes creo que generó comentarios interesantes. Peor no cambio de opinión: no soporto a los animales en el restaurante. Eso de que estés comiendo y se suba a un gato a la mesa a olisquear tu comida pues como que es para que cierren de inmediato el local y no le permitan abrir en su vida. Si viene a Amsterdam Chicote con su programa se echa las manos a la cabeza.

Cuando viajo en avión hay varias cosas que me revientan y que por lo general lo hacen los holandeses que van buscando el sol en España. Una es que a pesar de estar advirtiendo que apaguen los móviles y dispositivos electrónicos no lo hacen y más de una vez tiene que pasar la azafata diciéndoles que corten ya. En el vuelo de vuelta de las vacaciones de Navidad a dos niñas que no pasaban de los 10 años se les dijo dos veces, CON SU MADRE AL LADO, que ni se inmutó. Esa es su educación. Otra cosa que no soporto es que el que está sentado delante de ti ni corto ni perezoso eche el asiento para atrás para ir cómodo, dejándote a ti con un espacio mínimo, habida cuenta de que ya no caben casi las piernas. También he tenido que avisar alguna vez que no están en su casa y que en el avión vamos 180 personas. Y luego, lo de embaracar por filas. ¿Cómo es posible que si tengo, por ejemplo, el asiento siete y me dispongo a embarcar en mi turno, estén ya dentro sentados los de las filas anteriores a mí, la gente por el pasillo casi peleándose por poner una maleta en los portaequipajes, los abrigos, las compras del "duty free"... Porque hay gente que no factura pero sube, tranquilamente, tres bultos y nadie dice nada. Eso son los que tendrían que viajar en "Racanair" y que se enteren. No voy a decir que esto lo hagan más los holandeses, porque también en los vuelos domésticos se ve cada hazaña...

Total, que observar es un buen ejercicio para conocer cómo es la gente por dentro. He tratado con gente muy amable en Holanda, no puedo decir lo contrario. Mis vecinos, por ejemplo, son en general muy buenas personas, destacando a mi querida ancianita del 10º que cuando coincidimos en el ascensor me da su pequeña clase de holandés: "Ik ga naar boven - Ik ga naar beneden" (Voy para arriba - voy para abajo), aunque alguno ha sacado su vena holandesa de decirte las cosas directamente, te molesten o no. Por mucho que te integres siempre serás extranjero, al igual que pasa en España, incluso entre comunidades autónomas diferentes: siempre recordaré cuando a mi tío, que lleva más de 45 años en Mallorca, en una conocida fábrica de perlas de Manacor me dijeron que era "peninsular", unas señoras de Manacor "de toda la vida". Luego me enteré de que al que llaman así lo consideran integrado, peor sería si te llamasen "foraster".

Yo he criticado mucho a los holandeses en este blog, aunque creo que en muchas cosas nos superan. Volviendo al título del post, no me gusta que lleven una vida tan organizada de agenda:

- ¡Hombre, hola! ¿Qué tal? ¡Cuánto tiempo sin verte!
- Sí, ya han pasado unos meses, ¿qué cuentas?
- Nada, lo mismo de siempre, sin novedad. Pero mira, hace un poco de frío, ¿por que´no buscamos un sitio para tomar un café?
- ¡Ay, no! Espera que saco la agenda. ¿Qué tal el 23 de mayo alas 15'15 h.?
- ...???!!!

Esta conversación podría ser muy normal un día de enero cuando te encuentras a alguien conocido por una calle de Amsterdam. Café con antelación de 5 meses. Yo no digo que no nos organicemos, pero tanto, tanto... Y a lo mejor para luego romper la cita, porque si la rompes tú eres un desagradecido, pero si la rompen ellos no pasa nada. 

La organización de las pequeñas cosas de la vida se nota en todos los aspectos. Te das cuenta que detrás de todo lo que ocurre hay una gestión importante detrás. Y se preocupan para que lo planificado se cumpla. Estos días de frío y heladas echan sal en las calles, los carriles-bici, hay horario especial de ferrocarriles, las tiendas planifican sus rebajas para la liquidación de stocks. La verdad es que el contraste es notable; esa imagen de improvisación que tenemos en España, de que todo está hecho "con hilos", es incomprensible aquí. La verdad es que muchas veces es así y recuerdo lo que me decía una conocida hace ya unos meses de que los holandeses son como su relieve (planos) y los españoles le damos muchas vueltas a las cosas porque nuestro relieve es más accidentado. Estoy convencidísmo de que así es.

¿Qué más? Me gustan la "chipkaart", los parques, la organización de los museos, el acceso a la información de cualquier tema (eso sí, en holandés e inglés)..; no me gusta la sanidad, la educación, el consumismo de esta sociedad, el individualismo despersonalizado. ¿Qué os voy a contar que no hayáis leído ya? No desprecio a Holanda ni mucho menos, pero desde que estoy fuera os aseguro que el sentimiento de valorar más lo que tenemos y hacemos en España cada día es mayor en mí. Estado de bienestar frente a calidad de vida. Tu estado de confort lo pones tú. Si para ti es básico poder salir a cenar algún día todas las semanas, ir al cine, tener el último móvil, llevar ropa de marca, conducir el mejor coche o vivir en un gran chalet, actualmente en España lo pasarías mal; ahora bien, si te conformas con disfrutar de lo que el día a día te ofrece, aunque seas mileurista o menos, seguro que serás feliz.

Y poco más. Que estar a 6 bajo cero no tiene por qué ser un desastre, todo tiene su lado bonito. Además, este frío es más sano. Así, una semana por lo menos. Luego ya se verá. Besos.



sábado, 14 de enero de 2012

Qué buena es la rutina

Somos seres de costumbres, es incuestionable. Da igual que estés en Galicia, en Amsterdam o en Turkmenistán, la vida de cada uno acaba siemrpe desenvolviéndose en una rutina que es necesaria, al igual que es necesario romperla. Y cada uno tiene sus estrategias mentales para que esa rutina sea más llevadera, sobre todo en la situación de distancia en la que estoy y con la familia en A Coruña.

Cuando llego aquí ya empiezo a contar los días para volver a casa; allí estoy a gusto, MUY a gusto, pero cuando sabes que hay que volver aquí también deseas llegar cuanto antes a esta "casa", a tu refugio. Hoy es sábado y siempre hay alguna alternativa a la rutina, aprovechando que aún no hay temperaturas demasiado bajas, la semana que viene ya podemos bajar de los 0º. Te levantas tarde, pasas la mañana en casa organizando un poco todo, friegas la taza del desayuno, haces la cama, sales a comprar comida. A partir de febrero vuelven las clases de holandés y una o dos veces por semana voy a la oficina de la Agrupación para hacer trabajo administrativo. Por las tardes ya sabéis: trenes aquí y allá, dependiendo de sus horarios, dar las clases y volver para casa. Ya a mediados de enero (día 14, FELICIDADES papá) se empieza a notar un poquito más de luz, aunque a las 5 ya oscurece. Llegas a casa, cena, Skype, algo de tele u ordenador y a dormir. En definitiva, la rutina organiza tu mente.

Pero si no tuviéramos la oportunidad de escapar de esa monotonía nos volveríamos locos. Hay viernes que digo: "¡bien, ya es fin de semana, qué bien voy a a estar en casita!" y sin embargo necesitas salir a respirar por lo menos, o tener contacto con alguien. Y yo, que soy una persona inquieta, muy habladora y de contacto social, es lo que más hecho en falta, pero en dosis pequeñas. Deseo que la gente de ahí (sí, vosotros, los que me leéis) vengan a Amsterdam para poder enseñaros esta preciosa ciudad y contaros historias; también mis compañeros este año son un lujo, teniendo contacto permanente con ellos y quedando algún fin de semana para hacer alguna cosilla. Y es gracias a lo que ocurre en esa rutina lo que te hace mirar para adelante. El año nuevo ha traído a Holanda novedades: subidas del precio de los transportes, como en todos los sitios, la nueva normativa de los "coffee-shops" que todavía nadie ha comentado nada al respecto sobre su incidencia; y nosotros también esperamos novedades debido al desarrollo de la nueva normativa de nuestras enseñanzas y al cambio de gobierno.

Pero ahí están las ya sólo 6 semanas que quedan para volver a casa, con cambios también en los vuelos que me están haciendo consultar webs de varias compañías aéreas y ver posibilidades porque los precios están por las nubes, nunca mejor dicho. El caso es que el aeropuerto de A Coruña pierde conexiones a Madrid los fines de semana y eso me rompe. Por si fuera poco, los enlaces a Santiago y A Coruña desde la capital salen con una difernecia de ¡¡¡10 minutos!!!, lo que resulta incomprensible, lo que hace que Ryanair haya arrebatado a Iberia el predomino en Lavacolla; mientras, Oporto se lleva el tráfico de pasajeros de buena parte de Galicia. Desde luego que nuestros políticos no saben gestionar el modelo aeroportuario. Es más probable que me salga más económico hacer un vuelo Amsterdam - Lisboa - A Coruña con TAP (la linea aérea portuguesa) que venir con Iberia por Madrid; o incluso ir a Londres con KLM o una aerolínea de bajo coste y allí coger el enlace Londres - A Coruña de Vueling, ya que por Barcelona es imposible que cuadren los horarios. Y descartando ya propuestas que me han dicho conocidos de aquí como hacer un Bruselas - Valladolid y allí alquilar un coche... Como véis, todo un buen pasatiempo para salir de la rutina. Señores políticos, espabilen.



sábado, 30 de octubre de 2010

ONDAS ATLANTICAS

Ya estoy de vuelta en Beverwijk. El último vuelo A Coruña-Amsterdam de esta temporada fue de cine: 1 hora y 55 minutos. Tenía tres asientos para mi solo, iba como un rey. Cuando llegué a la cinta de equipajes estaba pasando mi maleta, así que no esperé nada. Salí del aeropuerto porque quería ir en bus hasta Haarlem para calcular el tiempo que le lleva. No compensa, mejor el tren. Me acerco a la estación del tren y... ¡¡¡NOOOOO!!! La vía está cortada hasta Beverwijk por obras el fin de semana, la compañía NS ofrece un servicio de autobús alternativo, así que vamos a buscarlo justo a pocos metros de donde me dejó el bus del aeropuerto. Llego a mi casa dos horas y media después de aterrizar, es decir, más que el vuelo (???!!!) Gajes del fin de temporada.

Tuve una sensación extraña, incluso un poco triste: nadie te espera, no es como cuando llegas a Coruña que estáis todos pendientes de mi. Abrí la puerta y el silencio del piso, todo recogido, la calma de los vecinos... Tuve un momento de bajón, pero como no tenía que comer me fui al supermercado a comprar lo básico.

Por la tarde y para aprovechar el último día de luz del verano, paseo en bicicleta. Y ahí sí que disfruté. Llegué a un parque natural, nada que ver con lo que nosotros llamamos Parque Natural (y lo ponemos con mayúsculas). Gente paseando por los senderos, animales en libertad, bicis por su camino, niños jugando, hasta un restaurante ambientado como una granja típica que estaba a tope, un lugar muy acogedor. El parque natural llega hasta el MAR, hasta el océano, de ahí que el post se llame adrede como el blog: ONDAS ATLÁNTICAS. Como diría Jesulín "Im-presionante". Una playa casi desierta, cuidada, entre dunas y bañada por esas ondas; las que dejé en Coruña y que llegaron aquí hoy también. No pude evitar sentirme como en casa, a no ser porque no había ninguna edificación a 100 metros.. a 500,... a 1000... tranquilamente hasta los 2000 metros de la costa no hay NADA humano, sólo Naturaleza con mayúsculas, y sin grandes derroches de dinero. Unos pocos paneles explicativos, señales muy discretas de indicación para las bicis y se acabó. Atravesar aquí un bosque te encanta porque huele a bosque, a verde fresco. Es una maravilla.

Y además, hacía sol, nada de lluvia como ahí. Ahora ya es de noche y sí, pongo la calefacción porque se nota el frío afuera. Dentro de poco habrá que retrasar una hora el reloj y comenzará la penumbra, calculo que en pocos días a las 4 de la tarde será de noche. A ver cómo se lleva eso aquí.

Y cambiando de tema, a ver quién se viene en en Puente de la Constitución, que tenéis cinco días y es una oportunidad para darse una vuelta por Amsterdam, yo creo que compensa. Y si podéis coger los vuelos de sábado a martes, por ejemplo, os saldrá más rentable. ¡¡Quiero visitas, que el invierno es largo!!

Besos a tod@s, me siento muy querido por l@s que me leéis, pero tenéis que visitar esto y opinar, tenéis que verlo desde vuestra perspectiva para luego intercambiar opiniones.

Hasta pronto, "tot ziens"