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domingo, 17 de diciembre de 2017

LITERATURA DE 2017

El que haya seguido este blog desde sus comienzos allá por junio de 2010, más de 450 post atrás, puede pensar que me gusta escribir. Sí, me gusta contar lo que siento, aunque muchas veces no sea políticamente correcto o escueza, pero si todo lo que está aquí expresado lo hubiese hecho un escritor de renombre o mediático, valdría millones. 

Siempre hago algún resumen a final de cada año de lo que he leído durante el mismo. Tener a escasos 100 metros de casa una fantástica biblioteca pública de barrio da ideas y juego para escoger cualquier tipo de género o temática. Hay temas a los que "recunco" cada cierto tiempo, como los conflictos políticos europeos, en especial en los territorios de la antigua Yugoslavia; el holocausto y exterminio de los judíos por los nazis; "thrillers" ambientados en la sociedad actual, como los que escribe mi paisana Nieves Abarca y que tienen a Coruña como epicentro de sus novelas... Y después busco recomendaciones en blogs, en comentarios de amigos, en la propia biblioteca. Curiosamente el libro que más me gustó de los leídos este año ha sido uno que encontré en una página web de cuyo nombre no puedo acordarme (...)

Se trata de la única novela de la escritora americana Jetta Carleton. Una novela ambientada en los Estados Unidos de los años 50 que tiene como protagonistas a los miembros de la familia de un maestro rural, especialmente sus hijas. Es curiosa esta novela porque me enganchó con una ambientación que de entrada parece muy pobre y previsible, pero que enseguida te envuelve, tal vez por la propia profesión del padre de familia, maestro como yo, y sobre todo porque yo encontraba muchas similitudes con maneras de pensar de hoy en día por parte de una familia que, además, estaba muy condicionada por sus creencias metodistas.

CUATRO HERMANAS tiene algo de autobiográfico pero su trama coral, reflejando muy bien la personalidad de las mujeres de esa familia y que en cierta manera reivindican el papel femenino en una sociedad aún muy patriarcal, es un ir y venir de situaciones vitales y emocionales del padre, de la madre y de cada una de las hijas del matrimonio. Lo recomiendo con creces porque seguro que os sorprenderán determinadas anécdotas, algún drama que ocurre en el transcurso de la novela y sobre todo, el final. Es el reflejo de una vida, con sus triunfos y sus amarguras, de un camino que hay que recorrer y que en cualquier momento aparecen obstáculos que nos lo dificultan, pero del cual siempre sacamos algo en limpio.

Al margen de este libro ha caído en mis manos algo de Dan Brown; también un libro de una escritora japonesa, el best seller "La chica del tren", del que esperaba más, también es cierto y, cómo no, mucha pequeña oferta para valorar de cara a mis alumnos o breves artículos de revista o prensa. La verdad es que no puedo decir cuántos libros acabo leyendo al año, yo creo que no muchos porque la vida diaria me quita horas para hacerlo y además cuando me conecto a Internet puedo pasar un par de horas o tres entre correos electrónicos, redes sociales y demás. Tengo pendiente volver al maestro Pérez-Reverte con su espía "Falcó", aunque últimamente es más ameno leerlo en twitter por sus comentarios tan corrosivos como certeros a determinados nuevos políticos que van de gurús. Maestro D. Arturo: a sus pies, es un placer leerle y escucharle a usted.

Si alguno de los lectores del blog quiere recomendar algo para leer, encantado, acepto propuestas y enlaces que podéis dejar en las respuestas. Algún amigo ha creado incluso un blog de lecturas que creo que ya tengo enlazado en el menú de la derecha. A ver si para 2018 puedo seguir recomendando alguna lectura que haya caído en mis manos, eso significará, entre otras cosas, que sigo vivo y activo escribiendo, cosa que da mucha satisfacción. Saludos.



jueves, 25 de agosto de 2016

VIAJE A LOS BALCANES 6: ZAGREB, VUKOVAR... Y FINAL!!

Poco a poco los kilómetros hacían mella en nuestros cuerpos, 10 días en los que hicimos unos 1700 por todo tipo de carreteras y con condiciones meteorológicas diversas, atravesando 5 veces las fronteras entre los 4 países. 5 alojamientos diferentes, multitud de atracciones turísticas, había momentos en que parecía que el tiempo no llegaba para ver todo lo que deseábamos, pero bueno, no nos podemos quejar de todo lo que visitamos.

La última etapa del viaje era de nuevo en Croacia, en su capital Zagreb, muy cercana a Ljulbjana por lo cual estábamos antes de comer ya alojados y visitando la ciudad. A pesar de ser la capital, nos dio la impresión de tener precios más baratos que en la costa del país. Su casco antiguo está bien conservado con muchos edificios también vinculados al Imperio Austro-Húngaro. Destacar la Plaza de San Marcos porque allí está la iglesia del mismo nombre que separa el edificio del Parlamento de Croacia de la sede de la Presidencia del Gobierno. El tejado de la iglesia reproduce los escudos de armas del país y de la capital.


Era viernes y había mucha animación en las calles del casco histórico. Descubrimos una calle con muchos restaurantes tradicionales y tiendas de recuerdos que atraían a todos los visitantes. Allí fuimos a cenar porque había mucho ambiente y cenamos en uno de ellos una de las mejores comidas del viaje. Pudimos también pasear unas horas antes por un barrio menos céntrico y más obrero, pudiendo observar que la ciudad es grande y variada. Nosotros teníamos el hotel, por no variar, enfrente de la estación central de trenes, pero nada que ver con la de Belgrado, se notaba más limpieza y los mismos trenes eran más modernos que los de Serbia. En definitiva, una capital europea con todos los servicios y moderna. Como solo pernoctamos una noche, su visita fue muy rápida pero suficiente. Lo que sí aprecias es que Croacia es un país MUY católico, ya lo habíamos descubierto en las otras ciudades y en el viaje de hace dos años. El hecho de que la iglesia que os cité esté entre la sede legislativa y la judicial es un tanto paradójico, como si lo que deciden los representantes del pueblo tenga que pasar antes de ejecutarse por el "filtro" del clero. No me extrañaría en absoluto.

El último día de nuestro viaje quedaba cubrir la distancia entre Zagreb y Belgrado para coger el avión de vuelta. Pero entre medias teníamos prevista una visita que a mí me emocionaba bastante: la ciudad de Vukovar, a orillas del Danubio y haciendo ya frontera con Serbia.

Vukovar fue una de las batallas más duras de la guerra de Croacia. El asedio de la ciudad duró tres meses y en mucha bibliografía histórica se conoce a esta batalla como "el Stalingrado croata". Murieron muchos miles de personas, tanto serbios como croatas, pero las atrocidades que se cometieron en la ciudad y aldeas cercanas traspasaron fronteras e, igual que en Srebrenica, algunos mandos militares fueron juzgados en el Tribunal Internacional de La Haya. Además, hubo también masacres de civiles que hoy están desaparecidos o enterrados en fosas comunes, entre ellos los enfermos y personal del hospital de la ciudad, que fueron sacados de allí por los serbios cuando tomaron la ciudad y exterminados a pocos kilómetros de la misma. Todos estos hechos y la dura realidad de la guerra en Croacia se reflejó muy bien en una película americana titulada "Las flores de Harrison" que, aunque tiene algún pequeño fallo, refleja muy bien la crudeza de aquel asedio.

Hoy Vukovar es una ciudad bastante nueva. La mayoría de sus edificios ya han sido levantados de nuevo o restaurados, pero en las calles céntricas de la ciudad todavía quedan algunos con los impactos de la artillería, lo que impresiona enormemente.



Pero durante la guerra y a día de hoy Vukovar tiene un símbolo de esta destrucción: la torre del depósito de agua de la ciudad. La imponente edificación era un objetivo bien visible para los serbios. Si lo destruían, era no solo una victoria militar, sino también simbólica. Pues durante los 87 días de asedio se cuenta que los combatientes croatas subían cada amanecer a lo alto del mismo para clavar los restos que quedaban de la bandera de Croacia. El depósito no se logró derribar y cuando acabó la guerra las autoridades decidieron que quedaría como símbolo de PAZ y de lo que nunca deberá volver a ocurrir. Se tiene proyectado hacer allí un centro de exposición y documentación sobre los conflictos como una manera de educar en la convivencia y el respeto. 


Os aseguro que la estructura impone y más acercarte a ella y verla tal y como quedó en 1991. En la cima ondea hoy también la bandera croata, a pesar de que después de la toma por los serbios, la ciudad fue hasta 1998 de este país, reintegrándose a Croacia en esa fecha. Hay muchos documentos gráficos en Internet, pero aquí os dejo un vídeo subtitulado en inglés donde también podéis ver el depósito de agua y pensar que por esas calles totalmente arrasadas yo estuve hace poco menos de 15 días con estas imágenes en la mente. Fue un auténtico y espantoso episodio de limpieza étnica a finales del s. XX.


Nos quedaba por ver en el entorno de la ciudad aún otro monumento referido a esta batalla, si cabe lo más emotivo que vivimos en estos días. En el cementerio de la ciudad están enterrados los combatientes croatas que defendieron la ciudad, en tumbas exactamente iguales con su nombre, fechas de nacimiento y muerte y una inscripción que pone "Hrvatski Branitelj" (combatiente croata) Es sobrecogedor ver que todas las fechas de fallecimiento están entre septiembre y noviembre de 1991. A pocos metros una parcela del cementerio recuerda con más de 800 cruces blancas a los caídos, así como un monumento en el que la gente deposita velas y flores y que permanece con una llama encendida permanentemente.




Existe también un lugar que no encontramos en el que ocurrió la matanza de los enfermos del hospital. Allí también hay un pequeño memorial, pero por lo que investigué al llegar a España parece ser que todavía se están encontrando fosas comunes con restos humanos que posteriormente son identificados. Definitivamente, un horror que nunca puede ser olvidado.

Y muchos os preguntaréis por qué me gusta visitar estos lugares. Ya comenté aquí que el tema de la desintegración de Yugoslavia siempre me atrajo mucho. No puedo daros una explicación convincente de por qué, solo sé que cuando ocurrieron estos hechos y los veía en televisión a mí me impactaban muchísimo. A poco más de dos horas de avión de nuestras ciudades se cometían los crímenes mas atroces, violaciones, torturas, un genocidio como el que conocemos del nazismo. Y desde nuestros países avanzados no se hacía NADA. España en 1992 estaba enfrascada en los Juegos Olímpicos de Barcelona y en la EXPO de Sevilla mientras en Croacia o Bosnia moría gente de la manera más cruel todos los días. Y todo porque los extremismos salieron a flote cuando unos cuantos políticos nacionalistas arengaron a la población a ir en contra de aquellos que eran vecinos, amigos... pero ahora eran distintos porque se les ponía la etiqueta de "serbios", "croatas", "bosnios", "musulmanes", "ortodoxos", "católicos"...

Te vas de Vukovar con una sensación extraña. Evidentemente no preguntas a la gente sobre ello ni en las conversaciones espontáneas se habla de "la guerra". Solo en Belgrado, antes de ir a recoger el coche de alquiler, un joven camarero quiso hablar con nosotros sobre ella. Nos preguntó de dónde éramos y al decirle que "españoles" se lanzó a hablar. A veces no hace falta hacer muchas preguntas sino solo escuchar y a pesar de que el muchacho tendría unos 25-27 años, nos contó cosas de la guerra y de los bombardeos de 1999. Su padre había combatido y cuando se lo contó a él, después de varios años desde que pasó, le dijo que tuvo que atacar y disparar contra aquellos que eran vecinos y amigos, que compartían momentos de risas en tiempos de paz o trabajos comunes. También nos dijo una frase sentenciadora: al decirle que al día siguiente salíamos para Sarajevo su respuesta fue contundente, "los serbios no viajan a Sarajevo", pero no con rencor, sino con mucho arrepentimiento y tristeza.

Quedaban pocas horas para terminar este apasionante periplo. Volvimos a entrar en Serbia sin problemas. Comimos en un área de servicio de la autopista a Belgrado y como era temprano propuse una última visita: ir al mausoleo de Tito y al Museo de la Historia de Yugoslavia. Y allá fuimos. Tampoco puedo explicaros por qué me atrae la personalidad del hombre que gobernó el antiguo país 35 años y que todavía es bastante recordado. Bien es verdad que era un dictador y que también se le puede acusar de crímenes y purgas, pero a nivel internacional era un dirigente apreciado. Tito fundó el Movimiento de los Países No Alineados, rompió con la URSS y su país tenía como una especie de "salvoconducto" en las relaciones entre el Este y el Oeste divididos por el Telón de Acero. Yugoslavia fue un país autogestionado, los obreros eran propietarios de las fábricas, trabajaban de 7 a 3 de la tarde, tenían derecho a pasar unos días de descanso en un hotel para ellos en Markaska, en la costa croata, se les daban ayudas a las familias por cada hijo que tuviesen y después de trabajar 10 años el estado les adjudicaba una vivienda. Podían salir del país con el llamado "pasaporte rojo" y todos recordamos los éxitos de Yugoslavia a nivel deportivo, sobre todo en baloncesto o waterpolo. Yo visité parte del complejo que no solo alberga la tumba de Tito y su mujer, sino un edificio en el que se exponen TODOS los regalos que recibió durante su mandato de otros dirigentes y de los propios yugoslavos, ya que el dejó dicho que eran regalos para el pueblo. La colección es curiosa porque hay desde piezas de cerámica, botellas de champán, vajillas, trajes tradicionales o un gamelán balinés.

El mausoleo de Tito es muy sencillo, un edificio modesto con una fuente en el exterior como el quería. Alrededor de su tumba hay una cronología de los hechos más destacables de su mandato de 35 años y un par de ordenadores donde se pueden consultar las muestras de condolencia que llegaron de todos los países del mundo y fotos del funeral al que asistieron más de 100 delegaciones, desde reyes hasta presidentes socialistas, de derechas o dictadores. Entre esos mensajes pude encontrar el de Adolfo Suárez, presidente del gobierno de España en 1980, fecha en la que murió. Curiosamente visitando el museo había un grupo pequeño de españoles que guiaba una chica que residía allí y les iba explicando un poco cómo era la vida en los 60 o 70 en Yugoslavia. Y yo "ponía la oreja" como se suele decir y uno de ellos dijo que era considerado como "un dictador light". Puede ser una buena definición de su personalidad.


De ahí marchamos al aeropuerto, dejamos el coche (sin incidencias reseñables salvo lo poco educados que son los serbios y lo mucho que tienen que aprender de trato al visitante) y a esperar. 6 horas hasta que saliese el vuelo a Barcelona y una vez allí 8 para el enlace a Coruña. Fue un regreso largo y cansado, de hecho a las 14:30 del domingo ya estábamos en casa y yo me acosté, sonó el teléfono a las 10 y cuarto de la noche para ir a cenar con mis padres. Desde luego el cansancio dejó huella, pero todo lo visto y todo lo vivido mereció la pena. Además, no es fácil expresar las emociones y sentimientos que origina visitar un territorio que desde niño conocías como un país y ahora son 6, después de pasar por una guerras devastadoras no solo materialmente sino (y sobre todo) emocionalmente. Solo sé que no quiero que yo ni mis hijos ni nadie de mi familia tenga que pasar por una situación de conflicto alguna vez en su vida porque en casos extremos sale lo peor del ser humano que a veces hasta da pudor expresarlo con exactitud de detalles por lo escabrosos que son. Las guerras son la expresión máxima de la barbarie a la que cualquier pueblo puede llegar y desde luego todos tenemos el deber de trabajar por una cultura de PAZ, de convivencia entre las diferencias. Ojalá yo también contribuya algo con estos relatos.

Por último, me ha gustado compartir estas vivencias y reflexiones con todos los que me leéis, aquí y en facebook. El blog volverá a su normalidad después de este viaje y de estas experiencias, así que también espero que comentéis algo o preguntéis. Yo tengo ya en el cuerpo el "gusanillo" por estos países, más bien ya lo tenía pero cuando lo alimento crece y quiero saber más, así que seguiré investigando. A poco que leas te das cuenta que Europa fue muy injusta con ellos y que muchas de las cosas que veíamos o nos contaban los periódicos o los informativos eran informaciones sesgadas y dirigidas, en fin, como suele pasar habitualmente con los medios. Gracias a todos por la paciencia de leer estas seis etapas y aquí seguiremos.

lunes, 15 de agosto de 2016

VIAJE A LOS BALCANES: SERBIA

Voy a empezar a narrar cómo ha sido mi viaje de este año. Ya es la tercera vez que salgo de España en verano para desconectar y conocer otros lugares, lo cual lleva implícito un proceso de organización, ahorro de dinero y ese "gusanillo" de salir, coger un avión para nuevos destinos y vivir experiencias nuevas. Tres amigos decidimos que este 2016 el destino serían los Balcanes, esa parte de Europa que tanto me llama y que siempre tuve presente en mis comentarios aquí, tal vez haya algún gen mío que tenga su origen por esas tierras que siempre se consideraron el "avispero" de nuestro continente por los conflictos que allí surgieron y que alteraron las fronteras desde muchos siglos atrás, la última vez hace escasos 25 años.

Yugoslavia. Para muchos que tienen más de 40 años ese es el nombre que aún suena y que asocian a determinada iconografía: éxitos deportivos, el comunismo "light" del dictador Tito, las guerras posteriores de los años 90, etc. Nuestro viaje empezó en la que era la república dominante en aquella época y que como país independiente solo tiene 10 años: SERBIA. ¿El motivo? El vuelo más económico que encontramos haciendo solo una escala desde España era a Belgrado, así que allá nos fuimos.

Difícil expresar lo que experimentamos. Belgrado es una ciudad enorme, capital del país, en la confluencia del río Sava con el Danubio. Tiene el triste record de haber sido la capital que más veces ha sido destruida y reconstruida a lo largo de la historia, la última vez en 1999 con los bombardeos que la OTAN llevó a cabo por el conflicto de Kosovo. Permitidme opinar que fue un grave error, por lo que enseguida os comentaré.

Llegamos a Belgrado a las 8 y media de la tarde, cayendo ya la noche. Cogimos un taxi que nos acercase al hotel, después de cambiar dinero. El dinar serbio es la moneda del país, de escaso valor y que prácticamente solo se utiliza con billetes. Para que os hagáis una idea por 150 euros nos dieron unos 17700 dinares, así que aparte de visitar muchos sitios, ¡¡también trabajamos Matemáticas!! Lo primero que nos impacta es que el taxista llevaba puesta la radio y solo se escuchaban una sucesión de proclamas que, por el tono y el énfasis, era para enaltecer el patriotismo y el orgullo serbio. Parecía totalmente que aterrizábamos en un país en un estado de alerta absoluto, nos mirábamos con cara de asombro pero no comentamos nada hasta llegar al hotel.

Una vez instalados y preguntando en recepción donde cenar, nos recomendaron un restaurante de comida serbia, apetitosa, tradicional y económica. Después, el primer paseo por Belgrado, a la zona más céntrica, la calle Knez Mihailova, peatonal y con muchas terrazas donde los belgradenses se encontraban para mitigar el calor del verano y que es la zona más europea de la ciudad. El calor fue sofocante los dos días, más de 34º, lo cual permitía visitar la ciudad por la mañana pero no en torno a las 4 de la tarde. 

¿Y qué ver en Belgrado? Pues básicamente unas pocas cosas:

- La fortaleza Kalemegdan, defensa de los ataques que aparecían por el Danubio
- La espectacular Iglesia de San Sava, el templo ortodoxo más grande del mundo
- El entorno de la calle peatonal citada antes, con el barrio de Skenderlija como punto de encuentro más bohemio de la ciudad
- La ribera de los ríos Sava y Danubio, lugares de ocio nocturno y restaurantes modernos y de buena cocina.
- Y para los nostálgicos, los restos de la extinta Yugoslavia, con el museo de historia del país y el mausoleo de Tito

No quiero convertir el post en una guía turística de Belgrado, ya hay muchas en otros blogs, sino en contar mis impresiones a partir de lo que ya sabía de Serbia, de su reciente historia y de sus proyectos futuros. Desde luego, todos tenemos en mente que el país es el "culpable" de los crímenes más atroces acaecidos en las guerras de los 90 en Bosnia, Croacia y Kosovo. Aquellos políticos y militares que incitaron a coger las armas contra todo aquél que intentase someter a los serbios (y que algunos fueron juzgados en La Haya por crímenes contra la humanidad, otros murieron allí,como Milosević y otros aún están fugados) desde luego que son responsables, pero no así la población civil. Lo que más me sorprendió en Belgrado fue el contraste entre querer entrar en Europa y quedarse como puente entre Oriente y Occidente, siendo el mayor aliado de Rusia. Y precisamente esto tiene que ver con el bombardeo de 1999. En las guías de la ciudad los itinerarios te muestran los restos de varios edificios que se dejaron sin restaurar para que los visitantes los viesen. Mi opinión es que ese hecho les hirió y mucho. Ninguna ciudad merece ser atacada por una fuerza superior. En este caso, Belgrado se podría equiparar a cualquier capital europea, y no podríamos imaginar que hoy, por un conflicto generado internamente, la OTAN bombardease cualquier capital o ciudad de Europa, aparte de que uno de los edificios bombardeados fue el de la televisión y allí murieron muchos trabajadores que nada tenían que ver con el régimen, es decir, fueron víctimas civiles.

Tuvimos la oportunidad de hablar con un muchacho de unos veintitantos años que nos atendió en un bar y que al decirle que éramos de España se lanzó a hablarnos. En inglés nos comunicó esa idea, nos habló de la guerra y de lo que significó personalmente en su familia (su padre había luchado contra amigos propios) y en el país. Y esa injerencia internacional en algo que nunca entendieron les ha generado mucho rencor. Es por ello tal vez que sigan viviendo muy encerrados en sí mismos y con Rusia como aliado histórico. Y por supuesto, reivindicando su identidad y su orgullo. Y sí, hay nostálgicos de Yugoslavia y de la figura de Tito, pero es más que comprensible. Durante los años que gobernó, a pesar de ser un dictador, toda la población del país gozaba de un bienestar que en muchos casos hoy no tienen. No es que haya un culto permanente a su personalidad, pero sí encuentras tiendas de souvenirs que venden pequeñas figuras de Tito, imanes, fotografías, iconos de Yugoslavia como la estrella roja, etc. Es más, todavía circula por el país el famoso "tren azul" que unía las 6 repúblicas y que tuve la oportunidad de fotografiar en la estación central en un convoy que partía hacia Montenegro.




Pero lo más impactante fue vivir en directo una de las noticias del último año. Cuando llegamos el primer día en una plaza aledaña al hotel vimos que había mucha gente joven con móviles sentada en las aceras y con policía cerca. En un primer momento hasta llegamos a pensar que estaban haciendo botellón o bien "cazando Pokémon". Pues no. Eran refugiados. El caso es que a la luz del día pudimos comprobar que efectivamente había jóvenes de aspecto occidental, pero también mujeres y niños que por su vestimenta y rasgos eran claramente de Oriente. No supimos exactamente por qué estaban "acomodados" en esa plaza, pero al estar cerca de la estación de tren y de la de autobuses, parecía como un lugar de espera ante una nueva etapa de su viaje. Hay que decir que  no se les veía en malas condiciones como vemos en televisión. Los niños jugaban entre risas, los jóvenes hasta tenían una cancha donde jugaban al futbol o baloncesto. Había un camión cisterna que les sumistraba agua y los veías lavarse y beber. También una furgoneta de Médicos sin Fronteras que actuaba como dispensario. A primera hora de la mañana alguien repartía unas bolsas con comida y, en definitiva, era un campamento provisional para más o menos un centenar de personas que se movían por las inmediaciones sin causar altercados y, como ya os he dicho, a la espera de algo, quizás un billete de autobús que les acercase a su destino final, seguramente Alemania. La verdad es que a mí se me revolvía algo en mi interior. Nosotros estábamos disfrutando de unas vacaciones con recursos y ellos estaban a pocos pasos con lo fundamental. ¿Qué hacer, cómo actuar? Pues no lo sé porque al estar bajo el control de la policía serbia ni se me planteó acercarme y como veías que estaban atendidos con lo que he descrito, pues poco más se podía hacer. Pero choca, y mucho, ver que están a las puertas de Europa y los gobiernos siguen con los brazos cruzados. En la foto veis el camión cisterna y un grupo de ellos a la derecha en la acera. Al lado del camión había más y detrás de los árboles otro grupo más numeroso.



Después de dos días dejamos Belgrado para iniciar nuestra ruta programada en coche de alquiler por otros tres países más: Bosnia-Herzegovina, Croacia y Eslovenia. Os podéis imaginar que circular por estas tierras con un coche con matrícula serbia podría considerarse una actividad de "alto riesgo". Tuvimos que tomar ciertas precauciones que nos advirtieron ya en la empresa de alquiler y que ya intuíamos. Nuestra idea era cruzar por una frontera que nos habían indicado y que fue una odisea llegar a ella. A pesar de llevar GPS, resultó que en una localidad intermedia había obras en su caso urbano y no podíamos seguir la ruta marcada por la "señora" del GPS, así que se hizo un lío, nos derivó por carreteras locales peores que las que pueda haber en el interior de Galicia, muchas de ellas con baches centenarios y sin arreglar, por aldeas con nombre en cirílico indescifrable, lloviendo... En fin, toda una aventura que hizo que el viaje hasta la frontera durase más de 5 horas, aparte de que una vez que recuperamos la carretera principal, volvimos a desviarnos por obligación ya que había obras de asfaltado en la misma y los trabajadores nos indicaban un rodeo de nada menos que 50 kilómetros entre montañas. Un viaje de poco más de 300 km hasta Sarajevo, siguiente etapa, se convirtió en una excursión impredecible de más de 8 horas, con paradas para beber, descansar un poco y orientarnos o hacer un pis.

El último día del viaje también tuvimos que regresar a Belgrado a dejar el coche y coger el avión de vuelta. Os contaré al final lo que vi. Ahora solo os dejo una foto y las demás, en facebook. Pronto, la segunda etapa: Sarajevo



viernes, 17 de junio de 2016

PROPUESTAS DE VERANO

Hoy el tema va más de relax. Muchas personas están preparando ya las vacaciones de verano. Da igual si se marchan de vacaciones o no, el caso es que después de todo un año de trabajo, esa "meta" del descanso se acerca. A nivel escolar, quedan 14 días. Algunos diréis que los maestros vamos descontando en junio el tiempo que queda para gritar

¡¡¡VACACIONEEEEES!!!

Hombre, también las deseamos, a pesar de que seamos uno de los colectivos más envidiados por todos los períodos de descanso que tenemos; no voy a justificarme, pero es que cada año que pasa a menos de una semana de que los chavales dejen las aulas, cuesta más aguantar estos últimos días. En Galicia acaba el curso escolar para los críos el día 22. En mi caso este curso, siendo tutor de 6º de Primaria, los chavales están más pendientes del paso al instituto que de acabar el curso. A estas alturas ya saben qué notas han sacado aunque no tengan aún los boletines y, a pesar de inculcarles que lo más importante es aprender, habéis de reconocerlo, LAS NOTAS SON LAS NOTAS.

Además, este curso , después de la maldita reválida, mi "tribu" se pude decir que colgó la toalla, es decir, "FINISH", y estamos hablando del 13 de mayo. Han tenido los últimos controles a finales de mayo y principios de junio, pero como si nada. Eso, sumado a que están preparando su ceremonia de graduación (de la que ya os hablaré porque de nuevo volverán a aparecer las lágrimas), hace que dar una clase mínimamente decente sea tarea imposible.

Así que pensemos en las vacaciones, en maletas, aeropuertos o estaciones, el coche, la playa, el sol, la montaña... A mí me sorprende que, a pesar de la crisis, la gente viaja; no se perdona la semana o quincena en la playa y aquellos más boyantes el crucero por el Egeo, el "tour" por los fiordos o la visita a capitales de Europa. La verdad es que propuestas las hay a gusto de todos. Niños en campamentos, cursos de verano, apartamento en las islas. Si yo pudiese influir en los indecisos, escogería dos lugares para irse, uno en España y otro en Europa. 

Yo no me puedo quejar de lo que conozco. España, bastante, pocas provincias me faltan por pisar; Europa, creo que conté una vez 18 países que había visitado, durante mi estancia en Holanda esa cifra se fue incrementando bastante. De España, sin duda, me quedo con las Islas Baleares. Mi querencia a Mallorca por afinidad familiar es más que clara, pero para aquellos que no quieran tanto turismo de "guiris" recomiendo MENORCA, un paraíso un poquito más caro, pero que compensa. Una isla que atraviesas en 44 km. y que aún tiene alguna cala virgen en su costa, con arte, gastronomía, historia... y que en pocos días celebrará, como aquí en A Coruña, la fiesta de San Juan en Ciutadella que es todo un espectáculo en el que los caballos son los protagonistas.


De Europa os he ido contando mis vivencias por muchos países (no todas, jejeje). Europa Occidental ha quedado en este blog muy bien retratada por mi experiencia personal en "Tulipandia" (gracias Pelocha por inventarte este topónimo que da tanto juego). Pero también sabéis mis fieles lectores que desde hace muchos años, siempre tuve especial predilección por aquello que llamábamos "Europa del Este" y que vimos transformarse tras la caída del Muro de Berlín. Y en concreto por aquel país que existió y que fue un auténtico avispero en los 90, aquel estado no alineado y que dio la espalda al comunismo más ortodoxo de la URSS y estrechó la mano a muchos aspectos de las democracias occidentales, liderado por un dictador que mantuvo dormidas las ansias nacionalistas de sus pueblos y que luego acabaron matándose unos a otros: Yugoslavia. Y de ahí salieron los 6 países que ahora conocemos y que vimos cómo se desangraban hace escasos 20 años. En 2014 pude visitar una de las ciudades más bellas de Europa y tal vez del mundo: Dubrovnik; pero también pude tener una aproximación a la costa croata, a la "cenicienta" Bosnia-Herzegovina y al desinteresado Montenegro. Y la verdad es que me impactó bastante y os lo recomiendo con creces.

Croacia lleva en la Unión Europea 3 años. La costa dálmata, plagada de islas en un mar inmensamente azul, tiene parajes y recovecos paradisíacos no sólo en el entorno de Dubrovnik, sino también hacia el norte (Split, Zadar, Rijeka, Opatija). Recuerdo la mañana en la isla de Lokrum, tirándome al mar desde unas rocas sin miedo a tocar el fondo, disfrutando del sol, sin coches, comiendo unos bocadillos y tomando un helado de postre en la sombra de un bar como un auténtico placer, justo enfrente del puerto de Dubrovnik y por poco dinero, a pesar de que Dubrovnik es la ciudad más cara de Croacia y que vive exclusivamente del turismo. A mí me pareció un escenario de película, esa piedra calcárea pulida en el Stradum de la ciudad vieja y en sus edificios y calles, sus murallas, la puesta de sol desde la montaña a la que accedes en teleférico, el mar... Hoy se llega a Dubrovnik en vuelos regulares desde Galicia en verano y una vez allí tienes oportunidad de hacer excursiones a los países vecinos por poco dinero, eso sí, mucha curva en la carretera. Así, viajé a la herida Mostar, impactándome su puente reconstruido tras la guerra y que había visto caer derribado por un obús durante el conflicto, así como también sentir como si estuvieses en una pequeña Turquía en el corazón de Europa. Aunque hoy Mostar también vive del turismo, no puedes dejar de pensar en cómo era la vida allí hace 20 años, muchas heridas de las que aún quedan huellas en los edificios y en la gente.

Y por último, Montenegro y el espectacular entorno de la ciudad de Kotor, a la que puedes acceder en barco por un estrecho que da a una bahía enorme en cuyo fondo se sitúa esta pequeña ciudad amurallada pero con un encanto especial. Montenegro es el país más joven de Europa, obtuvo la independencia hace ahora 10 años, en 2006, y también empieza a desarrollarse poco a poco, aprovechándose de las bonanzas de los aliado comunitarios en aspectos singulares como, por ejemplo, que la moneda oficial es el euro, a pesar de no ser acuñada en el país.

No os puedo explicar por qué tengo tanto interés por estos países. Tengo un amigo en Murcia que todos los años va con su pareja a Portugal de vacaciones. Y ha llegado a la conclusión de que algo en su ser tiene que estar conectado con el país vecino porque simplemente le apasiona Portugal. Tanto es así que llega a entender el portugués sin esfuerzo e incluso se ha comprado un acordeón para tocar música portuguesa. Él cree que algún antepasado suyo tuvo que se portugués porque si no, no se entiende tanta química entre él y nuestro cercano Portugal. Pues bien, tal vez a mí me pase algo similar. No sé si tendré algún gen balcánico, pero todo lo que tiene que ver con esa zona de Europa me atrae especialmente y deseo poder visitar los escenarios (duros a pesar de todo) de tanto dolor a finales del s. XX. He leído muchas novelas de autores y autoras croatas, serbios, eslovenos; ensayos sobre la guerra; la figura del dictador Tito me resulta incluso atrayente desde el punto de vista histórico; la música de esa latitudes me resulta muy evocadora; incluso el idioma, tan difícil para nosotros, me atrae, recuerdo que hace unos pocos años llegué a buscar alguna página web en la que se pudiese aprender serbio gratuitamente por internet (algo escuché pero lógicamente no me puse a ello... pero nunca se sabe). 

Así que bueno, tal vez debería pensar en escribir algo serio sobre los países balcánicos, no sólo verlos desde el punto de vista turístico ¡¡o eurovisivo!! En todo caso, en esta entrada solo pretendo dar ideas para esas ansiadas vacaciones, lo que está claro es que, vayamos a donde vayamos, seguro que la desconexión con la rutina diaria nos vendrá de cine. ¡¡Bon voyage!!




PD.: El día 20 hará seis años que empecé este blog. Estaría ahora preparando mi vuelta de Holanda si las cosas hubiesen pasado como estaban previstas. 6 años que han cambiado mi vida. En este blog lo seguiré reflejando. Una y mil veces a todos y a todas...

¡¡¡GRACIAS!!!

martes, 6 de marzo de 2012

LOS BALCANES

Aquellos que me conocen un poco saben que en los últimos años mi afición por la lectura ha aumentado. Y como siempre he estado pendiente de la geografía y de la historia reciente, siendo las dos materias de mis preferidas desde que era un crío, hay una zona de Europa que me apasiona especialmente y que anhelo visitar: los Balcanes, especialmente el territorio que comprendía la antigua Yugoslavia.

No voy ahora a dar una lección geográfica e histórica de esta zona tan conflictiva a lo largo del tiempo, pero que poco a poco va saliendo de ese pasado de terror y guerra de finales del s.XX para irse integrando también pasito a pasito en nuestra Unión Europea. Eslovenia pertenece ya desde 2004 y el año que viene Croacia formará parte de la "Europa de los 28" mientras Serbia hace pocos días ha conseguido ya también un calendario para su adhesión. Si te adentras un poco e investigas es realmente apasionante su transcurrir histórico al mismo tiempo que cruel y trágico por los conflictos que ocurrieron en esta región del corazón de Europa; particularmente me empezó a interesar poco tiempo después de morir el dictador Tito, en 1980. Durante esa década Yugoslavia empezaba a aparecer en las noticias con mucha más frecuencia. En 1984 Sarajevo fue la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno y 10 años más tarde su estadio olímpico era un gran cementerio lleno de muertos en la guerra. Por otra parte, a medida que yo iba creciendo al dar temas de historia en el instituto siempre aparecían los Balcanes como un auténtico avispero. En 1914 esa misma ciudad fue el lugar donde el asesinato del heredero del imperio austro-húngaro fue la chispa que originó la I Guerra Mundial. Tal vez todo eso influyó en mis ganas de saber más. Con las imágenes de la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995, que revolvía las conciencias de todos, mi interés aumentó y hoy leo con frecuencia libros sobre la zona y sus conflictos, dus gentes, su historia... sobre todo  para darme cuenta de que lo que nos contaron los medios, como suele ser habitual, estaba muy tergiversado.

El caso es que en estos días de vacaciones me leí un interesante libro muy poco conocido en España, a pesar de ser su autor valenciano. Se trata de "Cita en Sarajevo", de Francesc Bayarri. Cuenta la historia de un asesinato en la España franquista ocurrido en Carcaixent en el cual la víctima fue un ex-militar croata de la II Guerra Mundial, aliado de Hitler y con un historial de más de medio millón de muertos a su espalda en el campo de concentración de Jasenovac, Maks Luburic. El autor del libro buscó al supuesto asesino de este elemento y lo encontró en Sarajevo después de 34 años, Ilija Stanic, lo entrevistó y nos cuenta cómo huyó de Carcaixent después del crimen y cómo fue recibido como un héroe en la Yugoslavia de Tito siendo también un nacionalista croata, viviendo totalmente en el anonimato en su país y sin haber nunca sido juzgado en España. Este libro se suma a los muchos que ya he leído con los Balcanes como eje principal y que me serían difícil nombrar todos aquí. Pero si alguien desea conocer realmente la historia de Europa, no puede prescindir de saber y conocer lo que realmente pasó en esta región y cómo ha influído en la política posterior común a todos nosotros. Para ir abriendo boca sabed que Croacia (católica) fue siempre un gran aliado de Alemania y Serbia (ortodoxa) de Rusia, así que vayan haciendo sus teorías sobre el equilibrio de fuerzas. Y en el medio de ambos países, nada más y nada menos que Bosnia-Herzegovina, con amplia población musulmana que fue quién más sufrió las consecuencias de la guerra de los 90.

Aquella Yugoslavia de Tito no alineada, separada del extremismo de la URSS y buscando siempre su aproximación a Occidente (curiosamente era el único país de la Europa comunista que, por ejemplo, participaba en el Festival de Eurovisión, del que sabéis que también soy un gran seguidor, incluso se dice que el triunfo de Yugoslavia en el festival de 1989 aceleró la caída del Muro de Berlín y esa victoria se esperaba fuese un freno a lo que estaba por venir y que fue inevitable, la desmembración del país), acabó a su muerte convertida en el "puzzle" de Europa y el pastel que todos querían, pero con miles de muertos, familias rotas y separadas y heridas de difícil cicatrización que aún hoy están ahí. Yo no oculto que recuerdo perfectamente que lloraba al ver en la televisión los muertos civiles en el mercado de Sarajevo tras el bombardeo serbio, los cuerpos esqueléticos de los campos de concentración como los de la Alemania nazi, la voladura del puente de Mostar a manos croatas, la matanza de Srebrenica... He visto películas sobre el tema ("Grbavica", "Las flores de Harrison"...), he escuchado música (desde luego los intérpretes de Eurovisión han sido una base para profundizar más y os aseguro que su folklore y sus ritmos y melodías son preciosos), os puedo citar nombres como Vukovar, Banja Luka, Gorazde, Mitrovica que seguro que a vosotros no os dicen nada pero que son imprescidibles para saber más. Podría hablar horas porque me apasiona el tema y uno de mis deseos es poder visitar la zona pronto. Me han hablado amigos que han estado en Croacia y Bosnia (Dubrovnik, Sarajevo, Mostar, Split...) y espero poder pisar y ver "in situ" los escenarios que tantas veces leí, con el "Diario de Zlata" (la llamada "Ana Frank" de Sarajevo), con "Si un árbol cae" de Isabel Núñez, con "Como si yo no estuviera" de Slavenka Drakulic y ahora con "Cita en Sarajevo".

Y que nadie olvide una premisa necesaria para tener en cuenta en la vida: hay que conocer el pasado para que en el futuro no repitamos los mismos errores. Por desgracia, el ser humano no aprende y no podemos predecir lo que ocurrirá en 5 ó 10 años, pero las guerras siguen en el mundo, aunque espero que ya definitivamente fuera de los Balcanes.

Sólo una cosa más: hay gente que opina que hacerme un regalo por mi cumpleaños no es tarea fácil. No pido un viaje a Sarajevo o Dubrovnik, pero libros sobre el tema hay muchos y probablemente me quede mucho por leer y conocer sobre esa región. Ahí queda.