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domingo, 30 de septiembre de 2018

UNA MUJER VA AL MÉDICO (KOMT EEN VROUW BIJ DE DOKTER)

Tranquilos. Es sólo el título del último libro que leí. Más bien devoré porque la historia de tan triste pero real que es te atrapa. Además, como habréis deducido, el original del libro está escrito en neerlandés, ya que toda la historia está ambientada principalmente en Amsterdam, citando calles y lugares de ocio o esparcimiento reales, lo cual me incitó más a leerla. 

El caso es que cuando voy a la biblioteca del barrio (gran red de bibliotecas públicas las del Concello de A Coruña, por cierto), llevo una lista con posibles lecturas. Entro en el catálogo pero la mayoría están prestadas, así que rebusco entre el enorme estante de "novela" alguna que me llame la atención. Así descubrí algunos libros y autores que ahora recomiendo, como esta lectura. 

La historia es simple, pero está basada en la vida real de sus protagonistas, Carmen y Stan. Ambos trabajan en empresas dedicadas al márketing (muy holandés todo) en Amsterdam, son un matrimonio joven que acaban de tener una niña, Luna, que al inicio de la historia tiene solo un año. Carmen acude al médico porque tiene un enrojecimiento en uno de sus pechos y después de una serie de pruebas le diagnostican un cáncer de mama. Su vida gira de golpe 180º y el libro cuenta en primera persona todo el proceso de la enfermedad. Ya sé que puede ser un tema muy recurrente y que hay literatura sobre el mismo en abundancia, basada también en casos reales. Pero esta vez se añaden otros ingredientes. Stan es un hombre que, a pesar de estar casado con Carmen, siempre tuvo debilidad por el sexo con otras mujeres, con lo que la novela acaba convirtiéndose también en una confesión de sus aventuras, incluso a su propia mujer durante el desarrollo de la enfermedad, y de su propias acciones como padre, marido y persona. 

En torno a ellos dos aparecen otros personajes vinculados a sus vidas: sus compañeros de trabajo, la madre de Stan, sus amigos de siempre y Roos, la amante que Stan tiene en las fases más duras de la enfermedad de su mujer. Entre términos médicos, viajes, relaciones personales, lugares de ocio nocturno en la capital holandesa, sexo, se va desarrollando la historia de la que no quiero desvelar el final, aunque aparece en la contraportada del libro si alguien se decide a leerlo. Creo que después de haberlo hecho jamás olvidaré lo que es una medicina llamada taxotere y que está relacionada con la quimioterapia.

Os puedo asegurar que me ventilé las más de 300 páginas del libro en poco más de una semana porque es uno de esos libros que no puedes parar de leer. Refleja además otros aspectos de los que he hablado a veces en el blog, como el sistema sanitario holandés o esa característica de vida entre despreocupada y resignada que tienen los holandeses, caracterizada por disfrutar de ella a cada momento con viajes, salidas nocturnas, cenas de amigos en casa y demás. Pero al mismo tiempo es también un retrato crudo de ese sistema que a ojos de un español puede resultar chocante, a mí ya no me choca. 

He visto en Internet que también hay una película sobre el libro. No sé si está doblada al español, pero intentaré verla, si aguanto porque imagino que será dura. También me enteré que el autor del libro llegó a crear una página web donde se recaudaban fondos para la lucha contra el cáncer. Teniendo en cuenta que la historia acontece allá por el año 2000 (porque por ejemplo, aún habla de florines), no sé yo si sigue operativa. Y con respecto a la lectura, ya van más de una docena de libros este año, teniendo en cuenta que si leemos uno por mes, paso de la media, pero me gusta poder disponer de oferta en la biblioteca del barrio y descubrir nuevos autores e historias. En definitiva, si tenéis ganas y valor de saber cómo es el cáncer por dentro y sus consecuencias, esta novela es imprescindible... si aguantáis la emoción.



lunes, 26 de octubre de 2015

MUDANZAS (TAL DÍA COMO HOY...)

Siempre que empiezo un post y escribo el título quiero que surja la duda, la sorpresa, el "continúo leyendo". Y no, no me mudo yo... esta vez. Se muda una familiar mía, a Lugo, a su ciudad. Mi prima Elisa, la mayor de todas y todos los primos, se jubiló hace pocos meses y mañana vuelve a casa, casi casi a ver la muralla desde ella. La verdad es que cuando una persona como ella, que yo vi marchar a Francia a estudiar desde la estación de tren de Lugo, llega a esta etapa de la vida, te va haciendo ver que el tiempo pasa, que los mayores algún día no estarán aquí y que el testigo ahora lo tenemos nosotros; en definitiva, maduramos y pasan los años.

Pero el post no va del cambio de casa de mi prima, que aprovechando la mudanza se ha desprendido de algunos que otros muebles y objetos que han parado en la mía muy bien acomodados, sino de todo lo que hay detrás de una mudanza. Yo he vivido varias, bastantes a mi modo de ver, no ya en mis primeros inicios en la profesión en los que cada año estabas destinado en una población distinta (Ciñera, Ponferrada, Tapia), también después cuando empiezas a asentar la vida, incluso dentro de la misma localidad. Un día eché cuentas y he tenido, aparte de la casa donde me crié en A Coruña, mi domicilio ha estado en ¡¡13 viviendas diferentes!!, todo esto en 24 años, "xa lle chega ben". Y aunque no todos los traslados son iguales, ya que unos son más significativos que otros, todos dejan recuerdos en los domicilios y tú te vas cargado de vivencias.

En los primeros años todo se ceñía a unas pocas cajas, un par de bolsas con ropa y se acabó. Cuando ya te ayudan tus amigos con otros coches o acabas contratando un servicio de transporte o propiamente de mudanzas, es cuando ves que tu vida crece y que muchas cosas pueden llegar a ser prescindibles. Recuerdo con especial intensidad dos traslados, cuando marché de Tapia de Casariego a Padrón que, una vez vaciada aquella vivienda de maestro en el centro del pueblo, me apoyé en una pared y me emocioné, llegando a soltar unas lágrimas. Estaba recién casado y mi entonces mujer se acercó a mí, me agarró de un hombro y me dijo un "tranquilo, vamos", con mucho cariño. Fueron muchas cosas las que viví allí en los 4 años que estuve, relaciones personales que acabaron mal con alguna persona, pero buenos momentos con mis compañeros de trabajo y con los alumnos, curiosamente esto ha sido siempre constante en mi vida y puedo estar orgulloso de haber conocido gente que se queda en el corazón en cada uno de los colegios en los que trabajé, alumnos y profesores.

También hubo otros dos traslados que fueron especialmente significativos: cuando dejamos Padrón y vinimos a Coruña (aunque en dos momentos) no se me olvidará nunca la despedida a Carmen en el portal de nuestro piso, Martín con 6 añitos recién hechos y el ramo de flores que le dimos por su cariño con nosotros cuidando a nuestros hijos y a toda la familia; de nuevo lágrimas en los ojos de todos en una oscura tarde lluviosa de diciembre, allá por 2006. El otro traslado fue la vuelta definitiva de Amsterdam, que ya la narré aquí, cuando llegué completamente destrozado emocionalmente para empezar a vivir una nueva vida divorciado y sin domicilio por unos días. Nunca, nunca olvidaré el momento de despegar el avión de Schiphol aquel 29 de junio y aterrizar poco más de dos horas después en Alvedro y abrazar a mis hijos con los ojos más llorosos que nunca. A los pocos días, llegaron los muebles desde Holanda, recogidos un par de semanas antes del recién alquilado domicilio de Paul, un piso que fue poco disfrutado pero que recuerdo con una mezcla de amargura e ilusión por todo el proceso que empezó allí y que quedó truncado. Por cierto, tengo ganas de volver una vez a Amsterdam, para andar por sus calles, recorrer mis lugares, pensar, sentir y hablar con la buena gente que también dejé allí.

¿Qué tienen las mudanzas que son más que mover muebles y cajas? Tienen esa característica de significar el fin de una etapa y el comienzo de otra. Algunas son meros trámites por mejorar en cuanto a precios de alquiler o situación en una ciudad; pero otras son un antes y un después en la vida de las personas. Entrar en un piso nuevo, que has comprado con esfuerzo, amueblarlo a tu gusto, decorarlo con objetos que son tus recuerdos, tu vida... Y verlo crecer, de alguna manera un piso que habitas crece contigo, cambia su fisonomía, si tienes hijos transformas sus habitaciones a medida que también crecen. En fin, reflejan tu vida, tanto personal como emocional.

Y curiosamente tengo debilidad por una de esas 14 viviendas que habité. Las hubo desde muy pequeñitas pero acogedoras, como la de La Vid de Gordón, hasta el piso de Paul en Amsterdam, amplio y con una decoración y disposición exquisita. Sin embargo, el piso de Padrón, el que compramos poco antes de nacer Martín, precisamente tal día como hoy, 26 de octubre (os juro que cuando empecé a escribir el post ni me había dado cuenta) fue "mi piso", donde Martín se crió, donde nació Greta, donde vinieron amigos a dormir, donde hubo comidas de amigos y de familia, cumpleaños, fiestas y algún que otro mal momento de salud. Un piso que vimos crecer, montando la cocina, comprando muebles para cada habitación, diseñando los armarios empotrados, peleándonos con los decoradores por los "stores" del salón. En 2007 lo vendimos, pero posteriormente he soñado muchas veces con él. Supongo que si alguien interpretara esos sueños me diría lo que os acabo de escribir: que ese piso lo sentía nuestro y que nuestra marcha significó algo más que dejarlo y venderlo. No he vuelto a entrar en él, lógicamente, a pesar de que mi familia de Padrón vive al lado y siempre miro para sus ventanas cuando pasamos por delante del edificio. Mucho de mí hay en esa vivienda, tal vez más que en ninguna. No sé si volveré a sentir una vivienda tanto como sentí aquélla, pero desde luego trataré que, a pesar de tanta mudanza, nunca deje de emocionarme cuando vuelva a suceder. (¡Cuántos recuerdos hay en la foto que véis aquí!)


martes, 14 de julio de 2015

LA CENA

Alguno de los lectores que por aquí se asoman, especialmente los holandeses, se darán cuenta enseguida de lo que voy a hablar. El verano es una época de lectura y dado que en A Coruña tenemos una espectacular red de bibliotecas municipales, últimamente he decidido casi no comprar libros e ir a menos de 50 metros de casa y usar más la biblioteca del barrio, buscando libros que recomiendan diversas personas de mis círculos. Hace pocos días, en Facebook, una escritora coruñesa que está teniendo mucho éxito con tres novelas negras ambientadas aquí y en otros lugares de Europa (Nieves Abarca), publicaba un enlace con una lista de 10 lecturas para el verano en la que se incluía una de esas novelas, que yo ya leí y que empieza con el descubrimiento del cadáver de una chica brutalmente asesinada en el estanque de los patos del parque del barrio. Ni que decir tiene que esa novela ya la he leído hace un par de años y la recomiendo a todo el mundo porque te envuelve en una trama de corrupción, crímenes, trata de blancas, drogas, sexo... entre A Coruña y Londres. "Crímenes exquisitos" ha roto moldes y ha creado un fenómeno "fan" de la trilogía, estando sus seguidores esperando nuevas entregas. 

Pero me estoy enrollando, ya que volviendo a la lista de las 10 novelas, aparecía una que tenía un interés especial para mí ya que estaba ambientada en Amsterdam porque era de un escritor holandés, Herman Koch. La novela se titula "La cena" y como no es de recibo contar aquí de qué va, sólo os daré algunas pistas. Trata del encuentro de dos parejas en las que los hombres son hermanos, que quedan a cenar en un restaurante de primera calidad en Amsterdam. Fueron convocados por uno de ellos, político que aspira a ser el próximo primer ministro del país, para hablar de un problema serio que concierne a dos jóvenes, cada uno de ellos hijo de una de las parejas. El relato de lo que acontece esa noche te engancha, además de introducir elementos de la vida del hermano que no es político y de los 4 en general, además de ser muy mordaz con los valores morales holandeses y la crianza de los hijos. 

El argumento está escrito de manera impecable, con toques de humor que tal vez no se entiendan si no has vivido allí, pero que retratan perfectamente el modo de ser y de vivir de los habitantes del país, especialmente de los de clase acomodada, recalcando especialmente aspectos de la manera de enseñar en Holanda que yo he vivido y que en muchas ocasiones he cuestionado en este blog. La novela ha obtenido premios en su país, es bastante reciente (2009) y notas el trasfondo crítico que el autor hace de muchas convenciones sociales y del "estado de bienestar" holandés.

El tratamiento de las emociones de los personajes me parece extraordinario, retratándolos a la perfección. Como está muy de moda tratar asuntos emocionales en la escuela y mucha gente acude a "terapias" de este tipo, a mí me ha enganchado más. A pesar de que gran parte de sus páginas desmenuza casi al minuto todo lo que acontece cuando quedamos para cenar en un restaurante, no se hace tediosa porque anticipa que algo más va a ocurrir. Es una de mis lecturas del año y la recomiendo. A ver si algún lector holandés-español de mi blog puede darme su opinión si la ha leído (Roland, ¿tal vez tú?), incluso si la ha leído en el idioma original, ya que algunas expresiones sencillas podía fácilmente traducirlas al neerlandés y la historia para mí cobraba más sentido. Fijaos si me enganchó que en un capítulo cita el nombre de dos estaciones de metro de Amsterdam (Slotervaart y Zuidoost) y automáticamente intenté exactamente situarlas, tanto que estaba en cama leyendo y me levanté a buscar en un plano para ubicarlas correctamente. Curiosamente, las estaciones no existen como aparecen citadas, pero sí los barrios y lo que se describía en esa escena concuerda perfectamente con ese entorno que coincide (casualidades de la vida) con la zona en la que me alojé en los primeros días de mi estancia allí en septiembre de 2010.

Promete ser un verano de lectura interesante, entre "Una casa en Amargura" y alguna que otra novela más llegaremos a septiembre con más masa gris y, en definitiva, con más perspectiva de las cosas. Como siempre, la lectura te abre puertas, te abre mundos y sobre todo te hace más sabio. Y asumo mi compromiso de dedicar de vez en cuando una entrada en el blog que fomente la lectura, porque simplemente no es necesario, es vital.


                    

lunes, 8 de abril de 2013

WE DON'T WANNA PUT IN

Sabéis de mi afición por el Festival de Eurovisión. Y, por unas causas u otras, gira en torno a mi vida. El título de este post es el de una canción que fue elegida en 2009 para representar a un país, Georgia, en el festival que se celebraba en Moscú. Os podéis imaginar qué pasó: que al final Georgia no pudo participar en el festival porque el título tenía un claro carácter político (sólo tenéis que pronunciarlo) justo además al año siguiente de sufrir el país caucásico un ataque de su "ex-madre Rusia", liderada desde hace ya unos cuantos años por uno de los políticos más discutidos en Europa: Vladimir Putin.

¿Y todo esto a cuenta de qué? Resulta que vivir en una capital europea del calado de Amsterdam te da la oportunidad de vivir acontecimientos que en el "recuncho" de Coruña no vivirías jamás. Hoy era un día normal, por la mañana en casa y por la tarde clase en Wormerveer. Durante el trayecto en tren hojeo el "Metro", el periódico gratuito que se distribuye en muchas ciudades. Encuentro en su interior una página en amarillo con unas advertencias y, pese a mi poco conocimiento del holandés, me entero de que Putin visita hoy la ciudad. La página "recomienda" cinco cosas para "evitar" durante la visita del mandatario, a saber:

1. Seksuele geaardheid, anders dan heteroseksueel (La orientación sexual distinta a la heterosexual)
2. Kritische journalistiek (periodismo crítico)
3. Onafhankelijke rechtspraak (independencia del poder judicial)
4. Het recht op demonstratie (el derecho a manifestarse)
5. Punkbandjes (bandas punk).

Como no me cuadraba lo que leía ni quién lo publicaba, me fijo que en una esquinita, casi invisible, está el logotipo de Amnistía Internacional. Recorto la hoja, la llevo a clase y con mis alumnos mayores les pido que me ayuden a traducirlo bien y lo comentamos. La campaña de la ONG se llevó a cabo por toda la ciudad con el lema "No tengas miedo a Putin. Mantén hoy Amsterdam como zona de derechos humanos" (Jaag president Poetin geen schrik aan. Hou Amsterdam vandaag mensenrechtenvrij). Os dejo el video, está en holandés, pero es exactamente igual que la campaña en el diario, ni que decir tiene que "chapó" por Amnistía Internacional.




La ciudad, además, estuvo toda la mañana con sus lugares más emblemáticos rodeados de cintas amarillas con la misma campaña, la podéis ver en la web de Amnistía Internacional en Holanda.

Pero ¡oh, sorpresa! Al volver de Wormerveer y llegar a la estación central empiezo a ver gente portando banderas arco iris y pequeños panfletos y pancartas. Yo cojo mi bici y empiezo el camino a casa. En pocos metros me encuentro con que la calle está cortada, llena de policía a pie y a caballo, furgones policiales y unos cuantos agentes. Evidentemente, Putin estaba en las cercanías. Un helicóptero sobrevolaba la zona y me di cuenta que probablemente estuviese visitando o cenando ya en el Scheepvaartmuseum, que está a un tiro de piedra de casa. Se seguían oyendo algunos gritos y pitidos, así que creo que se confirmaba mi teoría. 

La verdad es que, haciendo un poco de reflexión, los países de Occidente le siguen, en cierta manera, "haciendo la pelota" al presidente ruso. Todos dudamos de que su elección haya sido transparente, al igual que aseguramos la falta de libertades en Rusia. Se ha visto en los informativos cómo se manifiestan delante de él y de Merkel activistas en defensa de los derechos de las mujeres y este señor parece que no se da por aludido. Sin embargo, la UE sigue reuniéndose con él y, queriendo o no, dando parte de su beneplácito. Pero tenemos la suerte de que en nuestros países todavía podemos manifestarnos y hacernos ver, no sé si le removerá la conciencia pero algún "tirón de orejas" de los mandatarios occidentales seguro que lleva, como aquel famoso "¿Por qué no te callas?" del Rey Juan Carlos al fallecido Hugo Chávez.

En fin, supongo que mañana los informativos dirán algo más y también los periódicos, pero hay momentos en los que, viendo como vivimos aquí o en España, no nos podemos quejar de nuestros derechos y valorarlos, aunque intenten de una forma u otra quitárnoslos poco a poco. Por suerte, aún podemos decir "We don't wanna put in" (tenía que haber ido esta canción a Eurovisión...)



viernes, 29 de marzo de 2013

De nuevo, mudanza

Esperé hasta ahora para dar la sorpresa: he vuelto a cambiarme de casa. No sé si me estaré "holandesizando" porque aquí las mudanzas son muy frecuentes. La verdad es que el apartamento donde estaba era muy pequeño, yo tenía muebles y libros y cacharros y... cada día parecía que menguaba. Además, cuando venían a visitarme era como estar en el camarote de los Hermanos Marx. Y no estaba muy bien cuidado, era un apartamento que tenía mucho trote porque durante unos cuantos años estuvo destinado sólo a recibir a turistas.

La tarea de buscar casa empezó levemente en diciembre y enero, pero no me decidía por muchos motivos. A principios de este mes de marzo había que dar el paso definitivo y me arriesgué. El dicho de "la vida es de los que se arriesgan" conmigo ha funcionado porque he encontrado algo muy bueno, un poco más caro pero que compensa con creces al apartamento anterior.

Cuando había visitado ya dos pisos, bastante alejados del centro y de donde vivo ahora, entro en una web de alquiler y veo que ofertan un apartamento en el mismo edificio que el mío, dos portales más a la derecha. No me lo podía creer. Las fotos eran ideales, pero el precio no. Pero me armé de valor y dije: "yo le dejo una carta en el buzón para negociar el precio y a ver qué pasa". Pues pasó que, después de una semana el dueño se puso en contacto conmigo y concertamos una cita para negociar. Y salió bien el negocio. Resulta que hablaba muy bien en español porque su mujer es española y acordamos una bajada del precio y poder entrar a fin de mes. Firmamos el contrato el miércoles, me regaló una botella de vino y me ha comprado una tele de pantalla plana nueva. Así que aquí estoy, en un entresuelo con mucha luz, completamente amueblado y equipado y en el distrito centro, sigo yendo al mismo Albert Heijn, cogiendo los mismos tranvías y llevando la misma vida, sólo que 7 pisos más abajo y con mucho más espacio. ¿Qué más se puede pedir en una de las ciudades más caras para alquilar de Europa?

Del precio hablaremos en persona. Pensad que en el anterior apartamento ya pagaba más de 1000 euros y ahora ha subido algo más, aunque va incluido el 20 % del pago de luz, gas, agua e internet porque el dueño tiene un local anexo que usa cada cierto tiempo y tiene el mismo contrato para las dos estancias porque en realidad era una que él dividió. Pero estoy muy contento porque podré seguir con las mismas rutinas y sin el esfuerzo de cambiar de hábitos y rutinas diarias, es una barrio muy bonito, tranquilo y sin problemas, merece la pena.

Así que ¿a qué esperáis para venir a visitarme? Porque desde que llegué he recibido MUY POCAS visitas (¡grrrr!), y no valen las excusas de "es que es muy caro, es que no me coinciden las vacaciones, es que cuando queremos ir tú estás en España...". ¡No, no, no!. Aprovechad ahora que tenéis la oportunidad que luego uno regresa a España y todo son lamentos. Y además, ya sabéis que me gusta hacer de guía turístico, creo que será un objetivo a conseguir a largo plazo porque siempre me gustó ese trabajo y creo que se me da bien, nunca se sabe dónde puede acabar uno.

Os seguiré contando cosas porque tengo todo aún lleno de cajas y hay mucho que colocar, a ver si en estos días me da tiempo y si no, poco a poco. En la mudanza me ha ayudado una compañera de trabajo (¡¡gracias Yoli!!) y en poco más de tres horas y con la ayuda de una providencial plataforma con ruedas para mover pesos que me dejaron en el Consulado, fue una tarea fácil y sin contratiempos. Además parecía que hoy era el día de las mudanzas en mi calle porque vimos tres más, es fin de mes y la gente aprovecha para no pagar el siguiente. ¡Y espero que sea ya la última morada en Holanda! Porque tres viviendas en 2 años y medio es un buen récord. Seguiremos informando.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Los sonidos de Amsterdam

Siendo maestro que durante muchos años impartí Música en centros de Primaria y Secundaria, creo que iba siendo hora de hacer un post sobre el elemento básico de este arte imprescindible en nuestras vidas. Vivimos rodeados de sonidos, algunos desordenados que nos originan malestar pero otros en perfecta combinación armoniosa que nos hacen disfrutar.

En Holanda hay que decir que agudizas el oído. Te das cuenta de que existen muchos más sonidos de los que estás acostumbrado a oír. Y más para los españoles, ya que nuestro país está considerado como el 2º más ruidoso del Mundo detrás de Japón. Se puede decir que Amsterdam, para ser una ciudad que está en torno al millón y medio de habitantes con su área metropolitana, es una ciudad muy poco ruidosa y muy agradable al oído. Sonidos característicos como el timbre del tranvía hasta han servido de  "jingle" para un canal de televisión de aquí. Pero oyes también los diferentes timbres de las bicis, los pájaros, el agua cuando se mueve en los canales al pasar las barcazas llenas de turistas, oyéndose incluso los "clics" de sus cámaras de fotos. Se oye incluso el silencio en esos días en que hay nieve, casi no circulan coches y son las 12 del mediodía y no oyes ni un motor; hasta incluso hoy, que fue un día soleado, parecía que hasta el sol tenía sonido. Suena muy idílico, pero es así, de hecho cuando oyes español por las calles, lo oyes, es decir, se nos nota, gritamos. E incluso yo me lo noto muchas veces y procuro bajar el tono, os aseguro que me cuesta mucho, además a mí que reconozco que tengo un timbre de voz altísimo y, a veces, molesto.

Y desde casa yo oigo a los animales del zoo, aunque últimamente menos, no sé si es que por el frío están a gusto porque lo que más se oía eran las focas. Un lujo, vaya.

Y relacionado con los sonidos, desde luego, llegamos a la Música. Curiosamente creo que no conocemos ningún compositor célebre holandés, aunque sí a algún cantante famoso. A petición de un lector consumado de mi blog, voy a recordar aquí al recientemente fallecido Tony Ronald, holandés que se afincó en España y al que todos recordamos por su "Help, ayúdame / en tu amistad he puesto toda mi fe", etc.




Hay también artistas de pop locales que frecuentan los programas de televisión, "realities" como "The voice of Holland" que es uno de los programas de más audiencia en el país, pero poco conocemos de artistas holandeses en España.  Por aquí nombres como Jan Smit, Marco Borsato, Trintje Oosterhuis, Edsilya Rombley, Monique Smit, Nick & Simon o Anouk son conocidos y tienen su público (por cierto, esta última representará a los Países Bajos este año en Eurovisión). Pero no podemos decir que se conozcan fuera de sus fronteras o del mercado flamenco (del norte de Bélgica, me refiero), tal vez habrá que difundirlos un poco, aunque el neerlandés no es un idioma que pueda resultar armonioso al oído, a pesar de ser yo un defensor de esta lengua, como de todas.

Pues nada, que os animo a disfrutar de los sonidos de Holanda, incluidos los molinos cuando mueven sus aspas, que a veces también se ven en Amsterdam. ¡Animaos, ¿eh?!

jueves, 22 de noviembre de 2012

Vivir en el sótano

Sería una frase normal que alguien te la dijera aquí, en Amsterdam. Generalmente cuando voy en el tranvía me voy fijando en los edificios, por lo alto y por lo bajo, muy bajo. El caso es que en mi barrio y en toda Amsterdam hay muchas viviendas en sótanos y mi primera sensación es de angustia. Si vas por la acera caminando puedes perfectamente ver a gente viviendo por debajo del nivel de tus pies, es decir, en el sótano de un edificio, o más bien semisótano porque se ve media ventana a ras de suelo. Y como por la tradición calvinista de no ocultar nada de sus vidas (no me extraña que aquí se creara "Gran Hermano") puedes ver a los inquilinos hacer la comida, fregar los cacharros, tocar un instrumento musical (el martes vi a uno tocando el fagot), pintando, charlar a la luz de las velas tomando un café y todo tipo de actividades cotidianas de un hogar.

La verdad, vivir en planta calle como lo hice yo el primer año ya me chocaba y se puede llevar, pero en un semisótano yo creo que no podría. Poca luz natural, en muchos casos con humedad por el tema de los canales y seguramente en algún lugar de la vivienda con cierta inclinación por el terreno tan inestable, es sorprendente ver como el suelo de estas ciudades es arena, no tierra. Y los precios, como el resto.

Luego pienso mucho en como hacen una mudanza. Si teneis en mente la típica construcción de Amsterdam, os fijaréis que todas las casas tienen, exteriormente, un saliente del cual se cuelgan cuerdas para hacer una mudanza por las ventanas, ya que por las escaleras es imposible subir muebles por su estrechez. No es la primera vez que la gente (turistas) se paran en la calle cuando ven una mudanza en plena actividad, subiendo los muebles a polea, aunque hoy ya se usan los elevadores eléctricos desde los camiones de mudanzas.

Y tengo mucha curiosidad por ver la distribución interior de la típica casa holandesa. El año pasado mi compañero de Rotterdam vivía en una casa de 1930 que tenía una construcción muy curiosa. Para acceder a su habitación tenían que subir dos tramos de escalera; en el descansillo del primer tramo estaba a la altura de la vivienda superior a ellos, pero su habitación quedaba aún por encima, aunque accedían desde su propio piso. Es decir, vivían en un 1º pero la habitación estaba a la altura de un 3º, por encima de todo el espacio de la vivienda del 2º. Enrevesado, desde luego. Me fijo mucho en los accesos a los edificios porque desde fuera soy incapaz de saber cuántas viviendas hay por planta en muchos de ellos, y si ya miro los buzones, que suelen estar fuera, me lío más porque en una planta puede haber desde 1 sola vivienda hasta 3, 4, 5...

Y las construcciones modernas pues igual. La distribución interior de mi apartamento es pésima, se podrían hacer perfectamente dos habitaciones, el baño, la sala de la caldera y lavadora y la cocina-salón (que odio, pero aquí es lo habitual). Por eso cuando hay gente conmigo, como estos días, me fastidia tener que ofrecer únicamente un sofá-cama en el salón-cocina para dormir porque no debe ser nada cómodo, pegado además a la puerta de entrada. Me gustaría saber el origen de esta costumbre constructiva holandesa, porque lógicamente todo tiene una explicación. Apuesto a que tiene que ver con los impuestos.

Y bueno, los precios. Evidentemente es la capital y un mini apartamento de 50 m menos de 1000 euros de alquiler es imposible. Me paro en las inmobiliarias a veces por curiosidad y los precios son escalofriantes. En ciudades más pequeñas pues más o menos igual, pueden bajar unos 200 euros y quedarte en 800, pero las calidades siempre dejan que desear, desde luego nada que ver con lo que estamos acostumbrados en España. Y mucha veces te lo alquilan ¡¡sin suelo!!, que debes poenr tú y cuando te vas quitarlo (ya os lo comenté). De ahí que ofertar un alquiler en la playa en España entre 500 y 1000 euros es un lujo para esta gente, aunque ya sabemos que en verano estos precios de multiplican. Cuando recuerdo que mi primer alquiler, en Ciñera, fueron 17000 pesetas (poco más de 100 euros de ahora) y de ahí pasé a 30000 en Ponferrada (creo) y 26000-29000 en Tapia por pisos de tres habitaciones, no puedo más que pensar que era un lujo total. Y en Padrón 35000 hace 12 años, que fue cuando ya compramos el piso y empezó nuestro "matrimonio" con el Banco de Santander, que aún durará unos cuantos años. Así que soluciones al mercado inmobiliario sobrante en España tiene que haber, a pensar un poco y a crear ofertas que atraigan capital, que buena falta nos hace.

En la foto véis un poco estas viviendas, aunque las bicis tapan las ventanas del sótano. Veis también el hastial con la polea para las mudanzas. Así que en las visitas a Amsterdam, obligatorio mirar para arriba y para abajo




domingo, 18 de noviembre de 2012

DE NOCHE EN AMSTERDAM

Ayer tuve la oportunidad de vivir un poquito la noche de Amsterdam en una de las zonas más populares de ocio en la ciudad, Leidseplein. Esta plaza es un punto neurálgico de la ciudad, lugar de actuaciones callejeras, de muchos pubs, cruce de caminos, bullicio. En uno de los locales, The Waterhole, hay siempre música en directo, que siempre se agradece, así que pasamos un buen rato a pesar del frío que ya circula por estos lares.

Amsterdam es distinta cada día (y cada noche), siempre tiene algo que te sorprende aunque lleves una vida de rutina. Hoy, por ejemplo, parecía Londres. Una niebla espesa cubrió la ciudad todo el día, bajaron las temperaturas y poco apetecía salir. Es curioso comprobar cómo la gente hace mucha vida casera en estas fechas y yo, a pesar de que me gusta salir, hay momentos que estoy muy a gusto en casa, curioseando en Internet o adelantando trabajo, que hay mucho y variado. Pero volviendo a Amsterdam, es un lujo para los sentidos poder disfrutar de sus colores en las 4 estaciones del año, de su luz y de todo, en general. Lo que más caracteriza a esta ciudad a mi modo de ver, después de 2 años por estas tierras, es la sensación de que nadie se mete en tu vida, que puedes hacer lo que quieras siempre que no molestes a los demás (aunque a veces tengo la sensación de que sí nos controlan).

De aquí a Navidad ocurren muchas cosas en la ciudad. Por lo de pronto, mañana llega Sinterklaas, el personaje que trae los regalos a los niños en Holanda. Su llegada, como ya conté aquí, se hace por todo lo alto y recorre el país durante 3 semanas para comprobar si los niños se han portado bien, hasta el 5 de diciembre, noche en la que los niños reciben sus regalos. Para entender esta tradición os recomiendo que leías la entrad del blog "Como llegar a Holanda y no perderse por el camino" que está en mis links de la derecha, no tiene desperdicio. Todo en el país, durante estas tres semanas, está centrado en Sinterklaas y los Zwarte Pieten: escaparates, promociones de supermercado, productos comestibles (letras de chocolate, peppernoten), disfraces... Es la antesala de la Navidad, que llegará después de 20 días y este año durará hasta nuestro día de Reyes. En Leidseplein ya han instalado la tradicional pista de hielo y los puesto de "olieballen", unos buñuelos riquísimos que son típicos de estas fechas.

Los días son cada vez más cortos y más fríos, no parece a corto plazo pueda nevar ya, pero nunca se sabe. Mientras, la gente se prepara y hay una sensación de hibernación que durará más o menos hasta febrero. Luego ya empiezan a crecer los días y esperas con ansia la primavera y las temperaturas agradables. Son 4 meses de bastante oscuridad y si el tiempo no acompaña cuesta acostumbrarse a estar en casa a las 4 porque ya no hay luz, pero hay que buscar alternativas a esa sensación de letargo.

Y yo, que siempre busco el contacto con la gente, cada vez me doy cuenta de que estoy más a gusto en casa. No sé si es la edad (¡¡que ya cumplí 43!!) pero hay cosas que ya no me pide el cuerpo. Si hace frío, no me apetece estar en la calle, prefiero estar en casa a lo mejor escribiendo en este blog o leyendo lo que otros blogueros escriben; pero si hace calor claro que envidio el poder estar de charla en una cervecería, en un pub o en una cafetería con buena compañía, con buena cerveza o un delicioso café. Yo creo que este curso puede ser más fructífero en este aspecto, pero ya veremos cómo se va desarrollando.

A pesar de echar de menos continuamente a la familia, hay una cosa de la que también me doy cuenta. Estar viviendo en Amsterdam, una de las ciudades referentes de Europa en muchos aspectos, ser partícipe de un programa educativo como la ALCE, conocer de primera mano lo que fue la emigración (y lo que vuelve a ser), es algo que siempre quedará en mi aprendizaje a lo largo de la vida. Será, a la larga, una experiencia que dejará sólo beneficios y que nos enriquecerá a mí y a los míos. Como se suele decir habitualmente, eso me lo guardo yo en el bolsillo y nadie me lo quitará nunca. Y como Paquito siempre dice al rematar sus entradas en el blog, "Amsterdam prevalece" :)





domingo, 9 de septiembre de 2012

VERANO ALARGADO

Yo creo que hoy fue el día que más calor pasé en Amsterdam. 27º marcaban los termómetros y en mi casa llegamos a 29. Donde más disfrutan los "amsterdaneses" es en los parques: Vondelpark, Flevopark, Oosterpark, Amsterdamse boos... Es una maravilla ver a la gente tomar el sol, hacer una barbacoa, andar en bici, pasear o hacer deporte, incluso bañarse en algún lago o canal. 

Hoy me fui a conocer Flevopark, está cerca de casa en bici y con mi edición de "El País" de hoy, una mantita para el césped me fui allí a leer el periódico a eso de las 4 de la tarde, a la sombra. Fue un rato de pequeño placer en este día que no puedes estar en casa con ese calor porque te asfixias, mi apartamento es muy soleado y calentito cuando le da el sol por los ventanales que tiene. Amsterdam era hoy una ciudad muy latina, la gente disfruta de días así y saca su vida a la calle, delante de mi edificio sacan mesas y comen al aire libre, hacen una barbacoa con todas las de la ley y disfrutan. Algo que nosotros hacemos cotidianamente cuando hace calor para ellos es como una gran fiesta. La postal, desde luego, es mágica.

Mientras, mi vida en la nueva rutina sigue con mucha rapidez. Son cientos de cosas que atar a principios de curso y hay momentos de bastante "agobio", pero las cosas van saliendo adelante, a lo mejor no tan rápido como quisiera, pero aún tengo que acostumbrarme a saberlo llevar, los primeros días no son fáciles. El viernes viajé a una de las aulas más alejadas, Venlo, cerca ya de Alemania, donde quedamos sin colegio y fui a entrevistarme con un director de otro centro que buscaron las familias de allí. El colegio era espectacular, ideado para disfrutar y jugar y los niños estaban realmente felices en las aulas. El entusiasmo de las madres españolas de allí por tener las clases de español también es ejemplar, son pocos niños y aunque queda lejos para la profesora (viaja desde Rotterdam) merece la pena porque te encuentras gente muy agradecida.

Y estos días me he vuelto a reencontrar con aquellas familias con las que más relación tengo. Marisol y Jesús, junto con sus niños, están día a día pendientes de mí, aunque estamos a pocos kilómetros pasé ayer la tarde con ellos porque me siento como en casa y me cuidan como un hermano. Manolo y Raquel también están ahí y muchas otras familias se han alegrado de nuevo por verme. Echaré de menos a algunos de ellos en Veenendaal y Heemskerk, pero no perderé el contacto con otros, especialmente con Marisol, que es de esas personas que ayudan sin pedir nada a cambio y te ofrece todo lo que tiene a su alcance. Un lujo en un país como este encontrarte gente así.

Y por ahora poco más. No escribo mucho porque no hay mucho que contar. Que a pesar de estar empezando el curso ya cuento los días para volver en octubre a ver a mi familia, es lo que más se echa de menos, uno se da cuenta de verdad de la gente que quiere (y que me quieren) cuando estás lejos y a veces somos tan egoístas que cuando estamos con ellos no demostramos de verdad el cariño y amor que les tenemos. Así que, a todos los míos, os quiero mucho y gracias por estar ahí, eso da fuerzas para seguir adelante.

Mañana empezamos aquí las clases, en Galicia el día 12, así que para todos, feliz curso 2012-13, que nos sea llevadero y que saquemos buenas cosas para el futuro. Besos a todos

domingo, 26 de agosto de 2012

24 HORAS EN AMSTERDAM

Hace algo más de 24 horas que he llegado a Amsterdam para empezar mi tercer curso aquí. Nos han obligado a comenzar una semana antes para acomodarnos más al calendario escolar holandés. Y en estas 24 horas me ha dado tiempo a varias cosas. Por cierto, el enlace de Vueling A Coruña-Amsterdam venía LLENO y eso indica que es rentable tanto el servicio como nuestro aeropuerto. Sr. alcalde de A Coruña, luche por él.

En primer lugar el tiempo está tormentoso. Llueve un gran chaparrón y de pronto sale un sol que te pone a 25º. A la media hora de nuevo chaparrón. Y así llevamos este primer día. En los intervalos de sol he aprovechado para aprovisionarme en el Albert Heijn de las vituallas básicas, ("karnemelk" incluída, Paquito). Fregado al apartamento después de dos meses, actualización de programas de ordenador, coladas pendientes, deshacer la maleta (creo que es la primera vez que lo hice tan pronto, todo por la lluvia que me tiene encerrado en casa).

Mientras escribo vuelve a llover, con ganas. Echo mano de la web del "buienradar", que tanto gusta a alguna otra bloquear de nuestro círculo de enlaces. Dice que en 10 minutos para y que no lloverá en varias horas. Eso espero porque empezar así es deprimente. Hoy por la mañana pude volver a salir hasta el centro, a las tiendas de Leidsestraat y Kalverstraat. Turistas, pero menos que en otras épocas, incluída una ayuda a una pareja española que en la línea 10 del tranvía se desesperaban por encontrar la parada de los museos. espero que hayan agradecido una voz amiga que los orientó, a veces parece que a determinada gente les molesta más que les ayuden sus propios compatriotas que prefieren perderse o seguir las indicaciones de guías turísticas u otras personas. Me fijé que por fin han abierto al tráfico uno de los puentes que cruzan el Amstel y que habían sustituído por otro provisional, muy cerca del Consulado y de nuestra oficina. "Bien", pensé, "parece que las obras avanzan", pero tuve esa sensación de ser ya parte del paisaje de esta ciudad, que prevalece, Paquito, por supuesto.

Otro detalle que me llamó la atención por su discreción. Estamos en campaña electoral. El 12 de septiembre hay elecciones al Congreso y colocan unos grandes paneles en los que los partidos pueden pegar las fotos de sus candidatos. Pero no es ni de lejos la parafernalia de una elección nuestra. Aquí están todos juntos, unos pegados a los otros, como mostrándose a los holandeses a ver quién es el más guapo para conseguir el voto. Los carteles no tienen más tamaño que una hoja de A3, con sus siglas de partido y poco más, carteles que también vi pegados en las ventanas de algunas casas. Supongo que en los próximos días habrá más actividad electoral, como también espero con curiosidad el resultado de las elecciones (recordad que aquí el gobierno de derechas dimitió porque la extrema derecha no le dio su apoyo a las medidas de déficit impuestas por Bruselas).

Y poco más. El buzón estaba a tope de cartas con alguna factura para el propietario del inmueble, recordatorios para mí de la empresa de la "ov-chipkaart" anunciándome que sube el abono del tren 5 euros (de 55 a 60), también la devolución del importe de la tarjeta reclamada a finales de junio y que pudisteis leer aquí (han reconocido su culpa y error), dos guías telefónicas (??), publicidad... La sensación de entender un poco más de holandés también la he percibido, en pequeños anuncios, cartas y letreros, aunque tenga a veces que recurrir a "San Google Translator" para entenderlo al 100 %, lo básico lo asimilo.

No se puede decir que hayan sido unas 24 horas memorables, básicamente por esta pertinaz lluvia que me tiene encerrado (a los holandeses también), así que espero que por lo menos septiembre venga con un tiempo un poco más aceptable antes de que llegue el frío y se haga más llevadero el papeleo del inicio del curso. Mañana conoceremos a una nueva compañera y en pocos días tendrán que llegar dos más, lo que implica una acogida y un ritmo diferente por lo menos hasta las vacaciones de octubre. La foto es del edificio donde vivo, aunque las ramas del árbol tapan mis ventanales. Seguiremos informando.



lunes, 23 de abril de 2012

HOLANDA SE ECHA A TEMBLAR

Hay mucho que contar y no sé cómo abordarlo. Esta "disneylandia" particular adornada con tulipanes pasa malos momentos. Este fin de semana, y a 7 días de la fiesta más multitudinaria del país, el destino les tuerce su fortuna y les hace poner, nuevamente, los pies en la tierra, explotando su particular burbuja. Vayamos por partes.

Un fin de semana normal en mi vida aquí pasa por el descanso después de toda una semana de viajes patrocinados por NS (Nationale Spoorwegen, o lo que es lo mismo, la RENFE holandesa), algún paseíllo con visita a un museo o atracción de importancia en Amsterdam u otras ciudades, algún café con amigos, adelantar trabajo o terminar lo pendiente y alguna compra, entre ellas la de nuestro periódico "El País" que venden en varios puntos de la ciudad. Hoy venía cargadito de noticias de aquí.

Como ya sabréis, ayer hubo un accidente ferroviario en Amsterdam: 125 heridos, 13 de ellos críticos. Ya tenemos al país en estado de "esto no puede pasar aquí y menos en Amsterdam". El caso es que un Intercity y un Sprinter (palabras más que habituales en mis conversaciones en holandés con los trabajadores de la NS) chocaron frontalmente entre la Estación Central y la de Sloterdijk, de la que ya hablé aquí alguna vez. Si el choque llega a ser en una de las rectas de este país en su inmensa campiña o en una hora punta, no lo cuentan. Consecuencias: todas las comunicaciones desde Amsterdam en estado de caos y curiosamente existe la sensación de que "se veía venir" porque últimamente las quejas de los usuarios en el entorno de Amsterdam, Schiphol, Zaandam... eran constantes y se publicaban en los periódicos. De trasfondo, parece ser, los recortes. ¡Sí, sí, han oído bien: AQUÍ TAMBIÉN HAY CRISIS!

El caso es que yo soy usuario de esa linea tres veces a la semana: en los famosos Sprinter viajo lunes, jueves y viernes en la misma ruta que el tren accidentado (Amsterdam - Uitgeest), así que uno de los heridos podría ser yo. Mejor no pensarlo.

Segunda noticia publicada en "El País": "El Gobierno holandés cae al perder el apoyo de la extrema derecha". Porque sí, queridos lectores, la llave de la gobernabilidad del considerado paraíso europeo la tiene la extrema derecha, el llamado "Partido de la Libertad" de Geert Wilders (del que no pienso poner ni una foto para no darle más protagonismo), un político que piensa como muchos de los nuestros pero que además lo dice públicamente: "soy xenófobo y quiero que los musulmanes se vayan de Holanda". No se lo pierdan, es la segunda fuerza nacional. Pues bien, Wilders se ha negado a apoyar las medidas impuestas por la UE de reducir el déficit al 3% con expresiones como "las exigencias de Bruselas son una tontería. Al cuerno con ellas. El paro solo subiría y no puedo defender ante mis votantes que los pensionistas perderán poder adquisitivo", eso, justo los pensionistas que se van a operar al sistema de salud español. El Primer Ministro Mark Rutte parece que ya ha informado a la reina Beatriz de la situación, así que a ver cómo se llega al día 30, el "Koninginendag"

Y hoy nuestro periódico nos deleita con una carta al director de una española residente en Amsterdam que  se ceba con su país de acogida y critica las medidas de Rajoy. No sé si se podrá enlazar de alguna manera,  pero intentaré explicároslo porque me puso una sonrisa de oreja a oreja mientras degustaba un delicioso "koffie verkeerd met een cheesecake". Dice esta mujer que en Holanda "se pagan un 40 % de impuestos pero que te tienes que contratar un seguro de salud obligatorio en el momento en que empiezas a trabajar de un mínimo de 100 euros mensuales. Si quieres mayor cobertura, pagas más. Si no eres de la UE o no tienes seguro y vas a urgencias pagas 400 euros". Continúa explicando que quien tiene más dinero tiene mejor asistencia sanitaria, lo que le parece totalmente injusto, "ya que la salud es un derecho humano universal sin condición alguna" (¡¡BRAVO, Marta del Campo, a ver si se enteran por aquí!!).

Marta sigue su relato hablando de una experiencia personal. Comenta que ha ido al médico para saber si se tiene que operar y lo primero que le preguntan es sobre su cuenta bancaria y cito textualmente la respuesta del doctor: "Puedes ir al especialista pero al final de año no se te devolverán los 200 euros que se devuelven cuando no vas. Tú decides, pero el fisio también hay que pagarlo". Así es, señores, el "bienestar" de este país.

La carta remata de manera magistral cuando Marta dice: "En un buen sistema sanitario aquellos que tengan más deben financiar a aquellos que tienen menos. Y no se trata de bondad ni caridad, se trata de justicia. Porque no olvidemos nunca que vivimos en sociedad, en comunidad, sin la cual el desarrollo y la calidad de vida de cada individuo serían inviables. Es decir, que el que tiene mucho tiene mucho no solo por sí mismo, SINO PORQUE EL RESTO DE LA SOCIEDAD LE HA AYUDADO A ELLO" (¡¡Nuevamente, bravo!!)

El colofón es magistral, de los de enmarcar: "El sistema sanitario español es (mejor dicho, era) envidiable, con muchísimas cosas que mejorar, pero al menos JUSTO. Un sistema donde cualquier SER HUMANO (...) podía ser atendido sin temor alguno. Yo esta tarde por un momento he pensado en el dinero más que en mi salud". (Marta del Campo Milan, Amsterdam - Países Bajos)

Creo que el contenido de esta carta resume muy bien lo que es este país y lo que yo llevo diciendo desde pocos meses después de llegar aquí. Me entran ganas de decirle a todos "¡Españoles, luchad por lo vuestro y por lo de todos, pero no dejéis el país en manos de ineptos que quieren copiar a Europa cuando Europa lo que quiere es beneficiarse de nosotros y exprimirnos!"

Aquí os dejo el enlace, lo he encontrado: Carta del Marta del Campo

Y mientras, hay que darle algún gustillo al cuerpo. Este sábado se celebró en Amsterdam la 4ª edición del "Eurovision in Concert" y allí estaba yo, claro, con mi compañera de trabajo Mª José para ver de cerca y apoyar a nuestra representante de este año, Pastora Soler. Gran voz, gran intérprete, buena canción y una sala con más de 1300 personas que la aplaudieron a rabiar, más que a muchos de otros 22 artistas de otros países que irán este año al Festival a Bakú (Azerbaiyán). Al salir tuvimos la suerte de encontrarnos con ella y de hacernos una foto. Lo pasamos muy bien y es una pena que Bakú esté tan lejos porque recordando el año pasado en Düsseldorf... Si este año bajamos del Top 10 será una gran injusticia, pero siempre hay que pensar en ganar, claro, con el permiso de TVE, que para nuestro país es la que corta el bacalao. Seguiremos informando desde las planicies tulipaneras.





sábado, 31 de marzo de 2012

NATURA ARTIS MAGISTRA

Pero, ¿qué pasa? ¿Ha vuelto Alfonso a clases de latín? ¿Y dónde ha quedado su holandés? Todos tranquilos. Si alguien tiene en algún rinconcito de su cabeza aquellos "latinajos" de 2º de BUP o estudios posteriores, probablemente pueda traducir sin problemas el titular de mi entrada de hoy: "La Naturaleza es la maestra de las Artes". Este es el nombre del zoo de Amsterdam, más conocido solamente por la segunda palabra: ARTIS. Hoy hemos visitado el zoo (digo hemos porque estamos los cuatro aquí) y ha sido una preciosa experiencia, nos ha cautivado.

En pleno corazón de la ciudad y prácticamente al lado de casa tenemos uno de los zoos más bonitos de Europa y quizás del Mundo. A pesar de los precios (entre entradas y comida se nos han ido 100 euros), las 4 horas que pasamos han cundido para ver y comprobar el amor que tienen en este país por los animales, que en otras facetas de la vida a mi me parecen ya exagerados (creo que ya os comenté que existe billete de perro en los trenes). Cada pabellón está muy bien acondicionado para la vida de determinado ecosistema, con las condiciones climáticas adecuadas: puedes pasar del calor del trópico a la realidad climática holandesa en pocos minutos. Reptiles, aves, mamíferos, anfibios y peces están representados en este espacio, así como insectos y otros invertebrados, de los seis continentes del planeta (no olvidéis que la Antártida también es un continente y aquí podemos encontrar pingüinos).

Coincidía además que a la hora que fuimos estaban alimentando o limpiando los recintos de algunas especies, lo que sirvió para re-comprobar que el cuidado es exquisito. Desde un mariposario hasta la jaula de los chimpancés o el cuidado de las pezuñas de los elefantes la labor de los empleados nos pareció muy profesional. Poder sentir como una mariposa pasea por tus dedos es una experiencia única o ver cómo un bebé gorila de apenas una semana mama de su madre es fascinante.

Si recordáis, cuando me trasladé a Amsterdam coincidió con el nacimiento de Mumba, la pequeña elefanta que es la estrella del zoo. Hoy pudimos verla de cerca, muy protegida por sus papás, pero encantadora. Os dejo la mejor foto que he podido sacar de ella.


Pero hubo otra escena que también nos emocionó. En el pabellón de gorilas dos hembras acababan de tener a sus crías, una hace una semana y la otra hace un mes. Los tenían en su regazo dormidos o amamantando y la imagen de quietud y serenidad era la misma que puede sentir una hembra humana cuando tiene a sus crías. Os aseguro que el parecido era tremendamente asombroso: miradas, conducta, gestos... Así que, ¡olé por Darwin!

Leones, cebras, jirafas, marsupiales, buitres... ¡y pingüinos, como ya os he dicho! nos acompañaron a mi y al resto de visitantes en una mañana bastante fría después de los calores que hemos vivido. Como era de esperar, siempre hay la crítica. Muchos colegios llevan a los niños con un cuadernillo para investigar por el zoo y apuntar alguna cosa. Hasta ahí todo bien. Pero en esos momentos es cuando te das cuenta que la educación aquí deja mucho que desear. Había niños que andaban como salvajes, solos por el recinto y en los lugares de restauración se convertían en los amos del terreno. No fue difícil entender a una de las dependientas de uno de los restaurantes quejarse a una compañera de las respuestas que le dio una niñata ante el precio de algo que quería comprar. Imitaba la voz de la niña a la perfección y acabó su burla y su reproche con un contundente ¡¡¡Aghh, kinderen!!! En el mismo restaurante tuvimos la suerte de que nos atendiera un cocinero cubano que mientras hacía su trabajo no podía evitar comentar con nosotros su hartazgo de esta sociedad tan fría y en muchas ocasiones hipócrita, acabando su conversación con el ya clásico "estaré aquí un tiempo para hacer dinero y volver o a Cuba o a España o Italia, donde está la gente de verdad como nosotros, este no es sitio para quedarse", aunque ya llevaba aquí 7 años.

Y así, a lo tonto, ha llegado la Semana Santa. Amsterdam se llenará de turistas españoles. Sería interesante saber cuántos llegan y pensar si realmente la crisis es tan fuerte que no nos permite viajar. A la hora del Telediario oí que se esperaban 14 millones de desplazamientos estos días en España; a los pocos minutos el gobierno anuncia sus Presupuestos anunciando recortes en Exteriores, Educación, Servicios Sociales.., pero dándoles una palmadita en el hombro a los auténticos estafadores de la sociedad: "ale, que si nos das tu dinero negro sólo te ponemos un 10% de impuesto (???!!!)" Así no me extraña que Amsterdam se llene de turistas españoles, pero a algunos habría que traerlos al Artis, al recinto de los buitres

En fin, resistiremos, Wyoming ;=)



sábado, 4 de febrero de 2012

Amsterdam a -18º

Ayer nevó. Sirvió, entre otras cosas, para que de nuevo se formase el caos en el transporte público. Los trenes se vuelven locos y la gente se queda en las estaciones esperando soluciones. Lo único positivo es que precisamente por eso, no pude ir a trabajar. Aproveché la tarde para acabar trabajo administrativo pendiente y cuando dejó de nevar, salí a dar un pequeño paseo y pisar la nieve aún blanda. Ver Amsterdam nevado fue toda una experiencia, aunque sólo fuera en el entorno de casa.

Por la noche dejé un termómetro en el alféizar de la ventana. Parece ser que la temperatura llegó a 18 grados bajo cero. Cuando me levanté, a eso de las 9 y media, ya había sol y ese termómetro marcaba -4º. Salí a comprar provisiones, por si las moscas, a un mercado cercano, Dappermarkt. Ya me conoce el pescadero que me saludó cuando pasé por delante de su puesto y también en la carnicería. Me gusta ese ambiente de barrio en el que te reconocen como cliente. Por la tarde quedé con una amiga, profesora también, que iba a enseñarle un poco la ciudad a otra chica de Madrid que llevaba tres días aquí haciendo un curso. Los canales estaban helados, y el hielo en algunos lugares estaba resquebrajado como un enorme cristal. La ciudad hoy estaba preciosa, ya que lucía el sol y la nieve caída era la justa para disfrutar de ella, había muchas familias con sus niños jugando con trineos o haciendo muñecos de nieve.

Fuimos hasta la Biblioteca Central, cerca de la estación, un lugar para visitar (Paquito, como estuvieses hoy por allí...). 7 pisos dedicados a la cultura en un entorno cómodo, cualquiera podría quedarse a vivir alli, ya que incluso tiene un pequeño restaurante en la última planta con una terraza desde la que se ve todo Amsterdam (hoy no, "gesloten" por la nieve). Allí disfrutamos de un calentito café con leche y un dulce y hablamos de España, claro. La chica que vino al curso nos comentó que las cosas en España estaban muy mal en el ámbito laboral. Gente en el paro, familias enteras, y nadie ve una solución a corto plazo. Hablamos de las diferencias interculturales entre uno y otro país y de nuevo surgen las comparaciones entre aquí y allá. A nivel laboral se está mejor aquí que en España, sólo que la gestión laboral es distinta porque culturalmente somos distintos. No es rápido ni fácil explicar las diferencias entre uno y otro sistema porque siempre está el factor mental individual, que en el caso español es más complicado. Y acabas concluyendo que todo depende del afán de cada uno y de su apertura mental. Se oye en España que habrá una reforma laboral y dentro de ella se habla de prestaciones por desempleo, como si eso fuese lo prioritario. Lo que hay que cambiar es la concepción de nuestra vida laboral y de cómo la organizamos. No se puede pensar en un puesto "fijo" con una misma rutina de por vida, y no lo digo por los funcionarios, sino en cualquier empresa. La movilidad del trabajador es fundamental para la riqueza de un país, sin tener que renunciar a un buen salario o una buena calidad de vida. Pero romper esa mentalidad española de "casa para toda la vida, trabajo para toda la vida, rutina para toda la vida" también es un lastre. Y yo soy el primero en participar de esa mentalidad, de alguna forma entré en ese juego de trabajo fijo, hipoteca, rutina laboral, vacaciones en verano..., aunque ahora estoy en Holanda, no en un colegio al lado de mi casa y al que podría ir andando, meta a la que muchos profesores aspiran desde el momento en que aprueban sus oposiciones.

Mientras tanto, Rubalcaba salía elegido Secretario General del PSOE por muy poco margen con Carmen Chacón. Dos grandes políticos para un gran partido. Pero a pesar de ser una batalla interna no hay perdedores (perdedora, en este caso). El hecho que supone elegir a un líder democráticamente no es algo que se prodigue en otros partidos españoles, principalmente en el PP. Es un ejercicio de democracia válido y de progreso que también debería hacer el PP. A Rajoy lo puso Aznar y a Aznar lo puso Fraga, y todos sabemos que, como es normal, también en la derecha hay corrientes. El caso es que esa mentalidad lastra también al país, porque no es fácil cambiar la manera de pensar de las personas. Todos vemos normal que la gente disfrute de servicios públicos, pero también tenemos que saber hacer un buen uso de ellos como ciudadanos. Aquí no existe esa manera de ver las cosas. El ciudadano holandés vive inmerso en un sistema extremadamente mercantilista, consumista y comercial, que a veces los lleva a comportamientos radicales. Me contaban el otro día que hay gente que guarda en clasificadores los folletos de ofertas de las tiendas de ropa o bazares, los clasifica por fechas y los estudia para, al año siguiente, saber cuándo es mejor comprar un determinado producto porque es más barato. ¡Esto sí que es ahorro! Pero claro, cuando ves que en España se despilfarra el dinero en aeropuertos peatonales (léase Castellón), estaciones fantasma de AVE, "Cidades da Cultura" y demás, no tenemos de que protestar si además vivimos en su sistema.

Eso sí, nuestra sanidad (y nuestra educación) que no nos la toquen y a nuestros profesionales sanitarios (y educativos) tampoco. El jueves, una madre de una alumna mía y también compañera de profesión, me llamó muy afectada porque no podían ir los niños a las clases ya que su marido había tenido un accidente en Sierra Nevada y había roto los tendones y articulaciones de una mano. Hoy la llamé para interesarme por él y me dijo: "ya está en casa, lo operaron esa misma tarde, ayer pudo volar y ya está aquí, le queda la recuperación. En este país primero pagas y después te curan, así que nadie hable mal de la seguridad social de nuestro país". Así que ya véis, tenemos que saber valorar lo bueno que tenemos y lo bueno que vemos aquí, lo malo de ambos países es mejor no retenerlo para que no influya en nuestras vidas y, si se puede, intentar cambiarlo.

Espero que con este frío no se me congelen las ideas, mientras tanto, a seguir, ya ha pasado medio curso. Saludos a todos.





(Foto sacada de www.terra.es/noticias)

jueves, 23 de junio de 2011

MUDANZA

Bueno, se acaba la vida en Beverwijk. Hoy es la última noche que duermo aquí. Mañana bajo a Amsterdam y el viernes la mudanza. Espero que todo esté en orden porque los trámites aquí para mover un pie son más rocambolescos que en España, o por lo menos es la sensación que tengo, aunque me da la impresión que el idioma es la barrera fundamental para que todo esto se agilice. Hoy a mi hijo le dieron las notas y aunque las Matemáticas tuvieron un aprobado raspado en Inglés sacó un SOBRESALIENTE, lo cual me encanta, ojalá las generaciones futuras españolas valoren lo que es saber idiomas para moverse por el mundo. En esto sí que estamos en la prehistoria comparados con Holanda, por ejemplo.


Os cuento todo esto porque también dejaré de escribir por unos días, ya que no sé si en el piso nuevo tengo activa la conexión a Internet que contrató su dueño. Mañana probaré con un portátil y a lo mejor tenemos suerte. En caso de que no haya no contrataré nueva conexión hasta septiembre porque me ahorro dos meses y aquí hay buenas ofertas de meses a mitad de precio o regalos de televisión digital. Intentaré conectarme desde la oficina, pero estarán mis compañeros y no podré hacer gran cosa, aparte de que hay miles de papeleos de fin de curso.



Sólo deseo que el viernes en poco tiempo los de la mudanza me pasen las cosas de Beverwijk a Amsterdam y luego ya vendrá el colocar, tirar cosas que no necesito, etc. Y todo esto mezclado con las reuniones finales con los padres, el mal tiempo y otras menudencias. Hoy estoy cansado tanto a nivel físico como mental, un proceso como este siempre desgasta mucho. Pero será para mejorar, eso espero.



Bueno, ya os contaré. Besos a tod@s





lunes, 19 de julio de 2010

AMSTERDAM, AMSTERDAM, IS VAN ALLES AAN DE GANG...

Esta es la letra de una canción muy conocida en Holanda que habla sobre la capital (en el reportaje de "Callejeros Viajeros" dedicado a Amsterdam sale). El estribillo viene a decir algo así como "Amsterdam, Amsterdam / la ciudad donde todo es posible / todo el mundo lo sabe / existe desde hace siglos..." Si puedo, os pongo un audio.

AMSTERDAM es una maravilla. Una ciudad muy manejable. La primera carta de presentación es su aeropuerto, Schiphol, (léase "esjipol"). Enorme pero muy práctico. Justo en su vestíbulo de llegadas encontramos los mostradores para el tren, al que se accede por escaleras mecánicas en la estación del subsuelo del aeropuerto. Desde allí y PUNTUALÍSIMOS los trenes te llevan a cualquier lugar de Holanda.

Una vez en la ciudad, la Estación Central es su nudo de comunicaciones: tren, bus, tranvía y metro paran allí y puedes obtener los billetes para el transporte conjunto (3 días, 15'50 euros para los de la ciudad). Estuvimos casi más en ella que en el hotel. El metro estaba en obras, pero existía una linea de autobús que hacía su recorrido sin esperas.

Nuestro hotel estaba al lado de otra estación de tren, Amstel, y era un hotel de diseño, barato y funcional, pero de gran calidad. Ya fuimos viendo que la bicicleta es la reina de las calles y avenidas de la ciudad. Impresiona ver los aparcamientos para ellas porque de coches NO HAY!!! Cruzar una calle es cruzar cuatro calzadas: bicicletas, tranvía, carril bus y coches. Eso sí, no hay ruidos, hasta los sonidos de los semáforos para ciegos son muy suaves.

Los tópicos que conocemos se cumplen: coffee-shops, canales, Barrio Rojo, bicicletas... Pero es alucinante ver el RESPETO de sus ciudadanos por todo y hacia todos y cómo conviven sin tabúes cientos de nacionalidades y personajes curiosos. Es decir, el famoso "vive y deja vivir" llevado hasta el final. Yo quedé asombrado por el sistema de transportes y por el hecho de que Amsterdam está edificada sobre ARENA. ¡¡Es lógico!! Pero nunca te lo paras a pensar cuando estas aquí.

El nivel de vida no nos pareció demasiado elevado teniendo en cuenta que es la capital. Por ejemplo: dos cafés de desayuno y dos "croissants" en una cafetería al lado del Consulado de España, 9'20 €. Puedes comer la gastronomía de cualquier país porque la oferta es variada. Nos llamó la atención que había muchos asadores de carne argentinos y uruguayos, compartiendo calle con pizzerías, kebabs, bares de tapas, autoservicios, McDonalds... ¡¡hasta vimos un restaurante tibetano!!

TODO EL MUNDO (y cuando digo todo el mundo hablo de los ancianos de 80 años hasta los adolescentes de 20) HABLA INGLÉS, aunque ellos se expresan inicialmente en su idioma y todo está en neerlandés, pero nadie nos dio una mala contestación ni nos exigió hablar en su idioma, más bien lo contrario. Y nos enteramos que los niños NO APRENDEN INGLÉS en la escuela primaria, sino que empiezan en ¡¡SECUNDARIA!! ¿Qué pasa en España si emepiezan en Ed. Infantil de 3 y después de 13 años un adolescente de 16 al acabar 4º de ESO no sabe ni pedir una información en inglés? Definitivamente, algo se está haciendo mal en España.

No voy a extenderme demasiado en esta ciudad, pero las páginas web de turismo están muy claritas. Aquí os dejo unos enlaces importantes para aquel que quiera pasarse unos días por allí. Por cierto, el vuelo A Coruña-Amsterdam (felicito a VUELING y prometí su enlace en la columna del blog) iba LLENO y llegamos en 1 hora y 50 minutos... antes que a Canarias. Sin comentarios.