Mostrando entradas con la etiqueta II Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta II Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de noviembre de 2014

DE NUEVO, LECTURA

Desde que empezó el curso en mi nuevo colegio, poco os he hablado de mi grupo de alumnos. Este curso soy tutor de 5º de Primaria en un centro denominado "plurilingüe" y de la red ABALAR, es decir, uso de las tecnologías de la información en las tareas cotidianas del aula. Cada alumno tiene su miniportátil en sistema Linux en un armario de la clase conectado directamente al servidor central en Santiago. Allí trabajamos de vez en cuando haciendo actividades de aula o aprendiendo a manejarnos en Internet. 

Los 21 alumnos son mayoría niñas (13 frente a 8) y tengo un grupo más heterogéneo que el del curso pasado. Como ya estamos en noviembre, el curso está ya asentado y tanto ellos como yo nos hemos acomodado mutuamente a la rutina docente. Una de las cosas que me gustan de este colegio y que ya estaba implantada en Ordes es el tiempo diario dedicado a la lectura, que en nuestro caso es de 25 minutos. En ese tiempo, la lectura es libre, por placer, y pueden leer desde los libros que yo cojo en la biblioteca del colegio hasta lo que ellos traigan de casa.

Hace pocos días y no recuerdo exactamente por qué, salió en clase el tema del nazismo. Dado que yo estuve visitando Auschwitz y que Amsterdam es la ciudad en la que se escondió la archiconocida Ana Frank con su familia, aproveché para informar y hablar sobre el tema. Mi sorpresa fue que algunos de mis alumnos habían visto "El niño con el pijama de rayas" y una niña estaba leyendo el libro. Pero nunca habían oído hablar de Ana Frank, así que entramos en la página web del museo en Amsterdam, les traje el diario, y hemos hecho una pequeña exposición de libros sobre el tema y que se pelean por cogerlos. Junto a Ana Frank también hemos conseguido el "Diario de Zlata" que narra desde las vivencias de esta niña el asedio de Sarajevo durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995.



Estos días estamos conmemorando los 25 años de la caída del Muro de Berlín. De nuevo, estas nuevas generaciones se quedan impactados cuando les cuentas que una ciudad estuvo dividida por un muro 28 años, que separó a familias de la noche al día y para que se den cuenta de cómo fue les digo que se imaginen que hacen un muro en Cuatro Caminos y que sus abuelos viven en Monte Alto, por lo cual no podrían verlos porque "el otro lado" sería otro país, otro sistema, otra cultura. Y siempre quedará en mi memoria la anécdota de uno de mis alumnos del año pasado que era la elegancia en el trato con sus compañeros y conmigo, que llegó a casa y les contó esta historia a sus padres y su madre me contó un día que vino a hablar conmigo que iban en el coche de camino a su pueblo un fin de semana y el chiquillo les dijo:

- Papá, ¿tú te imaginas que hicieran un muro entre Corme y Laxe y no pudiéramos ver al tío Tinín?

Os aseguro que esas palabras me emocionaron porque fue la demostración de que habían comprendido la situación y lo que supuso el Muro.

Pues mi objetivo es que se den cuenta de lo que supone una guerra y del terror y la destrucción que se produce no sólo a nivel material sino (y sobre todo) a nivel emocional y humano. Además, aprovecharemos para trabajar el diario como documento de expresión escrita personal, desde el diario escrito hasta lo que supone un blog, que no deja de ser también un diario. Cuando surgen estas cosas en el aula me reafirmo más en que los libros de texto habría que tirarlos a la basura y trabajar al margen de todo lo "cerrado" y cuadriculado. Es lo que demandan y es lo que aprenden de verdad. Otro papá del grupo del año pasado, al que veo con frecuencia, me dijo que su hija echa mucho de menos las anécdotas que les contaba de mis viajes y de mi experiencia en Holanda, no cabe duda que la curiosidad que tienen en estas edades es la materia prima que se debe trabajar en las aulas para motivar, para enganchar y para empatizar.

Seguro que surgen más anécdotas a lo largo del curso. Por lo de pronto veo que este nuevo grupo también tiene una buena materia prima, que hay algún niño que hay que tratar con cosas más específicas y que tienen unas características más difíciles de trabajar, pero no por ello imposibles. Son inquietos por naturaleza y a veces es difícil lograr el silencio en el aula (siendo consciente que muchas veces soy yo el que incita a esa participación y a esa curiosidad), pero avanzamos, sin duda, a pesar de la LOMCE.

Lo que está claro es que, como decía en el título, LEER y comprender lo que se lee es fundamental para el éxito educativo. Luego viene la expresión escrita y teniendo asentadas esa competencias, lo demás pasa por una planificación del trabajo y una organización buena del mismo, empleo satisfactorio de técnicas de estudio. Esa es la raíz de todo y la manera de evitar el fracaso escolar. En estos años de docencia veo que niños de 4º, 5º de Primaria, tienen perfectamente adquiridas estas competencias y sabes que, de venir un fracaso, será por circunstancias personales adversas. En mi grupo actual tengo alumnos que presentan unos cuadernos de una manera impecable, mejor que yo en algunos casos y sabes que van a superar lo que les eches. Otros, sin embargo, traen unas carencias que no te explicas qué han hecho con ellos en los años atrás, al margen de disfuncionalidades físicas o psíquicas, y son candidatos al fracaso. Es ahí donde hay que actuar, sin abandonar a los otros y reforzándoles su trabajo, ampliándoselo incluso si lo demandan.

Y las familias, por supuesto, siendo cooperadoras del trabajo docente. Siempre he dicho que si  los maestros tenemos buena "materia p rima" es porque hay un trabajo en casa detrás por parte de las familias, que deben seguir haciendo y no delegar en los docentes. Nosotros podemos dar cariño y de hecho lo hacemos, pero nunca podremos sustituir al cariño de mamá y papá, al interés que tienen los hijos por agradarnos (a los padres) y valorar su trabajo diariamente. Así y sólo así la educación volverá a niveles de calidad como tuvo hace años y que esperemos que la ley actual no la baje.

Pues nada más por ahora, seguro que volveré a hablar de esta nueva "tribu" de 21 chiquillos que me hace pasar los días rápido y disfrutando, como siempre, de mi trabajo. Besos a todos.


miércoles, 23 de mayo de 2012

AUSCHWITZ

Sólo con leer el título del post llega para suponer el horror. Hemos oído muchas veces esta palabra, sabemos las atrocidades que allí se llevaron a cabo, pero en el fondo vemos todo el exterminio del pueblo judío como algo inexplicable o irreal, lejano y distante, algo que nuestra mente no puede comprender y, como consecuencia, acaba ignorándolo o prescindiendo de ello.

Auschwitz representa muchas cosas y realmente los sentimientos que te provoca pisar aquellos lugares son muy difíciles de asimilar. Hoy en día la visita al complejo está muy organizada y no podemos olvidar que nosotros vamos de turistas pero los que allí terminaron sus vidas no iban precisamente así y eso es algo que debemos tener en cuenta. Empecemos con unos pocos datos.

El campo de concentración de Auschwitz no es un sólo campo, sino tres y de los cuales visitas 2: Auschwitz I era un antiguo cuartel del ejército polaco y allí se experimentó por primera vez con las cámaras de gas y los crematorios, aparte de otras atrocidades médicas de personajes como Mengele y Clauberg (ginecólogo que buscaba esterilizar a las mujeres); Auschwitz-Birkenau es el mayor complejo de exterminio de los nazis, una auténtica "ciudad de la muerte" planificada y estudiada concienzudamente para el exterminio masivo de todos aquellos que no fuesen "arios". Allí llegaban los trenes llenos de prisioneros que tantas veces vimos en películas como "La lista de Schindler", "La vida es bella", etc.


La visita comienza en el famoso arco de entrada de Auschwitz I donde pone "Arbeit macht frei" ("El trabajo os hace libres"). Los barracones que visitas están dedicados a museo y allí te encuentras de frente con el horror: te explican las condiciones de vida que llevaban los concentrados así como su rutina diaria. Ni por asomo se puede hacer uno una idea de cómo eran porque aunque lo sabemos hay que pensar más allá, en determinadas necesidades que surgen en 24 horas y que no eran satisfechas. Allí es donde ves los objetos confiscados a los judíos: gafas, utensilios de cocina, zapatos, ropa, piezas ortopédicas, las maletas... y el pelo. 2 toneladas de pelo se exponen en una gran vitrina y con el que llegaron los nazis a confeccionar un tejido para hacer las propias mantas del campo: te podrías estar tapando con una manta hecha con el pelo de tus padres o hijos gaseados. Sin comentarios.

Mucha gente se derrumba ahí y yo aún escribiendo esto me emociono. Durante la visita hubo un momento en que corría más de lo debido para salir de esas salas, especialmente cuando vi las maletas con los nombres de los judíos y cuando vi los juguetes y ropa de los niños. Si alguna mujer daba a luz en el campo era obligada a matar a su hijo recién nacido con sus propias manos. Muchas veces ellas se suicidaban a los pocos días y solían elegir electrocutarse arrojándose a la alambrada de 240 voltios.

Visitas también las celdas de castigo en el sótano del pabellón 11. Había celdas en las que tenían que estar obligatoriamente de pie y en las que no les daban comida, morían por inanición, generalmente eran conducidos allí los presos políticos o los que intentaban sublevarse. El paredón de fusilamiento también lo ves, las horcas públicas y por supuesto, la cámara de gas y el crematorio, explicándote cómo era el proceso de exterminio masivo. Conducidas las personas a lo que suponían un baño desinfectante, eran gaseados con el "Ciklon B" y en 20 minutos morían, para ser incinerados a continuación. En Auschwitz I la gente era registrada con los famosos tatuajes de números en el antebrazo, pero al ponerse en funcionamiento Birkenau se prescindió de ese registro porque según llegaban en ferrocarril eran gaseados en poco más de una hora, sin tener constancia de ello. Se calcula que entre los dos complejos fueron exterminadas más de 1.100.000 personas (sí, un millón cien mil, que hay que ponerlo con letra para hacernos una idea).

Después del primer horror se continúa en el segundo, Birkenau, la auténtica "urbanización de la muerte". Un campo hecho a medida con lápiz y regla donde las condiciones de vida eran aún peores. Dos cámaras de gas y crematorios trabajando continuamente 24 horas. Allí se ven los barracones de madera con las literas, otro de "higiene" con las letrinas, la rampa de clasificación de los presos y los restos demolidos de los pabellones de extermino, ya que los nazis los dinamitaron para no dejar evidencias de lo que hacían al ver que perdían la guerra. Entre ellos, el memorial a los muertos por el exterminio en Auschwitz, con lápidas conmemorativas en varios idiomas. Pasear entre los barracones, las alambradas y con la suerte de poder hacerlo con buen tiempo y con hierba ya crecida te suaviza las cosas porque la realidad en los años 40, en invierno, con frío de -25º y pisando barro o durmiendo sobre él hacía que los presos que no eran exterminados al momento no durasen más de 7 meses en el mejor de los casos.


En todas las guerras muere gente, se matan entre los bandos de las formas más atroces, pero esto va más allá. Esto fue planificado, sentados en una mesa hablaban sin pudor de la forma más "industrial" de acabar con la vida de la gente por su raza, religión, origen, tendencia sexual, discapacidades... Era una empresa para matar, con estrategia, incluso con refinamiento en la muerte. Llegas a pensar que, dentro de todos los tipos de horror que se podían vivir y de formas de morir, era mejor no padecer penurias durante tu internamiento y ser aniquilado al llegar, porque los experimentos a los que podías ser sometido por los médicos eran espeluznantes. Lo triste es que no hay ningún recuerdo de muchos de ellos, ya que las cenizas eran tiradas a los campos como abono, al río Vístula o servían para echar en la nieve para no resbalar. 

Cuando se acaba toda la visita desde luego que tu conciencia se remueve, es imposible quedarte indiferente. La gente sale cabizbaja y se cambian impresiones con un tono de voz moderado. Y cada uno reflexiona a su manera. Mi conclusión es que hoy en día sería bastante difícil que algo así ocurriese de nuevo, pero no por la planificación de la muerte y porque estamos en la era de la comunicación inmediata. No se podría mantener en secreto una infraestructura así. Pero de lo que sí te das cuenta es que las ideas que originaron esto están muy vivas en determinados lugares del planeta, incluso en Europa. Si un partido neonazi consigue 21 escaños en un parlamento nacional o un partido xenófobo es la llave de un gobierno; si en una charla entre conocidos oyes que tal colectivo de inmigrantes es el que nos roba en nuestras casas y hay que echarlos del país, entonces es que no se ha aprendido del pasado y sólo se necesita una chispa para encender la llama de nuevo. Hace menos de 20 años en la ex-Yugoslavia se vivieron situaciones así y Occidente miraba para otro lado. Hoy en día Siria ha desaparecido de los informativos pero sigue habiendo represión. ¿Y qué sabemos de Corea del Norte o de las guerras en África?

Sería muy instructivo para muchos gobernantes celebrar una de esas cumbres europeas en Auschwitz, lejos del lujo de los grandes hoteles de las capitales europeas y que se impregnaran del espíritu de la tolerancia para que nunca más vuelvan a surgir estas ideas, más visibles en tiempos de crisis. Esperemos que, por una vez, la Historia no se vuelva a repetir y sigamos fomentando la PAZ.



sábado, 14 de abril de 2012

VIAJE A LUXEMBURGO (II)

Amaneció el domingo con algo de sol, aunque aún se notaba frío. El destino para ese día era una pequeña localidad en las Ardenas, a escasos 3 km de Alemania, llamada Vianden. Se llega allí primero cogiendo el tren a Ettelbruck, la principal ciudad de la región, y luego un autobús que iba plagado de orientales. Vianden es el típico pueblo de montaña al que se acude de veraneo para respirar un aire muy puro y disfrutar de la tranquilidad. Pero allí se encuentra uno de los castillos más espectaculares de la región, que perteneció a varias familias nobles y reales, entre ellas la familia real holandesa.

Para acceder al castillo hay que subir por una calle bastante empinada o bien ir en un telesilla hasta un poco más arriba en la montaña y luego bajar andando. La calle en cuestión estaba jalonada por viviendas sólidas de piedra, restaurantes, alguna tienda de souvenirs, una impresionante iglesia y todo en un entorno natural muy bien conservado y privilegiado. Una vez a las puertas del castillo la típica foto que me pudo hacer un chico oriental que también me lo pidió a mi.


El castillo tiene organizadas sus salas muy bien, con exposición sobre su historia y se puede acceder incluso a la cripta con restos arqueológicos. Sufrió un proceso de restauración importante desde los años 70 y hoy lo utiliza la familia de los Duques de Luxemburgo para recepciones oficiales y también se alquila a nivel privado para diferentes eventos. Hay una sala en la que se ve una exposición con fotos de personas famosas que lo han visitado, entre ellas encontré a la Reina Sofía. Ves también las dependencias antiguas, la bodega, las defensas... En fin, mereció la pena. 

Después tocó paseo por el pueblo, curiosamente cuando llegué vi caer aguanieve pero en torno a las 12 y media lucía un sol radiante. Como el bus pasaba cada hora, comí en un restaurante un exquisito plato de carne de cerdo. Por la tarde, paré en Ettelbruck y me sorprendía no ver a NADIE por la calle a pesar de ser las 4 y lucir el sol. Ettelbruck fue centro de operaciones durante la Batalla de las Ardenas y es una ciudad muy vinculada al general americano Patton, en donde hay un museo a su nombre y un memorial, ya que murió en Alemania en un accidente de tráfico una vez terminada la II Guerra Mundial, pero está enterrado en el cementerio de Hamm en Luxemburgo, uno más de esos cementerios de lápidas blancas todas iguales que vemos tanto en las películas. En Ettelbruck se celebra cada cierto tiempo un desfile de recuerdo por la liberación del país y vi fotos con militares estadounidenses en paradas por las calles del pueblo, de hecho la avenida que conduce al memorial de Patton se llama John Fitzgerlad Kennedy.

Así que, de nuevo, a las 5 de la tarde todo estaba concluido y de nuevo para Luxemburgo. Para no meterme en el hotel decidí dar un último paseo por el centro y buscar algún encuerdo que llevar. Difícil cuando no ves a nadie por las calles y las tiendas cerradas, sólo podías tomar un café o disponerte a cenar, con lo cual me cansé de pasear y hacer tiempo, pero después de cenar también me acosté pronto para poder salir el lunes relajado y volver a Amsterdam parando en Maastricht. La famosa ciudad del tratado sí merece la pena y prometí una visita más pausada. 

Conclusión: con dos días suficiente para visitar Luxemburgo y algún pueblecito más. Ahora bien, si quieres disfrutar de la naturaleza los paisajes de Las Ardenas son espectaculares, me fijé que existían muchos "campings" y que ya tenían bastantes autocaravanas. Todo muy señalizado para el senderismo (encontré conchas de nuestro Camino de Santiago) e ideal para el relax. Desde luego, una cura de stress.

Y nada más. El martes de nuevo al "curro", mi vida en Holanda desde luego está más que ligada a los trenes y la rutina diaria esta semana no me produjo contratiempos inesperados. Quedan dos semanas para unas nuevas vacaciones y después habrá dos pequeños "puentes" en los que intentaré escapar otra vez, ya estoy indagando precios y destinos... 

Y hoy, 14 de abril, hace 100 años del "Titanic" y 81 de la II República; y resulta que nuestro rey se lesiona en Bostwana... ni que escogiera la fecha. ¡Vaya semanita para la monarquía! Como he leído en algún comentario, acabarán ellos mismos con sus privilegios. ¿Llegaremos a ver a un Felipe VI?