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domingo, 5 de abril de 2020

COVID-19. HAY QUE ESCRIBIR

La actualidad obliga y ante un hecho que desde que empezó marcará nuestras vidas para siempre, no puedo dejar de escribir. Estamos viviendo una pandemia, algo que jamás pensábamos que pudiésemos vivir. Un enemigo silencioso e invisible se cuela en nuestros cuerpos y en nuestras almas y pone los cimientos del mundo patas arriba. Este virus con corona reina hoy en todo el planeta y nos ha cambiado no solo la vida sino también nuestra forma de verla. Da igual tu raza, tu religión, tu ideología, tu orientación sexual, tu color de piel o tu profesión. Da igual que seas del "primer mundo" (ahora incluso esto está cuestionado) que de África, del Caribe o del Ártico. Toda la Humanidad está padeciendo en mayor o menor medida la peor crisis sanitaria desde hace más de 100 años, mueren las personas y no hay vacuna. El COVID-19 nos transforma nuestros hábitos, rutinas y valores. Ya nada volverá a ser igual una vez termine todo.

Escribo porque estamos en cuarentena. ¡Cuarentena! Algo que leíamos en los libros de piratas cuando llegaba un barco a puerto con enfermos y lo dejaban a cierta distancia de la costa porque los enfermos   podían contagiar, o los metían en una fortaleza sin que pudiesen salir para evitar la propagación. Hoy la cuarentena significa quedarse en tu casa y salir única y exclusivamente a comprar lo esencial para comer. Y en casa seguimos teniendo los lujos de comunicación, cadenas de televisión, música, Internet, telefonía, información e "intoximación". A veces mata más un bulo, una "fake new" o un vídeo viral que el propio bicho invisible, mata más la ignorancia que la propia pandemia. En realidad, siempre fue así, pero siempre en su contexto histórico.

Los centros educativos están cerrados, los negocios de hostelería, el transporte al mínimo, los centros comerciales sin bullicio. Es todo como una película irreal, una especia de pesadilla "light" porque no estamos privados de nada esencial. Esto originará una gran crisis social, económica, política, cultural. Habrá un antes y un después del coronavirus y realmente tendremos que aprender a vivir con él, como con ese tumor dormido que está en nuestro cuerpo y que un día despertará y nos originará otra pesadilla más macabra y definitiva. Y lógicamente este período de confinamiento está sacando a la luz nuestros valores más solidarios y también nuestras carencias, como individuos y como sociedad.

A las 8 de la tarde salimos a las ventanas a aplaudir a nuestros y nuestras sanitarios y sanitarias, que a veces en condiciones muy precarias están en primera línea de batalla, viendo cómo se muere la gente en soledad (12.000 personas ya en España) o viendo también cómo se recuperan y es un gran triunfo. Es un momento en el que muchas veces me emociono y se me saltan las lágrimas. De fondo, alguien pone desde su windows personal (nunca mejor dicho) el himno de esta batalla: "RESISTIRÉ"





Y las horas pasan con actividades que teníamos olvidadas: las cartas, algún juego, un poco de ejercicio, nuevas recetas de cocina... Y nos aferramos a eso, a lo que nos pueda traer de positivo esta situación: una parada técnica para repensar nuestras prioridades en la vida, nuestros valores y nuestros motores para seguir caminando. Si hay algo de lo que España puede estar orgullosa (eso siempre lo demostró) es de sus ciudadanos y ciudadanas, muchas veces menospreciados en otros países europeos pero, como siempre dije en los anteriores post de este blog, con muchas cosas que enseñar a esa Europa que hasta hoy se está mostrando totalmente insolidaria con los dos países de su "unión" que más están sufriendo la pandemia: Italia y España. Lo triste es que a ellos también les llegará y lo pasarán mal, muy mal, aunque se empeñen en maquillar cifras de contagiados y muertos o expresamente digan que no atenderán a mayores de 65 años. Una vergüenza, vamos. 

No quiero entrar en política con este tema. Es momento de que todas las personas estemos unidas, sin mirarnos el carnet de afiliación. Las redes sociales se han convertido en las verdaderas alcantarillas donde las mentes con más MIERDA (y lo pongo con mayúscula) se dedican a desprestigiar a este o aquel gobierno nacional, regional o local, sea del color que sea. Ahí también se ven los valores degradados de ciertas personas que siguen con rencor, con odio, con ira... todo lo que legisle este o aquel, habida cuenta de que estamos en un Estado de Alarma establecido por ley en nuestra Constitución. ¡Y menos mal! Es un momento muy crítico, calificado ayer mismo por el Presidente del Gobierno "la peor crisis de nuestras vidas". Y tiene razón. Coincide que es el presidente del partido político que defiendo y voto. Da igual. Si lo llega a decir el de otro partido no estaría equivocado. Es realmente una auténtica tragedia, para todos y todas, para el niño o niña que lleva metido en su casa desde el día 13 de marzo hasta el anciano o la anciana que vive sola y que un voluntario de servicios sociales tiene que llevarle la comida a casa; desde el pequeño autónomo que no puede abrir su negocio y tal vez nunca lo vuelva a abrir hasta el empresario que tiene que cerrar su empresa y paralizar su producción y despedir a sus trabajadores hasta nuevo aviso, hasta que las cosas empiecen de nuevo a renacer. Porque sí, cuando esto se suavice (porque no se terminará nunca), comenzará la primavera, el "Renacimiento", muy despacio y poco a poco, ampliando la movilidad, acercándonos más entre unos y otros y eso será lo que realmente empecemos a valorar como importante.

Y ahora os hablo de mí. He vivido fuera tres años, lejos de mi entorno y de los míos. Os puedo asegurar que hay momentos estos días donde me he sentido aún más lejos que a 2.000 km. Llevo sin ver a mis padres casi un mes, sin tocarles y sentirlos al lado; hablo con mis primos por whats app y lo que deseo es ir a verlos y hacer una comida todos juntos; lo mismo con mis tíos, que alguno vive a 10 km de A Coruña y cuando acabe esto necesito abrazarlos; y mi hermano, mis sobrinos, mi cuñada... deseando cargar mi coche con los bártulos de feria e irnos a un campo a vender sus muñecos de crochet. No sé, son momentos muy emocionales. Y yo, que siempre he sido de UNIR, de construir y no de romper, quiero ese contacto con la familia. Hace 12 años se casó un primo mío y en su boda hizo un pequeño discurso diciendo que "si todo el mundo tenía una familia, a él le había tocado la lotería por la familia que tenía" y estábamos todos allí. Mi familia siempre ha estado muy unida en los momentos buenos y en los más duros y realmente son los que al final siempre están. 

Y los amigos y amigas... son innumerables. En Holanda están varios que conocí allí y con los que mantengo un contacto constante por facebook o teléfono; en España, desperdigados por toda la geografía, desde Murcia a Granada, desde Asturias a Madrid, desde León a Alicante, con muchas ganas de compartir vivencias de estos momentos. Y por supuesto, en Galicia: en Padrón, en Sanxenxo, en Lugo, en Monforte, en O Rosal, en Foz, en Milladoiro, en Ourense, en Fene... seguro que os dais por aludidos y aludidas. También personas de mi partido, vecinos, amigos de mi entretenimiento favorito y que por primera vez en su historia se ha cancelado (sí, este año nos quedamos sin Eurovisión), estamos pendientes unos de otros. Mis compañeros y compañeras de trabajo en el colegio, que nos hemos unido como nunca antes y que el día que entre de nuevo por la puerta no podré evitar emocionarme y abrazarme a ellas y a ellos. Y por supuesto, mis alumnos y alumnas... ¡cuánto los echo de menos estos días! Me he comunicado por ellos a través de otro blog para dejarles trabajo porque así nos lo han ordenado desde la Consellería de Educación y algún mensaje que me han dejado me ha emocionado, ¡cómo no! No hay nada que compense más en el mundo que sentir que tu trabajo es valorado no solo por ellos sino también por sus familias. Nunca podré agradecer todo lo que me ha dado mi profesión de maestro, tal vez tendría que crear otro blog para contar todo lo que supone ENSEÑAR y EDUCAR.

En fin, lectores y lectoras, solo me queda dar ALIENTO. Vamos a salir de esta, tarde o temprano, pero lo conseguiremos. Y seremos algo diferentes después, yo quiero ser positivo y pensar que como personas creceremos y maduraremos. Aquel o aquella que siempre fue tóxico, lo seguirá siendo, sin duda, como el virus; pero tengo la esperanza de que alguno o alguna se transforme un poquito, no ya tanto por el bien común sino por su propio bien. Lo que sí me está quedando claro en estos 21 días que llevamos ya confinados es que la gente que pertenece a mi círculo social y familiar vale muchísimo la pena y por eso estoy orgulloso de tenerlas al lado, aunque ahora no nos podamos ver, sentir o tocar, llegará el momento en que sí lo hagamos y seremos todos y todas un poquito mejor. Así que nada, ÁNIMO y recordad que 

#EsteVirusLoParamosJuntos

#QuedateEnCasa

#QuedaNaCasa

#StayAtHome

#BlijftUDanThuis




jueves, 31 de agosto de 2017

Y FINALMENTE, COPENHAGUE

Si esperáis que ponga una foto de "La Sirenita" NO LO HARÉ. El monumento más famoso de la ciudad y probablemente de toda Dinamarca fuimos a visitarlo según veníamos de Århus y antes de entrar en nuestro hotel, porque queda un tanto alejado del centro y está plagado de turistas a todas horas. Tiene una historia un tanto estrambótica, porque la pobre escultura ha sido decapitada, pintada,  criticada... Su origen está relacionado con un capricho del hijo del magnate de la cerveza Carl Jacobsen, que se enamoró de una bailarina del Real Ballet Danés y su cara representa a esta mujer, no así su cuerpo porque se negó a posar desnuda.

Hay reproducciones por todo el mundo de la estatua, pero para que conste que este blog tiene como una de sus premisas la IGUALDAD, investigando para escribir esta entrada me entero que existe una réplica masculina desde 2012 en la ciudad de Helsingør llamada "Han" ("Él" en danés), realizado en acero pulido. Así que la foto, para esta escultura, que además es un modelo real.


Llego por segunda vez a esta ciudad que nunca me dijo nada. Una capital de un país en el que hay un alto nivel de bienestar pero que no destaca por algo concreto que pueda llamar la atención. Se podría decir que tiene cosas de todas las capitales europeas y que simplemente es un núcleo administrativo y que acoge a los organismos oficiales, es centro de comunicaciones y puerta para la Europa nórdica (o al revés, si vienes del Norte). La unión establecida con Suecia a raíz de la apertura del puente de Øresund hace de esta ciudad un enclave estratégico en la creación de una importante eurorregión que trae ya muchos beneficios no solo a los dos países sino a Europa entera.

Lo bueno es que aparcamos el coche y no lo movimos. Recorrimos su centro peatonal y disfrutamos de una visita guiada realizada por un amigo mío que conocí en Amsterdam y que ahora por cuestiones de trabajo, estudios y sobre todo amor, vive allí. Volver a reencontrarme con él, un chaval joven pero que tiene unos conocimientos impresionantes sobre muchos temas, fue muy emotivo. Nos llevó por los puntos más atractivos de Copenhague contándonos cosas interesantísimas sobre el Estado del Bienestar, el Parlamento y, cómo no, la monarquía.

Porque sí, Dinamarca es otro de los países más avanzados del mundo que tiene como forma de gobierno la monarquía. Y yo llevo años intentando explicarme cómo este país o Suecia, o Noruega, o Países Bajos, con un nivel altísimo de vida y de cultura, ni se cuestionan la forma de gobierno ni la jefatura del Estado. Mi amigo, que es republicano hasta la médula, respondió a alguna pregunta a todo el grupo durante la visita guiada y su respuesta fue que "es un referente ético para todos los daneses y son queridos por el pueblo", a pesar de que el marido de la reina Margarita, el príncipe Henrik, no es aceptado desde que llegó al país, es objeto de muchas burlas, críticas y caricaturas y genera polémicas por sus actuaciones y comentarios; sin embargo, el príncipe heredero y su mujer, la australiana Mary Donaldson, son totalmente aceptados y no cuestionados, al igual que la reina, que según nos contó este muchacho, es una mujer que opina de los asuntos sociales y toma partido, diga lo que diga el Parlamento, y eso la población se lo agradece.

Las preguntas de rigor tenían que pasar por los impuestos. Un trabajo de tipo medio como puede ser el mío paga un 37% de impuestos y de ahí puede seguir subiendo hasta pasar del 50%. Los daneses pagan y quieren seguir pagando, ya que el Gobierno llegó a plantear una reducción de impuestos y la gente salió a la calle en Copenhague a manifestarse para decir que NO, que no los bajaran. Vamos, igualito que en España.

A nivel artístico los lugares "de foto" son el barrio de los palacios de la reina, Amalienborg; el puerto de Nyhavn, hoy plagado de restaurantes carísimos; y la emblemática Christiania, esa especie de limbo que supone una ciudad libre con sus propias leyes dentro de la misma ciudad, en la que viven los más excluídos socialmente así como los nuevos pijos, hipsters y demás fauna de la ciudad y donde puedes comprar marihuana y hachís libremente en puestos en las propias calles del barrio (supongo que drogas más dañinas también, era evidente). Además para mí, que era la segunda vez que paseaba por sus calles, me pareció totalmente turistizada, gente haciéndose fotos inimaginables para subirlas a las redes sociales y decir "¡¡mirad que alternativa soy, estoy en Christiania!!" pero sin entender nada de lo que significa ese proyecto de utopía.

Por lo demás, Copenhague es una ciudad europea más, recuerda mucho a Amsterdam en muchas cosas (¡cuidado con las bicis!), obras del metro que han caído en corrupción y retrasos (sí, sí, CORRUPCIÓN!!!), grandes zonas verdes para el esparcimiento, áreas comerciales y calles peatonales, paseos en barco por los canales y unos cuantos monumentos emblemáticos. Realmente ya estábamos bastante cansados, el tiempo no acompañó y el hecho de encontrarme con mi amigo Luís, conocer a su chica y estar con ellos por la tarde y cenando ya mereció el viaje a Copenhague.

El último día nos tenía preparada una sorpresa: un cambio de vuelo inesperado y sin aviso por parte de IBERIA Express (hay que decir la empresa para quejarse bien). Resulta que entro en la web para obtener las tarjetas de embarque para el día siguiente y mi sorpresa es que ESTAMOS VOLANDO EN ESE MOMENTO, con nuestras asientos adjudicados y todo. El calor empieza a subir desde el estómago a la cara y los nervios afloran. Buscamos comunicarnos con la compañía, llamamos, nos sale una máquina de "si quiere reservar, pulse 1; si quiere alquilar un coche, pulse 2..." así hasta que después de más de 10 minutos nos habla una mujer que no tiene ni idea del cambio y nos da una opción de vuelta: Copenhague - LONDRES - A Coruña. Sin dejarle terminar le digo "SI" sin valorar las consecuencias de volar por Londres (nunca había ido), de cambiar de terminal en Heathrow, de llevar pasaporte (que lo llevábamos por suerte) y de pasar unos controles delirantes ante tanta amenaza terrorista, además hacía solo 4 días de los atentados en Barcelona.

Total que pisé territorio británico por primera vez sin salir del aeropuerto y el viaje de vuelta nos hizo conocer un poco Heathrow, que es como una ciudad dentro de otra ciudad, pero no similar a Christiania sino todo lo contrario, la meca del consumismo y de las compras a todo meter. Iberia Express aún no nos ha dado una contestación a nuestra reclamación. Lo gracioso del caso es que nuestro vuelo inicial por Barcelona sí voló, salió a la hora prevista de Copenhague y nadie allí tampoco supo decirnos por qué no podíamos volar en él.

En conclusión, hay capitales mejores que Copenhague para visitar, además el hotel aunque moderno tenía la habitación pequeñísima, el personal estaba "empanado" y no hicimos buenos comentarios de la estancia allí. Seguramente alguna vez en la vida vuelva a Dinamarca y pase de nuevo por su capital y seguramente encuentre nuevas cosas que ver. Así que por el momento os dejo una simple foto, de las más turísticas que saqué y, si alguien va por alli arriba, le doy consejos en persona. Besiños!!!




domingo, 17 de enero de 2016

CERRANDO CÍRCULOS

Hay teorías por ahí que dicen que en la vida hay que ir cerrando círculos. Cuando ya media vida tuya ha pasado (ojalá se cumpla la otra media) hay muchos momentos de reflexión personal, dados también por la madurez de los años y de las experiencias vitales. Empiezas un proyecto y lo acabas, quedándote con lo bueno de él aunque haya fracasado y tirando lo malo; etapas más largas como en mi caso la estancia en Holanda, está prácticamente cerrada, aunque me queda algo por hacer: volver a Amsterdam unos días y cerrar, definitivamente; otras etapas se pueden constituir cuando vives en un lugar y te cambias de domicilio, vendes un piso y compras otro en distinta localidad, etc.

Hay otros círculos más amplios en el tiempo, más vitales. Para algunos, la etapa de la adolescencia-juventud parece que se prolonga muchos años; la etapa estudiantil, en la Secundaria, en la universidad; círculos sentimentales, esa novia que te dura 5 años y que luego todo se esfuma; o ese matrimonio que se termina después de x tiempo. Este círculo, en mi caso, no está cerrado y no lo estará nunca porque quedan unos hijos como vínculo, multitud de objetos y recuerdos que acompañarán hasta el final.

Pero si cabe los más importantes son los círculos que creamos en torno a nuestra personalidad, a lo que realmente nos forma como personas y que generalmente tienen que ver con una o varias personas que lo formaron. Yo llevaba con un círculo abierto desde hace 23 años y hoy, casualidades de la vida, empieza a cerrarse en positivo. Tiene que ver con uno de los pueblos donde di clase, allá entre 1993 y 1997, Tapia de Casariego. Allí conocí a muchas personas, compañeros, alumnos, familias, vecinos... Fueron años de risas, de fiestas, de trabajo, pero también de conformación de una manera de ser en la que tuvieron que ver muchas experiencias allí vividas.

Llegué a Tapia el tercer curso de mi carrera laboral y fue mi primer destino definitivo, con 23 años. Un joven Alfonso, con muchas ganas de trabajar como ahora (eso no lo he perdido), se instala en este precioso pueblo de la costa occidental asturiana, el cual por aquel entonces estaba bastante alejado en tiempo y comunicaciones del centro de Asturias, siendo más fácil y rápido llegar por ejemplo a Lugo o A Coruña que al mismo Oviedo. Aquel septiembre recalamos en un colegio una buena hornada de maestros y maestras jóvenes, cada uno con su especialidad, que supuso un revulsivo no solo en la dinámica del centro sino también en la vida rutinaria del pueblo. Un pueblo como Tapia, que vive del turismo veraniego, tenía en estos maestros nuevos clientes para los pisos de alquiler, para sus locales de hostelería, para en definitiva convivir e integrarse en él. Todavía alguno de aquellos maestros sigue allí, en aquel colegio; otros estuvimos unos pocos años porque en realidad para alguien de Asturias era una especie de exilio al estar a 140 km de la capital, haciendo imposible el ir y venir a sus domicilios todos los días. 

Yo pasaba muchos fines de semana en Tapia y no venía a Coruña. Era un lugar tranquilo y se vivía muy bien. La gente nos conocía, nos acogió con cariño acostumbrados a convivir con lo más variopinto del veraneo, así que no era difícil hacer amigos entre las gentes de allí, aunque siempre con la dualidad del que se crió en una ciudad y del que siempre vivió en el pueblo. Tapia es un lugar además muy frecuentado en verano por personas famosas y conocidas, recuerdo que en esa época recibimos la visita en el colegio del mismísimo Ministro de Educación (en aquellas fechas Gustavo Suárez Pertierra, de mi partido, por cierto) porque tenía una importante vinculación con el instituto de la localidad, ya que en su biblioteca él había estudiado hacía ya también unos años sus oposiciones.

En Tapia hice buenos amigos, no sólo entre mis compañeros, sino también entre el alumnado y sus familias. Cuando llegué allí daba Música a todo el colegio, por aquel entonces de 1º de Primaria a 8º de EGB, que aún existía. Tenía alumnos de 5 a 15 años, adolescentes a los que sólo les llevaba 8, podían ser perfectamente mis hermanos. Y como yo siempre tuve el don de conectar con ellos, recuerdo aquellos 8º de EGB con tanta "hormona", que eran la primera vez que tenían clase de Música, enseñándoles a tocar flauta e instrumentos de placa, a bailar o los rudimentos del lenguaje musical. Fue impactante la primera clase de Música que recibieron, con el "We will rock you" de Queen para hacer percusión corporal, sus caras no daban crédito al aporrear el suelo 34 chavales y chavalas con sus pies y dando palmas. Además, si salías un viernes o un sábado a tomarte algo por la noche, allá te los encontrabas en la discoteca o en los "pubs" del puerto y siempre había muy buena relación con ellos. En mayo tres compañeros más y yo nos los llevamos a Mallorca de viaje de estudios y hubo días que volvíamos al hotel a las 3 de la madrugada, contándome los muchachos y las muchachas sus "ligues" y amores y yo convirtiéndome muchas veces en su confidente.

Con dos familias de estos muchachos tuve una relación más estrecha: iba a su casa a tomar un café, algunas veces a cenar o comer y entablamos una relación de amistad muy estrecha. Tanto fue así que estando en Tapia también fue época para mí de una relación sentimental un tanto complicada y posteriormente de la que acabaría siendo mi mujer, aunque ninguna de las dos era de allí. Estos amigos conocieron a ambas parejas y de hecho vinieron a mi boda a Coruña, siendo para mí un honor y un orgullo poder decir que a mi casamiento vinieron alumnos y ex-alumnos míos.

A pesar de lo allí vivido, que fue muy intenso por muchos motivos y porque, como dije, fueron experiencias que iban modelando mi forma de ser y actuar ante la vida y el mundo, con uno de esos amigos tuve un final complicado. Llegamos literalemente a dejarnos de hablar por hechos que vistos en perspectiva no tienen una justificación convincente. No sabría decir con exactitud qué fue lo que provocó ese enfrentamiento, aunque la inmadurez, la inseguridad y sobre todo una mala gestión de determinados hechos y emociones, provocaron que cuando salí de allí de vuelta ya a Galicia, no tuviese una reconciliación ni una charla con una de esas familias y en concreto con ese amigo que significó mucho para mí y yo mucho para él.

¿Y todo este rollo por qué? Pues porque ese círculo quedó abierto, esa herida nunca cicatrizó, pero hoy empieza a hacerlo. Hace unos meses y gracias de nuevo a las redes sociales (a partir de ahora tendré que dedicar el 16 de enero a San Facebook), localicé a ese amigo que ya tiene hoy 37 años. Encontré su perfil por el "post" que hizo otro amigo de aquí sobre un club de remo de la zona, adonde yo lo llevaba muchos días a entrenar. Y entre las fotos del club lo localicé. No voy a mentir que dudé si solicitarle amistad o no, eran casi 20 años sin contacto y nunca sabes cómo puede reaccionar una persona ante un reencuentro con alguien que desapareció de su vida bruscamente y de malas maneras, no lo voy a negar. Malos entendidos, desconfianzas... hicieron que nos distanciáramos y fue doloroso.  Pero no tenía nada que perder. Podía contestarme o no, podía hacerlo bloqueando su perfil para mí o ignorándome, pero no lo hizo y en menos de una hora estábamos hablando por teléfono como si no hubieran pasado 20 años; volvimos automáticamente a conectar, a querer saber el uno del otro y a querer contarnos estos 20 años, que han dado para mucho, para él y para mí. Y lo bonito de esto es que sientes que lo que vivimos allí creó una semilla, un poso, porque él también tuvo siempre la esperanza de encontrarme alguna vez. 

Os puedo asegurar que me emocioné mucho, que sentí que el círculo empezaba a cerrarse y que esa amistad se retomará y es probable que pronto, ya que por su trabajo (casualidades de la vida) viene a Coruña con bastante frecuencia y ya hemos quedado para vernos y charlar, charlar mucho y de muchas cosas. La vida da muchas vueltas y no es una frase hecha, pero yo creo que las cosas cuando ocurren pasan por algo, desde luego el origen y evolución de este blog así lo ha demostrado. Siempre se saca algo positivo ante un hecho, aunque sea el más terrible que te ocurra, aunque la experiencia sea mala. Y desde luego lo que se aprende es que la vida son dos días y que no vale la pena tener conflictos entre tus personas queridas y mucho menos alargarlos en el tiempo. Y todo esto básicamente por una cosa: porque al final tú te sientes mejor y puedes enorgullecerte de ello.

Hoy el día empezó bien, por otros motivos, y terminó mejor porque sé que este reencuentro será muy positivo para mí en muchos aspectos. Os iré contando.





miércoles, 23 de septiembre de 2015

REENCUENTRO EMOTIVO

Esta historia comienza en el verano de 1999. Ya llevaba 8 años como maestro de música, en continua formación con cursos muy específicos de pedagogía musical. Para los que no sepáis qué requisitos debe tener un maestro de música en Primaria en cuanto a su formación, por aquel entonces había dos sistema pedagógicos que eran como la Biblia: el de Orff y su discípulo Wuytack y el de Kodaly. Los cursos del primer método citado cogieron un auge espectacular en España, visitándonos a muchas ciudades Joss Wuytack, pedagogo y músico belga que tenía a Vigo como una de sus ciudades "tesoro" en España. Allá me fui tres veces en tres años por las vacaciones de Semana Santa donde recibíamos más de 100 profes una enseñanza musical activa, dirigida por él mismo, basada en el uso de los instrumentos de percusión escolares y que luego aplicábamos en las aulas pasándolo muy bien los niños pero también nosotros.

El otro método fue creado por el compositor húngaro Zoltan Kodaly y tenía como base la expresión vocal desde el folclore de cada país o cultura. Tenía mucha fama en los primeros años de aplicación de la LOGSE (y en consecuencia de la Educación Musical en nuestras aulas) el curso que se impartía en verano en Hungría, en una localidad llamada Esztergom, situada a más o menos una hora de Budapest en un recodo del Danubio haciendo frontera con Eslovaquia. Llevaba varios años intentando asistir a él, pero probablemente el destino fue el que decidió que ese año fuese 1999.

En ese año conseguí una ayuda para formación de la Xunta de Galicia y me fui un poco a la aventura en la segunda quincena de julio, con un inglés chapurrero, aunque con la garantía de que el curso se impartía en español. Recuerdo que salí un sábado desde Santiago a Barcelona y desde allí a Budapest, para pasar la noche en la capital húngara y el domingo llegar en tren a Esztergom, curiosamente creo que desde la estación Keleti, donde estos días se concentraban miles de refugiados en su huida de la guerra y su camino a Alemania. Por aquel entonces Internet aún no tenía el desarrollo que tiene hoy y la comunicación que me habían mandado desde la organización del curso incluía una pequeña carta en húngaro para que cuando llegase a Esztergom la entregase al jefe de estación que inmediatamente llamaría a la residencia donde nos acogían para que me viniesen a buscar. Y así ocurrió.

Llegué al mediodía, me alojaron y pasé unas horas hasta que empezaron a llegar otros cursillistas y la residencia se iba llenando entre conversaciones en los idiomas más (y menos también) reconocibles (luego supimos que estábamos personas de 11 nacionalidades). Y el hecho de estar en un país extraño, sin casi poder comunicarte, hace que en cuanto oyes español te hagas ver, te presentes y empieces a relacionarte. El ambiente que se iba creando en la residencia en torno a las 7 de la tarde y hasta las 10 de la noche, más o menos, era el de la llegada de los estudiantes ante el inicio del curso. Al final, el grupo de españoles pasaba de 20, a los que se sumaron 2 personas más de México y otras dos de Chile. El caso es que el destino hizo que ese grupo creara unos lazos que hoy se revivieron en  el encuentro con una amiga y participante en ese curso, Esther. 

Yo creo en el destino. Creo que cuando te pasa alguna cosa es porque te tiene que pasar, sea enriquecedora o realmente angustiosa. En el caso del curso Kodaly de Esztergom las personas que coincidimos allí, por una razón u otra, teníamos que conocernos y fue allí, lejos de nuestras casas y de nuestras rutinas. Con varias de ellas hemos construído amistades duraderas y nunca, nunca, podremos olvidar aquellos 15 días en Hungría.

Esther es de Murcia. Había acudido con una amiga suya, Marisa (¡qué grande Marisa!), porque ambas estudiaban Magisterio por la especialidad de Música y además tenían otros estudios musicales. Desde 1999 Esther y yo nos hemos encontrado 3 veces más, en Galicia, en Madrid y en Murcia. No fue con la única persona del curso con la que hay unos lazos fuertes. No puedo olvidar a mi querida y entrañable Paz, a la que vemos con más frecuencia y que en momentos de alegría nos ha dado más y en momentos duros me ha dado su apoyo incondicional escuchando y poniendo su hombro. Esther también desprende emoción por todos los poros de su piel, por su mirada, por su sonrisa. Hoy nos hemos visto nada más que una hora y media, pero ha sido una inyección de positivismo que hace que el día termine bien y sea redondo. Tener a tres personas así en tu vida es un auténtico regalo. No sabes bien por qué, pero los lazos están creados desde aquel verano de 1999, deseando poder juntarnos con otros integrantes del grupo, especialmente con Carlos y Rosario que continúan su romance musical y personal más allá del Atlántico y que gracias a las redes sociales nos acercan un poco más. Hubo más: Nacho, Pablo, Rebeca, Duli, Francisca... y algunos de otros países como Vincent de Francia, Misako de Japón, Matti de Finlandia, Eduardo de Brasil y muchos otros de los que no recuerdo el nombre que venían de Gales, Italia, Irlanda... Éramos un grupo de auténtica élite, que cantábamos en coro por las plazas de Budapest y la gente nos aplaudía, que nos emocionábamos con la entrañable "Esti Dal" cantándola en húngaro y que nos contábamos confidencias, sentimientos, nos gastábamos bromas sanas, en definitiva, convivíamos como una piña. En la sesión de despedida nunca olvidaremos las palabras del director del curso felicitándonos porque desde hacía años no coincidía en Esztergom un grupo del curso Kodaly con tanta calidad (en concreto, lo que dijo de una manera muy sincera es que... ¡por fin no nos han venido amas de casa!).


Este vídeo a lo mejor nos hace sacar una lágrima, pero merece la pena. No somos nosotros, pero podríamos serlo perfectamente, de hecho cantamos en la Basílica de Esztergom. Son de esas experiencias que te marcan, que nos marcaron a todos. Estoy seguro que, después de 16 años, si nos juntásemos de nuevo, volveríamos a ser ese fantástico grupo en el que cada persona aportaba lo mejor que tenía. Algunas como Esther lo aporta cada día en su entorno con sus amigos y familia, Paz con sus alumnos en sus aulas, yo con los míos... A pesar de despedirnos esta noche, notas que los abrazos y besos que nos damos son sinceros y que refuerzan ese lazo de amistad, de estar ahí. Ojalá pronto tengamos otra inyección de energía como la de hoy, en los tiempos que corren nos hacen mucha falta... a todos.




domingo, 12 de julio de 2015

TRASNOCHAR

Tengo un buen amigo que pasa muchas horas de la noche en vela por problemas para dormir. Como yo, pasó por un momento trágico en su vida y a día de hoy, después de 27 años de amistad, nos hacemos bastante compañía. La pasada noche hicimos algo voluntariamente que hacía mucho tiempo que no hacía, por lo menos yo: TRASNOCHAR.

No recuerdo cuando fue la última vez que vi amanecer en Coruña pasando toda la noche despierto y en la calle. Estuvimos con otros amigos cenando, luego de fiesta en un pub y luego en otro, para acabar tomando el tradicional chocolate con churros (por cierto yo tomé café con leche y los churros estaban regular). Éramos una pandilla de unos 8 ó 9, aunque al final acabamos 5. Cuando estaba soltero y con otra pandilla, era frecuente, sobre todo en verano, trasnochar más a menudo. Los años pasan pero curiosamente ayer ni me sentí cansado y, sobre todo, me lo pasé en grande. Sobre todo por la compañía. Recuerdo a mis "20's" beber, fumar, bailar, reirnos, cambiar de un sitio para otro, disfrutar de la juventud. Fueron buenos años. Luego, al casarme, la vida empieza a tranquilizarse, nacen los hijos y las responsabilidades te impiden seguir ese ritmo.

Ahora que vuelvo a estar soltero por obligación, creo que en dos años no había salido tanto tiempo seguido en una noche y mucho menos ver amanecer. Ni que decir tiene que no es para hacerlo todos los fines de semana, entre otras cosas porque también supone un importante presupuesto económico del que no dispongo y porque si no hay un evento o algo por lo que merezca salir ya es que ni aguanto los ruidos de la música alta ni determinadas actitudes de la gente. Sin embargo, ayer parece que hubo una buena conjunción entre el factor humano (la gente con la que estaba), el clima y el evento en sí, que tenía que ver con esa "fiebre" de la que llevo enganchado desde mi niñez, Eurovisión.

Diréis que a qué viene todo esto. Pues que a pesar de los años que pasan hacer alguna cosa fuera de la rutina te pone los pies en la tierra. Existo, disfruto y rejuvenezco. Había mucha gente más joven que yo, por supuesto, de fiesta en la noche coruñesa, pero nadie nos miraba con cara de "qué hacen estos aquí" sino más bien todo lo contrario. Cada grupo a lo suyo, divirtiéndose y sin hacer daño a nadie. La zona del Orzán sigue siendo un poco el epicentro del ambiente a partir de la 1:30 - 2:00 de la madrugada y hasta las 4:30 - 5:00. Luego la gente se desplaza a otras zonas de la ciudad y como el tiempo acompañaba había gente en muchos lugares de la ciudad. Lo bonito de vivir una noche así es ver a los que se recogen mezclados con los que madrugan. Me acosté a las 8:00 de la mañana, con un sol radiante que apetecía a continuar con el día, pero no sería físicamente aguantable. Así que me acosté y pude dormir medianamente bien hasta la 1 de la tarde porque a las 2 habíamos quedado de nuevo la misma pandilla para comer.

Después de muchos años me gustó una cosa y me disgustó otra. Me gustó lo tolerante que se ha hecho la sociedad con los estilos, las formas, las maneras e incluso la orientación sexual de los que salen a divertirse. Sin tabúes y sin tapujos. Nadie ya se espanta de unas "pintas raras" o de que una pareja de hombres o mujeres se besen en un local. Se nota una sociedad más libre para expresar las inquietudes personales, las diferentes tendencias, reflejadas sobre todo en la expresión pública de los afectos o en el aspecto externo y vestimenta de cada individuo. Sin embargo, me disgustó el "después de", la suciedad que se genera en las calles después de las noches de ocio. El coche lo teníamos aparcado cerca de la zona del Orzán y cuando nos recogimos pasamos por allí y el suelo estaba lleno de cristales de vasos, botellas, vasos de plástico, restos de bebidas, olor a orines en las esquinas, colillas... No sé si esto es fácilmente solucionable, pero es la realidad que queda para los servicios de limpieza.

Hay mucho ambiente en Coruña en verano. Las calles del centro están repletas de gente para visitar los negocios de hostelería para tapear, tomarse unas cañas con los amigos, alternar en definitiva. Negocios que aparecen como setas, había locales que se nota que son nuevos porque hace pocas semanas pasabas por allí y ni existían. Y repletos, así que se supone que dan dinero. Y tampoco muy caros a la hora de pagar. No creo que toque trasnochar de nuevo este verano porque en pocos días tendré a mis hijos y ahí las responsabilidades (y el dinero) no me permiten poder disponer de mi tiempo libre. Es su tiempo y yo el que me adapto a ellos, no ellos a mí. Si viene buen tiempo, tocará playa, hay algún evento familiar también al que acudir y M. tendrá que estudiar, que tiene pendientes para septiembre. 

En conclusión, me ha sentado bien la experiencia de trasnochar. Sobre todo para valorar y sentir que sigo vivo, a pesar de los pesares. Esta semana además había sido dura porque nuestra querida Agencia Tributaria me dio un pequeño disgusto que hubo que arreglar a tiempo, toca pagar un poco más, así que a pesar de que mi economía no está para grandes proyectos, creo que la actitud optimista en la vida (con sus altos y sus bajos) es lo que termina por enriquecer a las personas y no enrocarse en  otras disquisiciones que acaban perjudicándote. Así que nada, ya volverá la siguiente. ¡¡Disfrutad del verano!!


martes, 14 de octubre de 2014

SIEMPRE VUELVE HOLANDA

No voy a negar que vivir tres años en los Países Bajos ha marcado mi existencia. En muchos aspectos para mal, pero en otros para bien, es inevitable que una experiencia de este tipo condicione aspectos de tu vida que, de no haberlo hecho, probablemente ni siquiera te percatarías de que están ahí, de que convives con ellos y que se pueden mejorar.

Si hay algún lector o alguna lectora que ha seguido este blog desde sus inicios (que los hay), habrá podido percibir que he sido muy crítico con determinadas costumbres, creencias y rutinas que marcan el carácter de los holandeses y son la seña de identidad de los Países Bajos. Sigo pensando igual en muchos de ellos, pero también valoro positivamente otras costumbres, creencias y rutinas que yo experimenté y que me encantaría importar a España, aunque por nuestro carácter es posible que no funcionasen en nuestra cultura. El caso es que no echo de menos los días fríos, las esperas de los trenes, los horarios de comidas, comerciales y del quehacer diario... pero sí estoy siempre al tanto de noticias, comentarios, sucesos que ocurren en Holanda. Si este verano me conmocioné con el atentado contra el avión de Malaysian Airlines en el que murieron más de 200 holandeses, también recuerdo y comento en mis conversaciones diarias con amigos, familiares y compañeros de trabajo curiosidades y otros aspectos de la vida holandesa.

Y me gusta. Es una parte de mi vida y no la quiero borrar. No me arrepiento de haberla vivido, aunque la despedida del país fuese traumática, fueron tres años que supusieron un revulsivo a ideas preconcebidas, un cambio de perspectiva con respecto a otras y un crecimiento a nivel personal para afianzar ideas que ya tenía integradas en mi pensamiento o para adoptar otras nuevas, a veces bastante transgresoras con ideas que tenemos aquí.

Holanda es una dualidad, un "ying yang" que necesita de sus polos opuestos para salir adelante y ser la sociedad que es.  Bajo mi punto de vista un modelo de bienestar a nivel social, pero también un modelo de consumismo y capitalismo agresivo que llega a alienar a sus ciudadanos; una sociedad con apariencia de tolerante en su grado máximo pero que en el fondo es extremadamente hipócrita. No todo está permitido pero eso sí, mientras a mí no me hagas daño, haz lo que te dé la gana, sobre todo si aún encima me reporta un beneficio económico.

Cada poco tiempo aparecen en los medios de comunicación noticias sobre el país. En estos días de ébola he descubierto que también Holanda ha repatriado ciudadanos holandeses que padecían la enfermedad para ser tratados en el país. Seguro que los protocolos de seguridad y para prevenir el contagio han funcionado mejor que en España. Leo también noticias educativas, políticas o de cualquier aspecto relacionadas con Amsterdam o ciudades que yo conozco.

Sigo además en las redes sociales a amigos que dejé allí, españoles y holandeses, desde los que tengo enlazados en el blog como Pelocha o Paquito, algunos padres y alumnos de la ALCE en la que di clase, mis compañeros de trabajo que todavía siguen allí o ya han regresado y también gente que llegó a mí en los últimos meses de estancia allí, como mi último casero y su mujer que a veces me animan con un comentario en mi muro de Facebook. Gente en la que confío, que son inolvidables, que en momentos echo de menos porque fueron mi apoyo, mis "traductores" en momentos de apuro y los hombros en los que lloré todas las lágrimas habidas en mis últimas semanas allí por las circunstancias que determinaron mi regreso inesperado. No cito nombres reales porque ellos saben quién son y lo que significan para mí. Y por supuesto que me gustaría volver para saludarlos, verlos a todos y a todas, darles un fuerte abrazo y sentir su cariño y su amistad. No sólo en Amsterdam, también en Heemskerk, Utrecht, La Haya, Veenendaal, Wormerveer, Arnhem, Mijdrecht, Purmerend... El día a día en Coruña, en mis clases, siempre hay un recuerdo a Holanda, diciendo a mis alumnos alguna palabra en holandés o enseñándoles una foto de mi Facebook, hablando con mis compañeros de partido o de trabajo, etc. 

Fue precisamente el sábado cuando disfruté mucho recordando mis días allí. Conocí al director de una prestigiosa orquesta sinfónica que pasó dos años en Amsterdam, estudiando en el Conservatorio y tocando en el Concertgebouw. Compartir con él las vivencias tan genuinas holandesas y charlar de calles, establecimientos comerciales, el horror de la gastronomía holandesa, las bicis, el transporte, el Rijksmuseum... Era revivir mis andanzas, mis vivencias, mis emociones. Curiosamente tiene apreciaciones similares a las mías y que ya reflejé en el blog, lo cual reafirma que siempre un buen marketing es esencial para generar en la gente la necesidad de tener un producto o hablar bien de algo. Es un poco lo que pasa en Holanda. Son los genios del comercio y "venden" muy bien su producto en el exterior. A ver si aprendemos en España esas "técnicas de mercado" para que nuestra imagen en el mundo se revalorice como merece porque tenemos muchas cosas y buenas, pero somos tan ineptos que nosotros mismos nos inmolamos en los foros internacionales. Si por mi fuese, me negaría a dejar esa "marca España" por el mundo y en cierta parte he contribuido a ello en mis tres años allá, así que a ver si entre todos lo vamos logrando, poco a poco y de manera eficaz, que en eso sí nos ganan por goleada los "tercios de Flandes".

Y supongo que los ciudadanos de otros países que llegan a España también son embajadores de sus costumbres y su cultura y tienen la responsabilidad muchas veces impuesta de dejar "en buen lugar" a su patria. Hace poco tiempo ha conocido a una persona de uno de los países cuyos ciudadanos son considerados en España prácticamente como gente pobre, ladrona, peligrosa... Nada más lejos de la realidad. Son personas que dejaron su país en momentos duros y se embarcaron en la incertidumbre de iniciar una nueva vida en un país desconocido para ellos, al igual que hicieron los españoles que emigraron a Holanda hace 50 años. Gracias a estos nuevos inmigrantes nuestro país avanza, a pesar de que muchos políticos se empeñen en estigmatizarlos, en hacerlos responsables de problemas como el aumento de la delincuencia, las redes de prostitución, el narcotráfico o los homicidios más crueles. Por supuesto que gente deshonesta o malas personas las hay en todas las culturas y países, pero desde aquí rompo una lanza por la interculturalidad, por el intercambio entre los ciudadanos de diferentes naciones, al fin y al cabo todos somos personas a las que en cualquier momento nos "liquidan" con un virus sin tener en cuenta raza, religión, color o especie (que se lo digan a Excalibur). Ahí queda eso, y PAZ para todos.


sábado, 16 de agosto de 2014

VIAJANDO EN VACACIONES

Estas vacaciones de verano están siendo un poco extrañas. No se trata del tiempo, que en Galicia siempre te puede dar sorpresas, buenas o malas, sino de todo un conjunto de factores que las hacen diferentes. Para empezar, muchos docentes gallegos hemos pasado el mes de julio pendientes de una resolución judicial que afecta a nuestro destino docente y que no tiene visos de arreglarse en varios meses. No voy a relatarlo aquí porque para los que nos son del gremio es un proceso un poco difícil de entender, pero está generando mucha inseguridad personal en mucha gente básicamente porque no es lo mismo dar clase al lado de tu casa que a 200 km. A mí también me afecta, no tanto como a otros compañeros, pero cuando te juntas con amigos y conocidos profesores sale siempre este tema y a veces con cierto enfrentamiento, todo por la ineptitud de los políticos de la Xunta de Galicia que no saben legislar y gobernar como es debido. Los perjuicios que se crean se aumentan por el llamado "efecto dominó", es decir, gente que no está afectada directamente este año, lo estará en cursos sucesivos cuanto más se alargue en el tiempo este proceso administrativo. Así que el día 1 de septiembre me incorporaré a un centro que es muy probable que tenga que dejar de nuevo a final de curso o, lo que sería peor, a MITAD de curso porque alguien, para favorecer a otro alguien u otros "alguienes" no está capacitado para tomar decisiones a pesar de ocupar un puesto de alto funcionario. Es decir, la Consellería de Educación debería llamarse literalmente "Chapuzas S. A." porque parchean y no arreglan. En fin, pasemos a otra cosa.

Julio ha pasado con algún día de playa y con la quincena preceptiva de padre divorciado con mis hijos. Alguna visita de amigos, alguna salida cercana de ida y vuelta en el día, pero nada más, todo muy rutinario. Agosto empezó con otra quincena con niños y el esperado viaje con ellos. Este año decidí cambiar la tradición de ir a la costa mediterránea o islas y proponer montaña. Dentro de España hay mucho donde elegir, pero a mí siempre me fascinaron los Pirineos. Así que busqué algún lugar donde alojarme con los niños y encontré un centro de vacaciones creado en un pueblo abandonado y restaurado por los sindicatos. Está en Morillo de Tou, a 4 kilómetros de la localidad de Aínsa, en Huesca, y para allá nos fuimos en compañía de un buen amigo de muchos años que fue un perfecto compañero de viaje. La idea era caminar por la montaña, disfrutar de la naturaleza y sobre todo cambiar el agobio de las playas por la tranquilidad del campo. Conseguimos todo eso y más, ya que conocimos lugares sorprendentes, nos salió con una buena relación calidad/precio y comprobamos de nuevo que España tiene mucho, mucho que ofrecer al turista y con calidad.

Echamos cuentas de las provincias que atravesamos y nada más y nada menos que fueron 13, a saber: A Coruña, Lugo, León, Palencia, Burgos, La Rioja, Navarra, Zaragoza, Huesca, Teruel, Guadalajara, Soria y Valladolid, porque al regreso pasamos por Dinópolis, uno de los mejores parques temáticos que tenemos en España. ¡¡Y también estuvimos una tarde en Francia!! Pero vamos poco a poco

De A Coruña a Morillo de Tou tardamos 12 horas, con paradas a comer en Burgos, merendar, repostar, etc. Una vez allí cada día hicimos una ruta por el monte, pero lo sorprendente de todo fue que cada ruta que hacíamos era cada vez más espectacular: de Morillo a Aínsa por el monte; el cañón de Añisclo, la Garganta de Escuaín (estas dos en el Parque Nacional de Ordesa) y la espectacular ruta de las Pasarelas del río Vero en Alquézar, un lugar que nos sorprendió porque todavía no puedo comprender cómo la naturaleza puede hacer cosas como esta


Lo que veis es una cueva formada por el curso de un río y está en el fondo de un cañón rodeado de una vegetación exuberante. El río Vero forma ahí un meandro y dentro de la cueva te bañas en el río, estando el agua a una temperatura ideal. Para llegar hasta ahí bajas desde el pueblo de Alquézar, conjunto histórico-artístico, por unas pasarelas integradas en el paisaje y cuando te vas las pasarelas están colgadas en la misma roca con el río bajo tus pies pero a poca altura (la veis a la izquierda en la siguiente foto). El río forma pocos metros después unas pozas donde también te bañas debido a la existencia de una pequeña presa para el aprovechamiento hidroeléctrico.


Ni que decir tiene que el paisaje es único, así que si alguna vez visitáis Huesca, no dejéis de pasaros por aquí. Cerca, además, existen abrigos en las rocas que fueron aprovechados por el hombre primitivo y en los cuales hay muestras de arte rupestre levantino, con lo cual naturaleza e historia se funden en una lección inigualable.

Las otras rutas que os mencioné también fueron espectaculares: Añisclo con sus cascadas, Escuaín con sus refugios de los quebrantahuesos... Tuvimos también la oportunidad de pasar unas horas en Francia, en la localidad de Saint-Lary, donde además de disfrutar del paisaje pude beber uno de los "capuchinos" más sabrosos que tomé en mi vida. Villas pirenaicas del Sobrarbe, con muestras del primer románico, como Aínsa, Boltaña, Bielsa, Tella... completaban el día, junto con el baño en la piscina de Morillo que hizo las delicias de los niños.

Y como colofón a la semana, Teruel y su mudéjar con la visita a Dinópolis, el mejor parque temático de dinosaurios de España y yo diría que de Europa. Bien diseñado, nada agobiante, familiar, con atracciones para niños y adultos y con un claro objetivo no sólo lúdico sino también divulgativo. Desde luego, Teruel existe y es muy recomendable. Y también, al regreso, una visita a Berlanga de Duero y Aguilera (Soria) donde comimos con una compañera que estuvo en Holanda y su marido, que fueron perfectos anfitriones  y donde pudimos comprobar que los girasoles no son sólo un cuadro de Van Gogh.


Entramos en Galicia lloviendo y esto también resulta extraño, salir de una ciudad por la mañana a casi 30º y llegar a tu casa y ponerte un jersey. En los próximos días parece que volvemos al verano, pero entramos ya en la recta final de las vacaciones y con la cabeza ya en el curso escolar 14-15. Mientras, a descansar y a disfrutar de los amigos, de la familia y de aquell@s que siempre, a pesar de cualquier circunstancia, están ahí.


viernes, 27 de junio de 2014

FACEBOOK

Dicen que la mejor red social es una gran mesa en la que te sientas con los amigos de toda la vida a charlar, tomar café o unas cañas, compartir una comida o una cena. Y yo creo que es cierto. El caso es que en este mundo cibernético la existencia de redes como Facebook, Twitter, Linkedin, Instagram... y otras más nos está cambiando la manera de relacionarnos. 

Yo tengo perfil en tres redes: Facebook, Twitter y Linkedin. Esta última no la uso; Twitter llevo usándola poco más de un mes y la que más visito es Facebook, que se ha convertido en el escaparate de muchas de mis vivencias, a la par que este blog. A veces me paro a pensar para qué me sirve colgar tal o cual vivencia, pero gente que está lejos sabe un poco más de mí gracias a ello. Al mismo tiempo me doy cuenta de la pérdida de intimidad que supone, pero bueno, no pongo nada que no se pueda saber y desde luego lo que considero más íntimo o personal ni se me ocurre ponerlo. Veo que muchos de mis contactos, por ejemplo, ponen fotos de sus hijos. Yo ni loco, aunque sí hay una que un conocido ha subido y como no se ve mucho pues la he dejado. Sí me gusta poner enlaces a este blog, fotos de mis viajes o experiencias y luego está todo lo que compartes por verlo en los muros de tus contactos, en muchos casos historias curiosas, tal vez alguna falsa, noticias sorprendentes o vídeos impactantes. Pero sí que a veces me cuestiono si realmente todo eso lo lee alguien. Mis contactos ven mi perfil, dan al "me gusta", comparten en sus muros y sigue la rueda.

Sin embargo, me gusta ver más la página de inicio general. Allí te encuentras de todo y te sirve para tener una opinión del que comparte su experiencia o una frase bonita, una foto, etc. He llegado a pensar que hay personas que se pasan horas delante de su pantalla porque lo cuelgan TODO, y cuando digo "todo" es todo. Uno de mis contactos tiene un perfil en el que a veces me encantaría decirle directamente, "tío, tú eres tonto". Tranquilos, no es un familiar ni un amigo íntimo, de hecho ni le conozco personalmente pero lo tengo porque es amigo de varios amigos y a nivel profesional es una persona bien considerada, con buena formación, pero con las tonterías que pone en su perfil te entran ganas de cogerlo por la pechera y explicarle un par de cositas de lo que es la vida real. Evidentemente, no diré su nombre.

Aparecen también aquellos que me mandan aplicaciones: "Juega a Candy Crash", "Instala Mi Cumpleaños"... Mi impresión es de que cada nivel que pasan del juego en cuestión lo tienen que exhibir para que les digamos "¡Muy bien, colega, eres el pistolero más rápido!" o "¡Ala, qué bien cuidas tu huerto!". No sé, puedo llegar a entender que te entretenga unos minutos, pero recibir tres o cuatro veces al día invitaciones para añadirte al juego, me parece ya una adicción. De estos contactos debo tener más de 10 y si alguna vez le he dado a la instalación desde luego ha sido por desconocimiento o impulso.

Luego están los grupos, algunos abiertos, otros cerrados, otros secretos... Ahí te centras más en tus intereses, tus hobbies o tu familia. Hemos creado un grupo familiar a raíz del cumpleaños de nuestra tía Admirable para tener en contacto a la familia Arias, la rama familiar de mi abuela materna. Y ha sido muy buena idea porque hemos visto fotos antiguas que los miembros colgaron, conocimos nuevos familiares, vimos bodas, graduaciones, recordamos laos que no están... pero cuando ves noticias de grupos que se llaman "Señoras que suspiran al sentarse" ó "Yo también le di mi energía a Goku" pues siento que es una muestra más de que a la gente le hace mucha falta la red social de la que hablé al principio, la de la mesa con los amigos.

Curiosamente, esa situación la viví hace poco más de una semana en Lugo y fue gracias a Facebook. Se podría decir que la red oscila virtual me ha ayudado a retomar la red social real. Hacía 20 años que  había perdido la pista de unas buenas amigas de la infancia y la juventud y el domingo del "Arde Lucus" me invitaron a comer en Lugo. Recordamos viejos tiempos, vimos cómo nuestras familias han cambiado y me llamó la atención mucho una cosa: que a pesar de los 20 años pasados nos tratábamos como si no hubiese pasado tanto tiempo, con la misma confianza, con el mismo humor y con la misma admiración. Esas cuatro hermanas tienen también perfil en el Facebook virtual, pero como las horas que pasamos en la mesa entre pulpo, empanada, café y postre no hubo sensación más agradable.

Así que espero que la gente no se olvide que somos seres sociales pero reales, no virtuales. Cuando estaba en Amsterdam se publicó una noticia de un joven que apareció muerto en su apartamento después de una semana y nadie lo había echado en falta, a pesar de tener más de 800 amigos en Facebook. Triste, y confío en que ese no sea el precio que haya que pagar por avanzar tecnológicamente. 


lunes, 28 de abril de 2014

CUANDO ME EMOCIONO

Aquel que me conozca sabe que soy de lágrima fácil. Nunca encontré una explicación a las lloreras que me dan por cualquier cosa que al simple mortal le podría provocar risa o simplemente una alegría solidaria y compartida. Hoy he tenido una sensación de emoción ante un evento que quise haber vivido pero no pude hacerlo y que ocurrió en A Coruña.

Desde hace unas semanas se ha anunciado por toda la ciudad una maratón. Creo que es la primera vez que se celebra aquí y ya desde ayer había cierto ambientillo por las calles. Observaba que había gente con ropa deportiva paseando, con un perfil muy claro de corredores de fondo (o corredoras). Las calles estaban siendo preparadas para la carrera y en los carteles de tráfico anunciaban durante toda la semana que habría cortes de tráfico en el centro por este motivo.

No estuve en la ciudad desde primeras horas de la mañana ni accedí a Internet. Cuando llegué a casa, en "La Voz de Galicia" publicaron las fotos de la carrera... y ahí llegó mi emoción.

Yo creo que jamás podré correr una maratón ni siquiera 1000 metros sin "botar os folgos" como decimos por aquí. Por eso ver a gente de todas las edades que llegan a la meta, gente incluso con disfuncionalidades físicas, entrar de la mano de tus hijos que te están esperando o mirar al cielo para ofrecérselo a alguien que está allá arriba observándote, tiene que ser algo único para una persona. Yo he sentido emociones así en ocasiones muy contadas. La más clara, cuando vi nacer a mis hijos, momento único que me llevo yo siempre en mi bolsillo y que su madre no pudo disfrutar cómo yo lo hice; también cuando entré de peregrino en la Plaza de la Quintana de Compostela después de 35 días de caminata desde Francia por el Camino de Santiago. Recuerdo perfectamente ese momento y cómo me preparé para ello. Son logros que uno consigue y que hacen que te sientas único en el planeta, pleno, feliz, realizado e importante en el mundo.

Por eso, cuando hoy vi las fotos de la carrera, no puedo tener más palabras que las de admiración por todos esas personas que de un modo "amateur" se han propuesto la meta de acabar. Daba igual el tiempo, lo importante era el objetivo personal. Me hubiese encantado estar en las calles de Coruña animándoles porque me emocionaría mucho. Desde luego, el año que viene no falto si se repite. 

Mientras, seguiré emocionándome porque eso significará que estoy VIVO, que siento, que amo, que río, que lloro, que me cabreo y que disfruto. Cualquier detalle o acontecimiento que genere alegría en la gente o un profundo dolor, me emociona y lloro. Por poner dos ejemplos antagónicos claros, lloro de contento viendo a la gente que le toca el "Gordo" de Navidad, por ejemplo; pero también lloro cuando una tragedia sacude a alguien o algo cercano a ti, como el día fatídico del accidente de tren de Santiago en julio pasado.

Mis hijos también me hacen llorar cuando me abrazan y me expresan lo que sienten, cuando me miman y también cuando me "exprimen" y me someten a pruebas de "stress", que lo hacen. Me hicieron llorar mis alumnos de Ordes cuando acabé allí en 2010, al igual que la última reunión con las familias de mis alumnos de Amsterdam en junio de 2013. Lloraré, sin dudarlo, cuando despida a mis alumnos de 4º de este año, a pesar de que los veré a menudo por el barrio. Pero es que yo soy así y no puedo (ni quiero) evitarlo. Básicamente porque mostrarse tal cual es es demostrar al mundo y a sí mismo que seguimos VIVOS, a pesar de las zancadillas y tropiezos que esta puta vida te va poniendo.

Curiosamente, me puse a escribir este "post" justo después de ver las fotos de la maratón y de leer el blog de Paquito y contestarle (en ese orden). Sentí la necesidad de hacerlo sin demora para no dejar ir la inspiración. Con gente como Paquito, como Pelocha, como Gloria, como muchos más... el mundo se mueve y las ideas fluyen. Y para mí es importante porque me enriquece, así que, como le decía a Paquito en mi respuesta, no me arrepiento de NADA de lo que hice en mi vida porque si me equivoqué, que seguro que sí en muchos casos, aprendí de los errores y cuando acerté, disfruté de mis elecciones y de mis metas, igual que hoy los atletas de la maratón. Y seguirá siendo así, for ever.


(Foto extraída de "La Voz de Galicia", maratón Atlántica42)

domingo, 6 de abril de 2014

LA SOLEDAD

Está a punto de hacer un año desde mi giro obligado de 180º. Algunos os preguntaréis si he cambiado o si la situación me ha cambiado. Supongo que sí porque pasar por una situación tan traumática como la que he vivido no puede dejar a una persona igual que antes. Pero durante este año he comprobado quién está ahí y quién no y desde luego los del "no" excusan de acercarse a mi vida porque los echaré a patadas.

Sin embargo hay días aún de "montaña rusa". No voy a decir que estoy como en abril de 2013, por suerte y por tenacidad estoy mejor, aunque de vez en cuando aparece el "bajón" y vuelves a retroceder un poquito en este camino de la vida que desde luego no está surcado de rosas.

A nivel laboral no me pueden ir mejor las cosas. Ya he obtenido de nuevo destino definitivo como maestro y de nuevo al lado de casa, en otro colegio del barrio, como muchos habéis visto en Facebook, esa nueva ventana en la que hay muchas cosas que sobran y en la que mucha gente expone su vida sin el más mínimo reparo. Yo cuelgo muchas cosas en mi "muro" pero nada que tenga que ocultarse o no saberse, de hecho aunque muchos no lo crean, yo cuento muchas cosas pero lo más íntimo siempre me lo guardo para mí y los míos, al igual que aquí en el blog.

Pero siempre hay una cosa que me preocupa y sobre todo a medida que vamos creciendo y llegamos a la mitad de la vida: la soledad. Yo nunca me consideré una persona solitaria, es más, me gusta mucho compartir y tener a alguien cerca a quien contarle con plena confianza mis dudas, mis temores, mis éxitos y compartir, en definitiva, todo lo que me pasa. Sin embargo también me doy cuenta que durante varias etapas de mi vida, estando soltero o casado, viví muchas veces solo. Cuando estaba en Holanda tenía siempre en mi cartera un papel en inglés para que avisasen a alguien en caso de una emergencia en la calle, que perdiese el conocimiento o algo así. En ese papel los datos de mis dos "ángeles de la guarda" holandeses, Manolo y Marisol, eran para informar a los que me atendieran en un momento grave. El temor a veces surgía cuando me acostaba en mis casas de Beverwijk o Amsterdam y pensaba "¿y si me pasa algo de noche?". Lógicamente, tarde o temprano se darían cuenta de mi ausencia, pero es esa sensación de soledad que sentía la que me generaba en ciertos momentos ansiedad o stress, acentuado por el hecho de vivir en un país que no era el mío, con otros códigos de comportamiento o hábitos de conducta.

Viví solo también 5 años desde que aprobé las oposiciones hasta que me casé. Y estando casado hubo tres momentos, además de la estancia en Holanda, en los que estuve separado de mi familia por motivos laborables de mi ex-mujer u otras circunstancias. Aunque tenía mucha gente pendiente de mí, igual que de mi familia, la soledad la lleva uno por dentro y los sentimientos que genera provocan muchas veces angustia. 

Ahora vuelvo a estar solo, rodeado de amigos y familia, eso sí, pero duermo solo y paso muchas horas en el salón de mi casa sin poder compartir con nadie lo que siento o lo que vivo. Hay momentos  en que me encuentro bien, que es necesario por pura higiene mental, pero curiosamente y a pesar de la imagen que doy, odio vivir solo. Es posible que no sea fácil convivir conmigo porque tantos momentos de soledad hacen que crees tus hábitos vitales, tus manías y, en fin, tu estilo de vida. pero yo sinceramente creo que no, que me amoldo sin problemas a la gente, en viajes, en salidas, en la convivencia diaria... Eso sí,  mientras respeten mis tareas, mis hobbies, mis hábitos. Sé que convivir no es fácil, pero creo que somos las propias personas las que lo hacemos difícil. Se trata de respetar y ser respetado y yo en muchos casos no me he sentido respetado por gente con la que conviví en determinados momentos de mi vida. Recuerdo, por ejemplo, un curso de música que hice en Hungría en 1999. Éramos un grupo de españoles y de estudiantes de once países que compartíamos muchos momentos juntos, pero lógicamente los españoles estábamos más unidos. Había dos personas en ese grupo que no congeniaba con ellas. Es normal que en un grupo grande no todo el mundo se lleve bien y se viva en un mundo "happy flower", pero analicé muchas veces aquellas vivencias y sinceramente creo que esas dos personas no enganchaban bien con el grupo. Recuerdo que un día discrepé un poco con una de ellas y le pareció fatal, me lo echó en cara, pero realmente fue porque no respetaba mi punto de vista sobre una situación que vivimos allí.

Hace pocas semanas conocí a una persona especial con la que también tuve esa sensación. Yo le exponía mi opinión o punto de vista sobre algo que esa persona comentaba y muchas veces le parecía mal si no coincidía con el suyo. Y saqué conclusiones: mucha gente dice que prefieren que les digan las opiniones a la cara, que no se digan cosas por detrás, pero yo creo que precisamente es esa gente la que no está preparada para oír algo que va en contra de lo que realmente han pensado. Y ojo, a mí eso también me pasa, no voy a decir que me guste, pero a veces es mejor quedarse callado antes que provocar un cataclismo en la otra persona por ser "demasiado" sincero.

Diréis que tiene que ver todo esto con el título del post. Pues básicamente pienso que la gente que acaba viviendo sola mucho tiempo, acaban por no tolerar al otro, por ser muy exigente con los que llegan a su vida y por no acceder a la tolerancia, al entender la postura del otro. Yo espero que este momento de soledad que vivo acabe pronto, porque sé que puedo vivir perfectamente con alguien compartiéndolo todo, lo mío y lo de ella. No sé cuándo surgirá el amor de nuevo (si surge algún día), pero sí sé que no tendré problema en adaptarme como lo he hecho siempre y esperando de la otra persona la misma empatía (otra vez la palabra mágica) hacia mí. No es fácil, pero tampoco es imposible. El tiempo lo dirá. Os dejo con una imagen que lleva una frase muy bonita y que, en fin, ahí queda para reflexionar un poco.


martes, 31 de diciembre de 2013

ADIÓS, 2013

Se acaba el año y desde luego para mí ha sido un año diferente. Mi vida ha dado un giro de 180º y, como dicen muchos, hay que hacer recapitulación y propósitos para 2014. Después de vivir un gran "tsunami" de emociones, se puede decir que en cierta medida empiezo a estabilizarme y a afrontar la vida con otra perspectiva. No voy a echar de menos el 2013, desde luego, porque no puedo decir que haya vivido cosas positivas. Pero sí he comprobado una cosa: que la gente que me quiere está ahí y que está para todo. Un episodio traumático sirve, entre otras cosas, para saber quién de verdad está de tu lado y quién no y desde luego que me he desprendido de gente muy tóxica a la que por supuesto les deseo que en el 2014 les vaya bien, pero que dejen de intoxicar a los demás.

Yo no soy de los que hacen propósitos para el año nuevo, básicamente porque con un golpe como el que viví todo se va al garete. Ni aprender inglés, ni apuntarme al gimnasio, ni dejar de fumar o cosas por el estilo. 2014 vendrá como tenga que venir, sólo le pido que no sea peor que 2013 y que pueda, al menos, intentar ser feliz ya que estoy convencido que la felicidad en sí no existe, sino que es un recorrido por la vida que te deja momentos de auténtico placer así como momentos de intenso dolor.

Mientras escribo esto escucho mi música favorita, intentando empezar este nuevo año con nuevas ilusiones y esperanzas. Sé que hay mucha gente pendiente de mí, incluso gente anónima que lee este blog y que me desea lo mejor. Yo también a ellos, a todos vosotros. Quiero recordar hoy aquí a Pelocha porque ha vivido una situación muy parecida a la mía y que nos hemos estado apoyando mutuamente, a mi amigo Carlos de México y a su mujer Rosario, ellos saben por qué; a mi familia de Padrón, a los que adoro porque son hermanas y cuidan de mí y de mis hijos en cualquier circunstancia, sencillamente ESTÁN. Tendría que poner cientos de nombres, mis compañeras de la ALCE, los amigos de Holanda, mis amigos "cerellos" de siempre ;), mi hermano, mis cuñados, la pandilla "eurofan", mi familia extensa (tíos, primos…), . En fin, aquellos en los que realmente se puede confiar y que te dan un buen consejo y te hacen ver la vida desde la otra orilla. También ellos lo han pasado mal y a veces me he sentido muy egoísta hablando y llorando sin parar de "lo mío". Lo tengo en cuenta, os lo aseguro y no podré olvidar las horas que gastasteis de vuestro tiempo para sacarme adelante. 

Pero hoy es fin de año y a quien más les tengo que agradecer todo lo que han hecho por mí desde abril es a las dos personas que me han aguantado más todo mi malestar y que sin ellos nunca sería quién soy. Lo han dado todo desde siempre por mí y lo harán hasta que se vayan. Y a veces somos tan egoístas que con un gesto o una palabra les hacemos daño. Nada más lejos de la realidad. No quiero que nunca piensen que han fracasado en la vida conmigo y que se sientan culpables de nada porque sé que a veces  es muy fácil caer en esos sentimientos. Por ellos y para ellos el 2014 tiene que ser el año en el que, por fin, nos vean felices, ilusionados y con una nueva vida por delante. Gracias PAPÁ, gracias MAMÁ, os quiero.

¡¡FELIZ 2014 PARA TODOS!!


domingo, 4 de agosto de 2013

Empezar desde 0

Ya estamos en agosto y a menos de un mes de que empiece el curso escolar. Hasta hace pocos días no sabía el destino que iba a tener en Galicia y he tenido la suerte de que, por primera vez, voy a dar clase en mi ciudad natal, A Coruña.  Y la suerte fue doble, ya que me ha tocado el colegio donde estudia mi hija y que está al lado de casa, el "Juan Fernández Latorre". Conozco el colegio, me conocen a mí y espero que mi regreso a la labor docente ordinaria en Ed. Primaria sea reconfortante.

Sin embargo, después de todo este proceso vital que estoy pasando, tengo muchas veces la sensación de que empiezo de 0. 22 años de experiencia profesional, de una labor que me ha dado muchas alegrías, algún disgusto y en los últimos tres años mucho sacrificio al haber estado en Holanda lejos de mis seres queridos; ahora, es como empezar de 0. Estoy provisional un año, luego hay que volver a concursar para obtener un nuevo destino definitivo y esperar nuevos proyectos, conocer nuevos compañeros, adaptarse de nuevo a todo. Cada año que pasa me resulta menos gratificante todo ese proceso y a raíz de lo acontecido, menos aún.

Lo único que espero que me aporte este curso que empezará en breve es estabilidad. Necesito reordenar  mi vida, mis sentimientos, mi rutina. Cuando se te impone una situación que no deseas y que es evitable , tu mente no para de buscar la fórmula para que todo eso se detenga y se arregle. Hay días que yo mismo me asombro de la situación en la que estoy porque, sinceramente, el desgaste emocional que llev o desde hace 4 meses es muy intenso y no creo que mucha gente lo soportase. Llegué a plantearme coger una baja laboral porque en determinadas condiciones no es posible trabajar con unos mínimos de calidad. No lo descarto, aunque todo dependerá de ese nuevo comienzo en el colegio, si todo se desenvuelve con normalidad el trabajo y la rutina es lo que asienta generalmente la vida de cualquier persona.

Todo es nuevo para mí desde que llegué el 29 de junio. Se trata de comenzar una nueva vida emocional, de romper con clichés y esquemas que tenía ya interiorizados desde hacía casi 20 años. Otra perspectiva ante las situaciones vitales que me está costando mucho.  No sé si todo este esfuerzo tendrá frutos, todo el mundo me dice que sí, que lo que necesito es tiempo, pero como decía Pelocha hace unas semanas en su blog, "¿cómo definimos tiempo? ¿Una semana, tres, un mes, dos, una año...?" Supongo que en cada caso es distinto. Hay gente que en pocos días se acostumbra a esta nueva situación, otros caen en un pozo y no salen nunca, llegándose incluso a hacerse daño a sí mismos. Yo hay momentos de total desesperación y otros momentos en que me siento estable, pero el proceso en sí es muy duro. Sé que la gente que me quiere está ahí dándome aliento y ánimo, en cierta medida sigo adelante por lo que me dicen, pero es necesario que piense más en mí, es necesario que, por una vez en mi vida, sea realmente egoísta. Sinceramente, me cuesta serlo. Mi forma de actuar ante la vida ha sido siempre intentando beneficiar a los demás con los actos que yo hacía. Hay gente que no lo ha visto así y que me responsabilizan de hacer daño, consciente o incoscientemente. Sinceramente, creo que estas personas tienen un serio problema. Yo sé como soy, sé que tengo mis defectos, algunos graves, pero JAMÁS ante una actuación mía busqué dañar al otro para salir yo beneficiado.

Mientras, disfrutar del verano. Coruña está en fiestas, hay muchos actos por los barrios de la ciudad y el tiempo acompaña. Salgo con amigos y amigas a tomar algo y a despejar la mente. Pero hay cosas que el  cuerpo no me pide, aunque sé que debo hacerlas. Tal vez sea necesario hacer algún tipo de "locura" y me refiero con esto a algo excepcional. Ayer le comentaba a una amiga que sería excepcional, por ejemplo, montar en globo. Y ella se apuntaba a hacerlo conmigo. Todo se andará. Lo que sí está claro es que los pies hay que tenerlos en la tierra, ¡¡aunque te subas a un globo!! Qué triste y decepcionante es ver como muchas personas, algunas incluso que quieres mucho, están inmersas en realidades ficticias y que por más que intentas decirles que no sigan por ese camino, continúan. A veces es necesario hacerlo, equivocarse y reconocer el error, pero cuando desde fuera ves que alguien está cayendo sin remedio, sufres, sobre todo si le quieres.

Pues nada, a seguir. Alguien dijo por ahí que la vida es un camino lleno de obstáculos y que ante una caída nos levantamos y nos hacemos más fuertes. Eso espero y que allá por 2014 podamos contar algo ya con más optimismo. Saludos estivales a todos.


martes, 4 de junio de 2013

DOEI, NEDERLAND

Los que habéis leído mis últimas entradas en este blog ya os podéis imaginar que me ha pasado algo duro. A consecuencia de ello, mi ciclo en Holanda se termina. A finales de este mes retorno definitivamente a España, a Galicia. Es una decisión tomada en un momento crucial de la vida de una persona, pero muy justificada. No existe ya ningún motivo para seguir aquí y hay personas en casa que me necesitan.

No por ello quiero cerrar el blog. Aún quedan unos días y supongo que escribiré algo más y daré nuevas noticias de mi destino en Galicia, que espero sea cerca de A Coruña. De Holanda me llevo muchas cosas, buenas y malas, pero la reflexión global después de casi tres años es de que el sueño europeo, la imagen que tenemos en España de lo que es Europa se me ha desmoronado por completo viviendo en este país.

Ahora tengo que pensar en mí y en mi futuro, se cierra una etapa profesional pero también vital y hay que cerrar las puertas del pasado, "borrar la pizarra" (aunque sin dejar de leer lo que está puesta en ella y aprender de lo que está escrito para no volver a errar) y empezar a escribir nuevas ideas. Los recuerdos bonitos y enriquecedores quedarán para siempre, que son muchos y que vinculan a muchas personas y momentos, especialmente los relacionados con las fechas del "post" anterior.

No me da pena dejar Holanda. Me da pena dejar aquí buenos amigos, desde Manolo y Raquel hasta Marisol y Jesús, así como muchas de las familias de mis alumnos que he conocido. Colonias de españoles que llevan aquí muchos años y que merecen una especial admiración por el esfuerzo que han realizado y por cómo han sacado adelante a sus familias. Recuerdo con especial cariño a la colonia de Veenendaal, donde di clase el curso pasado, pero sin dejar de lado a las familias de Amsterdam, Heemskerk, Wormerveer y aquellas que me han conocido como profesor y como director de la ALCE.

Tampoco será fácil cuando llegue a España. Una nueva mudanza desde aquí, papeles y más papeles, un nuevo destino en un colegio, nuevos compañeros, nueva gente en general, pero al lado de los que me quieren, en especial mis hijos y todos aquellos que me están apoyando estos días por lo sucedido.

He viajado, he recorrido algunos lugares emblemáticos de Europa de los que he dejado constancia aquí; he conocido otro país desde dentro y nada tenemos que envidiarles a los europeos "del norte". Podemos mejorar muchas cosas, pero también se puede aprender mucho de nosotros, los europeos "del sur". Conocer otras formas de pensar, otras culturas, convivir con gente de una variedad tremenda, te enseña muchas cosas, pero principalmente a ser mejor persona y a valorar lo que tienes y lo que has conseguido de otra manera. Vivir aquí ha sido duro, sobre todo en mi circunstancia, sin mi familia, pero  es algo que recomiendo a todo el mundo (salir de España) para que se coja perspectiva y se valoren las cosas desde otro punto de mira. Aún así, hay gente que entra en Europa pero Europa no entra en ellos, esa gente mejor que se quede en casa, con Telecinco y otra serie de banalidades e ideas supérfluas no se avanza ni se alimenta el cerebro.

Os mantendré informados de lo que pueda y cuando pueda. El fin de curso será de infarto, son menos de 4 semanas y hay que sacar adelante muchas cosas y cerrar este capítulo con dignidad. Pero las Ondas Atlánticas seguirán, vuelven de nuevo a las costas gallegas de las que, tal vez, nunca debieron salir... o sí, las cosas siempre pasan por algo y, en cierta medida, tienen que servir para enriquecerte a nivel emocional, aunque ahora no lo vea y no creo que lo vea en muchos meses, sobre todo por cómo han sucedido, no por las consecuencias del hecho que las causó. Dicen que el tiempo es el mejor maestro porque da todas las respuestas sin necesidad de hacer preguntas. Es verdad, así que espero que las personas implicadas en este proceso sepan ver también sus respuestas, muchas están expuestas en la pizarra antes de que se borre.



miércoles, 3 de abril de 2013

DESDE GRÖNINGEN A ROTTERDAM

Entre cajas de libros, ropa, cacharrada en general estuve estos días después de la mudanza, adaptándome al nuevo espacio y a la nueva situación. Aún así, siempre había hecho alguna salida en el "puente" de Semana Santa. Aquí no hay vacaciones, pero se celebra (en la mayoría de las localidades) el Viernes Santo ("Goede Vrijdag") pero sobre todo el Lunes de Pascua ("Tweede Paasdag"). La iconografía en comercios, calles y domicilios particulares incluye el tradicional conejito y los huevos decorados. Hemos tenido, entonces, 4 días libres. El viernes aproveché e hice la mudanza, pero el sábado ya nos buscamos una excursión y nada menos que al norte, a Gröningen, una de las ciudades capital de provincia y con un marcado carácter universitario. Dos horas y cuarto de tren para conocer una ciudad que tiene alguna cosa interesante pero que no deja de ser una ciudad más. Lo mejor, la subida a la "Martinitoren" o torre de San Martín por una enrevesada escalera de caracol no apta para claustrofóbicos; al final del recorrido, unas hermosas vistas de la ciudad y alrededores, eso sí, con un frío todavía muy invernal.


Una comida normal, otro paseo para ver los rincones más característicos de la ciudad, café en un museo muy de diseño y vuelta a Amsterdam. La ciudad tenía mucha animación porque era día de mercado y los puestos eran peculiares y variados, entre ellos uno muy interesante sólo de setas. Por cierto, venden muy mal la ciudad a nivel turístico porque en la oficina de Turismo no te informan de casi nada y la tienen más como lugar de venta de recuerdos que de verdadera información, recordad que aquí se paga por un folleto turístico, pero el hecho de no decirte que para subir a la torre hay que pagar tres euros y coger allí la entrada (estando la torre enfrente) es de delito. Otra más de la poca formación que hay a nivel de restauración y turismo.

Al día siguiente me esperaban en Rotterdam. Estaban por estos lugares la mujer y los hijos de mi compañero el año pasado José Luís, que llevaba esa zona y vivía en la ciudad portuaria. Allí también viven otra pareja y su hija con los que al año pasado compartimos momentos muy agradables. Nos encontramos para comer y la verdad es que fue muy emotivo, sobre todo para la familia de mi compañero porque visitaron los lugares en los que hacían su vida cotidiana el curso pasado. Paseamos, hicimos fotos, el obligatorio café y de nuevo las despedidas, pero sólo un hasta pronto porque quedamos en vernos en Galicia en verano. A una familia así se les echa mucho de menos porque su estancia aquí fue muy motivadora en muchos aspectos, además a mí me trataron como de su familia y me sentí muy querido por ellos. 

Si me pongo a pensar en kilómetros en dos días hice más de 400, entre subir a Gröningen y bajar a Rotterdam (se entiende en el mapa porque en metros ya sabéis que en Holanda nada de nada). Por suerte los trenes funcionaron bien y pude salir un poco del ajetreo de la mudanza. Aún estaré unos días con papeleos, organización y orden en la casa nueva, etc. Por cierto, a los que visitan mi facebook quise gastarles una pequeña broma anunciando la que supuestamente era mi casa.


Evidentemente, no lo es, se trata de una de las mansiones de un bulevar de Gröningen. Si pudiese permitirme alquilar una casa así, no estaría en la ALCE seguro ;)

Por otra parte, abril ha llegado aún con frío, sale el sol pero no calienta lo suficiente como para quitar la bufanda y el gorro (prueba evidente es la foto). Sobreviviremos, non queda outra, pero no os podéis imaginar cómo se puede echar en falta un día de sol y poder pasear por un parque dándote los rayitos en la cara. Recuerdo hace unos años que el 14 de febrero había gente en la playa de Oza tomando el sol ya en bikini y los más atrevidos bañándose. Impensable por estas latitudes. Lo mejor es que ya queda menos para volver a casa, unas tres semanas. Como decimos en Galicia, falamos...