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domingo, 30 de septiembre de 2018

UNA MUJER VA AL MÉDICO (KOMT EEN VROUW BIJ DE DOKTER)

Tranquilos. Es sólo el título del último libro que leí. Más bien devoré porque la historia de tan triste pero real que es te atrapa. Además, como habréis deducido, el original del libro está escrito en neerlandés, ya que toda la historia está ambientada principalmente en Amsterdam, citando calles y lugares de ocio o esparcimiento reales, lo cual me incitó más a leerla. 

El caso es que cuando voy a la biblioteca del barrio (gran red de bibliotecas públicas las del Concello de A Coruña, por cierto), llevo una lista con posibles lecturas. Entro en el catálogo pero la mayoría están prestadas, así que rebusco entre el enorme estante de "novela" alguna que me llame la atención. Así descubrí algunos libros y autores que ahora recomiendo, como esta lectura. 

La historia es simple, pero está basada en la vida real de sus protagonistas, Carmen y Stan. Ambos trabajan en empresas dedicadas al márketing (muy holandés todo) en Amsterdam, son un matrimonio joven que acaban de tener una niña, Luna, que al inicio de la historia tiene solo un año. Carmen acude al médico porque tiene un enrojecimiento en uno de sus pechos y después de una serie de pruebas le diagnostican un cáncer de mama. Su vida gira de golpe 180º y el libro cuenta en primera persona todo el proceso de la enfermedad. Ya sé que puede ser un tema muy recurrente y que hay literatura sobre el mismo en abundancia, basada también en casos reales. Pero esta vez se añaden otros ingredientes. Stan es un hombre que, a pesar de estar casado con Carmen, siempre tuvo debilidad por el sexo con otras mujeres, con lo que la novela acaba convirtiéndose también en una confesión de sus aventuras, incluso a su propia mujer durante el desarrollo de la enfermedad, y de su propias acciones como padre, marido y persona. 

En torno a ellos dos aparecen otros personajes vinculados a sus vidas: sus compañeros de trabajo, la madre de Stan, sus amigos de siempre y Roos, la amante que Stan tiene en las fases más duras de la enfermedad de su mujer. Entre términos médicos, viajes, relaciones personales, lugares de ocio nocturno en la capital holandesa, sexo, se va desarrollando la historia de la que no quiero desvelar el final, aunque aparece en la contraportada del libro si alguien se decide a leerlo. Creo que después de haberlo hecho jamás olvidaré lo que es una medicina llamada taxotere y que está relacionada con la quimioterapia.

Os puedo asegurar que me ventilé las más de 300 páginas del libro en poco más de una semana porque es uno de esos libros que no puedes parar de leer. Refleja además otros aspectos de los que he hablado a veces en el blog, como el sistema sanitario holandés o esa característica de vida entre despreocupada y resignada que tienen los holandeses, caracterizada por disfrutar de ella a cada momento con viajes, salidas nocturnas, cenas de amigos en casa y demás. Pero al mismo tiempo es también un retrato crudo de ese sistema que a ojos de un español puede resultar chocante, a mí ya no me choca. 

He visto en Internet que también hay una película sobre el libro. No sé si está doblada al español, pero intentaré verla, si aguanto porque imagino que será dura. También me enteré que el autor del libro llegó a crear una página web donde se recaudaban fondos para la lucha contra el cáncer. Teniendo en cuenta que la historia acontece allá por el año 2000 (porque por ejemplo, aún habla de florines), no sé yo si sigue operativa. Y con respecto a la lectura, ya van más de una docena de libros este año, teniendo en cuenta que si leemos uno por mes, paso de la media, pero me gusta poder disponer de oferta en la biblioteca del barrio y descubrir nuevos autores e historias. En definitiva, si tenéis ganas y valor de saber cómo es el cáncer por dentro y sus consecuencias, esta novela es imprescindible... si aguantáis la emoción.



martes, 27 de diciembre de 2016

VAMOS A POR EL OCTAVO

7 años aparecen ya en el listado de la derecha del blog. 7 años de anécdotas, noticias, debates, experiencias, emociones, viajes... En pocos días empezamos 2017 y terminamos 2016 un poco desesperanzados. A nivel personal el resumen de mi año se caracterizó por obtener la custodia compartida de mis hijos, siendo esta entrada una de las más leídas en el blog. Y después de 7 meses sigo pensando exactamente lo mismo, la valoración de estos meses de convivencia en semanas alternas es totalmente positiva y, si bien es verdad que atender a dos hijos uno solo toda la carga de trabajo es para ti, no me arrepiento en absoluto y pienso que ellos también están contentos. Quedarían muchas cosas que hablar y comentar sobre la situación emocional, económica, legal que llevo, pero no quiero incidir mucho en ello ni condicionar a nadie. Es nuestra situación, completamente diferente de la que tenga otra pareja en sus circunstancias, pero lo que sí tengo claro también es que hay leyes en España que es necesario revisar y actualizar porque la sociedad va más por delante que los jueces.

A nivel político y social se ha hablado de muchas cosas. La ausencia de gobierno durante 10 meses, la repetición de elecciones en España, la ruptura en mi partido, el PSOE, a raíz de la abstención de la mayoría de sus diputados para investir como presidente a Rajoy... y a nivel mundial el "Brexit", el auge de la ultraderecha europea, el triunfo de Trump en EE. UU., la guerra de Siria, los atentados islamistas en el corazón de Europa. El mundo está cambiando y nos desconciertan ciertos acontecimientos que ni los analistas saben darles una explicación. Todo esto hace que finalizando 2016 no haya mucho optimismo para el nuevo año, incluso augurando un colapso económico que originaría una nueva crisis más brutal que la de hace 10 años y de la (dicen) nos estábamos recuperando. Yo no veo dónde.

Dentro de nuestro país seguimos a vueltas con muchos temas. Aquí hemos hablado mucho de Educación. Las infames reválidas, la odiada LOMCE, la necesidad de que nos den voz a los docentes para decir cómo se tienen que hacer las cosas, parece que tienen un punto de luz en la oscuridad en las primeras decisiones de este gobierno en la cuerda floja. Pero ha habido un tema que no deja de sacudirnos año tras año: la violencia de género. En 10 años han matado en España a más de 600 mujeres sus parejas o ex-parejas; se han emitido reportajes advirtiéndonos que en los más jóvenes repunta el machismo y las actitudes de control de los chicos hacia las chicas. Hace pocos días nos impactaron las imágenes de un maltratador en el instante en que pegaba y arrastraba a su novia en un portal de Alicante y en Galicia dos mujeres fueron asesinadas hace escasos 10 días, una de ellas muy joven y con un futuro prometedor. Se buscan las causas de estos hechos, las características socioeconómicas y culturales de las agredidas y de sus agresores y parece que nadie encuentra la fórmula mágica para acabar con esta lacra. También nos enteramos que en Europa las cifras son más alarmantes que aquí, ya que en Alemania se habla de 300 mujeres al año y los porcentajes más altos de violencia machista se dan, paradójicamente, en los países nórdicos.

¿Qué falla? Pues sinceramente no creo que seamos los españoles, sino las leyes que nos rigen. No creo que nadie en su sano juicio al ver las imágenes del maltratador de Alicante que cité en el párrafo anterior no sienta repugnancia ante ese individuo. Y sin embargo, tampoco esos mismos que sentimos repugnancia podríamos decir que no llegarían a una situación extrema de violencia contra su pareja o ex-pareja ante determinados hechos. A mi modo de ver, falla precisamente la propia ley, que junto con la ley de divorcio y otras relacionadas, convierten directamente al hombre en delincuente y a la mujer en víctima, aunque la realidad diaria sea la contraria. Hoy mismo se publicaba en las redes sociales el caso de una hombre asturiano que después de ¡¡18 años!! logra una orden de alejamiento de su ex-mujer que ha llegado incluso a quemar tres veces el negocio de la pareja actual del varón. Podéis leerlo aquí. 

La polémica está servida porque cada vez surgen más casos de hombres realmente perjudicados por una situación de divorcio y que, por vergüenza o humillación, no denuncian su situación. Y el caso es que la violencia de género, con todo lo que conlleva, solo se aplica a los casos de violencia contra la mujer por el mero hecho de serlo; mientras que al contrario no sería violencia de género y se aplicarían otras leyes en caso de juicio. La prueba está en el caso que acabo de citar, 18 años para conseguir una sentencia. Existen también artículos que hablan de 30 hombres muertos a manos de sus parejas femeninas o a consecuencia del maltrato posterior a un divorcio, originando el suicidio del varón. No interesa políticamente, ya que las organizaciones feministas han tenido una lucha de décadas para conseguir visibilizar a la mujer, a lo femenino, en todos los campos de la vida: laboral, educativo, social, económico. Por supuesto que es necesaria esa visión y seguro que nadie se opone a ella, pero creo que el error está en el enfoque, ya que el mensaje que queda es el de la imposición y no el de la IGUALDAD. Por ejemplo, esa imposición se ve en el uso del lenguaje. El uso para todas las frases del masculino y del femenino acaba haciéndose ridículo, llegando incluso a que la Real Academia Española a través de alguno de sus miembros, llegue a convertirse en diana de las flechas de muchas mujeres que les tachan de misóginos y machistas. Creo que esas acusaciones agrias poco favor hacen a la lucha por la visión femenina de la sociedad y mucho menos por la igualdad.

No quiero enrollarme más con este tema, también he hablado de él en el blog este año y a veces con cierta polémica. Pero ahí está la cuestión. Si algo genera polémica es que los puntos de vista probablemente sean los dos correctos, por lo que se necesita llegar a una "entente cordiale" que, sinceramente, a día de hoy sobre este tema no existe en la sociedad. Se quiere transmitir un mensaje de visibilidad de lo femenino pero los destinatarios reciben otro que incluso se podría decir se convierte en un "boomerang" con efectos impredecibles o más negativos

CORRUPCIÓN. También ha sido tema estrella en el blog. Y desgraciadamente ha originado muertes, siendo la de Rita Barberá la que más ha dado que hablar y más nos hizo reflexionar. España sigue siendo un país corrupto, pero ya es algo atávico o endémico porque a pesar de ello, cuando se va a votar, se oficializan esas prácticas al elegir a nuestros representantes. El contraste que supone para mí esta característica de nuestra sociedad con lo que ocurre en otras sociedades europeas nos hace dignos de análisis, a veces incluso de mofa por parte de nuestros vecinos. Pero yo sigo diciendo que no tenemos nada que envidiarles y sí mucho que enseñarles.

Y ya que salieron las muertes, ha sido un año bastante triste para la música y la cultura. Ayer mismo, y como si una broma macabra de la vida, se nos iba el intérprete del archiconocido "Last Christmas", George Michael, que se muere precisamente el día de Navidad. Pero se ha muerto Leonard Cohen, Prince, David Bowie, Juan Gabriel. Y entre las personalidades mundiales más relevantes, con sus luces y sus sombras, Fidel.


Ha habido libros, no sólo el ambientado en Transnistria, sino muchos más. Los Balcanes siguen siendo un tema que me engancha, a veces ya es para analizarme, porque estoy acabando el año leyendo "La rosa escondida" de Reyes Monforte que en su primera parte es completamente espeluznante, no recomendable para mentes muy sensibles. Solo un consejo: si no soportáis ver o leer lo que hicieron los nazis en los campos de concentración y exterminio, ni empecéis este libro, ya que los hechos que narra de los primeros días de la guerra en Bosnia en 1992 y la limpieza étnica llevada a cabo por los paramilitares serbios, especialmente crueles con las mujeres bosnias, os hará dejar el libro y cambiarlo por otro. Insisto, no apto para personas muy impresionables.

¿Qué le pedimos a 2017? ¿Qué pasará en el mundo? Comenzará la "era Trump" y mejor será prepararnos para lo peor, no me da buenos augurios. En varios países de Europa habrá elecciones y se  da por hecho que la extrema derecha aumentará en votos o incluso podría gobernar en Francia u Holanda. La semana pasada nos acostamos con un nuevo atentado terrorista islámico esta vez en Berlín. El nivel de alerta en toda Europa es extremo porque esta lotería macabra puede caer en cualquier ciudad, durante cualquier acontecimiento que genere una aglomeración. En España, parece que la actividad política arranca, pero presagio una incertidumbre absoluta. Y para colmo, ese nuevo colapso económico que nos hará más pobres si llega a producirse. Así que mejor nos dejan como estamos, avanzando "paseniñamente". 

Particularmente primero pido salud, para que esta pierna que me hizo estar de baja esté al 100 % porque aún no lo está, y que no aparezcan nuevas dolencias más graves ni para mí ni para mis hijos. Los mayores, queramos o no, tienen sus achaques y los disgustos estarán a la orden del día, es ley de vida, así que pido que al menos no tengamos problemas de salud serios o graves con mis hijos. Y mentiría si no pidiese también dinero y amor, como la famosa canción. Pero en el apartado económico me conformaría con que nos pagasen lo que nos deben y nos diesen un aumento por reconocimiento profesional. ¿No hay que pagar bien a los maestros para que el sistema educativo tenga índices similares a los del norte de Europa? Pues eso. En cuanto al amor, si surge será bienvenido, y si no surge (porque es verdad que no se busca por mucho que nos empeñemos), aprender a vivir con uno mismo, que sinceramente nos viene muy bien por autoconocimiento. La vida es la que nos ocurre, no la que planificamos, y lo que venga hay que tener estrategias para afrontarlo, sea positivo o negativo. Es lo bonito de vivir, el disfrute del día a día y salir adelante con las adversidades que aparecen, aunque bien es verdad que a nadie amarga un dulce. 

Pues nada, FELIZ 2017, aquí continuaremos si hay lectores, pero por favor, comentad un poco que siempre es un buen "feedback"!!!


domingo, 31 de enero de 2016

VIAJE A TRANSNISTRIA

Si aquellos que leen mi blog esperan encontrar en esta entrada una nueva aventura viajera, van desencaminados. Nadie me ha ofrecido una plaza de profesor en esta o aquella ciudad del mundo y mucho menos me he presentado a algún examen para obtenerla. Pero la curiosidad por saber y por aprender (actitud que nunca debemos perder a lo largo de la vida) me hizo llegar hace un tiempo a una web en la cual se hablaba de este lugar, que estoy convencido que muy poca gente sabrá dónde está. ¿Y por qué hablo ahora de él? Porque mi primera lectura de 2016 tiene esta curiosa región como marco espacial, así que también es una manera de viajar. Os cuento un poco porque si pensáis que es el destino turístico del momento no vais muy bien encaminados.

Transnistria pertenece oficialmente a la República de Moldavia. Digo oficialmente porque "de facto" los habitantes de este territorio pasan olímpicamente de todo lo que tenga que ver con su país. Según la wikipedia, Transnistria es una "unidad territorial autónoma con un estatus jurídico especial". De hecho se le denomina "República Moldava Pridnestroviana" y sus habitantes votaron en referéndum hace unos años que no querían saber nada de Moldavia y que se vinculaban por completo a Rusia; existen un Parlamento, un ejército, una bandera, una moneda y en sus calles lo que se ve es una "Unión Soviética" trasnochada y atemporal, un lugar anclado en el tiempo.

Transnistria ocupa una franja estrecha de territorio al este de Moldavia, en la frontera con Ucrania, de unos 400 km de longitud, prácticamente al cruzar el río Dniéster (de ahí su nombre), siendo su capital una ciudad de 200.000 habitantes llamada Tiraspol. Por lo que he leído no es una ciudad de fácil acceso ni tampoco que sea segura para un extranjero por diferentes circunstancias. De hecho, si alguien entra en Transnistria y durante su estancia tiene algún problema, su situación para salir del territorio se complicaría porque Moldavia "pasa" de tomar medidas allí y el territorio no ha sido reconocido por ningún país del mundo, sólo por otras repúblicas secesionistas de la antigua URSS, como Abjasia, Nagorno-Karabaj u Osetia del Norte (ale, sitúenlas ustedes). En un blog interesantísimo de una empedernida viajera nos habla de este hecho que sitúa a cualquier turista en una situación de alegalidad total ante cualquier contratiempo.

¿Cómo se ha llegado a esta situación curiosa al mismo tiempo que enrevesada? Pues aquí entra en juego la lectura de mi primer libro de 2016 titulado "Educación siberiana" de Nikolái Lilin. En él se cuenta cómo, durante la época de Stalin, a este territorio fueron deportados una gran cantidad enorme de habitantes de Siberia, muchos de ellos dedicados al crimen y la delincuencia y con sus propios códigos de conducta, comportamiento y particular ética. El libro, advierto, no es apto para aquellas mentes moralmente formadas, pero desde un punto de vista antropológico es magistral. De hecho, en su contraportada los críticos advierten que "Para leer este libro hay que estar dispuesto a olvidar las definiciones del bien y del mal tal como las conocemos (Roberto Saviano). Su autor era un miembro de un clan criminal siberiano, los urcas, que fueron deportados a Transnistria. Durante su infancia y adolescencia fue criado bajo el código moral y de conducta de este clan criminal, al margen de cualquier ley clásica tal como la conocemos, pero no cuestionable desde el punto de vista tradicional, étnico o antropológico. Sus enemigos eran, principalmente, las fuerzas de seguridad oficiales, los policías, aunque tampoco dejaban de serlo otros clanes y grupos humanos y sociales que conformaban los barrios de Bender, la segunda ciudad de Transnistria donde se desarrollan los hechos y donde nació el autor. He descubierto también mientras escribía esta entrada que hay una película de 2013 basada en el libro, interpretada por John Malkovich (le pega bastante su físico con el protagonista del libro, la verdad).

Armas, tatuajes, peleas, crímenes, alcohol, religión, pero también honor, responsabilidad, respeto a los ancianos, jerarquía. Y sobre todo, un código moral incomprensible para nuestra cultura occidental pero respetable entre ellos. Diréis que interés tengo en leer historias como la de este libro. Pues la verdad me atraen todos los procesos de cambio de regímenes relacionados con el fin del comunismo, la desintegración de Yugoslavia y todo ese ingente mundo que constituyó la Unión Soviética y que nos es tan desconocido. Y trato de establecer algún tipo de nexo o similitud entre situaciones que vivimos en España o en otro lugar de "nuestra" Europa (entendedme a qué me refiero con esto). Y no fue un libro que buscase, sino que a veces llega a ti por azares del destino. Suelo ir a la biblioteca del barrio con una lista de libros que quiero leer y que casi siempre están prestados, así que me lanzo directamente a la estantería de novela y allí estaba éste, leyendo la reseña de la contraportada leí "Transnistria" y ya me cazó.

En definitiva, que no creo que llegue a visitar Transnistria a lo largo de mi vida, aunque no será porque no me apetezca por la curiosidad sobre esta situación, sino porque mi integridad podría correr un serio peligro. Pero tras leer el libro puedo hacerme una idea de cómo es su modo de vida y cómo transcurren allí las semanas, los meses y los años. No deja también de ser una forma distinta de viajar y de aprender, que de eso se trata.





martes, 14 de julio de 2015

LA CENA

Alguno de los lectores que por aquí se asoman, especialmente los holandeses, se darán cuenta enseguida de lo que voy a hablar. El verano es una época de lectura y dado que en A Coruña tenemos una espectacular red de bibliotecas municipales, últimamente he decidido casi no comprar libros e ir a menos de 50 metros de casa y usar más la biblioteca del barrio, buscando libros que recomiendan diversas personas de mis círculos. Hace pocos días, en Facebook, una escritora coruñesa que está teniendo mucho éxito con tres novelas negras ambientadas aquí y en otros lugares de Europa (Nieves Abarca), publicaba un enlace con una lista de 10 lecturas para el verano en la que se incluía una de esas novelas, que yo ya leí y que empieza con el descubrimiento del cadáver de una chica brutalmente asesinada en el estanque de los patos del parque del barrio. Ni que decir tiene que esa novela ya la he leído hace un par de años y la recomiendo a todo el mundo porque te envuelve en una trama de corrupción, crímenes, trata de blancas, drogas, sexo... entre A Coruña y Londres. "Crímenes exquisitos" ha roto moldes y ha creado un fenómeno "fan" de la trilogía, estando sus seguidores esperando nuevas entregas. 

Pero me estoy enrollando, ya que volviendo a la lista de las 10 novelas, aparecía una que tenía un interés especial para mí ya que estaba ambientada en Amsterdam porque era de un escritor holandés, Herman Koch. La novela se titula "La cena" y como no es de recibo contar aquí de qué va, sólo os daré algunas pistas. Trata del encuentro de dos parejas en las que los hombres son hermanos, que quedan a cenar en un restaurante de primera calidad en Amsterdam. Fueron convocados por uno de ellos, político que aspira a ser el próximo primer ministro del país, para hablar de un problema serio que concierne a dos jóvenes, cada uno de ellos hijo de una de las parejas. El relato de lo que acontece esa noche te engancha, además de introducir elementos de la vida del hermano que no es político y de los 4 en general, además de ser muy mordaz con los valores morales holandeses y la crianza de los hijos. 

El argumento está escrito de manera impecable, con toques de humor que tal vez no se entiendan si no has vivido allí, pero que retratan perfectamente el modo de ser y de vivir de los habitantes del país, especialmente de los de clase acomodada, recalcando especialmente aspectos de la manera de enseñar en Holanda que yo he vivido y que en muchas ocasiones he cuestionado en este blog. La novela ha obtenido premios en su país, es bastante reciente (2009) y notas el trasfondo crítico que el autor hace de muchas convenciones sociales y del "estado de bienestar" holandés.

El tratamiento de las emociones de los personajes me parece extraordinario, retratándolos a la perfección. Como está muy de moda tratar asuntos emocionales en la escuela y mucha gente acude a "terapias" de este tipo, a mí me ha enganchado más. A pesar de que gran parte de sus páginas desmenuza casi al minuto todo lo que acontece cuando quedamos para cenar en un restaurante, no se hace tediosa porque anticipa que algo más va a ocurrir. Es una de mis lecturas del año y la recomiendo. A ver si algún lector holandés-español de mi blog puede darme su opinión si la ha leído (Roland, ¿tal vez tú?), incluso si la ha leído en el idioma original, ya que algunas expresiones sencillas podía fácilmente traducirlas al neerlandés y la historia para mí cobraba más sentido. Fijaos si me enganchó que en un capítulo cita el nombre de dos estaciones de metro de Amsterdam (Slotervaart y Zuidoost) y automáticamente intenté exactamente situarlas, tanto que estaba en cama leyendo y me levanté a buscar en un plano para ubicarlas correctamente. Curiosamente, las estaciones no existen como aparecen citadas, pero sí los barrios y lo que se describía en esa escena concuerda perfectamente con ese entorno que coincide (casualidades de la vida) con la zona en la que me alojé en los primeros días de mi estancia allí en septiembre de 2010.

Promete ser un verano de lectura interesante, entre "Una casa en Amargura" y alguna que otra novela más llegaremos a septiembre con más masa gris y, en definitiva, con más perspectiva de las cosas. Como siempre, la lectura te abre puertas, te abre mundos y sobre todo te hace más sabio. Y asumo mi compromiso de dedicar de vez en cuando una entrada en el blog que fomente la lectura, porque simplemente no es necesario, es vital.


                    

viernes, 26 de junio de 2015

TALENTO

Curso acabado. Y van 24. De nuevo, despedidas en clase y con mucho cariño por parte de mis alumnos, pero menos dolorosa porque en dos meses nos volvemos a ver, al no cambiar de centro. Estos últimos días de curso escolar, hasta el 30 de junio, los profesores nos dedicamos a elaborar actas, asistir a reuniones, anticipar un poco el nuevo curso, expedientes, libros... y también a la formación, si se tercia. Y sí se terció este curso.

Desde hace dos años existe un proyecto llamado Talento 3.0 que lleva a cabo una importante fundación gallega y la Universidad de Santiago de Compostela. Este año han participado varios centros educativos y llegó una invitación al nuestro para asistir durante 4 días en Santiago a un cursillo sobre el tema de altas capacidades en los niños. La verdad es que las fechas eran malísimas, de lunes a jueves mañanas y tardes, pero con San Xoán en el medio y visita familiar de tíos y primos de Mallorca. Aún así, allá nos fuimos 5 compañeros ya que teníamos el alojamiento gratuito y las ponencias prometían, debido a que venía un equipo de expertos de la Universidad de Connecticut.

El curso era para gestionar la intervención educativa en alumnos de altas capacidades por medio de un modelo metodológico de enriquecimiento curricular. Las sesiones combinaban ponencias de expertos con talleres prácticos de profesores que ya estaban aplicando la metodología durante este curso. Y la verdad es que ha sido un cursillo que ha merecido mucho la pena y que es más que probable que nuestro colegio, el único público de A Coruña que asistió, se incorpore al programa.

La metodología de enriquecimiento curricular parte de la base de que todo niño tiene un talento que hay que desarrollar. A veces queda oculto porque hay muchos condicionantes en niños y niñas que les hace pasar desapercibidos, sobre todo si no quieren que se sepa que son de altas capacidades. Lo cierto es que con cada ponencia, a través de las explicaciones que daban, automáticamente pensaba en mis alumnos, en mis hijos y en cómo manifiestan su talento: alumnos que tienen un don, alumnos "gifted" como los expertos los denominan.

Como yo no concibo ir a un curso a oír, sino también a participar, en muchos de los talleres mis aportaciones fueron muy valoradas por los compañeros y el resto de los asistentes. Hubo un taller en concreto que trabajaba el tema de las emociones, en el cual teníamos que desinhibirnos bastante y dejar que nuestros sentidos fueran descubriendo emociones ocultas. Luego la ponente, una conocida actriz gallega de teatro, nos invitaba voluntariamente a expresar esas emociones ante todos. Para algunos fue una pequeña catarsis y en determinados momentos hubo lágrimas. Yo me las contenía, pero era evidente que lo que había vivido había vuelto a despertar en mí recuerdos y emociones que aún no están bien gestionadas, pero a veces siento que tampoco hace falta controlarlas tanto. La sesión terminó con la propuesta de que cada uno de nosotros se levantase de su sitio, dijera su nombre y expresáramos en alto un sueño personal que tuviésemos. Hubo intervenciones muy personales y que llegaron muy adentro, pero en el momento en que me tocó a mí, que estaba ya apartado un poco de mis compañeras de colegio, me levanté y mi emoción total se desbordó:

"Perdonad, pero me cuesta mucho decir esto. Me llamo Alfonso y mi sueño es no dejar nunca de emocionarne". Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada sólo pude volverme a sentar, llevar mis dedos a los ojos cerrados y escuchar un caluroso aplauso que no olvidaré nunca. Desde ese momento y hasta que acabó el cursillo, la gente me felicitaba por los pasillos y me decían que era un profesional que transmitía, que tenía un talento. La actriz, al acabar la sesión, se acercó a mí, me dio un abrazo con mucho cariño y me dijo "muchas gracias por expresar lo que dijiste y por ser un profesor como pocos, necesitamos muchos como tú". También una de las ponentes norteamericanas me dio un caluroso abrazo y me levantó sus pulgares soltando un enorme "Great!!". Y la organizadora del curso, al terminar las jornadas, me dijo abiertamente: "tú tienes que incorporarte a esto porque tú eres un profesor con talento". Os prometo que todo este reconocimiento me hace sentir muy, muy dichoso, a veces también con una responsabilidad enorme. Siempre mi entorno me ha considerado como una persona que alcanzaba los objetivos con facilidad, pero yo nunca lo valoré ni lo consideré un don. De hecho, no creo que tenga esa capacidad que mucha gente me atribuye porque mis defectos la oscurecen un poco. Sin embargo, ahí está lo que el mundo opina y me demuestra y creo que debo estar a la altura y agradecer, siempre tener un enorme GRACIAS para aquellos que creen en mí y en lo que hago.

Soy maestro por vocación. Siempre lo quise ser y tengo claro lo que quiero enseñar y transmitir. Por lo que me demuestran mis alumnos y me han demostrado a lo largo de estos 24 años parece que lo logro. Entonces, ¿por qué a veces no me he sentido satisfecho? ¿Tal vez mis objetivos son demasiado elevados, mi autoexigencia es enorme y me provoca esas reacciones? Es probable que así sea. En todo caso, seguiré mi dinámica y sí, me implicaré en Talento 3.0 si mi colegio lo decide. Al fin y al cabo la saga familiar a la que pertenezco se caracteriza por tener también muchos de nosotros con talento, a lo mejor muchas veces no demasiado bien gestionados en nuestra etapa escolar, pero hemos salido a flote. 

Y para muestra, un botón. Hoy se ha puesto a la venta un nuevo libro de mi prima, Elisa Vázquez de Gay, el séptimo de su trayectoria como escritora, los tres primeros de poesía, los tres siguientes de novela biográfica (Anita Delgado, Maharaní de Kahpurtala) y ahora con otra novela ambientada en la Cuba colonial y en la que se reflejan las penurias de las mujeres esclavas, muchas de ellas de origen gallego. "Una casa en Amargura" está llamada a ser una de las lecturas del verano y una de las promesas literarias del año. Ni que decir tiene que empezaremos a verla y oirla de nuevo en entrevistas de prensa, televisión y radio, pero a nosotros, este clan de los González-Arias, nos importa el honor y el orgullo de tenerla ahí, de compartir su TALENTO, sabiendo que nuestros abuelos y familiares que ya no están estarían más que orgullosos de ella y en definitiva de todos nosotros, a pesar de los avatares difíciles de la vida. Así que ya véis, seguimos dando guerra y lo que nos queda. Un abrazo muy grande para todos


domingo, 9 de noviembre de 2014

DE NUEVO, LECTURA

Desde que empezó el curso en mi nuevo colegio, poco os he hablado de mi grupo de alumnos. Este curso soy tutor de 5º de Primaria en un centro denominado "plurilingüe" y de la red ABALAR, es decir, uso de las tecnologías de la información en las tareas cotidianas del aula. Cada alumno tiene su miniportátil en sistema Linux en un armario de la clase conectado directamente al servidor central en Santiago. Allí trabajamos de vez en cuando haciendo actividades de aula o aprendiendo a manejarnos en Internet. 

Los 21 alumnos son mayoría niñas (13 frente a 8) y tengo un grupo más heterogéneo que el del curso pasado. Como ya estamos en noviembre, el curso está ya asentado y tanto ellos como yo nos hemos acomodado mutuamente a la rutina docente. Una de las cosas que me gustan de este colegio y que ya estaba implantada en Ordes es el tiempo diario dedicado a la lectura, que en nuestro caso es de 25 minutos. En ese tiempo, la lectura es libre, por placer, y pueden leer desde los libros que yo cojo en la biblioteca del colegio hasta lo que ellos traigan de casa.

Hace pocos días y no recuerdo exactamente por qué, salió en clase el tema del nazismo. Dado que yo estuve visitando Auschwitz y que Amsterdam es la ciudad en la que se escondió la archiconocida Ana Frank con su familia, aproveché para informar y hablar sobre el tema. Mi sorpresa fue que algunos de mis alumnos habían visto "El niño con el pijama de rayas" y una niña estaba leyendo el libro. Pero nunca habían oído hablar de Ana Frank, así que entramos en la página web del museo en Amsterdam, les traje el diario, y hemos hecho una pequeña exposición de libros sobre el tema y que se pelean por cogerlos. Junto a Ana Frank también hemos conseguido el "Diario de Zlata" que narra desde las vivencias de esta niña el asedio de Sarajevo durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995.



Estos días estamos conmemorando los 25 años de la caída del Muro de Berlín. De nuevo, estas nuevas generaciones se quedan impactados cuando les cuentas que una ciudad estuvo dividida por un muro 28 años, que separó a familias de la noche al día y para que se den cuenta de cómo fue les digo que se imaginen que hacen un muro en Cuatro Caminos y que sus abuelos viven en Monte Alto, por lo cual no podrían verlos porque "el otro lado" sería otro país, otro sistema, otra cultura. Y siempre quedará en mi memoria la anécdota de uno de mis alumnos del año pasado que era la elegancia en el trato con sus compañeros y conmigo, que llegó a casa y les contó esta historia a sus padres y su madre me contó un día que vino a hablar conmigo que iban en el coche de camino a su pueblo un fin de semana y el chiquillo les dijo:

- Papá, ¿tú te imaginas que hicieran un muro entre Corme y Laxe y no pudiéramos ver al tío Tinín?

Os aseguro que esas palabras me emocionaron porque fue la demostración de que habían comprendido la situación y lo que supuso el Muro.

Pues mi objetivo es que se den cuenta de lo que supone una guerra y del terror y la destrucción que se produce no sólo a nivel material sino (y sobre todo) a nivel emocional y humano. Además, aprovecharemos para trabajar el diario como documento de expresión escrita personal, desde el diario escrito hasta lo que supone un blog, que no deja de ser también un diario. Cuando surgen estas cosas en el aula me reafirmo más en que los libros de texto habría que tirarlos a la basura y trabajar al margen de todo lo "cerrado" y cuadriculado. Es lo que demandan y es lo que aprenden de verdad. Otro papá del grupo del año pasado, al que veo con frecuencia, me dijo que su hija echa mucho de menos las anécdotas que les contaba de mis viajes y de mi experiencia en Holanda, no cabe duda que la curiosidad que tienen en estas edades es la materia prima que se debe trabajar en las aulas para motivar, para enganchar y para empatizar.

Seguro que surgen más anécdotas a lo largo del curso. Por lo de pronto veo que este nuevo grupo también tiene una buena materia prima, que hay algún niño que hay que tratar con cosas más específicas y que tienen unas características más difíciles de trabajar, pero no por ello imposibles. Son inquietos por naturaleza y a veces es difícil lograr el silencio en el aula (siendo consciente que muchas veces soy yo el que incita a esa participación y a esa curiosidad), pero avanzamos, sin duda, a pesar de la LOMCE.

Lo que está claro es que, como decía en el título, LEER y comprender lo que se lee es fundamental para el éxito educativo. Luego viene la expresión escrita y teniendo asentadas esa competencias, lo demás pasa por una planificación del trabajo y una organización buena del mismo, empleo satisfactorio de técnicas de estudio. Esa es la raíz de todo y la manera de evitar el fracaso escolar. En estos años de docencia veo que niños de 4º, 5º de Primaria, tienen perfectamente adquiridas estas competencias y sabes que, de venir un fracaso, será por circunstancias personales adversas. En mi grupo actual tengo alumnos que presentan unos cuadernos de una manera impecable, mejor que yo en algunos casos y sabes que van a superar lo que les eches. Otros, sin embargo, traen unas carencias que no te explicas qué han hecho con ellos en los años atrás, al margen de disfuncionalidades físicas o psíquicas, y son candidatos al fracaso. Es ahí donde hay que actuar, sin abandonar a los otros y reforzándoles su trabajo, ampliándoselo incluso si lo demandan.

Y las familias, por supuesto, siendo cooperadoras del trabajo docente. Siempre he dicho que si  los maestros tenemos buena "materia p rima" es porque hay un trabajo en casa detrás por parte de las familias, que deben seguir haciendo y no delegar en los docentes. Nosotros podemos dar cariño y de hecho lo hacemos, pero nunca podremos sustituir al cariño de mamá y papá, al interés que tienen los hijos por agradarnos (a los padres) y valorar su trabajo diariamente. Así y sólo así la educación volverá a niveles de calidad como tuvo hace años y que esperemos que la ley actual no la baje.

Pues nada más por ahora, seguro que volveré a hablar de esta nueva "tribu" de 21 chiquillos que me hace pasar los días rápido y disfrutando, como siempre, de mi trabajo. Besos a todos.


martes, 21 de agosto de 2012

MÁS DE LIBROS

Leer. Uno de los placeres de la vida. No os puedo contar cuándo mi afición por la lectura se acentuó más porque cuando yo iba al colegio ni pisábamos la biblioteca del centro ni nos venían "cuentacuentos" a animarnos una tarde ni cosas así. En toda la primera etapa de EGB no recuerdo que mis profesores me hubiesen mandado leer un libro, fue a partir de 7º cuando había libros obligatorios como "Alfanhuí", "El Conde Lucanor", "Viaje a la Alcarria" y alguno más. Luego, en BUP la cosa fue cambiando y llegaron "Los cruzados de la causa", "Doña Perfecta", "Primavera con una esquina rota"... y escogiendo Literatura Española en 3º de BUP los clásicos: "El Quijote", "La Celestina", el extraordinario "Crimen y castigo". Llegó COU, Selectividad con sus obras obligatorias... ¡Qué tiempos!

Al seguir carreras de letras había momentos en que aborrecía leer, sobre todo si la lectura de determinado libro implicaba un trabajo posterior o un examen. El caso es que yo leía de todo menos libros: cómics, periódicos, revistas... eran mi entretenimiento desde pequeño. Aquel cómic de Asterix en gallego que entró en casa en plena transición y que hoy es ya casi un objeto de coleccionista porque lo había traducido el genial Blanco Amor junto con otros 4, fue toda una revolución: "A loita dos xefes" todavía lo guardo como una reliquia junto a otros títulos de los irreductibles galos.

Pero me estoy enrollando un poco para llegar a donde quiero llegar. Creo que ya comenté aquí que desde que estoy en Holanda leo más... libros. Antes tenía la sensación a veces de ser medio inculto porque oía a la gente hablar de si habían leído tal o cual título y yo no tenía ni idea y, es más, ni me preocupaba que me pusiesen la etiqueta de inculto o ignorante. Aún a día de hoy tengo que decir que muchos autores imprescindibles ni los he catado. Confieso no haber leído nunca a Shakespeare, por ejemplo, ni a García Márquez, lo cual no implica que no lo desee. El caso es que con el tiempo vas escogiendo temas que te interesan y rebuscas títulos. Entonces, cuando comentas al empleado de una caseta en la feria del libro que te gustan los autores balcánicos, sobre todo si escriben sobre las guerras en la antigua Yugoslavia y sus consecuencias, de repente pareces el más culto del lugar, y si le citas nombres impronunciables de autores croatas, bosnios o serbios ya ni te cuento lo que se suelta hablando contigo. La verdad es que sí, el tema de las guerras balcánicas me fascina y entre ensayos y novelas ya habré leído más de 15 libros sobre el tema, y sigo.

El verano da para aprovisionarse de lecturas para llevar a Holanda. Sí, han caído cuatro sobre las susodichas guerras, "La fábrica de fronteras", "Freelander", "La hija del Este" y "El violonchelista de Sarajevo". Poco a poco iré alternando todo esto con alguna comedia, "thriller" u otro género, al igual que hago durante el verano cuando estoy aquí. Estos días estoy acabando "Divas rebeldes" y me he encontrado dos datos muy curiosos, entre otros muchos. Uno hacía referencia a Barbara Hutton, la heredera millonaria americana que en una de sus lunas de miel coincidió en Bombay con Anita Delgado y el Maharajá de Kaphurtala, personajes que ya los considero como de mi casa; el otro dato tiene como protagonista a la gran actriz Audrey Hepburn, que vivió en Holanda, concretamente en Arnhem (ciudad de la que ya os he contado alguna cosa) durante la etapa de ocupación nazi entre 1940 y 1945. Pasó penurias, hambre, pero se salvó y esa circunstancia marcó su vida, de tal forma que hizo de ella la mujer elegante, humilde y solidaria que fue. Audrey hablaba perfectamente holandés y su última pareja fue un hombre holandés que la acompañó hasta su temprana muerte.

Leer. Tarea imprescindible para todo ser humano pensante y que tenga la necesidad de APRENDER, de conocer más cosas del saber todos los días. Da igual que sean revistas, cómics, libros, periódicos, folletos o lo que sea. La sensación que se tiene cuando te encuentras con situaciones y casos cercanos a ti o que te llenan un hueco que tienes en tu personalidad o en tu forma de ser, lo compensa todo. Pero que esa lectura NUNCA sea obligatoria porque entonces no será fuente de placer, sino un castigo.