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domingo, 27 de enero de 2019

13 DÍAS EN TOTALÁN

Un nuevo nombre se ha sumado a la infausta lista de localidades marcadas por una tragedia. En España oír nombres como Alcásser, Biescas, Puerto Hurraco, Ortuella y ahora Totalán, entre otras, supone vincularlos a un hecho dramático, bien sea un crimen, un desastre natural o, en este caso, un desgraciado accidente. En todo el país y fuera de nuestras fronteras la tragedia de Julen ha marcado la escaleta de los informativos desde el pasado domingo día 13. Un pequeñín de 2 años se caía por un pozo de 25 cm. de diámetro en una finca familiar hasta una profundidad de 70 m., y con un tapón de piedra y rocas por encima. El operativo de rescate ha durado 13 días en una localidad desconocida hasta ahora de la provincia de Málaga. Y en él han intervenido, directa o indirectamente, toda España, representada por equipos de rescate de élite de la Guardia Civil, Protección Civil, Bomberos y la Brigada de Salvamento de la empresa HUNOSA en Asturias, los mineros que se han convertido en los héroes más visibles de esta tragedia. Mientras, todo el país en vilo, haciendo de este rescate la noticia del mes, algunos con la esperanza de sacar al niño vivo después de 13 días, pero la realidad a las pocas horas empezaba a ser cruda y la parte racional de nuestro cerebro decía que era imposible, sin comer, sin beber y seguramente sin oxígeno para respirar.

¿Qué sacamos de positivo de esta historia? Que España ante un desastre o tragedia, se une; que la solidaridad es nuestra carta de presentación en todo el mundo, que cualquiera de nosotros y nosotras pondríamos nuestro grano de arena para que este niño pudiese haber salido con vida de aquel pozo. 300 personas formaron el operativo de rescate en aquella localidad, cuyos vecinos y vecinas se encargaron de acoger, dar de comer, alentar, prestar incluso sus domicilios para que los profesionales no se sintiesen solos ni sin apoyo humano, que en situaciones como esta es si cabe lo que más se necesita. Las redes sociales y los medios de comunicación no han escatimado elogios para todo el operativo, en especial a los mineros que excavaron los últimos tramos para llegar al lugar donde se encontraba el niño, con el lema que tienen en su duro trabajo en las minas asturianas de "ningún minero se queda en la mina". Y yo me sumo también a los elogios de la labor de todos y todas que han contribuido a que esto se pudiese hacer, sintiéndome más que orgulloso de lo que nuestro país puede hacer por una vida en casos extremos. Enhorabuena y GRACIAS a todos ellos.

Pero también hay un lado negativo en esta historia. Al margen del drama que supone que la víctima sea un niño de 2 años, que sus padres ya hubiesen perdido a otro hijo de 3 hace un año y medio, llegamos a lo más oscuro del asunto. La sucesión de hechos que terminaron con Julen en el fondo de un pozo, aislado por un tapón de piedras y tierra, y el tratamiento del dolor y el sufrimiento de su familia por parte de los medios y por algún personaje que sobraba en esta historia, vinculado también a otro de los dramas que hizo llorar a España, es un asunto que habrá que tratar y esclarecer. El pozo, en principio, parece que no era legal. Que al no hallarse agua el pocero lo tapó con unas piedras, pero en la Junta de Andalucía no existe ningún registro de esa excavación; que este hombre afirma que el dejó el pozo tapado y sin embargo el dueño de la finca dice que han removido las piedras. El origen del tapón que aisló al niño y junto con el golpe fue lo que le condenó a una muerte horrible, está en investigación judicial y bajo secreto de sumario. Es decir, estamos en un país de extremos que alaba a los que hacen grandes acciones y por otro lado, tenemos una España de improvisación, de piratería, de mentiras y contradicciones, de "sálvese quien pueda" ante un problema y de que "la pelota la tienes tú". El dicho de que "tiene que pasar una tragedia para que se tomen medidas" se vuelve a cumplir y se ha generado una urgencia en detectar pozos abandonados o grandes socavones en todos los ayuntamientos de España para que sean debidamente clausurados y señalizados.

El resultado: un niño muerto, atrapado 13 días en un angosto hueco de 25 cm de diámetro, a 70 metros bajo tierra. Una obra de ingeniería civil titánica, removiendo tierras, haciendo un pozo paralelo, enfrentándose a un relieve incierto pero que no dejaba de complicar las cosas. Una sociedad unida ante el drama, solidaridad, cariño, empatía, emoción... Hemos vivido un "Gran Hermano" del dolor y estoy convencido que ni los mineros, ni los bomberos, ni los agentes de la Guardia Civil, ni las autoridades que daban la cara por las decisiones que se tomaban, ingenieros, bomberos, trabajadores de cualquier empresa que dedicaron sus esfuerzos a rescatar a Julen y también los vecinos y las vecinas de Totalán, no serán las mismas personas. Estoy convencido que han creado unos vínculos que difícilmente se romperán y aún durante unas semanas tendrán momentos de llorar en silencio, de bajón emocional, de ansiedad, de dormir mal. Nos ha afectado a todos, como cualquiera de los sucesos que ocurrieron en las localidades que cité al principio del post y que seguro que los que lo leen saben perfectamente cuáles fueron. Las desgracias, la muerte, forma parte también de la vida, de los avatares que pasamos en este mundo y que necesitamos saber encajarlos y gestionarlos perfectamente para poder seguir adelante. Desde luego, no lo deseo a nadie, ni me quiero poner en la piel de ese padre y esa madre que un domingo de reunión familiar acabaron viviendo por segunda vez una tragedia que ya no olvidarán nunca, que ya no olvidaremos nunca. DEP Julen.







domingo, 23 de diciembre de 2018

EMPATÍA Y LOTERÍA

Ayer empezó oficialmente la Navidad en España. Y recalco: SOLO EN ESPAÑA. Porque el día 22 de diciembre es una fecha muy marcada en el calendario, la fecha en la que puedes celebrar dos cosas: o tener muy buena salud o que te tocó la Lotería de Navidad, considerado uno de los sorteos más famosos del mundo y que aporta más dinero.

Su historia llega hasta el s. XIX y se puede consultar en varias páginas web. Aquí el enlace de la wikipedia. El sorteo a día de hoy está lleno de historia y anécdotas, aparte de miles de curiosidades. El hecho de que sea el más vendido del año y que sus décimos estén a la venta 6 meses antes, ya lo dice todo. Y es más que habitual que cuando los españolitos y las españolitas se van de vacaciones en verano, compren lotería en su ciudad o villa de veraneo, y ahora también gente de otros países que saben de la fama de este sorteo y de sus premios.

Pero hay dos detalle que hacen peculiar a este sorteo. Uno es el hecho de usar un gigantesco bombo con 100.000 números de madera, del 00000 al 99.999 y otro más pequeño con los premios a adjudicar, algo más de 1800. Cada 20 números los bombos giran y tanto los números como los premios son cantados por niños y niñas. Este hecho es el segundo detalle, básico para celebrar los sorteos de lotería en España. Y es que la lotería española está vinculada a un antiguo orfanato donde residían niños que eran los encargados de "cantar" la lotería, los niños de San Ildefonso. Hoy la institución es un colegio concertado mixto que tiene, digamos, el privilegio de continuar con la tradición de dar los premios de la lotería. Y los niños y las niñas son parte fundamental del sorteo de ayer.

Las niñas y los niños cantan los premios en sus tonos de voz, generando a veces admiración y otras cierta sorpresa por tener ya voces muy graves. Cuando sale un premio, el público se altera esperando el premio "Gordo", que suponen 4 millones de euros, 400.000 euros al décimo. Ayer el "gordo" se hacía de rogar. Eran más de las 12:30 horas y no había rastro de él. Los asistentes se empezaban ya a inquietar. Se produce un cambio de niños al acabar una tabla y llega ella, la niña, la estrella: Aya.

Aya dio el premio gordo en 2017 y nos emocionó a todos por todo el entusiasmo que transmitía. No habían pasado 4 bolas y su expresión facial lo decía todo: ahí estaba.





La secuencia entera es maravillosa. Pero lo que me fascina es cómo esta pequeña además de emocionarse tiene la empatía de apoyar a su compañera que rompe a llorar por dar el premio más importante del sorteo. El momento de ponerle la mano en la espalda es de una madurez emocional impresionante, y todo lo que le dice ante la mesa de control y ante las cámaras. Se metió de nuevo a toda España en el bolsillo y me parece que refleja a la perfección lo que significa el día de ayer.

Por la mañana, en la radio, oí una tertulia en la que se hablaba de la alegría de los premiados. De que el 22 de diciembre las imágenes de los telediarios son de gente feliz, descorchando champán, riéndose, llorando, abrazando a su gente, saltando de alegría. Y uno de los tertulianos comentaba por qué nos cuesta tanto empatizar con la alegría, si lo hacemos con la tristeza, con el terror, ponemos lacitos de muchos colores en la solapa o encendemos velas. ¿Por qué no somos capaces de sentirnos felices con la felicidad de otros?

Yo confieso que muchos años tengo llorado de alegría con la gente que sale el 22 de diciembre en los telediarios celebrando que les ha tocado la lotería, al igual que me encantaría, lógicamente, ser yo con mi gente el que lo celebrase. Y creo que es un ejercicio que deberíamos hacer todos: tratar de empatizar con la alegría, ser felices con la felicidad de otros. Porque al fin y al cabo algo se contagiará y como somos seres de preferencias, tendemos a acercarnos a gente que nos dé positivismo y no negatividad, alegría y no penas. Ayer esa felicidad por la vida nos la transmitió, sin duda, Aya, y además su complicidad y cariño por su compañera, esa empatía que tanta falta hace en los tiempos que corren. BRAVO por ella!!!

Por cierto, no me ha tocado la lotería, así que FELIZ DÍA NACIONAL DE LA SALUD ;)

domingo, 17 de junio de 2018

PALABRAS ÚNICAS EN FIN DE CURSO

De nuevo, fin de curso. Y este año con despedida de alumnos al instituto. Ser tutor de 6º de Primaria implica despedir a una promoción que en la mayoría de los casos pasaron 9 años en el colegio. Una de las actividades que les propongo en estos días tontos cuando ya está todo decidido y poco hay que hacer es que escriban qué les pareció lo que aprendieron conmigo, que me valoren como maestro (para bien o para mal, sin censura), sus dos años conmigo, los 9 en el colegio... Y ahí es cuando te das cuenta que lo que haces sirve para algo. Voy a intentar resumir 24 redacciones con expresiones escritas por ellos y ellas. Espero que os gusten

- "Alfonso, si te soy sincero han sido dos años que han marcado mi vida. Me has cambiado mucho la forma de ver la vida, me he dado cuenta de que la vida no es solo color de rosa, también está el negro de la sombra (...) Esta carta no va solo para ti, también va para tu corazón que espero la sienta como yo te he sentido en estos dos años. Mi corazón está dividido en varios trozos y uno de ellos eres tú. Como yo digo, cada victoria tiene su derrota, aunque ahora nos graduemos, allí arriba (se refiere al instituto) me faltarás tú" (Alex)

- "Eres un profesor diferente a los demás, por tu alegría y la que nos transmites. Nos enseñas mucho sobre el mundo y lo más importante, a ser personas" (María)

- "Nos enseñó cómo ser mejores personas, aprender a levantarnos con más fuerza cada vez que caíamos y que todo con esfuerzo se puede lograr (...) Desde que viniste a darnos clase me cambiaste como persona. Y así como lo estoy yo, mis padres también están orgullosos de ti" (Ágatha)

- "Solo quería agradecerte todo lo que has hecho por mí. Me has ayudado a comportarme, me has ayudado en los momentos difíciles como en Matemáticas... Pero yo creo que nos vamos sintiendo como que fuiste un padre para todos nosotros. Me encanta cuando me llamas "ratón" y cuando lo escuche pensaré lo feliz que fui contigo. ¡Muchísimas gracias!" (Martín R.)

- "Alfonso, me he divertido mucho con los proyectos; pero me queda una duda: ¿cómo lograste tener tanta paciencia con nosotros? Como quiero ser profesor, quiero encontrar la manera de tener la paciencia que tienes tú" (Brais F.)

- "Hemos aprendido muchos valores que nos servirán para toda la vida, hemos aprendido ante todo, a ser como somos, a expresarnos como queramos y a ser las mejores personas posibles (...) Y debo admitir que, aunque hemos vivido algunos momentos más tristes que otros, hemos sido y espero que siempre seamos una familia. Por todo esto muchísimas gracias por regalarnos tantos momentos y experiencias" (Agustina)

- "Bueno, esto la verdad es que nunca se lo he contado a nadie, pero... siempre quise mucho a mis profesores, a todos, nunca hubo ninguna preferencia, hasta que conocí a Alfonso, él también me ayudó bastante, me llevé una gran sorpresa cuando lo vi en el hospital (esta niña tuvo una pequeña operación el curso pasado), es un gran profesor, se preocupa por ti todo lo que puede y más, es encantador y te da toda la confianza del mundo, para mí es el mejor profesor que tuve con diferencia, y eso solo lo sabía mi madre" (Antía)

- "Para mí los dos últimos años significan mucho valor y aprendizaje, pero sobre todo el amor que sentiste por todos nosotros, la acogida que nos diste y todo lo demás. (...) Tú eres una persona con pelo de plata y oro en el corazón" (Lorena)

- "He aprendido a que yo tengo muchas cosas buenas y tú me has ayudado a sacarlas fuera (...) Una persona como tú me ha enseñado que se puede aprender de una y millón formas. No me imagino sin un profesor como tú, ya que he establecido confianza, valor, expresividad... y cosas que soy incapaz  de expresar. Cuando sea mayor igual no soy policía, igual trabajo en la radio, y ten en cuenta que tú serás el primero en venir y hablar sobre tus historias holandesas. Espero que nunca te olvides de mí y de los momentos que hemos pasado todos juntos como si fuésemos una familia" (Julieta)

- "Cuando dijeron que Alfonso será el profesor de 5º me alegré mucho ya que me habían hablado bien de ti; sí, de ti. Al cabo de unas pocas semanas cada vez iba observando cómo eras y te admiraba ya que no nos tratabas como los demás, nos tratabas de una manera especial donde me sentía mucho más cómoda que con los demás" (Sandra)

- "Contigo como tutor las cosas cambiaron, las clases no eran tan serias y cada día de clase era como ir a la Warner, super guay; las cosas para ti no eran todo libro, exámenes, más libro y más exámenes; era APRENDER CÓMO ES LA VIDA, a veces era muy dura y otras te lo podías pasar muy bien. Siempre tienes que intentar llevar impregnada una sonrisa en la cara" (Ángel)

- "Creo que ha bajado mi nivel respecto a cuando iba en 4º porque tú eres como más cercano y ameno, entonces me relajaba más y me concentraba menos. También cabe destacar que contigo hemos aprendido otras cosas que no aparecen en los libros, como por ejemplo, a afrontar nuestros problemas. Gracias por todas las cosas buenas que nos has dado y por darnos confianza para hacer cosas que antes no hacíamos" (Martín V.)

- "Me has hecho cambiar la forma de pensar y poderme abrir más en clase, a mis compañeros. Lo que sobre todo destaco es que he aprendido que las opiniones de los demás no importan a la hora de que tú quieras cumplir un objetivo o un sueño. Mi manera de ver las cosas, antes era cómo que si alguien te decía que lo hacías mal o que no lo ibas a conseguir, ya había que renunciar. Pues no, porque si de verdad tú quieres hacer una cosa o quieres cumplir tus sueños, que nadie te lo impida (...) Conocerte a ti y todas las cosas que has compartido con nosotros ha sido maravilloso. Aprecio que tú como profesor también te has abierto muchas veces a nosotros" (Isabel)

- "Hoy vengo a hablarte de estos dos años que me regaló la vida. Quería agradecerte todas las veces que me has apoyado, siempre estabas para aconsejarme. Lo que me has enseñado es a valorarme más, a sacar todo el jugo que llevo dentro aunque a veces la naranja es demasiado dura y cabezona y no se deja exprimir (...) Gracias por haberme enseñado a quererme y a respetarme a mí mismo, gracias de verdad, siempre te estaré agradecido" (Brais L.)

- "Siempre me acuerdo que un día me dijiste que era una de las únicas que digo gracias, de nada, por favor... y me encanta porque es una cosa que mi madre y mi padre me enseñaron desde pequeña (...) Contigo he aprendido a valorar lo que tengo, a SENTIRME LIBRE DE OPINAR, A RESPETAR A LOS DEMÁS y sobre todo, a ser una buena persona, feliz, soñadora... Quería darte las gracias por tu tiempo libre perdido por nosotros, como cuando un sábado te fuiste a comer con algunos de nosotros a Santiago o como cuando trajiste a tu hija para ayudarnos a ganar dinero para la excursión. También quería darte las gracias por levantarte todos los días por la mañana y llegases de buen humor al cole aunque tuvieses que aguantar a unos pesados como nosotros. Gracias por respetar nuestra opinión aunque no estuvieses de acuerdo. Gracias por ser tan divertido, de hacer trabajar y de enseñarnos a tu manera las cosas para que fuesen más divertidas. GRACIAS POR SER TÚ MISMO" (Xiana)

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A ver, también hay cosas negativas. El mayor defecto es que grito mucho y me lo escriben. Lo sé, lo asumo y no puedo asegurar que sea capaz de dejar de hacerlo, lo intento pero al final caigo siempre en el mismo error. También que me enrollo hablando de Holanda o de Eurovisión, pero que les gusta porque así "perdemos clase", jajaja.

Y hubo más, incluso de mi alumno con TEA que cada viernes a las dos se acercaba a mi para pedirme un beso de despedida de fin de semana. No intento con esto parecer soberbio, sino ver cómo unos preadolescentes tienen su visión de la persona que les da clase durante 4 o 5 horas al día 175 días al año. Me encantaría ilustrar este post con una foto con ellos, pero por la protección de imagen del menor no lo hago, pero pensad que tenemos "selfies" de 18 personas, fotos de grupo en el cole, en salidas culturales y que, en definitiva, soy MAESTRO porque me hace feliz, porque despiertas algo en las cabecitas de muchos niños y no hay mejor recompensa que esta. Quedan 4 días con muchas emociones, así que espero contároslas pronto.



(Imagen sacada de www.guiainfantil.com)

domingo, 3 de septiembre de 2017

VOLVER... ¿A EMPEZAR?

Para un docente podemos decir que hay dos inicios de año: el que vive cualquier mortal el 1 de enero más "nuestro" inicio de curso escolar que empieza el 1 de septiembre. Después de 2 meses de vacaciones de verano (porque son dos meses, julio y agosto y no tres o cuatro como dicen algunos, aparte de que en julio estás a disposición de la Administración para cualquier asunto por el que te puedan llamar, por ejemplo, ser tribunal de oposición), toca incorporarse al trabajo.

En los últimos años siento que es como un gran parón y que ni me hace falta adaptación ni me entra depresión ni cosas por el estilo. Hombre, si pudiéramos vivir sin trabajar pues supongo que lo desearíamos todos, pero como no es así pues empieza el curso y aparecer en tu colegio el 1 de septiembre debería ser motivo de satisfacción, de reencuentro, etc. En muchos casos ves caras de compañeros nuevos, puede que cambie el alumnado si terminas el ciclo con un grupo o que haya alguna novedad que nuestras ínclita Consellería de Educación nos quiera imponer sin la más mínima lógica. Después de 26 años de docente parece que ya tienes una especie de coraza que te hace inmune a muchas cosas y acabas siendo un "resabiado" que sigue haciendo más o menos las mismas cosas introduciendo innovaciones educativas y actividades que sirvan para motivar y llevar adelante un nuevo curso.

Este curso 2017/18 seré tutor de 6º de Primaria. Continuaré con el mismo grupo de alumnos que el curso pasado, a los que adoro. Es un grupo muy bueno y ya tenemos proyectos pensados entre varios profesores que esperemos se hagan realidad. Un trabajo que les puse en verano fue que, si iban de viaje, aunque fuera al pueblo de al lado, mandaran una postal al colegio. Han llegado unas 14 de un grupo de 25, desde destinos tan variopintos como diferentes localidades de Portugal, Galicia, Almería, Tenerife, Salamanca, La Rioja y Barcelona, aparte de las que mandé yo desde Suecia y Dinamarca. Sin duda viajar es la actividad humana que más riqueza nos da para entender y empatizar con otras culturas y formas de pensar y es un valor que siempre está presente en mis clases, fomentar la cultura de los viajes. Seguro que en una semana cuando empiecen las clases tendrán mucho que contar de su verano, visto desde la mente de un niño o una niña de 10-11 años.

Y por supuesto, mis hijos también empiezan su rutina. Mañana es un día crucial para el mayor porque se enfrenta a dos exámenes de septiembre que pueden marcar su futuro más inmediato. He de decir que estoy yo más nervioso que él porque sé la trascendencia que tiene conseguir superar una etapa educativa o no y eso ocurrirá en unas pocas horas. Y mi hija terminará este año Educación Primaria y será también el fin de una etapa encarando ya el instituto donde se encontrará, por cierto, con mi grupo de alumnos.

Recuerdo con cierta nostalgia mis primeros años de profesión, donde estos primeros días eran para elegir tu destino, instalarse e ir con los bártulos de un lugar a otro. Ese "gusanillo" de empezar el curso en una localidad que nada tenía que ver contigo te generaba cierta curiosidad y ansiedad por que todo saliese como tú esperabas. En Ciñera de Gordón, en Ponferrada, en Tapia de Casariego... fueron unos años inolvidables, cuando un casi adolescente de 21, 22, 23 años se hacía cargo de toda una vida: alquilar un piso, organizar tus clases, conocer gente nueva, adaptarse a una nueva situación, etc. Aquellos inicios han hecho que hoy no sea un "volver a empezar" sino una continuidad de lo que llevas haciendo los últimos años, con la excepción lógica de cuando hubo un cambio de centro o el gran traslado que supuso irse a vivir a Holanda en 2010 y que dio un giro radical a mi vida en muchos aspectos: personal, educativo, emocional. Sé que no soy el mismo en 2017 que en 2010, veo las cosas desde perspectivas muy distintas y noto también que esa transformación, que a grandes rasgos ha sido muy positiva, choca con pensamientos y decisiones que tienen otras personas que no han pasado por el experiencia de vivir en otro país. Yo me noto más tolerante en muchas cosas, más intransigente en otras, más asertivo, más empático y curiosamente también expresar lo que siento y discrepar de lo políticamente correcto me genera pequeños problemas de convivencia con gente que sigue viviendo en este "curruncho" de Europa y que no tiene más altura de miras que su ego.

Tal vez no entendáis nada de lo que quiero expresar. Normal, no pongo muchos nombres ni ejemplos, pero en estas semanas que, por ejemplo, estamos saturados de un tema crucial en la política española como es el referéndum para la independencia de Catalunya convocado por la Generalitat para el próximo 1 de octubre, está generando unas tensiones en las conversaciones cotidianas de la gente que en cierta manera asusta un poco. A menos de un mes de la fecha en cuestión no sabemos que ocurrirá ese día, si habrá votación o no, qué hará el Gobierno de España, qué consecuencias traería si gana el SÍ o si gana el NO, tanto para españoles como para catalanes... Y el españolito de a pie, acostrumbrado a las tertulias de barra de bar, opina con estereotipos, llega incluso a insultar, se enerva hasta el punto de llegar casi a las manos con el que no piense como él y, también aupados por las redes sociales, el nivel de tensión es extremo.

Así que ante todo este panorama yo voy a dar mi opinión. Como ciudadano de una región de España y de Europa, de partida estoy a favor de que los pueblos tengan derecho a manifestar lo que quieren. Esto es, si los catalanes quieren votar si son independientes o no, que voten. Ahora bien, yo no quiero que Catalunya se independice, pero tampoco quiero que lo haga Silesia, Frisia, Transilvania o Cornualles. No creo que la llegada de un nuevo país a Europa sea positiva ni para ese país ni para el país del cual se escinde, en este caso nos ha tocado a España. Lo que sí me gustaría es que tanto los que defienden la independencia como los que no, expusieran claramente a los ciudadanos catalanes los pros y los contras de la misma, factor que creo, desde que empezó todo este reto por parte del gobierno catalán, nunca se ha hecho en un medio público. Porque, básicamente, ¿un ciudadano residente en Catalunya (no necesariamente catalán) tendrá mejores servicios y más calidad de vida por ser independiente de España? Sinceramente creo que no. Y lo mismo al revés, ¿un ciudadano de cualquier otra región de España tendrá un cambio significativo en su vida si Catalunya se independiza? Pues creo que tampoco, porque yo el día 2 de octubre, pase lo que pase en las urnas, iré a trabajar exactamente igual y me pagarán lo mismo. Tal vez, si tuviese que viajar a una Catalunya independiente, tendría que hacerlo con pasaporte, pasar unos controles de frontera al llegar al aeropuerto de Barcelona, Reus o Girona, igualmente en las carreteras y autopistas que se comunican con Aragón y la Comunitat Valenciana tendrían que enseñar mi identificación e imagino que pequeños transtornos más derivados de esa posible escisión, pero más o menos igual que si voy a un Londres "brexitado" o a un país que no sea del Espacio Schengen o cruzo el Estrecho de Gibraltar y llego a Tánger. Y viceversa, claro, porque cuando aterricen los aviones procedentes de Barcelona en Alvedro, todos aquellos ciudadanos catalanes que quieran entrar en Galicia tendrán también que identificarse, a pesar de conservar aún la nacionalidad española (ya que han nacido en España pero no serían miembros de la Unión Europea).

Me parece que las cosas se han sacado un poco de quicio por ambas partes, el gobierno catalán y el gobierno español. Los primeros porque no son creíbles, generan esa animadversión a todo lo que implique "Catalunya" y están en la perrencha de niños de primaria de "nos queremos ir"; y los segundos porque no han sabido manejar ese desafío independentista en los seis años que llevan gobernando por no querer dialogar y sobre todo, por no querer entender lo que significa un sentimiento de nación. Tengo una buena amiga, profesora, de Castellón, que ahora está dando clase en Olot y ella me dijo una vez que se sentía catalana, que su manera de vivir y de enfocar las cosas era desde una perspectiva diferente a la que podía tener yo como gallego, un madrileño o un andaluz y que lo único que pedía era respeto por esa manera de sentir y ver el mundo. Y yo le creo. Con lo cual la cuestión es, ¿quiénes somos nosotros para impedir que alguien SIENTA que su mundo es Catalunya como estado independiente, sin vínculos de dependencia con España e integrados en una Europa global, en un mundo global? Lo que ocurre es que un proceso como este implica mucha altura de miras por parte de ambos lados y ninguno de los dos gobiernos en cuestión la han tenido. 

En conclusión, no solo se vuelve a empezar un curso escolar, tal vez haya que volver a empezar a DIALOGAR, a pactar, a entenderse unos con otros. Y sinceramente creo que de eso falta mucha cultura en nuestro país, aún después de los 40 años de democracia infantil que llevamos. A veces siento que se ríen de nosotros en Europa y no es de extrañar porque damos cada espectáculo que mejor esconderse debajo de una manta. Así que a ver qué ocurre y cómo encaramos este curso escolar, por mi parte intentaré que mis alumnos, cuando sean adultos, puedan tener más capacidad de diálogo que muchos de los gobernantes que tenemos. Ojalá lo consiga.




miércoles, 25 de enero de 2017

LO QUE DEJAMOS A NUESTROS HIJOS

En los últimos días he leído en los "muros" de varios amigos y amigas de facebook noticias y comentarios como los siguientes:

- "Voy a hacer un ingreso en efectivo en Bankia y me cobran 5'50 €!!"

- "Mi madre está en lista de espera para una operación desde hace tres años. Me encadeno a las puertas del centro de salud porque esto es inasumible" (el bueno del hombre consigue en poco más de dos días que su madre tenga la cita el día 31 de este mes)

- "En la fábrica están echando a gente con muchos años de experiencia y sustituyéndola por gente más joven porque les sale más económico a la empresa pagarles a los recién llegados y tienen más ayudas y beneficios"

- "Las compañías eléctricas, en plena ola de frío, aumentan el precio de la luz a máximos históricos en enero"

- "Los refugiados en Belgrado viviendo en barracones abandonados a -14º, con mucho frío y nieve, aseándose con agua caliente calentada en bidones de hierro al aire libre"

etc., etc.

Todo esto con las primeras medidas del sr. Trump (por llamarlo de alguna manera) al que todo el mundo define como "un presidente salido de Gran Hermano": fuera la reforma sanitaria de Obama, oculta a la prensa, empiezan las gestiones para construir el muro en la frontera de México.

Todo esto sumado a actuaciones individuales de famosos y otros elementos que se dedican a insultar y denigrar, incluso en los momentos más tristes para una familia, a personas que se mueren y se identifican con una determinada ideología o modo de ver la vida. Estos días ha muerto una mujer joven, conocida y admirada en muchas facetas, como era Bimba Bosé, sobrina de Miguel Bosé. Comentarios de twiteer denigrándola y festejando su muerte por un cáncer malvado están siendo investigados por la Fiscalía por si constituyen delito de odio o faltas, entre ellos alguno realizado por alguien que se hace llamar periodista.

Las redes sociales se han convertido en muchos casos en el escaparate "low cost" de las pasiones y pensamientos más primarios de las personas. Desde fotos de torturadores de animales hasta el youtuber con coeficiente intelectual bajo mínimos que le proponen dar unas galletas rellenas con pasta de dientes a un sin techo y él, por aceptar el reto, lo hace, lo cuelga en su canal, recibe críticas y luego se disculpa dándose cuenta de que "me pasé". No, bonito, no te pasaste, fuiste muy consciente de lo que hacías y sabías que estaba mal, así que ahora no vale el "perdón" por figurar y preservar los ingresos por las visitas a tu canal. 

Es evidente que no todo vale y que, si hay delito, la Justicia tiene que intervenir con contundencia. Pero lo realmente preocupante es lo que dejamos para los que vienen detrás. Creo que ya lo comenté una vez, parece que me hago viejo porque cada año que pasa veo que tenemos a los jóvenes metidos en una burbuja en la que no permitimos que les pase nada. Si dicen "me duele..." automáticamente tienen a 4 ó 5 adultos a su disposición para médicos, urgencias, medicinas...; si dicen "quiero" o "tengo que..." otros 5 están cumpliendo sus deseos y rompiéndose la cabeza por satisfacerlos. Hoy me he encontrado a un niño de 2º de Primaria (7 años) diciéndome que tenía 3 móviles, uno ya roto. Sí, habéis leído bien: 7 AÑOS y 3 MÓVILES, con los que hacía fotos "y las mando a mi familia". Pero si no es el móvil es una "tablet", una consola, un casco de realidad virtual o el no sé qué. Entiendo que estamos en la era digital y que son nativos digitales, pero ¿de verdad que las familias de estos menores son conscientes de lo que están haciendo?

Hace unos meses una buena amiga me decía que a algunas familias habría que prohibirles criar hijos porque son monstruos para mañana. Supongo que exageraba su afirmación pero el contenido de la misma está claro. Los niños campan a sus anchas en territorios de adultos y éstos lo ven NORMAL. Hacer un par de días también, en mi clase, estaba advirtiendo a un alumno de lo que estaba haciendo mal y tenía una sonrisa en la cara, lo cambio de sitio y sigue con la sonrisa... la verdad es que llego a pensar si es una burla o si realmente es "me da igual lo que me digas porque yo voy a seguir haciendo y pensando lo mismo porque mis padres me protegen".

Por todo esto, no puedo estar más de acuerdo con una carta que una profesora andaluza leyó en el claustro de su instituto y se ha hecho viral porque es la pura realidad de lo que nos encontramos en el aula. Y con esto no quiero decir que TODOS sean así ni mucho menos, yo estoy encantado con los de mi clase y con sus familias, pero también reflexiono sobre determinadas conductas que implican a terceros y que ni los tienen en cuenta: son el "primero yo" y si me sale bien, después "los demás", pero SIEMPRE "primero yo". ¿Y luego nos extrañamos de que gane Trump?

La carta de la profesora la podéis leer AQUÍ

Yo espero que mis hijos y algunos de mis alumnos y alumnas lleguen, ante todo, a ser personas con criterio para elegir y decidir su futuro, comprometidos con la sociedad y con las otras personas, y después desarrollen su felicidad con un trabajo que les satisfaga, una pareja / familia que les quiera y un entorno que sea, al menos, más humano que el que estamos a vivir en estos últimos años. No dejaré de empeñarme tanto en mi casa como en el aula para conseguirlo.



domingo, 18 de octubre de 2015

ESOS PEQUEÑOS MOMENTOS QUE HACEN LA VIDA MEJOR

Pasan tantas cosas que ni tiempo tiene uno para ponerse a escribir y la verdad es que me cuesta encontrar un hueco para hacerlo. La casa, las cuentas, los niños, la escuela, el partido... Hay días que me da la impresión de que no tienen 24 horas, sino menos porque pasan volando. También esa sensación que tiene uno cuando pasa de los 40 de que los años corren más. Sí, todo eso me pasa y tengo el pensamiento de que no disfruto de todo como se debería.

Las noticias de actualidad siguen ahí: refugiados que siguen llegando, sucesores de Aylan ahogados en el Mediterráneo y que Europa no reacciona; juicios de corrupción o mediáticos en España, imputaciones políticas, candidatos, elecciones; empresas que siguen con sus corruptelas, la bolsa que sube y baja sin sentido... Y todo eso mezclado con tu vida personal, los niños con sus cosas de colegio e instituto, los mayores con sus achaques que cada día preocupan más, los colegios con sus problemáticas en las aulas, trabajo burocrático que quita tiempo a lo verdaderamente importante, las clases, las libretas, los exámenes. Los fines de semana que quieres descansar acaban convirtiéndose en una carrera contrarreloj para atender todo lo que tienes que hacer y hay momentos en que reflexiono y digo: "Alfonso, siéntate, disfruta del café que te acabas de hacer, de ese programa de televisión que estás viendo y desagóbiate!!".

Supongo que muchos tendréis esa misma sensación. Recuerdo cuando vivía en Holanda que un compañero nos comentaba un día que trabajar por las tardes le generaba una ansiedad por la mañana tremenda, sobre todo por llegar a coger el tren que te llevase a tal o cual aula, que fuese puntual, que no nevara en invierno, que todo estuviese en orden al llegar y al salir, volver a casa dependiendo igualmente del tren... Algunos diréis "hombre, es más dura la mina". Claro que sí, pero eso no significa que no podamos expresar lo que sentimos. No trato de comparar que tal o cual trabajo es mejor o peor que otro, cada uno tiene sus características e imagino que todos tendrán cosas buenas y cosas malas. Yo es bien sabido que no me quejo de ser maestro, pero sí me quejo de exigencias de la administración con nosotros que poco tienen que ver con la docencia. De hecho, yo me lo paso muy bien en clase, pero me baja la motivación tener que hacer determinados trabajos "para figurar" y que cuestiono que sirvan para algo. Desde luego, para atender a mis alumnos día a día en el aula, seguro que no.

En cuanto a mi vida personal, pocas cosas hay que contar. Noto que aún no estoy curado (no creo que lo esté) después del episodio que viví. Es curioso que hasta me cuesta decir la palabra "divorcio" porque ni lo quise ni lo quiero y la cuestión es que lo veo como algo impuesto y que yo no escogí. Diréis que la vida da esos golpes. Ya lo sé. Desde luego peor sería encontrarte de bruces con una enfermedad grave o una muerte inesperada de alguien querido, por ejemplo. Pero noto, volviendo a lo de la "curación", que estoy más sensible con todo. Por cualquier circunstancia me emociono y ya hasta mi hija se ríe de mí diciéndome "¿no te pondrás ahora a llorar?" Pues a veces sí, no lo voy a negar, incluso por acontecimientos positivos que ocurren, aunque esta semana abrir el periódico o ver un informativo podía originar todo lo contrario. De hecho, una de las noticias ha sido el fallecimiento de un gran periodista gallego al que tuve el honor de conocer cuando di clase en Ordes. Un chico joven, 44 años, que un cáncer se lo llevó tras luchar dos años contra él. Pero Nacho Mirás, que será muy recordado, le hizo cara y empezó a contar esa lucha en un blog, como lo hacemos muchos de nosotros. Su diario www.rabudo.com, llegó incluso a ganar premios por contar su experiencia de manera magistral, usando un lenguaje a veces descarnado pero real. Sentí mucha pena cuando leí la noticia el jueves porque nunca se debe ir una persona tan joven y de una manera tan dramática, además aunque solo hubiese hablado con él el día que le conocí. Además, no puedes dejar de pensar en cómo lo enfrentaría yo en caso de haberme pasado a mí. Sientes cosas muy inquietantes. Por un lado, alivio de no ser tu el desafortunado que padece un cáncer, pero también inquietud porque puede pasarte en cualquier momento, que estás en esta vida unos días y que todo, en segundos, se puede truncar.

Por sistema, todo el mundo tiene ganas de vivir, no de estar en este mundo para sufrir. Las experiencias que vivenciamos nos hacen ser más optimistas o pesimistas ante el futuro, te haces un plan de vida, te imaginas dentro de 5, 10 ó 15 años, jubilado o siendo abuelo. Pero también trato de, como siempre, empatizar, ver la vida desde el punto de vista del otro. Seguro que si llego a 70 u 80 años veré las cosas de otra forma, supongo que haré una evaluación de mi vida y de alguna forma me iré preparando para dejar este mundo. Nadie se plantea hacer eso con 30 o 40 años, pero cuando ocurren cosas así es inevitable el pensamiento de "¿y si pasa mañana, dentro de un mes, el año que viene?" Por suerte, la mente humana enseguida vuelve a esa vorágine que es el día a día y te quita ese pensamiento de la mente porque precisamente tu trabajo, tu familia, tu círculo social está ahí demandando que les des lo bueno que te caracteriza y que les satisface en sus vidas. En definitiva, que ese stress es necesario para seguir aportando un sentido a tu devenir vital.

Así que mañana seguiremos haciendo kéfir en el colegio, tendré peleas o amores en el aula; la administración nos mandará hacer algún otro documento inservible; compraremos el pan para comer o para las tostadas del desayuno y si surge algo que rompa esa rutina que sea para bien. Tenemos una reunión en la sede del PSOE de Coruña, así que me encontraré con mucha gente que aprecio y que me aprecian, por lo menos el día podrá terminar a lo mejor con una caña entre amigos, que al final es lo que da sentido a lo que hacemos y lo que nos quedará cuando tengamos esos 70 u 80 años de los que hablaba antes. Hace pocos días leí en facebook a alguien que puso "cuando me muera, nadie va a morir por mí, así que mientras viva, déjenme hacerlo como yo quiera". Pues eso. 


miércoles, 23 de julio de 2014

HISTORIAS DEL BUS

Creo que se llama Arturo. Su profesión: conductor de autobuses urbanos en A Coruña. Hace escasos minutos que he bajado del autobús 327 de la línea 1 y la sensación que me ha causado este profesional es espectacular. No es la primera vez que me coincide ir en un autobús con él, pero desde luego no puede dejar a nadie indiferente porque además de conductor es una persona que transmite simpatía, felicidad, energía, solidaridad, empatía... en fin, todo lo que podemos desear de cualquier persona que tenga como trabajo un servicio a su comunidad.

Conducir un autobús por una ciudad de 250.000 habitantes y llena de tráfico no debe ser tarea agradable, más en un día caluroso como hoy. Con Arturo (espero que ese sea su nombre) acabas con la sensación de no querer bajar del bus. Trata a cada usuario conforme a sus características y empatiza totalmente con todos, habla con nosotros, nos resuelve dudas. Han sido poco más de 15 minutos los que he pasado en el bus hoy y valieron más que cualquier terapia personal. Para que os hagáis una idea, os cuento casos que he vivido en esos 15 minutos.

Parada de la Plaza de Ourense. Subo al autobús y sé que mi tarjeta de transporte no funciona bien. La pongo en el lector y Arturo me dice: 

- No te preocupes, dale la vuelta y pulsa en el microchip.
- Creo que lo tendrás que hacer tú, porque no es la primera vez que me pasa, tendré que cambiarla
- No, ya verás, prueba otra vez.. dale la vuelta ahora, eso es, ALFONSO

... Y ahí me dejó perplejo. ¿Cómo sabe ni nombre? Pues deducción lógica, mientras me ayudaba, leía mi nombre impreso en la tarjeta. Lo que un simple gesto mecánico y rutinario que hará con cientos de personas todos los días, lo ha personalizado. Ya me tiene en el bolsillo.

Nos ponemos en marcha, va hablando con un pasajero que tiene en el primer asiento cercano a él pero sin dejar de atender a semáforos, pasos de cebra, coches en doble fila, un tráfico infernal. Siguiente parada. Sube una señora con bastón y Arturo, con su voz que también tiene la características de ser amable, en un tono correcto y con un deje de "koruño" suave pero que lo identifica claramente, dice:

- ¡Por favor, dejen sitio en uno de los asientos reservados (para personas con movilidad reducida) para esta señora!

Automáticamente, otra mujer se levanta y la señora se sienta.

En otra parada una mujer le pregunta si para en la Estación de Autobuses. Le dice que no, le indica la línea que tiene que coger, la señora le da las gracias y él contesta, con su peculiar estilo, "de nada señora, que tenga un buen día".

El bus se va llenando y sube una mamá con dos niños de unos 5 - 7 años, con bolsas, artículos de playa, etc. Se quedan de pie cerca de Arturo. Y él empieza su conversación con los chavales, explicándoles su trabajo y preguntándoles cómo pasan el verano, qué pescan con sus pequeñas redes, etc. Los chavales van agarrados pero atentísimos a las explicaciones de Arturo. También les dice que, si nadie toca el timbre de próxima parada, lo pueden hacer ellos, que les hace una ilusión tremenda como a todos los chiquillos. Llega el momento en que se tienen que bajar y Arturo deja a la mamá y a sus hijos bajar por la puerta de delante para que no tengan que atravesar todo el autobús. Como hay gente esperando para subir en la parada, en el momento en que lo hacen Arturo les dice "Muchas gracias y perdonen", lo que genera en los nuevos usuarios una sonrisa entre sorpresiva y agradecida ante lo que, sin lugar a ninguna duda, es una muestra de total educación por parte del conductor.

La gente va en el bus charlando distendida, con otro carácter y atentos a las evoluciones tanto del viaje como de las conversaciones en las que interviene Arturo. Para que me entendáis perfectamente, se respira otro "rollo" en sus trayectos y hasta parece que la gente es más feliz, que se olvidan durante unos minutos de los problemas reales de sus vidas.

Y así llega mi parada y en el camino hasta casa, pienso: "Arturo merece un e-mail de agradecimiento a sus superiores en la Compañía de Tranvías, una carta al director de La Voz de Galicia para que algún reportero le entreviste como un trabajador ejemplar". Y por supuesto, mi muestra de agradecimiento en este blog. Como os dije, hace pocos años ya viajé una vez en su autobús y pude conversar un poco más con él. Recuerdo que al bajar le felicité por su humanidad y por su quehacer, contándole además que por aquel entonces yo vivía en Holanda y que era todo un poco más deshumanizado el transporte público. Ojalá el mundo estuviese lleno de profesionales como Arturo, un chico joven, con toda la vida laboral por delante, un gran profesional y sobre todo, una gran persona. Y ahora, el e-mail a la Compañía de Tranvías, espero que me respondan y lo feliciten. Os contaré si hay novedades.


domingo, 6 de abril de 2014

LA SOLEDAD

Está a punto de hacer un año desde mi giro obligado de 180º. Algunos os preguntaréis si he cambiado o si la situación me ha cambiado. Supongo que sí porque pasar por una situación tan traumática como la que he vivido no puede dejar a una persona igual que antes. Pero durante este año he comprobado quién está ahí y quién no y desde luego los del "no" excusan de acercarse a mi vida porque los echaré a patadas.

Sin embargo hay días aún de "montaña rusa". No voy a decir que estoy como en abril de 2013, por suerte y por tenacidad estoy mejor, aunque de vez en cuando aparece el "bajón" y vuelves a retroceder un poquito en este camino de la vida que desde luego no está surcado de rosas.

A nivel laboral no me pueden ir mejor las cosas. Ya he obtenido de nuevo destino definitivo como maestro y de nuevo al lado de casa, en otro colegio del barrio, como muchos habéis visto en Facebook, esa nueva ventana en la que hay muchas cosas que sobran y en la que mucha gente expone su vida sin el más mínimo reparo. Yo cuelgo muchas cosas en mi "muro" pero nada que tenga que ocultarse o no saberse, de hecho aunque muchos no lo crean, yo cuento muchas cosas pero lo más íntimo siempre me lo guardo para mí y los míos, al igual que aquí en el blog.

Pero siempre hay una cosa que me preocupa y sobre todo a medida que vamos creciendo y llegamos a la mitad de la vida: la soledad. Yo nunca me consideré una persona solitaria, es más, me gusta mucho compartir y tener a alguien cerca a quien contarle con plena confianza mis dudas, mis temores, mis éxitos y compartir, en definitiva, todo lo que me pasa. Sin embargo también me doy cuenta que durante varias etapas de mi vida, estando soltero o casado, viví muchas veces solo. Cuando estaba en Holanda tenía siempre en mi cartera un papel en inglés para que avisasen a alguien en caso de una emergencia en la calle, que perdiese el conocimiento o algo así. En ese papel los datos de mis dos "ángeles de la guarda" holandeses, Manolo y Marisol, eran para informar a los que me atendieran en un momento grave. El temor a veces surgía cuando me acostaba en mis casas de Beverwijk o Amsterdam y pensaba "¿y si me pasa algo de noche?". Lógicamente, tarde o temprano se darían cuenta de mi ausencia, pero es esa sensación de soledad que sentía la que me generaba en ciertos momentos ansiedad o stress, acentuado por el hecho de vivir en un país que no era el mío, con otros códigos de comportamiento o hábitos de conducta.

Viví solo también 5 años desde que aprobé las oposiciones hasta que me casé. Y estando casado hubo tres momentos, además de la estancia en Holanda, en los que estuve separado de mi familia por motivos laborables de mi ex-mujer u otras circunstancias. Aunque tenía mucha gente pendiente de mí, igual que de mi familia, la soledad la lleva uno por dentro y los sentimientos que genera provocan muchas veces angustia. 

Ahora vuelvo a estar solo, rodeado de amigos y familia, eso sí, pero duermo solo y paso muchas horas en el salón de mi casa sin poder compartir con nadie lo que siento o lo que vivo. Hay momentos  en que me encuentro bien, que es necesario por pura higiene mental, pero curiosamente y a pesar de la imagen que doy, odio vivir solo. Es posible que no sea fácil convivir conmigo porque tantos momentos de soledad hacen que crees tus hábitos vitales, tus manías y, en fin, tu estilo de vida. pero yo sinceramente creo que no, que me amoldo sin problemas a la gente, en viajes, en salidas, en la convivencia diaria... Eso sí,  mientras respeten mis tareas, mis hobbies, mis hábitos. Sé que convivir no es fácil, pero creo que somos las propias personas las que lo hacemos difícil. Se trata de respetar y ser respetado y yo en muchos casos no me he sentido respetado por gente con la que conviví en determinados momentos de mi vida. Recuerdo, por ejemplo, un curso de música que hice en Hungría en 1999. Éramos un grupo de españoles y de estudiantes de once países que compartíamos muchos momentos juntos, pero lógicamente los españoles estábamos más unidos. Había dos personas en ese grupo que no congeniaba con ellas. Es normal que en un grupo grande no todo el mundo se lleve bien y se viva en un mundo "happy flower", pero analicé muchas veces aquellas vivencias y sinceramente creo que esas dos personas no enganchaban bien con el grupo. Recuerdo que un día discrepé un poco con una de ellas y le pareció fatal, me lo echó en cara, pero realmente fue porque no respetaba mi punto de vista sobre una situación que vivimos allí.

Hace pocas semanas conocí a una persona especial con la que también tuve esa sensación. Yo le exponía mi opinión o punto de vista sobre algo que esa persona comentaba y muchas veces le parecía mal si no coincidía con el suyo. Y saqué conclusiones: mucha gente dice que prefieren que les digan las opiniones a la cara, que no se digan cosas por detrás, pero yo creo que precisamente es esa gente la que no está preparada para oír algo que va en contra de lo que realmente han pensado. Y ojo, a mí eso también me pasa, no voy a decir que me guste, pero a veces es mejor quedarse callado antes que provocar un cataclismo en la otra persona por ser "demasiado" sincero.

Diréis que tiene que ver todo esto con el título del post. Pues básicamente pienso que la gente que acaba viviendo sola mucho tiempo, acaban por no tolerar al otro, por ser muy exigente con los que llegan a su vida y por no acceder a la tolerancia, al entender la postura del otro. Yo espero que este momento de soledad que vivo acabe pronto, porque sé que puedo vivir perfectamente con alguien compartiéndolo todo, lo mío y lo de ella. No sé cuándo surgirá el amor de nuevo (si surge algún día), pero sí sé que no tendré problema en adaptarme como lo he hecho siempre y esperando de la otra persona la misma empatía (otra vez la palabra mágica) hacia mí. No es fácil, pero tampoco es imposible. El tiempo lo dirá. Os dejo con una imagen que lleva una frase muy bonita y que, en fin, ahí queda para reflexionar un poco.


sábado, 21 de diciembre de 2013

TIEMPO AL TIEMPO

Hemos oído esta expresión cientos de veces. Este año, si cabe, yo le ha oído más que nadie, mi amiga Pelocha me entenderá a la perfección. En mi nueva situación personal hay veces que el tiempo no pasa y otras en que hay que ocuparlo con lo que sea porque, de no hacerlo, se te viene el mundo encima. 

En las últimas semanas he recibido llamadas de teléfono de verdaderos amigos que me siguen iluminando el camino. También, al estar cerca Navidad, llegan mensajes y vídeos por el ya cotidiano "whatsapp" que te hacen ver que hay muuuuuuucha gente pendiente de ti en distintos lugares. Recibir mensajes de cariño desde Holanda de alumnos y padres es algo que aumenta la autoestima enormemente. Y también he descubierto algo que ha ensanchado ese camino. En una conversación por Skype alguien me dijo que la dichosa empatía sólo puede ser positiva cuando nos ponemos plenamente al 100 % en la perspectiva del otro, cuando llegamos a entenderle aún a pesar de ir en contra de lo que nosotros pensemos.

No sé, no quiero resultar soberbio ni entendido, pero vivir un episodio traumático en tu vida sirve para construir nuevas competencias emocionales, positivas, por supuesto. Últimamente me doy cuenta que en la rutina de las clases con mi "tribu" de 28 niños para resolución de conflictos entre ellos tengo más estrategias. Pero sobre todo, aplicar la "pedagogía del cariño", la que me enseñó mi gran amiga Marypaz, es una garantía de éxito. Hoy dieron las vacaciones de Navidad en los colegios y os puedo asegurar que, aunque es necesario el descanso, sentí cierta pena por no poder ver a los niños en 20 días, los voy a echar de menos y sé que ellos a mí porque al salir a las 2 me deseaban Feliz Navidad con una expresión risueña y de cariño en su cara: recibes lo que das, si das cariño, también lo recibirás.

Yo siempre he tenido muchos momentos de soledad en mi vida, a pesar de vivir hasta los 21 con mis padres y desde los 26 casado. Ahora, en esta nueva soledad, cualquier tarea doméstica o laboral no trato de hacerla lo más rápido posible, sino que noto que hay momentos en que me recreo en ella. El simple hecho de reciclar papeles, recoger los platos del escurridor o hacer la cama, acaba siendo no una tarea rutinaria, sino un paso adelante en mi proceso de transición. Hay tareas que siempre me dieron mucha pereza hacer, planchar sobre todo. Sin embargo, el otro día, planché en un tiempo razonable un par de coladas y lo hice con más cuidado y esmero del que lo hacía antes.

En cierta medida, adiós al stress. Me levanto a las 8 y me da tiempo a asearme, desayunar, fregar la taza del desayuno, ventilar, hacer la cama e incluso ver los primeros correos del día al tiempo que me entero de las primeras noticias de la mañana. A las 8'50 salgo para el colegio y en menos de 5 minutos estoy allí: esto se llama calidad de vida (y no es para dar envidia). Sé que es sólo por este curso, que tendría que darse una conjunción interestelar y planetaria para que me diesen definitivo en el centro en el que estoy, desde luego si ocurre lo prefiero a que me toque la lotería el día 22 (que también, ya puestos a pedir…).

Y el tiempo pasa, para algunos más lento que para otros. Y el tiempo pone las cosas en su sitio y ordena  las mentes y el mundo entero. Y es verdad, aunque el ser humano se empeñe en ir en contra de él. ¿O no quedamos hartos uno de estos festivos de Navidad cuando pasamos horas delante del televisor sin nada que hacer, viendo "Sonrisas y lágrimas", por ejemplo? En esos momentos deseamos el ritmo frenético del día a día, pero luego necesitamos un "stop". Yo creo que ahora llevo una buena relación con la distribución del tiempo, en casa me da tiempo a todo y en el colegio queda alguna cosilla por hacer pero que no afecta al desarrollo normal de las clases.

Llegan dos semanas de delirio consumista y de mensajes de que "todos somos buenos y nos queremos mucho". Pura patraña. Para mí el mejor día será el de la lotería y si toca ni os cuento. El resto, lo podían suprimir. Siempre fue el día de Fin de Año el que más me gustó, cuando era más joven para salir hasta las 8 o 9 de la mañana y, además, porque fue el día en que me enamoré de la persona que elegí para compartir mi vida allá por 1995. Este año quedará esa nostalgia, pero deseo entrar en 2014 con buen pie y beneficiarme lo máximo posible de las oportunidades de todo tipo que me dé. Aún así, deseo a todos un BÓ NADAL y que cada uno tenga un 2014 que supere en todo a lo vivido hasta hora, aunque ocurran sucesos traumáticos; siempre deberemos salir adelante, estamos obligados a hacerlo. Hasta pronto.


domingo, 29 de septiembre de 2013

DE NUEVO SANTIAGO

Debe ocurrir alguna conjunción estelar negativa para que este verano la capital de Galicia esté pasando por sus peores momentos de cara a su proyección internacional. Si en la víspera de su fiesta mayor supimos del grave accidente de tren que tantas víctimas dejó y del que aún hoy se sigue hablando en los medios de comunicación, esta semana otro suceso tan espeluznante como incomprensible ha puesto de nuevo a Santiago en las conversaciones de medio mundo. Los más avispados ya sabéis de lo que se trata y los que no, es el asesinato de una niña de 12 años cuyos autores parecen haber sido sus propios padres, una pareja muy conocida en la ciudad por su profesionalidad (ella abogada, él periodista), tanto como lo eran los abuelos de la niña ya fallecidos (él abogado, ella profesora universitaria).

Lo que parecía un crimen de una menor por parte de un degenerado ha acabado convirtiéndose en la versión más macabra de cualquier película de terror. La niña, de origen chino, adoptada por la pareja, apareció muerta en una pista forestal a unos 5 kilómetros de su casa el pasado domingo.  La conmoción en la ciudad fue tremenda, pero más aún cuando, después de su funeral, la primera detenida es su madre y posteriormente su padre, acusados ambos no sólo de la muerte de la menor sino también de la planificación del crimen por motivos económicos desde meses atrás. Y con la sospecha de que la mujer pudo haber asesinado también a sus progenitores en diciembre de 2011 y julio de 2012 respectivamente por el mismo motivo.


La ciudad está conmocionada y no se habla de otra cosa en cualquier cafetería o comercio de sus calles.  También en Coruña y en toda Galicia, ya que la sucesión de los hechos y la entrada en escena de los motivos por parte de los padres dejan a uno boquiabiertos. Pero la cuestión al margen de cualquier programa de televisión que fomentan el morbo ante una noticia como esta es: ¿Hasta qué punto la mente humana puede llegar a transtornarse de tal forma que sea un padre o una madre los que maten a su propia hija? 

Cuando vemos un caso así en las noticias siempre nos dan un perfil cultural y socio-económico medio-bajo y acabamos asociando estos casos a personas con poca cultura y que actúan por un arrebato. En este caso, ocurre todo lo contrario: gente de alto nivel económico, una reconocida histórica posición social en la ciudad y una alumna brillante como era Asunta. ¿Hace eso el crimen más atroz, si cabe? Cuando como educador nos dicen que debemos trabajar en los niños conceptos tan abstractos como la empatía y vemos que ocurren estas cosas, ¿cómo se puede hacer eso?

Mientras escribo esta entrada los supuestos asesinos ya pasan su segunda noche en la cárcel. Nadie se aventura a decir ni es capaz de demostrar qué pasó ni el motivo por el cual lo hicieron, pero para la sociedad ya están juzgados. Los gritos de "¡asesinos, asesinos!" a la llegada de los padres al registro judicial en sus domicilios te recuerdan los tiempos de la guillotina, donde no hacían falta muchas pruebas para que rodaran cabezas. En cierto sentido no hemos evolucionado mucho desde entonces porque si en ese momento no hay protección policial a los padres los linchan. Pero el miedo está en conocer si uno mismo podría llegar a hacer algo así en un momento psicótico. Tu compañero de trabajo, tu vecina sonriente de la puerta de al lado, la vendedora de la tienda de comestibles del barrio o la persona que duerme contigo al otro lado de la cama... Mejor no pensarlo

Una carrera universitaria nos puede dar muchos conocimientos sobre una rama del saber, pero no nos enseña nunca a conocernos ni a conocer al otro, a empatizar, a expresar nuestros sentimientos y emociones y conocer los sentimientos y las emociones de los demás. Tengo clarísimo que lo más difícil en esta vida es comunicar sin herir. Vivimos en una sociedad que nos fomenta el egoísmo y la individualidad, dejando a un lado el Humanismo. Somos personas que sentimos y eso hay que educarlo, para posteriormente comunicarlo a los que nos quieren al margen de cualquier situación económica o laboral. Estoy convencido que si todos saliésemos de nuestra concha, de nuestra coraza, no llegaríamos a ver tantos sucesos como este, que aterroriza. Y no es fácil, pero tampoco es imposible.

Esperemos que no vuelva a ocurrir nada trágico en Santiago ni en otro punto de Galicia o España, aunque siempre surgirá alguna noticia de este tipo que te traspase el alma. Mientras, empecemos a conocer nuestras emociones y empecemos a expresarlas a los otros, seguro que saldremos beneficiados.
Y Asunta, D. E. P.


lunes, 25 de marzo de 2013

Primero, yo; y después, yo también

Fin de semana de turismo para acompañar a una amiga de una compañera que ha venido a visitarla y enseñarle los lugares más importantes del país, comer los típicos platos de la mediocre y monótona gastronomía holandesa y seguir pasando mucho frío. Viento del norte que trae unas temperaturas gélidas con un par de grados por encima de 0, aunque la sensación térmica es de -Xº. Mejor no pensarlo.

Mientras seguir observando. El que viene a hacer turismo se sorprende de muchas cosas y te pregunta. Y uno que lleva aquí ya más de dos años y medio no puede reprimir su vena crítica con Tulipandia (gracias por el nombre, Pelocha) y sacarle punta a todo. Esta semana he vivido situaciones de lo que podemos llamar "choque cultural" aunque yo ya comenté alguna vez que para mí es auténtica hipocresía y mala educación. Por ejemplo, comprobar el carácter tan individualista y competitivo que tiene esta sociedad, inculcado desde niños en las aulas. Nunca verá a un niño defender a otro en el aula, sino acusarlo, y además con saña y para obtener un beneficio. Ver esas actitudes ya en niños de 9 años me parece de lo más inmoral; no se aprenden valores, no se enseña a colaborar y cooperar, se enseña a ser el mejor a costa de lo que sea, incluso del vilipendio al otro y del escarnio, de ahí que el problema del acoso escolar sea en este país muy preocupante. No voy a entrar en mucho detalle porque vivimos en las aulas situaciones en las que ves estas actitudes y sientes cierta repulsión a ellas y a cómo se educa aquí a los niños, deduciendo que todo es una farsa, una pantalla de cara a la galería, porque un niño puede estar dándote la mano al entrar o al salir como signo de respeto, pero en realidad "te la clava" por  detrás y se queda tan ancho porque además le aplaude el sistema.

Y esa actitud de "yo por encima de todas las cosas" es lo que impera en esta sociedad. De ahí que planteamientos éticos ante determinadas conductas, dilemas o situaciones ni se plantean porque es mejor que no se vean. Hoy con esta amiga que vino a visitar a mi compañera hablábamos de cómo este país funciona, y realmente a mí me cuesta creer que vaya hacia adelante porque, o bien se aprovechan de ti sin que te enteres, o bien son muy listos; y lo segundo no, así que se aprovechan de ti y de todo aquel que pisa estas tierras. El ejemplo más claro: los "coffee-shops". Una artimaña legal que pernite vender la mercancía, pero no comprarla. Entonces, ¿por dónde entra? Por lo que ellos llaman "zwarte door". Fuera del país la imagen es de que existe una tolerancia total y Holanda es el modelo a seguir para la legalización del "cannabis". Cuando hace poco más de un año se empezó a oir que se prohibía la venta a ciudadanos no holandeses y que se pediría identificación en los "coffee" saltaron las alarmas porque se acababan los ingresos del "turismo de la marihuana". Al final la ley entró en vigor en todo el país EXCEPTO en Amsterdam, porque si lo hubiesen hecho la economía del país vinculada a este sector, bajaría en ingresos. Es decir: se ilegaliza en ciudades más pequeñas y sin casi turismo, pero en la capital ni de coña, no vaya a ser que entremos en crisis ante la falta de este turismo que nos da tantos "euritos".

Siempre he dicho en este blog que Holanda tiene muchas cosas buenas, pero hay algo general que para mí la hunde: el "todo vale" con tal de obtener dinero. El carácter comerciante que siempre distinguió a este pueblo es algo que ni se cuestiona y que creo que ya lo llevan en los genes. En los otros blogs que tengo enlazados os han contado cómo en la vida diaria la "cultura de emprendedor" te empapa, desde las promociones para niños del Albert Heijn (la gran cadena de supermercados holandeses) hasta el "sableo" que supone la tarjeta de transporte, la tan conocida por vosotros (eso espero) "ov-chipkaart". La mecánica es simple: subes al transporte púbico urbano y te quito de la tarjetita 4 euros. Y si no te acuerdas de hacer "check-out" al salir, me he quedado con tus 4 euros. Si lo haces correctamente, te cobraré el importe necesario. Son millones de euros al día los que se marcan en los lectores de tarjetas de toda Holanda, de los que un tanto por ciento fijo quedarán automáticamente "robados" de los bolsillos de todos. 

El comercio es lo que da beneficio, lo que echa al país a andar. Y eso se mama desde pequeños, inculcando valores de "lucha por ser el mejor a costa de lo que sea", así que la solidaridad, el compañerismo, la cooperación, la ética, quedan a un lado si voy a obtener dinero. Verdaderamente da un poco de miedo vivir en una sociedad así. Se están llevando al extremo temas muy delicados referidos incluso a la vida de las personas y el problema es que la gente no se los cuestiona, les parece normal. Hace pocos días acabé de leer un libro ambientado en los Balcanes (¡cómo no!) en el que había referencias a la matanza de Srebrenica, cuyo máximo responsable, el general serbio Mladic, está bajo la custodia del Tribunal Internacional de La Haya, acusado del mayor genocidio cometido en Europa desde la II Guerra Mundial. Curiosamente al frente del destacamento de Naciones Unidas en Bosnia aquellos días estaba un militar holandés y se dice que los soldados de este país allí destinados aquel verano de 1995 poco hicieron por evitar la masacre, "no iba con ellos". Prefiero no pensarlo mucho porque esa indiferencia ante el sufrimiento del otro, la falta de empatía ante la desgracia del que está enfrente de ti la ves día a día en las calles, oficinas, comercios, de las ciudades de Holanda. 

Y esto me hace ver que, para estas cosas, "los del Sur" como a veces nos tratan con cierto desprecio, tenemos más valores morales que aquí. Para acabar el post de manera positiva comentaré un detalle que viví el otro día en el tranvía al volver de Inglés para casa. Me senté en la parte de atrás y a mi lado y delante de mí iban una pandilla de jóvenes italianos (lo sé por el idioma que hablaban) que parecían recién llegados porque iban con maletas. Se subió una pareja de ancianos y automáticamente dos de ellos, un chico y una chica, les cedieron el asiento. Los ancianos se quedaron muy sorprendidos y les dijeron que, de verdad, no hacía falta. Pero ellos insistieron que, por favor, se sentaran, que por cortesía y EDUCACIÓN les cedían el asiento. Los ancianos terminaron accediendo, no sin cierta perplejidad porque yo estoy seguro que muy pocos holandeses tendrían ese gesto con ellos. La cara de sorpresa que se les quedó fue muy reveladora, y parecía como que estaban muy azorados por lo que los jóvenes les propusieron. Simplemente es, repito, EDUCACIÓN y buenos modales, algo de lo que suelen carecer en general por estas latitudes, llamándole a esa costumbre tan poco cortés como es el decir las cosas directamente (o a veces no tanto, eso dará para otro post), "carácter holandés". No es carácter, es mala educación, simplemente.