lunes, 26 de octubre de 2015

MUDANZAS (TAL DÍA COMO HOY...)

Siempre que empiezo un post y escribo el título quiero que surja la duda, la sorpresa, el "continúo leyendo". Y no, no me mudo yo... esta vez. Se muda una familiar mía, a Lugo, a su ciudad. Mi prima Elisa, la mayor de todas y todos los primos, se jubiló hace pocos meses y mañana vuelve a casa, casi casi a ver la muralla desde ella. La verdad es que cuando una persona como ella, que yo vi marchar a Francia a estudiar desde la estación de tren de Lugo, llega a esta etapa de la vida, te va haciendo ver que el tiempo pasa, que los mayores algún día no estarán aquí y que el testigo ahora lo tenemos nosotros; en definitiva, maduramos y pasan los años.

Pero el post no va del cambio de casa de mi prima, que aprovechando la mudanza se ha desprendido de algunos que otros muebles y objetos que han parado en la mía muy bien acomodados, sino de todo lo que hay detrás de una mudanza. Yo he vivido varias, bastantes a mi modo de ver, no ya en mis primeros inicios en la profesión en los que cada año estabas destinado en una población distinta (Ciñera, Ponferrada, Tapia), también después cuando empiezas a asentar la vida, incluso dentro de la misma localidad. Un día eché cuentas y he tenido, aparte de la casa donde me crié en A Coruña, mi domicilio ha estado en ¡¡13 viviendas diferentes!!, todo esto en 24 años, "xa lle chega ben". Y aunque no todos los traslados son iguales, ya que unos son más significativos que otros, todos dejan recuerdos en los domicilios y tú te vas cargado de vivencias.

En los primeros años todo se ceñía a unas pocas cajas, un par de bolsas con ropa y se acabó. Cuando ya te ayudan tus amigos con otros coches o acabas contratando un servicio de transporte o propiamente de mudanzas, es cuando ves que tu vida crece y que muchas cosas pueden llegar a ser prescindibles. Recuerdo con especial intensidad dos traslados, cuando marché de Tapia de Casariego a Padrón que, una vez vaciada aquella vivienda de maestro en el centro del pueblo, me apoyé en una pared y me emocioné, llegando a soltar unas lágrimas. Estaba recién casado y mi entonces mujer se acercó a mí, me agarró de un hombro y me dijo un "tranquilo, vamos", con mucho cariño. Fueron muchas cosas las que viví allí en los 4 años que estuve, relaciones personales que acabaron mal con alguna persona, pero buenos momentos con mis compañeros de trabajo y con los alumnos, curiosamente esto ha sido siempre constante en mi vida y puedo estar orgulloso de haber conocido gente que se queda en el corazón en cada uno de los colegios en los que trabajé, alumnos y profesores.

También hubo otros dos traslados que fueron especialmente significativos: cuando dejamos Padrón y vinimos a Coruña (aunque en dos momentos) no se me olvidará nunca la despedida a Carmen en el portal de nuestro piso, Martín con 6 añitos recién hechos y el ramo de flores que le dimos por su cariño con nosotros cuidando a nuestros hijos y a toda la familia; de nuevo lágrimas en los ojos de todos en una oscura tarde lluviosa de diciembre, allá por 2006. El otro traslado fue la vuelta definitiva de Amsterdam, que ya la narré aquí, cuando llegué completamente destrozado emocionalmente para empezar a vivir una nueva vida divorciado y sin domicilio por unos días. Nunca, nunca olvidaré el momento de despegar el avión de Schiphol aquel 29 de junio y aterrizar poco más de dos horas después en Alvedro y abrazar a mis hijos con los ojos más llorosos que nunca. A los pocos días, llegaron los muebles desde Holanda, recogidos un par de semanas antes del recién alquilado domicilio de Paul, un piso que fue poco disfrutado pero que recuerdo con una mezcla de amargura e ilusión por todo el proceso que empezó allí y que quedó truncado. Por cierto, tengo ganas de volver una vez a Amsterdam, para andar por sus calles, recorrer mis lugares, pensar, sentir y hablar con la buena gente que también dejé allí.

¿Qué tienen las mudanzas que son más que mover muebles y cajas? Tienen esa característica de significar el fin de una etapa y el comienzo de otra. Algunas son meros trámites por mejorar en cuanto a precios de alquiler o situación en una ciudad; pero otras son un antes y un después en la vida de las personas. Entrar en un piso nuevo, que has comprado con esfuerzo, amueblarlo a tu gusto, decorarlo con objetos que son tus recuerdos, tu vida... Y verlo crecer, de alguna manera un piso que habitas crece contigo, cambia su fisonomía, si tienes hijos transformas sus habitaciones a medida que también crecen. En fin, reflejan tu vida, tanto personal como emocional.

Y curiosamente tengo debilidad por una de esas 14 viviendas que habité. Las hubo desde muy pequeñitas pero acogedoras, como la de La Vid de Gordón, hasta el piso de Paul en Amsterdam, amplio y con una decoración y disposición exquisita. Sin embargo, el piso de Padrón, el que compramos poco antes de nacer Martín, precisamente tal día como hoy, 26 de octubre (os juro que cuando empecé a escribir el post ni me había dado cuenta) fue "mi piso", donde Martín se crió, donde nació Greta, donde vinieron amigos a dormir, donde hubo comidas de amigos y de familia, cumpleaños, fiestas y algún que otro mal momento de salud. Un piso que vimos crecer, montando la cocina, comprando muebles para cada habitación, diseñando los armarios empotrados, peleándonos con los decoradores por los "stores" del salón. En 2007 lo vendimos, pero posteriormente he soñado muchas veces con él. Supongo que si alguien interpretara esos sueños me diría lo que os acabo de escribir: que ese piso lo sentía nuestro y que nuestra marcha significó algo más que dejarlo y venderlo. No he vuelto a entrar en él, lógicamente, a pesar de que mi familia de Padrón vive al lado y siempre miro para sus ventanas cuando pasamos por delante del edificio. Mucho de mí hay en esa vivienda, tal vez más que en ninguna. No sé si volveré a sentir una vivienda tanto como sentí aquélla, pero desde luego trataré que, a pesar de tanta mudanza, nunca deje de emocionarme cuando vuelva a suceder. (¡Cuántos recuerdos hay en la foto que véis aquí!)


domingo, 18 de octubre de 2015

ESOS PEQUEÑOS MOMENTOS QUE HACEN LA VIDA MEJOR

Pasan tantas cosas que ni tiempo tiene uno para ponerse a escribir y la verdad es que me cuesta encontrar un hueco para hacerlo. La casa, las cuentas, los niños, la escuela, el partido... Hay días que me da la impresión de que no tienen 24 horas, sino menos porque pasan volando. También esa sensación que tiene uno cuando pasa de los 40 de que los años corren más. Sí, todo eso me pasa y tengo el pensamiento de que no disfruto de todo como se debería.

Las noticias de actualidad siguen ahí: refugiados que siguen llegando, sucesores de Aylan ahogados en el Mediterráneo y que Europa no reacciona; juicios de corrupción o mediáticos en España, imputaciones políticas, candidatos, elecciones; empresas que siguen con sus corruptelas, la bolsa que sube y baja sin sentido... Y todo eso mezclado con tu vida personal, los niños con sus cosas de colegio e instituto, los mayores con sus achaques que cada día preocupan más, los colegios con sus problemáticas en las aulas, trabajo burocrático que quita tiempo a lo verdaderamente importante, las clases, las libretas, los exámenes. Los fines de semana que quieres descansar acaban convirtiéndose en una carrera contrarreloj para atender todo lo que tienes que hacer y hay momentos en que reflexiono y digo: "Alfonso, siéntate, disfruta del café que te acabas de hacer, de ese programa de televisión que estás viendo y desagóbiate!!".

Supongo que muchos tendréis esa misma sensación. Recuerdo cuando vivía en Holanda que un compañero nos comentaba un día que trabajar por las tardes le generaba una ansiedad por la mañana tremenda, sobre todo por llegar a coger el tren que te llevase a tal o cual aula, que fuese puntual, que no nevara en invierno, que todo estuviese en orden al llegar y al salir, volver a casa dependiendo igualmente del tren... Algunos diréis "hombre, es más dura la mina". Claro que sí, pero eso no significa que no podamos expresar lo que sentimos. No trato de comparar que tal o cual trabajo es mejor o peor que otro, cada uno tiene sus características e imagino que todos tendrán cosas buenas y cosas malas. Yo es bien sabido que no me quejo de ser maestro, pero sí me quejo de exigencias de la administración con nosotros que poco tienen que ver con la docencia. De hecho, yo me lo paso muy bien en clase, pero me baja la motivación tener que hacer determinados trabajos "para figurar" y que cuestiono que sirvan para algo. Desde luego, para atender a mis alumnos día a día en el aula, seguro que no.

En cuanto a mi vida personal, pocas cosas hay que contar. Noto que aún no estoy curado (no creo que lo esté) después del episodio que viví. Es curioso que hasta me cuesta decir la palabra "divorcio" porque ni lo quise ni lo quiero y la cuestión es que lo veo como algo impuesto y que yo no escogí. Diréis que la vida da esos golpes. Ya lo sé. Desde luego peor sería encontrarte de bruces con una enfermedad grave o una muerte inesperada de alguien querido, por ejemplo. Pero noto, volviendo a lo de la "curación", que estoy más sensible con todo. Por cualquier circunstancia me emociono y ya hasta mi hija se ríe de mí diciéndome "¿no te pondrás ahora a llorar?" Pues a veces sí, no lo voy a negar, incluso por acontecimientos positivos que ocurren, aunque esta semana abrir el periódico o ver un informativo podía originar todo lo contrario. De hecho, una de las noticias ha sido el fallecimiento de un gran periodista gallego al que tuve el honor de conocer cuando di clase en Ordes. Un chico joven, 44 años, que un cáncer se lo llevó tras luchar dos años contra él. Pero Nacho Mirás, que será muy recordado, le hizo cara y empezó a contar esa lucha en un blog, como lo hacemos muchos de nosotros. Su diario www.rabudo.com, llegó incluso a ganar premios por contar su experiencia de manera magistral, usando un lenguaje a veces descarnado pero real. Sentí mucha pena cuando leí la noticia el jueves porque nunca se debe ir una persona tan joven y de una manera tan dramática, además aunque solo hubiese hablado con él el día que le conocí. Además, no puedes dejar de pensar en cómo lo enfrentaría yo en caso de haberme pasado a mí. Sientes cosas muy inquietantes. Por un lado, alivio de no ser tu el desafortunado que padece un cáncer, pero también inquietud porque puede pasarte en cualquier momento, que estás en esta vida unos días y que todo, en segundos, se puede truncar.

Por sistema, todo el mundo tiene ganas de vivir, no de estar en este mundo para sufrir. Las experiencias que vivenciamos nos hacen ser más optimistas o pesimistas ante el futuro, te haces un plan de vida, te imaginas dentro de 5, 10 ó 15 años, jubilado o siendo abuelo. Pero también trato de, como siempre, empatizar, ver la vida desde el punto de vista del otro. Seguro que si llego a 70 u 80 años veré las cosas de otra forma, supongo que haré una evaluación de mi vida y de alguna forma me iré preparando para dejar este mundo. Nadie se plantea hacer eso con 30 o 40 años, pero cuando ocurren cosas así es inevitable el pensamiento de "¿y si pasa mañana, dentro de un mes, el año que viene?" Por suerte, la mente humana enseguida vuelve a esa vorágine que es el día a día y te quita ese pensamiento de la mente porque precisamente tu trabajo, tu familia, tu círculo social está ahí demandando que les des lo bueno que te caracteriza y que les satisface en sus vidas. En definitiva, que ese stress es necesario para seguir aportando un sentido a tu devenir vital.

Así que mañana seguiremos haciendo kéfir en el colegio, tendré peleas o amores en el aula; la administración nos mandará hacer algún otro documento inservible; compraremos el pan para comer o para las tostadas del desayuno y si surge algo que rompa esa rutina que sea para bien. Tenemos una reunión en la sede del PSOE de Coruña, así que me encontraré con mucha gente que aprecio y que me aprecian, por lo menos el día podrá terminar a lo mejor con una caña entre amigos, que al final es lo que da sentido a lo que hacemos y lo que nos quedará cuando tengamos esos 70 u 80 años de los que hablaba antes. Hace pocos días leí en facebook a alguien que puso "cuando me muera, nadie va a morir por mí, así que mientras viva, déjenme hacerlo como yo quiera". Pues eso. 


miércoles, 30 de septiembre de 2015

VOLKSWAGEN Y OTRAS CORRUPTELAS

Fíjate que acostumbrados a que nuestros vecinos europeos nos califiquen de corruptos y derrochadores, nos encontramos acabando este mes de septiembre con la estafa puntera del año (enlace al blog de Paquito que lo explica de cine) en una empresa líder, imagen de transparencia e icono de la economía alemana. La pregunta es clara: ¿qué diferencia hay entre nuestra corrupción y lo ocurrido con Volkswagen? Para mí, poca.

Para un españolito de clase media aspirar a tener un automóvil de la empresa alemana suponía un símbolo de status, de "caché", algo que te ponía entre tu círculo social con una etiqueta de persona con posibles y que automáticamente asimilábamos como indicador de éxito. ¿Y ahora qué? ¿Os llamamos corruptos también, estafadores, sinvergüenzas...?

Quedó dicho muchas veces en esta ventana al mundo que es Ondas Atlánticas, la sensación que me daba cuando vivía en Holanda de que la idea de que los "PIGS" (Portugal, Italia, Grecia y España) eran los que mentían y lastraban la economía europea era la que calaba en el norte, en países considerados la élite económica de nuestro continente. Y resulta que cada cierto tiempo un escándalo económico salpica a algunas empresas consideradas limpias y modelo, como esta marca de coches. Pero no ha sido la única en los últimos años. En Holanda antes de vivir yo allí se rescataron a bancos como ING Direct y aquí poco supimos. Recuerdo esa moral de "tapar nuestras vergüenzas" cuando ocurría algún hecho para nosotros (y para ellos) verdaderamente escandalosos. Barrer para debajo de la alfombra y la filosofía del "que no se sepa fuera de casa".

Este verano yo conduje un Volkswagen. Ni que decir tiene que es una gozada, pero lo que también os digo es que ni me preocupé de las emisiones contaminantes ni de si estaba el coche trucado o no. Ahora la empresa quiere enmendar su traición a los consumidores llamando a revisar millones de coches en un lavado de cara para salvar la buena marcha de la compañía. La imagen está tocada  incluso diría que sería un buen momento para comprarse un Volkswagen, seguro que unos cuantos cientos o miles de euros bajarán en su precio de venta.

Total, que en todos los sitios cuecen habas. Y yo cada día más escéptico con todo lo que implica Europa y su estilo de vida, su visión del mundo, de las relaciones humanas y de la organización de la existencia de cada uno. Tampoco voy a hacerme un defensor acérrimo de mi país, que tiene fallos y que sobre todo tiene unos gestores impresentables, mediocres (salvo honrosas excepciones) y faltos de total credibilidad. Hoy en día tienes que fiarte más de una persona voluntaria en una ONG que de cualquier miembro de un gobierno municipal, autonómico o estatal. Al final, cada vez somos más individualistas, pero nuestra conciencia nos empuja a buscar hacer el bien, en dar un servicio a la sociedad que nos llene emocionalmente. Cientos de casos ocupan nuestras redes sociales demandando ayuda para esta o aquella causa solidaria, para firmar a favor de las más variadas reivindicaciones para que las personas tengan una vida digna. ¿Se atrevería alguien a hacer una campaña que recogiese firmas para que las empresas sean transparentes en sus productos, informen claramente de los componentes de los mismos, sus riesgos, sus beneficios y sobre todo, su contribución al bienestar individual de las personas? Imposible.

No voy ahora a citar casos de corrupción en España, los vemos todos los días en televisión y prensa y ya nos hartan. Me llama la atención un caso que no ha tenido mucho tirón en los medios pero que estuvo vinculado a los famosos "papeles" de Bárcenas, y era el de un empresario de la alimentación, de una conocida y puntera cadena de supermercados, que aparecía como donante de dinero para las campañas del Partido Popular. Pero no seré yo quien cuestione al empresario en cuestión, sino a los usuarios que siguen utilizando sus productos, al margen de tener una política de empresa con sus empleados de alta calidad y envidia del sector, hecho corroborado por personas conocidas empleadas en los establecimientos. La gente común seguirá comprando en esos supermercados, al margen de lo que haga el empresario con los beneficios de su empresa, en lugar de castigar al corrupto. Eso, en pequeña escala, ocurre en cada pequeña (y grande) población de España, no somos plenamente libres para decir NO a una persona o empresa porque nos da un servicio que consideramos necesario.

Así que tampoco me extrañaría que las ventas de Volkswagen aumentasen, que las acciones de la compañía que cayeron estrepitosamente las últimas semanas vuelvan a subir. Ante un caso como este, en vez de un castigo de los consumidores, se puede producir el efecto contrario y lo que es un escándalo empresarial convertirse en una buena campaña de marketing. No creo que pase en este caso, pero ya ha habido otras ocasiones en que sí ha ocurrido.

Total, que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Yo siempre dije que la corrupción es inherente al ser humano, que si podemos "birlar" una prenda de ropa en una tienda o cuando nos dan mal la vuelta en una compra no volvemos para atrás y lo decimos. Recuerdo una vez, en el año 2001 o 2002, al poco de habernos comprado nuestro piso de casados en Padrón mi ex-mujer y yo, que buscando accesorios de decoración, acudimos a una tienda de lámparas buscando una con fluorescentes para la cocina. Había cientos de ellas, teníamos al niño pequeño y la dependienta nos advirtió que tuviéramos cuidado con el niño, no fuera a ser que rompiese algo, de muy malas formas. Al final, decidimos comprar una que costaba unos 60 euros, pagamos con tarjeta y nos fuimos. Al llegar a casa, mirando el ticket de compra, me fije en que el resguardo ponía "operación no realizada, imposible conexión con el servidor", con lo que el cobro no se había realizado. No que decir tiene que ni fuimos a decírselo a la tienda ni ellos nos llamaron para enmendarlo, así que la lámpara nos salió gratis. ¿No se puede llamar eso también corrupción, a pequeña escala? La decisión, en este caso, se tomó en base al trato que nos dieron en la tienda, así que lo primero que pensamos fue, "le estuvo bien, por desagradable". Y todos lo haríamos, así que la moraleja es que dependiendo de la circunstancia, actuamos de manera corrupta o no (me refiero a pequeña escala, claro está). El caso es que cuando eso se institucionaliza, como ocurre con los casos graves que conocemos y perjudican a millones de personas, entonces incurrimos en un delito grave y lo que es peor, en una bajeza moral de la que llegamos a sentirnos culpables nosotros mismos y no el delincuente que la realiza. Estoy convencido que los directivos de Volkswagen en ningún momento pensaron en las consecuencias de su acción, que lo hicieron por lucro por algún motivo, y ahora tienen los resultados.

Veremos en qué acaba todo y qué otras corruptelas nos esperan. Mientras, octubre a las puertas, el último trimestre de un 2015 que viviremos en España en plena carrera electoral. Apasionantes 90 días que nos quedan. Apertiñas!!!!




miércoles, 23 de septiembre de 2015

REENCUENTRO EMOTIVO

Esta historia comienza en el verano de 1999. Ya llevaba 8 años como maestro de música, en continua formación con cursos muy específicos de pedagogía musical. Para los que no sepáis qué requisitos debe tener un maestro de música en Primaria en cuanto a su formación, por aquel entonces había dos sistema pedagógicos que eran como la Biblia: el de Orff y su discípulo Wuytack y el de Kodaly. Los cursos del primer método citado cogieron un auge espectacular en España, visitándonos a muchas ciudades Joss Wuytack, pedagogo y músico belga que tenía a Vigo como una de sus ciudades "tesoro" en España. Allá me fui tres veces en tres años por las vacaciones de Semana Santa donde recibíamos más de 100 profes una enseñanza musical activa, dirigida por él mismo, basada en el uso de los instrumentos de percusión escolares y que luego aplicábamos en las aulas pasándolo muy bien los niños pero también nosotros.

El otro método fue creado por el compositor húngaro Zoltan Kodaly y tenía como base la expresión vocal desde el folclore de cada país o cultura. Tenía mucha fama en los primeros años de aplicación de la LOGSE (y en consecuencia de la Educación Musical en nuestras aulas) el curso que se impartía en verano en Hungría, en una localidad llamada Esztergom, situada a más o menos una hora de Budapest en un recodo del Danubio haciendo frontera con Eslovaquia. Llevaba varios años intentando asistir a él, pero probablemente el destino fue el que decidió que ese año fuese 1999.

En ese año conseguí una ayuda para formación de la Xunta de Galicia y me fui un poco a la aventura en la segunda quincena de julio, con un inglés chapurrero, aunque con la garantía de que el curso se impartía en español. Recuerdo que salí un sábado desde Santiago a Barcelona y desde allí a Budapest, para pasar la noche en la capital húngara y el domingo llegar en tren a Esztergom, curiosamente creo que desde la estación Keleti, donde estos días se concentraban miles de refugiados en su huida de la guerra y su camino a Alemania. Por aquel entonces Internet aún no tenía el desarrollo que tiene hoy y la comunicación que me habían mandado desde la organización del curso incluía una pequeña carta en húngaro para que cuando llegase a Esztergom la entregase al jefe de estación que inmediatamente llamaría a la residencia donde nos acogían para que me viniesen a buscar. Y así ocurrió.

Llegué al mediodía, me alojaron y pasé unas horas hasta que empezaron a llegar otros cursillistas y la residencia se iba llenando entre conversaciones en los idiomas más (y menos también) reconocibles (luego supimos que estábamos personas de 11 nacionalidades). Y el hecho de estar en un país extraño, sin casi poder comunicarte, hace que en cuanto oyes español te hagas ver, te presentes y empieces a relacionarte. El ambiente que se iba creando en la residencia en torno a las 7 de la tarde y hasta las 10 de la noche, más o menos, era el de la llegada de los estudiantes ante el inicio del curso. Al final, el grupo de españoles pasaba de 20, a los que se sumaron 2 personas más de México y otras dos de Chile. El caso es que el destino hizo que ese grupo creara unos lazos que hoy se revivieron en  el encuentro con una amiga y participante en ese curso, Esther. 

Yo creo en el destino. Creo que cuando te pasa alguna cosa es porque te tiene que pasar, sea enriquecedora o realmente angustiosa. En el caso del curso Kodaly de Esztergom las personas que coincidimos allí, por una razón u otra, teníamos que conocernos y fue allí, lejos de nuestras casas y de nuestras rutinas. Con varias de ellas hemos construído amistades duraderas y nunca, nunca, podremos olvidar aquellos 15 días en Hungría.

Esther es de Murcia. Había acudido con una amiga suya, Marisa (¡qué grande Marisa!), porque ambas estudiaban Magisterio por la especialidad de Música y además tenían otros estudios musicales. Desde 1999 Esther y yo nos hemos encontrado 3 veces más, en Galicia, en Madrid y en Murcia. No fue con la única persona del curso con la que hay unos lazos fuertes. No puedo olvidar a mi querida y entrañable Paz, a la que vemos con más frecuencia y que en momentos de alegría nos ha dado más y en momentos duros me ha dado su apoyo incondicional escuchando y poniendo su hombro. Esther también desprende emoción por todos los poros de su piel, por su mirada, por su sonrisa. Hoy nos hemos visto nada más que una hora y media, pero ha sido una inyección de positivismo que hace que el día termine bien y sea redondo. Tener a tres personas así en tu vida es un auténtico regalo. No sabes bien por qué, pero los lazos están creados desde aquel verano de 1999, deseando poder juntarnos con otros integrantes del grupo, especialmente con Carlos y Rosario que continúan su romance musical y personal más allá del Atlántico y que gracias a las redes sociales nos acercan un poco más. Hubo más: Nacho, Pablo, Rebeca, Duli, Francisca... y algunos de otros países como Vincent de Francia, Misako de Japón, Matti de Finlandia, Eduardo de Brasil y muchos otros de los que no recuerdo el nombre que venían de Gales, Italia, Irlanda... Éramos un grupo de auténtica élite, que cantábamos en coro por las plazas de Budapest y la gente nos aplaudía, que nos emocionábamos con la entrañable "Esti Dal" cantándola en húngaro y que nos contábamos confidencias, sentimientos, nos gastábamos bromas sanas, en definitiva, convivíamos como una piña. En la sesión de despedida nunca olvidaremos las palabras del director del curso felicitándonos porque desde hacía años no coincidía en Esztergom un grupo del curso Kodaly con tanta calidad (en concreto, lo que dijo de una manera muy sincera es que... ¡por fin no nos han venido amas de casa!).


Este vídeo a lo mejor nos hace sacar una lágrima, pero merece la pena. No somos nosotros, pero podríamos serlo perfectamente, de hecho cantamos en la Basílica de Esztergom. Son de esas experiencias que te marcan, que nos marcaron a todos. Estoy seguro que, después de 16 años, si nos juntásemos de nuevo, volveríamos a ser ese fantástico grupo en el que cada persona aportaba lo mejor que tenía. Algunas como Esther lo aporta cada día en su entorno con sus amigos y familia, Paz con sus alumnos en sus aulas, yo con los míos... A pesar de despedirnos esta noche, notas que los abrazos y besos que nos damos son sinceros y que refuerzan ese lazo de amistad, de estar ahí. Ojalá pronto tengamos otra inyección de energía como la de hoy, en los tiempos que corren nos hacen mucha falta... a todos.




lunes, 21 de septiembre de 2015

UN NUEVO CURSO: VUELTA A LA RUTINA

Ya hace tiempo que no escribo. La verdad es que el inicio del curso, a pesar de que mucha gente no lo entienda, consume mucho tiempo para planificarlo, teniendo en cuenta además que cada año que pasa el trabajo exigido desde la administración es mayor, el inicio de las clases se anticipa y la sociedad te exige, indirectamente, una planificación controlada para los 10 meses que van de septiembre a junio.

Un ejemplo de esa estricta planificación es sobre la responsabilidad que delegan en los maestros ante determinadas situaciones de salud de los niños que podrían originar un serio problema en caso de urgencia. Cuando yo era pequeño recuerdo que los maestros fumaban en las clases. Hoy, lógicamente, sería impensable, pero aún recuerdo cuando había sala de fumadores en los colegios y hasta algún compañero que fumaba de manera un tanto "ilegal". El caso es que también ocurrían cosas que hoy serían impensables. Siempre comento a compañeros que cuando en 8º de EGB nos llevaron 5 días de viaje de estudios a Salamanca y Madrid, fuimos 50 niños en un autobús con un solo maestro, un cura, y que yo particularmente en Madrid me perdí en el metro y me quedé SOLO. Salí del embrollo sin problemas, porque el cura en cuestión nos dio una instrucción clara: "a las 2 de la tarde delante del Palacio Real" y desde que desayunábamos hasta la hora de comer andábamos SOLOS por Madrid, en grupos de 5 o 6 chavales que nos movíamos en el metro porque nos hacía gracia. Os hablo de 1983.

Pues bien, hoy desde que un niño se matricula en un centro tiene que quedar estrictamente controlado en todo lo que se refiere a su salud. Y tenemos casos que generan verdadera angustia, sobre todo aquellos referidos a alergias de todo tipo. Te encuentras a niños con alergias a alimentos (kiwi, lactosa, avellanas...), a nutrientes (proteínas), a componentes del aire que generan dermatitis o eccemas... y esto lleva a tener un estricto protocolo de atención en caso de que un niño ingiera en clase algún alimento con esos principios, ya que muchas veces los taren de casa o los pequeñitos aceptan alimentos de sus amiguitos. Tenemos dos casos en mi centro en los que hasta tenemos la medicación a administrar en caso de emergencia, habida cuenta que después de consultar a inspección educativa cuál es nuestra responsabilidad en ello, nos han dicho que se trata de un deber de socorro ineludible, agravado por el hecho de ser un menor que, durante el período escolar, está bajo nuestra protección y custodia. Han surgido debates en los claustros de hasta qué punto debemos nosotros hacer eso porque no tenemos ni un curso de primeros auxilios, pero hay que reaccionar ante una emergencia, igual que si hubiese un incendio o a alguien le da un infarto. 

Eso por un lado; por otro, la LOMCE se aplica este curso en los cursos pares de Primaria, por lo que nuevos libros, nuevas programaciones, nueva organización... y frente a nosotros las familias, que a veces exigen cosas que trascienden nuestras funciones. Si retrocediéramos 30 años, no sé yo hasta dónde se les permitiría entrar en determinados asuntos de organización escolar. El caso es que cuestionan nuestro trabajo, pero yo soy de la opinión de que, ante todo, ellos deben confiar en el maestro de sus hijos. Yo se lo digo siempre a las familias y que cuando tengan la más mínima sospecha de que algo no funciona bien, vengan al centro, lo hablemos, lo aclaremos y solucionemos discrepancias si se puede, que a veces no es posible. Y siempre pido que vengan con el niño o la niña a hablar y es algo que muchos no entienden, pero es más distendido y si hay que hablar de algo serio, el niño o niña sale de la reunión y hablamos los adultos.

Total, que llevamos ya 7 días de clase y el curso empieza a encarrilarse. Los primeros días fueron de contar nuestro verano, nuestras nuevas experiencias, descubrimientos... Y (creo que esto ya lo dije alguna vez) si esta profesión tiene algo de mágico es la conexión que puedes tener con tus alumnos, al margen de lo meramente curricular. Me ha ocurrido una anécdota con uno de mi clase que nos lleva a Holanda. Resulta que uno de mis chavales me dijo en junio que iba a ir a Amsterdam este verano. Le di algunos folletos para que se los diera a su madre, los consejos típicos y recomendaciones. Cuando nos vimos en septiembre me dice:

- "Vimos tu casa" (aunque en realidad lo que vieron fue la sede del Consulado de España donde estaba la oficina de la ALCE)

Pero lo que me dejó alucinado fue la siguiente afirmación:

- "Y vimos tu firma en Utrecht"

Ahí sí que ya me descolocó. "¿Mi firma?", le pregunté. "Sí, porque fuimos a ver la casa que nos dijiste y tu firma estaba en el libro de visitas".

Al momento no caía y mi cara de sorpresa aumentaba, pero en pocos segundos, até cabos. Resulta que su madre es arquitecta y yo le había recomendado que visitasen la "Casa Rietveld". Allá fueron y al sagaz del crío no se le ocurre mejor idea que empezar a pasar hojas para atrás en el libro de visitas hasta que vio en español y "desde Galicia, Alfonso González López". ¿Merece o no merece la pena contar las cosas en clase y vivir de esta profesión? Desde luego, estos 10 meses prometen.

Y fuera del ámbito profesional muchas cosas. Se me parte el alma ver las imágenes de los refugiados en Europa. Se ponen alambradas, los tratan como ganado y Europa sigue sin reaccionar a esa primera ayuda. Los políticos tienen miedo a una desestabilización económica y social por esta oleada, aparte del riesgo terrorista, ya que se dice que camuflados entre ellos están entrando yihadistas para atentar en cualquier país. Hay cierto grado de psicosis ya que el viernes en la estación de Rotterdam detuvieron a un hombre que se metió en un "Thalys", se encerró en el baño con una mochila y generó momentos de tensión; hoy han desalojado también la Torre Eiffel por lo mismo. Y bueno, el riesgo está ahí, entiendo que no tiene que ser fácil para las fuerzas de seguridad de cada país controlar esta masa de gente. Pero creo que tenemos que dejar de ver ya imágenes de niños ahogados en las playas de Grecia, Turquía o Libia. La imagen de Aylan supone un puñetazo en las conciencias de todos. Es ya un icono y pasará a la historia, triste historia para él, para su padre y para todos (su madre y su hermano de 5 años también murieron ahogados por intentar ser libres). La realidad es esta y sigo convencido de que Europa no puede hacer caso omiso a esta llamada de socorro de ciudadanos sirios, afganos, iraquíes...




En España, pendientes de Cataluña y sus elecciones secesionistas. Queda una semana para ver qué ocurre, pero yo cada vez más pienso que es un error. Tendría que estar allí, vivirlo y escuchar de primera mano a ciudadanos catalanes, pero viendo lo que expresan algunos conocidos en las redes sociales y lo que nos ofrecen los medios de comunicación, no lo veo como una salida a los problemas que plantean. No seré yo siendo gallego el que cuestione la singularidad de Cataluña y su hecho diferencial, pero de ahí a ser otro país, poner una frontera en Aragón, otra en Francia, salir del euro y de la UE o tener que viajar con pasaporte a Barcelona, aunque solo fuera por poco tiempo, no acabo de ver su rentabilidad. Que conste que yo defiendo el derecho de los pueblos a expresar sus deseos de independencia o secesión, lo hizo Escocia el año pasado, pero cuando en el s. XXI estamos hablando de unir no entiendo esas ansias de separación, suena más a rencor y venganza contra España que a verdaderos deseos de vivir independientes.

En definitiva, de lleno sin quererlo en una necesaria rutina, acercándonos ya al otoño y despidiendo un verano mediocre en Galicia climatológicamente hablando. Salvo julio, no hubo buenos días de playa, si no recuerdo mal me bañé sólo dos días en el mar en julio y agosto, con esperanzas de hacerlo en septiembre pero a estas alturas ya creo que habrá que dejarlo para 2016.

Pues nada, que de nuevo hago llamamientos a comentar, que sólo Paquito y Pelocha dejan sus comentarios regularmente y del resto de lectores, nada de nada. Y el blog nació con el objetivo de comentar los temas que propongo en cada entrada, así que anímense, alsjeblieft - please - por favor!!!






domingo, 30 de agosto de 2015

¡EUROPA, DEJADNOS PASAR!

Estoy indignado. Ver determinadas imágenes o leer diversas noticias referidas a la crisis migratoria que estamos viviendo, me saca de mis casillas. Hoy ya no he aguantado y me pongo a escribir, después de ver en Facebook imágenes de niños y niñas sirios, iraquíes, palestinos, afganos... ahogados en una playa del Mediterráneo. No las pongo aquí por respeto a su ya denostada imagen, pero ganas tengo, para remover conciencias y para coger a Merkel, a Hollande, a Rajoy, a Tsipras, a Cameron o a Renzi de lo suelos y llevarlos a las fronteras de espino, a las playas plagadas de cadáveres.

¿!!Pero esto qué es!!? Llevamos meses viendo naufragios de barcos (si se les puede llamar así a esos ataúdes flotantes) con 700, 800 inmigrantes que terminan su calvario en el fondo del mar; las fronteras de Macedonia y Grecia o Hungría y Serbia con miles de inmigrantes pidiendo de rodillas "déjennos entrar, por favor". Familias enteras, abuelos, padres y madres, niños y niñas hambrientos, angustiados, con solo una mochila al hombro. SERES HUMANOS, PERSONAS que escapan de una guerra, del terror para tener una vida digna.


Esta imagen es de la estación de Gevgelija, en Macedonia, el nuevo punto caliente de la oleada de inmigración. Esta escena no ocurre en India, ocurre a 2000 km de aquí, a pocos km de la frontera de la UE. Y aunque ocurriese en otro continente... ¿no hay que plantearse algo? Gente luchando por un hueco en un tren que los lleve a Belgrado, de ahí a la frontera de Hungría y de ahí a Alemania, Holanda, Bélgica... Pero las cosas no quedan ahí. El gobierno húngaro decide colocar un muro al estilo del que ellos padecieron con el "Telón de Acero" hace ahora 26 años y alambre de espino con unas concertinas infernales. Y las PERSONAS buscando agujeros para poder pasar y echar a correr.


Están acostumbrados a huir, a huir del terror, de la guerra, de las atrocidades de grupos terroristas islámicos en sus países y llegan pidiendo acogida. Mientras, los europeos preocupados porque hoy no ha salido el sol y no nos podemos bañar en la playa, habiendo pagado un pastón por el apartamento o las vacaciones. ¿De verdad que tenemos algo de ética?

Y todavía hay quién ha manifestado en mi Facebook que no se les debe dejar pasar, que arreglen lo suyo en sus países de origen. Uno de estos "opinadores" que me ha estado siguiendo desde hace unos meses es un señor inmigrante español en Londres que ha llegado incluso a decir que en Alemania "los meten directamente en la cámara de gas". Llegó a un punto la conversación que le dije que si seguía opinando así, no le permitiría publicar nada en mi muro y le bloquearía porque sus comentarios eran altamente xenófobos, aunque en su defensa diré que el sentir general de mucha población del Reino Unido es ese, que nosotros no tenemos que hacernos cargo de su atención sanitaria, de su acogimiento, "¡no con mis impuestos!". Tendría que haberse quedado él cuando emigró "luchando" contra su país, contra una dictadura que le hizo emigrar. ¿Cómo es posible que no lo entienda, que no entienda que hay que ayudar, que existe la SOLIDARIDAD?

Sé que alguno podría decir: "Bueno, Alfonso, si tanto te preocupa, acógelos en tu casa". Sí, muchos pondríamos excusas. Pero si hubiese posibilidad de ayudarles voluntariamente y de una manera organizada por mi ayuntamiento o comunidad autónoma, lo haría con gusto, sobre todo por los niños. 

Mientras, las mafias se aprovechan de los pocos recursos de esta gente para introducirlos como sea en territorio UE. Hace dos días en un camión aparecieron 71 cadáveres ya en territorio austríaco, con su conductor desaparecido; cada vez que abrimos un periódico on-line, una nueva noticia de muerte y desesperación vuelve a revolverte las tripas, situándote en no sé que playa de Libia, Túnez, Grecia... o en cualquier autopista de Eslovaquia, Hungría o Alemania. ¿De verdad es tan difícil llegar a un acuerdo europeo en esto? Muchas preguntas sin respuesta. 

Mi llamada es a los gobiernos de toda Europa, preocupados ahora por China y por Grecia y porque la economía puede volver a entrar en recesión. Entonces ¿qué hacemos? ¿Los dejamos morirse a las puertas de Europa? ¿Los devolvemos a Siria para que una bomba acabe con ellos en segundos o los degüelle algún fanático islamista? ¿Los volvemos a poner en un barco para que naufraguen en cualquier punto del "cementerio" Mediterráneo"? Necesitamos respuestas YA, necesitamos que las administraciones de cada estado organicen estas familias, por lo menos en un primer momento de crisis, una alimentación, una asistencia sanitaria básica. Después, es evidente que no puede haber trabajo para todos, que no podemos transplantar la población de cualquier país africano a la Unión Europea, pero no podemos fomentar la xenofobia y combatirlos con escudos policiales, alambres de espino o muros. Es una CRISIS y hay que actuar, pero no con barreras, sino con los brazos abiertos.


lunes, 24 de agosto de 2015

ORQUESTA SINFÓNICA DE GALICIA

Me he dado cuenta antes de escribir esta nueva entrada que nunca dediqué un post específico del blog para hablar de mi ciudad, A Coruña. Le he ido citando muchas veces, pero nunca en profundidad. Algún día me pararé y contaré lo que para mí significa mi ciudad. Agosto es el mes de las fiestas en Coruña y aunque este año han sido unas fiestas marcadas por la austeridad después del cambio político por las elecciones municipales, siempre hay unos actos que son considerados "clásicos" y que atraen a mucha gente, tanto residentes como foráneos. 

Uno de ellos es el concierto que desde hace un tiempo celebra en la plaza de María Pita nuestra orquesta sinfónica. Y digo nuestra porque la sede de la Orquesta Sinfónica de Galicia está aquí, en A Coruña. El pasado viernes asistí a él con mis hijos porque prometía ser, como siempre, un buen espectáculo. Fue anunciado ya en el programa de fiestas y también en los días previos en los medios de comunicación, pero lo que más atraía eran las obras que se iban a interpretar. Era un concierto dedicado íntegramente a bandas sonoras de cine y su publicidad vaticinaba un duelo entre su director y un mítico personaje de ficción, Darth Vader.



Como se preveía una afluencia masiva, ya desde una hora y media antes estuvimos por la plaza. Ya había gente sentada en las primeras filas, así que a eso de las 20:10 (el concierto era a las 21:00) hubo que ir a sentarse porque corrías el riesgo de quedarte sin asiento. Os aseguro que el lleno fue total, que quedó gente de pie tras las vallas y que los guardias de seguridad tuvieron que intervenir en algún caso con gente que tenía sillas reservadas y fueron advertidas que tenían que venir la gente a ocuparlas. Detrás de mí una señora se enfrentó a otra que tenía reservadas tres sillas cuando la primera le dijo que ella se iba a sentar porque no se podían reservar. El guardia de seguridad tuvo que decirles que por favor no llegasen a las manos, pero tanto la una como la otra se salieron con la suya, la que quería sentarse se llevó una de las sillas y la otra salió rauda a buscarse otras y traerla a donde estaba ella porque vendrían posteriormente dos amigas. Todo muy "coruñés", la verdad.

El caso es que el concierto empezó, pendientes también de un amigo que toca en la orquesta y que veíamos a lo lejos, ya que es el percusionista. Su director, Dima Slobodeniouk, a quien veis arriba al lado de Darth Vader, lleva varios años como titular y desde luego supo meterse al público en el bolsillo. Dentro de los músicos de la orquesta encontramos personas de muchas nacionalidades que han tenido en Coruña su lugar de trabajo y de asentamiento familiar. Así, es sabido que hay músicos de los lugares más insólitos del planeta, desde Estonia a Corea del Sur, que han hecho aquí su vida y que por lo que sé están encantados en nuestra ciudad.

"Piratas del Caribe" fue la primera pieza, a la que luego siguieron "Vértigo" o "Forrest Gump", Pero todos sabíamos que la pieza estrella sería "Star Wars" porque ya en los minutos previos al inicio varios caballeros imperiales circulaban por la plaza, la princesa Leia y algún personaje más de la saga galáctica. Después del descanso, vemos salir a Darth Vader con su espada láser para hacer de director y a los pocos minutos un caballero jedi con otra espada. Tienen su combate delante de los músicos y del público y la sorpresa se produce cuando el caballero jedi se quita su capucha y vemos que es el director. Mientras sonaban las piezas me imaginaba que una orquesta que ha puesto el nombre de mi ciudad en muchos lugares del mundo, debería tener una proyección aún mayor y, a pesar de que en Coruña es conocida, los colegios acuden a sus conciertos y ensayos en el período escolar y su repertorio es de lo más variado, este concierto en concreto debe convertirse en una cita imprescindible para los amantes de la buena música y que sirviese además para promocionar A Coruña como destino musical, al igual que ocurre, por ejemplo, con Viena y su concierto de Año Nuevo. A Coruña está en la recta final para convertirse en "Ciudad de la Música" en competición con Adelaida y Liverpool. Si se consigue, esta cita veraniega debe servir para atraer turismo, aparte de ser un gran momento de ocio para los coruñeses. Que el "Concierto del Cine" se pudiese instalar en las agendas de los amantes de la música y tener A Coruña como cita en el verano, sería un logro inigualable.

Siempre hubo en la ciudad una pasión por la música, en todas sus manifestaciones, desde la ópera hasta la música coral o la folclórica. Además, hay un Conservatorio de Grado Superior que ha formado a numerosos músicos que tocan en los lugares más insospechados del planeta, aparte de otras escuelas privadas o la propia Escuela Municipal de Música. Y la Orquesta Sinfónica ha supuesto desde su creación (por cierto, bajo gobierno municipal socialista) un empuje no solo cultural, sino también económico, para la ciudad. Ese empuje debe seguir y crecer porque, junto con el Dépor, ha situado en el mapa a nuestra ciudad. 

El concierto terminó, precisamente, con un guiño al deporte. Dima dirigió a la orquesta ejecutando el himno de nuestro equipo de fútbol, a punto de empezar la liga 2015-16, y enfundado en la camiseta y con bufanda deportista. Señas de identidad para esta ciudad que es un referente y del que nos sentimos orgullosos los que somos de aquí. Esperemos que el año que viene volvamos a oír otras bandas sonoras y que la música de la OSG nos acompañe a lo largo de la nueva temporada, que empieza... YA!!!