domingo, 30 de agosto de 2015

¡EUROPA, DEJADNOS PASAR!

Estoy indignado. Ver determinadas imágenes o leer diversas noticias referidas a la crisis migratoria que estamos viviendo, me saca de mis casillas. Hoy ya no he aguantado y me pongo a escribir, después de ver en Facebook imágenes de niños y niñas sirios, iraquíes, palestinos, afganos... ahogados en una playa del Mediterráneo. No las pongo aquí por respeto a su ya denostada imagen, pero ganas tengo, para remover conciencias y para coger a Merkel, a Hollande, a Rajoy, a Tsipras, a Cameron o a Renzi de lo suelos y llevarlos a las fronteras de espino, a las playas plagadas de cadáveres.

¿!!Pero esto qué es!!? Llevamos meses viendo naufragios de barcos (si se les puede llamar así a esos ataúdes flotantes) con 700, 800 inmigrantes que terminan su calvario en el fondo del mar; las fronteras de Macedonia y Grecia o Hungría y Serbia con miles de inmigrantes pidiendo de rodillas "déjennos entrar, por favor". Familias enteras, abuelos, padres y madres, niños y niñas hambrientos, angustiados, con solo una mochila al hombro. SERES HUMANOS, PERSONAS que escapan de una guerra, del terror para tener una vida digna.


Esta imagen es de la estación de Gevgelija, en Macedonia, el nuevo punto caliente de la oleada de inmigración. Esta escena no ocurre en India, ocurre a 2000 km de aquí, a pocos km de la frontera de la UE. Y aunque ocurriese en otro continente... ¿no hay que plantearse algo? Gente luchando por un hueco en un tren que los lleve a Belgrado, de ahí a la frontera de Hungría y de ahí a Alemania, Holanda, Bélgica... Pero las cosas no quedan ahí. El gobierno húngaro decide colocar un muro al estilo del que ellos padecieron con el "Telón de Acero" hace ahora 26 años y alambre de espino con unas concertinas infernales. Y las PERSONAS buscando agujeros para poder pasar y echar a correr.


Están acostumbrados a huir, a huir del terror, de la guerra, de las atrocidades de grupos terroristas islámicos en sus países y llegan pidiendo acogida. Mientras, los europeos preocupados porque hoy no ha salido el sol y no nos podemos bañar en la playa, habiendo pagado un pastón por el apartamento o las vacaciones. ¿De verdad que tenemos algo de ética?

Y todavía hay quién ha manifestado en mi Facebook que no se les debe dejar pasar, que arreglen lo suyo en sus países de origen. Uno de estos "opinadores" que me ha estado siguiendo desde hace unos meses es un señor inmigrante español en Londres que ha llegado incluso a decir que en Alemania "los meten directamente en la cámara de gas". Llegó a un punto la conversación que le dije que si seguía opinando así, no le permitiría publicar nada en mi muro y le bloquearía porque sus comentarios eran altamente xenófobos, aunque en su defensa diré que el sentir general de mucha población del Reino Unido es ese, que nosotros no tenemos que hacernos cargo de su atención sanitaria, de su acogimiento, "¡no con mis impuestos!". Tendría que haberse quedado él cuando emigró "luchando" contra su país, contra una dictadura que le hizo emigrar. ¿Cómo es posible que no lo entienda, que no entienda que hay que ayudar, que existe la SOLIDARIDAD?

Sé que alguno podría decir: "Bueno, Alfonso, si tanto te preocupa, acógelos en tu casa". Sí, muchos pondríamos excusas. Pero si hubiese posibilidad de ayudarles voluntariamente y de una manera organizada por mi ayuntamiento o comunidad autónoma, lo haría con gusto, sobre todo por los niños. 

Mientras, las mafias se aprovechan de los pocos recursos de esta gente para introducirlos como sea en territorio UE. Hace dos días en un camión aparecieron 71 cadáveres ya en territorio austríaco, con su conductor desaparecido; cada vez que abrimos un periódico on-line, una nueva noticia de muerte y desesperación vuelve a revolverte las tripas, situándote en no sé que playa de Libia, Túnez, Grecia... o en cualquier autopista de Eslovaquia, Hungría o Alemania. ¿De verdad es tan difícil llegar a un acuerdo europeo en esto? Muchas preguntas sin respuesta. 

Mi llamada es a los gobiernos de toda Europa, preocupados ahora por China y por Grecia y porque la economía puede volver a entrar en recesión. Entonces ¿qué hacemos? ¿Los dejamos morirse a las puertas de Europa? ¿Los devolvemos a Siria para que una bomba acabe con ellos en segundos o los degüelle algún fanático islamista? ¿Los volvemos a poner en un barco para que naufraguen en cualquier punto del "cementerio" Mediterráneo"? Necesitamos respuestas YA, necesitamos que las administraciones de cada estado organicen estas familias, por lo menos en un primer momento de crisis, una alimentación, una asistencia sanitaria básica. Después, es evidente que no puede haber trabajo para todos, que no podemos transplantar la población de cualquier país africano a la Unión Europea, pero no podemos fomentar la xenofobia y combatirlos con escudos policiales, alambres de espino o muros. Es una CRISIS y hay que actuar, pero no con barreras, sino con los brazos abiertos.


lunes, 24 de agosto de 2015

ORQUESTA SINFÓNICA DE GALICIA

Me he dado cuenta antes de escribir esta nueva entrada que nunca dediqué un post específico del blog para hablar de mi ciudad, A Coruña. Le he ido citando muchas veces, pero nunca en profundidad. Algún día me pararé y contaré lo que para mí significa mi ciudad. Agosto es el mes de las fiestas en Coruña y aunque este año han sido unas fiestas marcadas por la austeridad después del cambio político por las elecciones municipales, siempre hay unos actos que son considerados "clásicos" y que atraen a mucha gente, tanto residentes como foráneos. 

Uno de ellos es el concierto que desde hace un tiempo celebra en la plaza de María Pita nuestra orquesta sinfónica. Y digo nuestra porque la sede de la Orquesta Sinfónica de Galicia está aquí, en A Coruña. El pasado viernes asistí a él con mis hijos porque prometía ser, como siempre, un buen espectáculo. Fue anunciado ya en el programa de fiestas y también en los días previos en los medios de comunicación, pero lo que más atraía eran las obras que se iban a interpretar. Era un concierto dedicado íntegramente a bandas sonoras de cine y su publicidad vaticinaba un duelo entre su director y un mítico personaje de ficción, Darth Vader.



Como se preveía una afluencia masiva, ya desde una hora y media antes estuvimos por la plaza. Ya había gente sentada en las primeras filas, así que a eso de las 20:10 (el concierto era a las 21:00) hubo que ir a sentarse porque corrías el riesgo de quedarte sin asiento. Os aseguro que el lleno fue total, que quedó gente de pie tras las vallas y que los guardias de seguridad tuvieron que intervenir en algún caso con gente que tenía sillas reservadas y fueron advertidas que tenían que venir la gente a ocuparlas. Detrás de mí una señora se enfrentó a otra que tenía reservadas tres sillas cuando la primera le dijo que ella se iba a sentar porque no se podían reservar. El guardia de seguridad tuvo que decirles que por favor no llegasen a las manos, pero tanto la una como la otra se salieron con la suya, la que quería sentarse se llevó una de las sillas y la otra salió rauda a buscarse otras y traerla a donde estaba ella porque vendrían posteriormente dos amigas. Todo muy "coruñés", la verdad.

El caso es que el concierto empezó, pendientes también de un amigo que toca en la orquesta y que veíamos a lo lejos, ya que es el percusionista. Su director, Dima Slobodeniouk, a quien veis arriba al lado de Darth Vader, lleva varios años como titular y desde luego supo meterse al público en el bolsillo. Dentro de los músicos de la orquesta encontramos personas de muchas nacionalidades que han tenido en Coruña su lugar de trabajo y de asentamiento familiar. Así, es sabido que hay músicos de los lugares más insólitos del planeta, desde Estonia a Corea del Sur, que han hecho aquí su vida y que por lo que sé están encantados en nuestra ciudad.

"Piratas del Caribe" fue la primera pieza, a la que luego siguieron "Vértigo" o "Forrest Gump", Pero todos sabíamos que la pieza estrella sería "Star Wars" porque ya en los minutos previos al inicio varios caballeros imperiales circulaban por la plaza, la princesa Leia y algún personaje más de la saga galáctica. Después del descanso, vemos salir a Darth Vader con su espada láser para hacer de director y a los pocos minutos un caballero jedi con otra espada. Tienen su combate delante de los músicos y del público y la sorpresa se produce cuando el caballero jedi se quita su capucha y vemos que es el director. Mientras sonaban las piezas me imaginaba que una orquesta que ha puesto el nombre de mi ciudad en muchos lugares del mundo, debería tener una proyección aún mayor y, a pesar de que en Coruña es conocida, los colegios acuden a sus conciertos y ensayos en el período escolar y su repertorio es de lo más variado, este concierto en concreto debe convertirse en una cita imprescindible para los amantes de la buena música y que sirviese además para promocionar A Coruña como destino musical, al igual que ocurre, por ejemplo, con Viena y su concierto de Año Nuevo. A Coruña está en la recta final para convertirse en "Ciudad de la Música" en competición con Adelaida y Liverpool. Si se consigue, esta cita veraniega debe servir para atraer turismo, aparte de ser un gran momento de ocio para los coruñeses. Que el "Concierto del Cine" se pudiese instalar en las agendas de los amantes de la música y tener A Coruña como cita en el verano, sería un logro inigualable.

Siempre hubo en la ciudad una pasión por la música, en todas sus manifestaciones, desde la ópera hasta la música coral o la folclórica. Además, hay un Conservatorio de Grado Superior que ha formado a numerosos músicos que tocan en los lugares más insospechados del planeta, aparte de otras escuelas privadas o la propia Escuela Municipal de Música. Y la Orquesta Sinfónica ha supuesto desde su creación (por cierto, bajo gobierno municipal socialista) un empuje no solo cultural, sino también económico, para la ciudad. Ese empuje debe seguir y crecer porque, junto con el Dépor, ha situado en el mapa a nuestra ciudad. 

El concierto terminó, precisamente, con un guiño al deporte. Dima dirigió a la orquesta ejecutando el himno de nuestro equipo de fútbol, a punto de empezar la liga 2015-16, y enfundado en la camiseta y con bufanda deportista. Señas de identidad para esta ciudad que es un referente y del que nos sentimos orgullosos los que somos de aquí. Esperemos que el año que viene volvamos a oír otras bandas sonoras y que la música de la OSG nos acompañe a lo largo de la nueva temporada, que empieza... YA!!!


jueves, 20 de agosto de 2015

WHATS APP

¿Qué sería de nosotros hace, pongamos, 5 años, sin whats app? Si tuviéramos que escoger un invento para esta década de los "10" yo creo que sería esta aplicación. Es impresionante cómo algo tan sencillo nos ha cambiado la vida porque es raro ya encontrar a alguien que tenga móvil y no use esta herramienta de comunicación. Con ella podemos contarnos la vida al segundo, compartir campañas solidarias, reinos con vídeos que nos mandan o compartir fotos de lo que hacemos instantáneamente con cualquier persona en cualquier parte del mundo. Sí, estamos completamente enganchados al whats app y para los que lo han creado seguro que ha sido el negocio más rentable que han hecho en su vida.

Y os preguntaréis por qué me ha dado por escribir sobre esto: Pues sencillamente porque mientras estoy en el salón de mi casa, el móvil suena cada pocos minutos con una señal de aviso de que entra un mensajero. Amigos y grupos ya ni siquiera llaman por teléfono, quedas por el "whats" para tomar una caña o para organizar un encuentro, una reunión familiar o incluso una campaña electoral. Lo de los grupos de whats app es de analizar. En los colegios los padres de cada curso forman su grupo muchas veces para "poner podres" a los profesores que imparten clases a sus hijos o para criticar a tal o cual persona de la comunidad educativa. A decir verdad, la herramienta me parece muy práctica pero como todo, si le hacemos buen uso porque si se lo hacemos malo...

He leído que los adolescentes (y no sólo los adolescentes) se enrollan y se dejan por whats app, que se pierden amistades, que se crean confusiones, que te alegran el día o que te felicitan por tu cumpleaños cientos de personas que el resto del año ni se acuerdan de ti. Yo lo he comparado a veces con un "reality show" mundial, ya que lo que tú estás haciendo, por ejemplo, en el salón de tu casa en segundos lo saben en la Polinesia Francesa. Durante el verano es como viajar por medio mundo con las fotos que te mandan. Hoy, sin ir más lejos, he recibido fotos de Madeira, Segovia o Bragança y hace unos días de Copenhague. Es lo que tiene la globalización.

Y luego están los emoticonos. Eso sí que da juego. Desde la "folclórica" bailando hasta la "caquita", que parece ser que hubo una campaña para que se incluyera. He visto incluso hasta un cómic infantil protagonizado por la "caquita" en cuestión. Y es que no se puede negar que forman parte del lenguaje de los niños y que entienden perfectamente el significado de cada uno de ellos, ¡¡y mira que hay!! Si hasta han hecho pasatiempos con ellos para adivinar nombres de películas, canciones o títulos de libros. ¡¡Y la foto del Che Guevara!! ¿Realmente hay gente tan ociosa?



Buscas la mejor foto para poner en tu perfil, ideas nombres atractivos para los grupos de los que formas parte, pones la frase más interesante que te identifica... en definitiva, pasamos horas pendientes de los comentarios que recibimos y de los que nos cuentan. Hablando en primera persona, no soy consciente de las veces que miro el whats app a lo largo del día, pero muchas. Pero sí que una aplicación como esta requiere un tiempo para tareas complementarias, por ejemplo, borrar las fotos que se acumulan para no saturar la memoria del teléfono, guardar las que nos gustan o compartirlas. Y ya en algunos sitios empiezan a surgir carteles para no usarlo mientras te tomas el café con un amigo o amiga. Hablar con él/ella no deja de ser la mejor forma de comunicarse porque hay más que palabras, hay gestos, hay sonidos, hay aromas, hay miradas, hay tacto...

En este punto y aparte he ido a coger el teléfono porque mientras escribía los párrafos anteriores ha sonado como unas 6 veces la llegada de un mensaje. Y os lo voy a contar en vivo y en directo: desde la última vez que miré el teléfono, poco antes de las 8 de la tarde, han llegado 80 mensajes, la mayoría de un grupo. Os puedo asegurar que hay días que los primeros mensajes aparecen minutos antes de las 6 de la mañana y los últimos pueden llegar en torno a las 2 de la madrugada... Un poco locos estamos todos.

Y he vuelto a parar porque contesté a un grupo y una amiga que acaba de llegar de crucero me estuvo contando sus peripecias. Si es que de una manera u otra TODOS estamos más que enganchados al whats app, desde niños (que tampoco entiendo qué hacen con un móvil, pero esto es ya imparable) hasta ancianos de 80 y más años, compartiendo al minuto nuestras vidas. Así que sabe dios qué nos deparará la tecnología en el futuro, pero si hubiésemos pensado en esto hace, eso, 5 ó 10 años, no lo hubiésemos creído y hace 20 ni te cuento. Y curiosamente, ayer estuve con un matrimonio que nos conocemos desde que éramos adolescentes y recordábamos cómo hacíamos para quedar, los conciertos a los que íbamos en este mes de fiestas en Coruña, el pandilleo los sábados haciendo nuestro "botellón" particular en una casa o en un pub, sin malos rollos, y coincidíamos en que ojalá volvieran aquellos tiempos, a pesar de todo creo que éramos más felices. En fin, la ciencia avanza y nosotros con ella, siempre esperando que no nos despersonalice más. 



domingo, 2 de agosto de 2015

TERROR INCOMPRENSIBLE EN MORAÑA

De nuevo, el terror expresado en un crimen aborrecible, vuelve a poner a Galicia en las portadas de los periódicos. Si hace cerca de dos años pasamos semanas hablando del crimen de Asunta Basterra a manos de, presuntamente, sus padres, el último día de julio nos dejó unos titulares que estremecían a cualquiera. Brevemente: un padre degolla a sus hijas de 4 y 9 años para vengarse de su ex-mujer en Moraña (Pontevedra). 

Llevamos dos días en shock. Moraña, un pequeño pueblo de interior, cercano a Padrón y que alguna vez visité, está estos días conmocionado. Dadas las características del suceso, la información de los detalles llega a cuentagotas, amparada además por el secreto del sumario. De entrada, cualquier crimen es reprobable; si a mayores las víctimas son niños, más; y si el asesino es uno de sus progenitores, ya poco queda qué decir. Las primeras informaciones hablaban de una situación de divorcio normal, con custodia compartida, sin denuncias previas de violencia de género; poco a poco se van conociendo cosas que podrían llegar a explicar (si es que existe explicación alguna a un hecho tan aborrecible) tomar una decisión así. Lo que convierte a estos casos en correveidiles de rumorología, de dimes y diretes acerca de los miembros de la frustrada pareja y lo que, al final de todo, acaba convirtiéndose en carnaza para programas de telebasura por los detalles escabrosos de la vida previa de ambos. 

No quiero con este post (ni con ninguno de los que publico, vaya esto por delante) pronunciarme a favor o en contra de algo o de alguien, simplemente son reflexiones que hago en base a lo leído y a lo vivido y experimentado por mí, para que no quepa lugar a dudas han muerto dos niñas a manos de su padre de una forma brutal y eso no tiene justificación. Sin embargo, las circunstancias que rodean a este terrible crimen son merecedoras del guión más macabro de una serie del tipo "Mentes criminales" o "CSI" y de seguro engrosarán la lista de la España negra.

Una pareja se casa, tiene dos hijas y viven en Moraña. Hasta ahí todo normal. Un buen día, el marido le dice a su mujer que quiere divorciarse porque se ha enamorado de un hombre. Así lo hacen, entran en un régimen de custodia compartida con sus hijas y sigue viviendo en el pueblo, y parece ser que enfrente de la casa de su ex-suegra. Esta familia no acepta esa condición sexual del padre de las niñas y supongo que habría todo tipo de reproches e insultos hacia él. Desde luego, teniendo en cuenta cómo es Moraña y una situación de este tipo, la decisión del padre de quedarse a vivir allí, por muy abiertos que seamos de mente, no me parece acertada. Él hace su nueva vida con sus hijas, su nueva pareja masculina y cualquiera se puede imaginar los comentarios de vecinos, conocidos, familia... al verlos pasear por el pueblo, en las fiestas (como dice que estuvieron el día anterior al crimen), etc.

En la prensa local se dice que "no hay denuncias previas de violencia de género"; sin embargo, en otros periódicos nacionales sí se comenta que el parricida llegó incluso a agredir a su médica de cabecera hace unos meses y que su personalidad era dominante y altiva, narrando también un episodio de actitud agresiva a su ex-mujer a la que ella quitó importancia. En todo caso, si esto era así, ¿por qué se le permitía entonces estar con sus hijas? Si yo compruebo que mi ex pareja tiene indicios de maltrato público o agresividad a personas del entorno social, ¿le dejaría estar con mis hijos? Todos los seres humanos tenemos momentos de enfado, ira, nerviosismo... en determinadas situaciones, pero si hay denuncias registradas yo creo que la cosa ya cambia.

Continuemos. La vida se desarrolla, entonces, con cierta normalidad para las dos niñas; una quincena con su madre (no se dice si ésta tiene nueva pareja o no) y una quincena con su padre, con una pareja nueva. Viven los días de verano con las típicas fiestas, se les ve por el pueblo, etcétera. El día del crimen, ocurrido al parecer en torno a las 11 de la mañana, el padre salió con sus hijas también de su casa, volvieron, puso música a todo volumen (hecho por el que también había tenido un altercado meses atrás con la Guardia Civil denunciado por sus vecinos) y a las 11'30 h. la música cesó. En ese tiempo parece que llamó a su ex-mujer y fríamente le dice que va a matar a las niñas y a continuación suicidarse. Llama también a la Guardia Civil para comunicar su macabra decisión. Saltan todas las alarmas, la mujer se desmaya en la calle ante lo que acaba de oír, los efectivos de la Guardia Civil acuden rápidamente a la casa del padre pero ya se encuentran con la escena, atroz e indescriptible: las dos niñas degolladas y el padre encerrado en el cuarto de baño autolesionado. A él le salvan la vida, a las niñas imposible. Son las 12 del mediodía de un viernes de fin de julio en un pueblo que es sacudido por tan brutal noticia, con el agravante de que las niñas, al día siguiente, volvían con su madre. 

A partir de aquí, los medios recogen el crimen haciendo ya sus primeros juicios y comparaciones con otros casos similares, pero lo que está de fondo es un tema de venganza, de odio. Pero a esa venganza, a ese odio se llega por algo. ¿Nadie notaba nada? ¿Las niñas no contaban a su madre algo que la hiciese sospechar que esto iba a ocurrir? Porque yo creo firmemente que ese padre atendía a sus hijas, las quería, él haría sus comidas, atendería su casa, se preocuparía por sus estudios... pero desde luego tuvo que ocurrir algún hecho, comentario concreto hacia él, comportamiento por parte de su ex-mujer o de su familia que le hiciese activar un resorte en su mente por el cual empezase a planear el crimen. ¿O es que salió de su casa a las 10 de la mañana con sus hijas y al regresar dijo "las voy a matar y me suicido"? No lo creo. Está claro que las situaciones de divorcio son traumáticas, que cada ruptura es un mundo y que no sólo se derrumba una pareja, sino todo su entorno más cercano, ambas familias, sus círculos sociales, etc. En declaraciones públicas de la alcaldesa del pueblo de Moraña, ella manifestaba entre lágrimas que era íntima de la madre de las niñas y de él también mientras estuvieron casados. Es decir, una situación dramática que tiene que tener una reflexión a nivel legal. Es evidente que no se puede impedir que una pareja se divorcie, pero que se necesitan una leyes justas y un acompañamiento en la gestión de esa situación por parte de profesionales, sobre todo en el caso de parejas en las que existen niños por medio. Porque del amor al odio, a la venganza, está visto que se pasa en minutos, por una mal gesto, una descalificación, una palabra mal dicha, un acto a traición. 

Yo mismo he vivido un divorcio, por mi parte ya sabéis todos los que me leéis que no deseado. Para mí ha sido la experiencia más traumática a nivel emocional que he sufrido en mi vida. Tampoco he tenido las herramientas ni las estrategias mentales desarrolladas para gestionarlo adecuadamente, aparte del derrumbe psicológico no sólo mío sino también de mis hijos, de mi familia, pero también de la familia de mi ex-mujer y de ella misma, sin dudarlo. En definitiva, una situación difícil ante la que la ley simplemente hace eso, legislar, sin entrar a valorar estado psicológico, emocional, etc., sobre todo después de producirse el divorcio.

Puede que lo que voy a decir sea algo descabellado, pero ante casos como el aquí narrado cada vez lo veo más necesario. Debería existir la obligación, sobre todo cuando hay hijos, de un seguimiento de su nueva vida y en nuevas estructuras familiares después de un divorcio, no sé si debería articularse como entrevistas con los niños y sus progenitores cada x tiempo, hasta que un profesional vea que, pasado el tiempo, ya no es necesario porque la situación está asumida y asentada. Yo afirmo y confirmo que en mi caso la situación no está asentada y no voy a negar que no se deba a que yo he puesto lo necesario por mi parte, pero que desde luego las cosas deberían ser de otra manera en beneficio sobre todo de los hijos, tanto a nivel emocional, legal, económico y operativo, y para conseguir todo esto hace también falta una legislación más acorde con la sociedad actual de todas las leyes que tengan que ver con una ruptura: divorcio, custodia, régimen económico, etc. 

No sé si llegaría para aplacar la venganza, el odio o las conductas agresivas que se originan hacia una ex-pareja con estas propuestas. El caso es que también en las aulas vemos casos que son atroces y que luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando pasan cosas así. No exagero si digo que el 25% de los niños que están en los colegios viven una situación de padres separados con una casuística que aumenta y se diversifica rápidamente y que hay que tratar específica e individualmente. Lo triste es que cada año en España mueren niños a manos de sus padres o de sus madres (que también matan o maltratan, guste o no asumirlo) porque sienten que las circunstancias de su ruptura llegan a anular la definición de sus roles como padres o madres y hacen surgir ese odio atávico y esa venganza de instinto primario. Es un acto irracional, sí, pero se trata de que se eviten. Casos como éste o como el de hace unos años de José Bretón, el de Asunta Basterra o el de una madre de Murcia que también mató a sus hijos hace unos años, tienen que hacer reflexionar y no condenar desde el pensamiento primario a los ejecutores de los crímenes. Tal vez yo sea muy ingenuo u optimista, pero me niego a creer que una padre o una madre no quieran a sus hijos; si llegan a ejecutar un crimen deleznable, con daño hecho aposta es, desde luego, por la situación traumática que han vivido con su pareja o ex-pareja, por algo atroz que debe ser tratado y que ha perjudicado su mente. Sé que no es comparable, pero cuando se llega a matar a un ser querido, los mecanismos que se activan en la mente tienen que ser analizados y tratados. Pongo, por ejemplo, los casos en que hay personas mayores, casadas, con una convivencia pacífica, y que ante el diagnóstico de una enfermedad incurable para uno de ellos y sin ayudas externas, toman la decisión de poner fin a sus vidas, generalmente el hombre ayuda o mata a la mujer y luego se suicida. Hace poco hubo un caso así en Tarragona en el que, además, también llegaron a matar a una hija que tenían discapacitada. 

En resumen, que me niego a creer que esto haya sido el resultado de una locura momentánea, que un crimen de este tipo se gesta por algo, que el entorno de los implicados deben estar alerta ante lo que pueda suponer el más mínimo indicio de violencia, agresión o criminalidad. El tiempo irá desgranando detalles de la vida previa de este parricida y de su ex-mujer, de su relación ante y post divorcio; lo que está claro es que dos víctimas más, innecesarias, engrosan esa lista macabra de la violencia en el ámbito familiar. Ojalá sean las últimas, pero todos sabemos que no será así y habrá que buscar la manera de arreglarlo. Al final es triste decirlo pero todos somos culpables.

(Considero una cuestión de respeto no publicar ninguna foto relacionada con este hecho, así que simplemente un lazo negro en recuerdo de las niñas y de todas las víctimas de violencia familiar).

domingo, 26 de julio de 2015

PRIMERA COMUNIÓN

¡Dónde va aquel día que esperábamos en torno a los 8 años en el cual veríamos cumplidas todas nuestras expectativas consumistas! Es curioso, pero recuerdo que yo hice mi Primera Comunión un 25 de mayo, jueves de Corpus Christi, en la capilla de mi colegio (uno de curas, evidentemente). Recuerdo que eran comuniones colectivas y que tocaban en 3º de EGB. Como había tres grupos, el grupo A la hacía el domingo 21, el B el jueves 25 (era festivo) y el C el domingo 28. Durante todo el año preparación de catecismo con el Padre Cano (imagino que ya no estará en este mundo) y todos vestidos iguales. Nos pusieron una cruz muy simple de madera al cuello (nada de joyas estilo "choni" y "cani", como dice mi hijo) y una vestimenta muy simple también, yo no fui de "marinerito", sino con un pantalón azul, un polo subido de cuello vuelto y una americana también azul. Aún está en casa de mis padres puesta en el mueble del salón una de esas fotos. 

Si lo analizo con perspectiva fue una celebración muy austera. Luego se hizo la comida de rigor con los invitados en un restaurante al lado de casa, y recuerdo que asumir aquellos gastos no era algo fácil. Los regalos, sencillos. También recuerdo que recibí de mi tía Anita el Diccionario Enciclopédico Larousse, un tomo que viene dividido en dos partes y al que le saqué mucho partido; el clásico reloj de pulsera, algún juego - juguete de algún amigo y sanseacabó. En los años posteriores y por asistir a clase en un colegio religioso, seguí un poco el tema de confesión - comunión, llegué a hacer la confirmación y me casé por la iglesia, pero lo de comulgar creo que terminó ahí, en el día de mi boda.

Todo esto viene a que ayer tuvimos una Primera Comunión. Fue una celebración familiar, sin grandes fastos, pero el hecho de que tanto la ceremonia como el convite se hizo con otras familias, te da pie a comparar y a reflexionar de adónde se llega con estas historias.

Nuestra comunión fue normal, tal y como debe ser para una niña de 9 años en lo que supone su primer gran día social del cual se entera (evidentemente, descarto el bautizo). Invitados, la familia y unas pocas amigas, no llegábamos a 30 personas. Una celebración sobria, una reunión familiar y todo muy sencillo y discreto, como debe ser. En la iglesia celebraban la comunión 12 niños y niñas más y ahí ya empiezas a ver que lo menos importante es el niño o niña. En algunos casos tanto los padres como los invitados se visten como para una boda, con unos trajes que mejor era que los dejaran en el armario. Zapatos con tacones que provocan en las mujeres un caminar robótico, alturas vertiginosas que no llego a entender qué función tienen en celebraciones de este tipo. La ceremonia había momentos en que parecía un auténtico mercadillo por los murmullos de los invitados, más pendientes de su niño/niña que de lo que el sacerdote decía, por cierto, fue en la iglesia del barrio de mis padres y con nuestro cura, una persona humilde, que lleva años con nosotros y que siempre se preocupó de sus vecinos, todo sea dicho, por lo que también se ha ganado el cariño de mucha gente y es una persona a la que siempre aprecié. El cura tenía todo bien organizado para que los niños fuesen los protagonistas de esa ceremonia y con detalles sencillos hizo que participasen plenamente de la misa. Pero el "efecto mercadillo" de las familias, que en algunos casos rayaba la mala educación, hizo que en algunos momentos quedase la ceremonia deslucida.

Terminada la celebración, sesión de fotos, por número riguroso de sorteo previo, con un fotógrafo común. Se prolonga la estancia en la iglesia más de una hora y algunas familias ves que no tienen mesura, que el niño/niña en cuestión tiene que salir con la abuela, con la madrina, con los amigos, con la prima, con la que vino de no sé donde, sola con su mamá, con la familia de mamá, con la familia de papá... en fin, una parafernalia prescindible.

Salvado el primer tramo de la celebración, llega el segundo: banquete. En algunos casos con más invitados que una boda, con una decoración que raya también lo antiestético porque en un día como ese para algunos lo que importa no es que su hijo lo tenga todo, sino que los demás vean que tu hijo tenga todo y que tú puedes pagarlo. Además, tampoco creo que sea necesario empoderar tanto al niño, hacerlo el centro del universo, porque acaban convirtiéndose en unos príncipes ficticios pero con poder absoluto. Hace pocos años, cuando mi hijo Martín acudió a comuniones de amigos, en una había 80 invitados y el muchacho que lo invitó lo trató con un desprecio que llegó a decirme a mi y a mi mujer en aquel entonces "yo no lo invité, me da igual que esté aquí, fue cosa de mis padres y a mi no me importa porque no es mi amigo". Recuerdo la cara de pena y frustración de mi hijo y cuando oí al mocoso aquel decirme eso, me entraron ganas de decirle 4 cosas bien dichas (por no decir "una buena o**** a tiempo arregla muchas cosas", con lo cual recibiría la religiosa y la de verdad en el mismo día), así que lo cogimos, lo sacamos de allí y nos vinimos a casa hablando en el coche con él y haciéndole comprender que la relación con el muchacho se terminaba ahí.

Volviendo entonces al banquete en cuestión, la gente no tiene medida. No sólo por la comida, hecha para deleite de los mayores porque los niños con unas croquetas, tortilla y calamares ya iban listos, sino por el tema regalos, que hay que exponer allí como si fuese la coronación de un rey. Joyas de todo tipo que no pondrá el niño o niña en su vida, a no ser que se pase al mundo "choni" o las revenda para comprar ropa de moda o piezas para tunear su coche; regalos tecnológicos que en algunos casos superan varios cientos de euros; en algunos casos a continuación se marchan de viaje con sus papás a Eurodisney o lugares similares "porque la felicidad de mi hija/hijo es lo más importante"... Ojiplático me quedo. Y lo peor, en el momento de los cafés empieza la música, al más puro estilo reggaeton, con unas letras de lo más adecuado para un día como ese ("esta noche te doy serrucho porque soy carpintero" se oía ayer por todo el salón de la celebración) y los mayores haciendo conga, bailando al más puro estilo verbenero. Mientras, los niños en otra estancia, saltando en hinchables exteriores pero ajenos totalmente a toda la celebración de sus padres y familiares. Conclusión: de llorar; negocio para el establecimiento hostelero que tenía como 9 ó 10 comuniones y que tenías que dejarlo a las 8 de la tarde para prepararlo para bodas posteriores; un ego subido a los homenajeados que durará unos cuantos días para pesar de sus padres, gasto, gasto y más gasto. Pero el hecho religioso, al final, lo que menos cuenta. Es una convención social de poderío, de demostrar que "yo puedo hacer esto y mucho más por mi hijo, mira qué buen padre/madre soy".

Yo bauticé a mis hijos. Algunos me critican que no les haga la Primera Comunión. No van a clases de  religión y tienen asumido que el tema este es un auténtico rollo. Ojo, sí les hablo con respeto de todo lo que significa la cultura religiosa de nuestra sociedad (y de otras sociedades también) pero no la entienden. En el futuro ellos decidirán si quieren profesar una fé o no, si quieren cambiar de religión o no tener ninguna. Tal y como veo la sociedad, me da que la gran parte de ell@s acabarán casándose por lo civil o no casándose y conviviendo con sus parejas, lo cual para poco les ha valido esa "profesión de fé" a los 8-9 años que significa la Primera Comunión.

Aspiro a vivir en una sociedad laica, con el máximo respeto a las creencias de cada uno, pero como opción personal y no impuesta por ningún poder fáctico ni convención social. Eso sí, la desbandada que se produce en los colegios de la asignatura de Religión Católica a las de Valores Cívicos y Sociales una vez los niños han hecho la Primera Comunión es enorme. Parece ser que si nuestros pequeños no escogen la asignatura de religión en los primeros años de Primaria, la Iglesia no les deja hacer la Comunión, así que quien hace la ley hace la trampa y una vez logrado el objetivo, adiós muy buenas.  Si es que al final lo importante para la familia no es que su niño/niña haga la Comunión, sino que vean que sus papás tienen "poderío" económico. Si ayer nos vieran ciudadanos de algún país europeo, simplemente estarían tan ojipláticos como yo porque hubo detalles dignos de salir en un reportaje de "Callejeros", pero bueno, será que tendremos que ir evolucionando más. 


martes, 14 de julio de 2015

LA CENA

Alguno de los lectores que por aquí se asoman, especialmente los holandeses, se darán cuenta enseguida de lo que voy a hablar. El verano es una época de lectura y dado que en A Coruña tenemos una espectacular red de bibliotecas municipales, últimamente he decidido casi no comprar libros e ir a menos de 50 metros de casa y usar más la biblioteca del barrio, buscando libros que recomiendan diversas personas de mis círculos. Hace pocos días, en Facebook, una escritora coruñesa que está teniendo mucho éxito con tres novelas negras ambientadas aquí y en otros lugares de Europa (Nieves Abarca), publicaba un enlace con una lista de 10 lecturas para el verano en la que se incluía una de esas novelas, que yo ya leí y que empieza con el descubrimiento del cadáver de una chica brutalmente asesinada en el estanque de los patos del parque del barrio. Ni que decir tiene que esa novela ya la he leído hace un par de años y la recomiendo a todo el mundo porque te envuelve en una trama de corrupción, crímenes, trata de blancas, drogas, sexo... entre A Coruña y Londres. "Crímenes exquisitos" ha roto moldes y ha creado un fenómeno "fan" de la trilogía, estando sus seguidores esperando nuevas entregas. 

Pero me estoy enrollando, ya que volviendo a la lista de las 10 novelas, aparecía una que tenía un interés especial para mí ya que estaba ambientada en Amsterdam porque era de un escritor holandés, Herman Koch. La novela se titula "La cena" y como no es de recibo contar aquí de qué va, sólo os daré algunas pistas. Trata del encuentro de dos parejas en las que los hombres son hermanos, que quedan a cenar en un restaurante de primera calidad en Amsterdam. Fueron convocados por uno de ellos, político que aspira a ser el próximo primer ministro del país, para hablar de un problema serio que concierne a dos jóvenes, cada uno de ellos hijo de una de las parejas. El relato de lo que acontece esa noche te engancha, además de introducir elementos de la vida del hermano que no es político y de los 4 en general, además de ser muy mordaz con los valores morales holandeses y la crianza de los hijos. 

El argumento está escrito de manera impecable, con toques de humor que tal vez no se entiendan si no has vivido allí, pero que retratan perfectamente el modo de ser y de vivir de los habitantes del país, especialmente de los de clase acomodada, recalcando especialmente aspectos de la manera de enseñar en Holanda que yo he vivido y que en muchas ocasiones he cuestionado en este blog. La novela ha obtenido premios en su país, es bastante reciente (2009) y notas el trasfondo crítico que el autor hace de muchas convenciones sociales y del "estado de bienestar" holandés.

El tratamiento de las emociones de los personajes me parece extraordinario, retratándolos a la perfección. Como está muy de moda tratar asuntos emocionales en la escuela y mucha gente acude a "terapias" de este tipo, a mí me ha enganchado más. A pesar de que gran parte de sus páginas desmenuza casi al minuto todo lo que acontece cuando quedamos para cenar en un restaurante, no se hace tediosa porque anticipa que algo más va a ocurrir. Es una de mis lecturas del año y la recomiendo. A ver si algún lector holandés-español de mi blog puede darme su opinión si la ha leído (Roland, ¿tal vez tú?), incluso si la ha leído en el idioma original, ya que algunas expresiones sencillas podía fácilmente traducirlas al neerlandés y la historia para mí cobraba más sentido. Fijaos si me enganchó que en un capítulo cita el nombre de dos estaciones de metro de Amsterdam (Slotervaart y Zuidoost) y automáticamente intenté exactamente situarlas, tanto que estaba en cama leyendo y me levanté a buscar en un plano para ubicarlas correctamente. Curiosamente, las estaciones no existen como aparecen citadas, pero sí los barrios y lo que se describía en esa escena concuerda perfectamente con ese entorno que coincide (casualidades de la vida) con la zona en la que me alojé en los primeros días de mi estancia allí en septiembre de 2010.

Promete ser un verano de lectura interesante, entre "Una casa en Amargura" y alguna que otra novela más llegaremos a septiembre con más masa gris y, en definitiva, con más perspectiva de las cosas. Como siempre, la lectura te abre puertas, te abre mundos y sobre todo te hace más sabio. Y asumo mi compromiso de dedicar de vez en cuando una entrada en el blog que fomente la lectura, porque simplemente no es necesario, es vital.


                    

domingo, 12 de julio de 2015

TRASNOCHAR

Tengo un buen amigo que pasa muchas horas de la noche en vela por problemas para dormir. Como yo, pasó por un momento trágico en su vida y a día de hoy, después de 27 años de amistad, nos hacemos bastante compañía. La pasada noche hicimos algo voluntariamente que hacía mucho tiempo que no hacía, por lo menos yo: TRASNOCHAR.

No recuerdo cuando fue la última vez que vi amanecer en Coruña pasando toda la noche despierto y en la calle. Estuvimos con otros amigos cenando, luego de fiesta en un pub y luego en otro, para acabar tomando el tradicional chocolate con churros (por cierto yo tomé café con leche y los churros estaban regular). Éramos una pandilla de unos 8 ó 9, aunque al final acabamos 5. Cuando estaba soltero y con otra pandilla, era frecuente, sobre todo en verano, trasnochar más a menudo. Los años pasan pero curiosamente ayer ni me sentí cansado y, sobre todo, me lo pasé en grande. Sobre todo por la compañía. Recuerdo a mis "20's" beber, fumar, bailar, reirnos, cambiar de un sitio para otro, disfrutar de la juventud. Fueron buenos años. Luego, al casarme, la vida empieza a tranquilizarse, nacen los hijos y las responsabilidades te impiden seguir ese ritmo.

Ahora que vuelvo a estar soltero por obligación, creo que en dos años no había salido tanto tiempo seguido en una noche y mucho menos ver amanecer. Ni que decir tiene que no es para hacerlo todos los fines de semana, entre otras cosas porque también supone un importante presupuesto económico del que no dispongo y porque si no hay un evento o algo por lo que merezca salir ya es que ni aguanto los ruidos de la música alta ni determinadas actitudes de la gente. Sin embargo, ayer parece que hubo una buena conjunción entre el factor humano (la gente con la que estaba), el clima y el evento en sí, que tenía que ver con esa "fiebre" de la que llevo enganchado desde mi niñez, Eurovisión.

Diréis que a qué viene todo esto. Pues que a pesar de los años que pasan hacer alguna cosa fuera de la rutina te pone los pies en la tierra. Existo, disfruto y rejuvenezco. Había mucha gente más joven que yo, por supuesto, de fiesta en la noche coruñesa, pero nadie nos miraba con cara de "qué hacen estos aquí" sino más bien todo lo contrario. Cada grupo a lo suyo, divirtiéndose y sin hacer daño a nadie. La zona del Orzán sigue siendo un poco el epicentro del ambiente a partir de la 1:30 - 2:00 de la madrugada y hasta las 4:30 - 5:00. Luego la gente se desplaza a otras zonas de la ciudad y como el tiempo acompañaba había gente en muchos lugares de la ciudad. Lo bonito de vivir una noche así es ver a los que se recogen mezclados con los que madrugan. Me acosté a las 8:00 de la mañana, con un sol radiante que apetecía a continuar con el día, pero no sería físicamente aguantable. Así que me acosté y pude dormir medianamente bien hasta la 1 de la tarde porque a las 2 habíamos quedado de nuevo la misma pandilla para comer.

Después de muchos años me gustó una cosa y me disgustó otra. Me gustó lo tolerante que se ha hecho la sociedad con los estilos, las formas, las maneras e incluso la orientación sexual de los que salen a divertirse. Sin tabúes y sin tapujos. Nadie ya se espanta de unas "pintas raras" o de que una pareja de hombres o mujeres se besen en un local. Se nota una sociedad más libre para expresar las inquietudes personales, las diferentes tendencias, reflejadas sobre todo en la expresión pública de los afectos o en el aspecto externo y vestimenta de cada individuo. Sin embargo, me disgustó el "después de", la suciedad que se genera en las calles después de las noches de ocio. El coche lo teníamos aparcado cerca de la zona del Orzán y cuando nos recogimos pasamos por allí y el suelo estaba lleno de cristales de vasos, botellas, vasos de plástico, restos de bebidas, olor a orines en las esquinas, colillas... No sé si esto es fácilmente solucionable, pero es la realidad que queda para los servicios de limpieza.

Hay mucho ambiente en Coruña en verano. Las calles del centro están repletas de gente para visitar los negocios de hostelería para tapear, tomarse unas cañas con los amigos, alternar en definitiva. Negocios que aparecen como setas, había locales que se nota que son nuevos porque hace pocas semanas pasabas por allí y ni existían. Y repletos, así que se supone que dan dinero. Y tampoco muy caros a la hora de pagar. No creo que toque trasnochar de nuevo este verano porque en pocos días tendré a mis hijos y ahí las responsabilidades (y el dinero) no me permiten poder disponer de mi tiempo libre. Es su tiempo y yo el que me adapto a ellos, no ellos a mí. Si viene buen tiempo, tocará playa, hay algún evento familiar también al que acudir y M. tendrá que estudiar, que tiene pendientes para septiembre. 

En conclusión, me ha sentado bien la experiencia de trasnochar. Sobre todo para valorar y sentir que sigo vivo, a pesar de los pesares. Esta semana además había sido dura porque nuestra querida Agencia Tributaria me dio un pequeño disgusto que hubo que arreglar a tiempo, toca pagar un poco más, así que a pesar de que mi economía no está para grandes proyectos, creo que la actitud optimista en la vida (con sus altos y sus bajos) es lo que termina por enriquecer a las personas y no enrocarse en  otras disquisiciones que acaban perjudicándote. Así que nada, ya volverá la siguiente. ¡¡Disfrutad del verano!!