domingo, 2 de agosto de 2015

TERROR INCOMPRENSIBLE EN MORAÑA

De nuevo, el terror expresado en un crimen aborrecible, vuelve a poner a Galicia en las portadas de los periódicos. Si hace cerca de dos años pasamos semanas hablando del crimen de Asunta Basterra a manos de, presuntamente, sus padres, el último día de julio nos dejó unos titulares que estremecían a cualquiera. Brevemente: un padre degolla a sus hijas de 4 y 9 años para vengarse de su ex-mujer en Moraña (Pontevedra). 

Llevamos dos días en shock. Moraña, un pequeño pueblo de interior, cercano a Padrón y que alguna vez visité, está estos días conmocionado. Dadas las características del suceso, la información de los detalles llega a cuentagotas, amparada además por el secreto del sumario. De entrada, cualquier crimen es reprobable; si a mayores las víctimas son niños, más; y si el asesino es uno de sus progenitores, ya poco queda qué decir. Las primeras informaciones hablaban de una situación de divorcio normal, con custodia compartida, sin denuncias previas de violencia de género; poco a poco se van conociendo cosas que podrían llegar a explicar (si es que existe explicación alguna a un hecho tan aborrecible) tomar una decisión así. Lo que convierte a estos casos en correveidiles de rumorología, de dimes y diretes acerca de los miembros de la frustrada pareja y lo que, al final de todo, acaba convirtiéndose en carnaza para programas de telebasura por los detalles escabrosos de la vida previa de ambos. 

No quiero con este post (ni con ninguno de los que publico, vaya esto por delante) pronunciarme a favor o en contra de algo o de alguien, simplemente son reflexiones que hago en base a lo leído y a lo vivido y experimentado por mí, para que no quepa lugar a dudas han muerto dos niñas a manos de su padre de una forma brutal y eso no tiene justificación. Sin embargo, las circunstancias que rodean a este terrible crimen son merecedoras del guión más macabro de una serie del tipo "Mentes criminales" o "CSI" y de seguro engrosarán la lista de la España negra.

Una pareja se casa, tiene dos hijas y viven en Moraña. Hasta ahí todo normal. Un buen día, el marido le dice a su mujer que quiere divorciarse porque se ha enamorado de un hombre. Así lo hacen, entran en un régimen de custodia compartida con sus hijas y sigue viviendo en el pueblo, y parece ser que enfrente de la casa de su ex-suegra. Esta familia no acepta esa condición sexual del padre de las niñas y supongo que habría todo tipo de reproches e insultos hacia él. Desde luego, teniendo en cuenta cómo es Moraña y una situación de este tipo, la decisión del padre de quedarse a vivir allí, por muy abiertos que seamos de mente, no me parece acertada. Él hace su nueva vida con sus hijas, su nueva pareja masculina y cualquiera se puede imaginar los comentarios de vecinos, conocidos, familia... al verlos pasear por el pueblo, en las fiestas (como dice que estuvieron el día anterior al crimen), etc.

En la prensa local se dice que "no hay denuncias previas de violencia de género"; sin embargo, en otros periódicos nacionales sí se comenta que el parricida llegó incluso a agredir a su médica de cabecera hace unos meses y que su personalidad era dominante y altiva, narrando también un episodio de actitud agresiva a su ex-mujer a la que ella quitó importancia. En todo caso, si esto era así, ¿por qué se le permitía entonces estar con sus hijas? Si yo compruebo que mi ex pareja tiene indicios de maltrato público o agresividad a personas del entorno social, ¿le dejaría estar con mis hijos? Todos los seres humanos tenemos momentos de enfado, ira, nerviosismo... en determinadas situaciones, pero si hay denuncias registradas yo creo que la cosa ya cambia.

Continuemos. La vida se desarrolla, entonces, con cierta normalidad para las dos niñas; una quincena con su madre (no se dice si ésta tiene nueva pareja o no) y una quincena con su padre, con una pareja nueva. Viven los días de verano con las típicas fiestas, se les ve por el pueblo, etcétera. El día del crimen, ocurrido al parecer en torno a las 11 de la mañana, el padre salió con sus hijas también de su casa, volvieron, puso música a todo volumen (hecho por el que también había tenido un altercado meses atrás con la Guardia Civil denunciado por sus vecinos) y a las 11'30 h. la música cesó. En ese tiempo parece que llamó a su ex-mujer y fríamente le dice que va a matar a las niñas y a continuación suicidarse. Llama también a la Guardia Civil para comunicar su macabra decisión. Saltan todas las alarmas, la mujer se desmaya en la calle ante lo que acaba de oír, los efectivos de la Guardia Civil acuden rápidamente a la casa del padre pero ya se encuentran con la escena, atroz e indescriptible: las dos niñas degolladas y el padre encerrado en el cuarto de baño autolesionado. A él le salvan la vida, a las niñas imposible. Son las 12 del mediodía de un viernes de fin de julio en un pueblo que es sacudido por tan brutal noticia, con el agravante de que las niñas, al día siguiente, volvían con su madre. 

A partir de aquí, los medios recogen el crimen haciendo ya sus primeros juicios y comparaciones con otros casos similares, pero lo que está de fondo es un tema de venganza, de odio. Pero a esa venganza, a ese odio se llega por algo. ¿Nadie notaba nada? ¿Las niñas no contaban a su madre algo que la hiciese sospechar que esto iba a ocurrir? Porque yo creo firmemente que ese padre atendía a sus hijas, las quería, él haría sus comidas, atendería su casa, se preocuparía por sus estudios... pero desde luego tuvo que ocurrir algún hecho, comentario concreto hacia él, comportamiento por parte de su ex-mujer o de su familia que le hiciese activar un resorte en su mente por el cual empezase a planear el crimen. ¿O es que salió de su casa a las 10 de la mañana con sus hijas y al regresar dijo "las voy a matar y me suicido"? No lo creo. Está claro que las situaciones de divorcio son traumáticas, que cada ruptura es un mundo y que no sólo se derrumba una pareja, sino todo su entorno más cercano, ambas familias, sus círculos sociales, etc. En declaraciones públicas de la alcaldesa del pueblo de Moraña, ella manifestaba entre lágrimas que era íntima de la madre de las niñas y de él también mientras estuvieron casados. Es decir, una situación dramática que tiene que tener una reflexión a nivel legal. Es evidente que no se puede impedir que una pareja se divorcie, pero que se necesitan una leyes justas y un acompañamiento en la gestión de esa situación por parte de profesionales, sobre todo en el caso de parejas en las que existen niños por medio. Porque del amor al odio, a la venganza, está visto que se pasa en minutos, por una mal gesto, una descalificación, una palabra mal dicha, un acto a traición. 

Yo mismo he vivido un divorcio, por mi parte ya sabéis todos los que me leéis que no deseado. Para mí ha sido la experiencia más traumática a nivel emocional que he sufrido en mi vida. Tampoco he tenido las herramientas ni las estrategias mentales desarrolladas para gestionarlo adecuadamente, aparte del derrumbe psicológico no sólo mío sino también de mis hijos, de mi familia, pero también de la familia de mi ex-mujer y de ella misma, sin dudarlo. En definitiva, una situación difícil ante la que la ley simplemente hace eso, legislar, sin entrar a valorar estado psicológico, emocional, etc., sobre todo después de producirse el divorcio.

Puede que lo que voy a decir sea algo descabellado, pero ante casos como el aquí narrado cada vez lo veo más necesario. Debería existir la obligación, sobre todo cuando hay hijos, de un seguimiento de su nueva vida y en nuevas estructuras familiares después de un divorcio, no sé si debería articularse como entrevistas con los niños y sus progenitores cada x tiempo, hasta que un profesional vea que, pasado el tiempo, ya no es necesario porque la situación está asumida y asentada. Yo afirmo y confirmo que en mi caso la situación no está asentada y no voy a negar que no se deba a que yo he puesto lo necesario por mi parte, pero que desde luego las cosas deberían ser de otra manera en beneficio sobre todo de los hijos, tanto a nivel emocional, legal, económico y operativo, y para conseguir todo esto hace también falta una legislación más acorde con la sociedad actual de todas las leyes que tengan que ver con una ruptura: divorcio, custodia, régimen económico, etc. 

No sé si llegaría para aplacar la venganza, el odio o las conductas agresivas que se originan hacia una ex-pareja con estas propuestas. El caso es que también en las aulas vemos casos que son atroces y que luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando pasan cosas así. No exagero si digo que el 25% de los niños que están en los colegios viven una situación de padres separados con una casuística que aumenta y se diversifica rápidamente y que hay que tratar específica e individualmente. Lo triste es que cada año en España mueren niños a manos de sus padres o de sus madres (que también matan o maltratan, guste o no asumirlo) porque sienten que las circunstancias de su ruptura llegan a anular la definición de sus roles como padres o madres y hacen surgir ese odio atávico y esa venganza de instinto primario. Es un acto irracional, sí, pero se trata de que se eviten. Casos como éste o como el de hace unos años de José Bretón, el de Asunta Basterra o el de una madre de Murcia que también mató a sus hijos hace unos años, tienen que hacer reflexionar y no condenar desde el pensamiento primario a los ejecutores de los crímenes. Tal vez yo sea muy ingenuo u optimista, pero me niego a creer que una padre o una madre no quieran a sus hijos; si llegan a ejecutar un crimen deleznable, con daño hecho aposta es, desde luego, por la situación traumática que han vivido con su pareja o ex-pareja, por algo atroz que debe ser tratado y que ha perjudicado su mente. Sé que no es comparable, pero cuando se llega a matar a un ser querido, los mecanismos que se activan en la mente tienen que ser analizados y tratados. Pongo, por ejemplo, los casos en que hay personas mayores, casadas, con una convivencia pacífica, y que ante el diagnóstico de una enfermedad incurable para uno de ellos y sin ayudas externas, toman la decisión de poner fin a sus vidas, generalmente el hombre ayuda o mata a la mujer y luego se suicida. Hace poco hubo un caso así en Tarragona en el que, además, también llegaron a matar a una hija que tenían discapacitada. 

En resumen, que me niego a creer que esto haya sido el resultado de una locura momentánea, que un crimen de este tipo se gesta por algo, que el entorno de los implicados deben estar alerta ante lo que pueda suponer el más mínimo indicio de violencia, agresión o criminalidad. El tiempo irá desgranando detalles de la vida previa de este parricida y de su ex-mujer, de su relación ante y post divorcio; lo que está claro es que dos víctimas más, innecesarias, engrosan esa lista macabra de la violencia en el ámbito familiar. Ojalá sean las últimas, pero todos sabemos que no será así y habrá que buscar la manera de arreglarlo. Al final es triste decirlo pero todos somos culpables.

(Considero una cuestión de respeto no publicar ninguna foto relacionada con este hecho, así que simplemente un lazo negro en recuerdo de las niñas y de todas las víctimas de violencia familiar).

domingo, 26 de julio de 2015

PRIMERA COMUNIÓN

¡Dónde va aquel día que esperábamos en torno a los 8 años en el cual veríamos cumplidas todas nuestras expectativas consumistas! Es curioso, pero recuerdo que yo hice mi Primera Comunión un 25 de mayo, jueves de Corpus Christi, en la capilla de mi colegio (uno de curas, evidentemente). Recuerdo que eran comuniones colectivas y que tocaban en 3º de EGB. Como había tres grupos, el grupo A la hacía el domingo 21, el B el jueves 25 (era festivo) y el C el domingo 28. Durante todo el año preparación de catecismo con el Padre Cano (imagino que ya no estará en este mundo) y todos vestidos iguales. Nos pusieron una cruz muy simple de madera al cuello (nada de joyas estilo "choni" y "cani", como dice mi hijo) y una vestimenta muy simple también, yo no fui de "marinerito", sino con un pantalón azul, un polo subido de cuello vuelto y una americana también azul. Aún está en casa de mis padres puesta en el mueble del salón una de esas fotos. 

Si lo analizo con perspectiva fue una celebración muy austera. Luego se hizo la comida de rigor con los invitados en un restaurante al lado de casa, y recuerdo que asumir aquellos gastos no era algo fácil. Los regalos, sencillos. También recuerdo que recibí de mi tía Anita el Diccionario Enciclopédico Larousse, un tomo que viene dividido en dos partes y al que le saqué mucho partido; el clásico reloj de pulsera, algún juego - juguete de algún amigo y sanseacabó. En los años posteriores y por asistir a clase en un colegio religioso, seguí un poco el tema de confesión - comunión, llegué a hacer la confirmación y me casé por la iglesia, pero lo de comulgar creo que terminó ahí, en el día de mi boda.

Todo esto viene a que ayer tuvimos una Primera Comunión. Fue una celebración familiar, sin grandes fastos, pero el hecho de que tanto la ceremonia como el convite se hizo con otras familias, te da pie a comparar y a reflexionar de adónde se llega con estas historias.

Nuestra comunión fue normal, tal y como debe ser para una niña de 9 años en lo que supone su primer gran día social del cual se entera (evidentemente, descarto el bautizo). Invitados, la familia y unas pocas amigas, no llegábamos a 30 personas. Una celebración sobria, una reunión familiar y todo muy sencillo y discreto, como debe ser. En la iglesia celebraban la comunión 12 niños y niñas más y ahí ya empiezas a ver que lo menos importante es el niño o niña. En algunos casos tanto los padres como los invitados se visten como para una boda, con unos trajes que mejor era que los dejaran en el armario. Zapatos con tacones que provocan en las mujeres un caminar robótico, alturas vertiginosas que no llego a entender qué función tienen en celebraciones de este tipo. La ceremonia había momentos en que parecía un auténtico mercadillo por los murmullos de los invitados, más pendientes de su niño/niña que de lo que el sacerdote decía, por cierto, fue en la iglesia del barrio de mis padres y con nuestro cura, una persona humilde, que lleva años con nosotros y que siempre se preocupó de sus vecinos, todo sea dicho, por lo que también se ha ganado el cariño de mucha gente y es una persona a la que siempre aprecié. El cura tenía todo bien organizado para que los niños fuesen los protagonistas de esa ceremonia y con detalles sencillos hizo que participasen plenamente de la misa. Pero el "efecto mercadillo" de las familias, que en algunos casos rayaba la mala educación, hizo que en algunos momentos quedase la ceremonia deslucida.

Terminada la celebración, sesión de fotos, por número riguroso de sorteo previo, con un fotógrafo común. Se prolonga la estancia en la iglesia más de una hora y algunas familias ves que no tienen mesura, que el niño/niña en cuestión tiene que salir con la abuela, con la madrina, con los amigos, con la prima, con la que vino de no sé donde, sola con su mamá, con la familia de mamá, con la familia de papá... en fin, una parafernalia prescindible.

Salvado el primer tramo de la celebración, llega el segundo: banquete. En algunos casos con más invitados que una boda, con una decoración que raya también lo antiestético porque en un día como ese para algunos lo que importa no es que su hijo lo tenga todo, sino que los demás vean que tu hijo tenga todo y que tú puedes pagarlo. Además, tampoco creo que sea necesario empoderar tanto al niño, hacerlo el centro del universo, porque acaban convirtiéndose en unos príncipes ficticios pero con poder absoluto. Hace pocos años, cuando mi hijo Martín acudió a comuniones de amigos, en una había 80 invitados y el muchacho que lo invitó lo trató con un desprecio que llegó a decirme a mi y a mi mujer en aquel entonces "yo no lo invité, me da igual que esté aquí, fue cosa de mis padres y a mi no me importa porque no es mi amigo". Recuerdo la cara de pena y frustración de mi hijo y cuando oí al mocoso aquel decirme eso, me entraron ganas de decirle 4 cosas bien dichas (por no decir "una buena o**** a tiempo arregla muchas cosas", con lo cual recibiría la religiosa y la de verdad en el mismo día), así que lo cogimos, lo sacamos de allí y nos vinimos a casa hablando en el coche con él y haciéndole comprender que la relación con el muchacho se terminaba ahí.

Volviendo entonces al banquete en cuestión, la gente no tiene medida. No sólo por la comida, hecha para deleite de los mayores porque los niños con unas croquetas, tortilla y calamares ya iban listos, sino por el tema regalos, que hay que exponer allí como si fuese la coronación de un rey. Joyas de todo tipo que no pondrá el niño o niña en su vida, a no ser que se pase al mundo "choni" o las revenda para comprar ropa de moda o piezas para tunear su coche; regalos tecnológicos que en algunos casos superan varios cientos de euros; en algunos casos a continuación se marchan de viaje con sus papás a Eurodisney o lugares similares "porque la felicidad de mi hija/hijo es lo más importante"... Ojiplático me quedo. Y lo peor, en el momento de los cafés empieza la música, al más puro estilo reggaeton, con unas letras de lo más adecuado para un día como ese ("esta noche te doy serrucho porque soy carpintero" se oía ayer por todo el salón de la celebración) y los mayores haciendo conga, bailando al más puro estilo verbenero. Mientras, los niños en otra estancia, saltando en hinchables exteriores pero ajenos totalmente a toda la celebración de sus padres y familiares. Conclusión: de llorar; negocio para el establecimiento hostelero que tenía como 9 ó 10 comuniones y que tenías que dejarlo a las 8 de la tarde para prepararlo para bodas posteriores; un ego subido a los homenajeados que durará unos cuantos días para pesar de sus padres, gasto, gasto y más gasto. Pero el hecho religioso, al final, lo que menos cuenta. Es una convención social de poderío, de demostrar que "yo puedo hacer esto y mucho más por mi hijo, mira qué buen padre/madre soy".

Yo bauticé a mis hijos. Algunos me critican que no les haga la Primera Comunión. No van a clases de  religión y tienen asumido que el tema este es un auténtico rollo. Ojo, sí les hablo con respeto de todo lo que significa la cultura religiosa de nuestra sociedad (y de otras sociedades también) pero no la entienden. En el futuro ellos decidirán si quieren profesar una fé o no, si quieren cambiar de religión o no tener ninguna. Tal y como veo la sociedad, me da que la gran parte de ell@s acabarán casándose por lo civil o no casándose y conviviendo con sus parejas, lo cual para poco les ha valido esa "profesión de fé" a los 8-9 años que significa la Primera Comunión.

Aspiro a vivir en una sociedad laica, con el máximo respeto a las creencias de cada uno, pero como opción personal y no impuesta por ningún poder fáctico ni convención social. Eso sí, la desbandada que se produce en los colegios de la asignatura de Religión Católica a las de Valores Cívicos y Sociales una vez los niños han hecho la Primera Comunión es enorme. Parece ser que si nuestros pequeños no escogen la asignatura de religión en los primeros años de Primaria, la Iglesia no les deja hacer la Comunión, así que quien hace la ley hace la trampa y una vez logrado el objetivo, adiós muy buenas.  Si es que al final lo importante para la familia no es que su niño/niña haga la Comunión, sino que vean que sus papás tienen "poderío" económico. Si ayer nos vieran ciudadanos de algún país europeo, simplemente estarían tan ojipláticos como yo porque hubo detalles dignos de salir en un reportaje de "Callejeros", pero bueno, será que tendremos que ir evolucionando más. 


martes, 14 de julio de 2015

LA CENA

Alguno de los lectores que por aquí se asoman, especialmente los holandeses, se darán cuenta enseguida de lo que voy a hablar. El verano es una época de lectura y dado que en A Coruña tenemos una espectacular red de bibliotecas municipales, últimamente he decidido casi no comprar libros e ir a menos de 50 metros de casa y usar más la biblioteca del barrio, buscando libros que recomiendan diversas personas de mis círculos. Hace pocos días, en Facebook, una escritora coruñesa que está teniendo mucho éxito con tres novelas negras ambientadas aquí y en otros lugares de Europa (Nieves Abarca), publicaba un enlace con una lista de 10 lecturas para el verano en la que se incluía una de esas novelas, que yo ya leí y que empieza con el descubrimiento del cadáver de una chica brutalmente asesinada en el estanque de los patos del parque del barrio. Ni que decir tiene que esa novela ya la he leído hace un par de años y la recomiendo a todo el mundo porque te envuelve en una trama de corrupción, crímenes, trata de blancas, drogas, sexo... entre A Coruña y Londres. "Crímenes exquisitos" ha roto moldes y ha creado un fenómeno "fan" de la trilogía, estando sus seguidores esperando nuevas entregas. 

Pero me estoy enrollando, ya que volviendo a la lista de las 10 novelas, aparecía una que tenía un interés especial para mí ya que estaba ambientada en Amsterdam porque era de un escritor holandés, Herman Koch. La novela se titula "La cena" y como no es de recibo contar aquí de qué va, sólo os daré algunas pistas. Trata del encuentro de dos parejas en las que los hombres son hermanos, que quedan a cenar en un restaurante de primera calidad en Amsterdam. Fueron convocados por uno de ellos, político que aspira a ser el próximo primer ministro del país, para hablar de un problema serio que concierne a dos jóvenes, cada uno de ellos hijo de una de las parejas. El relato de lo que acontece esa noche te engancha, además de introducir elementos de la vida del hermano que no es político y de los 4 en general, además de ser muy mordaz con los valores morales holandeses y la crianza de los hijos. 

El argumento está escrito de manera impecable, con toques de humor que tal vez no se entiendan si no has vivido allí, pero que retratan perfectamente el modo de ser y de vivir de los habitantes del país, especialmente de los de clase acomodada, recalcando especialmente aspectos de la manera de enseñar en Holanda que yo he vivido y que en muchas ocasiones he cuestionado en este blog. La novela ha obtenido premios en su país, es bastante reciente (2009) y notas el trasfondo crítico que el autor hace de muchas convenciones sociales y del "estado de bienestar" holandés.

El tratamiento de las emociones de los personajes me parece extraordinario, retratándolos a la perfección. Como está muy de moda tratar asuntos emocionales en la escuela y mucha gente acude a "terapias" de este tipo, a mí me ha enganchado más. A pesar de que gran parte de sus páginas desmenuza casi al minuto todo lo que acontece cuando quedamos para cenar en un restaurante, no se hace tediosa porque anticipa que algo más va a ocurrir. Es una de mis lecturas del año y la recomiendo. A ver si algún lector holandés-español de mi blog puede darme su opinión si la ha leído (Roland, ¿tal vez tú?), incluso si la ha leído en el idioma original, ya que algunas expresiones sencillas podía fácilmente traducirlas al neerlandés y la historia para mí cobraba más sentido. Fijaos si me enganchó que en un capítulo cita el nombre de dos estaciones de metro de Amsterdam (Slotervaart y Zuidoost) y automáticamente intenté exactamente situarlas, tanto que estaba en cama leyendo y me levanté a buscar en un plano para ubicarlas correctamente. Curiosamente, las estaciones no existen como aparecen citadas, pero sí los barrios y lo que se describía en esa escena concuerda perfectamente con ese entorno que coincide (casualidades de la vida) con la zona en la que me alojé en los primeros días de mi estancia allí en septiembre de 2010.

Promete ser un verano de lectura interesante, entre "Una casa en Amargura" y alguna que otra novela más llegaremos a septiembre con más masa gris y, en definitiva, con más perspectiva de las cosas. Como siempre, la lectura te abre puertas, te abre mundos y sobre todo te hace más sabio. Y asumo mi compromiso de dedicar de vez en cuando una entrada en el blog que fomente la lectura, porque simplemente no es necesario, es vital.


                    

domingo, 12 de julio de 2015

TRASNOCHAR

Tengo un buen amigo que pasa muchas horas de la noche en vela por problemas para dormir. Como yo, pasó por un momento trágico en su vida y a día de hoy, después de 27 años de amistad, nos hacemos bastante compañía. La pasada noche hicimos algo voluntariamente que hacía mucho tiempo que no hacía, por lo menos yo: TRASNOCHAR.

No recuerdo cuando fue la última vez que vi amanecer en Coruña pasando toda la noche despierto y en la calle. Estuvimos con otros amigos cenando, luego de fiesta en un pub y luego en otro, para acabar tomando el tradicional chocolate con churros (por cierto yo tomé café con leche y los churros estaban regular). Éramos una pandilla de unos 8 ó 9, aunque al final acabamos 5. Cuando estaba soltero y con otra pandilla, era frecuente, sobre todo en verano, trasnochar más a menudo. Los años pasan pero curiosamente ayer ni me sentí cansado y, sobre todo, me lo pasé en grande. Sobre todo por la compañía. Recuerdo a mis "20's" beber, fumar, bailar, reirnos, cambiar de un sitio para otro, disfrutar de la juventud. Fueron buenos años. Luego, al casarme, la vida empieza a tranquilizarse, nacen los hijos y las responsabilidades te impiden seguir ese ritmo.

Ahora que vuelvo a estar soltero por obligación, creo que en dos años no había salido tanto tiempo seguido en una noche y mucho menos ver amanecer. Ni que decir tiene que no es para hacerlo todos los fines de semana, entre otras cosas porque también supone un importante presupuesto económico del que no dispongo y porque si no hay un evento o algo por lo que merezca salir ya es que ni aguanto los ruidos de la música alta ni determinadas actitudes de la gente. Sin embargo, ayer parece que hubo una buena conjunción entre el factor humano (la gente con la que estaba), el clima y el evento en sí, que tenía que ver con esa "fiebre" de la que llevo enganchado desde mi niñez, Eurovisión.

Diréis que a qué viene todo esto. Pues que a pesar de los años que pasan hacer alguna cosa fuera de la rutina te pone los pies en la tierra. Existo, disfruto y rejuvenezco. Había mucha gente más joven que yo, por supuesto, de fiesta en la noche coruñesa, pero nadie nos miraba con cara de "qué hacen estos aquí" sino más bien todo lo contrario. Cada grupo a lo suyo, divirtiéndose y sin hacer daño a nadie. La zona del Orzán sigue siendo un poco el epicentro del ambiente a partir de la 1:30 - 2:00 de la madrugada y hasta las 4:30 - 5:00. Luego la gente se desplaza a otras zonas de la ciudad y como el tiempo acompañaba había gente en muchos lugares de la ciudad. Lo bonito de vivir una noche así es ver a los que se recogen mezclados con los que madrugan. Me acosté a las 8:00 de la mañana, con un sol radiante que apetecía a continuar con el día, pero no sería físicamente aguantable. Así que me acosté y pude dormir medianamente bien hasta la 1 de la tarde porque a las 2 habíamos quedado de nuevo la misma pandilla para comer.

Después de muchos años me gustó una cosa y me disgustó otra. Me gustó lo tolerante que se ha hecho la sociedad con los estilos, las formas, las maneras e incluso la orientación sexual de los que salen a divertirse. Sin tabúes y sin tapujos. Nadie ya se espanta de unas "pintas raras" o de que una pareja de hombres o mujeres se besen en un local. Se nota una sociedad más libre para expresar las inquietudes personales, las diferentes tendencias, reflejadas sobre todo en la expresión pública de los afectos o en el aspecto externo y vestimenta de cada individuo. Sin embargo, me disgustó el "después de", la suciedad que se genera en las calles después de las noches de ocio. El coche lo teníamos aparcado cerca de la zona del Orzán y cuando nos recogimos pasamos por allí y el suelo estaba lleno de cristales de vasos, botellas, vasos de plástico, restos de bebidas, olor a orines en las esquinas, colillas... No sé si esto es fácilmente solucionable, pero es la realidad que queda para los servicios de limpieza.

Hay mucho ambiente en Coruña en verano. Las calles del centro están repletas de gente para visitar los negocios de hostelería para tapear, tomarse unas cañas con los amigos, alternar en definitiva. Negocios que aparecen como setas, había locales que se nota que son nuevos porque hace pocas semanas pasabas por allí y ni existían. Y repletos, así que se supone que dan dinero. Y tampoco muy caros a la hora de pagar. No creo que toque trasnochar de nuevo este verano porque en pocos días tendré a mis hijos y ahí las responsabilidades (y el dinero) no me permiten poder disponer de mi tiempo libre. Es su tiempo y yo el que me adapto a ellos, no ellos a mí. Si viene buen tiempo, tocará playa, hay algún evento familiar también al que acudir y M. tendrá que estudiar, que tiene pendientes para septiembre. 

En conclusión, me ha sentado bien la experiencia de trasnochar. Sobre todo para valorar y sentir que sigo vivo, a pesar de los pesares. Esta semana además había sido dura porque nuestra querida Agencia Tributaria me dio un pequeño disgusto que hubo que arreglar a tiempo, toca pagar un poco más, así que a pesar de que mi economía no está para grandes proyectos, creo que la actitud optimista en la vida (con sus altos y sus bajos) es lo que termina por enriquecer a las personas y no enrocarse en  otras disquisiciones que acaban perjudicándote. Así que nada, ya volverá la siguiente. ¡¡Disfrutad del verano!!


martes, 30 de junio de 2015

GREECE, ¿12 POINTS?

La situación creada en Grecia en los últimos meses preocupa. No voy a intentar explicar cómo se ha llegado a esta situación, creo que más o menos lo básico nos lo sabemos todos. Creo que nunca se ha hablado tanto de ese país en los últimos años como se ha hecho desde hace unos meses atrás. Hemos sabido de rescates, hemos sabido de deuda, hemos sabido de corrupción y hemos sabido del triunfo de Syriza originado por el hartazgo de su población ante las exigencias de Europa, o más bien de Alemania y Angela Merkel, habría que decir.

Hemos aprendido nombres griegos impronunciables como Tsipras o Varoufakis, este último convertido más en estrella mediática que en ministro de finanzas. Pero han sido ellos dos los que han estado luchando con uñas y dientes por su país, solos ante el peligro, ante el resto de ministros y presidentes europeos en Bruselas. Lo que ocurre ahora es que se ha llegado a una estación término, al borde del abismo, a un dilema del cual da la impresión que no saben salir y piden una ayuda externa, en este caso el pueblo griego.

En el país de origen de la democracia asistiremos el próximo domingo a una consulta en la cual se deciden muchas cosas, pero no sólo para Grecia, sino para toda Europa o incluso para todo el mundo. En estos días de incertidumbre las bolsas han bajado lo indecible y el mundo está expectante ante lo que pueda ocurrir. En un mundo globalizado como el que vivimos una decisión económica afecta a todo el planeta. Lo que ocurre, por ejemplo, en Tokyo o en Londres afecta inexorablemente a todos, vivan en Europa, en Estados Unidos o en Australia. Así que en mi opinión el pueblo griego tiene una gran responsabilidad, precisamente la que no han tenido sus recién elegidos gobernantes. Que 10 millones de personas puedan decidir, con sólo una semana de plazo y con una información en muchos casos seguramente intuitiva, afectará a corto plazo a todos los ciudadanos europeos y a largo plazo a todos los habitantes del mundo.

Parece catastrófico, pero la cuestión final es esa. Y no culpo de ello a los gobernantes griegos, como tampoco defiendo a los negociadores del otro lado, el llamado "Eurogrupo". Por si fuera poco, parece que volvemos a un juego de fuerzas entre la Europa Occidental capitaneada por Alemania y la Europa Oriental capitaneada por Rusia. Vladimir Putin ha ofrecido ayuda a Grecia en caso de que finalmente no decidan aceptar las condiciones de Europa. Entonces, ¿qué tenemos? Una decisión trascendental para los griegos: o nos quedamos en Europa con el euro como moneda, o nos vamos de la zona euro y tenemos ayuda de Putin (con todo lo que eso conlleva). 

Si yo fuese griego, ninguno de los dos panoramas me parece muy alentador. Quedarse en Europa implicará más sacrificios económicos a un país al borde de la quiebra; si vamos con Rusia podríamos tener dinero, pero ¿a cambio de qué? ¿De menos libertades? ¿De entrar en una órbita de pérdida de derechos, corrupción, mafias...? Yo lo que veo, y esto es solo una opinión, un nuevo episodio de equilibrio de fuerzas como no habíamos visto desde la Guerra Fría: Alemania contra Rusia.

Así las cosas el "efecto dominó" llega también a nuestro país. Syriza es el equivalente a Podemos en nuestro país. El triunfo del partido ciudadano en Grecia para muchos constituye el augurio del cambio para España en las próximas elecciones generales encabezado por Podemos. Rajoy, que es poco creíble en estos momentos, manifiesta públicamente que la situación de Grecia no es la de España y que aquí estamos "mejor preparados". En fin, poco creíble. La sensación de que la situación económica de Europa pende de unos hilos que pueden ser cortados el domingo por los ciudadanos griegos estremece. Mientras, los dirigentes de Podemos siguen defendiendo las decisiones del gobierno griego y el órdago a las políticas económicas del FMI y del "Eurogrupo". Total que hay lío, mucho lío, pero también tengo la sensación de que si una decisión tan importante va a afectar a mi futuro económico cercano, me gustaría ser partícipe de ella, no que por mí voten los griegos, no sé cómo explicarlo para que se entienda (al margen que yo de economía tengo los conocimientos básicos). Por cierto, en el blog de Paquito del cual tenéis el enlace en la lista a la derecha, la explicación de esta situación está muy bien explicada ;)

Y mira que yo le tengo cariño a Grecia como país. La cuna de nuestra cultura, país cargado de arte, de tradiciones únicas, con un clima mediterráneo como el nuestro, con un idioma peculiar y del que proceden muchas palabras de nuestras lenguas. Grecia celebró los Juegos Olímpicos en 2004, ganó Eurovisión en 2005, lo organizó en 2006 y tuvo su "trienio" de esplendor. Llegó la crisis y todo quedó convertido en un "bluf". Lleva en Europa más tiempo que nuestro país (desde 1981) y ahora está en un momento crucial. Así que mis "12 points" no pueden ir estos días para "Hellas" y espero que el pueblo griego lo tenga claro el domingo, si no surgen nuevos acontecimientos antes. Yo lo tendría claro: me quedo en Europa.




viernes, 26 de junio de 2015

TALENTO

Curso acabado. Y van 24. De nuevo, despedidas en clase y con mucho cariño por parte de mis alumnos, pero menos dolorosa porque en dos meses nos volvemos a ver, al no cambiar de centro. Estos últimos días de curso escolar, hasta el 30 de junio, los profesores nos dedicamos a elaborar actas, asistir a reuniones, anticipar un poco el nuevo curso, expedientes, libros... y también a la formación, si se tercia. Y sí se terció este curso.

Desde hace dos años existe un proyecto llamado Talento 3.0 que lleva a cabo una importante fundación gallega y la Universidad de Santiago de Compostela. Este año han participado varios centros educativos y llegó una invitación al nuestro para asistir durante 4 días en Santiago a un cursillo sobre el tema de altas capacidades en los niños. La verdad es que las fechas eran malísimas, de lunes a jueves mañanas y tardes, pero con San Xoán en el medio y visita familiar de tíos y primos de Mallorca. Aún así, allá nos fuimos 5 compañeros ya que teníamos el alojamiento gratuito y las ponencias prometían, debido a que venía un equipo de expertos de la Universidad de Connecticut.

El curso era para gestionar la intervención educativa en alumnos de altas capacidades por medio de un modelo metodológico de enriquecimiento curricular. Las sesiones combinaban ponencias de expertos con talleres prácticos de profesores que ya estaban aplicando la metodología durante este curso. Y la verdad es que ha sido un cursillo que ha merecido mucho la pena y que es más que probable que nuestro colegio, el único público de A Coruña que asistió, se incorpore al programa.

La metodología de enriquecimiento curricular parte de la base de que todo niño tiene un talento que hay que desarrollar. A veces queda oculto porque hay muchos condicionantes en niños y niñas que les hace pasar desapercibidos, sobre todo si no quieren que se sepa que son de altas capacidades. Lo cierto es que con cada ponencia, a través de las explicaciones que daban, automáticamente pensaba en mis alumnos, en mis hijos y en cómo manifiestan su talento: alumnos que tienen un don, alumnos "gifted" como los expertos los denominan.

Como yo no concibo ir a un curso a oír, sino también a participar, en muchos de los talleres mis aportaciones fueron muy valoradas por los compañeros y el resto de los asistentes. Hubo un taller en concreto que trabajaba el tema de las emociones, en el cual teníamos que desinhibirnos bastante y dejar que nuestros sentidos fueran descubriendo emociones ocultas. Luego la ponente, una conocida actriz gallega de teatro, nos invitaba voluntariamente a expresar esas emociones ante todos. Para algunos fue una pequeña catarsis y en determinados momentos hubo lágrimas. Yo me las contenía, pero era evidente que lo que había vivido había vuelto a despertar en mí recuerdos y emociones que aún no están bien gestionadas, pero a veces siento que tampoco hace falta controlarlas tanto. La sesión terminó con la propuesta de que cada uno de nosotros se levantase de su sitio, dijera su nombre y expresáramos en alto un sueño personal que tuviésemos. Hubo intervenciones muy personales y que llegaron muy adentro, pero en el momento en que me tocó a mí, que estaba ya apartado un poco de mis compañeras de colegio, me levanté y mi emoción total se desbordó:

"Perdonad, pero me cuesta mucho decir esto. Me llamo Alfonso y mi sueño es no dejar nunca de emocionarne". Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada sólo pude volverme a sentar, llevar mis dedos a los ojos cerrados y escuchar un caluroso aplauso que no olvidaré nunca. Desde ese momento y hasta que acabó el cursillo, la gente me felicitaba por los pasillos y me decían que era un profesional que transmitía, que tenía un talento. La actriz, al acabar la sesión, se acercó a mí, me dio un abrazo con mucho cariño y me dijo "muchas gracias por expresar lo que dijiste y por ser un profesor como pocos, necesitamos muchos como tú". También una de las ponentes norteamericanas me dio un caluroso abrazo y me levantó sus pulgares soltando un enorme "Great!!". Y la organizadora del curso, al terminar las jornadas, me dijo abiertamente: "tú tienes que incorporarte a esto porque tú eres un profesor con talento". Os prometo que todo este reconocimiento me hace sentir muy, muy dichoso, a veces también con una responsabilidad enorme. Siempre mi entorno me ha considerado como una persona que alcanzaba los objetivos con facilidad, pero yo nunca lo valoré ni lo consideré un don. De hecho, no creo que tenga esa capacidad que mucha gente me atribuye porque mis defectos la oscurecen un poco. Sin embargo, ahí está lo que el mundo opina y me demuestra y creo que debo estar a la altura y agradecer, siempre tener un enorme GRACIAS para aquellos que creen en mí y en lo que hago.

Soy maestro por vocación. Siempre lo quise ser y tengo claro lo que quiero enseñar y transmitir. Por lo que me demuestran mis alumnos y me han demostrado a lo largo de estos 24 años parece que lo logro. Entonces, ¿por qué a veces no me he sentido satisfecho? ¿Tal vez mis objetivos son demasiado elevados, mi autoexigencia es enorme y me provoca esas reacciones? Es probable que así sea. En todo caso, seguiré mi dinámica y sí, me implicaré en Talento 3.0 si mi colegio lo decide. Al fin y al cabo la saga familiar a la que pertenezco se caracteriza por tener también muchos de nosotros con talento, a lo mejor muchas veces no demasiado bien gestionados en nuestra etapa escolar, pero hemos salido a flote. 

Y para muestra, un botón. Hoy se ha puesto a la venta un nuevo libro de mi prima, Elisa Vázquez de Gay, el séptimo de su trayectoria como escritora, los tres primeros de poesía, los tres siguientes de novela biográfica (Anita Delgado, Maharaní de Kahpurtala) y ahora con otra novela ambientada en la Cuba colonial y en la que se reflejan las penurias de las mujeres esclavas, muchas de ellas de origen gallego. "Una casa en Amargura" está llamada a ser una de las lecturas del verano y una de las promesas literarias del año. Ni que decir tiene que empezaremos a verla y oirla de nuevo en entrevistas de prensa, televisión y radio, pero a nosotros, este clan de los González-Arias, nos importa el honor y el orgullo de tenerla ahí, de compartir su TALENTO, sabiendo que nuestros abuelos y familiares que ya no están estarían más que orgullosos de ella y en definitiva de todos nosotros, a pesar de los avatares difíciles de la vida. Así que ya véis, seguimos dando guerra y lo que nos queda. Un abrazo muy grande para todos


domingo, 7 de junio de 2015

NO VOY A HABLAR DE POLÍTICA

Seguro que muchos esperábais que lo hiciera. Lo haré (a pesar de las recomendaciones de Paquito), pero brevemente. En A Coruña, después de una semana de recuentos y vueltas a recontar, el partido más votado ha sido el PP por 28 votos. Es decir, empate, entre los populares y los nuevos de Marea Atlántica, 10 concejales cada uno; nosotros nos quedamos con 6 y el BNG con 1. El gobierno será para la Marea, con apoyos puntuales por parte del PSOE, pero sin pacto escrito. Uno de los objetivos de las fuerzas de izquierda era destronar a la derecha corrupta no sólo en A Coruña, también en aquellos emblemas de la corrupción como la Comunidad Valenciana o Madrid. Estos días después de las elecciones, las programas de debate se llenan de tertulianos de todos los colores con argumentos que van desde el catastrofismo absoluto hasta la esperanza en una nueva forma de gobernar. Yo confío en que estos movimientos aglutinadores de propuestas ciudadanas que tienen como emblema a Podemos gobiernen "con sentidiño" (en palabras de nuestro futuro alcalde, Xulio Ferreiro) y den un aire nuevo en ayuntamientos y comunidades autónomas. Mientras, desde el PSOE, consideramos que los resultados podían haber sido mejores pero no ha ocurrido el batacazo que algunos auguraban. En Coruña no hemos conseguido que Mar Barcón sea alcaldesa, pero vamos a ser decisivos en muchos acuerdos de gobierno para los ciudadanos. Próximo objetivo: las elecciones generales de fin de año para que Pedro Sánchez sea el presidente de España. Algunos pensaréis que aspiramos alto, pero vemos las posibilidades con objetividad y lo que todo el mundo tiene claro es que a la derecha le hace falta un buen lavado de cara y sobre todo, de formas. El PSOE ya ha iniciado ese proceso y poco a poco iremos viendo los resultados.

Fin, Paquito. Ya no hablo más de política. Solo comentar que para mí ha sido una experiencia única. No me arrepiento de nada, he vivido momentos muy intensos, he pertenecido sin duda a la mejor candidatura porque desde la nº 1 al último suplente hemos trabajado en un ambiente de cordialidad, optimismo, amistad y compañerismo como hace tiempo no vivo. Como puse en el muro de mi Facebook, solo puedo dar las GRACIAS a quien me propuso participar en ella, Mar Barcón, por muchos motivos, pero sobre todo porque en los días de precampaña y campaña electoral fui plenamente feliz. Ha sido un HONOR formar parte de ese grupo, con el cual sé que me quedan vínculos y en el que se están forjando amistades duraderas. Nombrar a los 31 sería larguísimo y tedioso, pero como ellos y ellas ya saben lo que sentimos y hemos vivido, pues prescindo de hacerlo. Es posible que mucha gente no entienda este sentimiento, lo comprendo, sobre todo en estos momentos tan convulsos con la política. Tal vez fue eso lo que nos unió, el hecho de saber que no teníamos nada que perder y sí mucho que ganar, sobre todo a nivel humano. Y ver también la implicación en la medida de sus posibilidades de la gente de mi entorno, de la gente que me quiere, desde mi familia hasta los niños de mi clase, ha sido un auténtico regalo. Como anécdota deciros que tres de mis alumnos aparecieron con una pancarta de apoyo en un mítin (acompañados de sus padres) y que esa pancarta recogía el cariño de todos ellos. Os pongo la foto porque fue de lo más bonito que viví estos días.




Y como la vida vuelve a su ritmo, el lunes siguiente a la jornada electoral, a las 9 de la mañana, volvía al cole. Tenía ganas de ver a mis chicos y sabía que ellos a mí. Quedaban 4 semanas para acabar el curso y había que centrarse e ir rematando objetivos, aunque con la prácticamente segura garantía de continuar con ellos en 6º. A los pocos días tuvimos el mejor regalo de fin de curso: nos comunican desde el Servicio Municipal de Educación que mi clase gana el PRIMER PREMIO del Concurso de Blogs Escolares con nuestro blog "TRAVELANDIA", centrado en viajes y lugares que hemos visitado o que nos despiertan curiosidad. Fue espectacular ver la reacción de mis alumnos cuando se lo dije en el patio al día siguiente al entrar al colegio: saltos, risa, gritos de alegría y de premio, tres tablets para el aula. Lo mejor vendría esta semana, el miércoles 3, cuando se hizo la entrega de premios en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de A Coruña y estábamos todos invitados: profes, niños y niñas, papás y mamás. Nos pusimos guapos y allá nos fuimos a las 5 de la tarde a recibir el premio, discurso incluído. ¡¡Qué orgullo!! Sus caras, la sonrisa de las familias, conocer a los otros premiados y sobre todo, ver recompensado un esfuerzo que hacíamos en ratos libres, en la hora de lectura, en nuestras casas... Fue un auténtico subidón y aunque no haces estas cosas por los premios, porque cualquiera de las aulas participantes lo podría haber conseguido, es motivar a que los chavales aprendan porque les gusta, porque tienen curiosidad por saber algo nuevo, por investigar y preocuparse del mundo que les rodea. Y hubo cientos de flashes, parecía que nos daban un "Oscar" porque los padres con los móviles, la prensa, hicieron que por una hora los protagonistas fuéramos la clase de 5º de Ed. Primaria del CEIP "Anxo da Garda" de A Coruña. ¿Hay mejor recompensa para un maestro que ver a sus alumnos felices y orgullosos por el trabajo bien hecho? Yo creo que no.


Otro curso acaba... ¡y van 24! La administración sigue en las nubes en lo que respecta a la Educación, con mayúsculas, de este país. De nuevo tendremos un fin de curso "caliente" por diversas decisiones desafortunadas de los políticos. Pero yo cada día lo veo más claro. Sólo los docentes sabemos lo que tenemos en las aulas, la dinámica que se genera y lo que se puede sacar de cada alumno, sus fobias y sus filias, sus temores, sus capacidades y limitaciones, sus emociones. Cada vez más somos psicólogos, educadores, canguros, monitores, enfermeros, médicos... a veces hasta padres y madres "postizos" o sustitutorios porque para muchos niños hay un padre o una madre ausente. Tarea difícil pero con una carga emocional inmensa y decisoria en sus vidas. Tengo claro que en 24 años habrá personas que me hayan odiado y que si me viesen por la calle a lo mejor oía algún improperio; pero también sé que otros (espero que la mayoría) guarden buen recuerdo de mí. Algunos me leen y están ya cerca de los 40 años, con hijos en colegios e institutos. Sólo les pido que traten bien a los maestros y maestras de sus pequeños y que se acuerden de que algún día, alguien también creyó en ell@s y en sus posibilidades. Continuaremos, continuará...