miércoles, 27 de noviembre de 2013

RECUERDOS DE HOLANDA

A pesar de estar instalado en Coruña, con el trabajo al lado de casa e iniciando esta impuesta nueva vida, hay momentos en que Holanda se presenta en mis conversaciones o en mi rutina diaria. Con los niños, dando clase, utilizo mucho el recurso de mis andanzas por aquellas tierras bajas y que fueron el origen de este blog. Estas semanas eran de mucho entusiasmo en el país debido a la inminencia de la festividad de Sinterklaas. Y, ¡cómo no!, les hablé a mis alumnos de tan peculiar personaje de la cultura holandesa.

Los chavales se muestran entusiasmados cada vez que nos vamos "de viaje" por Europa de manera un tanto virtual. La semana pasada hicimos una actividad relacionada con Hans Christian Andersen y los cuentos populares, así que Copenhague y su "Sirenita" por allí aparecieron… y el "profe" también. Con Sinterklaas, más de lo mismo. Las imágenes de la cabalgata de hace pocos días por el centro de Amsterdam les dejaron con la boca abierta, polémicas aparte por las acusaciones de xenofobia debido a los "Zwarte Pieten". Estamos pensando en mandar a alguna compañera mía de las que todavía están por allí bregando las redacciones que hicimos sobre el señor obispo de marras.

Con todo esto lo que quiero expresar es que, a pesar de que para mí la experiencia holandesa tuvo sus más y sus menos, es necesario reconocer que mi vida estará vinculada siempre en cierta manera a ese país. Cada poco aparecen noticias sobre el mismo que suelo colgar en facebook y que no dejan de ser desconcertantes: una mujer muerta hace 10 años es descubierta en su casa de Rotterdam, sin que nadie se enterase; un concejal holandés de origen gallego desaparece y se suicida en Galicia dejando una nota a su familia y a "La Voz de Galicia"; el ayuntamiento de Amsterdam paga con cervezas a unos alcohólicos para que limpien el parque donde se reúnen (por cierto, muy cerca de donde vivía yo y con los que me crucé varias veces en ese parque), noticias desesperanzadoras sobre el sistema sanitario holandés, con experiencias nefastas de ciudadanos españoles viviendo allí… Y no todo desgracias, aunque lo más llamativo es lo que más se lee y lo que "vende". Mientras, Sinterklaas sigue su recorrido por el país apuntando en su libro qué niños se portan bien o mal para luego "tomar medidas".

A mí no me dejará nunca de sorprender ese grado tan extremo de pragmatismo que tenían los ciudadanos y los políticos holandeses. El pragmatismo que ya comenté aquí en anteriores entradas referidas a temas que causan debate (la eutanasia, los coffee-shops, los impuestos, la vivienda, la sanidad, la educación, los servicios sociales, la inmigración), pero que al mismo tiempo nos causan en determinados aspectos mucho estupor y no te dejan indiferente. Y, evidentemente, comparas con lo nuestro y sacas la conclusión que no es ni mejor ni peor, aunque hay detalles que no podré compartir nunca al mismo tiempo que habrá una imagen de España en Holanda y en otros países europeos que causan urticaria, especialmente la corrupción. 

Y sí, claro está, los ojos se levantan del libro que estás leyendo o dejas de hacer lo que tienes entre manos cuando oyes en televisión alguna noticia sobre el país o en alguna web que visito aparecen palabras que tengan que ver con Holanda. Ayer, por ejemplo, el Barça perdió en Amsterdam contra el Ajax y no pude evitar recordarme del Amsterdam Arena, por donde pasaba en el tren habitualmente en dirección a Utrecht. 

Holanda ya forma parte de mi vida, ahora más de mis recuerdos, y ahí estará presente hasta que abandone este mundo. En el colegio a veces comento muchas cosas del país con mis compañeros y me da la sensación de que puede llegar a cansar, pero bueno, si con ello contribuyo a dar una imagen más real del país y de Europa en general que los medios nos tienen muy distorsionada, pues mejor. Como ya podéis intuir si me habéis leído desde hace tiempo es que "no es oro todo lo que reluce" allende los Pirineos.




domingo, 17 de noviembre de 2013

CUMPLEAÑOS ADOLESCENTE

Se puede decir que voy a revivir el período "teenager". Mi hijo cumple 13 años y aunque ya en los últimos meses le he notado características propias del cambio, hoy ha sido el primer choque de visiones. recuerdo esos libros de "¡Socorro! Tengo un hijo adolescente" que tendré que plantearme consultar algún día porque, a pesar de lo moderno y actual que un padre puede ser, hay 30 años de diferencia entre mi adolescencia y la suya.

Mi hijo cumple el lunes pero ha querido celebrarlo hoy con sus amigos. Adiós a las "piscinas de bolas" y cumpleaños con tartas. También, a decir verdad, adiós al gran presupuesto para el cumpleaños con casi 20 niños invitados, la cosa quedó en tres y él, así que planearon ir al cine y merendar. Yo era el "taxista" que los llevó y desde que subieron al coche lo primero que sorprende es el lenguaje incomprensible que a veces utilizan para referirse a los personajes que los identifican. Todos de videojuegos, nada de televisión ni libros, internet es lo que manda. El juego que manejan se llama "Minecraft" y su jerga es la que usan ellos. Personajes como Vegeta y Willy son sus ídolos. Todo esto aderezado con muchos "chaval" por el medio cuando se dirigen unos a otros. De casa al cine, atravesando toda la ciudad, ninguno de ellos dejó de usar el móvil para mandarse archivos de whatss app o ver algún vídeo de youtube. Supongo que al estar yo tuvieron la precaución de no decir "tacos" típicos o hablar de chicas o sexo, pero se intuye.

Llegamos al cine, con tiempo, entradas con descuento (menos mal) y allí quedaron, con algo más de dinero por si lo necesitaban. Regresé a casa de mis padres a por mi hija y pasamos la tarde haciendo tiempo por la ciudad hasta las 8, hora de salida. Y allá fuimos.

- ¿Qué tal la película?
- Bien, a mí me gustó - dijo uno de ellos
- Sí, bien - dijeron los otros tres, sin más comentarios.
- Bueno, pues ahora iremos a merendar, ¿no?
…

Y claro, en este mundo globalizado de centro comercial, al lado del cine, McDonalds. Lo que a mí me cuesta pedir algo en estos horrores de comida rápida (una amiga mía decía que hay que llevar los apuntes para saber qué pedir) ellos lo hicieron en segundos. Sumado al grupo, mi hija de 7 años que se integró como nadie y sin ningún tipo de rechazo por su parte, vamos, de toda la vida.

- Yo quiero un "Happy Meal" con nuggets, patatas fritas, agua y Actimel
- Yo también un "Happy Meal" de hamburguesa con queso, patatas "de luxe", Coca Cola y Actimel
- Yo una Doble Cheeseburger con patatas y Actimel, no quiero bebida
- Y yo otro "Happy Meal" igual pero con Danonino.

(El pureta que escribe se volvía loco mirando los carteles con imágenes para pedir un "Sundae" de chocolate)

TOTAL: 20'85 €.

Esperamos las bandejas, buscan sitio y se desenvuelven como pez en el agua. Comen en pocos minutos entre más comentarios, mensajes de móvil entre ellos (???!!!) y mientras tú observas que, a pesar de querer hacerlos cada vez adultos más pronto en esta sociedad, siguen siendo unos niños. En otras culturas pasarían rituales de iniciación para convertirse en hombres, empezar a formar su familia, etc. Nuestros patrones de comportamiento alargarán la adolescencia hasta los 20… o 30 años (¡¡¡horror!!!). Eso sí, dominando el móvil, el facebook y todo lo tecnológico aparecido y por aparecer.

Pero en eso me fijo que en el fondo la culpa es única y exclusivamente nuestra, de los adultos. Veo pasar a un padre también manejando su otro yo, su móvil, que se ha convertido en la prolongación de tu personalidad, decorado, con fotos de perfil, fondo de pantalla, slogans revolucionarios (¡¡¡NUNCA MÁIS!!!) y, por supuesto, con un dominio del inglés total. Una anécdota: el otro día en mi clase de 4º de Primaria mi "tribu" tenía que hacer una redacción sobre algo bonito que les había pasado en la vida con la gente que les quiere. Una niña tuvo alguna falta de ortografía grave, por ejemplo, "haunque", pero escribió correctamente "Burger King". Ojo al dato.

Seguimos con la narración del cumpleaños. Salimos del centro comercial (por desgracia, ya no hay cines en las calles y avenidas de las ciudades) y cogemos el coche. El camino de regreso, igual, formando grupos de whatss app y diciendo bravuconadas. Dejamos a uno de los chicos en su casa porque se marchaba a Lugo; los otros dos vienen a casa y mi hija entre ellos, completamente integrada. El mayor del grupo hasta hablaba con ella del "Club Penguin" (una web de juegos para niños de 6 a 8 años) y ella escuchando las conversaciones de "las hormonas ambulantes". Como en casa no hay Wii, aguantaron media hora, pero se van a ver mañana.

Reflexión: nuestros padres dirían "¿a dónde vamos con estos chavales?" y aquí estamos. Nosotros decimos "¿a dónde vamos con estos chavales?" y el futuro será sabio, eso sí, individualidad y competitividad multiplicada por 10. Lo bueno de todo es que hoy mi hija me dijo:

- Papá, ¿cuándo me vas a hacer el blog?

Definitivamente los tiempos cambian y menos mal que cambian. O cambias tú con ellos o te quedas obsoleto. ¿Cambian para bien? Yo creo que sí, siempre se ha avanzado para bien. Aunque uno de los chavales dijo, y es un error, "yo no pierdo el tiempo acordándome de mi número de teléfono ni de mi pin". Le pidieron su número para hacer un grupo y no lo supo dar, el problema está cuando prefiere quedarse fuera del grupo antes de aprenderlo o que los demás le resuelvan la incidencia, como así fue. Cuanto más hacemos nosotros para que nuestros hijos no hagan es cuando estamos hipotecando ese futuro. Como en el agosto de los colegios, donde una compañera comentaba en facebook que recibió una nota de una mamá de una alumna suya de Infantil de 3 años que ponía: "A Fulanita pélale bien las castañas y cortáselas en trocitos pequeñitos". Peor la madre que la hija.


lunes, 4 de noviembre de 2013

SLOW

Hace unos años oí hablar de este movimiento. El movimiento "slow" tiene la filosofía de hacer las cosas despacio, de no dejar que el "stress" invada nuestra esfera laboral o personal. El tiempo es el que es y las cosas necesitan su tiempo para que se realicen.

Últimamente noto como mi vida pasa por momentos de "slow" total combinados con momentos de absoluta rapidez. Tener hijos y además trabajar con niños, hace que tu vida sea un continuo sprint para alcanzar determinados objetivos. Y todo eso tienes que articularlo con tus propios acontecimientos cotidianos y con tus objetivos personales. Si te dedicas de lleno a los niños, olvídate del "slow". Lo malo es cuando no tienes ese estímulo, entonces tu tiempo tarda en pasar y buscas desesperadamente estar ocupado. 

Noto eso en mí. Durante las horas en el colegio, además de disfrutar con mi nueva "tribu" de 28, realmente me lo paso genial en mi trabajo con estos "locos bajitos" de 9-10 años. El tiempo corre que se las pela. No estoy empezando a explicar una determinada cosa cuando ves que se te ha ido el tiempo y toca cambiar de asignatura. ¿Qué ha pasado en esos 55 minutos?:

- "Profe", es que "x" me está molestando
- "x", para ya porque me voy a enfadar, que te estoy viendo desde hace unos minutos
- Alfonso, ¿nos vas a dar hoy las notas del control?
- No, aún no los corregí.
- "Profe", dice mi madre que si puede venir a hablar contigo el lunes
- Pues no porque ya tengo concertadas otras dos visitas, mejor el lunes próximo.
- Alfonso, "y" me está tirando trozos de goma (sí, amigos, aún se tiran trozos de goma) y me molesta
- ¡Yo no, yo no!
- A ver, "y", te voy a mandar traer 28 gomas. 
- ¡¡Y a mí me las tiraba "z" con la regla!!
- ¡¡¡ Y a mí, y a mi , y a mi....!!! (Barullo)
- ¡¡¿Os podéis callar ya para poder continuar?!! "¡X", atiende al libro y ponte en la página que estamos
- "Profe", "y" tampoco está en la página y yo ya se lo dije. ¿Te puedo enseñar la redacción?

etcétera, etcétera, etcétera

28 niños, más el profe, más una cuidadora, más una profesora de apoyo hacen 31 personas en un aula reducida, con mesas, sillas, mochilas de indescriptibles diseños y dotadas de ruedas, libretas, libros, la pantalla digital, mi ordenador... ¿se puede hacer "slow"? Os juro que lo intento pero es imposible. El caso es que yo me lo paso bien, en el fondo, y creo que los chavales están contentos, me cuentan los padres que de tanto contarles anécdotas de Holanda ¡¡algunos están pensando irse de vacaciones allí!! Sinceramente, los veo felices y no hay nada más gratificante que ver que un crío viene contento al colegio, ¡supongo que algo tendré que ver yo en esa felicidad!

Total que después de una jornada de 5 horas con niños el momento de la salida es el inicio de mi fase REM, de mi momento "slow". En una hora he comido y son las 3 de la tarde. No hay literalmente NADA que hacer, porque tampoco es plan de ponerse a corregir controles de golpe, programar, buscar actividades lúdicas o hacer seguimiento de alumnos con dificultades. Repito, toca MOMENTO "SLOW". Pero mi carácter es así. O me da el sueño y puedo estar tres horas de siesta o a los 20 minutos ya tengo que empezar con algo. Estos días pasados hemos tenido un "puente" de 4 jornadas (jueves, viernes, sábado y domingo) y a pesar de que estuve con mis hijos y el tiempo no acompañó, tienes que tener iniciativa para que no se aburran. Así que, el jueves a Lugo, con recogida de castañas en una finca de un familiar; viernes al cine con uno y la otra con sus tíos y prima, ya que la película no era para ella; sábado casa y más casa porque no paró de llover y tuvimos visita familiar; y hoy domingo un poco más de lo mismo, ya empieza a hacer frío y me he pasado la tarde cocinando. Ahí es donde se puede aplicar el "slow". Las castañas necesitan su tiempo para asarse y la carne el suyo para guisarse. Pero mientras prepara clases, corrige exámenes, plancha ropa, mira el correo... y ya véis, la 1 de la madrugada de una nueva semana que empieza. ¿Podremos llegar a ser realmente "SLOW"? Me da que no. Pero por intentarlo, que no quede


domingo, 20 de octubre de 2013

BELÉN ESTEBAN Y EL "COACHING"

Sé que muchos al ver el título de la entrada ni os pararéis en leerla. Hacedlo igual, por favor. Os explico por qué. Ayer tenía la tele encendida mientras trabajo con el Mac o navego por internet. Y, cómo no, emitieron en Telecinco "Sálvame De Luxe". Llevaban varios días anunciando el regreso de Belén Esteban a las pantallas de la "telebasura", un fenómeno televisivo que en España debe ser lo que más audiencia da.  

El caso es que entre trabajo, cena y televisión, paré unos minutos a ver todo el ritual de su reaparición, capitaneado por Jorge Javier Vázquez al que no le podemos negar su don para la comunicación. Cuando Belén empezó a hablar respondiendo a las preguntas del presentador y de otros contertulios, el discurso se me hizo muy familiar y se acercaba mucho a lo que está ahora de moda entre mucha gente en España: ir a un "coach".

¿Que qué es un "coach"? Pues teóricamente es una persona que te "entrena" a nivel personal para que tu vida sea la mejor entre las mejores. Es una especie de "hada madrina" que te dice lo que realmente quieres oir en una etapa de tu vida en la que tienes un bajón emocional acentuado además por la coyuntura que se vive en el país. Hay una crisis moral, política y de valores (aunque los medios de comunicación se empeñen en hacernos creer que es económica) que afecta también a nivel individual. El individuo, la persona está en crisis y en ese momento es cuando aparecen los "coachs" y te sacan del pozo... aunque lo que en realidad hacen es ponerte en un altar y decirte lo válida que eres, lo guapa que estás, lo que puedes conseguir siempre porque "tú lo vales" y lo que te sobra en esta vida. 

Todo el discurso era tan de libro de autoayuda que no tenéis más que entrar en una de las múltiples páginas de "coaching" que hay por internet y comprobar que lo que decía Belén Esteban está en el proceder diario de muchos de estos "profesionales" de la motivación. No digo que no haya gente que no sea válida, pero sí que muchos se han subido al carro de la moda y se están aprovechando de muchos infelices, haciendo además estragos en sus respectivos entornos familiares.

"Del pasado no hablo porque está olvidado, sólo miro al futuro", "tengo casi 40 años y me queda mucho por hacer y por vivir", "la Belén Esteban (aquí puede leerse cualquier nombre y apellido) de antes no era yo, ahora sí que soy la verdadera", "a él le deseo lo mejor pero no voy a hablar nada de él porque forma parte del pasado", "mi psicoterapeuta me ha dicho que..." Frases de este estilo y otras del tipo "me he desprendido de una mochila muy pesada", "tengo que vivir mi vida sin tener en cuenta lo que piensen o digan los demás" han llegado a un punto que me taladran el cerebro por lo irreales e ineficaces que son. ¡Cuánto daño hacen! Aclaremos.

Licenciatura en Psicología: 5 años de carrera para obtener tu titulación y empezar a ejercer como psicólogo colegiado y, en cierta manera, controlado por un Colegio Médico; curso de "coach": unos cientos de horas de formación, pagar unos 6000 euros y "lanzarse al ruedo" apoyándonos en la inteligencia emocional, la psicología neurolingüística y unas pocas decenas de frases bonitas. Podría decirse que la labor profesional de un "coach" (que, REPITO, no digo que todos sean malos ni hagan mal su trabajo) puede rayar el intrusismo. Sé de buen tinta que muchos psicólogos de carrera están alerta ante esta nueva figura que campa a sus anchas en gabinetes con nombres rimbombantes o páginas web.

Lo malo de todo esto es cuando alguien sigue al pie de la letra lo que le puede decir uno de estos oportunistas y se destroza a sí mismo, a su entorno familiar, a sus amigos más íntimos... en aras de buscar su "plenitud" como persona en una realidad que es la que es, por mucho que la queramos maquillar con palabras bonitas y frases alentadoras. Me decía un familiar cercano que en el mundo empresarial la labor de "coaching" se lleva haciendo desde hace años para conseguir la motivación de un equipo, de cara a conseguir unos objetivos y unos beneficios. Pero que cuando su empresa les mandaba dos o tres días a un hotel para este tipo de actividades y en medio de un gran grupo en el que tenías que poner buena cara al compañero "hijoputa" que te clava el puñal en el trabajo diario a la mínima de cambio, le hervía la sangre y lo único que le apetecía en vez de darle un "abrazo de energía" es darle un buen puñetazo y partirle la nariz.

Yo espero que a la Esteban le vaya bien en su vida a partir de ahora, aunque lo dudo. Sigue siendo "carnaza" para el telespectador ávido de morbo y pendiente más de las veces que su vecino sale o entra de su casa y con quién que de los que tiene dentro de su propia casa. El problema es que en este país hay muchas (y muchos) "Belenes Esteban" que se creen que con unas pocas sesiones de "coaching", rompiendo su pasado y apartando de sus vidas a aquellos que de verdad les importan, serán felices porque "descargan su mochila, siguen su camino, dejan sus propias huellas", etc., etc. ¿Cómo se puede no cometer los mismos fallos en el futuro si no miramos al pasado? ¡Cuántas veces se ha dicho que una sociedad NO DEBE OLVIDAR SU PASADO SI NO QUIERE TENER LOS MISMOS FALLOS EN EL FUTURO! Pues lo mismo le digo yo a las personas: no podemos desprendernos de nuestro pasado, desde luego no de golpe ni así como así, porque en tu pasado (y en tu presente) hay gente que está ahí, apoyándote continuamente aunque no se diga y mucha gente además que depende y está pendiente de ti, de tus actos y de tu comportamiento en la vida (sobre todo los niños). Si les fallamos como personas porque "tenemos que hacer nuestra vida, al margen de lo que piensen" poco favor les haremos.

Y siento si alguien (algún "coach") se ofende por esto, pero la realidad es la que es. A una persona que lleva 4 años en paro no se le puede "vender" que "abra la ventana cada mañana, respire el aire del nuevo día y salga a la calle con una sonrisa y muy motivada, porque eres un ser único que puedes conseguir lo que te propones" porque seguramente tenga familia que alimentar e hipoteca que pagar religiosamente.  "Coaching" sí, pero con los pies en la tierra y no con alas de Ícaro para volar, que el sol   las derrite y caer desde las alturas tiene que ser doloroso, muy doloroso o incluso, mortal. Besos.


miércoles, 16 de octubre de 2013

FALSA RUTINA, PERO A LA ESPAÑOLA

Cuando vivía en Holanda y empezaba el curso, con viajes en el tren a las aulas para dar clase, las compras cotidianas de víveres, los horarios, etc., comenzaba la rutina como cualquier persona con una vida digamos "estandarizada", acomodado en lo que ahora se ha dado por llamar "zona de confort", aún a pesar de no estar con mi gente ni en mi país.

Después de toda esta tormenta emocional que he vivido en los últimos seis meses y que continúa en muchos sentidos, aunque con momentos de cierta lucidez y tranquilidad, y una vez ya instalado en mi nueva vida impuesta en Coruña, la rutina también llega a mi devenir diario, pero a la española: nuestros horarios, nuestras comidas, nuestra gente y nuestro modo de ser, que nos hace tan únicos en cualquier lugar del mundo al que vayamos. No deja de ser una falsa rutina como he puesto en el título, ya que para mí no es mi zona de confort ni algo deseado, aunque lo mejor que ha traído ha sido poder dar clase al lado de casa y a un grupo muy heterogéneo de alumnos, que me aportan muchas alegrías y dan sentido a lo que elegí hacer hace 22 años.

No voy a negar que mi zona de confort todavía no existe y creo que tardará porque siempre hay algo que la quiere trastocar. Hay momentos en los que realmente pienso que nunca más voy a ser feliz como lo era antes, pero siempre se encuentra alguna lucecita que alumbre y dé ese chispazo que necesitamos los seres humanos para sobrevivir a las puñaladas de la vida. Si literalmente fuesen de verdad estaría agujereado por todas partes y realmente en "cuidados intensivos", con pocas posibilidades de salvación, pero siempre hay unas vendas y unas transfusiones que realizan los amigos y la gente que de verdad importa en la vida de cada uno y que tiran de ti. Es verdad que nadie avanza si no tiene la voluntad de avanzar ni algo por lo que continuar en la vida, en mi caso hubo momentos de sentirme completamente inservible e inútil en este mundo, con ganas de desaparecer físicamente del mismo, pero siempre hubo alguien ahí dándome alguna palabra de ánimo u ofreciéndome un rato de conversación, un hombro en el que llorar y así las puñaladas iban cicatrizando. Aún hay bastantes restos y seguro que habrá más, pero digamos que también hay algo de "vacuna" puesta y un horizonte más limpio y las ideas más organizadas. Pero sí, la idea de que no volveré a ser feliz como antes aún la tengo y sé que lo ocurrido me marcará para el resto de mis días.

Pero bueno, mis 28 alumnos hace que vaya a trabajar con ganas, que me lo pase muy bien con ellos a pesar del ruido que se genera en el aula por querer hablar todos y opinar. Les cuento mucho mis andanzas por Holanda y me asombra que les fascina. A veces, suelto alguna frase en holandés que muchos escriben en una agenda; los padres me han contado que los niños llegan a casa contando lo que yo les enseño y alguno me ha confesado que están pensando en ir a visitar el país!! Al final me tendría que pagar el Ministerio de Turismo holandés por la promoción que les hago.

El caso es que noto que en un mes de clase estoy de nuevo a gusto con lo que hago. Lo cual no significa que tener 28 alumnos en Primaria es una locura, teniendo en cuenta que en España la educación es inclusiva y tenemos alumnos con necesidades educativas específicas, yo de los 28 podría decir que hay que atender con cierta singularidad al menos a 5 de ellos. Además, el espacio es pequeño y realmente no se cabe en el aula.

Pero sigo pensando que la educación es aquí mejor que en Holanda precisamente por todo esto. Mi aula está con la misma tecnología que tenía en las aulas de los colegios holandeses: pizarra digital (curiosamente la de mi clase usa el mismo software que la que tenía en Wormerveer), acceso wifi a Internet desde mi ordenador, un niño con discapacidad severa también tiene su propio portátil, el centro dispone de 2 aulas de informática grupales... Aunque lo mejor seguimos siendo, por supuesto, NOSOTROS, los gallegos, los españoles. Ese contacto humano con los niños en Holanda no lo había. Poder acariciarles el pelo sin que se asusten, dar un beso porque uno está de cumpleaños y trae bombones, un abrazo, un gesto, una frase de apoyo. Lo más bonito es que noto que ellos se sienten protegidos por "el profe" y que son nobles. Tienen 9 años, son niños, con sus juegos, sus peleas y sus picardías, pero por supuesto "a la española". Y eso no se paga con nada ni sale en "Españoles por el Mundo".

No me arrepiento por haberme ido a otro país y aprender, pero tampoco me arrepiento por regresar y poder comparar con perspectiva (Paquito, ¡cuánto le debo a esta palabra!). Y no, no animo a NADIE a marcharse, sino que animo a que lo que hagamos lo podamos hacer aquí, que nuestras ideas y nuestro "feeling" se queden con nosotros, aunque eso sí, que podamos exportarlo para que Europa se dé cuenta de lo que realmente vale en la vida. Besos a todos.


domingo, 6 de octubre de 2013

MARINA Y ULAY

Lo he visto hoy en el suplemento de "La Voz de Galicia" y no he podido aguantarme. De nuevo, algo referido a los Balcanes vuelve a mi. Y en este caso, de la manera más emotiva.



Para el que quiera saber más, aquí os dejo un enlace. También Amsterdam está presente en sus biografías.

La historia de Marina Abramovic y Ulay

¿Hay algo más que merezca la pena en esta vida que el AMOR...?

lunes, 30 de septiembre de 2013

HAMBRE

No lo he podido evitar. Nos tiene que revolver la conciencia a todos ver lo que llevo viendo desde hace tres meses desde la ventana de mi casa. A última hora de la noche y antes de irme a dormir, he cogido la costumbre de tomar una infusión y fumar un cigarro (esto ya sé que no está bien) con la ventana entreabierta. En verano entraba fresquito y se estaba de maravilla. Pero muchas veces en ese momento de relax los ojos no podían dejar de ver esa escena que tanto se oye y que sí, es cierta. Hay hambre en España y gente buscando en los contenedores algo que echarse a la boca.

Hay dos contenedores de basura justo enfrente de una franquicia de panadería. Y ya no puedo contar las veces que he visto a gente buscando llenar su estómago. Hoy también. Y no pude permanecer oculto, así que llamé al muchacho joven que estaba hurgando y le dije: "acércate al portal "x" que te bajo algo de comer". Precisamente había comprado ayer una empanada en ese comercio y había sobrado un cuarto después de una pequeña cena familiar. Bajé al portal y se lo di. El chico era joven, por su acento no era español pero su "Dios le bendiga, señor", me llegó al alma. Es superior a mí, no puedo permanecer impasible ante tanta miseria. Ya no hay que ayudar a niños de África o de la India a que no pasen hambre, el hambre está en nuestras calles y esas imágenes de la gente hurgando en los contenedores o haciendo cola en los mismos de las puertas de los supermercados es denigrante.

¿De verdad no se puede hacer nada más? Los bancos de alimentos no dan a basto ante tanta miseria, así que yo hoy hice lo que la conciencia me dijo en ese momento. Fue impulsivo, pero no me arrepiento y la verdad, siento que, a pesar de que hay personas que me pueden calificar de "malo", no me veo así.

Pedir a los políticos que reaccionen es en vano. Así que mi llamamiento va a ti, lector - lectora, que podemos hacer algo por alguien todos los días sin salir de casa ni acudir a grandes manifestaciones. Ese muchacho espero que hoy duerma con el estómago un poco más lleno y a ser posible encuentre más gente que le ayude. Me despedí de él con un "no rebusques en los contenedores, que hay mucha porquería. Y suerte". ¿Qué más podría haberle dicho? Aunque sí que podría haber hecho más por él. Ahora, mientras escribo, pienso si tendrá familia, si tenía que salir de noche a buscar algo para alimentar  a su prole, si la tiene. ¡Qué triste y qué injusticia ver que mientras se llevan sobres con miles de euros a paraísos fiscales la gente en España pasa HAMBRE!