sábado, 13 de julio de 2013

LO DESCONOCIDO

Hace pocos meses triunfó "Lo imposible", la película sobre el tsunami de Asia de 2006. Después de 13 días en Coruña mi sensación es de entrar en "lo desconocido". Esta nueva vida que tengo que empezar, impuesta y no deseada, es un viaje en muchos aspectos hacia lo desconocido de uno mismo. Tener que vivir algo que no quieres ni deseas y que puede ser evitable (porque en esta vida TODO tiene solución menos la muerte, repito, TODO) te arrima inexorablemente a lo desconocido.

Todo el que haya leído las últimas entradas desde mediados de abril se puede imaginar qué es lo que ha ocurrido en mi vida, no hace falta dar muchos datos. En estos tres meses mi viaje interior me ha dado momentos muy duros, pero también conocimiento de uno mismo y de los demás. Ves tu "mierda", perdonadme la expresión, pero también ves la "mierda" de la persona que está enfrente e intentas salir airoso de cada situación que te deja encerrado en la maraña de emociones negativas que rodean tu circunstancia. No es fácil porque siempre hay algo o alguien que no te deja salir y que quiere que continúes en el martirio, aunque he de decir que también ha habido momentos de luz al final del túnel, que por la longitud parece más largo que el del Canal de la Mancha ;)

La pregunta general es: ¿por qué los seres humanos somos tan complicados? ¿Es tan difícil comunicarse con el otro y entenderse? Desde luego, cometemos errores, pero tenemos la capacidad de perdonar y de corregirnos, la cuestión negativa surge cuando una de las partes en ese proceso comunicativo no quiere y continúa el daño, la flagelación, el dolor. Me he llegado a plantear si realmente existen las personas buenas, las que disfrutan de la vida en el día a día, sin preocuparse obsesivamente de lo material (léase dinero, tecnología, coches, moda...). Personalmente yo siempre me he considerado una persona a la que le gusta hacer el bien, no dañar a nadie y complacer al máximo número de personas posibles. Esto último es un grave error, ya que es el inicio de un fracaso. He descuidado muchas veces el "yo" por atender a los otros, y cuando hablo del "yo" incluyo también a mi familia más directa, que han padecido  muchos de los errores de los que hablé antes.

Pero, ¿cómo salir del bucle? Hay personas que piensan que la mejor manera es con una ruptura completa con tu vida anterior y empezar una nueva. Podrá tener sus ventajas, pero yo no las veo y para mi no vale. Pienso que para afrontar un nuevo futuro hay que dejar muy bien cerrado el pasado. Una persona muy cercana a mí me dijo en este tiempo una interesante metáfora: "Alfonso, borra la pizarra del pasado y empieza a escribir en ella un nuevo futuro". Después de unos días le contesté: "Sí, pero hay que leer y aprender bien lo que estaba escrito en la pizarra antes de borrarla". Otras personas piensan que para salir del bucle hay que hacerlo con una transición lenta pero con pasos pequeños y firmes hacia adelante. Creo que es mejor y yo estoy en ese proceso, con ayuda psicológica y familiar, aunque este camino se está haciendo para mí ya muy largo y extenuante porque se emplea mucha energía y no se obtienen resultados a corto plazo. A pesar de todo, creo que estoy haciendo lo correcto, a veces equivocándome y pidiendo PERDÓN, intentando rectificar y continuar adelante. Para que lo entendáis, estos días hablando con amigos sobre lo que ha pasado les decía: "es como si tengo un accidente y pierdo un brazo o una pierna y tengo que empezar a vivir sin ellos, al principio cuesta, el aprendizaje es lento, hay mucha frustración y se sobreentiende que al final te acostumbras y sigues con tu vida". Yo de todas formas, preferiría haber seguido como hasta abril, pero "lo inesperado" (otro "lo") surgió de la nada y me arrebató mi zona de confort.

Haciendo balance durante estas semanas he oído muchas cosas positivas sobre mí, pero la mayoría referidas a nivel profesional. "Que todo lo que te propones lo consigues" es lo que me ha dicho la persona que cité antes. Sin embargo, a nivel personal y emocional mi percepción general es que mi vida ha sido un auténtico fracaso y esa sensación me persigue desde niño. Me dicen que soy sociable, conciliador y muchas palabras bonitas más, pero en mi interior siento que tengo que pulir muchas emociones, aprender a interesarme por mi "yo" pero sin dañar a los demás porque, en muchos casos, soy consciente de que he hecho daño y lo importante es saber de dónde viene eso, POR QUÉ actúo con irascibilidad en determinadas situaciones y me provoca un malestar psicológico general que hay que arreglar definitivamente. Lo estoy intentando y os pido paciencia, no sé tampoco si podré alcanzar algún objetivo plausible, pero sé que ahí estaréis para recordarme lo que hago mal, de buenas maneras. Seguiré informando de todo este proceso y cuando vea que llega a su fin, intentaré que esa renovación también se vea plasmada en el blog. Besos a todos.


lunes, 1 de julio de 2013

POR FIN, CORUÑA

Ya estoy aquí, definitivamente. Los últimos días en Amsterdam fueron muy emotivos con la gente que me quiere y allí están. También mucho trabajo, nervios, pero por fin el día 29 llegó. Dejar el piso que alquilé hace sólo 3 meses fue una sensación amarga. Era un piso precioso, pensado para una familia de 4, acogedor y en una zona privilegiada. Tampoco olvidaré nunca a Paul, el propietario, que se portó conmigo con una humanidad ante mi situación digna de una persona con una gran personalidad, en otras circunstancias hubises tenido que pagar todo el alquiler de un año aunque no viviese allí, así es Holanda.

Cuando mi "ángel de la guarda" en Holanda vino a buscarme para llevarme a Schiphol y salimos de allí, yo estaba ya muy nervioso, deseando facturar (2 maletas más el equipaje de mano), pasar el control, tomarme un café y esperar. La cola en facturación era extensa y aún tardé un poco, pero la despedida con M. fue muy emotiva, foto incluida, aunque sé que lo veré en verano porque viajará a Galicia. Al despegar el avión las lágrimas inundaron mis ojos, queda mucho mío en los Países Bajos y algo de ellos en mí. El vuelo, por cierto, perfecto, una vez más Vueling se ha portado correctamente y llegó con antelación a Alvedro.

Y evidentemente al llegar y ver nuestra costa, nuestro mar, nuestras "ondas atlánticas" otra vez la emoción. La Torre estaba espectacular, como siempre, vigilando nuestra ciudad. Sabía quién me estaba esperando y al verlo no pude más. Más lágrimas, besos y abrazos porque ya no es la misma situación que siempre y no puedo más que sentir tristeza por cómo han ocurrido las cosas, aún sigo mal y con un futuro muy, muy gris. Mi hijo me traía un mensaje: "Papá, no llores y no te preocupes por nada". Me dio esperanza y ánimo y espero que algún día todo, o por lo menos la mayor parte, vuelva a ser como antes. Se cumple el dicho de que nunca valoras lo que tienes hasta que lo pierdes y en mi caso se cumple al 100 %. 

Todo el mundo me dice que todo se solucionará, que las cosas y el tiempo irá colocando las cosas en su sitio y que todo cambio, por traumático que sea, será para bien. Yo llevo dos meses y medio así, desde que recibí la noticia, y hay momentos en que estoy peor que al principio. No sé cuánto durará el proceso, pero lo que tengo claro es que nunca volveré a ser el mismo que era: optimista, social, confiado, generoso... Me estoy volviendo muy huraño, sin ganas de nada y temo que esto irá a peor porque no avanzo. Me dicen también que piense en mí y en mis hijos, en la gente que me quiere, pero hay momentos en que siento que yo no puedo atenderlos correctamente en mi estado, ya veremos si tampoco puedo dar clase y tengo que coger una baja de larga duración porque no es justo que los niños sufran viendo a su profesor sufrir.

Y lo más triste de todo es estar convencido de que el problema, cualquier problema, tiene solución, pero no se quiere solucionar. Cuando los problemas son entre las personas, hay que sentarse, dialogar y adoptar medidas para solucionarlos, apartarlos de nuestra vida sin solucionarlos lo único que hace es adormecerlos y siempre saldrán de nuevo en el futuro. ¿Por qué los seres humanos podemos ponernos de acuerdo para fomentar la paz y buscar soluciones a los problemas del planeta, po ejemplo, y al mismo tiempo podemos destruirlo todo? Eso también pasa en nuestro microcosmos, en cada grupo humano del cual somos miembros: familia, vecinos, trabajo. Nos podemos amar con locura y nos podemos odiar hasta aniquilarnos. ¿Es tan complicado intentar, al menos, arreglar los problemas y buscar soluciones? Creo sinceramente que no, y ese es el reto, es lo que nos tiene que enorgullecer, no es la meta, es el camino, aunque esté lleno de obstáculos, saber que lo has intentado y que has hecho todo lo posible por salvarlos, tengas o no tengas éxito, llegues o no a la meta.

En fin, que todavía queda mucho proceso, y será eso lo que me tiene que enriquecer, no la meta que alcance porque, para mí, en estos momentos, no existe meta. Espero que todos tengáis también esa luz para verlo claro, si os sobra, pasadme una poca que me ilumine el camino, por favor. Besos a todos

Por cierto, esta es la entrada 300 del blog, no está nada mal, ¿verdad? Y continuará... espero


jueves, 20 de junio de 2013

Esto se acaba...

Estos últimos días en Amsterdam se están pareciendo mucho a los primeros allá por septiembre de 2010. Muchas emociones y despedidas con la gente que ha compartido parte de tu vida en estos casi tres años. Mensajes con mucho cariño, lágrimas y un sentimiento de que, a pesar del sacrificio y del sufrimiento, algo ha merecido la pena. Lo mejor, los niños, los alumnos que te escriben cosas y te aprecian. No puedo nombrarlos pero ellos ya saben quienes son, de Veenendaal (¡qué colectivo de españoles tan entrañable y unido!), de Amsterdam (mis "ángeles de la guarda" seguirán estando ahí), de Wormerveer (discreción y elegancia), de Heemskerk (¡cómo olvidarlos ahora que han alcanzado el "geslaagd!!")... Todos han aportado algo.
 
Y también se ha ido Babieca, mi "caballo de dos ruedas" en este país. Aquí las bicicletas tienen nombre y la mía tenía que llevar un nombre tan español. Es azul y gris y ya está rumbo a España en un camión de mudanza. La verdad es que si se puede definir a Holanda con una palabra esa es BICICLETA, no hay que explicar por qué. Y salir de casa con ella al más mínimo recado es algo que costará hacer en Coruña. Pero se intentará.
 
El martes se han llevado mis muebles para Coruña en un camión de mudanza y etos días estoy como un turista, con dos maletas y lo imprescindible hasta el sábado 29. La cuenta atrás definitiva ya ha empezado y creo que se hará muy corta. En el piso hay una sensación de amplitud inusual, faltan muchas de mis cosas que tendrán que buscarse un nuevo asentamiento al llegar. Es una sensación difícil de explicar porque es ver que llegas al final de una etapa que además en esta ocasión también incluye el final de una etapa personal.
 
La rutina de estos días cambia, voy menos al supermercado para no dejar muchos alimentos aquí, intentando comer lo que ya tengo en casa o comiendo más fuera de casa, aunque me harta. Más uso del transporte y del "coche de San Fernando". Clima agradable, 26º algún día aunque se avecinan tormentas. Y tampoco tengo  mi ordenador, os escribo desde un portátil perteneciente a la Agrupación.
 
Y tengo más ganas que nunca de llegar. Me espera un futuro un tanto incierto, adjudicación de un nuevo destino profesional, espero que cerca de Coruña, una nueva organización vital y otras relaciones sociales. Se produce la paradoja de que ante esas ganas de llegar la incertidumbre me causa inseguridad y cierta ansiedad porque, a pesar de estar cerca de los que me quieren, mi nueva situación no es deseada y, básicamente, no me gusta. Pero la vida es así y hay que afrontarla como viene, siempre tengo que tener la perspectiva de que hay gente que está peor que yo y quejarse sería una indecencia.
 
Así que nada, esperando que pasen los días, finalizando el curso rodeado de papeles y documentos que en muchos casos me da la impresión que no sirven para nada, pero que hay que hacerlos. Y todo esto con una mezcla amarga por los que se van y tardarás en volver a ver pero también con la satisfacción de haberlos conocido y con el aprendizaje que te han aportado. En definitiva, en la vida no dejas nunca de aprender, aunque sea con los golpes más duros que te pueden dar. Y siempre hay que sacar lo bueno de todo lo que ocurre, sacudirte los rencores y poner una sonrisa que deje "k.o." a aquellos que te quieren herir o poner zancadillas, aunque hay que ser honestos, poca gente he encontrado por aquí que lo haya intentado hacer.
 
Pues nada, que seguimos, poco a poco y que en nada estaremos de nuevo "na terriña", no os podéis imaginar lo que puedes echar de menos lo que quieres cuando estás lejos y cuánto lo valoras, así que como Galicia y lo que tenemos ahí, no existe nada. Biquiños a todos.
 
 

jueves, 13 de junio de 2013

RENOVACIÓN

Es difícil sacar fuerzas para mantener el blog cuando estás bajo, muy bajo, tanto como estos "Países Bajos" que me han acogido casi tres años. Estoy intentando cerrar el curso con dignidad, dejar todo el papeleo y burocracia listo para la persona que me suceda y cerrar un capítulo de mi vida, un capítulo que termina de manera muy amarga.

Cuento los días del calendario hasta el día 29, que es cuando regreso. "San Vueling" directo a Alvedro ya opera para esas fechas y visualizo el momento de cerrar la puerta de casa con mis maletas y encaminarme a Schiphol para facturar, embarcar y en poco más de dos horas volver a ver el Faro, el que siempre alumbra y que espero lo siga haciendo conmigo en esta etapa que empiezo a vivir.

Tengo momentos de racionalidad, de pensar que el futuro es positivo y que traerá cosas buenas, pero también es necesario dejar el pasado y ahí surge lo emocional. Cuando tu vida da un giro inesperado de 180º y no puedes agarrarte a lo vivido en los últimos más o menos 20 años, la mitad de tu vida, te sientes fracasado. La sensación de fracaso personal es enorme, planteándote realmente cómo eres como persona y sobre todo POR QUÉ eres así. Todo eso que llevamos dentro y que no nos gusta sale a flote para intentar una renovación como ser humano que, a día de hoy, no la veo cercana por lo difícil que se presenta.

También siento que el fracaso es con los demás, con las personas que te quieren, que te han querido y a las que no les has sabido dar lo que demandaban. El fracaso social, en las relaciones con los otros, también me hace sentir muy mal, sin ver la luz al final del túnel, aunque muchos me dicen que sí la hay y que todo se cura. Seguro, pero yo aún no lo veo, y pasará tiempo hasta que lo encaje todo me encaje todo.

Durante estos dos últimos meses también he tenido momentos de sensación de fracaso en lo laboral. De no haber sabido llevar a cabo mi profesión como debería. Sé que hay personas que me leen que no están en absoluto de acuerdo con esto que digo, pero de verdad os digo que también me he planteado si mi trabajo como maestro ha sido fructífero. Tanto en España como aquí. He dado clase en muchos lugares distintos y he dejado huella en muchos alumnos, lo sé, para bien y para mal. Es evidente que nunca puedo agradar a todos pero hay momentos en que yo mismo soy tan autocrítico que llego a plantearme si realmente esta es la profesión que deseo. Siempre quise ser maestro, siempre quise enseñar lo que sé, pero también siento que muchas veces no he sabido hacerlo. Es muy triste y doloroso darse cuenta también que he tenido éxito con mis alumnos pero no con los que están más cerca de mí. 

A pesar de todo, hay gente que está ahí, muy pendientes de mí. Papá, mamá están demostrando que, a pesar de sus años, lo que más quieren es el bienestar de sus hijos y sé que nunca me dejarán. La entereza y elegancia con la que están llevando todo lo que ocurre es merecedora de admiración y respeto, existe muy poca gente de su generación que pueda asumirlo así. También están otros, ya saben quienes son y no hace falta que los nombre, sobre todo por no dar datos innecesarios; es en momentos así cuando sabes realmente quién te quiere y quién no. Y eso, saber que simplemente ESTÁS, es lo que te hace seguir adelante, esperando que haya un "renacimiento" que me mejore como persona, precisamente por todos esos que me quieren y también por aquellos que no. En nuestro camino vital todos deseamos mejorar como personas y sólo espero que todo este duro proceso que estoy viviendo lo haga, conmigo y con algunas personas cercanas más.

Así que espero que en pocas semanas esa renovación también llegue al blog. "Ondas Atlánticas" ha sido un escaparate de mí mismo y mis vivencias desde hace ya tres años. He contado todo tipo de anécdotas, sentimientos, reflexiones, viajes, risas, llantos, penas y alegrías. Quiero seguir haciéndolo y me gustaría que me siguiesen leyendo. Cuando veo las banderitas a la derecha de la página principal, siempre pienso qué podrá ver en este blog alguien, por ejemplo, de Bulgaria o Nigeria. Seguro que a muchos les gusta lo que escribo, otros llegarán de rebote y pasarán a otra página, pero para mí la experiencia de escribirlo ha sido excepcional. Os prometo que continuaré.

Por lo demás, en Holanda poco de que hablar. Tampoco estoy muy pendiente de lo que pasa en el país o de contaros viajes y anécdotas. Estoy cerrando una etapa y empezará otra nueva, así que aguardo que, una vez retornado al terruño, sigáis ahí. No sé si antes del 29 volveré a escribir porque en 6 días llega el camión para la mudanza y se lleva el ordenador, así que dependeré de un portátil prestado por la ALCE y con todo el ajetreo, el blog puede que quede paralizado, pero seguirá, seguro que seguirá. Gracias a todos los que estáis ahí y besos.



martes, 4 de junio de 2013

DOEI, NEDERLAND

Los que habéis leído mis últimas entradas en este blog ya os podéis imaginar que me ha pasado algo duro. A consecuencia de ello, mi ciclo en Holanda se termina. A finales de este mes retorno definitivamente a España, a Galicia. Es una decisión tomada en un momento crucial de la vida de una persona, pero muy justificada. No existe ya ningún motivo para seguir aquí y hay personas en casa que me necesitan.

No por ello quiero cerrar el blog. Aún quedan unos días y supongo que escribiré algo más y daré nuevas noticias de mi destino en Galicia, que espero sea cerca de A Coruña. De Holanda me llevo muchas cosas, buenas y malas, pero la reflexión global después de casi tres años es de que el sueño europeo, la imagen que tenemos en España de lo que es Europa se me ha desmoronado por completo viviendo en este país.

Ahora tengo que pensar en mí y en mi futuro, se cierra una etapa profesional pero también vital y hay que cerrar las puertas del pasado, "borrar la pizarra" (aunque sin dejar de leer lo que está puesta en ella y aprender de lo que está escrito para no volver a errar) y empezar a escribir nuevas ideas. Los recuerdos bonitos y enriquecedores quedarán para siempre, que son muchos y que vinculan a muchas personas y momentos, especialmente los relacionados con las fechas del "post" anterior.

No me da pena dejar Holanda. Me da pena dejar aquí buenos amigos, desde Manolo y Raquel hasta Marisol y Jesús, así como muchas de las familias de mis alumnos que he conocido. Colonias de españoles que llevan aquí muchos años y que merecen una especial admiración por el esfuerzo que han realizado y por cómo han sacado adelante a sus familias. Recuerdo con especial cariño a la colonia de Veenendaal, donde di clase el curso pasado, pero sin dejar de lado a las familias de Amsterdam, Heemskerk, Wormerveer y aquellas que me han conocido como profesor y como director de la ALCE.

Tampoco será fácil cuando llegue a España. Una nueva mudanza desde aquí, papeles y más papeles, un nuevo destino en un colegio, nuevos compañeros, nueva gente en general, pero al lado de los que me quieren, en especial mis hijos y todos aquellos que me están apoyando estos días por lo sucedido.

He viajado, he recorrido algunos lugares emblemáticos de Europa de los que he dejado constancia aquí; he conocido otro país desde dentro y nada tenemos que envidiarles a los europeos "del norte". Podemos mejorar muchas cosas, pero también se puede aprender mucho de nosotros, los europeos "del sur". Conocer otras formas de pensar, otras culturas, convivir con gente de una variedad tremenda, te enseña muchas cosas, pero principalmente a ser mejor persona y a valorar lo que tienes y lo que has conseguido de otra manera. Vivir aquí ha sido duro, sobre todo en mi circunstancia, sin mi familia, pero  es algo que recomiendo a todo el mundo (salir de España) para que se coja perspectiva y se valoren las cosas desde otro punto de mira. Aún así, hay gente que entra en Europa pero Europa no entra en ellos, esa gente mejor que se quede en casa, con Telecinco y otra serie de banalidades e ideas supérfluas no se avanza ni se alimenta el cerebro.

Os mantendré informados de lo que pueda y cuando pueda. El fin de curso será de infarto, son menos de 4 semanas y hay que sacar adelante muchas cosas y cerrar este capítulo con dignidad. Pero las Ondas Atlánticas seguirán, vuelven de nuevo a las costas gallegas de las que, tal vez, nunca debieron salir... o sí, las cosas siempre pasan por algo y, en cierta medida, tienen que servir para enriquecerte a nivel emocional, aunque ahora no lo vea y no creo que lo vea en muchos meses, sobre todo por cómo han sucedido, no por las consecuencias del hecho que las causó. Dicen que el tiempo es el mejor maestro porque da todas las respuestas sin necesidad de hacer preguntas. Es verdad, así que espero que las personas implicadas en este proceso sepan ver también sus respuestas, muchas están expuestas en la pizarra antes de que se borre.



domingo, 26 de mayo de 2013

FECHAS

Siempre hubo fechas que se me quedaron grabadas en la mente por una u otra razón. Unas veces, por obligación escolar (¿quién no se acuerda, por ejemplo, del 12 de octubre de 1492?), otras porque son importantes para tu comunidad o país (11 de marzo de 2004, in memoriam), pero las más importantes son aquellas fechas que significan algo en tu vida personal.

El 24 de mayo de 1883 se inauguraba el puente de Brooklyn en Nueva York. Esto no sería nada significativo si el mismo día, 130 años después, no lo hubiese oído en los titulares de los informativos españoles. Y probablemente jamás me acordaría de esa fecha porque no supone nada para mí. Pero sí ese día, el viernes 24 de mayo de 2013, quedará grabado para siempre en mi memoria porque supone un fin y un principio en mi vida. 

Hubo fechas mejores en toda mi historia: el 16 de julio de 1991, el 9 de agosto de 1993, el 18 de noviembre de 2000 y el 9 de febrero de 2006. Sin embargo, el 14 de septiembre de 1996 también supuso una fecha importante en mi vida y lo seguirá siendo. Casi 17 años después recordaré esa fecha  y la seguiré recordando hasta que me muera, pero en una batalla constante con la del 24 de mayo. No quiero expresar aquí abiertamente lo que significa cada una, los que me conocéis ya sabéis lo que pasó y pasa. Tampoco quiero preocupar a nadie ni alarmar. Pero ojalá en un futuro, por ahora muy remoto, lejano y prácticamente improbable, pueda contar que la primera de esas fechas venció a la segunda. Mientras, sólo me queda pensar que el 24 de mayo es como ese puente de Brooklyn hacia algo nuevo, diferente, desconocido y, por el momento, muy poco alentador y motivador. Ese "puente" que me tienden por el momento está muy inestable, necesitará mucho tiempo para fraguar los cimientos y sea consistente. A lo peor, quiebra y se cae, pero a lo mejor hay alguien, una persona concreta a mi lado que me ayude a cruzarlo. Considero que será muy necesaria esa ayuda porque detrás tenemos otras personas especiales que estarán muy pendientes de los pasos que demos y del camino que (les) tracemos. No podemos defraudarles.

Y a pesar de lo desconocido e inestable que se presenta el camino, del miedo que me provoca en estos días, hay que confiar en que el tiempo mejorará las cosas, pondrá cada pieza en su sitio y que, después de mucho esfuerzo por ambas partes, llegaremos a la otra orilla. Es un camino duro, muy duro, pero hay que afrontarlo, con todas las estrategias de las que puede disponer un ser humano, analizando, reflexionando, reestructurando... para que haya un aprendizaje significativo y nos mejore como personas. Empezamos a caminar de nuevo.


martes, 21 de mayo de 2013

ONLY TEARDROPS

Sólo lágrimas. Es curioso que el título de la canción que ha ganado este año Eurovisión tenga tanto que ver con mi situación emocional del último mes. Entre lágrimas he vivido las últimas semanas por lo que expliqué en el post anterior. Lágrimas de tristeza, amargas, también llenas de rabia por no haber hecho bien las cosas, lágrimas de duelo y lágrimas de amor.

Estuve en Malmöe viendo la final. La canción de Dinamarca partía como favorita y triunfó. Yo la había oído ya varias veces, pero cuando leí hace un momento la letra por primera vez no podía imaginar que encajaba tanto en este proceso que estoy viviendo. El estribillo dice:

How many times can we win and lose?
How many times can we break the rules between us?
Only teardrops

How many times do we have to fight?
How many times till we get it right between us?
Only teardrops






Y en las estrofas también hay muchas referencias más, pero el que tenga interés, que las busque. La traducción no la pongo. Creo que para un inglés básico se entiende fácilmente (lo siento, papá, tú sabes cómo buscar los recursos para saber lo que dice).

Por lo demás, el proceso sigue, lento pero creo que seguro. Mientras, hay que evadirse. El fin de semana estuve, como os dije en Malmöe, sede del 58º Festival de Eurovisión. Copenhague fue la ciudad de campamento para muchos de los fans que hasta allí nos desplazamos. Cruzar el estrecho de Oresund, por un puente de 17 km, en un tren que te deja en el otro país en 20 minutos es una auténtica gozada y te das cuenta de cómo los pueblos se unen. No notabas la diferencia a no ser por la moneda y las banderas. Dinamarca y Suecia hermanas siempre, ¡¡hasta para ganar Eurovisión!!

El ambiente en las calles de Malmöe era espectacular, además de estar a 28º el sábado, increíble por esas latitudes. Todo contribuyó a hacer la fiesta aún más espectacular. Actos para los niños, paneles, banderas, "agua de Eurovisión" con sabor a flores. A ver si TVE aprende y ganamos algún año porque la ciudad que acoge un evento como este recibe una promoción turística tan gratuita que es envidiable. Y Malmöe es poco más que Coruña, 300.000 habitantes.

Dado que el lunes fue festivo en Holanda, aproveché el tiempo para visitar Copenhague. Curiosamente el domingo llovió muchísimo y poco pude recorre, aunque sí, "La Sirenita" y demás atracciones turísticas de la capital danesa las pude ver., entre ellas "Christiania", la ciudad "hippie" dentro de la propia capital danesa que tiene sus propias leyes, gobierno, etc.

Pero no disfruté mucho el viaje por todo lo que estoy pasando. Recuerdos, momentos bajos y con el "agobio" de fin de curso se me está haciendo todo muy cuesta arriba. Saldremos adelante, no queda otra, pero poco a poco. Mientras, "only teardrops".