jueves, 20 de junio de 2013

Esto se acaba...

Estos últimos días en Amsterdam se están pareciendo mucho a los primeros allá por septiembre de 2010. Muchas emociones y despedidas con la gente que ha compartido parte de tu vida en estos casi tres años. Mensajes con mucho cariño, lágrimas y un sentimiento de que, a pesar del sacrificio y del sufrimiento, algo ha merecido la pena. Lo mejor, los niños, los alumnos que te escriben cosas y te aprecian. No puedo nombrarlos pero ellos ya saben quienes son, de Veenendaal (¡qué colectivo de españoles tan entrañable y unido!), de Amsterdam (mis "ángeles de la guarda" seguirán estando ahí), de Wormerveer (discreción y elegancia), de Heemskerk (¡cómo olvidarlos ahora que han alcanzado el "geslaagd!!")... Todos han aportado algo.
 
Y también se ha ido Babieca, mi "caballo de dos ruedas" en este país. Aquí las bicicletas tienen nombre y la mía tenía que llevar un nombre tan español. Es azul y gris y ya está rumbo a España en un camión de mudanza. La verdad es que si se puede definir a Holanda con una palabra esa es BICICLETA, no hay que explicar por qué. Y salir de casa con ella al más mínimo recado es algo que costará hacer en Coruña. Pero se intentará.
 
El martes se han llevado mis muebles para Coruña en un camión de mudanza y etos días estoy como un turista, con dos maletas y lo imprescindible hasta el sábado 29. La cuenta atrás definitiva ya ha empezado y creo que se hará muy corta. En el piso hay una sensación de amplitud inusual, faltan muchas de mis cosas que tendrán que buscarse un nuevo asentamiento al llegar. Es una sensación difícil de explicar porque es ver que llegas al final de una etapa que además en esta ocasión también incluye el final de una etapa personal.
 
La rutina de estos días cambia, voy menos al supermercado para no dejar muchos alimentos aquí, intentando comer lo que ya tengo en casa o comiendo más fuera de casa, aunque me harta. Más uso del transporte y del "coche de San Fernando". Clima agradable, 26º algún día aunque se avecinan tormentas. Y tampoco tengo  mi ordenador, os escribo desde un portátil perteneciente a la Agrupación.
 
Y tengo más ganas que nunca de llegar. Me espera un futuro un tanto incierto, adjudicación de un nuevo destino profesional, espero que cerca de Coruña, una nueva organización vital y otras relaciones sociales. Se produce la paradoja de que ante esas ganas de llegar la incertidumbre me causa inseguridad y cierta ansiedad porque, a pesar de estar cerca de los que me quieren, mi nueva situación no es deseada y, básicamente, no me gusta. Pero la vida es así y hay que afrontarla como viene, siempre tengo que tener la perspectiva de que hay gente que está peor que yo y quejarse sería una indecencia.
 
Así que nada, esperando que pasen los días, finalizando el curso rodeado de papeles y documentos que en muchos casos me da la impresión que no sirven para nada, pero que hay que hacerlos. Y todo esto con una mezcla amarga por los que se van y tardarás en volver a ver pero también con la satisfacción de haberlos conocido y con el aprendizaje que te han aportado. En definitiva, en la vida no dejas nunca de aprender, aunque sea con los golpes más duros que te pueden dar. Y siempre hay que sacar lo bueno de todo lo que ocurre, sacudirte los rencores y poner una sonrisa que deje "k.o." a aquellos que te quieren herir o poner zancadillas, aunque hay que ser honestos, poca gente he encontrado por aquí que lo haya intentado hacer.
 
Pues nada, que seguimos, poco a poco y que en nada estaremos de nuevo "na terriña", no os podéis imaginar lo que puedes echar de menos lo que quieres cuando estás lejos y cuánto lo valoras, así que como Galicia y lo que tenemos ahí, no existe nada. Biquiños a todos.
 
 

jueves, 13 de junio de 2013

RENOVACIÓN

Es difícil sacar fuerzas para mantener el blog cuando estás bajo, muy bajo, tanto como estos "Países Bajos" que me han acogido casi tres años. Estoy intentando cerrar el curso con dignidad, dejar todo el papeleo y burocracia listo para la persona que me suceda y cerrar un capítulo de mi vida, un capítulo que termina de manera muy amarga.

Cuento los días del calendario hasta el día 29, que es cuando regreso. "San Vueling" directo a Alvedro ya opera para esas fechas y visualizo el momento de cerrar la puerta de casa con mis maletas y encaminarme a Schiphol para facturar, embarcar y en poco más de dos horas volver a ver el Faro, el que siempre alumbra y que espero lo siga haciendo conmigo en esta etapa que empiezo a vivir.

Tengo momentos de racionalidad, de pensar que el futuro es positivo y que traerá cosas buenas, pero también es necesario dejar el pasado y ahí surge lo emocional. Cuando tu vida da un giro inesperado de 180º y no puedes agarrarte a lo vivido en los últimos más o menos 20 años, la mitad de tu vida, te sientes fracasado. La sensación de fracaso personal es enorme, planteándote realmente cómo eres como persona y sobre todo POR QUÉ eres así. Todo eso que llevamos dentro y que no nos gusta sale a flote para intentar una renovación como ser humano que, a día de hoy, no la veo cercana por lo difícil que se presenta.

También siento que el fracaso es con los demás, con las personas que te quieren, que te han querido y a las que no les has sabido dar lo que demandaban. El fracaso social, en las relaciones con los otros, también me hace sentir muy mal, sin ver la luz al final del túnel, aunque muchos me dicen que sí la hay y que todo se cura. Seguro, pero yo aún no lo veo, y pasará tiempo hasta que lo encaje todo me encaje todo.

Durante estos dos últimos meses también he tenido momentos de sensación de fracaso en lo laboral. De no haber sabido llevar a cabo mi profesión como debería. Sé que hay personas que me leen que no están en absoluto de acuerdo con esto que digo, pero de verdad os digo que también me he planteado si mi trabajo como maestro ha sido fructífero. Tanto en España como aquí. He dado clase en muchos lugares distintos y he dejado huella en muchos alumnos, lo sé, para bien y para mal. Es evidente que nunca puedo agradar a todos pero hay momentos en que yo mismo soy tan autocrítico que llego a plantearme si realmente esta es la profesión que deseo. Siempre quise ser maestro, siempre quise enseñar lo que sé, pero también siento que muchas veces no he sabido hacerlo. Es muy triste y doloroso darse cuenta también que he tenido éxito con mis alumnos pero no con los que están más cerca de mí. 

A pesar de todo, hay gente que está ahí, muy pendientes de mí. Papá, mamá están demostrando que, a pesar de sus años, lo que más quieren es el bienestar de sus hijos y sé que nunca me dejarán. La entereza y elegancia con la que están llevando todo lo que ocurre es merecedora de admiración y respeto, existe muy poca gente de su generación que pueda asumirlo así. También están otros, ya saben quienes son y no hace falta que los nombre, sobre todo por no dar datos innecesarios; es en momentos así cuando sabes realmente quién te quiere y quién no. Y eso, saber que simplemente ESTÁS, es lo que te hace seguir adelante, esperando que haya un "renacimiento" que me mejore como persona, precisamente por todos esos que me quieren y también por aquellos que no. En nuestro camino vital todos deseamos mejorar como personas y sólo espero que todo este duro proceso que estoy viviendo lo haga, conmigo y con algunas personas cercanas más.

Así que espero que en pocas semanas esa renovación también llegue al blog. "Ondas Atlánticas" ha sido un escaparate de mí mismo y mis vivencias desde hace ya tres años. He contado todo tipo de anécdotas, sentimientos, reflexiones, viajes, risas, llantos, penas y alegrías. Quiero seguir haciéndolo y me gustaría que me siguiesen leyendo. Cuando veo las banderitas a la derecha de la página principal, siempre pienso qué podrá ver en este blog alguien, por ejemplo, de Bulgaria o Nigeria. Seguro que a muchos les gusta lo que escribo, otros llegarán de rebote y pasarán a otra página, pero para mí la experiencia de escribirlo ha sido excepcional. Os prometo que continuaré.

Por lo demás, en Holanda poco de que hablar. Tampoco estoy muy pendiente de lo que pasa en el país o de contaros viajes y anécdotas. Estoy cerrando una etapa y empezará otra nueva, así que aguardo que, una vez retornado al terruño, sigáis ahí. No sé si antes del 29 volveré a escribir porque en 6 días llega el camión para la mudanza y se lleva el ordenador, así que dependeré de un portátil prestado por la ALCE y con todo el ajetreo, el blog puede que quede paralizado, pero seguirá, seguro que seguirá. Gracias a todos los que estáis ahí y besos.



martes, 4 de junio de 2013

DOEI, NEDERLAND

Los que habéis leído mis últimas entradas en este blog ya os podéis imaginar que me ha pasado algo duro. A consecuencia de ello, mi ciclo en Holanda se termina. A finales de este mes retorno definitivamente a España, a Galicia. Es una decisión tomada en un momento crucial de la vida de una persona, pero muy justificada. No existe ya ningún motivo para seguir aquí y hay personas en casa que me necesitan.

No por ello quiero cerrar el blog. Aún quedan unos días y supongo que escribiré algo más y daré nuevas noticias de mi destino en Galicia, que espero sea cerca de A Coruña. De Holanda me llevo muchas cosas, buenas y malas, pero la reflexión global después de casi tres años es de que el sueño europeo, la imagen que tenemos en España de lo que es Europa se me ha desmoronado por completo viviendo en este país.

Ahora tengo que pensar en mí y en mi futuro, se cierra una etapa profesional pero también vital y hay que cerrar las puertas del pasado, "borrar la pizarra" (aunque sin dejar de leer lo que está puesta en ella y aprender de lo que está escrito para no volver a errar) y empezar a escribir nuevas ideas. Los recuerdos bonitos y enriquecedores quedarán para siempre, que son muchos y que vinculan a muchas personas y momentos, especialmente los relacionados con las fechas del "post" anterior.

No me da pena dejar Holanda. Me da pena dejar aquí buenos amigos, desde Manolo y Raquel hasta Marisol y Jesús, así como muchas de las familias de mis alumnos que he conocido. Colonias de españoles que llevan aquí muchos años y que merecen una especial admiración por el esfuerzo que han realizado y por cómo han sacado adelante a sus familias. Recuerdo con especial cariño a la colonia de Veenendaal, donde di clase el curso pasado, pero sin dejar de lado a las familias de Amsterdam, Heemskerk, Wormerveer y aquellas que me han conocido como profesor y como director de la ALCE.

Tampoco será fácil cuando llegue a España. Una nueva mudanza desde aquí, papeles y más papeles, un nuevo destino en un colegio, nuevos compañeros, nueva gente en general, pero al lado de los que me quieren, en especial mis hijos y todos aquellos que me están apoyando estos días por lo sucedido.

He viajado, he recorrido algunos lugares emblemáticos de Europa de los que he dejado constancia aquí; he conocido otro país desde dentro y nada tenemos que envidiarles a los europeos "del norte". Podemos mejorar muchas cosas, pero también se puede aprender mucho de nosotros, los europeos "del sur". Conocer otras formas de pensar, otras culturas, convivir con gente de una variedad tremenda, te enseña muchas cosas, pero principalmente a ser mejor persona y a valorar lo que tienes y lo que has conseguido de otra manera. Vivir aquí ha sido duro, sobre todo en mi circunstancia, sin mi familia, pero  es algo que recomiendo a todo el mundo (salir de España) para que se coja perspectiva y se valoren las cosas desde otro punto de mira. Aún así, hay gente que entra en Europa pero Europa no entra en ellos, esa gente mejor que se quede en casa, con Telecinco y otra serie de banalidades e ideas supérfluas no se avanza ni se alimenta el cerebro.

Os mantendré informados de lo que pueda y cuando pueda. El fin de curso será de infarto, son menos de 4 semanas y hay que sacar adelante muchas cosas y cerrar este capítulo con dignidad. Pero las Ondas Atlánticas seguirán, vuelven de nuevo a las costas gallegas de las que, tal vez, nunca debieron salir... o sí, las cosas siempre pasan por algo y, en cierta medida, tienen que servir para enriquecerte a nivel emocional, aunque ahora no lo vea y no creo que lo vea en muchos meses, sobre todo por cómo han sucedido, no por las consecuencias del hecho que las causó. Dicen que el tiempo es el mejor maestro porque da todas las respuestas sin necesidad de hacer preguntas. Es verdad, así que espero que las personas implicadas en este proceso sepan ver también sus respuestas, muchas están expuestas en la pizarra antes de que se borre.



domingo, 26 de mayo de 2013

FECHAS

Siempre hubo fechas que se me quedaron grabadas en la mente por una u otra razón. Unas veces, por obligación escolar (¿quién no se acuerda, por ejemplo, del 12 de octubre de 1492?), otras porque son importantes para tu comunidad o país (11 de marzo de 2004, in memoriam), pero las más importantes son aquellas fechas que significan algo en tu vida personal.

El 24 de mayo de 1883 se inauguraba el puente de Brooklyn en Nueva York. Esto no sería nada significativo si el mismo día, 130 años después, no lo hubiese oído en los titulares de los informativos españoles. Y probablemente jamás me acordaría de esa fecha porque no supone nada para mí. Pero sí ese día, el viernes 24 de mayo de 2013, quedará grabado para siempre en mi memoria porque supone un fin y un principio en mi vida. 

Hubo fechas mejores en toda mi historia: el 16 de julio de 1991, el 9 de agosto de 1993, el 18 de noviembre de 2000 y el 9 de febrero de 2006. Sin embargo, el 14 de septiembre de 1996 también supuso una fecha importante en mi vida y lo seguirá siendo. Casi 17 años después recordaré esa fecha  y la seguiré recordando hasta que me muera, pero en una batalla constante con la del 24 de mayo. No quiero expresar aquí abiertamente lo que significa cada una, los que me conocéis ya sabéis lo que pasó y pasa. Tampoco quiero preocupar a nadie ni alarmar. Pero ojalá en un futuro, por ahora muy remoto, lejano y prácticamente improbable, pueda contar que la primera de esas fechas venció a la segunda. Mientras, sólo me queda pensar que el 24 de mayo es como ese puente de Brooklyn hacia algo nuevo, diferente, desconocido y, por el momento, muy poco alentador y motivador. Ese "puente" que me tienden por el momento está muy inestable, necesitará mucho tiempo para fraguar los cimientos y sea consistente. A lo peor, quiebra y se cae, pero a lo mejor hay alguien, una persona concreta a mi lado que me ayude a cruzarlo. Considero que será muy necesaria esa ayuda porque detrás tenemos otras personas especiales que estarán muy pendientes de los pasos que demos y del camino que (les) tracemos. No podemos defraudarles.

Y a pesar de lo desconocido e inestable que se presenta el camino, del miedo que me provoca en estos días, hay que confiar en que el tiempo mejorará las cosas, pondrá cada pieza en su sitio y que, después de mucho esfuerzo por ambas partes, llegaremos a la otra orilla. Es un camino duro, muy duro, pero hay que afrontarlo, con todas las estrategias de las que puede disponer un ser humano, analizando, reflexionando, reestructurando... para que haya un aprendizaje significativo y nos mejore como personas. Empezamos a caminar de nuevo.


martes, 21 de mayo de 2013

ONLY TEARDROPS

Sólo lágrimas. Es curioso que el título de la canción que ha ganado este año Eurovisión tenga tanto que ver con mi situación emocional del último mes. Entre lágrimas he vivido las últimas semanas por lo que expliqué en el post anterior. Lágrimas de tristeza, amargas, también llenas de rabia por no haber hecho bien las cosas, lágrimas de duelo y lágrimas de amor.

Estuve en Malmöe viendo la final. La canción de Dinamarca partía como favorita y triunfó. Yo la había oído ya varias veces, pero cuando leí hace un momento la letra por primera vez no podía imaginar que encajaba tanto en este proceso que estoy viviendo. El estribillo dice:

How many times can we win and lose?
How many times can we break the rules between us?
Only teardrops

How many times do we have to fight?
How many times till we get it right between us?
Only teardrops






Y en las estrofas también hay muchas referencias más, pero el que tenga interés, que las busque. La traducción no la pongo. Creo que para un inglés básico se entiende fácilmente (lo siento, papá, tú sabes cómo buscar los recursos para saber lo que dice).

Por lo demás, el proceso sigue, lento pero creo que seguro. Mientras, hay que evadirse. El fin de semana estuve, como os dije en Malmöe, sede del 58º Festival de Eurovisión. Copenhague fue la ciudad de campamento para muchos de los fans que hasta allí nos desplazamos. Cruzar el estrecho de Oresund, por un puente de 17 km, en un tren que te deja en el otro país en 20 minutos es una auténtica gozada y te das cuenta de cómo los pueblos se unen. No notabas la diferencia a no ser por la moneda y las banderas. Dinamarca y Suecia hermanas siempre, ¡¡hasta para ganar Eurovisión!!

El ambiente en las calles de Malmöe era espectacular, además de estar a 28º el sábado, increíble por esas latitudes. Todo contribuyó a hacer la fiesta aún más espectacular. Actos para los niños, paneles, banderas, "agua de Eurovisión" con sabor a flores. A ver si TVE aprende y ganamos algún año porque la ciudad que acoge un evento como este recibe una promoción turística tan gratuita que es envidiable. Y Malmöe es poco más que Coruña, 300.000 habitantes.

Dado que el lunes fue festivo en Holanda, aproveché el tiempo para visitar Copenhague. Curiosamente el domingo llovió muchísimo y poco pude recorre, aunque sí, "La Sirenita" y demás atracciones turísticas de la capital danesa las pude ver., entre ellas "Christiania", la ciudad "hippie" dentro de la propia capital danesa que tiene sus propias leyes, gobierno, etc.

Pero no disfruté mucho el viaje por todo lo que estoy pasando. Recuerdos, momentos bajos y con el "agobio" de fin de curso se me está haciendo todo muy cuesta arriba. Saldremos adelante, no queda otra, pero poco a poco. Mientras, "only teardrops".


miércoles, 8 de mayo de 2013

La vida

Hay momentos en la vida de cualquier persona que son trascendentales. Tenemos tendencia a hacernos un proyecto vital, a veces inconscientemente, cuando empezamos a tener una edad superando la adolescencia: una vida laboral, una familia, proyectos personales... En torno a ese proyecto van apareciendo otras personas que te ayudan a conseguirlo, otras que te lo impiden y gente que entra y se queda o que entra y se va.

Pero la vida te enseña a que no puedes planificarla a tu antojo porque de vez en cuando surgen golpes que te hacen caer y replanteártelo todo. No suelen ser golpes insuperables, pero sí muy duros en el momento que se producen. Cuando además esos golpes no te afectan a ti solo sino también a todo tu entorno, el dolor es mayor. Ver que las personas que más quieres sufren contigo aumenta la sensación de inseguridad, de tristeza, de angustia... En estos días mi entorno y yo estamos pasando uno de esos momentos. Los que ya sabéis lo que pasa entendéis de qué hablo, los que simplemente leen esto quiero que no se preocupen, no hay enfermedades ni nada que no se pueda arreglar.

Cuando me planteé hacer este blog lo hice con la intención de expresar mis vivencias en una nueva etapa profesional en otro país. Es el reflejo de mis percepciones y sensaciones del día a día. Durante las últimas semanas y por un tiempo inestimable aún estoy en una situación que condicionará mi vida futura. No es algo que personalmente haya buscado, pero sí algo a lo que durante muchos años he contribuido: defectos, actitudes, carácter, palabras, gestos... Todo cosas que se pueden mejorar, pero que han hecho daño y han dejado heridas, algunas de ellas ya cansadas de soportar tiritas.

Ante todo este proceso personal hay que enfrentarse desde la raíz. Somos seres humanos, con inteligencia que a veces usamos muy bien pero otras muy mal. Los problemas surgen cuando no nos damos cuenta del mal uso que hacemos de esa inteligencia y provocamos en otras personas malestar, incomodidad, tensión, etc. Suena todo muy negativo y es necesario dar un giro de 180º. Ese giro tiene que empezar desde mucho tiempo atrás, valorando tu pasado y tu presente para poder afrontar mejor el futuro. Yo estoy empezando el proceso y tiene que tener un buen final, especialmente si con él hago feliz a las personas que de verdad quiero todavía. Pondré todo el empeño porque es importante luchar por ello y por esas personas. Que nadie lo dude.

Yo siempre reflejé en mis entradas una palabra muy importante: empatía. La capacidad para ponerse en el lugar del otro, de sus vivencias, de sus percepciones, de sus sentimientos, de sus emociones. Algunas veces lo he logrado, pero con una persona muy importante para mí no lo he hecho y ahora entendí que esa persona lo hubiese necesitado en muchos momentos.

La gente utiliza muchas formas de comunicarse hoy en día, podemos ver a un amigo en la otra punta del mundo con solo hacer clic en un ordenador; pero la comunicación estando sólo a unos metros de alguien a veces falla y nadie sabe encontrar una explicación. ¿Cómo es posible no saber entender (y hacer entender) a la persona que está a tu lado lo que de verdad necesitas expresar o lo que esa persona también necesita expresar y no puede? Cuando esto ocurre, y ha sido con frecuencia, se llega a la situación que estamos viviendo: dura, dolorosa, traumática pero no irreparable, insalvable o con visos de positividad.

Como habréis podido comprobar no pongo nombres, no hacen falta. No quiero que nadie se sienta identificado con lo que aquí expongo, pero lo leerán muchas personas que sí entenderán a las partes principales que estamos sufriendo este capítulo de la vida. Tenemos que vivirlo, pasar un proceso para avanzar y mejorar como personas. Necesitaremos ayuda, y sé que la tendremos de la gente que de verdad nos quiere y que ya se han mostrado y prestado desinteresadamente para ayudar a continuar y progresar. También sabremos qué personas advenedizas hay en nuestro entorno y podremos purgarlas y sacarlas de nuestra vida porque lastran y envenenan, aunque hayamos pensado algunas veces que son las que nos convienen. Simples espejismos que nos engañan. Y ayuda externa, profesional, escogida adecuadamente, porque es neutral y clarificadora de muchas cosas. Los seres humanos somos complicados pero no imposibles de arreglar; no traemos libro de instrucciones pero es la propia experiencia vital la que nos va colocando en nuestro sitio adecuado a cada momento.

Y si sabemos elegir con cordura y tomar las decisiones acertadas, podremos (en plural) resolver los problemas y continuar con nuestra vida mejorados, con proyectos comunes o no, pero sí decisivos para otras personas que nos importan. Serán semanas, quizás meses decisivos, pero estoy convencido que al final del proceso seremos mejores personas. Esto es, en fin, el sentido de la vida

Un último mensaje para mis lectores habituales en Holanda u otros lugares. No quedéis preocupados por mí; aunque no estoy en mis mejores momentos vitales, pensad que de todo lo expuesto tiene que salir algo positivo. Estoy seguro que así será y que traerá más madurez personal. Hay gente que habla de una crisis vital a los 40, otros ante un acontecimiento traumático o ante un cambio laboral inesperado, por ejemplo. Hay ingredientes de todo tipo, algunos desconocidos, pero tienen que originar un plato exquisito, sí o sí. Os seguiré leyendo y, a poder ser, colaboraré con opiniones que, por lo menos, hagan reflexionar o simplemente hagan pasar un buen rato. Hasta pronto.


jueves, 25 de abril de 2013

MAG IK IETS VRAGEN?

Esta sencilla frase en holandés significa "¿Puedo preguntarle una cosa?" y es una de esas frases de supervivencia básica cuando aprendes cualquier idioma. Ayer me hicieron a mí esa pregunta, pero claro, cuando después siguieron hablando en holandés, les dije. "Sorry, I can't speak in Dutch", aunque también podría haberles dicho "Ik spreek een beetje Nederlands, maar niet genoeg om te pratten", pero no me salió.

Vayamos poco a poco. Ayer fue un día un tanto peculiar. Visité nuestra aula de Eindhoven por un asunto de trabajo y allí conocía a muchos padres de nuestros alumnos, pero hubo dos personas que tenían un contacto previo conmigo y yo no lo sabía. Una de ellas cuando llegó al colegio y me presenté, me dijo "Tú eres el que escribe el blog Ondas Atlánticas, ¿no?". Primero la sensación de alegría por conocer a una lectora de mi blog que, además, conocía a Pelocha; luego empezamos a debatir sobre el contenido del blog y en concreto, las características de la escuela holandesa versus la escuela española, aunque lógicamente no estábamos allí por ese motivo. Me pareció una experiencia especial porque fue una prueba de lo que significa hoy el acceso a la información a través de Internet, te pueden leer en la otra parte del mundo y, por circunstancias de la vida, un día te encuentran. 

Un poco más tarde, entre el grupo de padres del aula de Eindhoven, conocí a un hombre que se había puesto en contacto conmigo telefónicamente días atrás. El caso es que durante el encuentro con las familias de esa aula yo tenía en mi cabeza una idea de que a esa persona la había visto antes, pero era imposible. Pues no, no lo era. Atando cabos, ya de vuelta en el tren para Amsterdam, me di cuenta de quién era: uno de los protagonistas del libro "Mi casa, su casa" del que ya hablé aquí y que se publicó con motivo de los 50 años de la emigración española en Holanda. Me hubiese gustado haberme dado cuenta antes y poder hablar con él sobre su experiencia en la emigración y sobre el libro. Posiblemente en otra ocasión.

El día ya acababa y ya en Amsterdam, de camino andando a casa, una pareja de chicos jóvenes me hicieron la pregunta que titula esta entrada. Después del diálogo inicial me fijé que uno de ellos llevaba una mini cámara de video y el otro preguntaba. La preguntas en inglés fueron simples: 

- ¿Tienes novia?
- Bueno, estoy casado
- ¿Con una mujer, con un hombre...?
- Con una mujer
- ¿Crees que la mujer habla más que el hombre?
- (!!!???)
- Pues en mi caso ¡no! Hablo más yo que mi mujer
- ¿De verdad?
- Sí, de verdad.
- Ok, muchas gracias

La verdad es que me quedé con una sonrisa en la boca y pensando que a lo mejor, en pocas horas, anda mi imagen en un video de Youtube o en algún trabajo de universidad o programa de televisión. De nuevo te das cuenta de cómo Internet está ya integrado en la vida de cada uno y de la sociedad en general, en algunos casos a lo mejor para mal, pero sabiendo usarlo correctamente es un buen invento para comunicarse, conocer y llegar a vivir experiencias como esta.