jueves, 11 de octubre de 2012

HOY TOCA REFLEXIONAR

Hay días que no sé qué contaros. Una vez establecido en la rutina y este curso viajando menos por el país, llevando un trabajo mayormente administrativo además de las pocas clases que me quedan, la vida ha dado un pequeño giro en lo que a mi trabajo se refiere. Si antes mayoritariamente estaba rodeado de libros y fotocopias con actividades para los niños, ahora también tengo documentos con cifras económicas, facturas, cartas de diferentes instituciones holandesas o españolas, correos electrónicos con instrucciones de gestión. El puesto de director me absorbe horas de mi tiempo libre y, aunque me han reducido el número de horas de clase, me doy cuenta que paso más en la oficina y luego en casa aún hago alguna cosilla más. En Bruselas están tres administrativas que me ayudan mucho en la gestión, sin ellas no hubiese sacado adelante muchos papeleos, son una grandes trabajadoras y siempre pendientes del mi trabajo aquí para que todo llegue en plazo. Aún así, la sensación de responsabilidad que se tiene es muy alta y cuando crees que has solucionado un asunto surgen otros dos más que urge resolver.

Y todavía soportamos el relativo buen tiempo. Esta semana ha hecho una temperatura agradable por el día, aunque por la noche ya bajamos de 5º. Poco a poco el otoño nos traerá lluvias y frío que siempre deseo que no llegue a los extremos insoportables de los 20 bajo cero. Por las calles y comercios ves al personal holandés comprando todo tipo de ropa y complementos para las bajas temperaturas, aunque aún también ves al típico que va en chanclas y en pantalón corto. Otra cultura, otras costumbres, otros hábitos de vida, incomprensibles para muchos de nosotros pero igual de incomprensibles que ver en pleno junio y con 25º a una mujer musulmana completamente cubierta con un vestido negro que le tapa el pelo y todo el cuerpo hasta las piernas, por poner un ejemplo.

Hoy me di un pequeño paseo, hace unos minutos, por los alrededores de casa. Me fijo mucho en los edificios y en cómo están distribuidos los espacios en su interior. Por un portal sencillo se accede a 9 viviendas, lo sabes por los buzones que están en la misma puerta, pero luego miras el edificio y te preguntas ¿pero dónde están las 9 viviendas? porque contando las ventanas e imaginando los espacios interiores no me salen las cuentas. Luego entiendes que gente que conoces te diga que viven en 29 m2 o menos, en una especie de "todo en uno" al que nos resultaría difícil adaptarnos en una ciudad como Coruña. Además, el acondicionamiento interior de muchas de esas viviendas deja mucho que desear, pero tranquilamente te pueden pedir por su alquiler 500 euros, a veces sin suelo (sí, el suelo lo tienes que poner tú y cuando te vas lo puedes quitar; me gustaría saber qué origen tiene esto porque para mí es incomprensible que te alquilen una casa sin suelo).

En poco más de una semana voy a casa de vacaciones. Este año me apetece más, veo crecer a los niños y me entra la sensación de estar perdiendo muchos momentos importantes de su vida, especialmente con Martín. Pero sigo pensando, aunque a veces me lo cuestione, que la decisión de venirme solo y no traer a la familia fue acertada. Nunca sabré lo que hubiese pasado con ellos, pero creo que no sería fácil que se adaptasen a este país. No sólo el clima, las comidas, las costumbres, el estilo de vida y sobre todo, las relaciones sociales, son tan distintas a lo que vivimos en Galicia que pensar en que se quedarían sin esa vida familiar que tenemos tanto en el barrio como en la propia familia sería un delito. Y ya he hablado que no es un país que lo ponga fácil, y menos ahora. Seguimos notando hostilidad hacia lo español y la marca "España", en cierta parte es normal, pero, como dice Paquito, en el fondo tenemos lo que nos merecemos.

Y poco más hay que contar. Que yo como "a la española" (mamá, hago pollo asado, bacalao en salsa verde, lentejas...) aunque a veces también como fuera por motivos de trabajo. Mañana, por ejemplo, que no voy a la oficina porque al estar en el Consulado y ser fiesta en España éste no abre, por la tarde voy con una compañera a visitar un aula que está casi en la frontera con Alemania. Es un aula que tiene unas condiciones un tanto precarias y tenemos que buscar una alternativa para poder impartir las clases con un mínimo de calidad. Esta compañera me contó que ayer mismo, en la conocida localidad de Eindhoven, llegó al colegio donde impartimos clase, se encontró el aula cerrada y sin acceso a ella, sin pizarra, sin mesas y sin sillas donde acoger a los alumnos, así que en unos taburetes y mesas redondas tuvo que improvisar su clase. A veces pensamos que esa hostilidad se traduce en una situación de "mobbing" que padecemos los maestros por parte de los profesores de los colegios holandeses, es decir, la crisis afecta al currante de a pie y no a quien realmente la ha generado. Son situaciones que nos generan frustración y desánimo, pero por las que no podemos dejarnos llevar porque entonces entramos en colapso. Yo no he tenido este tipo de situaciones en los dos años que llevo aquí, pero estas situaciones te hacen valorar mucho más lo bueno que tenemos en España y por la situación actual nos lo estamos cargando.

Sé que la mayoría de los últimos "post" tienen más dosis de pesimismo que los de los primeros tiempos de este blog.  Busco romper ese círculo vicioso y ver lo bueno de esta experiencia con una sonrisa. Pero la conclusión final es que cada individuo vive su situación personal en un país ajeno según sus experiencias vitales. El martes asistí a la inauguración de una exposición sobre los 50 años de emigración española en Holanda que complementaba a la presentación de un libro sobre el mismo tema, con los testimonios de 7 emigrantes que llegaron desde los años 60. El libro lo estoy leyendo y me parece un documento único: algunos estuvieron muchos años y se quedaron aquí, otros retornaron a España porque no les fue bien en estas tierras. Es decir, como decimos en Galicia, "cada un fala da feira segundo nela lle vai". Lo que sí es cierto es que vivir en otro país, aunque sea poco tiempo, te cambia la manera de ver y hacer las cosas, te hace reflexionar, madurar, coger perspectiva como muchas veces relata Paquito (de nuevo citado), ser más crítico y más objetivo. Es necesario y recomendable para todos, sobre todo para aquellos que no vieron más allá de lo que les alcanza la vista. Porque una cosa es salir de España como turista y empaparte de cultura y otra muy diferente conocer y vivir en un país distinto al tuyo, intentando comprender los porqués de sus acciones en la vida cotidiana y que tanto yo como los que están en mi círculo de blogs, intentamos responder con nuestras opiniones. Y sí, os garantizo que, por lo menos, seréis más tolerantes con lo diferente, pero también más críticos con lo establecido, en definitiva, más personas y, a la larga, más felices, que de eso se trata. Estoy convencido.

Saludos a todos


jueves, 4 de octubre de 2012

EMIGRACIÓN

El otro día vi un reportaje en internet de un programa de la cadena Cuatro que me gusta mucho. Se trata de "21 días" y es uno de esos documentales a medio camino entre el "reality" y la información pero que suele impactar. La dinámica del programa es siempre la misma: una reportera adopta durante 21 días un rol y nos muestra como es su vida con ese rol. En la primera temporada de este programa había temas más impactantes: "21 días viviendo en la calle", "21 días como inmigrante ilegal", "21 días viviendo en una chabola" y el que más me emocionó fue "21 días ciega", reportaje que les puse a mis alumnos mayores y en el que la reportera fue a un oculista para que le tapasen los ojos durante 21 días y empezar a vivir como una persona ciega. Me impactó y aprendí mucho.

Ahora es otra reportera quien hace los programas y el otro día vi el titulado "21 días buscando trabajo en el extranjero", en el cual la muchacha se va a Noruega a buscar trabajo y allí contacta con ciudadanos españoles que acaban de llegar o llevan poco tiempo en el país y han llegado con lo puesto. Esa situación sabemos que está ocurriendo con mucha gente en España, aquí se nota la llegada masiva de gente joven buscando oportunidades laborales. Pero el reportaje, a pesar de la actualidad, te lleva a 50 años atrás, cuando la gente salía de España con lo puesto, sin saber idiomas y sin formación. Los casos que salieron en Noruega eran similares, destacando el de una pareja gallega con dos hijos pequeños que tenían que recurrir a la ayuda social para comer, para vestir y para todo, esperando a que al cabeza de familia le hiciesen un contrato de trabajo por el cual accederían a ser ciudadanos de pleno derecho. Por suerte a esa familia le llegó el contrato de trabajo y la emoción que tenían era como si les tocase la lotería.

La cuestión es que salir de España, algo que mucha gente se plantea como alternativa a la crisis, es un proceso complicado al llegar al país elegido. Aquí en Holanda también vivimos situaciones bastante frustrantes con la organización de este país incluso entre los profesores que llegan a la ALCE. Los trámites nos los hacen complicados y desde los últimos meses notamos incluso recelo y precaución ante todo lo que significa "España". Un proceso sencillo como sería poder abrir una cuenta corriente o alquilar un piso se convierte en una odisea.

Pero volvamos al reportaje. Quien lo vea se queda en España y no sale. No es "Españoles en el Mundo" donde todo es guay y la gente vive feliz con actividades en la naturaleza o comiendo los platos típicos del país en cuestión. En Noruega se ve un "piso patera" donde duerme uno de los españoles a los que la periodista sigue y al que llegan dos traficantes de droga y que abandonan ante el peligro que supondría compartir con ellos un habitáculo donde dormirían 5 personas; también el idioma. Da igual que sepas inglés, francés o alemán, Noruega tiene su idioma y te piden saber noruego. La imagen de la mujer gallega yendo a por ropa para sus hijos a una institución tipo Cáritas y haciéndose entender por señas es la misma que hace 50 años. Lágrimas y desesperanza. Su marido trabajando en una empresa de limpieza hasta las 10 de la noche, pagándole no se sabe bien cómo y esperando el ansiado contrato que les hace "legales" en el país, con acceso a escuela para sus hijos, a un salario digno, a derechos laborales. Y las escenas de otra emigrante que acude a una entrevista de trabajo presuntamente en una empresa relacionada con salones de belleza y lo que le ofrecen es un empleo de tipo piramidal en donde tiene que conseguir clientas que se quiten las arrugas, en un país que no es el tuyo y en el que no tienes tu red de contactos sociales.

No todo fue negativo, se habla también una chica que era la viva imagen de lo que implica ser emigrante: introducirte en el sistema del país en el que te asientas. Una joven de 23 años que trabajaba en una zapatería y que llevaba un año y medio en el país y ya se defendía mínimamente en noruego, pudiéndose comprar una prenda cara y plantearse ser madre porque el estado noruego te facilita todo. El caso es que no pude evitar comparar lo que veía con Holanda y aquí ocurre algo similar. Aquellos que se han introducido en el sistema sólo le ven ventajas, aunque para ello el primer paso, sin duda, pasa por saber holandés. 

El caso es que, como os he comentado, estos últimos meses la riada de españoles hasta se nota en el Consulado, esperando para que nuestras dos compañeras de la sección laboral les faciliten la obtención del BSN (ex Sofi Nummer) y a partir de ahí, cuenta corriente, alquiler, registro..., proceso que puede llevar a más de alguno a coger de nuevo el billete de vuelta y regresar a casa. Lo triste es que se vengan con ilusiones de mejorar en la vida y al mes estés deseando volver a casa porque un país no te acoge como esperabas.

Conclusión: es muy triste comprobar que la historia se repite, que lo que pasaba hace 50 años vuelve a ocurrir ahora; que puedes tener skype, iPhone y estar plenamente conectado con el mundo, pero hay que pensar en los que llegaron en trenes por aquellas fechas con una maleta de cartón y sin contacto directo con España. Yo mientras os escribo esto veo TVE Internacional, pero hace 50 años... Aún así, para los que salgan de España, mucho ánimo, paciencia, ilusión, sonrisa, ganas y los problemas colgados en el perchero de casa. Siempre se tiene que sacar algo positivo de lo que puedas vivir en otro país, aunque en pocas semanas vuelvas a casa habrá siempre un aprendizaje que te haga reflexionar, madurar y avanzar en la vida.




domingo, 30 de septiembre de 2012

OPEN DAG

En Holanda es muy normal celebrar en organismos, instituciones, colegios, etc. el llamado "open dag", es decir, jornada de puertas abiertas. Incluso para comprar un piso o alquilarlo también hay unos determinados días en los que los propietarios o inmobiliarias abren las puertas de sus casas para enseñártelas, inquilinos por medio.

Pero hoy la situación ha llegado a lo más sorprendente y surrealista. Fui a pasar la tarde con unos amigos en Heemskerk y nos acercamos la supermercado. De camino había un "open dag"... ¡¡en el tanatorio!! Parece ser que hoy el tranquilo y apacible espacio para velar a los difuntos se convirtió en una exhibición de coches fúnebres de antaño y carrozas mortuorias, por lo menos por fuera porque, evidentemente, no entramos. El caso es que pasamos cuando salían los coches antiguos, a cada cual con su estilo, como el más hortera todo de azul celeste (sí, sí, azul celeste) y con dos banderines al frente como si fuera un coche del cuerpo diplomático pero con una cruz en cada bandera.

Mi amiga que iba conduciendo me contó algunas costumbres funerarias del país, las empresas de decesos se encargan de que al difunto se le cumplan todas sus voluntades: que si me quiero enterrar en un campo de fútbol, que si me tienen que llevar en carroza de época... En fin, bastante diferente a nuestros ritos funerarios, sobre todo en el tiempo, ya que aquí tranquilamente pueden pasar dos semanas desde que te mueres hasta que se celebra el funeral, en su mayor medida después de la cremación. Y con respecto a esto también hay el "honor" de que puedas meter en el horno el ataúd de tu ser querido, cosa que me da tanto repelús que ni pensar en ello me apetece.

Pues eso, que cuando veáis "open dag", entrad, pero antes aseguraos bien de la empresa que lo organiza porque no será lo mismo un gimnasio que un tanatorio. Ver para creer. No me imagino yo a Pompas Fúnebres o a Servisa en Coruña, haciendo una "jornada de puertas abiertas" y con cola para entrar, seguro que más bien para salir. Y esto lo cuento en un día en que gente cercana a mí ha perdido a seres queridos hace poco tiempo y están pasando momentos duros, mi recuerdo para ellos y mucho ánimo. 



miércoles, 26 de septiembre de 2012

25 de septiembre

Me cuesta mucho ver las imágenes de las manifestaciones de ayer en Madrid delante del Congreso de los Diputados. Ver cómo gente pacífica, de todas las edades se manifiestan porque están (estamos) hartos de oir mentiras, de ver cómo sigue subiendo el paro, de que los jóvenes formados de España emigren porque no hay una oportunidad para ellos, de que nadie sabe cómo sacarnos de esta crisis... Pero más me indigna que el Gobierno de España piense que son personas anti-sistema y delincuentes, cuando había jóvenes, gente de mediana edad y ancianos. Rajoy más preocupado por la foto con Obama que por los problemas del país, que no tiene ni idea de cómo solucionar, igual que la mayoría de los ministros. Recortes y más recortes, rescates autonómicos, dinero a la banca... y la gente que no tiene derecho ni a prestación de desempleo, ni social y ahora ya ni sanitaria.

La sensación que transmiten las imágenes y noticias que llegan de España es de tener un país al borde del estallido total; y la imagen que hay de España por Europa es exactamente esa, que es cuestión de semanas o días. En todos los aspectos de la vida se palpa el pesimismo: en sanidad, en educación, en servicios sociales, en pensiones. Por eso el 25 de septiembre creo que seré el inicio de un nuevo movimiento de protesta que tiene que cuajar de una vez por todas. Me entristece ver a los policías pegando a la gente como si viviésemos en un país de la "primavera árabe", como si la gente estuviese pidiendo libertad o que caiga un dictador. Pero al mismo tiempo reflexionas sobre el tipo de democracia que tenemos y que la realidad nos dice que no es la ideal, que esta clase política no es la que queremos y que no vemos alternativas. En un mes hay elecciones en Galicia y prácticamente podríamos pasar sin hacerlas, ya sabemos los resultados de antemano.

¿Nos merecemos esto como ciudadanos? ¿Hacia dónde vamos? Pesimismo, desesperación, angustia... no son palabras que levanten el ánimo de la gente. Pero desde luego los movimientos como el 25-S deben seguir, debemos seguir protestando en la calle, en las redes sociales, en donde sea. Hay que hacerse oir por todos los lados para que los políticos reaccionen y se dejen de tonterías y recortes innecesarios. Hoy tres países europeos, Holanda, Alemania y Finlandia han advertido a España que el rescate no es la solución. Pero mientras la gente se va, la gente joven, y ese sentimiento de desesperación está generando unos comportamientos en las personas que nos van a pasar factura en el futuro.

Yo sólo espero que se empiece a ver una luz al final de túnel, que el camino tortuoso parece no acabar nunca y que los ciudadanos reaccionemos definitivamente. Pero claro, no somos Islandia, que con 300000 habitantes dejó las cosas claras a su clase política y a sus bancos. Somos un país de 47 millones de habitantes, con muchas culturas diferentes, muchas veces poco solidarios entre nosotros mismos. Confío en que surja alguien o algo que una (que no sea un iluminado, claro) y estoy convencido de que se logrará y mejoraremos, lentamente, pero saldremos adelante.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Europa?

En España aún se disfruta del verano. Oigo en las noticias fiestas en tal o cual sitio. En Holanda la rutina ya se ha asentado y yo con ella. Casa-oficina-clases-casa. El tiempo acompaña a esa rutina. Hoy ya se ha notado frío y, salvo la primera semana de calor asfixiante y manga corta, septiembre está siendo un mes lluvioso y de tormentas. Hay momentos en que necesito más tiempo para adaptarme de nuevo a esta rutina, sobre todo cuando veo que en casa están de manga corta, van a la playa o siguen con sus juegos y fiestas. 

Holanda ha celebrado elecciones. A mí el otro día en el mercado el partido socialista me regaló una rosa que aún tengo en casa. La jornada electoral se celebró un miércoles, sin más. La gente podía votar en en las estaciones de tren o de metro, en tiendas y en casas particulares. Muy poca ostentación en la campaña electoral. Los resultados avalaron a los partidos europeízas, más o menos nuestro PP y nuestro PSOE. Ganó el centro derecha por sólo tres escaños y la extrema derecha del xenófobo de Wilders se descalabró, siendo el artífice de que estas elecciones fuesen anticipadas. Ahora toca pactar y lo sorprendente es que aquí probablemente pacten el VVD (centro derecha) con el PVdA (centro izquierda), es decir, un pacto PP-PSOE: impensable en España.

Pero a pesar del triunfo europeísta, cada día se nota más la desconfianza hacia todo lo que signifique "España". Más trabas para alquilar una vivienda, más pegas para obtener una cuenta corriente... La llegada de españoles es arrolladora este mes y la sensación general de un holandés medio es que a ellos les reducen el sueldo para salvar a los países del Sur que han despilfarrado, entre ellos España. Se nota esa hostilidad en pequeños detalles de la vida cotidiana. Ya no sonríe tanto la gente cuando les dices que eres "spaniard" o que hablas "spaans", notas a veces una mirada desconfiada.

Y sin embargo aquí yo sigo viendo crisis: locales cerrados que se alquilan, comerciales que quieren ofrecerte sus productos o servicios negociando contigo, etc. Hoy me ha visitado un muchacho de la compañía de transporte TNT para ofrecerme sus ofertas y servicios. El chico, de origen marroquí, nacido en Holanda, pero con un dominio del español más que aceptable, tuvo una conversación muy agradable conmigo en la oficina, llegando al final a intercambiarnos ciertos detalles de nuestra vida privada. Es el carácter del Sur, que te quiere implicar también emocionalmente. Llegó a pedirme una tarjeta para poder invitarme a algún partido del Ajax porque consigue entradas gratis mientras yo le ofrecí un folleto del Instituto Cervantes para que se animara y sacara un diploma de español, que leyó con interés y preguntó sobre el aprendizaje del español y las puertas que le podía abrir en países americanos. Me pareció un muchacho trabajador y responsable, con ganas de salir adelante y prosperar. La viva imagen de lo que han sido las políticas de integración en este país con los ciudadanos inmigrantes: un auténtico holandés con rasgos magrebíes, elegantemente vestido y que, al menos, domina 4 idiomas (holandés, árabe, inglés y español).

Ahora llega una nueva emigración, una oleada de gente joven preparada que no tiene posibilidades en España. Pero con una gran diferencia respecto a aquellos que llegaron en los 60 con una maleta de cartón: son ciudadanos europeos a los que este país les tiene que acoger y posibilitar el trabajo. Se da la circunstancia que viven más holandeses en España que españoles en Holanda, así que espero que esta nueva acogida no venga acompañada de esa desconfianza que estamos notando. Si ganan los europeístas, tendrán que demostrarlo.





domingo, 9 de septiembre de 2012

VERANO ALARGADO

Yo creo que hoy fue el día que más calor pasé en Amsterdam. 27º marcaban los termómetros y en mi casa llegamos a 29. Donde más disfrutan los "amsterdaneses" es en los parques: Vondelpark, Flevopark, Oosterpark, Amsterdamse boos... Es una maravilla ver a la gente tomar el sol, hacer una barbacoa, andar en bici, pasear o hacer deporte, incluso bañarse en algún lago o canal. 

Hoy me fui a conocer Flevopark, está cerca de casa en bici y con mi edición de "El País" de hoy, una mantita para el césped me fui allí a leer el periódico a eso de las 4 de la tarde, a la sombra. Fue un rato de pequeño placer en este día que no puedes estar en casa con ese calor porque te asfixias, mi apartamento es muy soleado y calentito cuando le da el sol por los ventanales que tiene. Amsterdam era hoy una ciudad muy latina, la gente disfruta de días así y saca su vida a la calle, delante de mi edificio sacan mesas y comen al aire libre, hacen una barbacoa con todas las de la ley y disfrutan. Algo que nosotros hacemos cotidianamente cuando hace calor para ellos es como una gran fiesta. La postal, desde luego, es mágica.

Mientras, mi vida en la nueva rutina sigue con mucha rapidez. Son cientos de cosas que atar a principios de curso y hay momentos de bastante "agobio", pero las cosas van saliendo adelante, a lo mejor no tan rápido como quisiera, pero aún tengo que acostumbrarme a saberlo llevar, los primeros días no son fáciles. El viernes viajé a una de las aulas más alejadas, Venlo, cerca ya de Alemania, donde quedamos sin colegio y fui a entrevistarme con un director de otro centro que buscaron las familias de allí. El colegio era espectacular, ideado para disfrutar y jugar y los niños estaban realmente felices en las aulas. El entusiasmo de las madres españolas de allí por tener las clases de español también es ejemplar, son pocos niños y aunque queda lejos para la profesora (viaja desde Rotterdam) merece la pena porque te encuentras gente muy agradecida.

Y estos días me he vuelto a reencontrar con aquellas familias con las que más relación tengo. Marisol y Jesús, junto con sus niños, están día a día pendientes de mí, aunque estamos a pocos kilómetros pasé ayer la tarde con ellos porque me siento como en casa y me cuidan como un hermano. Manolo y Raquel también están ahí y muchas otras familias se han alegrado de nuevo por verme. Echaré de menos a algunos de ellos en Veenendaal y Heemskerk, pero no perderé el contacto con otros, especialmente con Marisol, que es de esas personas que ayudan sin pedir nada a cambio y te ofrece todo lo que tiene a su alcance. Un lujo en un país como este encontrarte gente así.

Y por ahora poco más. No escribo mucho porque no hay mucho que contar. Que a pesar de estar empezando el curso ya cuento los días para volver en octubre a ver a mi familia, es lo que más se echa de menos, uno se da cuenta de verdad de la gente que quiere (y que me quieren) cuando estás lejos y a veces somos tan egoístas que cuando estamos con ellos no demostramos de verdad el cariño y amor que les tenemos. Así que, a todos los míos, os quiero mucho y gracias por estar ahí, eso da fuerzas para seguir adelante.

Mañana empezamos aquí las clases, en Galicia el día 12, así que para todos, feliz curso 2012-13, que nos sea llevadero y que saquemos buenas cosas para el futuro. Besos a todos

sábado, 1 de septiembre de 2012

UN HOLANDÉS DA LA NOTA

Si por cualquier razón tuviese que haber volado hoy desde A Coruña a Amsterdam en nuestro "san Vueling", llegaría más cabreado de lo normal. Resulta que acabo de leer en "La Voz de Galicia" que nuestro avioncito tuvo que regresar a Alvedro hoy porque un ciudadano holandés "coló" un cuchillo en su mochila y se lo descubrió una azafata. Los controles de seguridad del aeropuerto no lo detectaron porque iba envuelto en papel, pero se cayó al abrir uno de los portaequipajes. El caso puede resultar gracioso, pero hay una segunda lectura.

Cuando yo viajo en avión me pone del hígado ver que te avisan que apagues el móvil durante el despegue y aterrizaje y mucha gente no obedece, generalmente gente mayor. En los vuelos que entran o salen de Holanda, evidentemente con muchos ciudadanos holandeses, también ocurre. Parece que quieran saltarse las normas porque sí, pero lo más gracioso del tema es que en su país NO lo hacen, lo hacen en otros países. Seguro que este hombre no lo hizo con ánimo de asaltar a nadie, pero el hecho de infringir una norma de seguridad en la navegación aérea y hacer que todo un pasaje vuelva a su ciudad de origen, lo dejen en tierra interrogado por la Guardia Civil y el avión despegue de nuevo sin él, me ha encantado. A ver si escarmientan porque más de una similar he visto yo. La conclusión es que cuando NO están en Holanda se comen el mundo, pues a éste no se le va a olvidar.

El caso es que seguro que sus conciudadanos que viajaban en el avión irían comentando que no era para tanto, que qué exagerados estos españoles, etc., etc. Es que estoy viendo la imagen. Como hubiese pasado al revés al extranjerito de turismo en Holanda se lo comen por algo menos grave, como llevar la bici sin luz. Podríamos calificar esta anécdota como una pequeña "bofetada" por actuar mal. Y olé por la azafata y el comandante, que demuestran su profesionalidad ante el "me paso las normas por el forro" del holandés.

Yo me tengo cabreado en los controles de los aeropuertos, sobre todo en Barajas, porque me hacen descalzar. Una vez pregunté a una de las encargadas y me contestó, de muy malos modos, "que eran las normas de ese aeropuerto" (Barajas, en concreto). El caso es que era la escala viniendo de Amsterdam y en Schiphol no tuve que descalzarme. ¿Cuál es el criterio? Pues parece ser, por lo menos en Barajas, que todo calzado que cubra el tobillo debe quitarse. Con los móviles, lo mismo. Parece ser que no vale el "modo avión", que hay que apagarlo totalmente. ¿Realmente es imprescindible encenderlo durante dos horas de vuelo? Porque mientras esperas con el avión ya detenido para salir a la terminal empiezas a oir los mensajes de "roaming" en los móviles de la gente que te ponen de los nervios. Reflexionemos.

La foto de hoy lo pone clarito, para aquéllos que no se han dado cuenta aún. ¿Dormirá hoy el holandés en su casa? Me da que no