miércoles, 21 de enero de 2015

¡¡HÁGASE LA LUZ!! (O COMO DESQUICIAR CON LAS EMPRESAS ELÉCTRICAS ESPAÑOLAS) - ¡¡ACTUALIZADO!!

Lo que voy a contar será largo, así que paciencia. Pero real. Y desquicia. Lo que sólo se puede considerar como "typical spanish" o lo que es lo mismo, "chapuza a la española". Se trata, básicamente, de contratar los servicios de una empresa eléctrica y cambiarse a otra después de un año. De verdad que es digno de mandarlo a un periódico o llamar a una cadena de televisión y que me hagan un reportaje porque a día de hoy sólo falta un pequeño trámite por acabar una particular peripecia. Vamos allá.

Todo empezó en el momento de alquilar el piso en el que vivo actualmente. Como es normal, yo quise poner los contratos de servicios a mi nombre, en este caso electricidad, agua y teléfonos/televisión/internet. Los dos últimos, sin problemas, pero el primero es el que da origen a esta peculiar historia.

El dueño de mi piso me facilitó la última factura de la luz de la anterior inquilina para que arreglase yo el cambio de titularidad. La empresa que lo tenía era GAS NATURAL UNIÓN FENOSA (comercializadora libre). En este punto hago la primera clase teórica:

OBJETIVO: Distinguir entre tres empresas con el mismo nombre: distribuidora, comercializadora libre y comercializadora de último recurso.

Hace pocos años, el mercado eléctrico se liberalizó en España, pudiendo los usuarios escoger la comercializadora que deseasen, al igual que se hizo con la telefonía, etc. En Galicia, la empresa de toda la vida era Unión Fenosa, comprada hace también pocos años por Gas Natural. Fijaos si tenía arraigo en la región que hasta teníamos un título nobiliario con el nombre de una empresa: CONDESA DE FENOSA (Doña Carmela Arias y Díaz de Rábago). Pero volvamos al meollo y no nos distraigamos, sino el post durará horas leerlo.

Pues bien, Unión Fenosa fue la que instaló la infraestructura en la mayor parte de Galicia, al mismo tiempo que daba servicio a todos, por tanto, es la propietaria de los cables, de las estaciones eléctricas, centrales hidroeléctricas, etc. Con la liberalización, la empresa continuó también como distribuidora, pero lógicamente pudo dar el salto a toda España bajo el nombre de GAS NATURAL UNIÓN FENOSA (comercializadora libre), dándose la opción de que los usuarios que no optasen por el cambio a otra comercializadora libre, quedasen sin hacer nada en GAS NATURAL UNIÓN FENOSA (comercializadora de último recurso).

Pues bien, la factura que yo recibí era de la comercializadora libre, pero no lo pone en ningún lado, simplemente pone GAS NATURAL SERVICIOS (SDG) en letra pequeña y en un logo bien grande GAS NATURAL FENOSA.

Llamé al teléfono de atención al cliente para comunicar que quiero cambiar la titularidad. Esto ocurrió en julio de 2013. Empiezan los problemas. Doy los datos que vienen en la factura (incluídos DNI y nombre de la anterior titular, lo que supongo incurriría en saltarme la Ley de Protección de Datos, pero no había otra manera de hacerlo) y me dicen que ese contrato tiene pendiente de pago una factura de... ¡¡más de 600 euros!! y que si quiero ponerlo a mi nombre debo yo hacerme cargo de ella. ¿¿¿¡¡¡CÓMOOOO!!!??? Evidentemente, informo al dueño de mi vivienda de la situación y después de acudir a la sede de la empresa en A Coruña tuvo que pagar, sí o sí, esa factura. Una vez hecho eso procedo al cambio de titularidad (a esas alturas llevo ya como 15 llamadas en días distintos a la compañía para arreglar el asunto) y cuando se produce me dicen si quiero contratar otros "servicios complementarios". Pregunto cuáles son y me empiezan a recitar una retahíla de ofertas de contratación, servicios a mayores y demás que cuestan dinero y les pregunto si puedo quitar servicios, ya que en la factura aparece contratado un "ServiElectric Xpress" que dicen es para una reparación eléctrica de urgencia. Me dicen que ese servicio se puede renovar o cancelar de año en año y éste había sido renovado automáticamente en junio, un mes antes... ¡¡cachiiis!!

Total, que tengo mi luz y mi servicio y cada dos meses llegan las facturas. A medida que se acerca y se desarrollan los meses de invierno, las facturas suben y las que llega de octubre a diciembre me ponen alerta: 220,97 euros, continuando con 209,59 y 175,86. Me parecían exageradas, pero ante el uso de la calefacción pensé que eran más que reales. Ahora os explicaré que no era así.

En mayo de 2014 se publica un artículo en La voz de Galicia de las ventajas de la comercializadora de último recurso frente a las comercializadoras libres. Como en esos meses se hablaba mucho en los medios de las subidas en la factura de la luz y de los cambios que se preveían, la opinión pública estaba muy sensible ante ese hecho. Así que después de leer el artículo y analizar concienzudamente mis facturas de la luz, me entero que soy usuario de la comercializadora libre, entonces decido cambiarme a la de último recurso.

Por lo que a finales de ese mes, mayo, llamo al teléfono de GAS NATURAL UNIÓN FENOSA (comercializadora de último recurso) para hacerme cliente de ellos y darme de baja de GAS NATURAL UNIÓN FENOSA (comercializadora libre). ¿Vais entendiendo la incongruencia?

El alta en la compañía de último recurso se hizo por teléfono y leyéndome el contrato entero!!!, en una conversación que tranquilamente duró más de 30 minutos:

-"¿Acepta usted la cesión de los datos, tatatá, tatatá...?"
- Sí, acepto
- "¿Da usted el consentimiento en este acto para usar su número de cuenta bancaria para la domiciliación de los recbos, tatatá, tatatá...?" 
- Claro, qué remedio...

Me pareció algo surrealista, pero bueno, en fin, el cambio estaba hecho. Automáticamente llamé a la comercializadora libre para darme de baja, diciéndome que emitirían una factura final y "c'est fini". Pues ahí empieza la segunda parte de esta odisea

OBJETIVO: Reclamar una factura astronómica a una empresa de la que ya no eres cliente.

Allá a mediados de junio llega la susodicha factura. Al abrirla casi me da un infarto. ¡¡285,36 EUROS!!, teniendo en cuenta que correspondían a meses sin calefacción, esto es, abril, mayo y principios de junio. Empiezo a llamar al teléfono de atención al cliente y me dicen que como ya no soy cliente de ellos tengo que reclamar a mi nueva empresa... ¡¡pero es la misma, tiene el mismo nombre!! Cargado ya de un cabreo considerable, paso una tarde de llamadas entre una y otra empresa para hacer la reclamación, pasándote de una teleoperadora a otra, sin una explicación clara y aumentando el enfado, hasta que empecé a gritar a una mujer que o me arreglaban el desaguisado o me iba directamente a una oficina de atención al consumidor. Cuando ya estaba al límite, una buena mujer con un acento andaluz incuestionable me dice que vaya al contador y verifique la lectura real del mismo, para comprobar si coincide con el de la facturación. En ese momento veo que NO, a pesar que la lectura pone que es REAL. ¡¡Había más de 700 kw/h a mi favor!! Para ser exactos me facturaron 13.019 cuando el contador marcaba 12.312. Y todo esto con contadores inteligentes que, según lo que han contado, no hace falta que nadie venga a ver lo que facturan.

Comunico la nueva cantidad de consumo real y me toman nota de la reclamación y me dicen que en breve resolverán. Pasan los días y lo único que recibo son llamadas de la comercializadora de último recurso diciéndome que la reclamación se está cursando, pero que lleva más tiempo porque hay que hablar con la anterior empresa, con la comercializadora libre (???!!!) A esas alturas (estamos ya en julio) mi estupor es total, pero no desespero en el empeño de conseguir que me devuelvan dinero.

En esas fechas recibo una factura de la comercializadora libre de 4,60 euros. ¿¿Pero no había dejado de ser cliente de ellos?? Resulta que me cobran el servicio de reparación urgente de electricidad. Nueva llamada y con el consiguiente cabreo les pregunto por qué lo hacen. Respuesta:

-"Es que usted no lo dio de baja cuando canceló el contrato"

Os juro que en ese momento debí de decir de todo a la operadora, pero lo único que recuerdo fue decirle "Quiero que lo canceles ¡¡YA!!" Debí de ser gran explícito que su única respuesta fue, "Sr. González, en este instante procedemos a la cancelación definitiva del servicio "ServiElectric Xpress", ¿desea alguna cosa más?"

- ¡NO, NO DESEO NUNCA NADA MÁS CON VOSOTROS! BUENAS TARDES - y colgué

Continúo esperando la resolución de mi reclamación. Pasa casi un mes, así que decido volver a llamar y me dicen que sí aparece en sus sistemas y que sigue en curso. "¿Pero por cuánto tiempo?" 

- "Pues no le podemos decir, pero voy a poner aquí que se lleve por la vía de urgencia (???!!!) porque vemos que ya ha llamado usted varias veces". Sólo tengo algo positivo que decir de la gente que me atendió en la comercializadora de último recurso: que siempre me decían que me atendían desde Galicia y que comprendían perfectamente el problema y que seguro que se resolvía a mi favor.

Llega la primera factura de esa comercializadora y el importe es mínimo: 16,37 euros, fijándome que el consumo es 0 (lógico, no llegaba aún a los 13.019 que me habían facturado anteriormente) y que me cobraban sólo el término fijo de potencia. Siguiente factura, ídem, menos importe aún, con lo cual vuelvo a llamar y me dicen que están ajustando el importe y que se me irá haciendo "real" a medida que pase el tiempo. No me parecía ilógico, así que empecé a asimilar que lo cobrado de más estaba en un "bote" del que se me iría descontando el importe en sucesivos meses. Estamos ya en octubre y el precio empieza a subir poco a poco: 28,34 y ya en noviembre 91,29. Sin embargo tengo aún mosqueo porque la brecha es muy alta y no se ha encendido la calefacción. Entonces me fijo que las lecturas de consumo son "estimadas", por lo cual vuelvo a llamar para preguntar por qué si hay un contador inteligente no hacen lecturas reales. Pues dicen que el sistema lo hace así y que no hay obligación de hacer una lectura real (???!!!) Otro cabreo más y EXIJO que se me facture lo que realmente consumo. Que sí, que tomamos nota, etc., etc. Llega la última factura y cobran 93,98 euros, comparándola con la del año anterior en ese mes es similar, pero siguen con lectura estimada.

Total, que termina 2014. Y al poco de empezar 2015 recibo una factura de 135,25 euros y pensé: "¡Vaya, la calefacción se ha usado de más!" Pero en esto que me fijo bien en la factura y noto cosas raras:

OBJETIVO: Identificar de qué empresa es la factura que recibo y lo que me están facturando.

La empresa es la comercializadora libre!!!, la que di de baja en junio; el período de facturación, de abril a junio de 2014; la lectura del contador, real y el letra MUY PEQUEÑA pone que esa factura "rectifica la anterior de 18 de junio de 2014". Diferencia: 150,11 euros a mi favor!!! Salto de contento porque me siento GANADOR!!! Y miro cada día en la cuenta del banco esperando el ansiado ingreso, máxime cuando recibo una llamada de la empresa que me comunica que efectivamente se facturó de más y que me corresponde el abono de la diferencia. ¡¡¡YUPIIII!!! El que la sigue la consigue...

Pero no acabó ahí la cosa. Estamos ya en esta semana, concretamente el lunes. Abro el buzón de mi vivienda y me encuentro... ¡¡6 facturas de luz!! Las abro una a una, me aseguro de que son de la comercializadora de último recurso y al instante deduzco que son las rectificaciones de todas las facturas con esa empresa, desde que me di de alta. Entonces empiezo a temblar, porque sabiendo como actúan estas empresas, son capaces de volver a cobrármelas y luego ingresarme todo el dinero que me deberían. Así que nueva llamada (sí, me contestan en Galicia) y aparte de preguntarles cómo harán el reembolso que me deben, les indico que las facturas no se corresponden con la realidad por una razón muy sencilla: durante el mes de agosto, en el cual estuve fuera de casa más de 15 días, el importe es de 71,12, mientras en julio es de 47,59 y en septiembre 57,41, meses en los que estuve en casa todos los días. La respuesta que obtengo es que, a pesar de que ponga real, me dicen que los importes son "ajustados y repartidos" para que no haya mucho desfase. Conclusión: CHAPUZA TOTAL.

¿Pensáis que ya acabó la aventura? NO. Ayer mismo entro en mi cuenta para comprobar si hay abonos. Pues resulta que me encuentro dos abonos a mi favor y luego los descuentos por los importes reales de esas facturas. Echo cuentas y ni rastro de los 150,11 que me deben aún. Entonces caigo en la cuenta: tendré que llamar a la comercializadora libre que fue la que me facturó el importe desorbitado. Y sí, después de comentar que no tengo ya contrato, me piden mi nombre y DNI y me dicen "es que estábamos a la espera de que nos confirmase si su número de cuenta sigue siendo el mismo para hacerle el abono". Resoplo porque mi inteligencia no me da para más, no puedo entender en manos de qué ineptos están nuestras empresas. Les confirmo mi cuenta, acabo la conversación y aún después de unas tres horas me vuelven a llamar para decirme que a la mayor brevedad me ingresarán ese importe.

Como véis, este periplo de un año y medio tiene todavía pendiente la guinda final, que según esa última conversación telefónica se producirá "en un plazo de 7 a 10 días" cuando vea en mi cuenta el dinero. La historia ha dado de sí, digna de un documental, ¿o no? Quisiera como dedicatoria recordar a Arturo Pérez-Reverte que hace pocos días publicaba uno de sus geniales artículos con el título "El pato maqueto" en el que esta situación de "Españistán" es un claro reflejo de lo que yo os acabo de contar. Para mí sería un honor que Reverte leyese mi historia, pero como no creo que ocurra quise compartirla con vosotros para que, como siempre, opinéis y os hagáis una idea de cómo están las cosas. Punto final.



ACTUALIZACIÓN: Hoy, 27 de enero de 2015, HE COBRADO los 150'11€ que me debían. Por fin he tenido la sensación de haber ganado una pequeña batalla. Moraleja: "o que non chora, non mama".

lunes, 19 de enero de 2015

FRANCISCO

Hace ya casi dos años publiqué en el blog esta entrada: Habemus Papam. En ella hablaba de la renovación que se esperaba con la labor de Francisco y a día de hoy no podemos decir que este hombre no se haya convertido ya en todo un referente que promete mucha renovación.

Sus declaraciones no dejan a nadie indiferente. Lo acusan de todo: de salidas de tono, de ser incorrecto, de "destapar" toda la mierda del Vaticano... pero se está metiendo a la gente en el bolsillo. En cierto modo, es un papa un poco "Podemos" porque dice lo que la gente quiere oír referente al catolicismo, pero lo de hoy ya ha sido total.

Ha salido en todos los informativos que, en el avión de regreso de su viaje a Filipinas, ha dicho que "para ser un buen católico no hace falta tener hijos como conejos: paternidad responsable". Se habla de que está a un paso de defender los anticonceptivos. Yo más bien lo que veo es un ataque a la línea de flotación del Opus Dei, que son aquellos que tenían el poder en el Vaticano desde Juan Pablo II y que son a los que hay que purgar.

A mí me gusta lo que dice, aunque también genere polémica. Creo que no ha habido un papa que hable tan claro en muchas décadas, un papa mucho más liberal y abierto al s. XXI , que es lo que se le pide. Defiende que cada uno puede tener su dios, que los homosexuales tienen cabida en el seno de la Iglesia y que nadie puede cuestionar su amor, Dios también los quiere; condena todo tipo de abusos a menores dentro de la Iglesia y espera que "rueden cabezas"... Mucha gente dice que se lo cargarán, que no durará mucho porque está rompiendo muchos tabúes intocables yo diría en siglos, pero es lo que toca.

Lo que quisiera que vosotros, lectores, reflexionarais un poco, es algo que va más allá de este papa pero que enlaza con el post anterior, el de los atentados yihadistas en París. Todo se originó porque en el semanario satírico "Charlie Hebdo" se publicaron unas caricaturas de Mahoma que los musulmanes consideraron una ofensa. Yo creo que la libertad de expresión que tenemos en Occidente no puede ir en contra de las creencias de otras culturas del mundo, aunque con esto no quiero decir que la reacción de matar a 20 personas sea tolerable ni mucho menos. Pero démosle la vuelta al caso. Imaginemos que en un país musulmán libre hubiese una publicación que en su portada apareciese una imagen de un obispo (ya no digo de Jesucristo) teniendo sexo con un menor. ¿Eso no ofendería a muchas personas en nuestra cultura? Y partiendo de la base de que los abusos a menores han sido constantes en la Iglesia católica y está demostrado, como hizo también el papa Francisco llamando personalmente al teléfono de una víctima de Granada que denunció su particular calvario cuando era niño enviándole una carta personal al pontífice. El tema es peliagudo y lo que a los ojos de Occidente determinadas conductas y castigos del Islam son auténticas atrocidades, las mismas cosas estábamos haciendo nosotros hace 5 siglos en nombre de la fé, en nombre de Dios. En definitiva la cuestión es: ¿hasta dónde llega nuestra libertad de expresión? Por lo menos hasta el momento en que no ofendes al otro, sea de la cultura o de la religión que sea.

Yo recuerdo hace unos años manifestaciones y atentados contra cines en España porque proyectaban la película "La última tentación de Cristo". En esa película la "ofensa" que argumentaban los ultracatólicos era que Jesucristo, en sus últimos suspiros en el momento de la crucifixión, tuvo el sentimiento y el deseo de AMAR a María Magdalena, de formar una familia con ella y tener hijos. La que se lió fue parda. Yo fui a ver la película al cine pero bueno, con cierto temor a que algún loco le diese por prender fuego al cine o tirar un artefacto casero, pero pensemos en si hay o no diferencias con las ofensas al Islam, porque la realidad es que sus practicantes sí se sienten ofendidos con las viñetas en cuestión. ¡Ojo! Pero no para vengarse matando a 17 personas inocentes, injustificable totalmente.

Concluyendo, la religión no deja de ser de nuevo lo que más muerte genera. A los pocos días de los atentados de París se da a conocer que en Nigeria están secuestrando y matando, en nombre de Alá,  miles de personas y utilizando "niñas-bomba" de 10 años como suicidas. No tengo palabras para esto, mi mente no puede llegar a entender cómo un ser humano puede llegar a tal nivel de alienación. Y atención, Occidente no mueve ficha...

Y mientras en España y países del entorno, preparando actos para celebrar el Día Mundial de la Paz, que se celebra el 30 de enero para recordar el día del asesinato de Gandhi. Si levantara la cabeza no creería lo que ve: muerte, barbarie, tensión y poco diálogo intercultural. A ver si este Francisco nos da una sorpresa y se convierte en un nuevo icono mundial de la PAZ en pocos años.


sábado, 10 de enero de 2015

20 MUERTOS

No se puede decir que 2015 haya empezado demasiado bien. No llevamos ni diez días y los últimos tres han sido una pesadilla para Francia y sus habitantes, para el mundo entero. De nuevo los ataques terroristas similares al 11-S de Nueva York, al 11-M de Madrid o a los de Londres han dejado consternado a medio mundo. Esta vez ha sido París y el ataque se ha llegado a ver prácticamente en directo. La ejecución por parte de un terrorista de un policía herido tumbado en una calle de París será una de las recordadas de los muchos ataques terroristas que ha habido en las últimas décadas, a pesar de que alguien diga que es todo un montaje (???!!!)

El terror extremista vinculado a la religión ha vuelto. Y de nuevo viene del Islam, llegando a producirse una islamofobia que es difícil ya de remediar. A los pocos minutos de la matanza de los periodistas de París y de los policías empecé a ver en Facebook y whats app mensajes de "hay que matar y acabar con todos los musulmanes". El caso es que eso es lo que piensa mucha gente que está harta de ver ciudades occidentales llenas de personas que no son nativas del país y en muchos casos con vestimentas típicas de la religión islámica y que generan mucha desconfianza. Siempre recordaré un día en hora punta en la estación de Utrecht ver a una mujer completamente vestida de negro y a la que sólo se le podían ver los ojos y a unos metros de distancia a su marido (supongo) con una barba también muy característica de su cultura, un turbante... y la sensación de inseguridad que me produjo porque su imagen era tal la de una "viuda negra" a punto de inmolarse en nombre de Alá o del que sea. ¡Qué difícil es entender determinadas ideologías!

¿Cómo se pude llegar a tal grado de "comedura de tarro" que tienen estas personas de conductas y pensamientos tan extremistas? Y cuando ves que adolescentes de Austria, de Holanda... dejan todo en su mundo para ir a "servir" al Estado Islámico, a "Boko Haram", a Al Qaeda... convencidas de que lo que hacen es lo correcto, te preguntas: ¿qué estamos haciendo mal? ¿cómo puede ocurrir algo así? Ejecuciones de periodistas occidentales degollándolos "on-line" al más puro estilo medieval, secuestros de niñas y adolescentes en sus propios países, torturas, violaciones... ¿en nombre de Alá? No creo que Alá esté contento con esto.

La condena unánime por parte de todo aquel que se considere racional llegó a París desde todos los lugares del mundo. Pero el problema está ahí. Sigue habiendo gente fanática, apoyada por otra gente detrás, que está dispuesta a inmolarse llevándose por delante a 10, 100 o 1000 personas sin ningún tipo de remordimiento. Y pueden estar viviendo en el piso al lado del tuyo o compartir con ellos vecindario. Yo no creo que sea un problema de permisividad de las leyes occidentales ni de leyes migratorias. Simplemente el problema lo tiene quien piensa así. He conocido gente musulmana, creyentes de su religión pero integradas totalmente en la sociedad en la que viven y que incluso dan más ejemplo que muchos de nosotros en determinadas situaciones. Recuerdo al padre de un alumno mío de Amsterdam que me comentó que él había venido a Galicia como voluntario cuando fue la tragedia del "Prestige". Se habían organizado varios en su trabajo en Holanda, cogieron un vuelo y se plantaron en la Costa da Morte a recogernos el chapapote, mientras muchos en los pueblos se frotaban las manos por el negocio que se avecinaba.

No es fácil tener sentimientos de odio o desconfianza ante el Islam después de los muertos de estos días en París, pero tenemos que ser racionales y no caer en lo fácil, en decir que "yo los mataba a todos" porque eso genera más violencia. El caso es que Occidente, en muchos casos, también ha cometido atrocidades en países árabes sólo por dinero, ¿o es que la guerra de Irak no se hizo por petróleo? ¿Por qué, por ejemplo, no se entra "a saco" en Corea del Norte cuando se ve y se sabe que la población está pasando graves penurias en un régimen completamente hermético, dictatorial y sanguinario? Porque no interesa económicamente, no hay petróleo y allá ellos. Es la doble moral de Occidente, la misma que dejó que en los Balcanes, por ejemplo, se matasen a diestro y siniestro entre ellos en los 90 porque no interesaba económicamente... En fin, qué triste.

Lo que está claro es que el impacto social y moral que genera esto en la población es total. Después de ver los aviones chocando contra las Torres Gemelas o los trenes destrozados de Madrid las cosas cambian. Ver las imágenes prácticamente en directo te deja una sensación de perplejidad y de "no puede ser" que te revuelve el pensamiento. Lo mismo ocurrirá con la ejecución del policía de París que, paradójicamente, era también musulmán. Lo triste es que me da que tendremos más episodios de estos en lo sucesivo porque hay esa voluntad de inculcar ideas integristas en un sector radical musulmán y que llegan a pedir "Guerra Santa" contra Occidente. Y sinceramente veo difícil negociar con aquellos que no atienden a razones, que sólo atienden a una fe y tienen el cerebro totalmente anulado por una idea totalmente errónea pero de la que están completamente convencidos.

¿Alguien puede dar una solución o nos encaminamos realmente a una nueva confrontación mundial? ¿El equilibrio geopolítico ya no pasa por la dualidad Este - Oeste como fue en los 70 y 80 y estamos ante un Norte - Sur, un norte democrático y aconfesional frente a un sur dictatorial e islamista? En el fondo no deja de ser una manifestación más de un fanatismo religioso que también tuvimos en España, en Francia, en Holanda, en Portugal... cuando íbamos colonizando tierras nuevas allá por los siglos XV ó XVI, matando a diestro y siniestro "en nombre de Dios", con el terrorífico Tribunal de la Inquisición que torturó, ejecutó y quemó en las hogueras como hacen hoy en muchos países islámicos  ahorcando homosexuales, lapidando adúlteras, tapando a las mujeres con burkas o degollando periodistas occidentales. Como tengan que pasar aún cinco siglos, lo llevamos claro en Occidente.

En fin, el único consuelo es solidarizarse con los periodistas asesinados por la libertad de expresión, con sus familias y las de los policías y las de los rehenes y sólo cabe tener cordura para que esto no vuelva a ocurrir. 


lunes, 29 de diciembre de 2014

12 UVAS Y COMENZAMOS DE NUEVO

Tres días quedan para finalizar 2014. No soy de los que hacen balance, y menos desde abril de 2013. Pero desde luego este año ha sido cuanto menos, un tanto peculiar. No voy a hablar a nivel personal porque entiendo que a mucha gente le harte ya y además aspectos de mi vida privada los cuento si quiero. Para eso está el Facebook y aún así no cuelgo todo lo que hago ni lo que siento, sino solo lo que realmente me da la gana de publicar y lo que quiero que la gente sepa. Puede que a algunos les parezca demasiada transparencia en lo que respecta a mi vida, pero os aseguro que dejo muchas cosas sin poner porque me las quedo para mí.

Nuestro país sigue en crisis, a pesar de lo que diga el Presidente del Gobierno. Pero cada vez me convenzo más de que lo que aquí tenemos es una crisis moral. La gente está HARTA de aguantar robos y corrupción en la escena política. Los escándalos de Bárcenas, tarjetas "black", Gürtel, Pujol y otros han tenido una repercusión en las últimas elecciones celebradas, las europeas: la irrupción de un nuevo partido político que podríamos definir de izquierda radical y encabezado por un joven de coleta que enamora a las cámaras y que está diciendo lo que la gente quiere oír para acabar con una serie de años de penurias. "Podemos" parece que se convertirá en la panacea en ayuntamientos y comunidades autónomas en las que se presente en 2015, pero tendrá difícil gobernar.

Siguiendo en política el otro acontecimiento que supuso un revulsivo fue la abdicación del rey Juan Carlos I y la proclamación de Felipe VI. 6 meses que dieron para evaluar las intenciones del nuevo rey, muy pendientes de él en su primer mensaje de Navidad sobre todo en su posición sobre la corrupción en la que están implicados su hermana y su cuñado. La verdad, yo lo que veo es un cambio de época. Desde la transición hasta hoy hemos pasado por un bipartidismo que satisfacía a las generaciones de los 30 a los 70 años, anclado por la Constitución de 1978. Pues toca cambiar. La Constitución se hizo en una época que tenía sus circunstancias económicas, sociales, políticas y sobre todo, mentales. Los jóvenes que tenían 30-40 años en 1978 no somos los jóvenes que tenemos 30-40 años en 2015 y mucho menos tenemos los mismos intereses. Las familias han cambiado, la población ha variado en cuanto a su configuración y España necesita un nuevo anclaje, una Constitución reformada que se consiga también por consenso pero que guíe toda acción política, social y económica para los próximos 40 años. En pocas palabras, es NUESTRO momento, el momento de la gente que estudió EGB, que salió de su pueblo para estudiar una carrera universitaria, que pudo viajar a Europa y ver mundo, otras culturas, otras formas de vida, otras ideas. Y en una sociedad donde las nuevas tecnologías suponen un nuevo gobierno, un nuevo orden que no existía hace 40 años, pues necesita una nueva guía. El hecho es claro: yo estoy escribiendo un blog y dando mi opinión; en 1978 esto era imposible.

Pero la cuestión no es satisfacernos a mi generación, sino dejar un legado a las generaciones futuras, a nuestros hijos y nietos que serán los que cuando tengan 30-40 años y nosotros dependamos de ellos los que tomen las riendas del país. Puede que esto suene un poco épico, pero es así. En Europa, tras la II Guerra Mundial, hubo que hacer una reconstrucción que llevó desde 1945 hasta finales de los 60, tal vez el punto de inflexión fue mayo del 68; en España ese período supuso la etapa de la dictadura. De los 70 hasta la entrada del s. XXI supuso para los países avanzados el fortalecimiento del llamado "estado del bienestar" que empezó a quebrarse en muchos países con la crisis en la que estamos inmersos y en un nuevo orden político a nivel mundial. Ya no hay capitalistas y comunistas, ahora hay que pensar con otra perspectiva, pensando en Latinoamérica, en el mundo árabe y en los llamados "BRIC" (Brasil, Rusia, India y China), países donde viven casi la mitad de la población de este planeta.

2015 será para España un año importante. Elecciones municipales y autonómicas en mayo y generales en noviembre. La perspectiva de formar gobierno para los ya tres grandes partidos no es clara, así que la gobernabilidad del país dependerá de unos cuantos votos de partidos minoritarios, en su mayoría nacionalistas o regionalismos pero más radicales que los que había hasta ahora. En mi humilde opinión, lo que se debería hacer es esa Asamblea Constituyente que reforme una Constitución y blinde derechos, libertades y deberes del estado de bienestar; garantice una financiación económica para no volver a caer en una crisis; organice el estado territorialmente de forma que se avance en el respeto a la diversidad de los pueblos y culturas de España; defina definitivamente la forma de estado (monarquía o república, y en caso de la primera, la sucesión); y, en definitiva, desarrolle las bases de convivencia de una sociedad del s. XXI, basada sobre todo en la transparencia política. No es tarea fácil, pero si se hizo en 1978, se podrá hacer en los próximos años.

Por lo demás, la vida sigue, con sus altos y sus bajos, disfrutando cuando se puede y cuando no pues pidiendo ayuda o viviendo discretamente sin molestar a nadie. No tengo propósitos para el nuevo año básicamente porque es la vida la que te pone los retos. Yo ya estudié inglés, ya voy al gimnasio, no fumo (porque tuve unos mese al volver de Amsterdam que sí lo hice) y lo que venga, habrá que aceptarlo tanto si es bueno como si es malo. Es curioso porque hace unos años a nivel profesional me quejaba más. Ahora, con más recortes y la educación en una situación penosa, disfruto más de mi trabajo y del alumnado que me toca, cada vez más variado y con más situaciones nuevas. En eso puedo decir que me siento, después de 24 años trabajando, profundamente realizado y sé que muchos niños y niñas me recordarán, para bien o para mal, por todos los lugares en donde di clase.

Y curiosamente la sabiduría popular dice lo que hay que pedir siempre en el nuevo año y que ya se pide el 22 de diciembre, como dije en el post anterior: SALUD. Sin ella, no hacemos nada, aunque incluso gente privada de ella es capaz de aportar a sus iguales una visión positiva de las cosas. Un ejemplo de ello es este blog en donde un periodista al que conocí en una charla en Ordes, relata su lucha contra un cáncer que apareció sin avisar, sigilosamente, y al que le está ganando la batalla. Gente como Nacho Mirás merece un puesto y un recordatorio en nuestra memoria.

Pues nada, lectores y amigos. FELIZ AÑO NUEVO y que disfrutéis de los últimos días de este 2014 sin sobresaltos.


domingo, 21 de diciembre de 2014

DÍA DE LA SALUD

Está todo preparado en España para que mañana se conmemore un nuevo "Día de la Salud". La celebración ocurrirá más o menos a partir de las 12 del mediodía, una vez que la población se haya dado cuenta de que la vida continúa y se empiece a decir, como una retahíla, la que será la frase más repetida del día: "Lo importante es tener salud".

¿Desde cuándo se celebra esta importante fecha? Desde que a alguna persona ingeniosa se le ocurrió implantarla a raíz de no recibir ningún premio sustancioso en la Lotería de Navidad, que se celebra mañana. Es uno de los días mágicos del año en España y esperado desde julio que es cuando se empiezan a vender los décimos en todas las administraciones de España. Estos días los informativos recogen los preparativos, los ensayos de los "niños de San Ildefonso", las típicas imágenes del precintado del salón, los bombos... Desde hace dos años se celebra el sorteo en el Teatro Real de Madrid y desde esta madrugada habrá gente haciendo cola para coger uno de los mejores puestos y ver el evento.

No es para menos. Se trata del sorteo más famoso del mundo, el que más premios da en cualquier país y el que sirve oficialmente para empezar la Navidad en España. No cabe la menor duda que no seríamos como somos por muchas cosas, una de ellas este sorteo. La tradición de compartir décimos o imprimir participaciones de un número es otro de los rituales típicamente españoles y del que estamos muy orgullosos, lo que nos diferencia de los demás. Y, por si fuera poco, desde hace unos años el anuncio de televisión del sorteo es de los más seguidos, parodiados y recordados durante años. Aquí os dejo el de este año que parece ser está basado en una historia real que además ocurrió en Galicia.





La cuestión es que todos jugamos, aunque hoy han dicho en los informativos que "solo" lo hacemos 28 millones de españoles a 66 € de media. Yo no niego que juego y más que la media, porque compro décimos, participaciones del barrio, de colegios, de compañeros que están en tal o cual asociación... y me ilusiono porque desde luego a alguien le toca. Yo tuve una compañera en Holanda que le tocó el Gordo hace unos años, así que desde luego toca a quien juega. 

Pero lo bonito del día de mañana es que por unas horas la gente se olvida de sus problemas cotidianos. No hay crisis, no hay corrupción, no hay enfermedades... Y ver descorchar el champán, abrazarse a padres, hermanos, hijos, parejas, a mí personalmente me emociona mucho porque aunque sea a unos pocos este sorteo les puede arreglar la vida. Luego surgen historias, anécdotas, verdaderos cuentos de Navidad y también alguna pesadilla, como la del anuncio pero sin final feliz.

Aunque siempre se tiene la ilusión, es poco probable que mañana diga que me cambió la vida. Procuro tener algún décimo o participación que acabe en cada cifra, del 0 al 9, así por lo menos malo será que no me dé para comprar un décimo para el sorteo de Reyes, que curiosamente me suele salir más rentable porque algún reintegro o terminación puede darme más beneficios que gastos. Pero si me toca una cantidad considerable (me refiero a un gran premio) no diré nada, aunque tampoco me escaparé ni me iré al Caribe. Siempre se piensa qué haríamos si nos tocase una gran cantidad de dinero por azar. Pues yo sinceramente no creo que deje de trabajar, es más, siempre he dicho que me encantaría crear trabajo, montar un negocio que pueda dar unos cuantos puestos de trabajo; darme algún capricho siempre referido a viajes, liquidar las deudas (básicamente la hipoteca) y si todavía queda algo, poder hacer un donativo a alguna ONG o asociación que ayude a colectivos necesitados y por supuesto ayudar a mi familia: hijos, padres, hermano y sobrinos. No creo que sentirse "millonario" me pueda cambiar mis principios éticos ni que me vuelva loco como le ha pasado a algunos también, pero sí que buscaría la manera de administrar bien ese dinero para vivir, básicamente, desahogado.

Pero, como bien digo al principio, lo mas probable es que me sume a los más de 27.990.000 españoles que junto con los otros 20 millones que no juegan celebremos el "Día de la Salud", ya he mandado hoy algún mensaje recordándolo, pero mañana al mediodía arderá el whats app con los chistes y bromas pertinentes sobre el tema. ¡¡Ehh!! Pero la ilusión no se pierde...

BÓ NADAL



(Si toca este número, que sepáis que lo elegido aleatoriamente de las imágenes de Google, pero yo no lo tengo... ya sería casualidad!!)





martes, 16 de diciembre de 2014

¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ?

¡¡PERDÓN!! Casi un mes sin escribir, os debo un post por lo menos, pero es que este curso está cargado de cosas que me llevan tiempo de ordenador y que contarlo aquí puede resultar tedioso para un profano en trabajo educativo, así que hoy, después de exámenes y evaluaciones de alumnos, allá voy.

La actualidad trae noticias sorprendentes. Uno que está empezando a implicarse en la política activa, ve desde una tribuna un tanto privilegiada el terremoto político que está viviendo España. La irrupción de Podemos en la cancha política ha hecho añicos el bipartidismo y la sociedad española ya pide a gritos una reforma profunda de nuestro sistema democrático, partiendo de la base de una reforma constitucional que sirva para unos 30 o 40 años en adelante y que podamos votar los que no lo hicimos allá por 1978. Es otra sociedad y hay que ir adaptando el acuerdo marco. creo que 2015, con elecciones municipales y autonómicas en mayo y generales en noviembre, será un año decisivo para ese relevo. La crisis, la corrupción, la ausencia de transparencia... han acelerado la necesidad de ese cambio que tiene al PSOE en la vanguardia del mismo y al PP frenándolo todo y escondiendo (o más bien intentándolo ya donde no se puede tapar nada) todos sus escándalos políticos, financieros e incluso electorales, según se ha sabido hoy mismo de dirigentes de la Comunidad Valenciana sucios hasta el tuétano. Y mientras Podemos intentando que no minen su proyecto y manteniéndose a flote holgadamente, aunque con ciertos problemas también para consolidarse como fuerza alternativa. Mientras, los nacionalismos muertos, IU bajo mínimos y UPyD buscando ser un partido "bisagra".

Todo esto afecta a situaciones puntuales en el país. Medidas populistas de los gobiernos de turno que no solucionan nada, ya que sigue habiendo paro, no hay creación de empleo, se explota al trabajador y aquel que hace 6 años ganaba 1000 euros hoy se conforma con ganar 500 y haciendo horas extra sin retribuir por miedo a irse a la calle. Nunca en la historia reciente se han perdido tantos derechos laborales y sobre todo, derechos ciudadanos y libertades individuales. Por suerte, nos mantenemos a flote (incluído yo pero por otras circunstancias que bien sabéis deducir los que me leéis habitualmente) sobreviviendo a costa de nuestros padres que alimentan a sus nietos y también a muchos hijos de 40/45/50 años. Recuperar lo perdido costará décadas, no creo que ni mis hijos lleguen a vivir con el bienestar que tuvimos hace 7 o 10 años, y mucho menos si eso que llaman "el pueblo" sigue votando a este partido de derechas neoliberal que es el PP, que nos lleva irremediablemente a la pobreza, a la restricción de derechos y libertades y a que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Las pensiones bajan, la sanidad y la educación han perdido calidad, no hay prestaciones sociales, la gente pasa HAMBRE o los desahucian por no pagar la hipoteca. Triste panorama.

Pero en medio de este infierno en que parece se ha convertido España, aparece de vez en cuando una noticia que te hace tomar perspectiva, como dice mi buen amigo Paquito. Ayer se publicaba en "La Voz de Galicia" la siguiente noticia:


Al leerla no pude más que acordarme de la idiosincracia de los países centroeuropeos: trabajas - pagas tu seguro médico - si no lo usas, te devolvemos dinero a final de año - si lo usas pero NO has pagado esa cobertura... jódete. Y todo eso con el agravante de pagar 10 € al día por la medicación, sin su esposa que lo acompañe porque no puede pagar su estancia en Alemania y sin derechos laborales porque su empresa no lo readmitirá. Y es una víctima más no sólo de nuestra crisis, ya que emigró ante la falta de empleo en Galicia como muchos otros (lo que los del PP llaman "movilidad geográfica") y el país de acogida también le da la espalda con un simple "lo siento, te tocó". Recordé también una historia trágica sobre la eutanasia en Holanda que vivió una de las españolas que traía a sus hijos a nuestras clases porque la cuestión de fondo es la misma: PAGA y si lo que has pagado te da para tu tratamiento, pues serás bien atendido, si no, reza y que haya suerte. Lo positivo de esta noticia es que la comunidad solidaria, la red social de españoles en Francfort está ayudando a este hombre, es decir, ese sentir español apareció y ninguna crisis nos lo va a quitar. CONCLUSIÓN: mientras tengamos nuestra sanidad y educación públicas, me quedo aquí sin dudarlo, porque tenemos los mejores profesionales (entre los cuales modestamente me incluyo), porque somos más acogedores, más humanos y más solidarios con la gente que lo pasa mal; porque no somos números ni máquinas generadoras de beneficios para las empresas (aunque ya algunos empresarios lo hagan aquí con el beneplácito de estas políticas neoliberales apadrinadas por Angela Merkel y abanderadas por nuestro gobierno).

Algunos dirán que esto realmente es justo, que este señor debe pasar por esa situación porque así son las reglas del juego en Alemania. PUES NO, para mí jamás una persona debe dejar de recibir la asistencia médica correcta y necesaria cuando hay una enfermedad como esta mientras esté en un país de eso que llamamos Europa y posea los medios para hacerlo. La cuestión es que en España ya hay gente que piensa así, que deberíamos tener los servicios por los que pagamos individualmente y no en colectivo... En fin, que cada uno saque sus conclusiones. 

Y cambiando radicalmente de tema, decir que al mismo tiempo que vemos unas necesidades de primer orden en muchas familias, también vemos en estas fechas luces de neón de Navidad, centros comerciales con los parkings llenos, pistas de hielo, poblados de Navidad... El consumismo es cada vez mayor en estas fechas y las familias se van disgregando, como dicen mis compadres, se "descentraliza" la Navidad y no se está siempre con los mayores. Yo no dejo de ser clásico en esto, aunque también es verdad que después del divorcio odio más estas fechas y estoy deseando que pasen. Me gustaría que mis hijos y yo, mi hermano y su familia y mis padres estuviéramos juntos en Nochevieja, que es cuando me tocan este año los hijos por convenio (¡qué horroroso es legislar los afectos!). Pero como hay que sacar lo positivo, se acerca el día 22, uno de mis días mágicos del año porque da gotas de felicidad en forma de millones a algunos lugares de España con la lotería, y eso es bonito y provoca felicidad. También se acaba otro año y vamos sumando (o descontando algunos), reflexión, madurez, metas conseguidas... Hay días que siento que vivo inmerso en una completa pesadilla desde abril de 2013 y que algún día tengo que despertar, pero no, esto es real, mis hijos viven en otra casa y yo los veo los miércoles y fines de semana alternos, 10 días en Navidad, etc. Una compañera de partido que está en la misma situación que yo me habló un día de "niños maleta" y eso me genera tristeza, porque las leyes permiten que esto ocurra. Ayer hice de nuevo el "paseíllo" por las aceras del barrio hasta la casa donde viven mis hijos con el ruido de las ruedas de la maleta repicando en las baldosas de la acera, mis hijos con sus mochilas del colegio y sus cosas en la mano. Atroz.

En fin, negar la realidad sería muy alienante, así que hay que vivir con ello aunque no lo desee. Lo que más me hace disfrutar sigue siendo mi trabajo, con nuevos retos que os iré contando, con las emociones de mi "tribu" de (¡ya!) 22 niños y niñas (acaba de incorporarse un niño rumano al que estoy enseñando a leer, a sumar, los colores, las comidas..., pero esa es otra historia que también nos habla de inmigración y de lo bien que estamos en este rincón del mundo), con sus detalles hacia mí y su trabajo. En mayo, un médico al que acudí por una prueba, me vio tan triste que me animó diciéndome, "Alfonso, eres muy importante para mucha gente, para esos niños a los que les das clase". Y es verdad porque en la vida los alumnos que te recuerdan regresan a ti de una u otra forma... ¡¡que se lo digan a Facebook!! Y no hay mayor recompensa.

Pues nada, aunque tarde en escribir, aquí estoy y seguiré escribiendo porque me relaja y me sirve de terapia. Espero hacerlo antes de que acabe el año, pero por si acaso, BÓ NADAL a los de aquí, a los de allá, a los que me leen, a los que no, a los niños, a los grandes... a todos. Seguimos adelante.




miércoles, 19 de noviembre de 2014

EN FORMA

Este invierno me he propuesto hacer ejercicio. Nunca fui un forofo del deporte, además mis experiencias deportivas siempre fueron abocadas al fracaso. Era una auténtico "paquete" en Gimnasia (en mis tiempos se llamaba así) allá en la EGB, llegando a suspender alguna evaluación y a odiar la asignatura porque se basaba en la consecución de unas marcas. Hacer el pino contra la pared, subir por una cuerda, hacer el puente, la voltereta lateral (que nunca llegué a hacerla), suponían para mí un auténtico suplicio y deseaba que el día que había Gimnasia el profe dijera "hoy deporte libre" para no hacer nada. Carreras de resistencia que me dejaban muerto y todo esto bajo el frío, la lluvia, el viento, en un campo de piedras allá arriba donde más daba el viento el Coruña. En fin, que si querían hacer méritos para que odiase la asignatura, lo lograron.

Además, los deportes se me daban fatal; bueno, básicamente sólo había un deporte, evidentemente el fútbol. Si eras de los buenos, acababas siendo admirado por todos y el líder de aquella manada de 41 chavales, todos varones, que vivían por y para el deporte rey. Y si no jugabas, eras el raro, la "nenaza", el débil, etc. La verdad es que eso me marcó bastante, llegando a vivir verdaderas situaciones de lo que hoy se considera "bullying", así que mi pandilla de amigos eran los que jugaban de pena y teníamos otras cualidades más intelectuales. Aún así, llegué a formar parte de un equipo de fútbol en el colegio, adonde íbamos a entrenar los sábados por la mañana y recuerdo que en un partido marqué mi único gol oficial, no me digáis contra quien porque fue algo excepcional. 

No se promocionaban otros deportes, tal vez un poco el baloncesto, pero ni de lejos lo que suponía el fútbol. No aprendí a nadar en una piscina ni nos llevaban a ella, y que decir de otros deportes aún hoy minoritarios. Así que todo lo que significaba equipo para mí era un rechazo total, de ahí que empezase a vivir bastante de forma individual. El caso es que a mí me atraían deportes poco comunes. Una vez hubo un campeonato de ping-pong en clase y yo me apunté porque algo controlaba. Quedé tercero, con el enfado del rival que quedó 4º que protestaba diciendo "¡cómo me va a ganar él!", como si fuese el apestado, el que no tiene permitido destacar. Como podéis deducir, un caldo de cultivo fermentado para fomentar el odio, la discriminación, el "apartheid", así que a los curas de los Escolapios (¿por qué no decirlo?) les debo poco en este aspecto. Académicamente sí, funcionaba, lo que generaba también el odio de los demás, por lo que al llegar la adolescencia, al terminar 1º de BUP (y no 8º como sería lo lógico), mis padres decidieron que ya estaba bien de ir con "orejeras" por el mundo y que Alfonso al instituto público. Fue, sin duda, la decisión más acertada que tomaron respecto a mi educación en toda su responsabilidad en este campo. Y allá llega un chavalín de 14 años salido de los curas al meollo de un centro educativo de barrio periférico, con un entorno heterogéneo que iba desde familias de clase media acomodada hasta familias de clase baja con algún hijo en asuntos turbios o metido en drogas. No era inusual ver a las puertas del instituto algún "raterillo" de toda la vida ofreciéndote hachís para hacerte un porro, pero lo que más significativo fue de esos tres años fue la apertura de mente que tuve, allá por los benditos años 80. El mundo real aparecía ante mí en la época crucial de la vida, la adolescencia.

Pero volvamos al deporte, que de eso se trata. En el instituto la asignatura ya no era Gimnasia, sino Educación Física. Los profesores se preocupaban ya más de fomentar la vida sana, la realización de ejercicio constante, el descubrimiento de otros deportes. Allí jugué al bádminton, al voleibol, alguna prueba atlética... Era otro concepto, otra manera de de entender el culto al cuerpo, por decirlo de una forma clara, un sentido sano. Al acabar COU y a las puertas de empezar la Universidad, ese verano me apunté a un curso de piragüismo en un club local. La experiencia fue buena, pero no con visos de continuar en invierno por las condiciones climáticas de la ciudad y porque los estudios requerían un trabajo constante. La cuestión es que la semilla del rechazo hacia el deporte se sembró en el colegio de curas y continúa aún hoy. Pero claro, esa insistencia por parte de los medios de comunicación y la comprensión y asimilación de que el ejercicio físico es necesario para llevar una vida sana, hace que uno se plantee de todo, desde ir al gimnasio a ir a nadar o simplemente caminar.

Caminar sí, mucho, de ahí a pocos años hice el Camino de Santiago en verano desde Borce (Francia) hasta Compostela en la experiencia más positiva que tuve en mi vida, junto a la de ser padre. Coincidir o no con gente que tiene el deporte como una faceta de su vida, también te motiva, así que luego llegó la etapa de la natación, cuando estaba destinado en Tapia de Casariego y abrieron la piscina municipal de Ribadeo. Allá iba un par de días a la semana, incluso me apunté a un curso de perfeccionamiento porque yo ya sabía nadar, después de unas vacaciones en Mallorca donde aprendías sí o sí. Pero un secreto, confesable: jamás aprendí a tirarme de cabeza y es una de las cosas que intento año tras año y me encantaría hacerlo bien.

El caso es que uno también es torpe, no tiene los movimientos corporales muy interiorizados, pero las experiencias deportivas continuaron. La piscina continuó, hubo también alguna escaramuza en algún gimnasio, pero todo fracasaba por una causas u otras. En la piscina me dio un herpes interno parece ser que por el cloro del agua; en el gimnasio tuve una sobrecarga muscular en el deltoides que me hizo dejarlo... así que asumí que lo mío tendría que ser caminar, que a fin de cuentas era lo que mejor se me daba. Llegué a apuntarme a tai-chi y también lo tuve que dejar porque las vértebras lumbares y del sacro acabaron creándome un dolor infernal en esa parte del tórax. Cuando regresé a Coruña en 2007 nos hicimos el abono familiar en un centro deportivo municipal, así que alterné piscina de nuevo con actividades dirigidas ("step") pero de nuevo un stop por problemas físicos.

Total, que marcho a Holanda y allí la bici suplanta a todo y bueno, era un aliciente. Al volver y después de pasar un año en el que sólo andar no servía para reducir la grasa que ves que se acumula en la parte baja del tórax (es decir, "barriguiña" que decimos por aquí), hay que dar el paso y volver al gimnasio. Y en esas estoy: dos días a la semana con ejercicios cardiovasculares y de tono muscular, asesorado por monitores. 

Ni que decir tiene que no voy con ganas, pero me obligo a ir. No es mi vida ni me divierte ni nada por el estilo. Además, en este megagimnasio te encuentras con gente que debe vivir allí por la musculatura que tienen, los ríos de sudor que echan en las bicicletas estáticas o en las cintas de correr. Hay momentos en que tu ego se derrumba porque tu barriga sigue ahí y a tu lado entrena un "cachas" empapado en sudor que está pletórico. Coincides con gente del barrio, con algún familiar o amigo y bueno, pasas una hora y media ejercitándote para poder mirarte al espejo y verte bien y contento contigo mismo. Sí que es verdad que te sientes mejor, pero pereza da mucha y si aún encima no ves resultados a corto plazo, a mí me agobia un poco.  Pero bueno, todo sea por el bienestar, la buena forma y un poco por la imagen, en esta sociedad donde todavía la obesidad o los "kilos de más" siguen siendo un estigma, siempre tiene más fácil la relación social el/la que tiene buena imagen y buen tipo, aunque sin pasarse. Yo he visto gente en el gimnasio o que les falta poco para poder definirse como deformes. Todo es malo si te pasas, así que en eso también la medida justa.

Pues nada, que os iré contando cosas del gimnasio, con algunas máquinas parece que hay que hacer un master para entenderlas, pero no puedo negar que me benefician cuando me haga de nuevo un análisis ya os diré si me bajó el colesterol. Saludos